Pareja: Kai&Takao

Advertencia: Lemon

"Pensamientos"

–Diálogos.

AMOR CIEGO

–Kaily Hiwatari–

Un Amor No Correspondido

Continuación…

Al día siguiente Takao y Rei esperaban a Lorena en la cafetería. Lorena llegó y le volvió a explicar a Takao lo que tenía que hacer mientras se dirigía a la habitación.

–Bien, Takao –explicaba Lorena mientras lo guiaba hasta una silla que había junto a una cama con un paciente–. Ésta es Josephine, Josephine éste es Takao –les presentó mientras cogía las manos de ambos y se las juntaba. Josephine tenía el cabello largo negro recogido en una trenza. Sus ojos eran de color verde, su tono de piel era parecido al de Takao y era un poco más baja que éste–. Yo tengo que irme para seguir con las prácticas, pero tranquilo, mandarán a alguien aquí para que te vayan cambiando de habitaciones. ¿De acuerdo?

–De acuerdo –contestó el joven de cabellos azules.

Ahora Lorena se dirigió al otro chico–. Rei, lo siento, pero sólo los médicos pueden pasar aquí. ¿Lo entiendes, verdad? –le preguntó mirándole, sintiéndose mal por el hecho de tener que echarlo de allí.

–Claro, de todas formas yo tengo que irme. Sólo lo he acompañado para asegurarme de que llegaba bien hasta aquí. –le contestó, para después mirar al joven de cabellos azules–. Takao.

–Dime, Rei –contestó.

–Me voy al trabajo, ¿sabrás llegar solo de vuelta? –preguntó preocupado.

–Claro que sí, Lucky me guiará y si no le pediré a los chicos que me acerquen cuando termine. ¿De acuerdo?

–De acuerdo. Adiós –le despedía, aunque no estaba muy convencido de su respuesta.

–Adiós –respondió el joven de cabellos azules.

–Hasta luego, Takao –le despidió Lorena mientras cerraba la puerta tras de sí.

–Hasta luego.

&&&Kai&Takao&&&

Una hora después...

–Así que no tienes que tenerle miedo. ¿De acuerdo? –le decía Takao sonriendo.

–De acuerdo –respondió la chica más convencida–. Gracias por venir.

–De nada –sonrió–. Me alegro de haber sido de ayuda para ti –comentaba Takao, cuando escuchó cómo tocaron la puerta.

–Adelante –contestó la chica invidente, ya que esa era su habitación.

–Hola –saludó el bicolor entrando a la habitación.

–Kai –sonrió el menor al reconocer la voz– ¿Qué haces aquí? –preguntó alegre, al escuchar su voz.

–Me han mandado para que te cambie de habitación.

–Josephine, este es mi amigo, Kai. Kai, te presento a Josephine –los presentó, soltando la mano de Josephine.

–Encantado –dijo Kai cogiendo la mano que Takao había soltado, para estrechársela.

–Lo mismo digo –contestó la chica con una sonrisa, estrechando también la mano.

–Bueno Josephine, tengo que irme. Otro día si sigues aquí vendré a visitarte, ¿vale? –le informó el joven de cabellos azules.

–Vale –respondió alegre.

–Adiós –le despidió Takao poniéndose de pie–. Y todo va a salir bien, ya lo verás.

–Eso espero, adiós, Takao. Adiós, Kai.

–Adiós –respondió Kai mientras dejaba que Takao saliera primero de la habitación con ayuda de su perro.

&&&Kai&Takao&&&

–¿Y cómo es que estás aquí? –le preguntó el joven de cabellos azules al bicolor.

–Porque hoy no teníamos muchos pacientes, pero no podré quedarme todo el día contigo. Tranquilo, a Randy y a Lorena los mandarán dentro de un rato por separado cuando vean que no tienen muchos pacientes, así no estarás solo y todos aprenderemos un poco de ti.

–¿De mí? –preguntó Takao enarcando una ceja.

