Nadia: ¡Hola mis queridos lectores! Y publico en general xD
Hikari: Lamentamos mucho la tardanza, pero mi querida Nee-san tuvo un bloqueo mental…de nuevo
Yugi: Ya mejor di que tenías weba ¬¬
Nadia: ¡Ay si wey! Con eso de que no tenía tareas a montón, un chingo de cosas que hacer en la casa, luego de tener que andar aguantando los arranques de histeria de mi madre…noo wey…tenía un chingo de hueva ¬¬#
Inner: aparte de que yo le tuve que ayudar ¬¬ maldito enano
Yugi: Yo no soy la enana de Rukia ¬¬
Nadia: *le da un sape y le deja la mano roja* ¡No insultes a Rukia-san! *carraspea* Weno, en lo que estaba, ¡Oh ya! Ejem…me tarde, como ya dije, por las mugres tareas, tratándose de los últimos días de clase, tenía mi mente totalmente seca y frustrada. Aparte de que muchas de las tareas en casa no me dejaban tiempo…Weno, pero aquí la conti ^-^
Hikari: ¡si! ¡y yo me recupere luego de mi desmayo! ^.^
Nadia: Ey aja…pero a nadie le importa, Hikari ¬¬u…Weno, les dejo el capi. RECUERDEN QUE NI YU-GI-OH! NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE KAZUKI TAKAHASHI. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES SOLO MERA COINCIDENCIA.
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CAP. 9
DOS CUPIDOS Y UN MISMO PLAN
(PARTE 1)
-¿Estás completa y totalmente seguro de que esto funcionará, Yami?-interrogó de nuevo el CEO no bastante convencido de lo que planeaba su primo, era rápida, precipitada…loca tal idea.
-Ya te lo dije, si, estoy seguro de que funcionará…-dijo lo más tranquilamente del mundo el joven oji violáceo.
-Pero…Bueno, si las cosas, en dado caso, llegarán a salir de otra manera ¿tienes algo más pensado o no?-preguntó Kaiba. Un silencio de hiso presente por unos segundos luego de que Yami quisiera responderle, pero al no encontrar palabra alguna se quedó callado. Buena pregunta, él no había visto las cosas desde una perspectiva más allá. Se quedó pensando para poder responder a la pregunta del castaño-¿Y bien?-insistió este mismo.
-Ahora que lo mencionas, no tengo ningún plan B…-contestó él, y en cuanto su primo estuvo a punto de decirle algo como reproche, se le adelantó-Pero puedo tener en mente lo que ella hará si las cosas no resultan como lo planeo. Tú tranquilo y yo nervioso, sólo necesito que me digas si puedes cumplir con el favor que te pido o no. Eso es todo.
Seto se cruzó de brazos, se recargó en la silla y cerró los ojos para pensarlo mejor, lo que le pedía el tricolor era algo loco, bastante, aunque a él no le pasara, y eso muy bien lo sabía, obviamente por eso se lo pidió, pero como le había dicho, era una idea precipitada. Frunció un poco el entrecejo y suspiró bastante hondo, ya no tenía de otra.
-De acuerdo, te ayudaré…-se limitó a decir para luego ver como su primo levantaba los brazos, victorioso de haber cumplido su cometido-Ok, y según tú ¿Cuándo le marco?-preguntó, captando toda la atención de Yami, quien sonrió de oreja a oreja.
-Lo más pronto posible.
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Tea ya había terminado su turno como mesera en el restaurante de comida rápida, por lo que se fue a cambiar el uniforme por la ropa que traía puesta, que claro era más cómoda. Tomó sus cosas, por suerte era ya un sábado por la tarde, sin mucho tiempo en el trabajo pues sólo realizaría medio turno desde temprano hasta casi las cinco y, mañana domingo, no trabajaría, ¿qué más pedía? Salió del local una vez cambiada y con sus cosas camino a su casa.
Últimamente las cosas estaban mejorando, claro que a su paso lento, pero al fin y al cabo mejorando, ya no estaba tan ofuscada, ya no sentía tanta preocupación sobre el asunto del skate, había conseguido trabajo y pagado las deudas suficientes temporalmente. Se estaba sintiendo mejor consigo misma, a pesar de todo el trago amargo que pasó. Se estaba levantando de nuevo.
