Capítulo 9.
Martín no podía creer que tuviera tanta mala suerte. Justamente, de todas las personas existentes, de todos los agentes que conformaban el Centro, tenía que ser ÉL el que lo ayudara a cuidar a su hermanastra.
-¿Ocurre algo, Martín?- le preguntó con sorna Marvin -¿por qué esa cara?
-Mom, es definitivo- dijo Martín, ignorando descaradamente a Marvin –yo no necesito ayuda para cuidar a Diana, está Java y...
-Nah, Martín, reconoce que temes que te quite el trabajo- Marvin sonrió ampliamente al ver la cara que puso el otro al escuchar esas palabras.
-¡Ni en tus sueños!- gruñó Martín Mystery.
Mom, al notar que los ánimos se tensaron bastante en su oficina, decidió intervenir a favor de la paz del lugar.
-Agente Marvin- dijo –te repartirás el tiempo con Martín para proteger a Diana. Cualquier cosa extraña que cualquiera de los tres noten, tienen que avisarme.
-Claro, Mom, yo le hago- dijo alegremente Marvin.
Martín se sentía engañado, traicionado, y muchas otras cosas terminadas en "ado". No entendía cómo a Mom se le había ocurrido llamar a ese pedante desagradable de Marvin. ¡Siquiera le hubiera preguntado qué le parecía! Después de todo, iban a trabajar juntos.
Diana miraba la escena entre sorprendida y divertida. Ambos muchachos parecían detestarse (al menos era más que evidente de parte de Martín). Siempre pensó que era por la rivalidad de "quién de los dos era el mejor" y también, por Jenny.
Si le preguntaban a Diana, Marvin era considerablemente guapo, incluso más que Martín (y según ella, eso ya era decir mucho, jejejeje) Sin contar que era simpático, mucho más de lo que podría llegar a serlo su hermanastro.
Reconocía que le había gustado alguna vez Marvin, pero pronto ese cariño cambió hacia la persona más cercana que tenía (Martín), aunque sonara tonto.
-No te enojes tanto, Martín- le dijo Diana, con tono conciliador –puedes aprovechar de pasar más tiempo con Jenny.
-¿Y dejarte sola con este tarado?- gruñó Martín, y al ver la cara de sorprendida que puso Diana tomó conciencia de sus palabras, por lo que trató de arreglarla –eh... es... por si acaso... intenta hacerte algo...
-Sí, claro...- murmuró Diana, pensando que definitivamente Martín estaba buscando cualquier excusa para molestar a Marvin -¿o te molesta tanto que esté en Torrington por la reacción que tenga Jenny al verlo?
-¿Jenny?- Martín ni siquiera se había acordado de ese pequeño detalle. Suspiró –Genial, otra cosa más por la que preocuparme...
Aunque la verdad, Martín estaba más preocupado por Diana que por su relación con Jenny. Ya había pasado antes, que Jenny se había sentido atraída por él y, después de comenzar un "noviazgo", algo pasaba que lo arruinaba todo. Ya estaba acostumbrado a que ocurrieran cosas así. El podría soportar muy bien si es que Jenny terminaba con él, no se iba a morir ni sufrir mucho.
Pero... ¿y Diana? El sabía que a ella le gustaba Marvin (desgraciado), y su hermanastra era lo suficientemente linda como para que él intentara algo con ella (imbécil), y estaba seguro que ella aceptaría feliz (tarado), y por eso mismo, tenía temor que ella saliera herida de todo eso (que se atreva a hacerle algo)
En fin, llegaron a la Academia directo a dormirse, era bastante tarde, y Diana se sentía muy cansada.
A la mañana siguiente, sin tener un buen humor muy marcado, Martín se levantó. Sólo el hecho de pensar que tendría que ver a Marvin en Torrington lo hacía ponerse de un humor horrible.
Jenny, como era de esperarse, se alegró de ver a Marvin, aunque Diana pensó que su amiga haría más escándalo (eso de los ojitos de corazones), pero no, muy digna, su amiga se sentó a un lado de Martín.
Sólo en ese momento Diana pensó que lo de Jenny hacia Martín, al parecer, iba en serio. No era secreto que su amiga era de las tantas que andaban detrás de Marvin, y el hecho que reaccionara de forma tan normal, era para sorprenderse.
Cosa rara, Aisslyn no llegó a desayunar, lo que no pasó inadvertido entre Diana y Martín, que lo tomaron como una muy mala señal.
Para alegría de Mystery, a Marvin le tocó en una sección distinta a la de él y de Diana, por lo que prácticamente no tenían clases con él.
Durante las clases, Aisslyn no se apareció en los salones, lo que preocupó más a Martín y Diana, que decidieron ir a buscarla en un ratito libre que tuvieron. Aunque les costó un poco encontrar una excusa convincente para Jenny, finalmente ésta aceptó a que fueran solos.
-¿Sabes dónde queda el cuarto de Aisslyn?- preguntó Martín a su hermanastra, mientras caminaban a los cuartos.
-Sí, queda cerca del mío.
Como era de esperarse, por la hora que era, los pasillos estaban desiertos. Los alumnos tenían la mayoría de las clases a esas horas. De pronto, Martín (sin saber por qué) se detuvo y volteó, mirando detrás de ellos.
