Buenos días mis queridos lectores, hoy les traigo un nuevo capítulo de mi fic. Agradezco a todos aquellos que se tomaron la molestia de leer el capítulo anterior, aunque me gustaría que dejaran sus reviews, quiero saber sus opiniones sobre la historia. Muy bien, espero que disfrunten este capítulo, donde inicia la segunda fase del fic que yo mismo titulé: Un nuevo Guerrero Z, la cual es la más larga, comprende los capítulos 9 al 25. Bueno, espero les guste :)

Capítulo 9: ¿De quién es ese ki?

Cinco largos años han pasado desde la derrota de Majin Buu. La vida en el planeta Tierra se había hecho muy pacífica. Ya no habían villanos que amenazaran la existencia de esa hermosa esfera azul. Los días eran sumamente recorfontantes, en especial para esos luchadores que pelearon por el bienestar del Universo, aquellos que velan por la paz y el derecho de vida de todo ser viviente: los grandiosos Guerreros Z, los seres más poderosos del Universo.

Primero se encuentra el guerrero que luchó por salvar el Universo, el gran Son Goku. "El saiyajin de clase baja" como lo llama Vegeta, ahora vive pacíficamente en su hogar de siempre, la Montaña Paoz. Él se dedicó arduamente a sus entrenamientos ya que quería ser más fuerte; además, siempre mantuvo en su cabeza las palabras de aquel extraño sujeto que le habló el día de la fiesta de Bulma.

— ¡Así es, será mejor que disfrutes lo que te queda de vida, porque después de esos cinco años ustedes están condenados Kakarotto!

Esas fueron las palabras de aquel misterioso ser que marcó un pensamiento en la mente de Goku, el cual nunca se lo comentó a nadie porque no lo creyó necesario, pero ahora que esos cinco años habían pasado sentía algo de miedo pero a la vez emoción. Ese era el orgullo de los saiyajin, que los impulsa a pelear con seres realmente poderosos, porque su sangre guerrera hierve al saber que hay una amenaza y que ellos son los únicos capaces de detenerla.

Pero Goku comenzó a pensar que solo eran patrañas y que solo fue alguien que trataba de intimidarlo, por cualquier razón que no le interesaba saber. El guerrero seguía con aquella advertencia en su mente pero se dedicó a proteger a su familia y volverse fuerte, junto con su hijo de 12 años Goten, su esposa Milk a la cual amaba muchísimo, y de vez en cuando entrenaba con su otro hijo de 24 años Gohan, quien ahora estaba recién casado con el amor de su vida, la gran Videl Satán.

Así es, Gohan y Videl se se casaron hace poco, y se instalaron en una casa en la Montaña Paoz, muy cerca de la de Goku. Ellos eligieron ese lugar ya que pensaban que vivir en la ciudad sería algo tedioso y quizás no lo aguantarían, y que mejor lugar para residir que en la Montaña Paoz. Estos cinco años sirvieron de mucho para la joven pareja, ambos sentían que eran mucho más unidos de lo que ya eran, sabían perfectamente que el amor que llevaban en su corazón era puro y un lazo que jamás los separaría. Sin duda, cuando alguien hablaba de Son Gohan y Videl Satán, se refería a un sentido de amor y unión más allá de todos los límites, un sentimiento tan poderoso que explicarlo con simples palabras era algo realmente complicado.

Por otro lado, está la vida que llevaba el "ex príncipe de los saiyajin", Vegeta. Como era de saberse, él vive en la Corporación Cápsula junto a su esposa Bulma y su hijo de 13 años Trunks, aunque pronto sería papá de nuevo ya que Bulma estaba esperando un bebé, o más bien, una bebé.

