Hola todos ¿cómo están? Espero que bien. Me alegra continuar esta historia que de ahora en adelante es cada vez más tetrica. Este cap. está centrado en su mayoría en Tk.

Les recuerdo que la letra cursiva es el idioma distinta que se está hablando, seguimos con el italiano.

Antes de que me olvide, a mi queridx Guest, no te puedo responder como suelo hacerlo, además de que hiciste el review en un cap. anterior a este, así que lo haré aquí de manera rápida: gracias por leer el cap. y sí, Anastasia es una de mis pelis favoritas y quise basarme en ella, aunque sea en su nombre.

Es todo por ahora.

Digimon no me pertenece.

Disfruten su lectura.


Tokio, Japón

Tk estuvo ansioso toda la mañana, para poder hablar con el doctor y exponerle la situación, decirle en términos sencillos y coherentes que no estaba loco, y que debía salir de ahí inmediatamente, repasaba su discurso mentalmente mientras Toranosuke lo acompañaba por el pasillo hacia los consultorios. Tk llevaba la ropa de interno, una especie de pantalón y camiseta, que asemejaba a ropa de deporte, todo de color blanco. La camiseta era "abre fácil" así se podía realizar intervenciones de emergencia más rápidamente.

El consultorio del Dr. Inouichi en el hospital era muy diferente a su elegante consultorio de la clínica privada donde trabajaba por las tardes, a la que Tk solía ir, obligado por su madre, hace unas semanas atrás; era más pequeño, con el espacio suficiente para un escritorio con un pequeño computador, un archivero y una pequeña mesa de cuero de diagnóstico. En cuanto Toranosuke los anunció Tk sintió una pequeña punzada de dolor en su pecho, no sabía de lo que se trataba, pero algo en el fondo le decía que no sería tan fácil. El doctor pidió al residente que se retirara y este le dio un apretón en el hombro a Tk dándole confianza, y se retiró. Pero permaneció cerca a la puerta, por simple intuición.

El Dr. hizo que Tk se sentará, y este lo hizo. Se le quedó mirando por mucho rato, y Tk no se atrevió a interrumpirlo, solo se dedicó a mirarle directamente a los ojos.

‒ Bien Takeru, el residente me ha hablado de tus escritos‒ dijo rompiendo finalmente el silencio.

‒ sí, es que... ‒

‒ sabes que tener en tu poder ese cuaderno es una infracción a las normas ¿verdad? ‒

‒ No lo sabía‒ contestó Tk ‒ pero no debería ser una interferencia, es decir me distraigo‒

‒ sé que te he prohibido ver TV y aún no estás listo para recibir visitas familiares, pero hay otras distracciones‒

‒ ¿cómo cuáles? ‒ dijo Tk sarcásticamente ‒ ¿ver las caras de los otros internos en el jardín? ¿Coleccionar hojas? ‒

‒ ¡Takeru! ‒ interrumpió el Doctor con un semblante de ira ‒ todo lo que hacemos es para que olvides tus alucinaciones y empieces a enfocarte... ‒

‒ No tengo alucinaciones ya se lo he dicho, miles y miles de veces‒

‒ Por supuesto que las tienes‒ dijo el Dr. Levantándose y señalando el cuaderno ‒ y ahí dentro esta la prueba‒ Tk solo le regresó a ver, fue ahí que el Doctor le arrancó el cuaderno de sus brazos, y empezó a pasar las hojas, hasta que encontró una en específico, se aclaró la garganta ‒... la única rosa que crecía en el cementerio era la de la tumba de la que en vida fue la mujer más linda del lugar, cada día su fragancia exquisita atraía a todo caminante que pasaba por la zona, al acercarse las espinas a su alrededor hacían imposible tocarla. Un día llegó un extraño visitante, el aroma de la flor lo sedujo y condujo hacia el mar de espinas, el sin temor se introdujo en la enredadera espinosa y a pesar de sentir los horribles y punzantes cortes alcanzó a la flor y esta lo besó... ‒

Tk reconocía el pasaje de su primer cuento, El beso de la Rosa, el favorito de Toranosuke. El Dr., le regresó a ver y cambió de página.

