Cuando Oswald oye la algarabía, se asoma a la ventana y ve llegar a Mickey con sus amigos que venían apurados al Bosque de los Enanos, envueltos en murciélagos, y el tipo alto llevaba un hacha en su mano, y el pato, una lanza, obviamente con una actitud muy amenazante.
-¡Con que ésas tenemos!- se horroriza y se pone a la defensiva. Se arma con un gran cesto de tomates y sale dispuesto a atacarlos a todos con tomates.
¿Y cómo terminaron los cinco amigos en el Bosque de los Enanos? por culpa del Sombrerero.
Salieron saltando como resorte de la Mansión Embrujada y se toparon con el Sombrerero, caminando sin ver por donde iban.
-¡Mickey!- el Sombrerero Loco venía corriendo, buscando al ratón:-Los enanos de Blanca Nieves están alojando al culpable de todo este desastre, yo lo vi-
-¿Qué fue lo que viste Sombrerero?-
-Al tal Oswald, el invasor. El bosque de los enanos está invadido por sus conejitos azules. ¡Son unos traidores, tienes que hacer algo!-
-Vaya. En buena hora. Lo que debemos hacer es ir a ver a ese tal Oswald- Mickey sonó decidido -Él es la clave, él tiene que saber- y se enrumbaron para allá dejando al Sombrerero algo desconcertado.
No hay que olvidar que también iban los murciélagos con ellos.
-Hola...Oswald, Ortensia- Mickey venía agitado pero en son de paz... Goofy y Donald si supieron usar las armas que le habían quitado a las armaduras, y lograron espantar los murciélagos, pero el ratón no pudo terminar de hablar cuando un tomate se estrella justo en medio de su nariz.
-¡Oye tú!- al ver eso, Donald arma una rabieta, pero otro tomate vuela a estrellarse contra él.
Y así comenzó una lluvia de tomatazos sobre el Escuadrón de Rescate.
Goofy logra salvarse de los tomates escondiéndose tras un árbol. Pero entonces son los cientos de conejitos, que le saltan encima al pobre.
-UN MOMENTO- interviene Minnie para imponer la paz pero ¡Tomatazo sobre ella!
Y eso sí que no lo perdonaba Mickey:
-ESTO ES GUERRA, OSWALD- grita Mickey pues ya la paciencia se le acabó.
-Oh si- el conejo afortunado sonríe -Al fin nos vemos, Mickey Mouse. Tú y yo: Esto es guerra-
Todos se paralizan alrededor se ellos. Los enanos perplejos, Donald y Goofy, Pluto ladrando como loco.
-Nosotros estamos con Oswald- dijeron los enanos, o mejor dicho, Gruñón.
-¡Enanos traidores!- los acusó Donald y Pluto empezó a corretearlos para morderles el trasero.
Ortensia solo podía cuidar a sus conejitos, y observaba consternada todo, haciendo caso omiso al enfrentamiento.
Debía hablar con Minnie, pensaba decidida la gatita.
Mickey no quiso eso, pero allí estaba ese extraño llamado Oswald y era claramente su enemigo
