Palabras para Paula

Disclaimer:

Los personajes de YYH no me pertenecen, si no al genial Yoshishiro Togashi, este fick fue escrito a fines de septiembre, y terminado a mediados de noviembre.

Escrito de una fans para otras fans.

Notas:

Disculpas por el retraso. Espero les guste la actualización.

Besitos.

Con cariño para quienes lean y comentan.


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Novena palabra

"Humanidad"

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La humanidad resulta en ser un artificio del orgullo…

-La Rochefoucalt-

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-Tuya, siempre en Tokio- no era un sueño, y si lo fue, fue demasiado bonito para ser real, un mes de aquello; estaba ya a mitad de marzo y el calor de la tarde ya era insoportable.

Recordó la noche del festival, bajó la vista, sobre su mueble de madera yacía la grulla de papel.

-Buenos días- dijo, la grulla no contestó, era papel, ¡obviamente no contestaría!; pero bueno, en esta situación con la soledad como única compañía a veces era bueno hablarle a los objetos, Incluso si se reducían a tontas grullas de papel.

Yusuke podía hablarle hasta a la almohada cuando estaba en plena faceta de aburrimiento pero por más desesperado que estuviera por contacto físico no hablaba con su espejo, aunque este reflejase su cara y fuera más normal que a hablarle a un papel, pero no, no a los espejos claro; podrías hablarle hasta a los peluches si tenías, en su caso su compañía se reducía a esa grulla, así que podías tomarla como que era una amiga pero hablar con espejos era otra cosa.

Hablar con espejos era aceptar que estabas camino al desquicio, o en su caso, camino al hospital psiquiátrico personal del rey Yomi gracias a los consejos y exigencias de Kurama.

No, si hablaba con su espejo debería de ser en la noche, de día sufría riesgo de ser internado.

-"Pierdes el tiempo durmiendo, sigues siendo igual de débil"- escuchó una voz, se levantó de la cama en un salto, miró para todas partes de la habitación.

Nada, sólo estaba él. El espejo del cuarto no reflejaba más que a su figura, y a menos claro que hubiese sido la grulla él esperaba que tuviese tono femenino, pero aquella voz era masculina.

-Oh mierda, estoy pensando incoherencias-

-¿Incoherencias es que te esté hablando?-

Otro salto, otro giro, nada de nada.

Espera…esa voz...si, la misma de la pelea de Sensui.

Con un demonio.

-Estúpido Raizen- exclamó, no eran ni las doce y ya empezaba a fastidiarle.

-Ven al patio de entrenamiento, ¡no estas entrenando como se debe!, ¡No sabes manejar tu poder!- listo, un grito y ya se tapaba los oídos. ¿Qué acaso nadie le había enseñado para que se crearon los teléfonos celulares o los telegramas?, vamos, ni que fuera tan bestia como para no manejar alguna de las dos.

-Yusuke- vale, ni modo, tendría que ir al patio.

Condenado patio de entrenamiento.

-¿No podías ir a mi cuarto y tocar la puerta?- dijo, una vez llegado en el patio le vio sentado en medio de una roca; experimentó la brisa del aire sobre la piel arrastrando en parte la tierra del campo y las hojas que se caían de los árboles.

-Hoy te tengo una prueba-

-¿Una prueba?-

-¿Sabes por que no puedes manejar tus poderes de mazoku Yusuke?- oh mierda, si lo supiera obvio que podría controlarlo.

-No-

-Yo te lo diré, mira hacia a tu derecha- giró su vista, estando ya un año y dos meses exactos en ese mundo había aprendido a base de golpes que no debía contradecir a Raizen, no quería decir que fuese su fiel perrito faldero, pero ese día ni ganas tenía de contradecirle. Idea, haría lo que le pedía ese día y así entre más rápido terminaran más rápido se iría a dormir.

-¿Y?; ¿ya sabes la respuesta o te la digo yo?-

¿Qué quería que mirara?, ¡Si sólo había tierra!, no había monstruos por que la barrera del campo de entrenamiento impedía el ingreso de otros demonios, no había árboles, flores ni nada de nada que indicara el yoki de Kurama, y a menos que hubiese un demonio descuartizado por la mitad o unas cabecitas tiradas por allí podríamos hablar de la presencia de Hiei, no, eso tampoco; siguió mirando.

-Eso es- exclamó, cuando al notar bajo la barrera del campo vislumbró la figura de otra presencia, yacía inconsciente, manos tiradas a un lado de la tierra, cara pegada al piso y el cabello revuelto.

Esa figura…

-Mierda, ¿cómo llego un humano hasta aquí?- se preguntó, que él supiese no podían pasar por la barrera del Rekai, y mucho menos llegar al makai.

-Mátalo Yusuke-

-¿Qué?-

Se quedo en blanco, manos apretadas y dientes mordiendo la comisura de los labios. ¿Qué acaba de escuchar?, ¡ni loco!, matar a un humano era aceptar muy en el fondo que su lado demoniaco era más importante que su humanidad.