‒... la bailarina danzaba frente a ese grupo de faquires, todos deseosos y lujuriosos atiborrándose de comida y licor; cada uno deseaba que dicha mujer fuera de su propiedad, no obstante la bailarina no se dejaba tocar, cada noche después de ofrecer su espectáculo desaparecía, y no volvía hasta la noche siguiente. Uno de los faquires, un día, ebrio y desesperado por ser el primero en poseerla la siguió; la muchacha se dirigió al desierto, donde los vientos se hicieron más fuertes, y peligrosos, el faquir regresó asustado. Al día siguiente nada se supo de la mujer y donde el hombre la había seguido solo había una rosa, creciendo indomable en medio del desierto... ‒

El cuento de la flor del desierto no era de sus mejores pero tenía un gran sentido, Kari había desaparecido en Turquía y de ella no sabía nada, y al igual que la rosa esperaba que siguiera inmaculada.

‒ ¿te das cuenta Takeru? ‒ dijo el cerrando finalmente el cuaderno ‒ tus escritos son la prueba de que cada día estas peor‒

‒ No, por supuesto que no, solo tengo una gran imaginación, es todo‒ dijo Tk intentando recuperar su cuaderno, fallando miserablemente‒ muchos autores tienen una gran imaginación, Tolkien por ejemplo creo un mundo de fantasía ‒

‒ Por supuesto, un mundo de Fantasía‒ lo interrumpió ‒ lleno de batallas del bien contra el mal pero nunca de rosas que seducen desde el cementerio, o de mujeres que se transforman en rosas para escapar de los hombres‒

‒ hay cosas peores, ¿ha leído la mitología griega? ‒

‒ mira Takeru, quiero ayudarte ‒ dijo furioso ‒ y para eso, esto... ‒ dijo mostrando el cuaderno ‒...debe desaparecer ‒

El Doctor hizo ademán de intentar romper el cuaderno y como un acto reflejo recibió un golpe en el rostro, Tk se había abalanzado al hombre y lo había golpeado lo más fuerte que pudo, lo que le valió al galeno una torcedura de nariz. En ese instante Toranosuke entró en el consultorio y separó a Tk del doctor. Sin embargo este, lo miró con resentimiento.

‒ Takeru, esto no va a quedar así. ‒

Toranosuke hizo todo lo posible para sacar a Tk y a su cuaderno del lugar pero en cuanto rodearon el pasillo para volver a las habitaciones, dos fornidos enfermeros les bloquearon el paso. El residente no pudo hacer nada cuando esos hombres tomaron a Tk por la fuerza, soltando su cuaderno en el medio del pasillo, y lo condujeron hacia una sala especial. El doctor tomó el cuaderno del piso, y miró al residente. Toranosuke extendió el brazo para que se lo devolviera pero Inouichi solo sonrió y le prendió fuego al cuaderno con un encendedor, luego lo tiro a uno de los basureros y se fue. Toranosuke se abalanzó al basurero a recuperar el cuaderno, lo más intacto posible.

Tk fue atado a una camilla y conectado a varios aparatos. El Dr. Inouichi lo miraba complacido.

‒ esta es una lección, para que aprendas a respetar y admitir que tienes un problema‒

‒ ya le he dicho que no estoy enfermo y yo no puedo respetar a alguien que no vea la verdad y no admita que se ha equivocado‒

Inouichi lo miró despectivamente y conecto dos cables a un aparato, luego dos electrodos se acercaban peligrosamente a los costados de la cabeza del muchacho. Tk, empezó a sudar frío, no creía que estaba a punto de ser parte del famoso y horrible tratamiento del electrochock. Los electrodos se posicionaron en su cabeza causando que la corriente eléctrica descendiera por todo su cuerpo causándole un gran dolor. Tk no dudo en gritar, pero con el aumento de carga Tk empezó a sentir que su boca se llenaba de bilis, y de restos del desayuno a la vez que su pantalón también se empezó a mojar. La voz ya no le salía, y sus ojos ya no veían. En cuanto todo paró apenas podía oír lo que pasaba a su alrededor. Era la voz de Toranosuke y la de alguien más que parecían tan distantes que él jamás se imaginaria que estaban a escasos centímetros de él.