Sin embargo, siempre tenía que haber algo que le pusiera la mirada nublada, recordó ese día la promesa que le hiso a su padre y su rostro bañado, en las que pensó, eran sus últimas lagrimas; recordó también que su primo ya no la había llamado desde hace mucho, ya no había ido a visitarla como ante solía hacerlo, y ella claro no se había dignado a ir a verlo, no podía, no debía, no era correcto después de haber rechazado sus sentimientos. Ella sabía que le había roto el corazón, pero no tenía la culpa de ello, lo veía como su primo solamente, algo que nunca cambiaría ni en un millón de años, pero no tenía el valor o la cara para poder pedirle disculpas o continuar con él como en el pasado.
Por más esfuerzo que hiciese, por más bien que vayan las cosas en su vida, sus emociones seguían siendo un revoltijo y su corazón todavía no sanaba sus heridas, siendo atacado una y otra vez con otro problema.
Llegó a su departamento, y tirando la mochila a un lado del sofá con desgano, se tiró sobre este ya muy cansada, pues tener que estudiar, sacar buenas notas o por lo menos un promedio elemental, trabajar y llevar millones de cosas en la cabeza no era fácil. Sus ojos comenzaban a ver borroso y sus parpados querían cerrarse para caer en un profundo y relajante sueño. No fue así. Lamentablemente el ahora despreciable sonido de su teléfono celular se hiso escuchar.
-Maldición…-entre estas y muchas otras maldiciones en su mente, tomó con desgano y fastidio el aparato, era una llamada, pero lo curioso de eso era que el teléfono no lo conocía, decía "numero privado". Había decidido no contestar, pero la curiosidad la lleno y casi por inercia presionó el botón para contestar-¿Diga?-llamó esperando respuesta de quien estuviese del otro lado.
-Si, buenas tardes ¿hablo con la señorita Tea Gardner?-interrogó una voz femenina por el aparato, Tea no sabía que responder, ¿Quién demonios sería si a nadie que tuviera numero privado le había dado su número?
De pronto una idea se le vino a la mente, los malditos de los reporteros de aquellas revistas te skate tendrían que haberla seguido, ¿Cuándo tiempo? Eso que importa, quizá desde hace mucho y ella ni en cuenta, frunció el ceño y se propuso a contestar a quien le molestaba por el teléfono.
-Si soy yo-dijo secamente-Y déjeme decirle que si lo que quiere es información sobre mí, no se moleste, así que mejor váyase a…-a punto de decir algún insulto fue interrumpida, a tiempo, por la mujer que llamaba por el teléfono.
-Estupendo, mucho gusto. Le llamo de las empresas de Kaiba Corp, pues hemos recibido una carta de recomendación sobre usted y queremos contratarla…-decía la joven por el teléfono, entonces Tea saltó del sofá sorprendida.
-¿Carta de recomendación? ¡Pero si yo no he mandado nada! Menos con ustedes…
-Si, una carta de recomendación, en la cual venía su número de teléfono y su dirección.
-"Esto no está bien, ¿Quién pudo haber mandado tal cosa? ¡¿Quién? Tengo que averiguarlo, esto no me da buena espina…"-pensaba a sí la castaña ignorando lo que decía la mujer por el teléfono, metida en sus pensamientos-Perdón pero ¿se podría saber quién les dio tal carta de recomendación?-interrogó la castaña.
-Verá, la carta de recomendación fue hecha por el joven Yami Mutou. Y en lo que estaba…-contestó la voz femenina del teléfono, ¡Lotería! Pensó Tea al encontrar al causante de tan sorprendente, inesperado y algo molesto susto, ese maldito…-Bueno, señorita Gardner ¿Qué me contesta?
-¿Perdón?-preguntó Tea dudosa, sin entender de lo que hablaba la tipa.
-Si, me refiero a que si puede venir mañana a una entrevista de trabajo con el señor Kaiba, aquí a la oficinas de la empresa-aclaró la interlocutora, Tea se sintió avergonzada de perderse en sus pensamientos y no prestar atención a la platica telefónica.