Humanidad….¿Seguía siendo uno verdad?; ¿aún con la apariencia y el aire demoníaca que se apoderaba de él de vez en cuando?, ¿aún cuando no sentía nada al luchar contra ellos si terminaba hiriéndolos?

Herir es una cosa, pero matar es dejarse al nivel de un demonio, sin corazón, sin sentir, sin amar…

-No- dijo, y Raizen se levantó de la roca, como respuesta recibió un puñetazo en medio del rostro, sangre bajando de la punta de los labios, y dientes manchados ahora por la tierra que yacía en sus garras.

-Débil-dijo el otro, y Yusuke tuvo que apretarse las manos para no terminar hiriendo a ese estúpido, si, ¡estúpido demonio que se las daba de rey!

-Ni se te ocurra…Raizen- exclamó, el otro río.

-Tarde-dijo, y enseguida una descarga de energía salió de la mano del demonio, cabellos en blanco elevados, y cinta del pelo en verde cortándose por la mitad.

-¡Que mierda!-pensó el moreno, se movió más rápido de lo que podían sus piernas, colocándose en medio del humano y el ataque, experimentó un espasmo cuando el rayo impactó contra su torso.

-Quítate-

-Ni muerto-

-Entonces…-patada, defensa, rayos volando de las manos de Raizen. Oh mierda, escupió sangre cuando experimentó otra patada en medio del estómago.

-Quítate-

-Otra vez la misma frase-dijo, y Raizen terminó mandándolo al otro lado de la barrera, el choque en contra la energía espiritual de la barrera le hizo desfallecer, cuerpo en sangre, espalda desgarrada por las defensas del campo.

Se levantó apenas, un ojo cerrado, dientes apretando la boca y brazos en medio del piso.

-Eres débil, recuérdalo- y enseguida al levantarse, quiso llegar hasta el humano, pero frente a su visual el cuerpo explotó en mil pedazos. –Nikaka Keda (1)-

Se quedó en blanco, ¿y ahora?, oh mierda, si no había podido evitar el ataque de Raizen ¿cómo iba a lograr evitarlo en el torneo?

-El tiempo es crucial Yusuke, y recuerda, tú no lo tienes- la voz de él, el olor de la tierra impregnada con la sangre del chico, las manos tiradas y los ojos cerca.

No podría dormir esa noche con el recuerdo de esos ojos azules mirándole, no, esa noche mejor quedarse en vela, y aunque nunca tuvo pesadillas presintió que esta noche su sueño sería parecido a una.

-Mientras sientas como humano seguirás siendo débil- ¿era eso?, ¿tener un corazón le hacía ser débil?

-Raizen-

-Y eso me recuerda- enseguida el otro chasqueó los dedos, y frente al rostro pálido del moreno, deformada por la impresión que quedó por la explosión del cuerpo vislumbró tres pantallas.

Esas caras en ellas eran de…

-Sigue siendo débil, y ellos correrán el mismo destino-

-Raizen...tú…-en el piso sintió su yoki correr a velocidad, fuerza espiritual de golpe subiendo y cuerpo dejando de doler de un minuto al otro. -¡Hazles algo y te juro que te hago mil pedazos!-

-Eres muy predecible, si quisiera tenerte vuelto loco les mato ahora-

-¡Qué!-

-¿Te digo algo?, para matar a Kurama-enseguida la pantalla en donde vislumbraba al zorro se apoderó del espacio, agrandándose de tal manera que las otras desparecieron, sobre ella estaba la fecha y la hora, 13 de marzo, oh con un demonio; visualizó al zorro con el uniforme en rojo, ¿no debería estar con Yomi?, no, al parecer era su día libre; iba acompañado de su madre.

-Sólo debo usarla a ella, y punto, es muy fácil herirle…humanos estúpidos- en la imagen Kurama se alejaba para mirar una vitrina, seguro quería comprarle algo y luego al volver el rostro vislumbraba el cuerpo de Shiori explotar en mil pedazos –Nikaka kieda- otra vez el mismo ataque, mierda, y es que en aquella técnica no había fallas ni poder espiritual con el que pudieses predecir el movimiento, y luego, la imagen del Kitsune encerrado en su pieza carcomiéndose por la depresión no le dejó pensar.

¿En realidad…si sentía, si lloraba, si había un sólo palpitar por alguien en su pecho se volvía cada vez más débil?

-Te esta lavando el cerebro- se dijo,esas imágenes no eran reales, pero el problema era que lo parecían, salió del piso impulsado por una ráfaga de viento, trató de darle un puñetazo pero Raizen terminó esquivándolo, patada en estómago; otra vez yacía en el suelo.