‒Dr. Inouichi, se da cuenta de la gravedad de lo que acaba de hacer‒ dijo Hikaru Higurashi, el director del hospital. Un hombre entrado en edad tendría unos 60 años más o menos, su cabello y bigotes blancos lo confirmaban pero su mirada seria y dura indicaban la experiencia y conocimiento que este poseía.

‒ Dr. Higurashi, verá puedo explicarle‒

‒ Ahórrese sus palabras, el hospital no puede tolerar este comportamiento horrible‒

‒ el joven tiene un caso muy grave de... ‒

‒ Le he dicho que cierre la boca‒ dijo dirigiendo su mirada autoritaria al hombre, luego miró con dulzura al muchacho en la camilla, tenía vomito en su camiseta, agradeció al cielo que el muchacho no se hubiera atragantado y ahogado con su propio vómito, le limpió delicadamente las lágrimas que bajaban por sus mejillas y los residuos de bilis alrededor de su boca con su mandil, el muchacho había desalojado su estómago por todas las vías posibles‒ joven residente, dígame la situación del muchacho‒

‒Su nombre es Takeru Takeishi ‒ dijo Toranosuke cansado de que llamaran a Tk simplemente muchacho ‒ fue ingresado hace unas semanas atrás por supuesta... ‒

‒ no supuesta, tiene... ‒

‒ cállese‒ volvió a gritarle a Inouichi.

‒ por supuesta esquizofrenia, pero en todos los análisis tanto bioquímicos, físicos y personales‒ dijo mirando de reojo al Doctor con suficiencia ‒ el muchacho no presenta ningún indicio que tenga dicha enfermedad, es más tenerlo aquí lo ha debilitado físicamente ‒

‒ Sí, eso se ve a simple vista‒ El director del hospital le cerró los ojos a Tk, ya que estos hace mucho que estaban desenfocados y no veía nada. Su respiración era peligrosamente entre cortada ‒ lleven al joven Takeru a una habitación de recuperación, joven residente, acompáñelo y cuando este estable venga conmigo, sin embargo usted... ‒ dijo dirigiéndose a Inouichi‒ espero que sepa afrontar sus responsabilidades‒

‒ intenté salvar a un paciente‒

‒ Con esos métodos arcaicos, antes cuando yo era estudiante usábamos esta horrible técnica porque se creía que tenían buenos resultados, pero lamentablemente todo el mundo sabía la verdad pero nadie quería aceptarlo; a Dios gracias, ahora es una técnica prohibida a excepción de casos especiales, los cuales deben ser informados a la familia y esta debe firmar una autorización, sin ella no se puede proceder. Usted ha roto esa norma... ‒

Mientras todos los enfermeros y residentes curiosos escuchaban contentos el despido y posible arresto del Dr. Inouichi; Toranosuke junto con varios colegas llevó a Tk a una habitación donde fue aseado y cambiado a ropa limpia y fresca. El tardaría en despertar, era bien sabido que esas descargas causaban más daño que bien. Le puso su cuaderno cerca, el cual Toranosuke logró salvar, solo las esquinas y la primera hoja, no estaban en buenas condiciones. Le puso en su mano derecha ese extraño reloj que le habían traído. Y se quedó a su lado hasta que su respiración y pulso se normalizaron. Salió de la habitación a la oficina del director

Tk ya no sabía cómo reaccionar, qué sentir, ni qué pensar.

*Tk se hundía en un oscuro manto, el cual empezaba a emanar desde su digivice*

Todo en su mente estaba hecho un revoltijo. Él lo único que quería era traer a Kari sana y salva. ¿Por qué nadie podía entenderlo? Ella estaba viva en algún lugar del mundo.

