Hola a todos :)
Las vivencias de Severus son culpa mía, el personaje pertenece a Rowling.
¡Vamos allá!
Una vez dejó de llorar y se relajó, sabía lo que tenía que hacer. Consultó su reloj de pulsera. Eran las ocho y media de la noche.
Ya habían pasado las 48 horas desde que recibió "El Beso". El destino de uno (o de los dos) de sus progenitores había quedado sellado.
No tenía ni idea de cómo iban a actuar los otros cuatro.
Afortunadamente, él tenía cerebro suficiente por todos.
Puso rumbo a su coartada. El autocine. Andando a buen paso, se tardaba sobre una hora desde su casa. Las películas que proyectaban solían empezar a las diez, cuando el cielo ya estaba bien oscuro. Iba casi de manera autómata, el aire cálido de la noche le terminó de relajar, aunque la pena y la culpabilidad que le habían abrumado seguían aún ahí. Molestándole en el pecho.
Como cuando llamó a Lily "sangre sucia".
Compró la entrada para la película. El chico que las vendía, cuya cara tenía un terrible acné, le miró de manera suspicaz. Severus le dijo que sus amigos ya estaban dentro, esperándole. El otro agitó los hombros, le dejó pasar y Severus se metió en la explanada.
Severus, para pasar al lado de los coches sin mirar dentro, se obligó a recordar los consejos de la profesora Sprout para sacar el pus de Burbotubérculo, usado para curar el acné, entre otras utilidades. El vendedor de la entrada sería un buen sujeto para probarlo.
Era un truco que solía usar para centrarse. Recordar alguna explicación del colegio, de algún libro, o los ingredientes y preparación de sus amadas pociones. De esas, tenía muchas de donde escoger. El truco estaba en aprender de manera lógica las diferentes propiedades de los ingredientes y sus combinaciones.
Seguía andando. Aunque no mirase, le llegaban los ruidos del interior de los autos. O los amortiguadores de algunos coches. No había empezado la película, y unas cuantas de las parejas que estaban dentro ya estaban "dándolo todo". "Culminando", como lo había llamado Tobías.
El recuerdo de las últimas palabras de su padre volvieron a su mente. Golpeándole con fuerza. ¿Quién iba a querer acostarse con él? Sabía que era feo y raro (No hacía falta que Potter y sus amigos se lo repitiesen constantemente) Sabía cuál era su triste realidad. Más, ahora que Lily le odiaba y había dejado de ser su amiga. Poco probable que pasase algo más… Con cualquier chica en general. No sin magia de por medio...
Llegó hasta las primeras filas de coches, las más cercanas a la pantalla. Ahí era donde solían aparcar los coches con familias (si ponían alguna película infantil) o adultos con casas propias (donde no montaban un escándalo público). Al lado de unos aseos portátiles apestosos, había una salida que pocos conocían, para abandonar andando el autocine. Principalmente la usaban aquellos a los que su chica había dado calabazas o ella había quedado "poco satisfecha", y era ella la propietaria del coche. Él sabía de su existencia por espiar, no por experiencia propia.
Fue a la hamburguesería. A pesar de haber cenado hacía dos horas, volvía a tener hambre. Malditas hormonas adolescentes. Para hacer más tiempo, pidió dos menús para llevar. Una vez con las bolsas en la mano, fue dando un paseo hasta el punto de reunión.
OOoOOo
Qué bien que llegó el Puente de Semana Santa... se agradecen estos días de descanso. (Al menos en este lado del charco, no sé si allá también tenéis fiestas)
Disfrutadlos en cualquier caso.
Hasta el miércoles que viene.
Un saludo.
Robin Fleur