-¡Diana, corre!
Por instinto, quizás, ella también volteó a mirar. No alcanzaba a reaccionar cuando Martín la tomó del brazo y corrió con ella. Pudieron sentir que esa cosa ya estaba moviéndose, persiguiéndolos.
Martín trataba de pensar en alguna forma de ayudar a Diana para que no le pasara nada. Sólo una idea se le vino a la mente.
Volteó, y al hacerlo, vio que la distancia que los separaba con "eso" que los perseguía era cada vez menor. Calculó el momento indicado de su acción, mientras no dejaban de correr por los pasillos.
Fue un conteo mental, por lo que a Diana le sorprendió mucho cuando de pronto, Martín la atrajo hacia él y la cubrió con su cuerpo, abrazándola con fuerza, momentos antes que la cosa los atravesara.
-¿Estás bien?- se apresuró a preguntar a Diana, respirando agitadamente.
-Eh... sí...- Diana parecía shockeada por lo ocurrido. Sin contar que no entendía qué era lo que había pasado -¿qué pasó?
-Aún no lo tengo muy claro- sonrió Martín –pero parece que encontré una forma de ayudarte con esa cosa, Di...
-¿Ya se fue?
Martín buscó a su alrededor, lo mismo que la chica. Ambos vieron que esa cosa comenzaba a formarse nuevamente, volviendo a brillar.
-Aún no- la tomó de la mano y comenzaron nuevamente a correr.
Por primera vez, Martín deseaba ver a Marvin. Prefería aguantarse su presencia a que le ocurriera algo a ella.
-¡Ya nos va a alcanzar!- gritó Diana, asustada.
Martín volvió a practicar la operación, prefería que le pasara algo a él que a Diana. Pero ya con esa tercera ocasión que pasaba a través de él, sin hacerle daño a ella, comenzó a convencerse de que sí podía servir esa forma de ayudarla.
Estaban en el suelo, agachados y abrazados, recuperando el aliento. A pesar de la situación, Diana se sentía bastante bien con Martín tan cerca.
-Tenemos que ir al Centro- anunció Martín, poniéndose de pie y ayudándola a pararse también –No te separes de mí, Di, por fin encontramos una forma de protegerte.
La chica asintió, acercándose a él.
-Hola Martín- lo saludó Billy, cuando la conexión se logró -¿cómo vas?
-Billy, abre un portal al Centro- le pidió Martín –esa cosa nos está persiguiendo...
-¡Martín!
El grito de Diana lo interrumpió. Horrorizado, notó que "eso" había cambiado su forma de perseguirlos: ahora, iba de arriba abajo, rápidamente, con la intención de que Martín no alcanzara a protegerla.
-¡Billy, rápido!
El extraterrestre se apresuró a actuar, mientras avisaba a Mom de lo que ocurría. En sólo momentos el portal se abrió, muy cerca de ellos, pero tuvieron que detenerse porque "eso" casi alcanza a Diana, y lo hubiera hecho si es que Martín no la saca del camino, tirándole con brusquedad el brazo hacia su lado.
Ella ya estaba agotada, tanto correr, y con pocas fuerzas estaba haciendo que la joven cada vez estuviera peor.
-Vamos Di- la animó Martín, que también estaba bastante cansado (aunque trataba de disimularlo) –un último esfuerzo...
-Ya no... puedo más...- murmuró ella.
A pesar de todo, Martín la obligó a ponerse de pie, y se dio cuenta que "eso" se puso en frente del portal, seguramente sabiendo que iban a tratar de pasar.
-¿Qué hacemos?- preguntó Diana, que era afirmada por Martín.
-Engañarlo...
La tomó de la mano, y comenzó a correr al portal. Pudo sentir que Diana intentó soltarse, pero él apretó su mano, esperando que entendiera que nunca dejaría que le hicieran daño, por lo que tenía que confiar en él.
Antes de llegar al portal, Martín se detuvo, engañándola. "Eso" empezó a acercarse hacia ellos con rapidez, descuidando la vigilancia del portal.
-¡Ahora, Di!- gritó Martín, atrayendo hacia sí a Diana, abrazándola y cubriéndola con su cuerpo. Acto seguido, y dándose cuenta que eso los atacaría por arriba, saltó, cubriendo a Diana.
Sintió un escalofrío, y luego el golpe al caer al suelo. También sintió que Diana se quejaba. Ella estaba debajo suyo.
-¿Están bien?- escucharon la voz de Mom.
Al levantar la vista se dieron cuenta que no sólo estaban Mom y Billy esperándolos, sino que otros agentes, necesarios para atender a Diana si es que le llegaba a pasar algo malo. Martín sintió mucho alivio cuando notó que ese no era el caso.
Martín se tiró sobre el suelo al lado de Diana, recuperando el aire.
-Gracias- sonrió Diana a su hermano.
Martín extendió su dedo pulgar, indicándole que todo estaba bien.
-Hay buenas noticias, Mom- dijo Martín, sonriendo –hay una forma de proteger a Diana.
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¡¡¡Gracias de verdad por toooodos los reviews que han dejado!!!
Son ustedes lo que me animan a continuar con el fic. Nuevamente, pido disculpas por la demora, pero la universidad está cada día más pesada y el tiempo se me hace poco.
Nos vemos luego!!!