*Lentamente las ondas cubrieron a Tk y cual embudo lo fueron tragando hacia la más profunda oscuridad, el cuaderno de escritos cayó al suelo, causando un sonido sordo que nadie pudo oír*

Él no descansaría hasta encontrarla. Tai confió en él hace mucho tiempo, que pasaría si se enteraba que no había logrado protegerla cuando más lo necesitaba. Ahora ya no podía hacer nada. Juro a quien sea que lo estaba meciendo suavemente que movería cielo y tierra para tráela de vuelta.

*En ese instante sintió que su cuerpo se mecía en la corriente de una especie de mar*

Abrió lentamente sus ojos y vio el oscuro cielo, a su alrededor la arena oscura, y el negro y gélido mar lo habían arrastrado a la orilla. Irónico. Le había jurado a Kari que jamás en la vida volvería a ver ese lugar, y ahora el entraba por sus propios medios.

¿qué quieres conseguir? ‒ había dicho alguien en el fondo de la oscuridad

‒ La luz‒ respondió a quien sea que haya hablado

¿sabes cómo encontrarla?

‒ Sí, para encontrar a la luz hay que teñir todo de oscuridad‒

Exacto, y te voy a ayudar... ‒ ese alguien le extendió una oscura, delgada y fantasmal mano ‒ encontraras lo que quieres, aunque pueda que causes mucho daño y te pienso cobrar un precio muy alto

‒ no me importa ‒

perfecto

Tk selló el trato, en cuanto apretó la mano de ese ser fantasmal.

Digimundo

El digimundo empezó a cubrirse de oscuras nubes, que no dejaban pasar los rayos del sol. Los digimons empezaron a correr despavoridos por el inminente peligro que se avecinaba. De la nada un gran castillo empezó a formarse se lo observaba claramente desde todas las direcciones, era imponente. Los digimons elegidos empezaron a ayudar a que los otros digimons pudieran refugiarse. Excepto uno, Patamon sentía que algo andaba mal con Tk. Por ese motivo se separó del grupo para intentar contactarlo, mas sus esfuerzos fueron en vano.

‒ Patamon, ven al refugio‒ gritaba veemon

‒ No puedo, ¡siento que Tk está aquí! ‒ respondió emprendiendo el vuelo para sentir mejor la presencia de su compañero humano.

‒ Es imposible que él esté aquí. Así que olvídate de eso y entra al refugio‒ volvió a gritar Veemon.

‒ TENGO QUE AYUDARLO‒

Patamon dijo eso y se elevó por los aires, surcando apenas los vientos fuertes que estaban azotando al lugar. A pesar de estar alejado del suelo aún podía escuchar las suplicas de sus amigos de que regresara y se refugiara. Pero el simplemente no podía hacerlo. Sentía la presencia de Tk, débil pero presente, dentro de ese castillo que se estaba formando. Así que haciendo oídos sordos a sus amigos, voló valiente hacia la estructura, la cual como si de una bestia gigante se tratara lo devoro en segundos.

Nadie lo volvió a ver; acto seguido el sol dejo de brillar, las plantas dejaron de crecer y los digimons estaban empezando a enfermarse. Todos refugiados en grandes cuevas, debajo de la tierra o simplemente en construcciones pequeñas. Sin embargo los digimons que como fuente de poder tenían afición por la oscuridad estaban volviéndose más fuertes y más peligrosos. Algunos se estaban organizando.

*O*

‒ ¡DAVIS! ‒

Davis falló el tiro en el partido de futbol. El árbitro, es decir el entrenador, pitó para que se diera el medio tiempo. Los chicos continuaron hacia las bancas. Sin embargo Davis corrió tomó su mochila, miró su Digivice y salió del práctica. Dejando a todos sus compañeros y entrenador preguntándose qué había pasado.

‒ JOLEI, ES URGENTE‒

Jolei, desvió su mirada de su cuaderno hacia su digivice. Y muy preocupada respondió.

‒ ¿qué está pasando Hawkmon? ‒

‒ El digimundo está en un caos‒

‒ Bien, reuniré a todos‒

Jolei marcó el celular de Izzy, sin embargo este ya estaba al corriente por Tentomon.

