DLILA'S NOTES:
¡Hola a todos!
Se terminó Septiembre, un mes con un final un poco amargo para mi. Solo doy gracias a Dios y todos los Apus que estoy viva, en toda la extensión de la palabra. Sin más los invito a darse " un taquito de ojo" por esta historia, millones de besos para ustedes, y porfis dense una vuelta por mi nueva historia "Cómo dejar un corazón roto" :)
DISCLAIMER: "Harry Potter" es propiedad de J.K. Rowling and Warner Bros. Este Fanfiction no tiene ánimo de lucrar con ninguno de los personajes creados por la autora. Únicamente cumple con el fin de entretener.
TIMELINE: Post-Hogwarts, AU.
MAIN CHARACTERS FEATURED: James Potter/Lily Evans /Hermione Granger / Severus Snape
SUMMARY: Severus Snape tiene el plan perfecto, regresar al pasado para vivir el futuro que debió vivir. ¿Pero eso qué significa? Hermione tendrá que pagar los platos rotos y hasta formar un nuevo futuro.
RATING: NC-17 (MA)
WARNINGS: Lenguaje sexual explicito, vocabulario ofensivo, spoilers, parejas no canon.
Aclaración: Esta no es una historia típica, no muere Snape en el séptimo libro y mucho menos ocurre lo ocurrido en el epilogo.
Tiempo futuro
Capitulo 9: De malas ideas
James Potter
Ese día en la mañana despertó muy temprano, más temprano de lo que solía despertarse. Viró a su lado y pudo encontrar la figura pequeña de su pequeño hijo abrazado a la castaña. Su pequeña cabecita esta al lado de los pechos de la castaña, su mano bajo la mano de ella. Si no conociera quien era la madre biológica del menor, podría pasar como una imagen familiar. ¿Cómo era posible que Al parecer sin que él se diera cuenta, Harry se había metido a hurtadillas en su cama. Gracias a Merlín que después de sus ajetreadas actividades nocturnas los dos se habían puesto algo que cubrieran sus cuerpos. Apenas eran las cinco de la mañana. Sobó su rostro con las dos manos. Se sentó en la cama para tener una visión pormenorizada de lo que estaba a su lado. Podía sentir como su respiración se relajaba poco a poco como si tratara de procesar cada uno de sus pensamientos. Todo lo que estaba viviendo era una locura, pero no por eso menos real. Harry había llegado la tarde anterior acompañado por su madre. Nunca había recordado tener una conversación tan civilizada con Lily en todo su tiempo de divorciado. Ella preguntó por el estado de Hermione y por los avances. Él pacientemente contestó a cada una de sus interrogantes.
No hubo gritos, no hubo miradas iracundas. Claro, tampoco eran amigos, pero después de mucho tiempo podía mirarla a los ojos sin necesidad de quemarla con la mirada. Según lo que le contó su ex pareja, Harry estaba demasiado preocupado por su Mimi, ya casi no le hacía caso. Eso era raro en su hijo, Harry siempre fue un niño atento con todas las personas que cuidaban de él. Pero por lo visto estar tanto tiempo alejado de Granger lo trastornaba. Era lógico, pasar otra etapa de desapego a su edad no era recomendable. Y la loca de Granger con todo y todo era lo más entrañable que tenía su hijo. Suponía que pasar más de veinte horas al día con alguien por más de tres años era un factor a tomar en cuenta. James memorizó la imagen que tenía a su lado. Hermione no se iría de la vida de su hijo. NUNCA. No sabía exactamente qué hacer. La primera idea que cruzó por su cabeza fue embarazarla.
Preñarla. Amararla a ellos. ¿Eso no era lo que hacían muchas brujas a los magos de sus afectos? Embarazarse para retenerlos. ¿Pero y Lily? Tragó saliva. ¿Acaso no había pasado lo mismo con Lily? Acaso no se habían casado y concebido a Harry. Bueno, en primer lugar Granger no era Lily. No. Granger tenía la necesidad de siempre asegurarse que los que amaba estén a salvo y cerca de ella. Harry y el mismo Severus era una prueba de aquello. Mordió sus labios. Era una muy buena idea. Pero tenía él no traería una vida al mundo por retener a alguien. No era justo. Para ninguno de los implicados. ¿Qué pasaba si no llegaba a querer a su hijo? ¿Qué pasaba si Granger tenía complicaciones y se quedaba sin soga ni cabra? No, además Granger era muy cuidadosa con su vida sexual. Al inicio de sus encuentros usaba el hechizo anticonceptivo y con el paso de los días empezó a tomar una poción para evitar embarazos. (N/a: Las pociones tienen el 95% de efectividad, mientras que los hechizos solo el 90%) Esa idea quedaba totalmente descartada.
