¡Konichiwa! Aquí les dejo el siguiente capítulo de mi fic, ¡espero que les guste!
Capítulo 9: ¿Hacemos equipo?
Una vez entrando a la mansión, Arashi estaba decidida a ayudar a Cymbeline, ya que era excelente curando a los demás, aunque ella se negara.
-Cymbeline
-No –respondía la aludida tajante.
-¡Cymbeline!
-¡No!
-¡Cymbeline!
-Ya Arashi, ¡basta!, ¡estoy bien!
-No, no es cierto.
-Que sí.
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
-¡AA! ¡Ya estoy harta!
Así que mejor Cymbeline se sentó en una silla y le mostró la pierna a Arashi para que se callara.
-Ay no puede ser. ¡¿Cómo rayos puedes estar de pie con esta pierna? ¡¿Qué acaso no te duele?
-No.
Arashi no le creyó y le tocó la pierna. Cymbeline se aguantó el grito del dolor.
-Bueno sí, ahora sí me duele.
-¿Te puedo preguntar algo? –dijo la mamodo.
-¿Cómo qué?
-Si el mamodo ya te había dañado, ¿cómo pudiste darle semejante paliza?
-Cuando tengo un objetivo que lograr, me olvido de todo lo que está pasando alrededor, e incluso en mí para poder superar el obstáculo.
-¿Qué es lo que quieres decir?
-Digo, que, yo sólo quería derrotar al mamodo, y me olvidé del dolor que tenía…pero… hay otros dolores que se llevan en el corazón y que no se pueden olvidar con nada
-¿Pero qué?
Una lágrima se asomó por el ojo derecho de Cymbeline y se limpió rápido el rostro para que no se dieran cuenta, pero todos lo notaron e incluso Brago se sorprendió un poco.
-Pero nada…
-Bueno, de todas maneras déjame curarte la pierna –insistió la peli-rosa.
-Arashi, entiende por favor, estoy bien, no necesito de tu ayuda.
-Pero… bueno –se resignó-. ¿Por qué nunca quiere aceptar la ayuda de nadie?
-Y hablando de otra cosa… ¡¿Qué no te había dicho que no molestaras? –gritó dirigiéndose a Adrián.
-Ay, quería saludarte.
-Yo le advertí, pero no me hizo caso –intervino Arashi.
-Silencio niña –le dijo su compañero.
-Hmp, hasta que la hiciste callar –comentó Brago.
-¿Y tú que dices? –inquirió la peli-rosa.
-Que tú nunca puedes cerrar la boca.
-Y tú eres un gruñón amargado.
-Y tú una enfadosa.
-Ey, ya basta los dos –los calló la castaña.
Brago y Arashi se estaban viendo con cara de "Voy a golpearte" y casi lanzaban pequeñas descargas eléctricas por los ojos.
-Tengo una muy buena idea –dijo Adrián mirando al techo.
-Si tus ideas se pueden llamar "buenas" –la mamodo levantó las dos cejas.
-Cymbeline, ven tantito –expresó su amigo ignorando el comentario de su compañera.
Cymbeline se acercó a Adrián un poco cojeando.
-¿Qué? –preguntó ella.
-Según lo que me dijiste, Brago odia a Arashi por lo que hizo, ¿verdad? –le susurró al oído.
-Ajá.
-¿No te gustaría que los dos estuvieran juntos de nuevo?
A Cymbeline le interesó mucho esto.
-Te escucho, ¿cuál es tu idea?
-Mi idea es que si pasamos más tiempo los 4 juntos, podemos hacer que "escupan la sopa".
-Mmm ¿y "escupir la sopa" en qué aspecto?
-Que hagamos que Arashi le diga la verdad a Brago y que Brago la perdone.
Brago y Arashi los miraban con cara de "¿Qué es lo que no nos quieren decir, eh?".
-Me gusta la idea de que ellos dos estén juntos, pero de que tú estés cera de mí, como que no me cae –Cymbeline torció la boca.
-Está bien, te prometo no ser tan fastidioso.
-Vaya, primera vez que veo que tienes una muy buena idea.
-Gracias.
-De acuerdo, entonces tú y Arashi pueden quedarse un tiempo en la mansión.
-¡Yuju! –gritaba Adrián feliz-. Entonces, ¿hacemos un equipo?
-Ah… -Cymbeline suspiró-. Sí…pero cuando Brago estemos teniendo una batalla ustedes no se tendrán que entrometer.
-Ni ustedes tampoco cuando nosotros tengamos la nuestra.
-Trato hecho –dijeron ambos dándose un apretón de manos.
-¿Ya terminaron de secretearse a nuestras espaldas? –preguntó Arashi cruzada de brazos.
-Hmp –Brago también los miraba.
-Sip y tenemos algo que anunciar, Cymbeline adelante –dijo el oji-azul.
-Bah…díselos tú –indicó desinteresadamente.
-Ok. Brago, Arashi y yo nos quedaremos por un tiempo aquí.
-¡¿QUÉ? –exclamaron los dos mamodos.
-Sip, Cymbeline y yo hicimos un pequeño trato, no los molestaremos tanto así que no te preocupes.
-Ya que… -Arashi se resignaba.
-Cymbeline…una sola pregunta… -habló su mamodo-. ¡¿ESTE IDIOTA TE PEGÓ SU ESTUPIDEZ?
-No, su estupidez no hace efecto en mí.
-Pues no parece –siguió el mamodo-. ¡Porque esos dos se van a quedar con nosotros!
-Es sólo un pequeño experimento, no creas que también es de mi agrado.
Brago se molestó un poco y se fue a la azotea de la mansión. Se hacía tarde, ya eran las 7:10 pm.
-Y bien, ¿qué hay de cenar? –preguntó Adrián cómodamente.
-Ay que me parta un rayo, no debí aceptar esto.
-Si, hubiera sido mejor –opinó la peli-rosa.
-Ajá, pero dijiste que sí –el chico sonrió de lado.
-Ah… ¡Ariadna! La cena por favor…
¡Sí! Al fin terminé otro capítulo…creo que ahora estuvo medio aburrido, bueno. Pero espero que los siguientes sean mejores y, no crean que me inspiro tan fácilmente. ¡Arigato y sayonara!
Dudas, comentarios y sugerencias en reviews. Ciao
