Los personajes pertenecen a CLAMP. La historia es de mi completa autoría.

Este capítulo contiene escenas subidas de tono (LEMON).


CAPÍTULO 9 - Torbellino de sentimientos


Shoran`s POV

El sol del atardecer traspasaba el vidrio de la ventana del cuarto. Con total delicadeza me levanté de la cama y pude acomodar a Sakura de manera que no se despierte. Se veía tan adorable, el sol resaltaba el cobrizo de su pelo y si sus ojos estarían abiertos serian como dos lagunas cristalinas por la luz, esos que había contemplado en silencio miles de veces pero ahora los miraba de manera diferente. Ya no sentía la opresión en el pecho, ya no pensaba tres veces antes de hablar, ya no necesitaba diagramar mis días para coincidir con los suyos con tal de verla solo un momento, porque ahora es mía por completo, ahora podía demostrarle cuanto la adoré y cuanto la adoro, no iba a defraudarla como que me llamo Li, Xiao Lang.

Mientras me vestía divisé su Nikon en el escritorio y el bichito de la curiosidad me invadió. Sé que no es bueno entrometerse en cuestiones ajenas y menos si se trata de una mujer, pero ella no tuvo el tiempo de mostrarme sus books y tampoco es que fuera un diario íntimo como para no verlo.

Cuando la prendí quedé maravillado, las fotos eran bellísimas, Sakura lograba capturar la esencia de las cosas, de las personas, todo en su estado natural sin alteraciones de luz ni color. De pronto unas fotos me llamaron la atención, eran del día que accidentalmente nos encontramos en el parque y les juro que no estaba acosándola en ese momento, solo sucedió. Esa tarde nos dimos nuestro primer beso pero para mí no cuenta como tal porque fue muy extraño, cargado de angustia y de algo que no supe descifrar en ese momento y que nunca le preguntaré.

Un quejido suave hizo que fijara mi vista en ella para ver como se desperezaba un poco quedando de costado hacia mí y haciendo que las sabanas se deslizaran desde sus hombros hasta sus caderas; con su brazo derecho tapaba la cumbre de sus senos y el sol la bañaba en una fina capa dorada resplandeciente. No pude evitarlo, posicioné la cámara y retraté ese instante cargado de erotismo pero sobre todo sensualidad y romantisimo. Me quedé embelesado unos minutos hasta que un sonido me distrajo por lo que me asomé a la ventana a revisar, pero solo eran unas aves que pasaban por allí aleteando cerca del árbol y pasando por encima del auto que dejamos a medio lavar notando la falta de esto último.

Me apresuré a salir y terminar con lo que comenzamos antes que todo se nos vaya de las manos, por suerte no le quedaba espuma sino se hubiera estropeado la pintura, solo me tuve que dedicar a limpiar los vidrios, las llantas y quedó impecable. Cuando entré nuevamente a la casa me percaté que nuestras prendas estaban desperdigadas por doquier, empapando el piso y las sillas. Suspiré con una sonrisa y puse manos a la obra, después de todo había sido un poco el responsable de aquel desastre.

- Shaoran! Con que aquí estás - su voz me hizo pegar un brinco poniéndome en guardia para luego sonreírle dulcemente.

- Al fin despierta mi princesa, y no hizo falta el beso de amor de verdadero para hacerlo. -Se sonrojó un poco pero trató de disimularlo.

- Pensé que te habías ido, cuando desperté ya no estabas, ¿tanto me dormí?

- Solo una hora y media, te veías tan hermosa durmiendo que no pude evitarlo. - otra vez se sonrojó.

No sé porque estaba como retraída, la notaba tímida, totalmente lo opuesto de hace unas horas atrás pero me encantaba eso de ella, esa combinación explosiva que ahora descubría. Cuando se estaba por sentar en la cocina paró en seco y giró en su eje viéndome con asombro.

- Por Dios, ¿no me digas que aseaste?

- Bueno, solo un poco. - ella se llevó las manos a la cabeza con frustración.

- ¿Por queeee? No tenías la obligación, yo podía hacerlo, se supone que eres mi invitado.

- Bueno, técnicamente me invité solo así que no te preocupes, relájate y tómate una taza de té.

A regaña dientes la hice sentarse y calmarse, no sé porque le preocupaba tanto.

- ¿Te quedas a comer?

- Me quedaría toda la vida si me lo pidieras. - al fin estaba relajada y me dedicó una de sus sonrisas desarmadoras.

- Entonces cocinaré unas ricas pastas, no fui a hacer las compras por eso no hay mucho para elegir pero no te defraudaré, tú ponte cómodo mientras yo preparo todo.

- Pero quiero ayud… se acercó rápidamente y selló mis labios son un beso casto.

