Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a JK Rowling, la trama a la genia de Bex-Chan.

Este capítulo fue revisado por Nanaa04(Nat)


HUNTED

Capítulo IX:

Intruso

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Hermione se abrió camino a través de la multitud confundida, escuchando a todos murmurando preguntas y teorías con la esperanza de comprender lo que había sucedido. Por lo que podía ver, todos estaban tan confundidos como ella. La mayoría del personal del Ministerio estaba simplemente en los pasillos de sus respectivos departamentos, mientras que el personal de mayor jerarquía intentaba averiguar qué estaba sucediendo. Sin embargo, ellos iban en camino y Hermione se sintió avergonzada cuando tuvo que empujar a alguien a un lado quien al parecer era sordo.

Draco miraba la espalda de Hermione mientras ella se impulsaba entre la multitud. Estaba abriendo el mar de personas en su prisa y él la siguió de cerca, bajando la mirada y dándose cuenta que en algún momento ella debió haberse sacado los zapatos. La horda de brujas y magos se incrementaba más y Draco supo que significaba que se estaban acercando al catalizador de todo este alboroto. Registró que estaban en el Departamento de Juegos y Deportes Mágicos cuando una voz conocida gritó su nombre.

—¡Draco!

Malfoy miró a su alrededor, no queriendo detenerse y perder a Granger mientras ella se apresuraba hacia la conmoción. Él entonces vio quién era, y Blaise se abrió camino así podía caminar junto a su amigo.

—¿Blaise? —Draco saludó confundido al mago. —¿Qué demonios estás haciendo aquí?

—Reunión —Blaise explicó, tratando de mantener el ritmo mientras el rubio seguía a Granger. —Me pidieron que viniera para discutir sobre el patrocinio para la Copa de Quidditch.

—Claro—Malfoy murmuró, apresurando su paso un poco cuando se dio cuenta que la distancia entre él y Granger se había incrementado.

—¿Qué demonios está sucediendo? —Blaise le preguntó, y Draco pudo darse cuenta que su amigo normalmente estoico estaba con un poco de pánico.

—No lo sé —Draco admitió, decidiendo que era mejor si su amigo se quedaba con la multitud. —Blaise, quédate aquí. Tengo que ir ayudar a Granger.

Él escuchó que Blaise dio un rápido "está bien" pero fue ahogado por un hombre vomitando a su izquierda. Ahora podía olerlo, el hedor de la sangre. Se dio cuenta entonces que había personas amontonadas alrededor de una oficina en particular y vio cómo un mago ayudaba a una bruja que estaba histérica a alejarla del despacho. Las personas a su alrededor se veían perturbadas y horrorizadas y se acercó más a la espalda de Hermione mientras se acercaban.

—Apártense —Hermione exigió mientras trataba de pasar a través de ellos, y finalmente llegaron a la sala. Ella sintió que un grito se formaba en su garganta pero se disipó cuando se atragantó con un jadeo en su lugar. Sintió que Draco pasó junto a ella pero apenas lo registró. Solo había demasiado para que su cerebro lo asimilara.

Draco arrugó el rostro alarmado mientras intentaba de entender la escena ante él. Un mago, quien estaba bastante seguro reconocía, estaba tumbado en el suelo delante de su escritorio. Muerto. Muy muerto. Había varios objetos desparramados sobre el suelo, evidentemente por alguna especie de pelea. Sobre la pared detrás de él estaba pintada en letras grandes y ensangrentadas la palabra "Sangre sucia". Los ojos de Draco se posaron sobre las letras por un momento, notando que la palabra había sido desparramada sobre posters de Quidditch. Luego Malfoy regresó su mirada a la víctima maltratada, cuyos ojos estaban abiertos y mirando fijo al techo. Su camisa estaba desgarrada en el centro y abierta por los brazos y Draco pudo distinguir claramente la V grabada en su pecho en cortes frescos.

Otra más.

Él miró alrededor de la sala desesperado, buscando algún indicio de cualquier cosa. ¿Quizás otra nota? Pero no, no había nada. Solo una escena de caos puro que le gritaba burlonamente. Su mirada recorrió el nombre tallado sobre la puerta y se estremeció.

Justin Finch-Fletchley

El amigo de Granger. Ella se había encontrado con Justin algunas veces para almorzar desde que habían comenzado a trabajar juntos. Él sabía que ella lo había conocido en Hogwarts y que volvieron a retomar su amistad desde que había regresado a Londres, y cerró los ojos por un momento mientras consideraba el dolor de ella. Encontró que a él no le gustaba la idea de que ella estuviera triste. Luego la vio, esperando a que estuviera desconsolada, pero en vez de eso, ella solo estaba parada junto a él, completamente inmóvil. Él vio su rostro congelado, notando cómo sus labios estaban ligeramente abiertos en estado de shock y sus ojos miraban a otra dirección a cada segundo.