-Ah eso…Pues…-se quedó pensativa durante un rato, pero no tardó mucho en decir su respuesta-Bien, iré, ¿me podría decir la hora y la dirección de las oficinas?-preguntó para luego tomar una hoja de papel y un lápiz para anotar lo necesario-"Así que fuiste tu Yami…típico de ti…puedo pensar qué estás planeando, pero créeme, no te funcionará"-pensó maliciosamente, no iba a dejar que el chico ganara la pelea, no señor.
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Al día siguiente se había levantado muy temprano, tenía que, además de dejarle a su padre el desayuno luego de haber llegado ebrio la noche anterior casi a las dos de la madrugada, "arreglarse" para ir a la dichosa entrevista de trabajo. Era obvio que no quería ir, su cara de incomodidad y fastidio podía demostrarlo a leguas, pero de todos modos para ir tendría que fingir una sonrisa tan siquiera. Aunque el verdadero motivo de ir fuera por querer dejar en su lugar a Yami Mutou de que no podía seguir metiéndose en su vida y que se fuera por un tubo tan estrecho lo más lejos de ella, las dudas de el porqué él, precisamente él había sido el de la supuesta carta, ¿en verdad lo haría para disculparse con ella? ¿De verdad…?
No, no podía ser. Se reprendió mentalmente y sacudiendo su cabeza una y otra ves deshaciéndose de ese estúpido pensamiento de su mente. Si lo hiciera quizá solo sería para quedar bien con alguien más, pero con ella, era lógico que cada disculpa que le hacía, Tea podía ver aun ese rastro de egoísmo en ese rostro y que nada en el mundo lo haría cambiar. Se entristeció un poco por esto. Reprimió las lagrimas que estuvieron a punto de salir, respiró hondo, y una vez que se vio en el espejo. Ni tan formal ni tan vulgar, con unos zapatos blancos bajos, un vestido un poco largo del mismo color y con la mitad del pelo agarrado, salió de su apartamento cerrando la puerta y encaminándose al lugar de la entrevista.
Vio desde la entrada el enorme edificio, se sorprendió un poco, y luego de salir de su trance, entró por la puerta de cristal hacia la recepción donde una de las jóvenes sentadas ahí en dicho lugar le indicó la ruta hacia el elevador. Subió varios pisos, y de nuevo, vio otro tipo de recepción, en donde se encontraba otra joven indicándole el paso a la oficina del CEO. Y antes de entrar a dicho lugar, la secretaria, una joven de piel morena y cabello oscuro largo le llevó hasta la entrada, no sin antes de avisarle a su jefe por el teléfono de su escritorio que la castaña ya había llegado. Una vez hecho esto, se abrió la puerta de la oficina principal, la oficina de Seto Kaiba. Tragó saliva y con un "suerte" por parte de la joven de piel oscura, quien cerraba la puerta detrás de ella, entró.
-Veo que si viniste…-habló una vos desde el otro lado de la habitación, el joven Seto se giró sobre su silla para poder observar a la joven que tenía en frente, la cual se encontraba seria todavía cerca de la puerta-Por favor, toma asiento-acto seguido, y Tea se acercó, aunque con desconfianza todavía, a la silla frente al escritorio de Kaiba.
-Pues es muy obvio ¿no?-dijo una vez sentada en un tono algo cortante la joven oji azul-Mire, señor Kaiba…
-Háblame de tú, que no estoy tan viejo, por favor-pidió el joven castaño interrumpiendo a la chica mientras cruzaba las piernas y a Tea le aparecía de nuevo la inquietud.
-Bueno, Kaiba-dijo Tea-Vayamos al grano, ¿si? Sé perfectamente que Yami Mutou te dio una supuesta carta de recomendación…
-Si, y por eso es que quiero contratarte-respondió el joven ejecutivo de lo más normal y tranquilo. Tea comenzó a impacientarse por tanta tranquilidad, pareciera que no le tomaba enserio lo que decía.
-Eso ya lo sé-comentó cortante la chica-Pero no necesito que me contrate, ya tengo un trabajo.