–Sí, de tu manera de convencer a la gente –se detuvo y cogió a Takao de la mano–. Es por aquí. –Le indicó. Takao al sentir esa mano coger la suya, notó cómo el corazón le empezaba a latir con mucha fuerza. Le gustaba esa sensación, así que dejó que el bicolor lo guiase hasta la otra habitación.

&&&Kai&Takao&&&

Había sido un día bueno para Takao. Se sentó en el sofá del apartamento y comenzó a pensar en todo lo que había pasado.

Flash Back

–Lorena, ¿puedo hablar contigo ahora que no están ni Randy ni Kai delante? –preguntó Kinomiya mientras se sentaba en la silla de la cafetería.

–Claro, dime –contestó ella mientras se sentaba a su lado.

–Primero una pregunta, ¿hay mucha gente aquí? –preguntó Takao.

Lorena miró a su alrededor y no había nadie todavía–. Sólo estamos nosotros.

–Si llega Randy y sobre todo Kai, avísame, ¿vale?

–Vale –sonrió– ¿Qué te ocurre? –preguntó al notar a su amigo algo extraño.

–Lorena. ¿Qué se siente cuando estás enamorado?

–Pues, en mi caso, estoy nerviosa todo el tiempo. Siento una rara sensación en el estómago y me siento muy feliz de tener a un chico como Randy a mi lado. –confesó.

–Oh –agregó simplemente el joven de cabellos azules.

–¿Qué te pasa?

–Que llevo unos días que siento esa sensación de nerviosismo y también como mariposas en el estómago.

–Takao, creo que estás enamorado –comentó sonriente.

–Jeje, eso me dijo Kai el otro día, pero no sé si estoy seguro. Nunca antes me había pasado esto, Lorena.

–Tranquilo, no es malo enamorarse Takao, todo lo contrario –intentó tranquilizarle.

–Pero la gente dice que con el amor se sufre mucho y... a mí no me gustaría sufrir y menos cuando no puedo ver.

–Takao, es inevitable el sufrir aunque sea un poco cuando te enamoras. Además, eso te da fuerza para luchar por la persona que quieres.

–¿De verdad? –preguntó con inseguridad.

–De verdad –contestó ella cogiéndole las dos manos que estaban sobre la mesa–. Tienes que arriesgarte por la persona que quieres.

–Lorena, tengo miedo de que me rechace y más, porque no puedo mirarle a los ojos para saber si me miente cuando le pida que quedemos en amistad de nuevo si no me acepta.

–¿Entonces es una amiga tuya? –sonrió Lorena.

Takao negó con la cabeza–. Lorena, si lo que siento es porque estoy enamorado de esa persona, no es precisamente una chica.

–¿Qué quieres decir? ¿Qué posiblemente sea un chico? –Takao asintió levemente, su cara era la de un niño asustado.

–No pongas esa cara –comentó Lorena levantándose y abrazando a Takao–. No importa si eres homosexual, nosotros te vamos a seguir queriendo y apoyando igual que hasta ahora –aclaró dándole un beso en la mejilla– ¿De acuerdo?

–Vale –sonrió algo más tranquilo.

–Bueno y dime. ¿Cómo se llama el afortunado? –quiso saber.

–Pues... –iba a decírselo, pero fue interrumpido por la chica.

–Espera, mejor dímelo mañana. Ahí vienen Randy y Kai –avisó mirando hacia la puerta de la cafetería, viendo cómo ambos chicos entraban.

–Gracias por el aviso –sonrió.

–Disimulemos. –le susurró, para después volver a hablarle con un tono normal– ¿Cómo te ha ido tu primer día? –preguntó ella sonriendo.

–Me ha ido genial. He convencido a casi todos los chicos y chicas –contestó.

–Hola –interrumpió Randy mientras le daba un gran beso a Lorena en los labios– ¿De qué hablabais?

–Del primer día de trabajo de Takao –inventó ella.