Los ojos de él regresaron a la escena sangrienta, quedándose inevitablemente sobre el cadáver de Justin. Luego vinieron las preguntas, inundando su cerebro con advertencias de una migraña pendiente. ¿Cómo diablos alguien irrumpió en el Ministerio y logró matar a otra persona sin que nadie lo notara? ¿Cómo también había logrado poner una nota en su oficina? Simplemente no era posible. Claro, era la hora del almuerzo y gran parte del personal habría dejado sus oficinas, pero alguien debió haber visto algo. Él se dio cuenta entonces que Granger no había dicho ni una palabra y la volvió a mirar.

—Joder —Draco dijo exhalando, y vio cómo ella se encogió ante su voz.

Cualquier trance en el que ella había estado se rompió con su palabra. Él se tensó cuando sintió la mano de ella aferrarse a su muñeca mientras se giraba hacia él lentamente. Ella estaba agarrándolo de la mano desesperadamente y vio el pánico puro en sus ojos cuando su mirada se encontró con la de él. Su labio inferior estaba temblando y se estaba ahogando en pequeños y rápidos jadeos. Se veía débil de pie y él estaba a punto de ofrecerle una mano para que se afirmara cuando habló.

—Draco —Hermione susurró, dándole un apretón a su muñeca mientras era obvio que luchaba con las palabras. —¿Qué hago?

Todo el entrenamiento de Auror que tenía pareció haberse filtrado de ella mientras su cuerpo trataba de acomodarse a su asombro. Era vagamente consciente del tropel de personas que se estaba juntando afuera de la puerta pero eran todas figuras borrosas. Solo Draco parecía ser la figura sólida y ella se aferró a él simplemente por esa razón. Él la estaba mirando con una preocupación contenida mientras pensaba en sus palabras. ¿Ella le estaba preguntando qué hacer? ¡Él no tenía ni idea! Ella era el Auror. Ella era la que estaba entrenada para lidiar con tales situaciones. Necesitaba recuperar el control. Él necesitaba que ella volviera a la realidad.

—Reacciona, Granger —Draco la regañó, y eso pareció haber hecho el trabajo. Ella parpadeó un par de veces y apartó la mano de él. Su rostro se transformó en una expresión impresionante de determinación, y rápidamente miró a Justin de nuevo antes de girarse hacia la multitud.

La gente estaba afuera, todos con demasiado miedo de aventurarse por el umbral y mirando a Hermione con un claro deseo de instrucciones u órdenes. Él la observó mientras ella salía de la ensangrentada oficina y se juntó con ella afuera de la sala. No podía apartar la mirada de ella mientras se estabilizaba y miraba a la horda, quienes estaban todos hablando en voces aterrorizadas.

—Todo el mundo —Hermione levantó la voz, pero claramente no fue lo suficiente. — ¡CÁLLENSE LA PUTA BOCA!

Con eso bastó, y cientos de miradas temerosas y confundidas se posaron en Hermione. Se dio cuenta en ese momento que los otros Aurores se dirigían hacia ella y sintió una pequeña oleada de alivio. Sus ojos recorrieron la multitud, reconociendo algunos de los rostros antes de quedarse en Wilkie Twycross.

—Wilkie —Hermione lo llamó. —Que todas las conexiones por Flu y las entradas de los visitantes se cierren de inmediato. Me voy a contactar con los otros Aurores para que regresen pero no quiero que nadie más entre o salga del Ministerio. ¡Rápido!

El hombre pálido corrió a través de la masa de personas y Hermione se aseguró que se había ido antes de continuar.

—Quiero que todos los Jefes de Departamentos reúnan a su personal —la bruja gritó, solo para saber que ellos la escucharían. —¡Y todos se dirigirán directamente al Departamento de Seguridad Mágica y esperen en la sala principal!

Draco la observó con una extraña fascinación mientras gritaba las órdenes. Si las circunstancias hubieran sido un poco menos graves, él hubiera sonreído ante su control y autoridad.

—Quiero que todos los visitantes vayan al Wizengamot —Hermione continuó. —¡Todos van a ser testeados con la Poción Multijugos y nadie se marchará hasta que todos puedan probar donde han estado en la última hora!

Luego se volvió hacia sus compañeros Aurores, indicando que necesitaba de su ayuda.

