No tengo nombre, lo siento muchísimo, pero no las entretengo más.
Un abrazo y disfruten el capítulo.
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Capítulo 9
En el tejado
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Sakura no entendía qué diablos era lo que estaba pasando en su cabeza. Había despertado enredada en sus sabanas, sudando como si hubiera dormido en un sauna. ¿Cómo era posible que después de todo tuviera ese tipo de sueños nada inocentes con Sasuke?
Tenía que estar volviéndose loca.
Como si no fuera suficiente, al salir de su habitación por una toalla limpia, se lo encontró saliendo de la suya con solo un pantalón de pijama de rayas, que dejaba su delgado, pero perfectamente trabajado torso visible.
Tienes que estar bromeando, pensó, sintiendo como una nueva oleada de calor le inundaba las mejillas.
Terminó decidiéndose por la diplomacia, antes de que Sasuke se diera cuenta de lo que estaba provocándole.
–Buenos días – Le dijo tratando de aparentar indiferencia.
–Hola – Respondió él con la voz un poco ronca, lo que ella le atribuyó al hecho de que recién se había despertado.
Fue hasta el armario y volvió a su cuarto sin dirigirle ni una miraba más. Era una locura que después de todo la hiciera sentirse así.
–Te veo en el desayuno – Le dijo antes de huir al interior de su habitación.
Agua helada, aquí voy, se dijo completamente sofocada.
Al llegar al primer piso, lo primero que notó fue la voz emocionada de Kotonoha. Curiosa, se acercó a la puerta de la cocina y, al notar la identidad del interlocutor del ama de llaves, no pudo menos que lanzarse sobre él soltando un grito de alegría. El altísimo joven la recibió con los brazos abiertos y comenzó a darle vueltas como si fuera una párvula.
– ¡Itachi! ¡No sabes lo feliz que estoy de verte! – Exclamó emocionada.
– ¡Y yo a ti, enana! – Le respondió él sonriente – Mira que linda estás, no has crecido ni un centímetro desde la última vez que te vi – Se burló, desordenándole el pelo como su fuera un cachorro.
– ¡Idiota! – Se quejó ella, sin perder la sonrisa.
–Itachi – Dijo Sasuke en voz baja detrás de Sakura.
– ¡Vaya! Pero si es mi tonto hermano menor – Dijo Itachi jovial y lo alcanzó en menos de dos pasos para encerrarlo en un abrazo.
– ¡Itachi! ¡Quítate! – Protestó Sasuke con la voz ahogada por la presa de los brazos de su hermano mayor y avergonzado como cuando era niño.
– ¡Cállate, tonto! Sé que te alegras de verme – Le respondió él, después de liberarlo y le revolvió el cabello igual que antes había hecho con su pequeña hermanastra –. Este pequeño idiota no cambia, ¿verdad, Sakura?
Cuando ninguna respuesta se oyó, ambos hermanos se giraron para buscarla, pero la chica no se hallaba en la cocina y ninguno había notado su partida.
– ¿Qué rayos…? – Masculló Itachi extrañado, mientras Sasuke solo fruncía el ceño contrariado – ¿Tienes idea de que le pasa a Sakura? – Le preguntó a Sasuke que se quedó helado sin saber que decir.
–Ella… ella me odia, nii-san – Dijo él apesadumbrado e Itachi lo miró con extrañeza.
¿Nii-San? El no me llamaba así desde que era niño. ¿Qué rayos está pasando aquí? Pensaba Itachi.
– ¿Por qué no vamos a la terraza y me cuentas qué me he perdido? – Le propuso rodeándole los hombros con su brazo.
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Sakura no había podido evitar salir de la cocina huyendo como una prófuga en cuanto Sasuke había aparecido. Se sentía estúpida por no poder encararlo, ya era hora de que superara los incidentes que la habían llevado a tomar esa actitud con su hermanastro, pero no se sentía capaz.
Antes de que cualquiera de los hermanos Uchiha apareciera, salió de la casa sin saber muy bien a dónde ir. Solo necesitaba salir de allí.
Perdida en sus pensamientos, caminó sin rumbo fijo durante tanto tiempo que perdió la cuenta y cuando quiso mirar la hora se percato de que en sus prisas por salir de la mansión había olvidado sacar su teléfono.