‒ Todos nos reuniremos donde siempre, así que no tardes‒

‒ Hecho, voy para allá‒

‒ ¡Matt, esto es muy grave!‒ dijo Gabumon intentando urgir a su compañero, sin embargo este tenía más complicaciones.

‒ lo sé, pero no voy a poder tengo otro asunto importante‒

‒ ¿cuál? ‒

‒ Tk‒

*O*

‒ Buenas tardes, Soy el Dr. Higurashi, ¿estoy hablando con la sra. Takeishi? ‒

‒ sí, es ella‒ dijo Natsuko empezando a preocuparse.

‒ Soy el director del hospital psiquiátrico...‒

Natsuko no lo dejó terminar ‒ ¿le pasó algo a mi hijo?‒

‒ esta conversación es muy difícil de hacer por teléfono, venga lo más pronto posible‒

Natsuko agarró su bolsa, y salió corriendo de la oficina. No dejó explicaciones, pero ya la mayoría de sus compañeros sabía lo que pasaba en su casa, así que decidieron cubrirla en silencio.

Recibir la llamada de su madre, explicándole que algo malo había pasado con su hermano menor era para él la primera llamada para el apocalipsis. Mientras corría por la calle para ir al hospital y encontrarse con sus padres, gabumon le avisaba que el Digimundo está sumido en una oscuridad perpetua. A pesar de que por jerarquía le correspondía organizar todo, ya que Tai no estaba, su hermano era más importante, no lo dejaría solo, nunca más.

Llegó al hospital y se encontró con su madre gritándole a la recepcionista.

‒ SOY LA SEÑORA TAKEISHI, QUIERO VER A MI HIJO‒

‒ Mamá... ‒ llegó Matt a calmarla un poco.

‒ Sra. Cálmese por favor‒ dijo la recepcionista ‒ el Director la espera en su oficina, venga conmigo‒

La mujer los condujo por los pasillos, Matt agarró del brazo a su madre para tranquilizarla, y luego encontró que su padre había llegado y estaba con una cara de miedo, que no le gustó ver. La oficina del director era lo que se podía imaginar del mandamás de ese lugar, una elegante oficina con sillones de cuero, grandes ventanales y un hombre mayor, con la pinta de tener una experiencia tan profunda que con solo verlo infundía respeto.

‒ Buenas tardes, los familiares de Takeru ¿supongo? ‒

‒ ¿qué le pasó a mi hijo?‒ dijo Natsuko olvidando sus modales y yendo directo al grano.

‒ Siéntense, por favor y se lo explicaré ‒

‒ no necesito... ‒

‒ Natsuko... ‒

‒ Mamá...‒

Las peticiones de su ex esposo y su hijo hicieron que su fiera interior, la que ataca si sus hijos están en peligro, se calmará y se sentara en uno de los sillones. Hiroaki y Matt la siguieron. El galeno, se incorporó y se paró frente a ellos.

‒ Lamento informarles que Takeru, fue sometido a un tratamiento de Electroshock sin autorización‒

‒ ¿QUÉ? ‒ gritó Natsuko poniéndose de pie, pero de inmediato su esposo la sujeto del brazo y se paró delante de ella para intervenir.

‒ Antes de que libere a mi ex esposa para que le dé su merecido, dígame por qué sometieron a mi hijo a ese tratamiento horrible‒

‒ Cómo mencione, fue sin autorización. El Dr. Inouichi ha sido puesto bajo custodia policial por ese error. Hacer ese tipo de tratamiento es ilegal‒ dijo aclarando la garganta ‒ además de que está acusado de negligencia por diagnosticar mal a un paciente‒

‒ ¿qué quiere decir? ‒ preguntó Natsuko confundida.

‒ Takeru no tiene esquizofrenia, mientras se recuperaba del electroshock se le hizo unos análisis, todos dieron negativo‒

‒ me está queriendo decir que ese medicucho nos engañó para... ‒

‒ así es... ‒ dijo el director del hospital ‒ no sabemos aún los motivos, pero eso ya le corresponde a las autoridades. En cuanto Takeru despierte pueden salir con él a casa‒

En ese momento la puerta se abrió, Toranosuke se encontró con la familia de Tk y cuando vio a Matt, sabía que lo que iba a decir sería una bomba horrible para ellos.