Fin Flash Back

"Kai. ¿Cómo te saco de mi corazón? Si esto no es amor no sé lo que es". Suspiró. "Y yo que pensaba que estar enamorado no era tan difícil a la hora de expresar lo que sientes. Seguro que si te confieso lo que estoy empezando a sentir por ti me odiarías. Por el momento prefiero que no te enteres, total, ya has encontrado a una chica que te gusta y que la quieres muchísimo. Qué celos me da eso. No puedo evitar sentirme mal. Estoy hecho un lío. Quiero que Kai sea feliz, pero no puedo evitar sentir celos de esa chica. Creo que estoy empezando a sufrir. ¿Y qué dirá mi hermano y Rei cuando se enteren de que estoy enamorado? Y de que no se trata de una chica como siempre había pensado desde pequeño y que se trata de un chico. ¿Dejarán de quererme? ¿Y Rei? ¿Dejará de ser mi amigo? Creo que mejor intento olvidarme de Kai. A lo mejor es algo pasajero. Sólo tengo que intentar pensar en él como un amigo, nada más".

&&&Kai&Takao&&&

Quince días después...

Takao estaba en una habitación del hospital, despertando de la anestesia. A su lado había permanecido el bicolor.

–Hola, Takao –le saludó el bicolor sonriéndole mientras le cogía la mano.

–Kai –sonrió– ¿Dónde están los chicos?

–Enseguida vienen –le informó mientras le acariciaba la mano con el dedo pulgar– ¿Cómo te encuentras?

–Realmente no lo sé. Me duelen un poco los ojos, pero es diferente a la otra vez.

–Eso puede ser porque todas las operaciones aunque parezcan iguales son diferentes. Es como cuando te das un golpe en la rodilla, el dolor nunca es igual. –Sonrió–. Oye, ésta vez no te he visto tan nervioso.

–Eso es porque tú estabas conmigo desde el principio. La primera vez que me iban a operar al principio estaba en una habitación con un desconocido mientras me hacía efecto la anestesia, hasta que tú llegaste. Y ésta vez ha sido totalmente diferente. Tú has estado conmigo desde el principio y me has cogido de la mano como ahora, tranquilizándome. Y cuando me hablabas me hacías sentirme seguro.

–Pues me alegro de hacerte hecho sentir así –sonrió. En esos momentos Randy y Lorena entraron a la habitación.

–Flores –anunció Takao sonriente.

–Vaya –dijo Randy–. Jeje, tu sentido del olfato no te falla –decía caminando hacia la cama junto a la chica.

–Y eso que no habíamos hecho más que entrar a la habitación –explicó ella dándole un beso en la mejilla al paciente– ¿Cómo estás?

–Me duelen un poco los ojos.

–Eso es normal –comentó Randy mientras le cogía de la otra mano.

&&&Kai&Takao&&&

Rei llegó unas horas más tarde a la habitación que le habían asignado al joven de cabellos azules. Se encontró que como imaginaba, Takao estaba acompañado por los demás chicos.

–Takao –sonrió– ¿Cómo te encuentras?

–Me duele un poco los ojos.

–¿Te digo una cosa? –preguntó Rei mirando hacia la puerta de la habitación que estaba abierta.

–¿Qué?

–Te tengo preparada una sorpresa –le anunció.

–¿Ah, sí? ¿Qué es?

–Enseguida lo averiguarás –habló mirando hacia los chicos, mientras les ordenaba con el dedo en los labios que se callasen. Miró hacia la puerta y les indicó con una mano a los que estaban fuera que pasasen.

–¿Por qué todo está tan silencioso? Umm... qué bien huele. Jajaja, huele como la colonia de Nenuco. Anda Rei, no seas malo y dime que es. –Takao notó cómo alguien le cogía de las dos manos para juntárselas.

–Sorpresa, campeón –decía un chico con una sonrisa, al ver la cara de Takao.

–¿Hitoshi? ¡Hitoshi! –exclamó extendiendo los brazos hacia delante para que el otro lo abrazase al reconocer la voz de su hermano.

