CAPITULO 9: SORPRESA

CAPITULO 9: SORPRESA! NOCHE DE PELÍCULAS!

-Bella! Bella! Bella!- oí a Alice llamarme desde la puerta de entrada

-Urg!- protesté en voz alta. Estaba de muy buen humor y eso nunca traía nada bueno.

-Qué pasa Bella?

-Alice... - dije simplemente.

-Oh! Y está de buen humor, va a ser divertido!- dijo Angela con una risita, mofándose de mí.

-No pensarías que es tan divertido si estuvieras aquí conmigo. Recuerda este día cuando Alice se presente de improviso en una de nuestras citas para comer...

-No te atreverás!- dijo dando un gritito desde el otro lado del teléfono

-Oh! ¿Por quién me tomas? Uy me tengo que ir, nos vemos!- colgué, sé que estaría dándole vueltas a lo que le había dicho durante un rato.

-Bella, cómo estás? Te lo pasaste bien? Qué tienes pensado hacer hoy? Me guardaste algo de la comida del otro día? ¿Cómo te fue? Habéis quedado otra vez? Sabia que haríais buena pareja, lo sabia!- dijo entusiasmada, yo puse los ojos en blanco.

-Estoy bien Alice, nosotros...

-Fabulosa, insegura, neurótica y emocional- dijo de un tirón.

-Estoy genial Alice, gracias- dije entre dientes- nos lo pasamos muy bien. Los niños se lo pasaron de miedo con Goober. Y se...

-Dónde está la bestia por cierto? No me ha atacado- Alice miró a su alrededor con temor como esperando que Goober le saltara encima desde cualquier parte. Parecía que estuviera huyendo de alguien.

-Mi niño no es una bestia o un perro de ataque. Y está en el patio de atrás asustando a los niños de los vecinos.

-No deberías dejarlo hacer eso. Es un perro muy bueno, pero admítelo, para ti es el mejor y el perro mas dulce, pero a los demás nos da un poco de miedo.

-No lo dejo suelto para que haga eso a propósito, además el patio tiene una valla.

-Para de cambiar el tema de conversación y continua contándome- me dijo Alice, olvidando que había sido ella quien había cambiado de tema.

-No tenemos nada planeado esta noche, pero he pensado que seria buena idea tener una noche de películas- y si sobró mucha... -me cortó otra vez.

-Espera, con quién vas a tener una de tus noches de películas? Me estás reemplazando por otro mas mejor amigo? Pensé que éramos hermanas. ¿Cómo has podido?- dijo fingiendo un puchero. Yo me reí.

-Alice, no somos ya mayorcitas para utilizar eso de más mejor amigo? Y claro que te quiero como a la hermana que nunca tuve para que jugara conmigo a Barbie Bella, así que no he hecho nada malo.

-No eres graciosa- dijo de nuevo con un puchero. Yo le hice una caricia en la cabeza.

-Vale, no se lo diré a nadie- ella bufó y se echó hacia atrás en el sofá.

-Hice un comentario a cerca de tener suficiente comida para montar un Smorgasbord y Edward no tenia ni idea de lo que estaba hablando. Él nunca había oído hablar de la Telaraña de Carlota. Es por eso por lo que voy a darle a los niños... a los "tres" una noche de películas. Eh cogido Ratatouille también- dije mientras me levantaba a coger las películas y enseñárselas a Alice.

Alice puso cara de niña pequeña cuando le enseñé todas las películas que había comprado. Estaban todos los clásicos de los que las generaciones de hoy no conocían. Tenia "Fievil va al oeste", "Pinocho" "Los Robinsones Suizos" "El Libro de la Selva" "Pedro y el Dragón" "Los rescatadores" "La historia interminable" "101 Dálmatas" "Air Bud" y muchos más.

-Bella, creo que no podréis ver todas esta noche- dijo Alice con una risita.

-lo sé Alice, son para otras veces. He cogido las que he creído que les gustarían. Fui a un sitio especial de DVD´s donde encontré todos mis favoritos y no pude resistirme a comprarlos- y de verdad que no pude resistirme, cuando las vi no sabia si las estaba comprando para los niños o para mí. La verdad es que tengo que admitir que las de "Aladdín" y "La Sirenita" las compré también para mí.