-Pero creo que no deberías conformarte con eso, puedes trabajar aquí como asistente personal, ayudándole a Ishizu, mi secretaria o puedo ponerte de recepcionista o dime en que te especializas y puedo ponerte otro cargo si lo deseas así-comentó el CEO sin notar que Tea comenzaba a arrugar la tela del vestido con sus manos apretándolas con la cabeza baja-Por lo que leí en esa carta, eres muy eficiente y aunque estés estudiando, tienes un buen promedio y un coeficiente excepcional, nos serías de mucha…
-¡Ya le dije que no!-exclamó ya irritada la oji azul, poniendo ambas manos en el escritorio del joven ejecutivo y parándose de su silla, causando gran asombro en el chico-Entienda…-comenzó un poco más calmada-No sé que quería Yami al hacer esto, no sé que sea usted de él, ni sé si en verdad soy tan eficiente como para trabajar aquí, pero… ¡Pero no puedo aceptarlo! No quiero aceptar las limosnas de alguien, mucho menos que sientan lástima por mí y finjan que no es así ¡cuando en verdad lo es!
Sentía que la habían subestimado, que habían sentido lástima por ella, otra vez. Se sintió ofendida.
-No sé porque piensas eso, que en ningún momento he sentido lástima por ti, Tea-dijo el joven tratando de calmar el ambiente, de la manera mas cordial que pudo, aunque a él esforzarse no era complicado-Verás, soy el primo de Yami, y si te llame, no fue porque él me dijo que lo hiciera, aparte, lo hice porque por lo que me dijo, eres una joven bastante fuerte y mira que ha salido adelante por sí sola. Eso en una persona así es admirable, y una persona admirable merece que alguien como yo la contrate.
-Yo…L-Lo siento-agachó la cabeza avergonzada, quería llorar, pero ella sabía que no debía ¡no debía!-"¡Vamos, Tea, contrólate, idiota!"-se dijo mentalmente, hasta que la voz del CEO la hiso salir de sus pensamientos.
-No tienes porque hacerlo-dijo el oji azul sonriendo de lado-Aunque, es una lastima que no pude tenerte trabajando para mí-comentó el chico fingiendo decepción.
Tea se quedó pensativa un rato, para luego volver a sentarse, de verdad ese Kaiba estaba siendo amable con ella, aunque su mirada gélida mostrara lo contario, pero estaba segura de que lo que le decía era sincero. Agachó la cabeza, y como si un foco se le encendiera en la cabeza, le vino una gran idea (N: Creo que ya me emocione con eso de las ideas xD).
-Kaiba…-le llamó la chica al castaño y este volteo a verla-Me gustaría agradecerte por la oportunidad que me diste y que desaproveche, y creo que esto puede beneficiarte a ti y alguien más, alguien que podría serte eficiente como tú quieres…-comentó la joven con una sonrisa
-¿De quién se trata, Tea?-preguntó el castaño, a lo que ella rió levente, sabía que eso funcionaría.
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Llegó a casa luego de haber ido a una "entrevista de trabajo" con el primo del chico al que no quería ver ni en pintura o a cien metros siquiera. Vio por todos lados luego de entrar al apartamento y notó algo, un saco de vestir colgado en el perchero de la entrada, y ese no era el que tenía su padre la noche anterior que había llegado ebrio
-¿Papá?-llamó la oji azul esperando respuesta, cuando escuchó un ruido que provenía de la cocina. Se acercó ahí y vio a su progenitor comiendo de un plato vegetales y carne, los que ella había cocinado para él.
-¡Tea! Hola…-dijo sonriente el hombre de cabello negro-¿Dónde estabas? Desperté y no te vi, tampoco dejaste nota de a dónde ibas-interrogó el hombre, Tea tragó saliva.
-Ah, bueno, es que salí un rato con Sere, ya sabes, a dar una vuelta-contestó con la primera mentira que se le vino a la mente, y claro, la más creíble para su padre-Pero dime, veo que tu también saliste, pues te veo bastante arreglado-y en efecto, el hombre se le veía con un traje de vestir color gris y afeitado.