–Sí, soy yo –le hizo saber, dándole un gran abrazo y sentándose a un lado de la cama.

–¿Cómo estás? –Sonrió– ¿Y Karina? ¿Se ha quedado en Japón con Takao júnior?

–¿Bromeas? –Preguntó la voz de su cuñada–. Ya tenía ganas de ver a mi cuñado –contestó mientras se acercaba con un carrito.

–Karina –la nombró mientras abría los brazos de par en par, esperando el abrazo de su cuñada que no tardó en llegar.

–¿Cómo estás? –le preguntó ella dándole un fuerte abrazo.

–Muy bien –contestó a punto de llorar de la emoción.

–Oye, no vale llorar Takao –le previno su cuñada mientras se separaba y le acariciaba la mejilla.

–Es que me hace muy feliz que estéis aquí. No me lo esperaba.

–Por eso era una sorpresa –comentó su hermano sonriendo.

–¿Y el pequeño Takao? ¿Está bien? –preguntó intentando tranquilizarse.

–Claro que sí. Está durmiendo en el carrito –le explicó Karina.

–¿Cómo está? ¿Es grande? ¿Llora mucho? ¿Se porta bien? –preguntaba el joven de cabellos azules atropelladamente.

–¿Sabes una cosa, Takao? –Preguntó Hitoshi–. Es igual de llorón que cuando tú eras pequeño.

Los demás observaban la escena en silencio. Imaginaron que ese chico debía de ser el hermano mayor de Takao del que siempre les había hablado y que su mujer le acompañaba. Hitoshi tenía el cabello de un color azul, no tan oscuro como el de su hermano menor. Su piel era morena y sus ojos color marrón. Era un poco más alto que Takao y era atractivo. Karina era un poco más bajita que su marido y su piel no era tan morena. Su cabello era negro, lacio y lo tenía de largo hasta la mitad de la espalda. Sus ojos eran de color verde oscuro.

Takao decidió hablar–. Antes de seguir hablando. Quiero presentaros a mis amigos –sonrió–. Lorena, Randy y Kai. Estos son mi hermano Hitoshi y mi cuñada Karina de los que tanto os he hablado y el chiquitín del carro es mi sobrino, Takao. –Takao escuchaba como todos se presentaban y escuchó cómo el bebé comenzó a llorar.

–Sshhhh... Tranquilo cariño –dijo su madre cogiéndolo en brazos–. Vamos a conocer al tío Takao. –Hitoshi cogió los brazos de Takao y los colocó de manera que pudiera coger al niño.

–Así, no muevas los brazos, ¿de acuerdo? –le explicó su hermano.

–¿Lo voy a coger? –Preguntó nervioso– ¿Y si se me cae?

–Yo estoy frente a ti, además, sé que tienes ganas de coger a tu sobrino –dijo Hitoshi para tranquilizarlo mientras Karina le fue colocando al niño en sus brazos. Takao sintió cómo le ponían algo de peso en los brazos y cómo éste se movía.

–Hola pequeñín, soy tu tío Takao –sonrió.

–Te está mirando –describió su hermano.

–¿Ves éstas vendas? No te asustes, son gafes del oficio.– sonrió–. Los médicos me las ponen por que quieren curarme. Cuando seas más grande jugaremos a lo que quieras. Te compraré todas las chuches que quieras.

–Está muy pendiente de lo que le dices, Takao –le informó su cuñada con una sonrisa.

–Ya lo verás pequeñín... snif... muy pronto podré verte.

–Takao –le llamó su hermano, al notar que éste estaba tan emocionado que quería llorar.

–Cariño, no llores –le pidió Karina.

–No puedo evitarlo –contestó Takao. Al sentir eso, Lorena, Randy y Kai se acercaron a él corriendo.

–Takao, no tienes que llorar –le avisó Lorena.

–Después te van a doler mucho los ojos –advirtió Randy.