¿Entonces qué? Mordió sus labios, al notar como ella aún dormida atraía más hacía a ella a su hijo. Quien parecía cómodo en el abrazo. Bueno, tomando en cuenta que era una bruja sentimental, y completamente arrojada a sus afectos, lo más lógico sería enamorarla. Sí, si por Snape pudo crear otros universos quizás por ellos se queda quedar en él. ¿Pero qué? ¿Usar una Amortentia? Ni hablar. En primer lugar porque todo ese drama le daba flojera. Si estaba en la cama con ella era porque se atraían y el sexo era bueno. "Bueno" era un eufemismo, la expresión correcta era "jodidamente genial". Saborear cada centímetro cuadrado de Granger podría ser incluido en uno de sus nuevos pasatiempos o quizás si era más preciso, adicciones. Sacudió su cabeza ante todos los recuerdos de la noche anterior. Mejor pensaba en otra cosa, no quería tener una erección con su hijo presente. El punto era, que enamorar a alguien como Granger no era ni fácil de conseguir, ni fácil de hacer creer. El podía ser un desastre como persona, pero nunca sería un mentiroso. ¿Qué ejemplo le daría a su hijo? Suficiente con el ejemplo que su madre le daba al dejarlos para irse con el imbécil de cabello grasoso. Sí había alguien a quien odiaba ese era a él.
Tenía que pensar algo, y tenía que hacerlo en ese momento. Porque tenía menos de dos días. El Harry Potter de otra dimensión había venido a quitársela. Y por más que fuera su hijo de otro tiempo y espacio, no dejaría que destrozaran el corazón de su pequeño hijo. ¿Qué podía hacer? ¿Qué? Se sujetó la cabeza. ¿Y si viajaban con ella? La idea era descabellada. Pero no sonaba tan mal. Es decir su hijo crecería en un mundo donde la guerra ya terminó, no tendría que preocuparse por locos asesinos, ni atentados globales. Su Harry podría crecer con el otro Harry. ¿Y qué, después aparecerían pajaritos, arcoíris y rosas? ¿Qué diablos estaba pensando? ¿Podría vivir lejos de sus amigos y de todo lo que conoce solo para que su hijo este cerca de una loca inter dimensional? No. Además, en tenía un compromiso con este espacio y tiempo. Y por si fuera poco tampoco podría a privar a Lily de Harry. No era justo.
¿Entonces qué? ¿Dejaba a ir a Granger como si nada? ¿Dejar su piernas de porcelana, su pequeña boca y sus ojos dorados? ¿Dejar de tener un poco de luz en la casa? ¿dejar a Harry con un trauma difícil de superar? No. No. No. Quizás necesite un poco de tiempo y una ducha.
James se paró, puso un hechizo bloqueador de ruido alrededor de la habitación para que Harry y Hermione puedan seguir durmiendo. Y salió a bañarse en el baño del pasillo. Era mejor que Harry no lo viera a los tres nuevamente. Tampoco quería enviar señales confusas a su pequeño. Una vez terminado de bañar, cuando se estaba secando, escuchó el sonido de la puerta. No era el timbre, alguien estaba tocando su puerta de madera con todas sus fuerza. Deb, pero eso no le bada de calor, de mñado,corrio fuerza. Deba secando, escucho el sonido de la puerta. noía ser alguien inofensivo porque habían pasado las barreras de seguridad, aun así por la determinación con la que tocaba la puerta no le daba buena espina. —¡ábreme Potter!— El sonido de su voz era inconfundible. A toda prisa corrió hasta la puerta. —¡Hermione! ¡HERMIONE sal de ahí!— volvió a gritar la voz. Cuando abrió la puerta se dio con narices con Severus Snape. De su misma estatura. Desgarbado, mal cuidado y con señales de haber pasado la noche tomando más de una copa.
—¿qué haces aquí?— Expulsó las palabras con amargura, James no podía controlar el odio que sentía hacia el hombre, a pesar de saber que en otro tiempo ese mismo hombre había salvado a su hijo no podía dejar de sentir ira al ver al hombre que ese tiempo se había robado a su mujer y engañado a Hermione. No había duda odiaba a ese hombre.
— Necesito hablar con Hermione, sé que está acá.— Sus ojos se veían cansados, como si no hubiera dormido durante días. Como si hubiera bebido sus penas. Sí, Severus Snape apestaba a alcohol. Si se alejaba cinco metros aún así podría olerlo. Según lo que Hermione le había confesado, este Snape había viajado solo para estar con Lily, era él en buena cuenta quien había malogrado los dos universos para él. Si Granger había viajado solo era para darle gusto a él. Para que el tuviera lo que él quería.
— Estás en mi casa Snape, no puedes venir a mi casa, y gritar como si esto fuera la oficina.— Severus caminaba en círculos, desorientado. Se detuvo de inmediato se quedó callado unos segundos. Ver de esa manera a Severus Snape era la definición de extraño. Nunca ni en un millón de años hubiera podido jurar escucharle gritar desesperado por una mujer… que no fuera Lily. Y ahí estaba él gritando como gato callejero. ¿Qué demonios pensaba? Que después de cansarse de su mujer iría por otra. Eso no le permitiría. Sentía su sangre arder en sus venas, a pesar que aún había un poco de hielo afuera, el moría de calor, de ira.
—¿Te la estas cogiendo? Dime de una vez ¡contesta!— Nunca había visto a Snape de esa manera, estaba rojo como un tomate, James se arrepintió de haber salido con solo su toalla en la cintura. Definitivamente ese hombre estaba pasando toda barrera de lo permisible. Sí estaba ebrio, pero eso no le daba derecho. No tenía idea de cómo se enteró pero tenía algo en claro. Un momento. Pensó en una fracción de segundo. Esa era la misma cara de miseria cuando se enteró que Lily se fue con él. Acaso ¿era posible? ¿era posible que el hombre que estaba delante de él estaba borracho de celos? Era ilógico, es decir Severus había utilizado a Granger para tener a Lily.