Refunfuñando para sus adentros descubrió otro hecho peor aún: no tenía idea de dónde estaba. Sakura miró a su alrededor desorientada. ¿Cómo podía haber estado tan distraída como para perderse? Y la cereza sobre el pastel, no tenía ni su teléfono, ni dinero.
¿Qué diablos voy a hacer? Pensó nerviosa, Si salgo de ésta, juro que voy a confrontar a Sasuke, en lugar de seguir huyendo como una párvula.
– ¿Sakura? – La llamó una suave voz a su espalda. La chica se giró como un resorte para encontrar a su ángel de la guarda y la solución a todos sus problemas parada mirándola con sorpresa.
–¡Hinata! – Exclamó lanzándose a abrazarla.
– ¿Qué te pasó? – Le preguntó extrañada, ya que se había dado cuenta de que Sakura no era muy dada a las reacciones efusivas.
–Salí de la casa a toda prisa y olvide sacar mi teléfono o dinero – Le explicó ella –. Estaba completamente distraída y me perdí. ¿Y tú qué haces aquí sola.
–Estaba visitando a mi primo Neji, tiene un departamento cerca de aquí – Le respondió con su habitual calma –.Vamos, te guiaré de regreso a la mansión Uchiha. Mientras tanto cuéntame qué fue lo que sucedió para que salieras corriendo así.
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Itachi veía a Sasuke con rostro circunspecto. Por una vez, Sasuke no se reservó nada, le dijo a su hermano mayor absolutamente todo lo que había pasado desde que Sakura había llegado, todo lo que había pensado, lo que había sentido, la cercanía que había compartido con ella, los besos que le había dado, lo mucho que la deseaba, lo mucho que anhelaba su presencia y por último, el terrible error que había cometido por culpa de su ebriedad y su rabia.
Itachi se había quedado en completo silencio, asimilando todo lo que le decía su pequeño hermano. La situación estaba bastante peliaguda por razones que Sasuke no tenía por qué imaginar, pero él no sentía que tuviera el derecho a revelárselas.
–Sasuke – Dijo vacilante –, a Sakura le sucedieron cosas en Inglaterra… cosas que la marcaron profundamente. Tú no lo sabes y yo no tengo derecho a decírtelo, tendrías que preguntarle a ella, si te dice la verdad, significará que te perdona. Búscala, sé que ella ya no está enojada – Le aconsejó dndole un suave apretón en el hombro – Yo voy a ver a Daisuke. Suerte.
–Gracias, nii-san – Le dijo Sasuke un poco avergonzado, cuando Itachi ya se había girado para marcharse.
–No hay de qué, tonto hermano menor – Le respondió él sin mirarlo para no delatar la enorme sonrisa que surcaba su rostro.
Cuando Itachi se marchó hacia el tercer piso, Sasuke se dirigió a la cocina, la única que con seguridad sabría si Sakura estaba de vuelta era Kotonoha.
–Ella regresó hace un rato – Le respondió el ama de llaves con rostro intranquilo –, pero se topó con la señora Kazuha y discutieron de nuevo. No escuché bien lo que sucedió, pero sonó bastante mal.
Sasuke observó la maternal mirada de Kotonoha llena de preocupación y frunció el ceño.
–Voy a buscarla – Le dijo y salió corriendo de la cocina directo hacia las escaleras.
Algo le decía que la chica no estaría en su cuarto, pero era obviamente el primer lugar para probar. Efectivamente, tenía razón, en la habitación no había rastro de Sakura y su siguiente plan quedó frustrado en cuanto vio el pequeño teléfono de la chica sobre la cama.
–Maldición – Masculló sentándose sobre las sabanas.
¿Dónde diablos estaba Sakura? No debía haber salido de la casa nuevamente, de ser así Kotonoha lo habría notado, pero la mansión era tan grande que podía tomarle infinidad de tiempo hallarla. No creía que estuviera con Daisuke, ya que ella no iría a preocupar con sus problemas al niño que parecía estar tan empeñada en proteger, con Itachi tampoco, y ya sabía que tampoco estaba con el ama de llaves.
–Piensa, Sasuke, piensa – Se increpó.