Kai fue el siguiente en hablar–. Sé que estás muy contento, porque tu familia está aquí contigo y que no te lo esperabas. Piensa que todo va a salir muy bien y que pronto podrás verlos a todos y que podrás cumplirle esa promesa a tu sobrino. ¿De acuerdo? Pero necesitamos que no llores –decía Kai.

–Vale –contestó el joven de cabellos azules.

–Será mejor cambiarle el vendaje –dijo Lorena–. Voy a por las vendas –explicaba, saliendo de la habitación.

–Yo voy a por las gasas –añadió Randy–. Mientras, puedes quitarle el vendaje, Kai –le hizo saber, saliendo detrás de la chica.

–De acuerdo –contestó Kai.

–Hitoshi. ¿Me ayudas para darle un beso al niño? –preguntó el joven de cabellos azules.

–Claro que sí –contestó mientras cogía al niño en brazos y lo levantaba a la altura de los labios de Takao–. Ya está, puedes darle el beso. –Takao se acercó con cuidado hacia delante hasta rozar algo suave, así que entonces le dio un beso.

–Qué suave. ¿Dónde le he besado?

–En la frente –le informó el mayor de los Kinomiya mientras cargaba al pequeño entre sus brazos y se apartaba para darles espacio a los médicos.

Kai entonces comenzó a quitarle la venda–. Recuerda, intenta no abrir los ojos –le recordó mientras le quitaba la venda y las gasas. Kai comenzó a secarle las lágrimas con un pañuelo. Rei estaba celoso por esa escena. Él tendría que estar en su lugar. Lorena y Randy en ese momento, entraron con las cosas en las manos. –Bien, tienes que ayudarme igual que la otra vez. ¿Te acuerdas?

–Sí –sonrió–. Lo siento.

–¿Por qué? –preguntó el bicolor sin entenderle.

–Porque por mi culpa tienes que cambiarme los vendajes –comentó mientras ayudaba a Kai.

–A mi no me importa hacerlo. Además, sé cómo te sientes. Pero tienes que intentar convertir ese llanto de alegría en sonrisa –le aconsejó Kai mientras apretaba la venda, para finalizar el trabajo.

–Kai tiene razón, Takao –habló Lorena–. Además tienes aquí a un sobrino precioso que estoy seguro que no quiere ver a su tío llorar.

–Claro, querrá verte sonreír –decía Randy.

–¿Sabéis una cosa? Sois los mejores amigos que hay en este mundo –Takao sintió cómo al decir esas palabras, muchas manos le tocaban la suya.

–Sí, lo sabemos –contestó la chica–. Tenemos que irnos –le informó.

–¿Tan pronto? –preguntó algo decepcionado.

–Sí. Pero no te quejes, te quedas en muy buena compañía –comentó Randy mirando a la familia de Takao con una sonrisa.

–Buenas noches –le despidió Lorena dándole un beso en la mejilla cómo era su costumbre.

–Qué descanses –deseó Kai.

–Buenas noches, Takao –le despidió Randy.

–Buenas noches, chicos –contestó Takao.

–Encantada de haberos conocido –dijo Lorena a Hitoshi y a Karina, la cual estaba cogiendo ahora al niño en brazos.

–Esperamos que pasen una buena noche –decía Randy mientras cogía la mano de Lorena y la entrelazaba.

–Buenas noches –fue todo lo que dijo el bicolor.

–El placer ha sido nuestro –contestó Karina con una sonrisa.

–Buenas noches –les despedía Hitoshi mientras cogía la mano de Takao. Los chicos caminaron hacia la puerta de la habitación y salieron por ella, cerrando la puerta tras su salida.