-Bueno…em…salí en una cita con una mujer muuuy hermosa…-rió nerviosamente el hombre, recibiendo una mirada sospechosa por parte de su hija.
-Papá…-le llamó la de ojos iguales a los de él, entonces Daisuke Masaki suspiró.
-Bien, me atrapaste, acabo de llegar de una entrevista de trabajo, no quería decírtelo hasta saber mi me contarían o no. Pero…tu sabes, ya nadie quiere a vejestorios trabajando en ningún lado-dijo con tono triste mientras volteaba la mirada. Entonces Tea actuó.
-Creo que puedo ayudarte con eso, papá…-dijo sentándose a un lado de él en la pequeña mesa de madera de la cocina. El hombre le miró curioso.
Le había contado que Seto Kaiba, un importante empresario, el mismísimo presidente de la empresa Kaiba Corp y creador de varios de los productos para skaters profesionales, le había dicho a ella que quería que trabajara para él. Omitiendo la parte en donde participaba Yami y los asuntos que llevaron a todo eso desde su fraude como Andrew Miller, diciendo que un amigo le había mandando al CEO una carta de recomendación sin su permiso, ella rechazó el trabajo, pero que a cambio le pidió que le diera una oportunidad a su padre de trabajar ahí, y que al aceptar, Kaiba esperaría la respuesta por parte de Tea.
Al escuchar eso, el corazón del hombre pelinegro volvió a latir, abrazó fuertemente a su hija y esta le correspondió el gesto. Luego de aceptar la propuesta de Tea, le pidió que llamara inmediatamente a Kaiba para decirle que estaba dispuesto a trabajar para él, cuándo y a que hora podría ir a verlo y agradecerle lo que estaba haciendo. Sin duda alguna, las cosas comenzaban a verse favorecidas para los Masaki.
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-¿Así que aceptó?-interrogó el de cabello tricolor a su primo, que continuaba con el papeleo antes de marcharse a su casa a descansar.
-En realidad no, pero ella prefirió dejarle su puesto a alguien mas…-comentó Seto ojeando los informes de ventas de los últimos días.
-¿Quién?-preguntó el oji violeta con curiosidad, quería estar seguro de que sus suposiciones eran correctas.
-A su padre-contestó simplemente el joven frente de él. Yami sonrió.
-Lo sabía…
-¿Así que a eso te referías con que suponías lo que pasaría, verdad?-Yami sonrió ante el tono cómplice de su primo.
-Sip…-contestó feliz el oji violáceo-Espero estar haciendo lo correcto, como lo dijo el abuelo…-dijo él mas para sí mismo que para la conversación.
-¿A que te refieres?-preguntó Seto sin comprender el comentario de Yami.
-Me dijo que para intentar recuperar su confianza, la ayudara en lo que ella necesitara, así se dará cuenta de que aun podemos ser amigos-un tono amargo se escuchó en la voz del chico, mientras que Seto lo miraba detenidamente, aclarando de una vez sus suposiciones.
-Espero que las cosas salgan bien…-comentó el castaño.
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Luego de haber ido con el joven CEO, Daisuke Masaki fue contratado por este mismo, trabajando como asistente personal del ejecutivo joven. Pasó una semana desde que entró a trabajar y Tea seguido iba a ver como le iba, era claro y notorio que el trabajo mantenía el hombre pelinegro alejado de su vicio al alcohol. Tea no podía sentirse más aliviada ahora. A pesar de tener que contarle a su padre de su trabajo en Burger World, debido a unas cuantas llegadas tarde a casa, continuó trabajando, pues aunque ella esperara que él se negara a que trabajara como mesera, no se molestó, lo tomó demasiado bien. Ahora podría no solo conseguir el dinero necesario para pagar esas pequeñas deudas al banco, sino también que Tea podría ahorrar lograr su sueño. Ahora lo veía más cerca.
