Transcurrido un buen rato desde la escena histérica protagonizada por el capitán...
-tengo que mantener la calma-se dijo para sí mismo Ginyu mientras observaba lo único que quedaba de su nave-es lo que siempre he hecho ante las adversidades y ahora no va a ser diferente. Voy a encontrar el medio de largarme de este absurdo lugar, tal vez pueda encontrar algún tipo de tecnología que me ayude- y decidió iniciar un búsqueda volando con la esperanza de hallar algo útil, sin éxito alguno
- No lo entiendo ¿cómo pueden apañárselas estas personas para vivir de forma tan primitiva?-gruñó el capitán-maldición, parece que voy a tener que permanecer aquí de forma indefinida.
Buscó un sitio en el que poder sentarse y se agarró la cabeza con fuerza, volviendo a perder los nervios de nuevo mientras en su mente aparecían una y otra vez las imágenes de sus compañeros y de Freezer.
-¿Aún sigues por aquí? -exclamó una voz a sus espaldas sobresaltándolo por completo -¿por qué no te has largado ya?
-otra vez tu, maldito mono-comentó con desprecio Ginyu suponiendo que había aparecido por medio de su nueva técnica de teletransporte- ¿crees que a mí me apetece quedarme en este sitio tan atrasado y sin nada que ofrecer? Si de mí dependiera ya estaría a miles de kilómetros de distancia
-No entiendo lo que dices-Goku se rascó la cabeza, pensativo-si has venido en una nave solo tienes que montarte en ella y marcharte ¿no? Es algo muy sencillo
Ginyu hizo un facepalm y negó con la cabeza desesperado
-¿Cómo puedes ser tan idiota Goku? ¿Acaso no ves el problema que tengo y por el cual todavía sigo aquí?
-pues... no- el saiyan volvió a rascarse la cabeza, sin entender todavía lo que su enemigo le estaba explicando
-Alguien tan estúpido como tú no debería tener tanto poder. No eres digno de él-respondió malhumorado el capitán-evidentemente ya no tengo nave, idiota, ya que se destruyó durante nuestro combate, del cual por cierto, no guardo buenos recuerdos debido a tu cobarde retirada. No te lo perdono en la vida.
-Ja ja-rió Goku, nervioso por aquella tensa situación-lo siento pero es que es la verdad. Tienes mucho que mejorar, sin embargo, no debes preocuparte porque seguro que conseguirás aumentar tu poder y entonces podrás enfrentarte a mí sin ningún problema
-¿Cómo osas hablarle así al capitán de las fuerzas especiales, gusano de clase baja?-gritó Ginyu enrojeciendo, y con el orgullo herido por aquella afirmación
-Bueno, ahora mismo no parece que seas capitán de nada porque no tienes a nadie a tu mando-dijo Goku inocentemente, pero creando una gran sensación de rabia e ira en el hombre de piel morada
-¡Esto es la gota que ha colmado el vaso!-gritó Ginyu exasperado- ¿no tienes suficiente con haberme vencido en Namek, con haber destruido a mi equipo y con haber acabado con mi maravilloso jefe Freezer y con mi vida entera? ¿Aún tienes ganas de hurgar en la herida y recordarme lo que ha pasado por tu culpa? Eres igual de despreciable que ese traidor de Vegeta, ahora entiendo mejor a Guldo-y tras ponerse de pie se alejó unos metros de su némesis-márchate de aquí, no quiero seguir escuchando tus tonterías
Pero en ese momento apareció un Yadrat que se había teletransportado y que venía a ofrecer noticias a su huésped con una amable sonrisa
-señor Goku, su nave ya está dispuesta y hemos terminado de repararla. Puede marcharse cuando quiera
-¡eso es estupendo! Gritó alegremente el saiyan-¡por fin podré volver a la tierra, ver a mis amigos y comer la comida que me prepara Chi Chi! Iré a ver qué tal ha quedado. ¿Vienes Ginyu? Hay sitio para más de un persona y tal vez me ayudes en mi entrenamiento durante el año que tardaré en llegar. Siempre prefiero entrenar con alguien.
-¿Qué te hace pensar que yo iré contigo?- replicó el soldado- ¿y qué te hace pensar que voy a soportarte durante un año entero? Si viéndote apenas unos minutos ya me pones enfermo, no quiero imaginarme como acabaré si me paso el día encerrado contigo.
-Sé que en el fondo puedes tener algún tipo de bondad... muy en el fondo tal vez, pero quisiera poder entrenar contigo
-¿no se supone que yo no soy lo suficientemente bueno para ti, simio repelente?- comentó Ginyu con una sonrisa sarcástica
-si, eso es verdad pero no quiero estar solo, me aburro mucho -se quejó Goku cruzándose de brazos
-creo que paso de ti-dijo el capitán-declino tu oferta
-como quieras, pero pensaba que tenías muchas ganas de marcharte de aquí ¿o he tenido una alucinación? En cualquier caso yo me voy de aquí ya, tengo un largo camino que recorrer hasta llegar a mi hogar- y Goku se elevó en el aire dispuesto a marcharse mientras miraba de reojo la reacción de Ginyu quien parecía nervioso. Por un lado este deseaba con toda su alma largarse de Yadrat, ese prehistórico e insignificante planeta en el que no habían apenas recursos, pero por otro lado se le encogía el corazón de puro horror de imaginarse tener que convivir con ese maldito que le destrozó su carrera militar y su reputación.
-menudo cínico que está hecho, y eso que parecía un mosquito muerto-pensó-de todas formas tampoco tengo nada que perder. Probablemente el planeta al que Goku se dirige tenga algo más de tecnología que me permita localizar por fin a mis compañeros que es lo que realmente importa... imagino que no pasará nada por intentarlo. Aunque deba pasar un año infernal con este simio, habrá valido la pena cuando de nuevo estemos los cincos juntos. Procuraré ir sacándole información poco a poco para tardar el menor tiempo posible en completar mi misión.
-Adiós Ginyu-se despidió el saiyan impaciente-tal vez algún día volvamos a encontrarnos
-¡espera,voy contigo!-gritó Ginyu apretando los puños rabioso-te acompaño
-Genial,te informo de que tendremos un entrenamiento intensivo todos los días, que durará desde que nos levantemos hasta que nos acostemos. Solo habrá pausas para poder comer- dijo Goku mientras le sonaban las tripas-¡ay, que hambre que tengo! Vámonos ya, necesito comer algo.
Y salió corriendo desesperado por llenar su estómago mientras Ginyu abría los ojos sorprendido por aquella infantil reacción
-sigo sin comprender cómo una persona como él puede haber llegado tan lejos-meditó de nuevo negando con la cabeza. Ni siquiera sus hombres eran tan infantiles como ese hombre.
Una vez que Goku hubo saciado su hambre en una de las casas de los yadrats, procedió a despedirse de ellos
-muchas gracias por vuestra acogida-sonrió -os estaré siempre muy agradecido por todo lo que me habéis enseñado, nunca os olvidaré amigos-
Y pronto, tanto Goku como su inesperado compañero de nave, Ginyu se introdujeron en el interior de esta, arrancando los motores y ascendiendo hasta introducirse en la negrura del universo.