—No voy a responder ninguna de tus preguntas, porque en primer lugar estas en mi casa, en segundo lugar mi vida íntima no es de tu interés y tercero dónde este Granger es asunto solo de ella. Así que te largas de mi casa, antes que se me acaben los poco buenos modales que todavía me quedan—Con una de sus manos sujeto su toalla y con otra el marco de la puerta.
—No la vas a alejar de mi Potter, nunca podrás…— escupió las palabras con ira. Ok, eso si era irritante. Es que acaso ese maldito cabrón quería a Hermione comiendo de su mano también ¿No le bastaba con Lily, ahora quería tener a las dos comiendo de su mano? Sintió todo su cuerpo hincharse como si dentro de cada célula se llenaran los espacios con odio.
—Anda a tu casa, ve con tu mujer y cuéntale… vamos, cuéntale que has venido a buscar a Granger a su nueva casa. Porque esta es su casa, ella en efecto es ahora mía. Pero te equivocas en algo, yo no podría alejarla de ti, porque tu te has encargado de hacerlo.
— Tu nunca la tendrás… Potter… — Severus empezaba a divagar en su embriaguez — Nunca la poseerás como yo….— Que Merlín lo perdone pero quería matarlo en ese momento con sus propias manos.— Ni Lily, ni Hermione… no te amaron, ni te amaran Potter. Ese es tu puto castigo… por ser como fuiste… nunca conocerás el amor de verdad. Yo seré un patán, pero estoy más que seguro que si amé y fui amado— Su sonrisa le apestaba. James estaba temblando de ira. Pero no hace nada. Solo mira al hombre ir con una sonrisa. Severus Snape se arrepentiría de haber vivido para joderlo.
Harry Potter
Harry Potter no sabía se había sido buena idea ir hasta donde Albus Dumbledore. Al menos ese Albus. Tenía más años conociendo a su antiguo director como para saber que le estaba ocultando algo. Años de ser manipulado le habían hecho leer las acciones de las personas. Especialmente de las personas que ejercían poder. —La señorita Granger no se encuentra disponible, está en medio de una misión señor Potter. Sé que está inquieto por saber qué ocurrió aquí, pero sería mejor que esperara a la señorita Granger. — le había dicho en su despacho. En un primer momento pensó que él era su padre. Que era James Potter entregando un informe, pero era él. Eso le dejaba claro, en ese momento que su padre no estaba muerto, que era un auror y que la orden seguía en funcionamiento. Estaba seguro que Dumbledore no sería del todo accesible, porque si ese hubiera sido el caso, le hubiera dicho las coordenadas exactas donde estaba Mione. Para ese entonces el viejo director de Hogwarts se dio cuenta que algo andaba mal, así que le prometió la visita del personas que pudieran esclarecer el escenario en ese momento. Harry no tuvo que esperar mucho, por que a las horas en la habitación que le había dado Dumbledore dentro del castillo llegaron los hermanos Black.
Nunca pensó volver a ver a Sirius de nuevo, nunca. Su pecho dejó moverse su cuerpo se quedó estático cuando lo vio tras el marco de la puerta de madera.
— Joder, Cómo te pareces a tu padre— fue lo que dijo acercándose a él.
— Parece el calco de su padre. La sangre de los Potter corre fuerte en tus venas— dijo alguien más. Regulus se parecía vagamente a su hermano, no era tan algo como él, ni sus ojos tenían el mismo tono de color de ojos. Pero eran igual de plomos, la forma del rostro era muy parecida. Ese día pudo entender lo que mas o menos estaba pasando con Hermione.
Sabía como primer elemento que en efecto su Hermione estaba ahí, que no solo había ayudado a contribuir con la caída de Voldemort, si no que además había salvado a todas las personas que pudo. Eso era un cambio importante en los eventos. Porque significaba que miles de vidas podían crear nueva vida, nuevos eventos. Hermione había interferido con el curso lineal de la historia. Pero si lo pensaba detenidamente, él también de alguna manera. —Sabemos que Granger lo hiso por Snape. Eso nos quedó claro— confesó Sirius sentado en la habitación delante de él. Regulus asentía fuertemente. Por lo que había entendido la primera persona a quien Hermione contó la verdad fue él: Regulus. Dado que Hermione había decidido estar en la misma casa que Severus. Entendía por todo que Hermione quería asegurar que Severus esté a salvo, que nunca se topara con los mortifagos.
— Quizás… Harry, esta Hermione, no sea la misma a la que tu dejaste. Quizás no estés en la obligación de llevarla de nuevo a su tiempo— Sugirió Sirius. Solo hacía unos cuantos minutos le había abrazado como si él fuera en verdad el Sirius que murió para salvarlo, pero al oír a este Sirius decir esas palabras estaba claro que ese hombre no era el que él conocía. Ese no era su universo.
— No me puedes estar hablando en serio— le responde. — Ella pertenece a otro tiempo. Debe estar donde pertenece.— Harry puntualizó cada una de sus palabras. Ante esta afirmación no pudo dejar de notar la cara descompuesta por el menor de los Black, no sabía porque pero se imaginaba a Regulus más lúgubre.
— No todo es blanco o negro hay colores e intermedios. Será mejor que esperes…— terminaba por decir Regulus. Harry se paró en ese momento.
— Harry piénsalo bien… quizás no sea bueno que te hagas a la idea que la Hermione que tu dejaste sea la misma que encontrarás.