Ahora lamentaba no haber tenido una relación más cercana con su hermanastra años atrás, conocerla mejor como Itachi lo hacía. La única vez que recordaba haberse acercado a ella fue cuando Megumi acababa de morir, Sakura había huido del velorio y el primero en encontrarla había sido él; podía evocar como si hubiese sido el día anterior cómo sintió que se le apretaba el corazón cuando vio a su pequeña hermanastra, siempre tan jovial, llorando desgarradoramente, completamente sola. Estaba sentada sobre el techo de la casa con las piernas firmemente abrazadas al pecho y la cara enterrada entre las rodillas. Recordaba haberse sentado junto a ella en silencio durante un par de horas, hasta que las extremidades comenzaron a hormiguearle, pero no se apartó de su lado hasta que ella dejó de llorar. Tal vez ella ni siquiera recordara esas horas sobre el tejado…
¡El tejado!
– ¡¿Cómo diablos no lo pensé antes?! – Se recriminó y salió corriendo hacia el tercer piso.
Como un vendaval. Entró a la enorme biblioteca de la mansión y se dirigió a uno de los ventanales, al asomarse descubrió que en efecto, Sakura estaba allí sentada, en la misma posición que años atrás. Cuidadosamente se acercó a ella.
Sakura no estaba llorando en esta ocasión, pero su bonito rostro reflejaba una expresión tan llena de tristeza y cansancio, que Sasuke sintió que le faltaba el aire. Igual que la vez anterior, solo se sentó junto a ella y esperó.
Cuando Sakura se decidió a hablar, ya había anochecido y a ambos se le habían dormido las extremidades, pero aún así no se movieron.
–Lo lamento – Dijo suavemente, sin apartar la mirada del cielo.
– ¿Por qué tendrías que disculparte? – Respondió Sasuke atónito – Yo soy quién no ha parado de cometer errores, Sakura. No espero que me digas tus secretos o me cuentes tu pasado, no espero saber qué estas pensando o qué es lo que te atormenta. Yo quisiera entenderte, pero nunca te pediré que me digas nada que no quieras – Le soltó de golpe, dejándola un poco aturdida.
–Y-yo me disculpaba porque he estado evitándote y Sai me dijo que habías estado un poco decaído – Se explicó ella bajando la mirada de nuevo.
–Sakura, tú no tienes por qué preocuparte por eso – Replicó sacudiendo la cabeza –. No sé qué fue lo que te pasó en Inglaterra y no espero que me lo cuentes, pero Itachi me dijo que había revivido un trauma que traías desde allá. No te preocupes, no me dijo nada más – Agregó al ver la cara de pánico que la chica ponía – Sakura, ¿por qué estás aquí?
–No quería pasar el verano en el internado – Respondió ella automáticamente.
–Me refiero al tejado.
–Discutí con Kazuha – Respondió ella mirando hacia arriba –. Me dijo… muchas, cosas en las que en parte tiene razón, Sasuke. Dijo que esta no es mi familia, que solo estoy aquí porque Fugaku no podía deshacerse de mí – Se giró hacia él, ya sin tratar de ocultar las lágrimas –. Es verdad. ¡Yo no tengo una familia, Sasuke! Estoy harta de pretender que tengo un lugar al cual volver, este no es mi ho…
–Escúchame bien, Sakura – Le dijo tomando su rostro con las manos, para limpiar sus lágrimas con los pulgares –. Esta ni siquiera era una familia hasta que tú regresaste. Mi padre nunca estaba en casa, Kazuha y Hikari eran una pesadilla para todos, así que tratábamos de permanecer le menor cantidad de tiempo posible aquí y yo ni siquiera me había dado cuenta de cuánto afectaba eso a Daisuke. Y luego llegaste. Mi padre comenzó a volver a cenar, pusiste a raya a Hikari y le devolviste la confianza a Daisuke. En cuanto a mí… Sakura, sería difícil decirte por completo lo que has hecho por mí, pero puedo decirte esto: no me importa si es cierto eso de que tú no tienes una familia, déjanos ser tu familia, permítenos darte un hogar al cual regresar. Yo quiero darte un hogar.
–Sasuke… – Balbuceó la chica con los ojos muy abiertos.