- Tú ya me ayudaste mucho hoy, déjame compensarlo.

- Muy bien.

De más está aclarar que no me quedé de brazos cruzados, la ayudé un poco, solo un poco porque no me permitió más pero por lo menos lo intenté. Aunque de toda situación había que buscar el lado positivo, si no podía cooperar por lo menos la vería cocinar. Se había puesto una falda corta pero suelta tableada de color negro junto con una camiseta corta de color verde; vistiera lo que fuere ella siempre se veía atractiva. Es atractiva.

Estaba revolviendo la salsa cuando el teléfono de la casa sonó. - Shaoran cuídame la salsa mientras voy a atender. - salió disparada de la cocina y atendió con rapidez.

- Residencia Kinomoto, habla Sakura. Ah hola papá. Si, todo bien por aquí, con un poco de calor pero es soportable. ¿Y tú? ¿Cuándo vuelves? . Ahhh ya veo Bueno cuídate mucho. No, no estoy sola, tengo visitas. No, no te diré quién porque quiero que sea sorpresa, cuando vuelvas los presento. Claro papá, hasta mañana, te quiero.

- ¿Tu padre? - me revolvió un poco que no le haya dicho que estaba conmigo, quizás no quería preocuparlo con del hecho de que un hombre esté en su casa, pero.. demonios es Sakura, ¿quién en su sano juicio pensaría algo malo de ella?.

Visto y considerando lo que pasó aquí, yo creo que tendría muchos motivos de preocuparse ¿no crees?

Conciencia…te detesto.

- Sí, me dijo que se quedaría esta noche y mañana al medio día ya regresa por suerte, últimamente sale mucho.

- ¿Por trabajo?

- Él dice que sí pero yo no le creo del todo, tengo mis sospechas.

- Bueno, es un hombre joven, se debe sentir solo a veces.

- Sí, no lo sé. Me cuesta imaginarlo con alguien más. – los ánimos estaban decayendo así que me dispuse a servir la cena.

- ¿Comemos?

- Oh sí claro, déjame que yo sirvo. Tu siéntate.

La comida estuvo deliciosa, charlamos de todo un poco y se la notaba más animada, pero había algo que la estaba inquietando, me pregunté si no sería mi actitud la razón de sus leves viajes a la luna.

- Sakura, quiero decirte algo. - sus ojos me miraron fijo dos segundos antes de apartarlos con tristeza, definitivamente algo le molestaba.

- Yo … sé que es un poco tarde, pero quiero pedirte disculpas si me propasé contigo en algún momento, no quiero que pienses que solo me interesa lo físico, creo que ya te lo dije pero por las dudas te lo repito. - ahora volvió a fijar su mirada en mí y de nuevo caí en la perdición del esmeralda de sus orbes. - Me gustas mucho, en todo sentido pero por sobre todo me gustas como persona. Tú lograste cambiarme entonces y lo haces ahora, ya sabes que mis sentimientos por ti remontan años, te quiero y me gustaría … quería pedirte … si tú quieres … sé que es un poco apresurado pero … - ya no sabía que le estaba diciendo, ¿por qué tenía que ser tan complicado? "Sakura quieres ser mi novia?" ¿Es acaso tan difícil? - Sakura, quieres ..

- Sí.

- ¿Si?

- Sí, quiero ser tu novia Shaoran.

No pude evitar contenerme y la atraje hacia mí para sentarla sobre mis piernas y besarla con una sonrisa plasmada en mis labios.

- Y yo… quiero decirte que no me sentí incomoda en ningún momento, por el contrario, pensé que tu creerías que fui muy lanzada pero la realidad es que quería estar contigo, disfruté mucho lo de hoy y lo de ayer y sobre todo disfruto cada mirada que me das, no quiero perder eso.

Estaba feliz, no solo había aclarado mis sucios pensamientos sino que ella me los correspondía y me quería de igual manera, podía sentirlo.

- Shaoran… me dijiste que te quedarías toda la vida si te lo pidiera, no soy tan extremista pero .. ¿te quedarías esta noche conmigo?

- Por su puesto que me quedo Sakura. - le dije mirándola con ternura.

Dicho esto se apartó de mí para ir a la cocina, revolvía cosas hasta que encontró lo que buscaba: una botella de sake.

- ¿Qué te parece si brindamos entonces? Solo beberemos un poco, no nos hará daño ¿verdad?

- Me parece una excelente idea.

.

Nos divertíamos como nunca, brindando, riendo a carcajadas, contando anécdotas de nuestras vidas y todo esto bajo los efectos de esa bendita botella.

Nos encontrábamos en el sillón muy próximos uno del otro pero sin llegar a tocarnos, reíamos de algo que dije y que olvidé al segundo siguiente.