—¿Creen que no conozco a mi Hermione? ¿Es en serio? La describiré para que me crean. Hermione es una desesperada por solucionar causas perdidas. Apasionada, obstinada, mandona, temperamental, con el terrible defecto de creer que sus ideas son mejores que las del resto. Pero entre otras cosas sabe querer y no renuncia a nada. ¿Saben como lo sé? La prueba más evidente eres tu Regulus.— Harry se dio cuenta que él pego un salto en su asiento.
— Cuando en nuestro tiempo nos enteramos que tu habías muerto a manos de Voldemort por hacer lo correcto, por una vez en tu vida. Hermione se propuso la idea de limpiar tu apellido en nuestro tiempo, no paró hasta que tus records quedaran limpios. Le costó años y peleas. ¿Pero para qué si ya estabas muerto? ¿Qué sentido tenía? Ninguno. Pero Hermione es una obstinada. Y sin saber qué exactamente ha pasado, sé porque que la conozco que ella te salvó el pellejo . No una sino varias veces.— Harry vio como el cuerpo del hombre se ponía medio acartonado.
— No me digan que Hermione no es Hermione. Que no tiene sentido buscarla. Ella es mi hermana, necesito verla y se acabó—dijo al final Harry.
Habían pasado exactamente un día desde la conversación con los hermanos Black. Y Harry ya no soportaba el cautiverio en su habitación, Dumbledore le había dado la libertad de moverse por todo el castillo, pero tenía miedo de sí mismo, de lo que podía encontrar… Era algo tonto, pero no lo podía evitar. Cuando pensó mejor la situación decidió darle una nueva oportunidad a ese universo, quizás y Hermione no haya empeorado más las cosas, aunque tomando en cuenta en que sus padres en ese tiempo estaba separados, tampoco debió irle genial.
Hogwarts lucía más seguro de lo que recordaba, más pacífico. Definitivamente el Castillo nunca fue el escenario de una guerra. No como en su tiempo. Incluso los alumnos parecían más libres, cómodos, con la seguridad de caminar por los pasillos sin el temor de ser atacados. Harry caminó por los pasillos, todo parecía surreal, parecía otra realidad. Sí tan solo pudiera ver a su padre. Quizás, quizás podría hablar con él… aclarar toda esa situación…
Después de todo era su padre, en otro universo y todo. Era su padre. Quizás sea él quien le pudiera explicar como demonios permitió que su madre se fuera de su lado. Aunque pensándolo bien. No era prudente. La relación entre Severus y su madre siempre fue en varios sentidos más profunda y significativa que la de sus padres. El día que supo todo el sacrificio que hiso su antiguo profesor de pociones por cuidarlo, solo por honrar el amor de Lily era algo que no dejaba de admirar, al margen de haber orillado a Hermione a la locura. Los seres humanos son difíciles de entender; pero Severus Snape era la exageración. Además estaba el hecho que su padre, por buenos recuerdos que hayan tenido sus amigos había sido un patán.
Como fuera el caso es que Harry se encontraba a las afuera de Godric Place, esperando que alguien saliera alguien. Al parecer los de la orden habían hechizado muy bien el lugar porque no podía poner un pie dentro de la propiedad, ni siquiera dentro del jardín. Podía distinguir que la casa estaba ilusionada con la imagen de una familia muggle en la ventanas, tal como en su momento lo estaba casa de los Blacks. Pero si había esperado a su madre bajo la nieve, ¿Por qué no hacerlo con su padre también? Y tenía suerte porque su padre estaba saliendo del campo de fuerza alrededor de la casa. Ya entendía Harry porque todos decían que era parecido a su padre. Era una copia. A decir verdad y mirándolo con ojo clínico, Su padre guardaba diferencias algo relevantes.
James Potter era más corpulento, no al grado de Sirius. Pero bajo su capa de terciopelo se notaba la musculatura de sus hombros. Otra gran diferencia era la barba. ¡Merlín! Su padre estaba usando una barba relativamente crecida para su edad. Le daba una apariencia mayor y si le preguntaban descuidada. A Ginny no le gustaba cuando él se hacía crecer la barba, decía que picaba. Suponía que su padre estaba soltero y sin ningún compromiso serio. Rascó su cabeza. Ahí lo importante era acercarse y decirle —"Hola, soy tu hijo. ¿Cómo te va?"— No crecía que reaccionara tan bien como Sirius, pero lo podía intentar. ¿Y qué? Preguntarle sobre un tema incómodo. Harry rascó su nuca. ¿Qué le debía decir? Estaba tratando de contemplar sus alternativas cuando ve que justo frente a su padre se aparece una figura encorvada, no está seguro de quien trata. Se esconde cerca de ellos para poder escuchar con detenimiento.
—Vine tan rápido como pude, Mi Lord. Dante está muy feliz de verlo sano, mi Lord. Dante se alegra que este a salvo.— Definitivamente la voz le resultaba extrañamente familiar, en tono entre agudos y graves. Poco propios de un mago o bruja.
— Agradezco que hayas podido hacerte un tiempo. ¿Tienes lo que te pedí?— Era la primera vez que oía a su padre en su vida. Definitivamente su tono era varios tonos más grave que el suyo. ¿Qué estaba haciendo su padre? ¿Acaso esa cosa era un elfo domestico envuelto en una capa negra?.