–Sakura… esa noche… la del karaoke… no sabes cuánto lo siento – Le dijo bajando la mirada –. Cuando vi lo que había hecho… nunca en mi vida me había sentido tan mal. No quiero tratar de justificarme, pero tengo que decirte la verdad – Volvió a clavar sus ojos en ella y suspiró antes de continuar –. Esa noche estaba ebrio, demasiado. Me cegaron los celos cuando vi que te besabas con ese estúpido pelirrojo, no pude controlarme, no me di cuenta de lo que hacía hasta que te escuché sollozar. Nada me justifica, pero de verdad quiero que me perdones, Sakura, por favor…
–En Inglaterra… El esposo de la directora del internado es un exitoso empresario y casi siempre está viajando, pero a veces va al colegio a pasar sus temporadas libres – Comenzó Sakura dejando a Sasuke atónito. No podía creerlo, ¡iba a contárselo! –. Desde que cumplí trece él… comenzó a acercarse a mí. Al principio no me di cuenta de que era lo que buscaba, él solo me regalaba chocolates y era amable conmigo. Con el tiempo sus regalos comenzaron a volverse más… ostentosos… así como sus demostraciones de afecto – Sasuke apretó los puños cuando la voz de Sakura comenzó a temblar. Ya se imaginaba por dónde iba la cosa –. Traté de decírselo a la directora, pero obviamente ella no me creyó, me abofeteó y me gritó que no me atreviera a inventar semejantes tonterías – Sasuke casi no resistió el impulso de abrazarla cuando ella dejó escapar el primer sollozo –. La única que lo sabía era Ino. Me dijo que se lo contara a alguien, que pidiera ayuda, pero no sabía a quién decirle. Ella le contó a su padre, pero él tampoco lo creyó. Decidí que nadie me creería, así que decidí que tendría que cuidarme sola, pero no siempre era capaz de evitarlo – Alzó la mirada y la posó en Sasuke –. La mayor parte de las veces tuve suerte, alguien aparecía o algo así. Pero la última noche que estuve en el internado… él se apareció en mi cuarto. Tuve que clavarle unas tijeras en la mejilla para que me soltara. Estuve escondida en un armario del aseo hasta la mañana siguiente, cuando llegaron por Ino me escondí en la cajuela del carro y huí. No quiero ni pensar en lo que me habría hecho la directora si me hubiera quedado.
Sasuke estaba atónito. No podía creer lo que Sakura acababa de contarle.
"No de nuevo", eso era lo que ella había dicho esa noche. A Sasuke le entraron nauseas al pensar que por su culpa ella había revivido experiencias tan espantosas, que había sido él quien la había vuelto a hacer sentir así. No estaba muy seguro de querer saberlo, pero decidió que no podría estar tranquilo hasta que no lo averiguara.
– ¿Hasta dónde...? – Ni siquiera sabía cómo hacer la pregunta.
– ¿Preguntas si llegó a violarme alguna vez? – Inquirió ella con ironía – No. Nunca pudo.
Sasuke suspiró.
– ¿Puedo abrazarte? – Le preguntó.
– ¿Qué? – Le preguntó ella extrañada.
–Fui yo quien hizo que sintieras de nuevo esa inseguridad y ese miedo y no sabes cuánto lo siento – Hizo una corta pausa antes de atreverse a decir lo que quería –. Me gustas, Sakura, realmente me gustas, creo que incluso podría decir que te quiero, no lo sé, nunca me había sentido así con ninguna chica, y quería decirte que todo lo que dije esa noche fue una estupidez, fueron mentiras estúpidas que ni yo mismo me creía. Jamás serías una chica cualquiera de la que solo querría sexo – Se aclaró la garganta y continuó –, te mentiría si te dijera que no lo deseo, que no te deseo – Sakura abrió mucho los ojos ante esas palabras –, pero no es lo que realmente quiero. Te quiero a ti, Sakura, tu sonrisa, tus ojos, tus manos, incluso solo tu compañía, y te juro que jamás volveré a hacer nada que tú no quieras. Por eso te pregunto si puedo abrazarte, no lo haré a menos de que quieras.
–Hazlo – Respondió ella atropelladamente –. Por favor, hazlo.