&&&Kai&Takao&&&

Takao disfrutó de su familia el tiempo que estuvieron en Rusia. Los resultados de su vista cada vez eran mejores. Ésta vez, Takao notaba cómo ya veía menos oscuridad y una leve luz se extendía ella. Sus pupilas reaccionaban más a la luz y el médico le informó sobre cuándo sería la siguiente operación. Takao seguía trabajando en el hospital y le iba muy bien. Le pagaban bastante dinero por convencer a los chicos invidentes de que debían de operarse. Le venía muy bien el dinero para poder pagar las operaciones. Sus amigos estaban a su lado y lo visitaban cuando podían y si no, Takao quedaba con ellos en el parque y estaban allí durante horas hablando de todo tipo de cosas. Rei y Kai no podían verse. Rei seguía intentando apartar a Kai de Takao y Kai no estaba dispuesto a alejarse de él. En el momento en el que los dos se quedaban a solas, discutían sin parar.

Otra operación pasó y como siempre sus amigos estaban con él. El médico le dijo que cada vez estaba mejor y Takao ya comenzaba a distinguir bultos en la oscuridad en un poco de luz. No distinguía lo que era los bultos. Para él, eran formas oscuras que se movían, aún así, el joven de cabellos azules estaba muy contento.

–Chicos –habló Takao sentado en el sofá de su casa, mientras ellos estaban sentados enfrente de él–. Mi hermano y mi cuñada me han llamado hoy y me han dicho que os saludara de su parte.

–¿Cómo están? –preguntó Randy.

–Muy bien –contestó el joven de cabellos azules.

–¿Y tu sobrino? –preguntó Lorena.

–Dicen que está precioso y que está empezando a gatear. Dicen que es muy travieso y que recorre toda la casa gateando. Hitoshi dice que más que su hijo parece mío –sonrió

–¿Por qué? –preguntó Kai.

–Jajaja, porque yo también era muy travieso cuando era pequeño. Hitoshi siempre tenía que estar detrás de mí porque era un torbellino.

–Seguro que eras una monada –comentó Lorena–. Cuando Randy y yo nos casemos algún día, tendremos un niño o una niña tan traviesos como yo –sonrió.

–¿Y en qué se parecerá a mí? –le preguntó Randy a Lorena.

–En la ternura –aclaró ella mirándole.

–¿Ah, sí? –preguntó abrazándola.

–Sí –contestó ella dándole un beso. Takao vio que dos bultos se juntaban y cómo otro se ponía en el sofá y se sentaba junto a él.

–Que sepáis que acabáis de echarme –les informó Kai con una sonrisa, mientras veía cómo se abrazaban más–. No sé para que les digo nada si pasan de mí –dijo el bicolor derrotado.

–Jajaja. Déjalos. Los pobres no pueden demostrarse lo que se quieren en el hospital –dijo Takao.

–Takao, ya es tarde y tenemos que irnos –le explicó la chica–. Mañana nos vemos en el hospital –le despidió levantándose de la silla para acercarse a él y darle un beso en la mejilla como siempre–. Bueno Takao, ya puedes decirle a Kai eso tan importante que le tenías que decir a solas.

–¿Ah, sí? ¿Qué tienes que decirme? –preguntó el bicolor mirándole.

–Yo... yo... –se sonrojó y no sabía por dónde debía de empezar.

–Bueno, nos vamos –avisó Randy mientras se ponía de pie–. Hasta mañana.

–Hasta mañana –contestaron Kai y Takao. Takao escuchó cómo al poco rato cerraban la puerta.

–Ya se han ido –le informó mirando a Takao– ¿Estás sonrojado? –le preguntó, ya que no sabía si era cosa de su imaginación.

–¿Yo? –preguntó el joven de cabellos azules mientras sentía sus mejillas arder–. ¡Fiu! Hace mucho calor aquí dentro –dijo haciéndose aire con la mano– ¿No lo crees? –le preguntó intentando disimular.

–No, yo estoy bien. ¿Qué eso tan importante que tenías que decirme?

–Am... Es que es difícil de explicar –decía mientras pensaba cómo debía de empezar

–Inténtalo –le pidió el bicolor.

–Prométeme que seguirás siendo mi amigo te diga lo que te diga.

–Claro que sí. ¿Por qué no iba a seguir siéndolo?

–Quizás cambies de opinión respecto a mí.