—Padfoot—Hermione se dirigió a ellos. —Ve con Castor y comiencen a revisar a todo el personal y no dejen que nadie salga hasta que estén seguros que no tienen nada que ver con...

—¿Nada que ver con qué? —Padfoot le preguntó a la mujer sobre las cabezas de las otras personas. Ya había magos y brujas que se estaban dirigiendo al segundo piso como ella les había dicho.

—Justin Finch-Fletchley ha sido asesinado —la voz de la bruja se sacudió un poco mientras hablaba. Aunque parece que solo Draco se dio cuenta de eso, y ella regresó a dar órdenes de inmediato. —Leandra, comienza a poner a los visitantes a prueba y me reuniré contigo en un minuto. Llévate a Jason contigo.

El Auror mujer asintió rápidamente antes de desaparecer con el recluta, haciendo salir a las personas fuera del departamento mientras ella iba.

—Savage —Hermione llamo a un mago alto. —Necesito que le digas a Champs y a Volan que regresen de Hogwarts y luego se contacten con Harry y los demás para que regresen antes de que ayudes a Padfoot. Deja a Twycross a cargo del Departamento de Transporte y dile que únicamente los Aurores tienen permitido entrar al Ministerio. Asegúrate que entienda que nadie se va hasta que yo lo diga.

La multitud comenzó a alejarse de ella, guiados por los Aurores que se iban con ellos. Ella odiaba la idea de tener tan poco personal disponible de Aurores pero tendría que servir antes de que lleguen los demás. Y ¿dónde demonios estaba Kingsley? Dejó escapar un suspiro tembloroso y luego regresó a la oficina de Justin. Murmuró un rápido encantamiento para sellar la sala así no se contaminaba y dejó su mirada puesta en el cadáver de Justin por un momento doloroso. Las lágrimas eran espesas detrás de sus ojos pero tendrían que esperar.

Draco alzó una ceja cuando ella regresó a la oficina pero la dejó. Ella había probado que sabía lo que estaba haciendo, pero se preguntó si tal vez estaba lidiando bien con las cosas. Entonces advirtió que Blaise estaba atrás, esperando por él.

—Blaise —Malfoy lo llamó, acercándose a su amigo. —Deberías dirigirte al Wizengamot.

—Esto está jodido —comentó el mago, mirando a Draco apenas ocultando su alarmo. — ¿Cómo diablos alguien pudo irrumpir en el Ministerio y matar a alguien?

—No tengo idea —Draco se encogió de hombros, dándose cuenta que ahora Hermione había dejado la oficina y estaba caminando hacia ellos. Él no pudo evitar la mirada de preocupación que cruzó por su rostro mientras ella se pasaba los dedos por el pelo estresada. — ¿Estás bien, Granger?

—Estoy bien —Hermione le frunció el ceño, y él notó que ella seguía en su modo autoritario. Sus ojos se detuvieron en Draco por un momento pensativa antes de mirar a Blaise. Malfoy lo había mencionado algunas veces en su presencia y sabía que eran amigos cercanos, o tan cercanos como dos Slytherins podían ser.

Draco la observó atento mientras ella parecía reflexionar sobre algo. Él había visto antes esa expresión algunas veces, cuando ella estaba considerando los diferentes resultados de una situación.

—Malfoy —Hermione comenzó lentamente. —Necesito que vayas y ayudes a los Aurores. Necesito más gente para ayudar.

Draco alzó las cejas sorprendido. Claramente ella confiaba en él hasta tal punto para permitirle eso, y tuvo que admitir que era un buen pensamiento. A él le gustaba que confiara en él. Sus ojos luego miraron a Blaise y él pudo ver que el debate continuaba en su cabeza.

—Zabini —la bruja lo saludó indecisa. —¿Confío en que sabes cómo hacer la prueba con la Poción Multijugos?

—Sí —Blaise asintió, mirándola confundido.

—Está bien —los ojos de Hermione regresaron a Draco. —Después de que lo hayas testeado, él puede ayudarte. Confío en tu juicio sobre él. Lo mismo va para Mafalda, pero nadie más.

Draco agrandó los ojos un poco más y luchó para ocultar su gratitud. No podía creer del todo que ella confiaba en su juicio. Quizás en verdad no lo hacía, era evidente que faltaba personal y ella estaba desesperada. De todas maneras, estaba agradecido. Esto iba a tomar horas y él prefería tener algo que hacer. Nunca había sido bueno para quedarse sentado sin un propósito.

—Bueno —Draco asintió. —¿Qué vas hacer tú?