Sin pensarlo ni un segundo la envolvió con sus brazos. Ella enterró la cara en su pecho y se aferró fuerza a sus omoplatos. Sasuke inhaló profundamente el aroma que desprendía el cabello de la chica y sorprendido sintió como una única lágrima resbalaba por su propia mejilla. Permanecieron así por un buen rato, hasta que Sakura comenzó a sentirse algo adormilada y soltó un enorme bostezo.
–Vamos adentro – Le dijo Sasuke apartándose. Se levantó y le ofreció la mano.
Ya en el interior volvieron al segundo piso. Cuando estuvieron cada uno frente a su propia puerta se detuvieron.
–Gracias, Sasuke – Le dijo ella algo apenada –, por todo.
–No tienes nada que agradecer – Respondió –. Yo soy quien te agradece. Por confiar en mí y por perdonarme…
–Yo no besé a Sasori – Le soltó antes de darse cuenta y acto seguido se ruborizó hasta las raíces del cabello.
– ¿Ah?
–Bu-bueno… él me besó y la verdad me enfadé mucho – Comenzó a explicar ella azorada –, luego hablamos y se disculpó, pero es lo primero y lo único que pasó con él.
No estaba muy segura de por qué le decía todo aquello, pero cuando él salió del aturdimiento soltó una sonora carcajada que la dejó atónita. No recordaba haber escuchado a Sasuke reírse así jamás, cosa que se le olvidó cuando éste volvió a abrazarla con fuerza.
–Puede sonar tonto para ti, pero me alegra saberlo – Le dijo con una amplia sonrisa que la dejó un poco atontada –. Buenas noches, Sakura – Se despidió y antes de girarse hacia su puerta la besó en la mejilla.
–Buenas noches, Sasuke – Susurró en respuesta.
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Como mil años después, pero aquí está. No tan largo como habría querido, pero espero sí tan sustancioso. Como prometí, las cosas vuelven a su cauce y todo gracias a… ¡Chan chan! ¡Itachi-nii-san! Les dije que él iba a ser importante, y desde ahora es que comienza su diversión, porque ¿qué clase de hermano mayor sería si no molestara a su tonto hermano menor? Jejejeje
Lamento horrores la espera, pero no tienen ni idea de todo lo que me ha pasado. Terminé con el papá de mi bebé, volví con mi primer amor y ahora vivo con él, suena corto pero son muuuuuchas emociones, digamos que estuve "distraída".
Solucionados los inconvenientes entre Sasuke y Sakura. Ya por fin sabemos que fue lo que le pasó a Sakura para que escapara, aunque me imagino que ya alguno se suponía por dónde iban los tiros.
gabi: Espero que te haya gustado el capítulo. Espero no decepcionarte, pero para Itachi tengo otros planes románticamente, igual eso no quiere decir que no pueda aprovecharse un poquito de la inseguridad personal de Sasuke jejeje El SuiKa es algo que tenía muchas ganas de incluir, me parece una de las parejas más divertidas, me encanta su relación. Espero que te guste la solución que le di a los problemas entre Sakura y Sasuke.
Miharu: Ya ha quedado muy clara la tendencia de Sasuke a celar a Sakura prácticamente con quien sea, así que creo que tus premoniciones se verás satisfechas. Celos por parte de Sakura, pues todavía queda una confusa relación con Karin, eso puede dar pie a avances más adelante, aunque después de lo de este capítulo no creo que les complique la situación. Espero que te haya gustado el capítulo.
E.T: Jamás abandonaría el fic, solo me había costado mucho seguir escribiendo el capítulo por las situaciones personales que mencioné antes, como sea me disculpo por mi inconstancia. Me alegra mucho que te guste la historia y espero haber llenado tus expectativas con este capítulo.
Tiina Marin: ¡Calma, hombre! ¡Ni siquiera sabía que leías mi fic! Y no me des chocopanarequipado que muero en coma diabético, prefiero esa carne con mermelada del Coste :P No te meras, que ya tienes el capítulo nueve, espero comentarios, toda nuestra amistad se reduce a que me des comentarios, Yuya :*
Espero que les haya gustado, trataré de escribir el siguiente capítulo pronto. Espero reviews! Por Favooor!
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