Este fic participa en el minireto de abril para "La Copa de las Casas 2016-17" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black


Draco sentía como aquel pequeño trozo de papel quemaba su piel a través de la tela del pantalón.

Desde la noche anterior, cuando había decidido leer algo para despejarse y así evitar escuchar a sus compañeros de cuarto, se había quedado intranquilo al encontrar aquella nota entre las hojas que ya amarilleaban.

Una nota cuya caligrafía parecía sacada de su puño y letra pero que él no recordaba haber escrito.

Además, tampoco le encontraba sentido alguno. Él no se llevaba con la pequeña de las Greengrass aunque sí que tenía una relación cordial con Daphne.

Pero Daphne no había vuelto a repetir su último año en Hogwarts, por lo que la nota tenía que hacer referencia a Astoria.

Cuando salió de las mazmorras, el tímido sol de marzo le deslumbró brevemente. Entró al Gran Comedor sin hacer caso a los murmullos. A pesar de ya estar acostumbrado, le resultaba demasiado agotador mantener la apariencia de que nada le importaba.

Se sirvió una taza de café mientras miraba a un punto sin determinar. Su propia voz resonó en su cabeza.

«A Greengrass le gustan los pasteles de cereza»

Se fijó en la bandeja de pasteles, donde solo quedaba uno. Sin pensarlo, tomó el pastelito colocándolo en el borde de su plato. A él no le gustaban nada las cerezas.

Como por casualidad del destino, a su lado se sentó Astoria, quien hizo un puchero al mirar la bandeja ya vacía.

—Toma, te he guardado el último pastel de cereza que quedaba.

Draco vio la confusión en la cara de la chica. Probablemente pensara que él había dejado de hablar. Sin embargo, una sonrisa apareció poco a poco en el rostro de la chica.

—Muchas gracias, Malfoy. No tenías porqué hacerlo.

—Puedes decirme Draco.

Astoria sonrió aún más y Draco solo pudo agradecérselo a su yo del futuro por aquella ayuda.