- Ayy! Hacía mucho que no me reía tanto. - sus ojos estaban un poco rojizos por las lágrimas de alergia que brotaban de ellos. - Ahora… pongamos esto más interesante, ¿por qué no me cuentas lo más bochornoso que te ha pasado? O lo que puedas recordar.

No fue necesario deducirlo mucho y quizás no lo hubiera confesado en otro momento pero las palabras salían por si solas.

- Fácil. Mi primer encuentro casi sexual. - decía mientras tomaba otro trago de sake.

- Mmmm interesante, continúa, continúa, ¿fue muy malo? por qué "casi"?

- Bastante. - me había acomodado un poco en el asiento y por un momento olvidé que estaba con Sakura, mi novia, y le empecé a hablar como si fuéramos mejores amigos; bueno no es que no lo fuéramos en su momento pero nunca le había contado esto a nadie más que a Eriol y los que se enteraron por consecuencia en ese momento. - Bien, te cuento pero no te rías luego.

- Lo prometo - Sakura se cruzó el corazón en señal de juramento y aunque no era una promesa tan fuerte como la del dedo meñique me bastó por el momento porque mis neuronas no me dejaban tener más de un pensamiento a la vez.

- Cuando terminé la secundaria y me instalé en Hong Kong, a Meiling no se le ocurrió mejor idea que hacer una mega fiesta de bienvenida ese mismo fin de semana. Yo no quería saber nada con eso pero todo estaba organizado y no quise defraudarla. La fiesta fue una completa locura, había tantas personas de las cuales solo conocía a unas 20 entre 200, mínimo. Había alcohol por donde se mirase y yo no estaba muy acostumbrado en ese entonces así que con solo unas copas encima terminé más ebrio de lo que estoy ahora. - Sakura estaba seria prestando atención mientras yo cuando podía desviaba un poco la vista o tomaba otro sorbo de sake.

- En ese momento vi a una chica que me pareció muy familiar, una chica que se me acercaba o quizás yo me le acercaba a ella, ya no lo sé, la cuestión es que esa señorita era la misma que siempre me buscaba cuando volvía a vacacionar a China. Muy atractiva debo reconocer, pero mi carácter y yo siempre le daban la espalda, no es que no me gustara solo que no quería estar con ella, se la daba de presumida, típica ricachona engreída, pero esa noche me olvidé de todos los prejuicios que tenía y me dije.. ¿por qué no?. Ella tomó la iniciativa y me llevó a unos arbustos lejos de todos, comenzamos a frotarnos mientras nos besábamos aumentando mi calentura y supongo que la de ella. Nunca había estado con una mujer por lo que mis nervios estaban a flor de piel por cómo se estaban dando las cosas. Pronto ella decidió que no quería esperar más y me desabrocho el pantalón, tomó mi miembro y …

- ¿Y?

- Y eso fue todo.

- ¿Acabaste?

- No.. ojalá hubiera sido eso. Mi amigo dejó de funcionar así como así. - su cara de sorpresa era de esperar, ella es mujer ¿qué podría saber de lo que le pasa al órgano sexual masculino? - No termina ahí, como no pudimos revertir la situación se fue echando humos totalmente cabreada y no supe más nada de ella hasta el día siguiente. Como la mayoría había visto que esa noche nos fuimos juntos, tuvo la maravillosa idea de hacerme quedar en ridículo para no manchar su reputación de femme fatal. Todos, absolutamente todos se enteraron de mi problema.

- Que perra! Seguro hubo una explicación para ello o ella no fue lo suficientemente buena para ti.

- Si, no sé que lo pudo haber causado, los nervios, el alcohol, no lo sé… pero me vengué - dije con satisfacción en mis ojos que se llenaron de malicia.

- ¿Y qué hiciste?

- Ehhh… creo que me saltaré esa parte de la historia.

- Vamos dime! Te prometo que te cuento algo mío luego. Quiero saber si le diste su merecido a esa yegua.

- Oh claro que se lo di - ya estaba muy borracho y ella también, que más daba contarle un o dos cositas - El asunto fue que pronto adquirí práctica en el tema y mi fama de impotente ya no era tan verosímil. Poco a poco la gente comenzó a creer que fue ella la del problema, que no sabia satisfacer a un hombre. Estaba tan furiosa que a los cinco meses me vino a buscar para demostrar que no era merecedora de esa fama. Yo ya no tenia interés de estar con ella después de lo ocurrido pero si quería comprobarlo le dejaría bien en claro quien es Li Shaoran. Nos acostamos, duré todo lo necesario para agotar sus energías y de un momento a otro aprovechando su cansancio y sin si quiera preguntar, estrené un lugar que nunca nadie había explorado en su cuerpo.