Luego de la escuela, Tea decidió ir a visitar como de costumbre a su padre a la oficina en Kaiba Corp, ya era común verla ahí, pues quería asegurarse de que estuviera bien antes de irse a trabajar al restaurante. Luego de tomar el elevador hasta la ultima planta del edificio, se encaminó a la oficina que Kaiba le había asignado a su padre desde su primer día de trabajo. Ella había estado presente ahí. Tocó la puerta esperando respuesta, pero al no obtenerla, abrió la puerta y notó que su padre no estaba ahí. Se entristeció un poco.
Fue directo con Ishizu, la secretaria de Kaiba, le preguntó el motivo del porque su padre no estaba, ella como siempre le contestó amablemente, diciéndole que había salido por unos encargos que le había asignado el mismo CEO. Eso la tranquilizó un poco. Luego de que la morena le sugiriera esperar en la oficina de su padre hasta que llegara, ella asintió, pues también no había sido mucho el tiempo que tenía el hombre afuera, y su turno empezaba dentro de casi 45 minutos, suficientes como para esperar a su padre.
-Oye, Ishizu, ¿está Kaiba muy ocupado? Necesito hablar con él…-escuchó la castaña desde la oficina de su padre, sentada sobre el sofá de ahí mismo una voz muy conocida por ella.
-Lo siento mucho, Serenity. Pero por ahora no está, tiene una reunión con otros ejecutivos en la planta de abajo, pero no puedo interrumpirle ¿qué necesitabas?-esta vez fue la voz de la muchacha morena la escuchada.
-Necesitaba entregarle estos papeles de mi hermano, los que pedía el otro día-había contestado la pelirroja, y en eso Tea se había asomado disimuladamente por un pequeño hueco entre la puerta y la pared, para no llamar la atención claro.
-¡Ah claro! Si gustas puedo entregárselos por ti cuando se desocupe-sonrió la joven de cabello largo a la pequeña Wheeler que le regresó el gesto. Esta se dio media vuelta luego de agradecerle, ya para marcharse de ahí, cuando escuchó que algo caía al piso.
-¡¿Tea?-preguntó asombrada la pequeña oji miel al ver a su amiga en el suelo viéndola incrédulamente y con la cara roja de la vergüenza-¿qué haces aquí?-preguntó ella
-¡Sere! ¿Cómo estás? ¡No te había visto!-trató de disimular la castaña, riendo nerviosamente y con una gotita de sudor en la nuca-Creo que mejor te lo digo acá…-en eso, arrastró a su amiga hacia el pasillo mas alejado de la recepción de donde se encontraba Ishizu, dejando a la pobre bastante confundida.
-Tea, ¿Qué te pasa?-preguntó casi espantada Serenity.
-Lo siento, sé que debí decírtelo hace tiempo. Pero…bueno, mi papá está trabajando para Kaiba y…
-¡Genial! ¡Daisuke-sama ya tiene trabajo! ¡Debes estar muy feliz por tu padre!-interrumpió Sere feliz de saber que su amiga ya no estaba tanto en apuros.
-Si lo sé. Pero ¡Escúchame!-se impacientó Tea y la pelirroja se tranquilizó-Ok, mi papá consiguió el empleo, pero antes me lo habían propuesto a mí, y todo gracias a tu sabes quien…
-¿Quién?-preguntó inocente la de cabello largo y a la oji azul le brotó una venita en la cien.
-Me refiero a Yami-dijo casi a regañadientes
-Ahhhhh… ¿pero y eso que?
-¡¿Cómo que eso que? Él le dijo a Kaiba que me contratara, y como no acepte le recomendé mi padre a Kaiba, y si te lo digo es porque pensé que tal vez, tu por el cabeza hueca de tu hermano sabrías algo al respecto-Tea se cruzó de brazos.
-Pues no, no sabía nada. Hasta ahora sé, ahora que me lo dices tú-entonces Tea suspiró decepcionada y su amiga lo notó obviamente-¿Sucede algo?
-Nada…
-Tea…-insistió Serenity.
-¡ok! ¡Ok!...-respiró hondo-Me siento rara…
-¿Rara? ¿Por qué o que?-preguntó confundida la joven Wheeler-¿Te sientes mal o…?
-¡Hablo enserio!-exclamó Tea, para luego cubrirse con la boca pues pensó que alguien la escuchaba-Desde lo de aquella vez no sé que me pasa, creo que aún no lo supero.