— Sí, mi lord. Lo hiso mi compañera mi Lord. Una copa en su agua o bebidas al tiempo mi lord. Y su familia será como desea mi Lord. El mundo mágico tendrá más alegría mi Lord. —Harry pudo ver desde lejos la pequeña botellita roja que el elfo del alcanzaba a su padre. Este parecía sonreír- al elfo.
— No tienes idea el favor que nos haces a mi familia y a mi. Dante. — La sonrisa de su padre no pude ser más grande.
— No mi Lord. Los Potter son primera familia. Gracias a su padre Charlus Potter, Dante ahora tiene una familia libre y feliz mi Lord. Harry observaba de lejos la escena arrugando el seño.
—Dime una cosa ¿Cuánto mi mujer debe beber para que haga efecto?— preguntó su padre. ¿Acaso dijo su mujer? ¿Acaso su madre estaba con él también? No estaba entendiendo nada.
—No mi Lord, no es para que lo tome su señora. Es para que lo tome usted. Unas dos gotas de esta poción con agua al tiempo y sus semillas de vida serán el doble de fuerte. Sin mencionar que le resultará mucho más atractivo a su pareja. Sé que..— el elfo se calló un momento — que su señora se fue…. Pero… estoy seguro que con esto regresará… — Los ojos de Harry se agrandaron inmensamente, al punto de ponerse como dos faroles. Estaba claro, su padre iba a seducir a su madre para que tuvieran más hijos. ¿Qué podía hacer? ¿detenerlo? Ni que estuviera loco, nunca haría eso. Después de todo él si era su pare y Severus no.
—Claro Dante… Gracias de verdad— esa era la confirmación a su teoría. Sabía que estaba mal en varios de los sentidos de la palabra, pero por alguna razón no le pareció equivocado. Alguna vez odio " en la guerra y el amor todo se vale" Y por como todo pintaba en sus vidas , su padre tenía de las dos. —"No lo voy a detener… creo… creo… que es lo mejor"— pensó para si aún escondiéndose entre los arbustos.
Bellatrix
Todos eran una sarta de inútiles. Todos. No podía confiar en nadie, parecía que si quería algo bien hecho tendría que hacerlo ella. Primero Nott, después la bestia de Greyback… todos era una bola de incompetentes que no podían con simples ordenes. Al menos sabía que estaba por buen camino, La clave para traer al señor Oscura a la gloria era Granger-Bagshot, una sangre pura de perfil bajo. Según la teorías de varios de sus ayudantes, era ella y no Snape quien podía traer al señor oscuro. ¿Pero qué podía hacer? Ahora tres cuartas partes de su ejercito estaba o bien muerto o encarcelado. Apenas había logrado rescatar a su traductor de runas y los materiales de experimentación. Vio por el hombro del hombre, que parecía estar cansado. El mago era una de las mentes más prodigiosas del mundo mágico, aún así le costaba entender algunas garabatos del cuaderno. Como todas las serpientes, Granger y Snape de escribir en runas antiguas, solo alguien con años de experiencia y bastante tiempo de sobra podría interpretarlos con precisión. "Estoy seguro que la única que la puede ayudar a traer a su Lord es la señorita Granger, ella aparece en cada página de esta libreta" Le había dicho el hombre. Bella mordió sus labios como reviviendo pensamientos pasados.
— Por favor déjeme ir…— dijo una voz distante a algunos metros de ellos. Era la mujer que sus hombre habían encontrado fisgando en sus dominios, una muggle pueblerina sin ninguna relevancia en sus propósitos. Bellatrix había sido muy cordial con su invitada, había dejado roto cada hueco de su hermoso cuerpo, solo para entender la diferencia entre una bruja y una mujer. Estaba claro que necesitaba una distracción, ella no podía seguir así, así…. Sin matar a nadie…
— Usted siga trabajando ¿Me oyó?— Bellatrix dijo al hombre que ni siquiera había reparado en la mujer, porque al parecer estaba empezando a perder la audición como también un poco de la razón. El hombre también había sido algo torturado, pero nunca al punto de desligarlo de su trabajo. Bella caminó con caprichosa demora hasta la esquina de la mazmorra, acarició su propio rostro tratando de controlar algunos de sus cabellos que le interrumpían la vista. Tenía que ver el rastro de la sangre recorrer el contorno de la boca de la mujer que estaba torturando. No podía negar lo evidente, la pueblerina era bonita, quizás más linda que su hermana Cissy, pero era escoria. Escoria como la más de la mitad del mundo entero.
— ¡Grita!— dijo ella con una sonrisa abierta repasando el rostro de la mujer con la punta de su varita. La "escoria" que tenía enfrente no tenía más propósito para ella que brindarle placer. La clase de placer que solo las escorias podían darle: sufrir.
Esa era su naturaleza no podía hacer nada en contra ella. Ella estaba convencida que su rol restaurador. Ella debía imponer el nuevo orden en el mundo. A veces veía con asco como algunos magos caminar de las manos con muggles, de intercambiar palabras como si fueran lo mismo. No había respeto por el orden natural de la vida. Las brujas y magos del mundo debían de ver lo evidente y no dejarse llevar por ideas tontas. Por eso era tan importante la figura del señor oscuro, juntos podían restaurar el orden natural de las cosas. Y el camino era tener a Granger- Bagshot, la ex novia de su traidor primo Regulus.