El objetivo que siempre había tenido Vegeta antes de su llegada a la Tierra era asesinar y demostrar que él es el más poderoso, no le importaba la vida de los demás; su único ejemplo era causar miedo a sus semejantes, pero a la vez era humillado e intimidado por el maldito que había aniquilado a toda su raza. Ahora el príncipe pensaba de otra forma, sin saberlo su corazón se había ablandado y ya no era el mismo de antes, él tenía una familia que proteger y a la que amaba mucho, no permitiría que algo malo les pasase. Pese a todo esto, aún tenía ese gran orgullo que siempre lo caracterizó, ese hombre duro y algo cruel que le costaba expresar sus sentimientos. Ahora que la Tierra estaba en paz su objetivo era hacerse más fuerte, ya no le importaba a que nivel llegara el insecto de Kakarotto. Su meta es saber cuales som sus límites ya que no solo Kakarotto superaba sus fuerzas, sino también el gusano de su hijo quien tenía la capacidad de explotar sus poderes al máximo en el llamado "Estado Místico".

Mientras tanto, los demás Guerreros Z también se dedicaban a entrenar y a vivir sus vidas. Piccolo, se encontraba en el Templo Sagrado junto al Diós de la Tierra Dendé y su sirviente Mr. Popo. Krillin vivía en Kame House con su esposa Nro. 18 y su hija Marron, así como también con el pervertido del Maestro Roshi. Yamcha, por otro lado, no tenía un lugar fijo, a veces se quedaba en la ciudad o pasaba el tiempo en su antigua guarida del desierto, siempre junto a su fiel amigo Puar. Por último, Tenshinhan, que también viajaba mucho y entrenaba arduamente junto a su compañero inseparable Chaos.

Esa era la vida que llevabn los Guerreros Z luego de que estos cinco años transcurrieron. Ya era tarde, y en la Montaña Paoz, en la casa de Goku, éste cenaba junto a Milk, Goten, Gohan y su nuera Videl.

Todos se encontraban sentados en la mesa, excepto las dos mujeres quienes preparaban los alimentos. Goku conversaba con su hijo sobre sus últimos entrenamientos y lo fuerte que se había vuelto, él le hablaba sobre el mismo tema.

— Pues sí, vaya que te has vuelto fuerte papá — Le comentaba Gohan, el cual llevaba puesto anteojos, quizás por dedicarse mucho a los estudios. También ya no tenía el clásico mechón de cabello que siempre lo caracterizó, ahora lo tenía puntiagudo hacia arriba — Supongo que ya dominas a la perfección la transformación del Súper Saiyajin Fase 3, ¿no? — Formuló una pregunta sonriendo pícaramente a lo que su padre también responde con otra sonrisa.

— Pues... la verdad sí — Contestó Goku serenamente mientras su hijo seguía sonriendo — Aunque esa transformación consume mucha energía si la usas por mucho tiempo, ese es el problema.

— Lo entiendo papá, a mí también me cuesta un poco de trabajo — Dijo tomando un sorbo de su taza de café.

— ¿No me digas que tú también dominas la transformación del Súper Saiyajin Fase 3? — Preguntó Goku exaltado, Gohan sonrió — Vaya, me tienes sorprendido Gohan, se ve que aunque te casastes no has descuidado tus entrenamientos — Comentó orgulloso y colocando su mano en el hombro de su hijo.

— Bueno, Videl y yo de vez en cuando entrenamos, seguramente te vas a sorprender de lo fuerte que se ha vuelto ella — Dijo sonriendo mientras seguía tomando sorbos de la taza de café, su esposa se le acercó.

— Bueno Gohan, tampoco es para tanto. Puede ser que me haya vuelto un poquito fuerte pero no creo que sea como para sorprender al señor Goku — Comentó Videl abrazando a Gohan.

Goku solo sonrió ante las palabras de su nuera. Las dos mujeres ya tenían lista la cena y todos se disponieron a sentarse en la mesa. Goku y Goten comían apresuradamente como todo saiyajin, pero Gohan si devoraba un poco más decente a pesar de ser de la misma raza. En la cena, todos conversaban de la vida que llevaban, así como también del matrimonio que hace poco contrajeron Gohan y Videl. A ambos le faltaban dos años para graduarse de la universidad, así que es posible pensar que se apresuraron un poco al casarse, pero es que para el amor no hay tiempo ni lugar; además, Videl era millonaria y preocuparse por el dinero era lo de menos, aunque Gohan no quería ser un mantenido y tenía una meta, ser un investigador. En ese momento las clases en la universidad no comenzaban ya que se encontraban de vacaciones.