—Voy a examinar a Justin —Hermione vaciló mientras hablaba, y Draco resistió el impulso de ofrecerle algún tipo de consuelo. —También tengo que encontrar a Kingsley…

—Estoy aquí, Hermione —dijo el Ministro, acercándose con una expresión de tristeza. —Padfoot acaba de explicarme la situación.

—Kingsley —Hermione exhaló, relajándose un poco ante la presencia del hombre. —Envié a todos al segundo piso para que sean testeados…

—Él también me explicó eso —Kingsley le dijo a la bruja dándole una palmada tranquilizadora cuando se acercó a ella. Sus ojos fueron de Blaise a Draco e hizo un gesto hacia los dos rostros conocidos. —Ustedes dos deberían bajar y hacer lo que Hermione les ha pedido.

Malfoy le dio a la bruja otra mirada de preocupación antes de que Blaise y él los dejaran a solas. Kingsley esperó hasta que ellos hubieron dejado el departamento antes de ofrecerle a Hermione una sonrisa de gratitud.

—Lo has hecho muy bien —el Ministro le aseguró. —Estoy impresionado con tus acciones…

—Hice lo que fue necesario —Hermione lo interrumpió, y el mago más adulto vio una mirada de dolor que capturó sus rasgos por no más de un segundo. —Deberíamos comenzar a analizar la escena…

—Hermione —la voz cálida de Kingsley la detuvo cuando ella se dirigía de regreso a la oficina. —Sé que tú y Justin eran bastante cercanos. Te gustaría un minuto…

—Estoy bien —La Auror dijo rápidamente. —Deberíamos comenzar a trabajar. Usted sabe que cualquier rastro que queda se desvanecerá en cuanto más tiempo tardemos.

—Bien —no obstante, su voz era reconfortante. —Entonces comencemos.

Hermione comenzó de inmediato a lanzar hechizos para rastrear magia oscura u objetos extraños. La Maldición Asesina estaba densa en el aire pero ella estaba buscando algo más, cualquier cosa que pudiera ser la firma. Sus ojos rondaron por la palabra manchada de sangre y sintió una pequeña punzada en el pecho. Ahora se estaba volviendo demasiado personal y tenía miedo. Pero no tenía tiempo para tener miedo. Necesitaba concentrarse.

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—Bueno—Blaise suspiró una vez que estuvieron a una clara distancia alejados de Hermione y Kingsley. —Esto sin dudas se convirtió en un viaje interesante de negocios…

—No lo puedo creer —Draco gruñó mientras se dirigían al piso de abajo. —Se supone que el Ministerio es un lugar seguro.

—Entonces ¿quién era?—preguntó Blaise, incapaz de ocultar su curiosidad. —Sé que ella dijo el nombre pero no alcancé a escucharlo.

—Justin Finch-Fletchey—Draco suspiró. —Hijo de Muggles. Estuvo en nuestro año en Hogwarts…

—¿Crees que sea el mismo tipo que mató a Goyle y a los otros?

—Sé que lo es —Draco se quejó mientras recordaba ver el cuerpo de Justin. —Tenía la marca V.

—Mierda —Blaise frunció el ceño. —Entonces ¿esto se va poniendo bastante serio?

—Así parece —el rostro de Malfoy se endureció mientras consideraba la palabra de su amigo. Había jurado que el Ministerio era seguro, pero evidentemente estaba equivocado. —Aunque, cometió un error. Hay demasiados testigos aquí. Él tuvo que haber cometido un error y si lo ha hecho, Granger lo encontrará.

—Ella estuvo calmada antes—Blaise comentó, y Draco se negó a cambiar su expresión. —Tengo que darle crédito a la mujer por cómo manejó la situación.

Draco quería señalar que sus acciones habían sido particularmente impresionantes cuando se tenía en cuenta que acababa de lidiar con el asesinato de su amigo y de alguna manera calmó a todo el Ministerio al mismo tiempo. Sólo había flaqueado por un segundo y luego se las había arreglado para recuperar el orden. Lo había hecho brillantemente y él se dio cuenta, con un poco de reticencia, que estaba orgulloso de ella. Se lo pudo haber dicho a Blaise, pero no lo hizo.

—Y fue decente de su parte que nos deje ayudar —Blaise continuó, dándose vuelta para darle a Draco una mirada extraña. —Y se te olvidó mencionar lo guapa que se ha puesto…

—¿Qué? —Malfoy le lanzó una mirada incómoda a su amigo. —¿En verdad piensas que eso es apropiado teniendo en cuenta las circunstancias?