— Mi señora— dijo una voz detrás suyo. Sus manos estaban en el cuello de la mujer, no supo en que momento la había empezado a ahocar, pero por el color morado podía intuir que ya la había matado. — Dime Thomson— dejo el cuerpo inerte en el piso de la mazmorra. El mago que estaba interpretando la libreta en una especia de laboratorio, los miró a los dos con pavor, pero inmediatamente se reprendió a sí mismo y metió su nariz en un libro.
—Tenemos noticias desde Londres— dijo el pequeño hombre desde el marco de la puerta sin inmutarse ante el cuerpo inerte de la mujer que solo hacía unos cuantas horas habían traído hasta el castillo.
— escúpelo— dijo parándose de la escena y limpiándose el traje aterciopelado que sus soldados habían conseguido para ella.
— Son respecto a Granger — dijo el hombre con voz cautelosa.
— ¡¿Qué?! ¿Quieres que te deje como a la escoria de abajo? ¡habla!— gritó ansiosa.
— Está viva mi Lady, el hechizo que le propinó no la mato— Bella sonrió aliviada, por un breve momento pensó que había llegado a echar a perder su oportunidad de ver al señor oscuro.
— Según nuestras fuentes, ella se encuentra en una de las mansiones Potter, con el único heredero. Según tenemos entendido son pareja o algo así— El hombre se rascó el cuello.
—¿Potter?— preguntó ella recordando algo —¿No se había casado con una sangre sucia?— preguntó ella rascándose la quijada mancando se un poco con el rastro de sangre de la mujer que acaba de matar.
— Sí, mi Lady. Se casarón pero… Evans se fue con Snape. ¿No recuerda que esa noticias fue comidilla de las salas de reuniones— dijo su ayudante. Era cierto, el solo hecho de recordarlo le daba risa. Eso les pasaba a los idiotas que se enamoran de escorias. Al parecer el idiota ahora estaba con una sangre limpia. Quizás tratando de reponer su error. Lástima que ahora ella tenga que cortarle la fiesta. Ahora ella necesitaba a Granger, y conociéndose, la bruja una vez utilizada terminaría muerta.
— Hazme un mapeo de todos los lugares en donde los Potter tengan propiedades. ¡Lo quiero para ayer!— gritó Bella corriendo hasta él. Todos en esa mazmorra sabían que Hermione Granger era bruja sentenciada a muerte.
Hermione Granger
—¿Se puede saber por qué tienes esa cara? —dijo Hermione sosteniendo la pelota de plástico roja, mientras que el pequeño Harry estaba haciendo muecas para que le pasara el balón. Como aún hacía frio los tres habían decidido jugar en la sala de la casa. James parecía no reparar en ella, así que en un intento de sacarlo de su ensimismamiento le tiró la pelota en la cabeza, provocando la carcajada del pequeño Harry. Harry corrió hasta donde estaba su papá para que lo cargara.
—¿Te duele?— dijo Harry en tono agudo, su voz era entonada. James pareció ni siquiera reaccionar al dolor de la pelota solo se limitó a observar su hijo , como estudiándolo. Hermione pudo notar el ligero temblor en sus labios, pero no era de ira, no. Estaba segura que James estaba muy lejos de esa sala pensando Merlín sabe qué. Esa había una buena oportunidad para que estallara en su típica ira infantil, pero nada de eso había ocurrido.
— No, estaba pensando— James se agacho para cargarlo.
— Mimí hiso "tu rico"— era la forma su forma de decir tu comida favorita. James sonrió, Hermione no pasó por alto esa mueca. Podía identificar la mortificación en la cara de todos los Potter. ¿Por qué estaría tan desconcentrado? Hermione mordió sus labios viendo atentamente como Padre e hijo se abrazaban sin más intención que el de estar juntos. Sonrió de lado. Podían llamarla lo que quieran, pero ahora Harry, al menos su pequeño Harry, estaba junto a sus padres.
—Sí ¿Ya tienen hambre?— dijo Hermione sobó la espalda de James tratando de llamar su atención, este pareció ligeramente sonrojado y asintió.
— Sí, vamos a comer. ¿Podemos "come" con el señor "ozo"?—preguntó Harry desde los brazos de su padre.
— Claro, ¿Por qué no lo buscas?— dijo James desde sus brazos, e inclinando a Harry hacia el piso.
— Luego te lavas las manos, Harry— dijo Hermione detrás de él.
— yo solito… yo..— volvió Harry hacia ella.
— Está bien, está bien chico grande, pero no corras en las escaleras. Despacito ¿está bien?— señalo Hermione
— Ya— asintió con alegría.
— Tu papá y yo estaremos en la cocina. ¿está bien? ¿no quieres que te acompañe? — volvió a preguntar.
—¡NO! Chico grande— volvió a decir desde lejos.
James ya se encontraba en la cocina poniendo los platos y los cubiertos a la manera mágica. Cuando Hermione llegó empezó a servir los platos de crema de maíz que había preparado hacía hace mucho. Quería que Harry estuviera hambriento para ir todos juntos a cenar, por eso estaban jugando en la sala, para que le diera hambre, una buena idea que había con los años de cuidar a su hijo, un momento, no era su hijo, era Harry, sólo Harry.
James ya había terminado de poner todo en su lugar y estaba ayudándola a poner los últimos platos sobre la mesa.