La cena terminó y la familia se disponía a reposar los alimentos. Goku salió un momento afuera para distraerse un poco, ese día se cumplían cinco años exactos desde que aquel extraño le amenazó, esto le preocupaba. Gohan se le acercó, observó a su padre y vió que el rostro de éste se encontraba serio, como si algo le perturbara.

— ¿Qué te sucede papá? — Le preguntó preocupado su hijo — Parece que algo te inquieta.

— Bueno hijo, lo que sucede es que no estoy seguro si él cumplirá su promesa — Le contestó con una cara de incertidumbre y mirando el cielo, ya comenzaba a anochecer y se veían algunas estrellas.

— No entiendo, ¿qué quieres decir con eso? — Volvió a preguntar pero esta vez más confundido mirando a su padre con sus grandes anteojos, y volteando a ver el cielo también.

— No es importante Gohan, no te preocupes — Culminó volviendo a entrar a la casa. Gohan se quedó un momento afuera. No entendía la actitud de su padre, jamás se había comportado de esa manera, siempre era alguien muy alegre y vivo que raras veces se deprimía. En ese momento Videl salió para hacerle compañía a su esposo, al llegar ambos se dedicaron una hermosa sonrisa y de abrazaron mirando las estrellas.

— Te veo preocupado Gohan, ¿ocurre algo? — Le preguntó Videl mientras permanecía en los brazos de su amado.

— Siento que algo perturba a mi padre, algo que no quiere decirnos — Contestó acariciando el cabello de su esposa.

— Yo también lo había notado, pero no te preocupes, seguramente se le pasará — Le dijo mirándolo a los ojos y diciendo algo en forma de susurro — Te amo.

— Yo también — Respondió besándola tiernamente en los labios, beso al que Videl también correspondió. Pasaron como tres horas y la noche se hizo presente. Ya era momento de retirarse, por lo que Gohan junto con su esposa se fueron a su casa. Su hogar no quedaba muy lejos, así que no tenían que ir en vehículo, además que también podían volar, entonces eso no sería un problema. Continuaron pasando las horas y ambos esposos ahora se encontraban durmiendo en la cama matrimonial.

Los dos estaban abrazados, se veían simplemente hermosos. Gohan, en su sueño, se retiró un poco del cuerpo de Videl y volteó para el otro lado. El semisaiyajin movía su cabeza de un lado otro, seguramente estaba teniendo una de sus seguidas pesadillas que lo acosaban normalmente. De repente se despertó bruscamente levantándose de la almohada.

— Eh... ¿qué?... ¿qué pasa?... ¿qué? — Se preguntaba así mismo un poco desorientado — Oh, era otra pesadilla — Se dijo levantándose de la cama. Al levantarse observó a su esposa un poco. Realmente él era muy afortunado al tener a una mujer tan hermosa a su lado y le agradecía a Kamisama por ello. La bella mujer dormía sonriendo, Gohan no sabía por qué, pero Videl siempre sonreía al dormir, tal vez disfrutaba mucho al igual que él de que ahora eran esposos. Lo que él más admiraba era su cabello sedoso, ya no tenía ese corte extravagante que se había hecho años atrás cuando éste le dijo que se cortara el cabello, ahora nuevamente lo llevaba largo y abundante. Gohan la besó en la frente y ésta movió un poco la cabeza sin dejar de sonreír, como si hubiera sentido el beso dentro de su profundo sueño.

— Duerme linda — Susurró mientras salía del cuarto para dirijirse al baño.

Gohan hizo sus necesidades. Sintió ganas de beberse una taza de café, así que fue a la cocina para prepararse una. Mientras hervía el agua para su bebida, el pelinegro observa el cielo por la ventana. Esa noche había luna llena, el disco plateado inundaba el cielo y parecía más grande que nunca, ¡Diós, él nunca había visto una luna tan grande!

— Vaya, la luna está enorme — Añadió divertido mientras escuchó que el agua de su café hervía y se dispuso a prepararlo.