—Sólo estoy haciendo una observación —Blaise se encogió de hombros, mirando a su amigo atento. —Disculpa por intentar aligerar el ambiente, y no creas que no me di cuenta de las miradas que le estabas dando…

—¿Qué miradas? —Draco en verdad no le gustaba adónde iba con esto. Si alguien sabía cómo leerlo era Blaise.

—Sabes de lo que estoy hablando —el mago insistió, y Draco sintió que sus labios temblaron nervioso. —¿Tú…?

—Ten cuidado, Blaise —Malfoy advirtió a su acompañante. —Mi relación con Granger es completamente profesional…

—Lo que digas, amigo —una sonrisa jugó en los labios de Blaise, y Draco hubiera admirado su sonrisa condescendiente si no fuera dirigida a él. —Recuérdame no sacar este tema otra vez cuando algún psicópata haya causado una escena.

Draco estuvo a punto de salir con alguna respuesta sarcástica, pero simplemente gruñó cuando entraron al Departamento de Seguridad Mágica. Sí, era el departamento más grande, pero con todo el personal del Ministerio y visitantes llenando el área, lucía bastante pequeño. Un rugido temeroso hacía eco a través de las viejas paredes mientras varias personas intentaban moverse a sus respectivas salas. Él vio a Padfoot,Savage y Castor guiando a todos y decidió que le preguntaría en que necesitaban que lo ayuden.

Se pregunto cómo le estaría yendo a Granger.

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Hermione había trabajado por casi treinta minutos cuando Champs y Volan regresaron de Hogwarts. Los dos hombres habían estado siempre tan tranquilos pero lucían nerviosos cuando ella los envió a buscar para ayudar al resto para trabajar con la multitud. Después de otros diez minutos Harry y los otros llegaron y ahora Hermione sentía que habían recuperado el control suficiente de la situación y dejó que Harry, Terry y Kingsley terminaran de trabajar en la escena.

Ella había lanzado tantos hechizos como se le ocurrieron para revelar rastros de magia oscura y luego más hechizos para intentar mostrar cualquier objeto físico que hubiera quedado en la escena. Había localizado la varita de Justin y había establecido que no la había utilizado desde la mañana. Toda la magia que utilizó había comenzado a tener un efecto en ella y comenzó a sentirse agotada, pero sabía que tenía que bajar a ayudar a los Aurores a lidiar con todas las personas. Contempló la idea de tener un pequeño descanso para orientarse y pensar por un momento sobre la muerte de Justin, pero decidió no hacerlo y se dirigió directamente al segundo piso con Neville, Horace y Korvin.

Ella habló con todos quienes habían estado trabajando en el departamento de Justin y calculó que había un plazo temporal de treinta minutos entre cuándo su último colega lo había visto, y cuándo había sido encontrado. Hermione realmente había estado decepcionada con esa noticia, el asesino pudo fácilmente haberse escapado del Ministerio antes que cualquiera haya advertido el asesinato. Había sido en la hora del almuerzo, así que tuvo que haber un sinnúmero de personas utilizando la Red Flu. En treinta minutos él pudo haber puesto fácilmente la nota sobre el escritorio de Draco, asesinado a Justin y hubiera tenido tiempo de sobra antes de irse.

No fue hasta las seis en punto que los Aurores comenzaron a dejar a las personas irse a casa. Para cuando se hicieron las once habían quedado solo treinta miembros del personal y veinte visitantes para ser testeados y todos fueron llevados a la sala principal. Todos estaban agotados y ella se sintió aliviada cuando se dio cuenta que ya estaban casi por terminar. Cuatro personas habían sido enviadas a Kingsley para ser interrogados cuando no fueron capaces de confirmar su paradero, pero Hermione sabía que solo bastaba un poco de Veritaserum para saber que eran inocentes. La bruja no quería ilusionarse. Estaba segura que el asesino había logrado salir del Ministerio.

—Hermione —la voz de Harry interrumpió sus pensamientos justo cuando ella le decía a un visitante que podía regresar a su casa. —Hemos terminado con Justin…

—¿Encontraste algo? —La voz de Hermione estaba desesperada.

—No —su mejor amigo frunció el ceño a manera de disculpa. —Lo mismo que los otros. La Maldición Asesina y luego la V, aunque ese graffiti fue diferente.

—Lo sé —Hermione se estremeció cuando recordó la imagen. —No puedo creer que haya venido al Ministerio. Esto es realmente malo Harry.

—Terry y yo vamos a continuar con el seguimiento —le dijo el mago. —Pero los otros se van a quedar aquí. El Ministerio necesita más Aurores para que vigilen las cosas.