–No lo haré, Takao. Te lo prometo.

–¿Recuerdas eso que te dije que sentía en mi estómago?

–Sí –respondió el bicolor sin entenderle.

–Pues he descubierto que efectivamente, estoy enamorado.

–Eso es bueno –añadió Kai con voz calmada– ¿Y qué chica es? ¿La conozco?

–Jeje, eso tiene gracia. Júrame que no me odiarás Kai. Esto es importante para mí –le volvió a repetir.

–Te lo juro –le prometió cogiéndole de la mano.

–No es chica, sino chico –especificó comenzando a temblar– ¿Me odias? –le preguntó temeroso de la respuesta.

–Claro que no –respondió agarrándole ahora su mano, con ambas manos– ¿Por qué iba a odiarte?

–No sé. Quizá porque soy homosexual.

–Eso a mí me da igual, eres una persona maravillosa, Takao –le hizo saber.

–Kai –tragó saliva con dificultad–. La persona que me gusta... eres tú –finalizó cerrando los ojos mientras comenzaba a temblar por los nervios y el miedo. Takao sintió cómo Kai apartaba sus manos sobre las de él. No pudo evitar que una lágrima le resbalase por el rostro. Sintió cómo Kai ponía ambas manos en sus mejillas, mientras que con el dedo pulgar le limpiaba la lágrima. Takao a continuación sintió algo cálido rozar sus labios. Ese calor era como el de su sueño, pero éste era más real. Luego sintió cómo ese calor se apartaba.

–No llores –sonrió mientras Takao sentía cómo el aliento de Kai chocaba con sus labios–. Porque a mí también me gustas –aclaró dándole otro dulce beso. Takao se tocó los labios en cuanto sintió ese calor desaparecer.

–¿Qué es este calor que he sentido?

–Un beso –le explicó.

Takao sonrió al sentir eso. Cogió las manos de Kai que aun seguían en sus mejillas y se guió por ellas mientras tanteaba los brazos, los hombros, el cuello y finalmente sus mejillas– ¿Podrías repetirlo?

–Claro que sí –contestó acariciándole las mejillas–. Las veces que tú quieras –dijo dándole otro beso para luego abrazarlo–. Me haces tan feliz –le hizo saber con una gran sonrisa.

–Tú a mi también –decía lleno de felicidad.

&&&Kai&Takao&&&

Kai se despidió de Takao y fue bajando las escaleras para en el camino encontrarse con Rei.

–¿Qué haces aquí? –preguntó Rei, poniéndose en medio de las escaleras, para impedirle el paso.

–He venido a visitar a Takao –le aclaró

–Pues bien, ya lo has hecho. Así que vete.

–Idiota, eso es precisamente lo que iba a hacer. ¿Te importa apártate? Me estás impidiendo poder salir del edificio.

–No me has entendido –respondió Rei mirándole–. Quiero que no vuelvas a acercarte a él y que te vayas de su vida.

–Y debo hacerlo porque... –dijo el bicolor esperando la contestación del chino.

–Porque yo te lo exijo.

–Tú a mi no me exiges nada. Me duele la cabeza de discutir contigo. Por mucho que insistas no pienso dejar a Takao –avisó Kai apartándole de su camino con un pequeño empujón–. Takao merece tener más amigos.

–Pero no a ti –siseó el joven de ojos color miel, viéndole bajar las escaleras.

–Lo mismo podría decirte yo. Yo no intentó apartarte de él Rei, pero tú sin embargo quieres hacerlo –decía al tiempo que se detenía en las escaleras y se daba la vuelta para mirarle.

–No me gustas.

–Tú a mi tampoco y no te digo que te alejes de él en cuanto nos cruzamos. Takao no merece tener un amigo que intenta tenerlo para él solo. Eso es muy egoísta por tu parte –dicho esto, bajó el último escalón para pisar el rellano del piso.

–Me da igual si soy egoísta o no.