Mientras se tomaba la taza de café, se dirigió a la sala y se sentó a la mesa. Pensaba en lo rápido que pasaba el tiempo, parecía que hubiera sido ayer que él había conocido a Videl en aquel asalto en el banco y ahora ya estaba casado con ella. Recordaba los grandes momentos que pasó junto a esa muchacha que lo hacía subir hasta el cielo con tan solo mirarlo con sus hermosos ojos azules. También recordaba los entrenamientos que le había hecho para que se volviera más fuerte, sin duda habían sido muy efectivos y ahora Videl era muy poderosa. En ese instante recordó con una sonrisa la pelea amistosa que ella tuvo con Krillin aquel día de visita en Kame House, poco tiempo después de casarse...

Era un hermoso día en la playa de Kame House. Gohan y Videl tenían como una semana de casados y decidieron ir a visitar a sus queridos amigos que no veían desde el día de la boda. Estos los recibieron con los brazos abiertos. Almorzaron juntos y ahora se encontraban disfrutando del paisaje de la playa. Mientras descansaban, a Krillin se le ocurrió hacerle una propuesta a Gohan:

Oye Gohan, ¿qué tal si entrenamos un poco? — Le propuso el excalvo al hijo de su mejor amigo.

No Krillin, no quiero lastimarte — Le contestó con una sonrisa pícara.

¡¿Qué?! — Preguntó sorprendido pero comenzó a reírse — ¡Así que crees que soy débil! — Exclamó poniéndose en frente de su amigo — Para tu información, yo soy el humano más fuerte del mundo y no me da miedo entrenar con un saiyajin — Dijo voltendo la cara en señal de vanidad.

No me refería a eso, Krillin — Se rió el semisaiyajin — Además, no me siento con ánimos de entrenar — Se negó cerrando los ojos y fingiendo dormirse.

Hmp, lo que sucede es que tienes miedo a que yo te de una paliza, pero está bien, si no quieres entrenar... ¡pues ni modo! — Exclamó el excalvo volviendo a recostarse en la arena.

Oye Krillin, ¿y si yo soy tu oponente de entrenamiento? — Le preguntó Videl ante la cara sorprendida de Krillin mientras Gohan abría los ojos sonriendo.

¿Tú? — Cuentionó para luego comenzar a reírse — ¡No me hagas reír, tú no tienes oportunidad conmigo! — Añadió mientras Videl fruncía el ceño y de un movimiento rápido le da un puñetazo en la cara que lo manda hacia el agua. Nro. 18 se sorprendió al ver que Videl había logrado golpear a Krillin. ¿Cómo era eso posible? ¡Pero si su esposo era el terrícola más fuerte del mundo! El maestro Roshi y Marron también se sorprendieron, mientras tanto Gohan estaba a punto de soltar la carcajada.

Krillin salió del agua un poco molesto. Observó que le bajaba sangre del labio y le ardía debido a la sal que poseía el agua de la playa. Entonces el mejor amigo de Goku frunció el ceño y comenzó a hablar.

Rayos, me tomaste desprevenido y eso es trampa — Dijo señalándola con el dedo índice — Gohan, con tu permiso voy a golpear a tu esposa pero sin hacerle mucho daño... ¡así que no te molestes!

Está bien... no hay problema — Aceptó con tranquilidad.

Krillin comenzó a reírse y a burlarse de Videl. La ojiazul seguía con el ceño fruncido y se arrojó ahacia el ex calvo. Comenzó a darle puñetazos a una gran velocidad, los cuales le costaba mucho trabajo esquivar a Krillin. Videl seguía arrojándoles puñetazos a diestra y siniestra hasta que logró golpearlo en el estómago y de una patada lo arroja nuevamente al agua. Krillin sale rápidamente y se eleva a una altura considerable. No podía creer que una simple chica haya conseguido golpearlo. Nuevamente Videl se arroja hacia él con una ráfaga de puñetazos y patadas que Krillin detenía con sus brazos. La pelea ahora era muy pareja, ambos peleaban al mismo ritmo. Krillin golpeó en el rostro a Videl y ésta cae al suelo, pero se levanta rápidamente y se lanza de nuevo al ataque, dándole un fuerte puñetazo en el rostro para luego agarrarlo por las piernas y lanzarlo hacia arriba.