-Lo sé-dijo Serenity, poniendo una mano sobre su hombro en señal de apoyo-Sé que te dolió mucho, aparte de que no fue justo para ti…
-Si pero… ¡Ah!...-se quejó-Días antes yo…comencé…comencé a sentir…tu sabes. Cosas por él.-dijo volteando su rostro hacia otro lado, eso se le hacía bastante humillante.
-Te refieres a que…-insinuó la pelirroja, entonces Tea estalló.
-¡Si! ¡No sé que me pasa pero…! ¡Ah, como odio esto! ¡Sé que debería odiarlo y eso pero…!-pausa-Sere-dijo en un tono mas suave y bajo-Creo que me gusta Yami.
Ante la declaración de su amiga, la pelirroja no sabía ni que decir, se había quedado pasmada ante la sorpresa, sabía que algo podría pasar entre ellos una vez que eran amigos, pero luego de lo que el chico le había hecho era obvio que Tea no dudaría ni dos veces en odiarlo hasta que alguno de los se muriera. Sin embargo, ahora lo comprendía todo, ahora comprendía porque le había dolido tanto el hecho de que Yami la traicionara de tal manera y el porque de que no pudiera perdonarlo. Intentó decirle algo a su amiga, pero fue cuando una voz inesperada irrumpió en el silencio de su conversación.
-Ya veo…Entonces mis sospechas eran ciertas-ambas voltearon a ver estáticas, ahí estaba a un lado de ellas, no sabían que tanto había escuchado, pero por la media sonrisa que tenía en los labios sabían que lo suficiente.
-K-Kaiba…-murmuró la joven castaña al verlo parado en frente de ella, quería que la tierra se la tragase en ese mismo momento-¡N-no es lo que parece! Es decir, y-yo… ¡H-hablo de otro Yami!-intentó fingir ella pero no lo consiguió, sabía de sobra que Seto Kaiba no era ningún estúpido.
-No tienes porque avergonzarte-comentó él-Creo que comprendo lo que te sucede. Y veo que es algo difícil para ti-Tea agachó la cabeza, ahora si que su orgullo estaba siendo aniquilado poco a poco, sin que ella se diera cuenta, se estaba quebrantando de nuevo-Pero…si tu quieres, pudo ayudarte con ese problema. Claro que si tú quieres.-comentó el CEO haciendo que la chica levantara su rostro para verlo con duda.
-¿A-ayudarme? ¿Cómo?-no estaba segura, ya ni sabía lo que hacía.
-Pues, tengo un plan, pero no sé si resulte-condicionó él en un tono más serio-Dime ¿te gustaría que te ayudara con mi primo?
La pregunta hiso que a Tea le brillaran los ojos de total esperanza, no podía creerlo todavía, tardó mucho en digerir lo dicho por el joven ejecutivo. Tenía que aprovechar la oportunidad si quería ganar…Ahora no le tocaría perder. Ya no.
-Si-dijo ella con decisión y su autoestima en lo alto.
-Perfecto… Pues, este es el plan.
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Nadia: ¿y qué les pareció? Espero que les haya gustado, si quieren matarme por tardarme lo comprenderé TT-TT
Inner: ¡Olvidalo! Trabajé muy duro para ayudarte, ahora no vengas con mamadas ¬¬u!
Nadia: ¡Compórtate o te vuelvo a amarrar y a dejarte a oscuras en el sótano! …*en eso Inner cruza los brazos y hace un puchero* ok, ya…espero no tardarme tanto para el siguiente capi, espero que las vacaciones me den chance de que continúe lo mas rápido posible la historia…ah y por cierto, Kaiba no será el único cupido aquí, (por eso y por lógica del titulo del capitulo) Pondré también a Joey xD…Aparte de que habrá segunda parte…weno, mejor esperence, que se me emocionan
Hikari: Nos vamos, tendremos que ir a una fies-*Nadia le da un sape*
Nadia: Tendremos que dormir ^^U *susurra* cállate estúpida Hikari ¬¬#...ok nos vemos luego ¡Sayo!