—Buena idea —Hermione asintió. —Voy a continuar trabajando con los Rastreadores. Sé que Malfoy y yo no hemos tenido mucha suerte, pero creo que podría estar cerca de algo.

—Me parece bien —Harry estuvo de acuerdo. —He hablado con Kingsley y se va asegurar que la Red Flu tenga algunas medidas de seguridad extras puestas en marcha. ¿Podrán tú y el resto terminar aquí si me voy?

—Por supuesto —la bruja le ofreció a su amigo una sonrisa forzada. —No debería tardar mucho más ahora.

—Gracias —Harry le sonrió. —Lo has hecho muy bien hoy.

La trajo hacia él para un abrazo breve y ella lo vio marcharse. Le pidió a Padfoot y Savage que terminaran con ella y les dijo a los otros que se podían retirar. Buscó a Draco quien estaba terminando de hacer la prueba a otro miembro del personal con la Poción Multijugos. Esperó hasta que él terminara con el trabajador antes de ofrecerle una sonrisa de agradecimiento. Advirtió que se había subido las mangas de la camisa y su pelo estaba un poco revuelto, aparte de eso se veía bien, aunque quizás un poco cansado.

—Tú y Blaise se pueden ir ahora a casa —Hermione le dijo. —Nosotros nos ocupamos desde aquí.

—¿Estás segura? —Draco le alzó una ceja. En verdad lucía agotada y tensionada. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho de manera protectora y sus prendas estaban arrugadas. Tenía el pelo recogido en una apresurada cola de caballo, pero algunos mechones tenaces estaban enmarcando su rostro.

—Sí, está bien —la Auror le aseguró, metiendo algunos mechones detrás de su oreja nerviosa. —No debería tomarnos mucho más de un hora.

—¿Han tenido suerte? —Él no estaba seguro qué hora era para decirle que era tarde. Estaba exhausto así que pudo imaginar cómo se estaba sintiendo ella.

—No —Hermione admitió triste. —Kingsley mantuvo a algunas personas aparte pero dudo que salga de allí. Él tuvo más que tiempo suficiente para irse.

—Joder —el mago frunció el ceño. —¿Estás segura que estás bien?

—Vamos a estar bien —la bruja volvió a asentir. —Has estado aquí catorce horas, necesitas un descanso…

—Tú también —le dijo con frialdad. Él se dio cuenta que ella seguía lidiando con la sorpresa de haber descubierto a su amigo. —¿Estás segura que no hay nada más que pueda hacer?

—Todo está bien aquí —Hermione suspiró, pero luego una idea cruzó por su cabeza. Lo miró, decidiendo si él lo haría por ella y si se atrevía a preguntar. —Pero me pregunto si me podrías hacer un favor.

—Seguro —Draco asintió, frunciendo el ceño cuando ella pareció pensarlo dos veces antes de continuar. —¿Qué necesitas?

—Esto no es para el Ministerio —explicó Hermione, mirando nerviosa lejos de él. En ese momento se arrepintió de haberle hecho la pregunta. Seguía siendo Malfoy. —Este es un favor para mí…

—Sí, está bien —Draco espetó, mirándola irritado ante sus movimientos inquietos. Hubiera esperado que a estas alturas ella sería capaz de pedirle algo sin convertirse en un lio de ansiedad. —Solo escúpelo, Granger.

—Bueno —la voz de la bruja era vacilante, pero otra mirada incisiva de Draco la obligó a continuar. —¿Sería posible que pases por mi casa antes de que te vayas a la tuya? Crookshanks necesita comer.

—¿Tu gato? —Draco entrecerró los ojos. No había esperado eso. — ¿Eso es todo?

—Sí —Hermione asintió, apartando la mirada de él. Se dio cuenta que Blaise estaba observándolos con una expresión divertida en su rostro pero volvió a mirar a Malfoy cuando él le rodó los ojos. — ¿Eso estaría bien?

—Granger —Malfoy exhaló, y Hermione parpadeó cuando la respiración de él refrescó su rostro. —Estoy seguro que puedo manejar eso. ¿Estás segura que no necesitas nada más?

—Estoy segura —la Auror permitió que una pequeña sonrisa agraciara sus labios, y él esperó que esta vez fuera algo genuino. —La comida para gatos está debajo del fregadero…

—Esa cosa no va atacarme ni nada ¿verdad? —Había sido una pregunta seria, pero Draco no pudo evitar sonreír cuando ella le ofreció una risa delicada.

