"Convenceme!
Las luces se encendieron de golpe junto con la radio a todo volumen sonando una melodía francesa de fondo, dando como aviso que la electricidad había llegado. No pudo evitar asustarse y abrir los ojos rápidamente sin entender que pasaba. Entre cerrando sus ojos con la vista media nublada debido al sueño y a los rayos que se penetraban por el gran ventanal sin piedad, estiro su brazo derecho para alcanzar su móvil junto a sus anteojos para ver la hora.
- Las doce del medio día! Esto debe estar mal – volvió a mirar detenidamente la pantalla y si, había mirado bien – No puede ser, he dormido más de seis horas – frunció su ceño – Mierda en dos horas tengo chequeo con mi doctora, será mejor levantarme de una vez – se sentó en el borde de su cama lentamente, no quería sentirse mareada, como solía pasarle, pero esta vez volvió a sorprenderse tras sentirse perfectamente, como si tuviera diez años menos. Se sentía con energía, con ganas de hacer cosas sin haber tomado su medicación.
- Quinn… - pensó inmediatamente en la rubia. Habían tenido sexo según la morena, y se había sentido perfecto. – Quien diría que me acostaría con una mujer de su edad, y no estuvo para nada mal… es decir, al principio se noto su falta de práctica, pero tras querer repetir una vez más logro dejarme sin aliento y con la boca abierta… ¿Tomara viagra?... seguramente, es imposible aguantar tanto sin su pastilla azul, sé que tengo mis encantos, pero definitivamente es imposible que a su edad no necesite un poquito de ayuda… es increíble en la cama, no voy a negarlo pero si me lo guardare para mi sola, después de todo no pienso repetirlo, no quiero que confunda las cosas… aun me siento un poco mal por lo que paso esta madrugada, pero ella sabia donde se metía y con quien ¿no?. Somos grandes y maduras, no creo que haya quedado con resentimiento… quiero pensar que no. ¿Quiero repetir ese encuentro? No, claro que no… aun que no estuvo para nada mal… no, no quiero… quizás si ella se insinúa… no, basta… no le hacemos mal a nadie… no quiero que se confunda y piense que me estoy involucrando sentimentalmente… ¿no lo estás?... claro que no… no parece… pues no lo estoy, y no quiero, mejor dicho no pienso volver acostarme con ella… entonces deja de darle tanta importancia al asunto y saca a Quinn de tu cabeza, hace más de veinte minutos que piensas en ella y le estas dando vuelta al tema cuando deberías de estar preparándote para ver a Natalie, que nos dé el alta y poder volver a nuestro amado New York… tienes un punto, basta de Quinn ¿de acuerdo?... si tu lo dices.
Sin demorarse más, se maldijo nuevamente por estar pensando en la rubia y puso marcha hacia el baño, si dios quiere y Natalie también ese mismo día podría sacar boleto en el primer vuelo de regreso.
- ¿Quinn? – volvió a gritar por la casa, tras recorrer la cocina, la sala de estar y la zona de la piscina que daba a una hermosa vista hacia la playa. Quizás estaba allí, pero tras recorrer con su vista la costa, no logro dar con ella. Intento asegurarse que no estaba en su habitación encerrada escribiendo o tal vez queriendo evitarla como días atrás. Sacudió su cabeza quitando esas ideas absurdas, Quinn no tenia porque estar molesta con ella. Algo dentro de ella le decía que seguramente la rubia volvería a sus brazos pidiendo un poco más de su cuerpo moreno, pero ya lo había decidido, no volvería acostarse con ella.
Se dirigió nuevamente hacia la cocina, tras ver por la ventana de su dormitorio, que el de Quinn permanecía con las cortinas abiertas mostrando que nadie había allí. Se preparo un jugo natural y un poco de ensalada, no era buena cocinera, y la verdad que ya no aguantaba las ganas de ir hasta la clínica para recibir el alta medico. Después de todo había podido subir las escaleras, y tuvo sexo en la noche, su corazón lo aguanto a la perfección, mas pruebas que eso no podía pedir.
- ¿Dónde estará Quinn? – Volvió a pensar en ella tras ver que solo faltaba media hora para su cita con la doctora. - ¿Qué más da? Es su vida y no me interesa –
Sin demorarse un minuto más busco el numero de un taxi y partió hacia la clínica.