— Me llegó una carta de Regulus en la mañana— dijo ella empezando a hablar mientras le pasaba un bol con panes integrales.
— Me escribió en nombre de Severus, dice que él quiere verme y conversar conmigo…— dijo tranquilamente sin observar aún los ojos a James, pero por el rabillo del ojo había notado que se había quedado estático.
— Al parecer Severus sabe absolutamente todo en relación a mi aquí. En parte ese es el mismo Severus con el que viajé…. Creo que será bueno verlo, hablar directamente con él sobre Bellatrix y la orden. Podemos por fin ponernos de acuerdo en ver ese asunto…— trató de decirlo de la manera más neutral posible.
—¿Y lo cuentas como quien comenta el clima?— James estaba al límite de su color rojizo, lo que sin duda bajo la extraña luz de la sala le resultaba aún más exquisito. Hermione dejó el plato de comida de Harry en su sitio, felizmente su habitación quedaba al fondo del segundo piso, así no tendría que oír su futura discusión.
— claro ¿cómo quería que te lo contara? Además creo que ya es hora que enfrente esa situación ¿no crees? No estoy echa para esconderme ni de Bellatrix, ni de Snape— dijo sentándose en la silla tratando de no hacer un espectáculo de su situación.
— No, no creo que sea buena idea que lo veas. No quiero que lo veas— los puños de James estaban sobre la mesa, a punto de explotar de la tensión que tenía.
— No te estoy pidiendo permiso. Simplemente te estoy contando— señaló amablemente. Ahora mirándolo a los ojos.
James parecía querer gritar, pero se contuvo, simplemente acercó su silla a ella y tomó su la parte trasera de su cuello y base de su cabeza, haciendo contacto directo a ella. Hermione sintió una presión en el estómago.
— ¿De qué hablarás con él? — le preguntó sin tratar de mover más que sus labios.
— James… es personal, hay muchas cosas que resolver…
— ¿Te vas a ir con él? ¿es eso?— no supo por que pero le dio risa.
—¿irme? ¿con él? ¿estás bromeando? Un momento ¿estás celosos?— se sintió tonta al preguntar, pero no dejaba de sentir esa extraña sensación entre el estómago y el pecho. James se puso más rojo aún. Inmediatamente se arrepintió de haberlo sugerido, pero ya estaba hecho. Antes que pudiera decir algo ya tenía los labios de James Potter sobre los suyos intentando comérsela. La posición era algo incomoda, pero los labios de James sabían tan dulces y adictivos como siempre. Hermione se entregó a la sensación de ser dominada por él. Reprenderse por sus acciones ya no tenían sentido. Sí, estaba mal. Sí, él es el padre de su mejor amigo. Sí, James Potter era un idiota. Pero ese idiota la tenía loca. Loca, porque no había otra definición para querer desvestirlo en medio de la cocina y hacerle el amor sabiendo que Harry llegaría en cualquier momento. Los dos sintieron el sonido de una cuchara tocar el fondo de un plato de loza. ¡Harry! Los dos sorprendido vieron al pequeño delante de ellos, bien sentado empezando a comer y omitiendo haberlos visto comerse a besos.
—¿ Harry desde cuándo estás acá? — preguntó James, el pequeño castaño sonriendo señalo a su oso de peluche. Los dos, tanto ella como James sonrojados de ser descubierto por un niño de apenas tres años.
— cuando llegue estabas comiendo a Mimi… Tenía mucha hambre…— dijo llevándose a la boca una cuchara de crema de maíz a la boca. Harry estaba tranquilo, con él no era el problema. ¿cómo era que un niño de un poco más de tres años podía entender su situación mejor que ellos mismo?. Hermione miro insistentemente a los ojos de James.
Los tres comieron tranquilamente la cena, con breves interrupciones de Harry sobre la diferencia entre los perros y los gatos , finalizando con su nuevo pedido— "quiero un perrito"— seguramente inducido por su padrino. Ese mismo día más tarde después que tanto James con ella bañaron a Harry y lo arroparon para dormir. James se acerco a ella para volver a preguntarle inmediatamente al salir del dormitorio de Harry.
—¿Cuándo lo vas a ver?— La pregunta no la sorprendió más de lo que creía, la mirada de borrego a medio morir le daba impresión que estaba ligado a Severus Snape.
—mañana— respondió ella
—No lo veas— era más un ruego que una orden
— Es necesario James. No podemos actuar como si nada estuviera ocurriendo Snape como Evans también están metidos en esta guerra…—Hermione podía sentir las manos tibias de James meterse debajo de su blusa, era tener de nuevo la sensación de sentir su cuerpo arde al solo sentir el contacto de su piel. Mirarlo y negarle algo había resultado más duro que omitir su sentido de orden y disciplina. Porque en efecto James Potter sacaba lo peor de ella, pero la hacía sentir como lo mejor, al menos cuando estaba así.
—¿Por favor?— le escucho pedir, Estaba embriagándose de sólo olerlo. Ese olor suyo a mezcla de madera, césped, tierra moja… podía oir sus propias palpitaciones… Merlín ¿Cómo es que con solo haberle ya estaba excitada? Mordió sus labios con fuerza, intentó formular un argumento pero cualquier intento fue socavado por su boca pequeña y filada. James la estaba desvistiendo en medio del pasillo, en la puerta de la habitación de su hijo. Y a los dos no parecía importarles.