—No, él está bien —Hermione le aseguró. Y luego lo miró con una expresión que él no pudo descifrar del todo. —Gracias.

—Es simplemente alimentar a un animal —Draco le rodó los ojos. —Creo que…

—Por eso no —la bruja lo detuvo, no estando segura dónde mirar y al parecer eligiendo sus palabras con cuidado. —Por todo lo que has hecho hoy. Has trabajado realmente duro y te agradezco…

—Ni lo menciones…

—Y por tranquilizarme en la oficina de Justin —terminó ella, levantando la mirada nerviosa. —En serio, gracias.

—Está bien —el mago se encogió de hombros incómodo. Se preguntó entonces si ella había tenido algún tiempo para ella. —¿Estás…

—Hermione —la voz de Savage lo interrumpió y un quejido murió en su garganta. —¿Puedes ayudarme con algo?

—Ahora voy, Savage —Hermione le dijo al otro Auror antes de regresar a Draco. —En verdad debería terminar aquí. Deberías irte mientras puedas. Gracias de nuevo, Malfoy.

—Seguro —Draco asintió mientras ella regresaba con el resto del personal. Él se dirigió hacia Blaise y frunció el ceño cuando observó que su amigo estaba lanzándole una mirada de complicidad. —Borra esa expresión de tu rostro, Blaise…

—No dije nada —el mago se encogió de hombros. —Así que ¿qué noticias hay?

—Nos podemos ir —explicó Draco, y comenzaron a caminar hacia la Red Flu. —Ya tuve suficiente.

—Bueno, al menos mañana es sábado —comentó Blaise. —¿Quieres ir por unos tragos?

—Tengo que ayudar a mi madre a comenzar a preparar su cumpleaños —le dijo Draco. —¿Por qué no vienes a la mansión y nos das un mano?

—Seguro —él asintió mientras se acercaba a la chimenea. —¿Te vas directo a tu casa o te apetece un whisky de fuego en la mía?

—Me voy directo a casa —Draco mintió, decidiendo que lo último que necesitaba era que Blaise se burlara de él por ir primero a la casa de Granger. —Ha sido un día largo y necesito dormir un poco.

—Vale —Blaise asintió mientras entraba a una de las chimeneas. —Nos vemos mañana, amigo.

Draco asintió cuando su amigo desapareció en un estruendo de llamas verdes. Él fue a la chimenea de la derecha y gritó la dirección de Hermione y se dirigió directo a la cocina. Encontró el alimento para gatos y vertió las galletas en un pequeño tazón que estaba junto a la puerta trasera. Tan pronto terminó, una bola desordenada de color jengibre entró tropezando a la cocina y se dirigió directo a la comida. Draco arrugó la nariz ante el torpe gato de color mermelada, pero de todos modos lo acarició suavemente cuando Crookshanks le dio un curioso empujón.

Feliz de haberle dado lo suficiente a la criatura, se dirigió de regreso hacia la chimenea pero se detuvo y se quedó mirando a la sala de estar. Se sentó en su sofá, diciéndose a sí mismo que había estado de pie todo el día y simplemente necesitaba un minuto para relajarse. Pero entonces ¿qué sucedería si Granger necesitara más ayuda? Lo menos que podía hacer era asegurarse de que llegara bien a su casa. ¿Si quiera había comido? Su propio estómago hizo ruido tan pronto como ese pensamiento pasó por su mente. No había comido desde el almuerzo a las doce y media y ahora eran casi las once y media. Estaba seguro que a Granger no le importaría si se preparaba un sándwich.

Así que lo hizo. Y una copa de whisky de fuego para el caso. Y luego esperó a que Granger regresara a su casa, pero sus parpados comenzaron a cerrarse.

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En realidad, a Hermione y a los otros Aurores les había tomado dos horas liberar a todas las personas del Ministerio. Ella le había ofrecido ayuda a Kingsley para terminar su trabajo pero el Ministro se negó y le exigió que fuera a su casa y que descansara un poco. Ella había estado demasiado cansada para discutir. En su caminata solitaria a la Red Flu dejó finalmente permitirse llorar un poco. No había sido muy cercana a Justin, pero ella notaría su ausencia. Habían ido a almorzar algunas veces desde que había regresado y él siempre había sido agradable y era fácil llevarse bien con él. También lloró porque tenía miedo.