‒ señor, puedo hablar con usted ¿en privado? ‒

‒ en este momento estoy ocupado dígalo pronto‒

‒ es que señor...se trata de Takeru y... ‒

‒ ¿qué paso con mi hijo? ‒ dijo Natsuko dirigiéndose al residente con cara preocupada.

‒ es que... ‒

‒ HABLE‒ gritó el director del hospital.

‒ ¡Takeru ha desaparecido! ‒

Natusko ya no lo pudo soportar más y se desmayó. Hiroaki la sujetó antes de que cayera al suelo. Mientras el Doctor Higurashi, llamaba a seguridad y a la policía; Matt se acercó a Toranosuke.

‒ ¿Tu eres Toranosuke el amigo de Joe? ‒ preguntó

‒ así es‒

‒ ¿cómo estaba mi hermano? Es decir, ¿cómo se sentía aquí dentro?‒

‒ estresado, malhumorado, deprimido, abandonado, ¿continúo? ‒

‒ No... ¿Cuál era su habitación? ‒

‒ ven, sígueme‒

Toranosuke lo llevó a la habitación de reclusión, dónde Tk solía pasar la mayoría del tiempo. Tal como Matt temía, las paredes tenían cierto nivel de ser acolchadas, una cama sencilla en un espacio, un baño pequeño al otro lado y ninguna ventana.

‒ aquí pasaba la mayoría del tiempo, como el Dr. Inouichi lo castigaba mucho por romper su tratamiento, se quedaba aquí casi todo el día‒

‒ ¿dónde estaba cuando desapareció?‒

Matt vio la habitación, las maquinas que medían los signos vitales, desconectados, la cama, casi intacta y el cuaderno en el piso. Tomo la libreta y la ojeo al inicio los cuentos eran limpios ordenados, pero al final, se notaba un caos, desesperación, depresión. Su pobre hermano plasmaba sus pensamientos; lo único que le quedaba de cordura en esas hojas. Matt estaba resentido consigo mismo por no ayudar a su hermano anteriormente.

Los agentes llegaron a la habitación de recuperación a investigar e hicieron varias preguntas a Toranosuke. Matt se mantuvo al margen y escuchó con atención, aunque la verdad no quería hacerlo.

‒ ¿y lo dejó dormido? ‒

‒ sí, ya estaba fuera de peligro, su respiración había vuelto a ser normal, su corazón aunque con taquicardia estaba latiendo dentro de los parámetros normales, solo tenía que despertar‒

‒ ¿nadie lo vio salir? ‒

‒ No, y me parece extraño. La puerta estaba cerrada, y tenía varios enfermeros en los pasillos‒

‒ ¿qué hay de las cámaras de seguridad? ‒ preguntó Matt

‒ Este... ‒

Venecia, Italia

Kari, se mantuvo todo el día en su habitación más precisamente en el baño vomitando. Nunca pensó que eso le llegaría a pasar mucho menos a tan temprana edad. Paolo no había tenido malas intenciones. Pero Rafaello estaba tan molesto que incluso Kari se empezó a sentir intimidada por él. No tenía el valor de verlo a los ojos. Marco supuso que su cuerpo aún no se recuperaba del todo, nunca se percató del olor a vino en la ropa de su hijo y su huésped.

Fue al mediodía que Rafaello le trajo su almuerzo, lo depositó delicadamente en su regazo, y se sentó frente a ella en una silla para verla comer.

Lo lamento, me deje llevar...

Lucelle, esto no es tu culpa, así que solo come

Pero, Paolo no tuvo la intención de hacer mal, es impulsivo simplemente. Vamos, hermano no te enojes con él

Paolo quien escuchaba fuera gritó de la alegría

sé que estás ahí, entra‒ dijo Rafaello claramente molesto, claro que esa actitud no era precisamente por el comportamiento del menor.