-Y habría comprado más, pero el dependiente me vio tan indecisa que me dijo que podía volver cuando quisiera. Me habría gastado otro par de cientos de euros si no me hubiera parado.

-Y te lo podrías haber permitido sin problemas... y eras tú a la que no le gustaba comprar?

-Oh cállate.

-Oh sabia que caerías en las redes compradoras de Alice. Te he enseñado bien.

-Sí claro...oh! Hay muchas sobras!- antes de que terminara la frase, Alice ya se había escapado a la cocina- Alice, estás segura de que no estás embarazada? Sé que siempre has tenido un buen apetito, no por nada eres hermana de Emmett, pero últimamente tu ansia por comer es ridículamente alarmante.

-Creo que sabría si estoy embarazada o no, muchas gracias- dijo rebuscando en mi nevera.

-Jesús Bella, a quién intentabas alimentar con toda este comida? A un ejército?

-Bueno, son niños que están creciendo. Además comen bastante, pero todo salió de maravilla y no fue una cita y no pegamos el uno con el otro.

-Espera, no he has contado ningún detalle, Qué paso?- me preguntó levantando la vista de su plato de ensalada de patata.

-Sabes que no suelo dar muchos detalles y no pasó nada. Llegamos, los niños se pusieron a jugar, comimos. Edward y yo comimos, jugamos con los niños y les leí un cuento.

-Nada más?- preguntó sorprendida.

-A parte de que estaba en el periodo durante la primera parte del tiempo que estuvimos allí, nada más. Todo lo demás salió prácticamente perfecto.

-Que significa eso de periodo?

-Alice, no juega con sus hijos! ¿Quién es incapaz de no jugar con sus hijos? Le dije que se uniera a nosotros para jugar todos y lo que hizo fue mirar a su alrededor como si una plaga de gérmenes, suciedad y bacterias lo estuvieran acechando preparados para atacarle.

-Y conseguiste que jugara con vosotros?

-Sí. Al final sí. Y no te cuento su casa, Alice, es tan, tan... limpia! Nadie que tenga dos niños es incapaz de mantener la casa así de limpia. No me refiero a que tendría que ser un guarro o algo así, pero toda la casa excepto los cuartos de los niños, era de color beige. ¿Quién puede tener 50 tonos diferentes de beige en su casa? La única nota de color que encontré fue una alfombrilla de color azul marino.

-A algunas personas les gusta el beige- Alice dijo mirándome con malicia.

-Sé que a ti no. A nadie de gusta el beige. A la gente a la que le gusta el beige es porque no les gustan los demás colores y no saben como combinarlos sin que parezca que en su salón a explotado un payaso.

-Eso es lo que estaba diciendo- dijo moviendo las manos en el aire exasperada.

-Qué?

-Sobre el beige, a nadie le gusta. Creo que he intentado hacer de abogado del diablo en esta situación, has sido demasiado dura con el pobrecito- dijo Alice con un acento sureño.

-Pobrecito y un cuerno- refunfuñé.

-Quién condujo?

-yo, pero se ofreció a conducir a la vuelta porque yo estaba un poco cansada. Dijo que se sentiría culpable si dejara que condujera otra vez y tuviera un accidente cuando volviera a casa.

-y le dejaste conducir? Sin rechistar?- dijo mientras cogía un poco de pollo del que nos sobró a Edward y a mí.

-Yo no rechisto y sí, le dejé.

-Así que los niños se lo pasaron bien, no?

-Eso parecía. Se quedaron dormidos antes de que nos marcháramos del parque. Ayudé a Edward a bañarlos y a ponerles el pijama antes de marcharme. No quería dejar que hiciera el solo todo ese trabajo.

-Oh y quien se está haciendo la santa ahora?

-Bueno, necesito prepararme para esta noche. Necesito ir a la tienda antes de irme.

-Qué es lo que les gusta?

-No tengo ni idea, los sorprenderé, pero necesitaré tu ayuda- Alice gritó tan entusiasmada que casi me quedo sorda del oido izquierdo.

Empezó a dar botes por toda la cocina olvidándose del pollo a medio comer. Fue armario por armario mirando que era lo que yo no tenia y que lo que necesitaríamos comprar.