- Alicia en el país de las maravillas –
- ¿Hablas en serio? – La doctora asintió con su cabeza – Es mi favorito también – le sonrió – Todas las noches le leía un poco a mi hija Beth, amo ese libro –
- Cada vez tenemos más cosas en común tu y yo – le guiño el ojo
- ¿Qué tal la comida? Bastante bien para ser un almuerzo de último momento –
- Esta genial, me encanta la comida china –
- La verdad que esta rico –
- ¿Dónde la has comprado? No he visto negocios con ese tipo de comidas por aquí –
- ¿Recuerdas donde fuimos a cenar? –
- Como olvidarlo – le sonrió provocando que la rubia se sonrojara
- Bueno, a dos cuadras de allí hay un local. Es muy pequeño, cuando uno pasa en auto no suele verlo –
- Bien, tendré en cuenta ese dato – se llevo un bocado – Definitivamente volveré a comer de allí –
- Oye… hablando de comer, quisiera hablar de la comida que tendremos esta noche – la doctora levanto su dedo índice interrumpiendo las palabras de Quinn
- No me digas que cancelaras la cita! –
- ¿Es una cita? – pregunto asombrada
- Claro que si, nuestra segunda cita ¿Por qué? –
- No.. solo – negaba con su cabeza – preguntaba –
- ¿Qué sucede entonces Quinn? –
- Nada, solo quería saber si seguía en pie y… - Natalie la interrumpió
- Jamás cancelaria una cita contigo… he pedido la noche libre, tienen prohibido llamarme por alguna urgencia – le sonrió
- Que responsabilidad, no quiero que dejes de salvar vidas por mi –
- Créeme que ni notaran mi ausencia –
- Genial entonces… no iremos a comer –
- ¿Cómo? – pregunto con su ceño fruncido
- Pasare por ti a las ocho, pero no iremos a un restaurant… esta vez yo elegiré el lugar o lo que haremos ¿te parece bien? – hablo segura, aun no podía creer que estaba manejando la situación y a la vez coqueteando con aquella joven. Rachel se le cruzo por la cabeza pero la voz de Natalie la saco de su transe, aun seguía dolida por la situación vivida.
- Quinn…- volvió a llamar
- Si, disculpa… dime – Natalie comenzó a reír
- Nada, que me parece perfecta tu idea… a las ocho te espero –
- Perfecto! – Miro su reloj pulsera – Creo que me iré… aun tengo cosas que hacer en casa –
- ¿Cómo te estás llevando con Rachel? – Quinn palideció
- ¿Por qué preguntas? –
- Emmm… por nada. Ahora esta viviendo en tu casa es normal que pregunte por una de mis pacientes ¿no? – pregunto confusa
- Ah si, claro… pues ella esta… esta… - no sabía que decir
- Esta aquí – la rubia frunció su ceño
- ¿Qué dices? –
- Que Rachel esta aquí – le sonrió ampliamente – En cinco minutos termina mi descanso, y ella es mi primer paciente… hoy seguramente le dé el alta, lo cual te dejara libre a ti – le sonrio
- Ah… -
- Que alivio para ti ¿no? –
- S-si si – afirmo con su cabeza nerviosa
- Bien… te acompañare hasta la salida – se paro del sillón con las bandejas de comida para tirarlas en el cesto de la basura, mientras Quinn tomaba su bolso junto a sus lentes y las llaves de su auto.
- Creo que no hace falta que me acompañes, no quiero molestarte –
- ¿De que hablas? Quiero ir contigo… no es molestia para mi ¿Tu quieres? –
- Si, claro que si… - sacudió su cabeza intentando alejar los nervios que se estaban apoderando de ella por tener que cruzarse si o si con Rachel en la sala de espera – Vamos – Comenzó a caminar por el largo pasillo pintado de blanco y en el piso una extensa alfombra color azul, pero algo la detuvo en su trayecto, provocando que sus pies se quedaran estancados en su lugar. Rápidamente miro hacia su mano derecha, donde sentía como el calor de otra mano chocaba con ella.
- ¿Te molesta si te tomo de la mano? – pregunto la doctora nerviosa
- Emm… cla… claro… es decir, no… osea si, si quiero… no me molesta – Natalie comenzó a reír mientras retomaba sus pasos
- Me encanta el sonido de tu risa… no lo sé, tu voz tiene algo especial –
- Es por mi tabique, lo tengo desviado… lamento acabar con la magia – ambas reían
- Con tabique o sin tabique desviado te ves preciosa y suenas como un ángel – Quinn agacho su cabeza mordiéndose el labio inferior claramente avergonzada por semejante piropo. – Rachel! Que placer volver a verte – cerró sus ojos, no quería levantar su vista y encontrarse con el rostro de la morena.