— ¿Y si tu también estás ahí? ¿Así te quedarías más tranquilo?— preguntó ella envolviéndolo entre sus brazos sintiendo su piel desnuda tocar sus pectorales.
— No, pero… para que esté tranquilo… puedes persuadirme de otra manera— James la arrastró desde la cintura hasta la habitación principal de la cual no saldrían hasta el día siguiente.
Severus Snape
Severus miró a los ojos de Lily, ella estaba concentrada en un libro, ni siquiera había reparado en él en todo el bendito día. Con Hermione todo era diferente. Claro, no había punto de diferencia. La muchacha vivía en una extraña fantasía, donde él era una especie de dios mitológico y ella una ninfa. Muchas veces la había sorprendido verla observándolo sin haber probado un poco de su comida, cuando él ya había terminado hasta el postre. Esa era su vida con Hermione. Siempre le sorprendió como alguien tan inteligente podía enamorarse de una manera tan "exasperante" y hasta " sofocante". Pero entre ella y él no había ninguna diferencia. La diferencia era Lily, el nunca estuvo para Hermione solo para el recuerdo de una mujer que en su momento creyó nunca lo llegaría a amar y claro, Hermione pensaba que su amor era correspondido. Pobre… Snape miró fijamente su plato de comida, a veces, como hoy se arrepentía de haberla engañado. Nadie merece vivir en la mentira. Nadie. Mil veces una verdad incómoda antes de una mentira placentera.
Ahora parecía que Hermione se estaba consolando en alguien más, pero no en cualquiera, sino en James "imbécil" Potter. ¿Por qué entre todos los humanos del pasado y del futuro tenía que haberse fijado en él? ¿Por qué? Es más si se hubiera enrollado con el hombre lobo lo hubiera entendido…. Bueno quizás no. ¿Black? Ni pensarlo, Granger no era de esa clase de mujer… Bueno quizás ella no debería haberse involucrado con nadie. Nadie. Así él no estaría su tiempo pensando en ella. No hubiera hecho el ridículo de su vida en la casa de Potter. Pero eso, eso era culpa de las dos botellas de Whiskey , y gracias a esa embriagues mañana por la tarde la volvería a ver. —"Mierda"— pensó, eso era casi un hecho. Hermione nunca faltaba a su palabra y si confirmo su reunión, claro que la vería. Jugó con la comida.
¿Qué le diría? ¿Cómo debía decirle todo? ¿Qué palabras debía usar? Si él había jodido todo desde el principio. Claro ella había terminado de hacer el desastre, pero si no hubiera sido por él ella… ella no estaría revolcándose con Potter. Tiró la cuchara a un lado captando la atención de la pelirroja que desde hacia uno segundos lo estaba mirando.
— Tienes una cara como si quisiera matar a alguien…— dijo ella cerrando su libro y poniéndolo sobre la mesa — sin mencionar que casi no has comido ¿se puede saber que pasa?— terminó de preguntar, el solo la observó, la estudió por un par de segundos. Lily era hermosa casi tanto como Hermione. Sacudió su cabeza "¡¿casi tanto?!"
—mala semana— terminó de decir escueto.
— pero si han capturado a un dos tercios de todos los criminales que querían. No me parece tan malo ¿o si?— volvió a preguntar.
—papeleo…— chamuscó su respuesta.
— ah… ¿y por eso viniste apestando a alcohol?— volvió a preguntar ella en tono más agudo. Era verdad, no recordaba nada muy bien después del incidente en la casa de Potter.
— mala semana como te dije, Lily…. Además … Regulus estaba…— No pudo terminar su oración porque la pelirroja lo interrumpió.
— Sí, sí… Regulus como siempre… ya lo sabía…. Pero cariño si queremos empezar a tener nuestros hijos debemos cuidarnos ¿entiendes?— ella tomó su mano, y el sintió como un imbécil. ¿Acaso no era lo que siempre había querido? ¿Por qué sentía un hueco justo en medio del pecho?
— Lo siento…— repuso con voz apagada
— Ven, deja eso…— dijo ella levantándose y caminando hacia él. — vamos a dormir… o mejor… vamos a empezar con nuestra promesa— Severus trató de sonreír, pero sus músculos faciales no le respondían. Sólo atinó a decir un — vamos…—
¡Hola a todos!
Después de varias lunas he regresado. Como se darán cuenta he tomado en cuenta varias de sus apreciaciones. Este capitulo es la entrada al mega drama que se viene en los próximos capítulos, especialmente a los que son vinculados con Harry Potter. Sí, él ya está modificando todo con su presencia en ese universo. ¿Cómo? Lo principal es su influencia en James. Como ven poco a poco las escenas van matizando los cambios en los personajes. James y Hermione están desarrollando algo medio raro, no me atrevería a llamarlo amor. Porque creo que los dos son un par de egoístas. Y ya verán porqué.
Lily posiblemente deje de jugar el papel de tonta útil para encajar las piezas en su lugar…. ¡Chan! Se viene el mega drama , me muero de la emoción… jojojo
Los quiero mucho, se me cuidan.
Post data: ¿Alguien más tiene problemas al subir docs de una mac al sistema de Fanfiction? Porque cada vez que lo subo me corta textos o me cambian el orden de las palabras y salen símbolos extraños… ayuda
Besos de aquí hasta donde el final del universo.
Nos leemos,
Dlila