Después de 5 horas, tres viajecitos a Publix y una sesión de cambio de imagen, estaba lista para coger todo lo que Alice me había preparado. Había encontrado el conjunto perfecto para mí. Era una especie de pantalones y sudadera de color azul oscuro que parecía cómodo. Me dijo que era perfecto para noches como esa.

-Vale, tienes todo, es hora de que me marche.

-llámame mañana y me dices a que hora quedamos, vale?- dijo mientras se metía en su coche de un salto.

-Va-le- dije despacio. Alice ni siquiera me dijo cuales creía ella que eran los pros y contras de porqué debía acompañarme hasta la casa de Edward. Nada de aliento moral para convencerme de que éramos el uno para el otro o preguntarme como eran físicamente él y los niños. No es que me quejara de ello, estaba bien no tener un debate acerca de eso, pero su comportamiento era últimamente tan raro que aún me preguntaba si de verdad estaría embarazada.

No era normal que Alice no analizara en profundidad las cosas que yo hacia. Estaba segura que querría conocer al famoso Agente Cullen, pero no. No mostró el mínimo interés en acompañarme para verlo... si seguía comportándose de forma tan inusual la convencería para ir a ver a un medico.

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Cuando llegué a casa de Edward, me tranquilice al ver que había luz. Presentarme allí por sorpresa tenia el riesgo de no encontrar a nadie en casa. También esperaba que no me estuviera pasando de la raya haciendo esto. Edward parecía estar cediendo poco a poco. Pero quizás al hacer esto, perderíamos todo los progresos que habíamos hecho.

Cogí las bolsas del coche, que estaban llenas de cuches y me dirigí hacia la puerta.

Ding! Dang! Dong!

Me encantaba aquel timbre!

-Hola?- preguntó Edward mientras habría la puerta. Parecía sorprendido de verme allí, con las bolsas en la mano. Cuando volvió en sí se acercó y me ayudó con las bolsas.

-deja que te ayude, Que haces aquí?

-Ni hola, ni como estás? Nada? Vale, creo que tendré que hablar con tu madre acerca de tus modales a la hora de recibir visitas- dije poniéndome en jarras. Sabia a lo que me exponía. Me había presentado en su casa a las 5 de la tarde sin avisar y con exigencias, que bienvenida esperaba?

Me miró durante un minuto, con una mirada calculadora.

-Perdona ¿cómo estás? ¿Qué haces aquí?- dijo con curiosidad, no parecía enfadado.

Eso era un buen síntoma.

Bueno, he venido a sorprenderos a ti y a los niños con una noche de películas- dije cogiendo de nuevo las bolsas cuando cruce la puerta. Por lo menos en algunos aspectos era un caballero- Me dijiste que nunca habías visto La Telaraña de Carlota y me parece que los niños tampoco, así que.. Sorpresa! Noche de pelis.

-Has organizado todo esto porque no hemos visto La Telaraña de Carlota?- me preguntó incrédulo.

-Si, no puedo hacer una obra de caridad de vez en cuando?- le dije poniéndome en jarras de nuevo y con las manos llenas de bolsas. Es que siempre tenia que haber una razón para hacer cosas buenas?

-No, claro que no, espera que has querido decir con una obra de cari...

-Dónde están los niños?- le pregunté dirigiéndome a su sala de estar. Allí me encontré a los niños tumbados en sofás hechos a su medida.

-Bella!- gritaron a media voz.

-Qué les has hecho? Estaban bien cuando hable con ellos el lunes y estamos a martes!, Que ha pasado?- Dije soltando las bolsas y girándome para mirarle.

Los niños estaba arropados en los sofás con pinta de estar enfermos. Incluso sus gritos de alegria al verme me habían parecido meros susurros. Parecía como si apenas pudieran moverse y quería saber porqué no estaban en sus camas. Porqué no estaban mejorando y la cosa más grabe, porqué Edward no parecía preocupado por el estado en el que se encontraban sus hijos.

PVE

Estaba más que sorprendido por haberme encontrado a Bella en la puerta de casa con las manos llenas de bolsas. No había hablado con ella desde ayer cuando llamó para hablar con los niños.