- Vayaaaa… pero miren que escena más encantadora – bromeo con un tono de voz sarcástico, tono que solo Quinn supo notar. Subió su vista – Pensé que te había pasado algo Quinn – la morena levanto su ceja tensando su mandíbula
- Pues no, esta sana y salva – acoto Natalie
- Veo…- la tensión entre ambas mujeres era palpable, pero no quiso entrar en eso, seguramente eran cosas de su imaginación, pensó la doctora.
- Bien… ya regreso Rachel, si quieres ve pasando a mi consultorio yo acompañare a Quinn hasta su auto –
- Sobre mi cadáver – pensó Rachel.
- ¿Has venido en auto Quinn? – pregunto con un tono amable.
- S-si… ¿Por qué? –
- Porque he venido en taxi ¿te molestaría esperarme asi nos volvemos juntas? – le sonrio provocando que Quinn frunciera su ceño.
- Quinn tiene cosas que hacer, si quieres yo después te alcanzo o le pido a unos de mis colegas, les queda de paso – se ofreció Natalie amablemente
- ¿Qué tienes que hacer Quinn? – La rubia estaba odiando a la morena cada vez que pronunciaba su nombre, en cada pregunta le ponía una pisca mas de sarcasmo, y eso la estaba molestando claramente.
- Cosas Rachel – pronuncio su nombre al igual como lo hacia ella
- Ya ves… deja que uno de nosotros te llevemos, no tendremos problemas en hacerlo – sonrió la doctora
- Deja que ella me lo diga ¿no? – levanto su ceja. Natalie suspiro intentando no acabar con su paciencia, aun no quería creer que Rachel se estaba comportando de esa manera.
- De acuerdo… te esperare –
- Pero… - Quinn interrumpió a la joven
- No te preocupes Nat… mis cosas pueden esperar – le sonrió
- ¿Nat?... pero miren si van rápido eh! – Bromeo la morena – Una sola cita y ya van tomadas de la mano, se llaman por apodos… ¿Qué falta? ¿Cuando es la boda muchachas? – ambas mujeres fruncieron su ceño, ¿Qué le pasaba a Rachel Berry? - ¿Acaso estoy celosa? He sonado como estúpida psicótica ¿Por qué no se sueltan las manos? Quinn no se ira doctorcita! Me esperara… a mi! –
- Las espero aquí – se soltó del garre tras ver como la morena miraba reiterada veces hacia sus manos, y se sentó en una de las sillas que adornaban aquella sala de espera, no sin antes regalarle una sonrisa a Natalie provocando aun mas enojo en la morena.
- Dime Rachel ¿Cómo te has sentido estos días? – pregunto luego de tomar su presión
- Mejor imposible – sonrio bajándose la manga de su camisa
- Y se nota, tu presión esta bastante bien… diría que perfecta – se sento en su silla detrás de su escritorio
- He subido mas que una escalera – comento con su ego en alto tomando asiento frente a ella
- Me parece bien, ahora podrás volver a tu vida normal – la morena asintió – En New York – aclaro.
- Si tu me das el alta no lo dudare un segundo. Ya he sacado pasaje para esta misma noche si es que decides darme de alta –
- Perfecto! – sonrió internamente, tenerla lejos seria un punto extra con Quinn, no era estúpida y sabia que algo se estaba alimentando entre ellas. – No te hare esperar más – le entrego un papel – Esas son algunas de las indicaciones que debes de tomar por el tema de tu dieta, se acabo la sal, las frituras, la grasa… ya sabes, vida saludable y lejos del alcohol por favor! –
- Copiado – levanto su pulgar aprobando lo pedido.
- Es libre señorita Berry… que tengas buen viaje – se levanto de su asiento y estiro su mano como forma de saludo
- Y hasta pensé que te despedirías de mi como lo haces con Quinn – quiso bromear pero la respuesta de Natalie la tomo por sorpresa
- Lo haría, pero no eres mi tipo… - apretó su mano para luego soltarla. Gesto que tomo como amenaza la morena
- ¿Y Quinn lo es? –
- Eso parece… nos llevamos muy bien, a diferencia de ustedes dos – la morena volvió a tensar su mandíbula queriendo abandonar el consultorio rápidamente, pero la doctora volvió a detenerla
- Espera! Mejor iré contigo… aun no me quedo en claro la cena de esta noche – Rachel frunció su ceño
- ¿Iras a cenar a casa? – pregunto confusa mientras caminaban hacia donde las esperaba Quinn
- Querrás decir a casa de Quinn… y no, no iré… cenaremos afuera – sonrió
- Pero mira que bien, otra cita – afirmo lentamente con su cabeza
- Así es, nuestra segunda cita… te pediría consejos, pero me has dejado en claro que tu eres mas de mujeres de una sola noche – golpe directo en las costillas.