–Si quiero matar al medio Körime, la uso a ella- la pantalla cambio, mostraba una pelea en el palacio de Mukuro, la imagen de Hiei protegiendo a Yukina de un ataque espiritual, cuerpo sangrando, lágrimas de por medio que cayeron ante la escena; Yukina le sostuvo por el torso apenas perdió el equilibrio, mientras el cuello de Hiei yacía quieto como el hielo en sus manos y la niña lloraba desconsoladamente, mientras recorría con su cabellera las mejillas frías y suaves de su cara.

-Y si te quiero herir a ti…- se quedo estático, no, eso no….y aunque no quiso la imagen de la pantalla volvió a cambiar, en ella Keiko estaba ahora amarrada en medio de un poste, cabeza gacha, atada de piernas a cuello con esas rejas de espinas de púas y en sus ojos había rastro de lágrimas, y la boca medio abierta, apenas se movió le indicó que estaba aún con vida y luego el sonido de su nombre salir de sus labios lo dejo mal; más mal de lo que podría estar si lastimaban a alguien más frente a sus ojos.

Oh mierda, llegar a ese extremo de tortura no lo aguantaba ni su corazón.

-¡Te mato!- gritó de nuevo y esta vez si le acertó un golpe, Raizen escupió sobre la tierra, sonrió de lado luego del gesto.

-Sigues siendo débil…humano- sarcasmo, lanzó un reigan, quedaban cuatro disparos; el demonio se levantó del suelo, risa histérica, cabello moviéndose al compás de la energía demoníaca suya; y luego enfrascados en una pelea Yusuke sintió que no era cierto, que mientras su corazón palpitase por algo él podría ponerse de pie, que aunque lo lastimaran, golpearan o arrastraran por el barro del makai no dejaría de ser humano; y no se permitiría sentir como demonio. No, porque en su corazón ser demonio era igual a la nada, porque ellos aún cuando parecían encariñarse con alguien no eran de esos que protegerían al otro aún a costa de su vida; por ello, en su mente, Hiei y Kurama no eran demonios, y lo agradecía, que ambos fuesen mitad y mitad, porque Kurama al vivir con Shiori había tranquilizado a Youko, porque él era, por sobre todos el más fiel de ambos, y Hiei por Yukina se volvía más humano de lo que él podría llegar a serlo. Y si, era débil, pero se levantaría cuantas veces fuese necesario.

Y le demostraría a Raizen aquello en el torneo.

Keiko:

La grulla yace en medio de mi velador de cama, fue una de esas tardes en que mi corazón explotó de golpe, en que me dolieron las cosas a mí alrededor.

-Soy débil- y lo sé, que al ser humano somos propensos a que las cosas duelan el doble, pero no me importa.

Me gusta serlo y no lo cambiaría por nada del mundo, y aunque sé que si dejase al mazoku salir nada me lastimaría, no sería el mismo y no sería a quien tú esperas. Recuerdo, en una de las notas que me enviaste con Kurama, aquella noche en que terminé perdiendo el control si me gustaría ser demonio, ahora te digo, no, para nada que me gustaría.

Los demonios tienen demasiados problemas en la cabeza como para que me gustase serlo. Pero, a tener que soportar que mi corazón no sienta nada por nada, a que mi alma no experimente el deseo de tener una razón para mi existencia y a tener que elegir entre eso o y a ser más fuerte, a tener la dicha de luchar en una pelea sabiendo que de todas formas ganaré a base de esfuerzo y suplicio, quizás por protegerte, quizás por Hiei, Kura o Kazuma, prefiero seguir siendo yo.

Prefiero a ese Yusuke, a ese que las cosas le duelen, a ese que si te hieren es capaz de ir al infierno para matar al desgraciado que te haya lastimado, a ese chico ingenuo que le gusta sacarte de quicio por el placer de que te ves más atractiva de esa manera y sé que tú también me prefieres así.

-Sé que me amas por lo que soy, y no por otra cosa-

Y si, puede sonar cursi, pero mientras escribía recordé una frase que me dijo Kurama.

-Te quiero no por lo que eres, si no por lo que soy cuando estoy contigo-

Y es que, a tu lado, realmente me siento bien Keiko.

La grulla te manda saludos desde el makai.

Nos vemos en abril.

Yusuke

Continuará-


Próxima palabra: Palabra 10: Idilio.

Pido disculpas, resulta que me equivoqué en la palabra que iba a subir en su comienzo, no sé en qué estaría pensando cuando puse que iba a actualizar con Jazmines.

Ahora, la frase que dice Raizen: Nikaka Keda; es un ataque ideado por mí, no existe en el manga ni en el anime, significa en japonés "explosión big-bag", literalmente como estalla o hazte pedazos.

Espero les haya agradado el capítulo, cualquier duda me la hacen llegar en un comentario.

Gracias especialmente a:

Kitty-Wolf, Shery4869 y Gynee y a todas las personas que leen mi historia.


Déjame caer…
…Déjame subir…
…Hay un momento cuando el miedo…
…Y los sueños deben colisionar…

-Let me Fall-

Josh Groban