–Pues creo que a él no le daría igual. Takao no es ninguna marioneta que se deje manejar por nadie. Tiene sentimientos. Él, escúchame bien, él, es el único que puede apartarme de su lado y nadie más –aclaró el chico de ojos color carmesí caminando hacia la puerta. La abrió para salir a la calle y subirse en el coche.

Rei subió las escaleras, abrió la puerta y entró en el apartamento–. Ya estoy aquí –avisó al joven de cabellos azulados cerrando la puerta tras de sí y entrando al comedor para encontrarse a un Takao sonriente y tarareando una canción mientras acariciaba al perro–. Hola, Takao –le saludó.

–Nanana... hola, Rei –contestó de lo más feliz.

–¿Y esa sonrisa? –preguntó desconcertado, caminando hacia él.

–Nada. Estoy muy contento, eso es todo.

–Vaya, pues para tararear una canción tienes que estar muy feliz –comentó Rei con una sonrisa.

–Es que lo estoy.

–¿Por qué? –preguntó el chino para curiosear, caminando hacia él.

–Porque... "Mejor no le digo lo de Kai. Puede que si le confieso que soy homosexual se enfade conmigo"... Las operaciones están saliendo bien, tengo trabajo para poder costeármelas y mis amigos han estado aquí esta tarde.

Rei silenció unos segundos al escuchar eso–. Oye, casi no te veo. Cuando tú llegas aquí de trabajar, yo estoy trabajando –le dijo el pelinegro, sentándose en el sofá junto a él.

–Es verdad –contestó el joven de cabellos azules.

–Pero ya queda menos para volver a Japón –le recordó sonriendo.

–Rei, creo que después de las operaciones no voy a volver a Japón –le contestó serio y preocupado por saber cómo se lo tomaría su amigo.

–Pero, ¿por qué? –sonrió–. Estaremos tu hermano, tu cuñada, tu sobrino, tú y yo.

–Lo sé. Pero aquí tengo un trabajo y también he hecho amigos.

–Pero le prometiste a tu sobrino volver allí cuando todo saliera bien –decía desconcertado.

–Sí y lo haré. Pero creo que iré solo a visitarlos –sonrió–. Me gusta mi trabajo y así estoy también con mis amigos a la vez.

–¿Lo has pensado bien? –le preguntó el pelinegro con seriedad.

–Sí –contestó secamente.

Rei respiró hondo–. Está bien. Nos quedaremos.

–¡Bien! ¡Gracias Rei! ¡Te debo una! –dijo sonriendo. Se puso de pie y comenzó a saltar como si fuese un niño pequeño. Rei lo miraba mientras una sonrisa aparecía en sus labios.

Continuará...

&&&Kai&Takao&&&

¿Cómo va eso? Espero que mejor que a mí, jeje.

Gracias por sus reviews a:

Takaita Hiwatari: Por fin el momento que esperabas con impaciencia. Sí, el beso. Mira cómo Takao está más feliz que un niño con un caramelo. ¿Cómo crees que reaccionará el chino cuando se entere? Yo si lo sé, jejeje. En el próximo capi lo pone, así que ya sabes lo que hacer manita.

Nataly: Qué bien que te guste mi fic, aquí está el otro capi que espero que te haya gustado. Cómo ves, Takao está feliz de la vida. Le ha declarado sus sentimientos al bicolor y éste ni ha rechistado, jejeje, ¿te imaginas la reacción de Rei cuando se entere?

Quimera: Os admiro a ti y a Takaita por seguir mis tres historias y dejarme vuestro review, eso sí que tiene medito (varios aplausos y silbidos) muchísimas gracias. ¿Que qué quiere decir la frase? Pues se supone que como hablamos algunas veces por el Hotmail, pues es como si te hubiera contado todo acerca de mis fics y cosas así ¿lo entiendes? Bueno si es así, dímelo cuando te conectes.

Anda no seáis malitos y si leéis esta historia no olvidéis dejarme un review. Eso es todo por ahora, cuidaros mucho, xao.