¡No puede ser! ¿Desde cuándo es tan fuerte? — Exclamó y se preguntó así mismo Krillin mientras seguía ascendiendo, hasta que Videl voló hasta donde estaba él con sus dos manos apuñadas dispuesta a darle un golpe muy fuerte — ¡Rayos, no! — Exclamó otra vez, pero no le dió tiempo de hacer nada y la ojiazul le da un fuerte golpe que lo hace estrellarse contra el suelo.

¡Esto es increíble! — Exclamó el maestro Roshi totalmente sorprendido mientras Nro. 18 tenía sus ojos bien abiertos.

El impacto provocó que se creara un agujero en el suelo. Gohan observaba sonriendo la escena hasta que se comenzó a distinguir una luz azul que provenía del suelo. De repente sale un poderoso ataque, era el Kamehameha. Gohan abrió los ojos, eso si podía ser peligroso.

¡Krillin! ¡¿Qué diablos estás haciendo?! — Le preguntó el maestro Roshi exaltado. Videl esperaba decidida el ataque dispuesta a detenerlo. La ojiazul detiene el ataque con sus dos manos y provoca una gran explosión que saca mucho humo. Krillin abre los ojos y apreta sus dientes en señal de susto, quizás se dejó llevar y se le pasó la mano.

¡No puede ser, la ha matado! — Exclamó Marron corriendo a los brazos de su madre.

Gohan observaba atentamente la escena. Hubo un pequeño momento de tensión hasta que el humo se dispersó y mostró a Videl con sus brazos extendidos y sin el más mínimo daño. Krilin abrió la boca hasta donde más no pudo al igual que el maestro Roshi, Dieciocho y Marron quienes no podían creer que esa simple muchacha haya podido resistir el Kamehameha. Gohan no podía estar más orgulloso de su esposa, y cuando esta baja le dió un fuerte abrazo.

Vaya Videl, te has vuelto muy fuerte, te felicito — La felicitó Krillin aceptándolo, mientras la pelinegra le sonreía.

¡Eso fué para cerrarte la bocota! — Exclamó la ojiazul mientras todos comenzaron a reírse.

— Te amo Videl, te has vuelto realmente fuerte y eso me enorgullece — Se decía Gohan así mismo tomando el café.

Efectivamente, gracias a los duros entrenamientos que ambos había llevado a cabo, Videl ahora poseía una fuerza bastante considerable, esto quería decir, que la chica de ojos azules ahora podía autoclamarse una verdadera Guerrera Z. Todo esto se debió en parte a aquel entrenamiento que tuvieron en la Habitación del Tiempo, donde pasaron un año juntos y compartieron momentos inolvidables. Pero no solo Videl se había hecho muy fuerte, Krillin también era muy poderoso y rivalizaba con ella. También Tenshinhan, Yamcha, Chaos, ellos habían aumentado sus fuerzas de manera increíble. Incluso Mr. Satán se había hecho un poquito más fuerte, claro, su fuerza palidecía en comparación con los demás pero al menos ya dominaba la técnica de vuelo gracias a que Videl se la enseñó. Por otro lado, Gohan mismo, Goku, Vegeta, Goten y Trunks, se habían vuelto muy fuertes y si un enemigo poderoso aparecía, no sería problema porque los Guerreros Z estarían allí para proteger la Tierra.

— Nosotros nos encargaremos de proteger la Tierra — Dijo tomando el último sorbo de su taza de café.

Gohan se quedó mirando un poco la luna por la ventana, hasta que decidió retirarse de nuevo a la cama. Caminó hasta la cocina para dejar allí la taza de café, pero de repente detiene su paso, abrió sus ojos con desmesura y dejó caer la taza la cual se rompe en mil pedazos.

— ¡No puede ser! — Exclamó estupefacto el semisaiyajin sin poder creerlo.

Era un ki, una presencia realmente poderosa había aparecido; pero... ¿de quién era?