Aunque era una visita inesperada, era una visita de las agradables. Solo habían pasado dos días desde que la había visto, pero empezaba a echar de menos su compañía. No sabia si estaría bien que la llamara simplemente para hablar con ella. No sabia si habíamos llegado a ese nivel de confianza aún, el de llamarnos sin que fueran los niños el motivo de la llamada.

Quería hablar con ella, de todo y de nada en particular. No había sentido nunca la necesidad de querer hablar con una persona solo por hablar.

Bella no se parecía a nadie que hubiera conocido antes. Era un torbellino, en la forma más buena de la palabra, no podías permanecer enfadado con ella por mucho tiempo. Incluso deseaba oír alguna de sus frases de marisabidilla que utilizaba conmigo. Además verla feliz siempre me hacia sofreír.

Y ahora, la tenia enfrente, con sus pequeñas manos en las cadenas y con el ceño fruncido. Creía que los niños estaban enfermos, y obviamente quería saber porqué yo no había hecho nada al respecto. Se preocupaba tanto por los niños que mi corazón hacia cosas que nunca había sentido antes.

De repente tenia la misma sensación que cuando conducía yo de vuelta a casa desde el parque. Se sentía bien, ella refunfuñando y los niños, todos juntos.

PVB

-Dígame Sr. Cullen qué es lo que encuentra tan gracioso y porqué no ha hecho nada viendo cual es su condición? Vengo y me encuentro a los niños de esta manera... míralos! Que tienes que decir en tu defensa señorito? Eh! Que?- dije hecha una furia. No podía parar de lanzarle preguntas y lo único que conseguía era que me sonriera con esa sonrisa tan bonita y sexy.

-Cullen, te sugiero que... - me cortó poniéndome una mano en el hombro y un dedo en los labios. Intenté volver a hablar, pero el simplemente me volvió a callar cerrándome los labios con el dedo índice y el pulgar.

-Si me dejar hablar te explico el porqué están así- dijo divertido. Aquella relación o era motivo de risa. Pero de todas maneras moví las manos para hacerle saber que podía continuar sin que yo lo interrumpiera, de momento.

-Pregunta a los niños que es lo que les pasa, ellos te lo dirán- me dijo mirándome intensamente a los ojos.

-Que significa eso de que les... - me hizo callar otra vez.

-Solo pregúntale- lo mira de nuevo y me gire hacia los niños. Me arrodille entre ellos y les puse las manos en la frente en busca de fiebre. No tenían., pero aun seguía sin gustarme su aspecto.

-Chicos, ¿qué os pasa? Estáis bien? Os duele la tripita?- les pregunte gentilmente quitándoles los mechones de pelo que le caían en los ojos. Sé parecian muchísimo a su padre que parecía que no había tenido la mínima ayuda femenina en crearlos.

-Nos sentimos cansadisticos Bella- dijo Kyle dijo girando la cabeza casi imperceptiblemente hacia mi.

-Cansadisticos!

-Si Bella, no has oído nunca esa palabra? Es muy común- me dijo Kyle de nuevo.

Esa costumbre la han aprendido de su padre.

-Bella seguro que ya concia esa palabra Kyle, porque es supersimamente lista- añadió Kevin.

Me puse después y miré a Edward. Tenia una sonrisilla de superioridad en la cara. Podría haberme dicho simplemente que estaban bien en lugar de hacer que me preocupara tanto. Había estado a punto de llevármelos al hospital!

-Cansadisticos? Supersimamente? De donde han aprendido esas palabras?

-Mi hermana.

-Creía que solo les enseñaba una palabra al mes.

-Bueno, ha decidido que se las enseñara una vez por semana, y justo ayer decidieron que querían aprender cada uno la suya así que...

-Increíble.

-A mí me lo vas a decir. Han estado cansadisticos todo el día y todo lo que han intentando hacer les ha parecido supersimamente cansado.

-Ahora que sé de que va la cosa, te compadezco.

Edwardbellaedwardbellaedwardbellaedwardbellaedwardbellaedwardbellaedwardbellaed

Bueno aquí otro episodio, sé que os he dejado a medias pero creo que el miércoles subiré la parte que continua a esta ook? Por eso os dejo esta hoy domingo y no mañana!

Ah! Y una buena noticia que espero que me salga bien. Mañana voy a dejar mi currículo en una academia para ver si consigo un trabajo para dar clases de inglés!

Nos vemos en el próximo!