- Golpe bajo… - murmuro para si misma tras dejar que la doctora se adelantara unos pasos mas que ella para despedirse de Quinn.
- ¿Estas lista Rachel? – pregunto la rubia.
- Siempre estoy lista – levanto su ceja con superioridad
- Bien, vamos… - hizo un gesto con su cabeza – Nos vemos esta noche – le sonrio a la doctora
- A las ocho estaré esperando por ti – tras asegurarse que la morena estaba a un lado de ellas esperando, no dudo en inclinarse hacia la rubia y depositar un beso en la comisura de sus labios. – Y felicita a Rachel, le he dado el alta… esta noche volverá a su amaba ciudad – comento antes de retomar camino hacia su consultorio para que el siguiente paciente sea atendido.
- Vamos – volvio a pedir Quinn. - ¿Se va? ¿Esta misma noche? ¿Cuando se supone que saco su pasaje? Que estúpida fui por dios… preocupada por no saber cómo reaccionar o que hacer, y ella solo pensando en irse… no aprendo mas! Al diablo con Rachel, ya dejare de pensar en ella y me enfocare completamente en Natalie… no merece que le haga esto! – se subió al asiento del piloto, abrocho su cinturón y tras asegurarse que la morena hiciera lo mismo, abandonaron la clínica.
El silencio era de muerte, realmente incomodo. Donde no sabes si mirar hacia la ventanilla y perderte en el paisaje, o mirar hacia el frente intentando espiar a la persona que esta a tu lado por el rabillo del ojo, o simplemente sacar algun tema de conversación. Lo último estaba totalmente descartado, o al menos eso pensó la morena hasta que Quinn hablo…
- ¿Cómo te ha ido en tu chequeo? – pregunto sin apartar la vista del camino
- Ya has escuchado – respondió secamente enfocando su mirada definitivamente en el paisaje que le brindaba la ventana del auto.
- He escuchado, pero quiero saber que te ha dicho dentro del consultorio, alguna dieta o algún cuidado que debes tomar… no lo sé –
- Me ha dicho que estoy perfectamente… que podre irme cuanto antes quiera –
- Eso lo se… pero ¿te prohibió algo?¿Tienes que seguir con la dieta o solo… -
Rachel la interrumpió - ¿Por qué te preocupas? – escupió algo molesta
- Porque estoy interesada en tu salud nada más – respondió a la defensiva, no tenia porque hablarle en ese tono. La morena rio
- Claro… ahora te vienes a preocupar por mi – giro sus ojos como si no creyera lo que oía.
- ¿Por qué dices eso? –
- ¿Por qué lo digo? ¿Hablas en serio Quinn? – giro su rostro para por fin mirar a la rubia, quien sintió su mirada penetrante.
Frunció su ceño - ¿Qué sucede contigo hoy? –
- Por dios… no puedo creer lo que escucho – negaba con su cabeza
- Rachel no entien… - la interrumpió
- Te busque por toda la casa esta mañana, ¿Te imaginas lo asustada que estuve porque no aparecías? – La rubia levanto su ceja observándola por unos segundos para luego volver con su vista al camino – Como estúpida te espere para almorzar juntas, pero claro… la señora ya estaba teniendo un romántico almuerzo con su doctorcita – se cruzo de brazos
- ¿Me estás hablando en serio Rachel? –
- ¿Acaso me vez cara de un maldito payaso Quinn? – elevo su voz
- Primero que nada a mi no me gritas ¿de acuerdo? No te he hecho nada… -
- Al menos avisa si vas a irte… en lugar de dejarme como una completa idiota sola en casa –
- Eso sí que no pienso permitirlo – hablo la rubia al borde de perder su paciencia. Decidió parar a un lado del camino, quería defender su postura, y no podría hacerlo mientras manejaba.