Sí, había habido muchos magos oscuros intentando vengar la muerte de Voldemort en estos cuatro años, pero este tipo había sido el más exitoso. Había asesinado a cinco personas y abrió brecha en el Ministerio. Era evidente que sabía lo que hacía. Se estaba acercando cada vez más y aunque ella estaba preocupada, también había fortalecido su determinación. Pero por ahora, solo necesitaba un descanso o perdería la cabeza. Fue a su casa por Red Flu y se secó las lágrimas cuando se dio cuenta que no estaba sola.

Draco estaba dormido en su sillón, todavía en una posición sentada con una mano apoyada en su frente. Hermione dejó escapar un sonido entre una risa y un grito ahogado mientras lo miraba confundida. Ella observó el plato delante de él y alzó una ceja cuando se dio cuenta que él debió haberse servido un poco de comida. Una sonrisa tiró de sus labios y se acercó hacia él.

Pensó en dejarlo allí para que descansara, pero decidió que era probable que no fuera una persona mañanera y no le gustaría despertarse en un lugar desconocido. Además, estaba un poco intrigada y quería saber por qué él seguía allí.

—Malfoy —Hermione dijo en voz baja, moviendo su rodilla cuando sus ojos comenzaron a abrirse lentamente. —Despierta.

Draco gruñó molesto de que lo hubieran despertado y miró a la mujer con ojos cansados. Advirtió que ella había estado llorando y frunció el ceño ante sus rasgos tristes. Aún así, había amagado una sonrisa en sus labios mientras lo contemplaba.

—¿Qué estás haciendo aquí? —Hermione le preguntó a la ligera mientras se arrodillaba delante de él. —No tenías que esperar.

—Me quedé dormido —Draco le dijo a la defensiva, mirándola a través de sus pestañas.

—Ya veo —la bruja le dijo desde su asiento en el suelo. —¿Sabes? Si estás pensando en hacer un hábito el quedarte dormido en el sillón, puedo mostrarte cómo funciona la tele.

—¿Tele? —Draco repitió, lanzándole una miradaconfusa.

—No importa —ella se encogió de hombros, todavía descansando sobre sus rodillas.Él se elevaba por encima de ella pero no le importó. Él realmente lucía cansado. —¿Quieres quedarte?

—Me debería ir —le dijo Draco, pero no hizo ningún movimiento para marcharse. —¿Estás bien?

—Estoy bien —Hermione asintió, sintiendo esa tensión familiar entre ellos de nuevo. —Gracias de nuevo por todo lo que hiciste hoy.

—Seguro —Malfoy le frunció el ceño, y Hermione decidió que él seguía luciendo bastante guapo cuando frunció el entrecejo.

Él sintió la tensión también y se preguntó porqué demonios simplemente no se iba. No, en su lugar se encontró a sí mismo extendiendo la mano para acariciar su mejilla. Estaba un poco húmeda bajo sus dedos pero no le prestó demasiada atención cuando sus ojos color avellana lo miraron de golpe dudosa. Él sabía que probablemente era él que comenzó a inclinarse hacia adelante primero, pero ella imitó el movimiento poco después. Mierda, él estaba tan cansado que no pensó cuestionar porqué lo estaba haciendo.

Hermione sintió su aliento bailar por sobre su piel por segunda vez ese día y cerró los ojos para saborear la sensación tranquilizadora. Sus labios se abrieron un poco mientras se acercaba más a su boca pero sólo se conectaron por el más breve de los momentos antes de ser interrumpidos.

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N/A: ¡Lo siento! ¡No es el tiempo adecuado para su primer beso de verdad! Lo tengo todo planeado y, como sigo diciendo, me niego a apurar esto. De todas maneras, me gusta cómo resultó, así que quiero saber qué piensan. Creo que puse suficiente acción y momentos Dramiones así que ¡espero que estén contentas! Y lo siento otra vez por la clase de suspenso y el hecho de que no es un beso apropiado.

Bex-chan


NdT: Bueno Bex lo acaba de decir, así que no me echen la culpa por haberlas dejado ahogando un grito de sorpresa y de frustración, aunque en el fondo nos las culpo :-P

Capítulo fuerte, de muchas emociones y tensiones, el asesino está más cerca que nunca, los miedos afloran cada vez más, al igual que la confianza y otras cosas por ahí je… ustedes me dirán ;-)

Gracias por todos los comentarios, follows y reviews… ¡Bienvenidos a los que se van agregando día a día! Espero que esta historia juegue con sus emociones como lo hizo conmigo en su momento je

Este capítulo está dedicado para una lectora que hoy cumple años: ¡Feliz Cumple Marycielo Felton! Espero que hayas pasado un hermoso día.

Eso es todo amigos, espero que tenga una buena semana. Les deseo lo mejor. Un gran abrazo.