Mi hermanita me defiende, porque no simplemente me perdonas y me libras del castigo‒ dijo Paolo sentándose junto a Kari; ambos pusieron una expresión de cordero degollado

por favor‒ dijo Kari suplicante.

los disculpo, pero tú... ‒ dijo Rafaello señalando a Paolo ‒... tienes un castigo pendiente

aww, hermano

No me harás cambiar de opinión, en cuanto a ti... ‒ dijo señalando a Kari ‒... tenemos que hablar, y eso será cuando te recuperes

¿ósea mañana?

me refiero a cuando puedas caminar correctamente y te liberes de esas medicinas‒ dijo mirando a la mesa de noche, la cual estaba llena de cajas de pastillas que Kari debía tomar para el dolor, para fortalecer sus huesos y curar sus heridas, librándola de posibles infecciones.

¿estás enojado con ella? ‒ preguntó Paolo

no, jamás lo estaría

¿entonces?

solo tengo que hablar con ella, son mis asuntos, nada más

Ninguno de los dos chicos enfrente volvió a preguntar. Kari termino la pasta, y Paolo fue a completar su castigo. Sin embargo Rafaello planeaba en silencio como abordar un tema, algo delicado según los últimos acontecimientos de los que se acababa de enterar.

Tokio, Japón

Matt corría hacia dónde sus amigos estaban reunidos. Tenía mucha urgencia. Lo que vio en la cámara de seguridad, lo había dejado perplejo. Ahora todo tenía sentido.

Davis estaba haciendo círculos en el piso, esperando, impaciente por entrar en la acción. De repente, la puerta se abrió. Matt, recuperaba el aliento.

‒ Ya era hora, ¿dónde estabas? ‒ preguntó Davis exasperado.

‒ ¡Davis! ‒ dijo Jolei intentando hacerle entender que Matt tenía otro problema.

‒ ¿cómo está Tk? ‒ preguntó Sora preocupada.

Sora había sido puesta al corriente por Matt, en un pequeño mensaje de texto, sobre la situación de Tk. Lamentablemente ninguno de los demás lo sabía. Simplemente no tuvo tiempo de decir nada.

‒ ¿qué pasó con Tk? ‒ preguntó Izzy empezando a preocuparse, dejando de ver su pantalla del computador.

Matt sin embargo no dijo nada, sacó a Izzy de su puesto y colocó un CD en la computadora.

‒ Matt, qué pasó con... ‒

‒ SOY EL PEOR HERMANO DEL MUNDO‒ gritó, y no se atrevió a regresarlos a ver ‒ Tk no tenía esquizofrenia, y aun así lo encerramos en ese lugar horrible. Y ahora todo lo que está pasando en el digimundo es mi culpa‒

‒ ¿De qué estás hablando? ‒ preguntó Joe

‒ De esto... ‒

La imagen de Tk siendo absorbido por un portal oscuro, apareció frente a todos los digielegidos, fue Ken quien reconoció lo que era. El odioso mar, el mar de las tinieblas había vuelto.

‒ Por suerte, los oficiales creen que es un error en el programa de grabación, Toranosuke había modificado el video original, él fue muy amable en darme una copia del video‒ explicó Matt.

‒ Entonces Tk, está en el digimundo secuestrado por lo que sea que está causando el caos en el lugar‒

‒ tenemos que sacarlo rápidamente‒

En ese instante, se decidió que un grupo conformado por Matt, Sora, Joe, Davis y Jolei entrarían a ver qué está pasando. Si necesitaban algún tipo de ayuda, Izzy, Cody, y Ken los apoyarían desde el mundo real. Mimi, no podía hacer mucho por el momento, pero sería un apoyo extra si las cosas se complicaban demasiado.


¿Les gustó? Espero que sí. ¿qué les parece la gran idea de que Tk haga este pacto con la oscuridad? Quisiera oir sus opiniones al respecto. Como observan Tk tocó fondo y no le importará acabar con todo para conseguir su objetivo. Mientras Kari olvido definitivamente su objetivo y disfruta ese lapsus de paz y tranquilidad en su vida.

Gracias por leerlo, y como siempre espero sus reviews, nos vemos en dos semanas.