- ¿Qué haces? ¿Por qué paras? – intento sacarse el cinturón – No me quedare aquí en el medio de la nada misma, ya mismo pon en marcha este auto y llévame a casa… quiero irme a New York cuanto antes –
- Tú te quedas ahí! – la apunto con su dedo elevando su voz. Cerro sus ojos y pidió mentalmente por un poco mas de paciencia. Suspiro – Mira Rachel voy a ser clara contigo… tú no tienes porque… - la morena comenzó a reír - ¿De qué te ríes? –
- Ya entiendo todo esto – señalo reiteradas veces con su dedo a Quinn y a ella misma – No hace falta una venganza ¿sabes? Supéralo – el poco de cordura que le quedaba se fue con esa última palabra
- ¿Qué lo supere? – Suspiro negando su cabeza y una sarcástica sonrisa - ¿Tu me vienes a decir a mí que lo supere Rachel? – la morena quiso interrumpirla pero Quinn la callo – Ahora me escucharas a mí, porque me has cansado… lo que oyes – aclaro al ver como los ojos de la morena se abrían aun mas – Primero me dices que fue solo sexo para luego irte a tu habitación aclarando que es lo que hacías con todas las mujeres… por mi haz lo que quieras ¿de acuerdo? Pero luego me vienes con todo este planteo absurdo de porque no te he avisado que no comia en mi propia casa, ¿Acaso te oyes cuando hablas? – la morena levanto su dedo índice para cortar con aquello - ¿A qué juegas Berry? Eres tú la que le ha puesto reglas a tu propio juego, has dicho que fue solo sexo de una noche… supéralo tu y deja de hacer el ridículo por el solo hecho de habernos visto bien a Natalie y a mi juntas –
La morena abría y cerraba su boca como un pez a falta de oxigeno, no sabía que decir - ¿Intentas decir que estoy celosa? – comenzó a reir
- No me interesa si son celos, o si eres una psicópata bipolar con amnesia temporal… ese es tu problema, pero no tienes derecho a pedirme explicaciones o hacerme este tipo de planteos! – Dijo duramente y segura de si misma – Que tú no te arriesgues amar es tu tema, pero yo no soy así… prefiero compañía de la buena antes de vivir sola y amargada – golpe bajo, sin mas volvió a poner su mano derecha en las llaves del auto para ponerlo en marcha pero la morena la detuvo
- ¿Cenaras con ella? – la rubia suspiro cansada
- ¿Acaso eso te importa? – aun mantenía su mirada en el volante tensando su mandibula
- Si… ¿Cenaras si o no? –
- Si Rachel, esta noche tendré mi segunda cita con ella – un silencio se forma entre ambas, silencio que Quinn lo tomo como señal para seguir con su acción pero aun la morena no aflojaba el agarre
- No lo hagas Quinn… - apretó su muñeca
- ¿De que hablas? – frunció su ceño y miro los ojos chocolates
- No cenes con ella… - la rubia negaba con su cabeza
- No Rachel… ya deja este juego, es mejor que tomes esos pasajes y vuelvas a tu ciudad…yo no soy ese tipo de persona que buscar jugar con tus reglas –
- Cena conmigo – soltó sin darle importancia a lo que había dicho anteriormente Quinn
Negó con su cabeza – Eso suena a cita, y tu no tienes citas Rachel Barbra Berry – no supo cómo ni en qué momento, pero tan solo alcanzo a pestañear dos veces cuando en un abrir y cerrar de ojos tuvo a la morena sentada a ahorcajada sobre ella apoyando su espalda contra el volante – Que… que… Rachel ¿Qué haces? – pregunto visiblemente nerviosa
- No me interesa si es una cita o no, cena conmigo esta noche – la rubia volvió a negar ya no tan segura
- No creo que sea… - la morena la interrumpió
- No dejare que cenes con esa doctora… tu eres mía, y no comparto lo que es mío – la miro decidida a los ojos, asegurándose que no estaba bromeando
- ¿De qué hablas? – Negaba con su cabeza sin poder creer lo que oía – Tú no puedes simplemente venir aquí y decirme estas cosas – la morena se movio sobre su entrepierna provocando que la rubia suspirara de placer – Tu… no… tu simplemente –
- Shhh… - hizo callar a la rubia sobre sus labios - ¿Recuerdas que me has dicho que te gustaría ir a la cuidad del amor? – Quinn asintió nerviosa - ¿Qué te parece si aceptas cenar conmigo en Paris? Las dos solas, sin que nadie nos moleste… ¿Qué dices Quinn? – Murmuro aun sin despegarse un centímetro de los rosados labios de la rubia, provocando que tragara grueso - ¿Aceptas una cita conmigo? -
¿Aceptara o no? ¿Que dicen?
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DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen
