NO ES LO MISMO LOS FANTASMAS DE MI PASADO, QUE EL PASADO DE MI FANTASMA
CAPITULO IX
Ambas amigas llegaron con cara de zombis al instituto, y es porque se habían desvelado la noche anterior; aunque la servidumbre de la anfitriona las había mandado a dormir temprano, se les fue el tiempo y terminaron durmiéndose como a las tres de la mañana.
Aunque a ambas chicas les hubiera gustado llegar mínimo a la tercera hora de clase, no pudieron porque en la mañana llegó muy animado el hermano de Soyo a despertarlas, porque no había visto a su pequeña hermanita desde hace una semana. Kagura se sorprendió por lo unidos que son los hermanos Tokugawa y se demuestran su amor a cada rato, si ella hiciera eso con Kamui, este le golpearía y le preguntaría que ¿Qué quería? Ella estaba bien con su tipo de relación con su hermano.
Así fue como llegaron temprano, demasiado para el gusto de Kagura, eran las únicas en el salón de clase, así que aprovecho para recostarse aunque sea unos veinte minutos en su pupitre.
—Buenos días chicas —. O eso pensó hasta que un tono de voz que se había quedado en su mente como peligro.
—Buenos días Okita —respondió algo simple Soyo.
—Cállate bastardo —ordenó la pelirroja para volver a recostarse.
—Vaya pero que mala cara traen hoy —exclamó gritando en el oído de cierta pelirroja —. Princesa lo creo de la china ya que siempre anda con cara de estreñida o de estar ovulando, pero de usted. ¿Qué le paso? ¿La china la contagio?
—Lo siento Okita, pero es que fue mi primera vez con Kagura —dijo algo entre dormida.
—¿Primera vez? —pregunto el castaño gritando, haciendo que un joven de mirada zafiro que iba transitando por el pasillo también lo escuchara.
—¿Primera vez de quién? —pregunto en el momento que cruzaba la puerta.
—De tu noviecita con tu hermanita —le contesto con un monótono, el interrogador no sabía que cara poner, ver a las dos chicas dormidas con una sonrisa sobre sus pupitres, y pensar que su hermanita llegaría con su novia a la segunda base antes que él.
Ambos chicos se fueron a sentar con notoria depresión en sus rostros.
El maestro llegó y eso ocasiono que ambas chicas que dormían se despertaran, aunque esa pequeña siesta ocasiono que sus apagados rostros de hace un momento se reanimaran y mostraran sus características sonrisas, en cambio quienes mostraban un rostro sin vida, eran los chicos que se sentaban atrás de ellas.
Las clases pasaron sin nada en particular. Tocaron el timbre de receso y un pelirrojo salió corriendo entre lágrimas del salón.
—Okita, ¿sabes que le paso a Kamui? —pregunto Soyo sorprendida por el estado de animo de su novio.
—Lo que pasa es que se enteró de tu primera vez con la china
—¿Y que tiene eso de malo? Es normal que tu primera vez te cueste, pero ya cuando lo haces repetidas veces te acostumbras.
—¿O sea que lo hicieron en repetidas ocasiones?
—Si, tres.
—Por favor Soyo ya no sigas.
—Pero Okita, ¿Qué tiene de malo desvelarte con tu mejor amiga?
—¿Desvelo?
—Sí, fue mi primer desvelo y con Kagura, nos dormimos como a las tres de la mañana todos los días. Nos costó mucho trabajo despertarnos, por eso es que en la mañana nos quedamos dormidas, tal vez ahora comprendo más a Kagura de que se queda dormida entre clases.
—¿O sea que todo este momento me estuviste hablando de unos desvelos?
—Sí. ¿Pues qué pensabas Okita?
—Nada princesa, mejor vaya a hablar con su novio y explíquele lo que me dijo a mí.
—Bueno —dijo algo confundida Soyo, para salir en busca de su amado pelirrojo.
Sougo también estaba saliendo del salón cuando sintió una patada en su espalda.
—¿A dónde crees que vas? Estúpido bastardo. Tenemos algo de qué hablar —dijo Kagura mientras arrinconaba contra la pared a Sougo que estaba sentado en el piso por el impacto y eso hacía que lo viera desde arriba.
—Wow, con esta es la cuarta vez que me vienes a buscar, ¿tan interesada estas en reparar el corazón roto que dejaste al rechazarme y marcharte cuando éramos niños?
—No te creas tan importante, idiota. Solo vengo a reclamar mi parte del trato que hicimos el sábado.
—¿El sábado? Yo no recuerdo nada —dijo mientras actuaba con duda.
—¿Seguro que no recuerdas nada? ¿Quieres que te recuerde? —preguntó amenazante Kagura mientras más acortaba la distancia entre la pared y ella, dejándole poco espacio a Sougo, mientras que con su pie amenazaba una parte sensible para el muchacho ya que estaba sentado en el suelo con las piernas abiertas.
—Sigo sin recordar
—La pequeña bromita que le hiciste a tu princesita —le dijo al oído.
—Oh, ya recuerdo —exclamo en alto.
Entonces él también le dijo algo al oído a Kagura, pero solo pudo ser escuchado por ella ya que el timbre del regreso a clases había sonado, a la chica se le subió el matiz rojo al rostro y se quedó estática, por lo que le dio la oportunidad al joven de escapar. Esta escena fue apreciada por una pareja bien acaramelada que caminaba por el pasillo, para llegar al salón.
—¿Sabes que pasa entre ese bastardo y mi hermanita? —pregunto un celoso Kamui a su pequeña novia.
—Lo mismo que a nosotros dos querido.
—¿Se gustan?
—Exacto.
—¿Desde niños?
—Así es.
—¡No lo apruebo!
—No es lo que tú pienses, es lo que Kagura decida.
—Si le desfiguro el rostro, ¿crees que Kagura todavía lo quiera?
—Kamui —dijo un tono de represión hacia su novio.
—Está bien, está bien. —dijo para no levantar sospechas —. Es hora de entrar a clases idiota —le recordó a su hermana mientras le jalaba un pequeño mechón de cabello que salía de su peinado.
—Estúpido hermano, no era necesario hacer eso —exclamo Kagura mientras le lanzaba un golpe, que fue sencillamente detenido por Kamui.
—Te estas volviendo débil, más de lo que ya eras.
—Cállate —ordeno para ya adentrarse a su salón de clases.
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Al concluir las clases, Kagura salió corriendo del aula.
—¿Y ahora está? ¿Qué le pico? —pregunto Kamui a su novia que se encontraba agarrando su brazo.
—El bicho del amor —respondió Soyo melosamente.
—¿Y ese cómo es? —preguntó Kamui confundido
—Estúpido hermano —susurro Kagura, detrás de una pared por donde iba transitando con su novia. —Hey, cabeza de antena. —Kamui seguía sin hacerle caso —. Te estoy hablando rata inmunda —dijo Kagura mientras le lanzaba una patada —. Lo siento Soyo te quitare tantito a tu hombre —se disculpó con su amiga, mientras arrastraba el cuerpo de su hermano.
—Bakamui, necesito un favor —soltó tajante.
—¿Así? ¿Y yo que gano con eso? —pregunto mientras se cruzaba de brazos y ponía una mirada y sonrisa juguetona.
—No sé, ¿Qué quieres? —pregunto algo temerosa, en cierta forma pensaba que le estaba vendiendo su alma al diablo.
—Bueno, depende del favor —dijo con su tono cantadito.
—Ahorita no voy a regresar a casa, necesito que le digas a mamá que voy a ir a hacer un trabajo en equipo con tu novia.
—Voy en el mismo salón que tú, y no sé de que trabajo me hablas —dijo Kamui mientras ponía cara de pensador.
—Porque es una excusa —perdió los estribos Kagura —. Pero sabes que, di lo que quieras, ya luego yo le explico a mamá. —La chica tomo el pastillo principal para salir de la escuela.
—¿Ya sabes que le pasa a Kagura? —preguntó Soyo mientras se acercaba a su novio que estaba sentado en el suelo.
—No lo sé, pero podemos averiguarlo. —Le lanzo una mirada cómplice a su novia, y esta rápidamente la capto.
—Podríamos seguirla —sugirió.
—Me parece muy buena idea —dijo Kamui mientras se levantaba de un brinco y se sacudía la tierra de su trasero.
Así que ambos chicos empezaron su misión de espías siguiendo a la muchacha desde una distancia segura para no ser descubiertos. Después de los cinco minutos de camino, Soyo pensó en un posible lugar de donde se podría dirigir su amiga.
—Espera —grito mientras jalaba a Kamui detrás de un bote de basura, para luego taparse la boca.
Su grito había hecho que la chica que seguían se pusiera en guardia durante un momento y volteara hacia atrás, al no encontrar nada sospechoso, siguió con su camino. Al observar esto Soyo se dispuso a hablar.
—Creo saber a dónde se dirige Kagura —dijo Soyo para luego hacer una pausa dramática.
—¿A dónde? —pregunto Kamui algo desesperado.
—A la casa de Okita.
—¿Del cabeza de coco? ¿Por qué?
—Creo tener una teoría, pero si es así, conozco un atajo, así podemos llegar antes que ellos y escondernos para ver todo en primera fila.
—Pues andando —dijo Kamui.
La chica guio a su novio por un extraño camino, metiéndose a una propiedad abandonada que se veía muy tétrica, Kamui nunca imaginaria que a su novia le gustara este tipo de cosas, se la imaginaba literalmente como una princesita delicada, tal como ese cabeza de coco solía decirle.
—Ten cuidado con la pequeña familia de murciélagos que vive por ahí —dijo mientras señalaba el techo que casi rosaba la cabeza de Kamui.
—Entendido —. Y con eso supo que debería abrir más los ojos si no quería encontrarse con las alimañas que vivían en ese lugar. —Pensé que le temerías a este tipo de cosas —dijo Kamui al momento que terminaron de atravesar esa gran construcción.
—Pues fue con tu "ayuda" que pude superar esos típicos terrores de la infancia. Aunque Okita también ayudo.
—Oh ya veo —dijo Kamui sorprendido.
—Aquí es la casa de Okita —exclamo Soyo cuando se paro frente a esa casa.
—No me imagine que viviera en este tipo de lugar.
—Bueno, entremos.
—¡Espera! ¿Cómo vamos a hacer eso? ¿Rompiendo la puerta o saltando la barda? Se va a ver muy sospechoso.
—Ja ja ja querido, no te preocupes, Okita ha sido mi mejor amigo desde hace diez años, se dónde guarda la llave de repuesto.
—¿Pero qué hay de la entrada principal?
—Solo se empuja. —Al momento de concluir eso, empujo la puerta y esta se abrió —. Y al parecer aún no ha llegado. Tenemos tiempo para escondernos, y escuchar perfectamente.
—Bueno —obedeció Kamui a su novia, realmente estaba sorprendido, nunca se imaginó que la dulce niña que conocía seria así.
Soyo le indico a su novio que se escondiera en el closet que se encontraba en el pasillo, mientras que ella se escondería en una alacena con puertas de rejas. Cuando al fin había terminado de acomodarse, escucho unas voces afuera, infiere a que su amigo con su invitada ha llegado.
—¿Por qué no quisiste venir conmigo china? —pregunto el joven mientras dejaba su mochila cercano al closet.
—No, qué pena, imagínate que luego creen rumores raros de nosotros. No vayan a pensar que ando tras de ti como perro, solo porque dejaste a Soyo.
—Ja ja ja, no te creas especial, si he tenido una que otra tras de mí. Cuando tenía a mi lado a Soyo servía como un escudo.
—Escudo de virginidad ha de ser tu corte de coco.
—Ja ja ja, que graciosa china —dijo Sougo con sarcasmo.
—Ya, a lo que vine, no quiero estar más tiempo aquí, en casa de un sádico.
—¿A qué viniste?
—Si no te acuerdas compraste mi silencio para que no le dijera a Soyo de cierta bromita tuya, con las fotos de ella y de Kamui —amenazó Kagura mientras lo tomaba del cuello. Esta revelación hizo que se le subieran los colores a Soyo, solo esperaba que Kamui no le prestara atención.
—Debes de admitir que fue gracioso, ¿Quién se imaginaria a tu bélico hermano tratando cariñosamente a una niña? —dijo entre risas.
—Tienes razón —respondió Kagura —, las caras de Soyo y de él eran tan adorables.
—Bueno, en fin. A lo que viniste.
Kagura se sentó frente a la mesa que estuvo la vez pasada, mientras Sougo traía con él una bolsa, y vació su contenido encima de la mesa.
—Vale, escoge diez fotos.
—¿Para qué? —pregunto Kagura confundida.
—Tú solo hazlo —ordeno demandante.
—Está bien, señor neurótico.
Kagura empezó a observar cada una de las fotos, mínimo eran como unas cien.
—Sí que a tu hermana le gustaba tomarte fotos.
—Sí, era para captar momentos y volverlos a repetir cuando quisiera, pues solo nos teníamos el uno para el otro. Además de que siempre le gustaba ver las fotos. Cuando falleció le pedí a Soyo que las cuidara por mí, por eso es que ella las tenía.
—Oh ya veo —dijo perdida entre las fotos, al parecer ellas revelaban la amistad que tenía con ese joven, pues ¿qué otra niña de cabello rojizo, ojos azules y adornos chinos conocía? Además de que también había fotos de su madre con la hermana mayor.
—Escojo estas —dijo mientras enseñaba un conjunto de fotos en su mano.
—A ver —ordeno. Mientras tanto Kagura las acomodo en la mesa.
—¿Es en serio china?
—Sip.
—Bueno está bien, andando.
—¿A dónde vamos?
—Tú sígueme, y tráete tus cosas. Cuando terminemos te llevare a tú casa.
—Está bien, estúpido sádico.
Kagura y Sougo abandonaron la casa, entonces los otros jóvenes salieron de sus escondites.
—¿Qué planea ese tipo con mi hermana? —dijo Kamui mientras se tronaba los nudillos —¿Y qué son esas fotos tuyas y mías que mencionaron? —pregunto mientras veía de reojo las fotos que se habían quedado sobre la mesa.
—Je je je —empezó a reír nerviosamente Soyo —, nada importante. En cuanto a lo de ellos, no podemos saber nada, hasta saber a dónde se dirigen. ¿Continuamos con el seguimiento?
—Claro. — Sonrió sádicamente el joven de mirada zafiro.
—Esta bien —. Su novia le correspondió la sonrisa.
Ambos salieron de la casa del castaño para seguir con su misión de espionaje.
N/A: No estaba muerta, es que fui por cigarros :v (frase de the sun is silent)
Gracias por leer