- Se lo hiciste.. ¿por detrás? - Sakura estaba muy sorprendida.

- Si, y no fue ni un poco amable al respecto, me alegró mucho saber que no pudo sentarse por unos cuantos días. - terminé mi relato con una mueca maliciosa al recordarlo, nadie se burlaría así de mí. Que corra la voz.

- Bueno, no la culpo, tienes un gran pedazo ahí abajo. - pude ver como se ruborizo al instante y ese acto me hizo reír mientras ella se servia su quinto vaso. - Yo nunca pude vengarme de mis desgracias.

- ¿Cómo cual? - Me arrepentí en ese instante, no estaba seguro de querer escucharla, claramente no es virgen y tampoco quería entrar en detalles de como otros lo hicieron con mi Sakura, pero como acababa de revelarle actos oscuros de mi pasado no podía quejarme. Al instante se percató de mi estado porque tomó mi mano y de forma seria me habló.

- Si te incomoda no te cuento, no hace falta.

- No no, ¿por qué dices eso? Vamos cuéntame algo. - mi actitud, aunque un tanto forzosa, pareció animarla y se sonrío antes de comenzar con su relato.

- Una noche, decidí que seria buena idea hacerle un baile erótico al sujeto con quien salía. Fuimos a un motel de lujo que salía una fortuna así que debía hacer valer mi tiempo y dinero, pero ni bien comencé a desvestirme inició el desastre. No estaba tomada pero la torpeza es algo natural en mí y ese hombre me ponía un poco nerviosa. La cuestión es que me enganché con la ropa mil veces, me tropecé, un total fracaso; él se reía y eso empeoraba mi situación, estuve a punto de mandarlo a la mierda hasta que en mi último intento de quitarme los zapatos caí con todo mi peso golpeando su entrepierna con mi cabeza.

- Ouch!.

- Sí, ouch. Luego de estar meciéndose por un rato de dolor sentí que debía compensarlo. Comencé a mimarlo hasta que mis manos bajaron a la parte que nos interesaba a ambos, pero no lograba sentir nada debajo del pantalón. No podía salirme todo mal, no era mi primera vez haciendo eso, de seguro mi "baile" le dejó el entusiasmo por el piso y ni hablar del golpe que le di. Estaba angustiada pero no me rendí, le quite el pantalón, la ropa interior y …

- ¿Y? - no sé si estaba enojado o qué pero me estaba impacientando un poco, quería que acabe de hablar ya.

- Y me di cuenta que su amigo era mas bien amiguito.

- ¿Amiguito? ¿Qué era un mani?

- Casi - y mostrándome casi tres falanges de su dedo anular me indicó cuan chico era el miembro de ese tipo.

- Me estás mintiendo.

- No! Lo juro! Yo no podía creerlo, el tipo era guapísimo pero ahora entendía porque le prestaba tanta atención a su aspecto físico. En fin, ya me había abochornado con lo anterior así que traté de disimular mi asombro y comencé a estimularlo, pero nada sucedió. El hombre estaba tan molesto por "mis pobres acciones" que me dijo las mil y un barbaridades dejándome sola allí. Sabía que la arruiné en un principio pero no puede culparme por tener el pene de un infante, ¿qué tanto podía hacer yo con eso?. Y para colmo el muy turro se fue sin pagar el gasto del hotel, ni un mínimo centavo puso. La suite me salió un ojo de la cara y nunca estuve mas avergonzada en toda mi vida.

Su relato no fue tan malo después de todo, por lo menos no se cogió al sujeto y sus movimientos cuando imitaba el baile eran realmente graciosos pero de pronto un sabor amargo me invadió, quizás no había sido buena idea eso de contarnos nuestras intimidades pasadas.

- ¿Estás molesto?

- No, ¿por qué lo dices?

- Porque te callaste y te pusiste serio de repente.

- No es nada, mucho sake supongo.

- ¿Seguro?

- Si.

- Yo no te veo muy seguro.

Sakura se acercaba un poco más con cada oración hasta que su rostro se encontró tan cerca del mío que nuestros alientos se entremezclaban. Comenzó besando de manera sugestiva mi labio inferior, o más bien mordisquearlo, pero yo aun no respondía a sus actos, quería saber hasta donde llegaría mi cerecito para cambiar mi estado de ánimo.

- ¿Te molestaste porque le hice un baile "super sensual" a otro y no a ti? - ella seguía mordiendo y lamiendo mis labios pero yo estaba firme en mi postura.

- No. - la verdad es que apenas si podía hablar con ella besándome y acariciando mi pecho pero no quería delatarme.

- Entonces no se que pudo haber sido. Y sabes, hay algo aún más bochornoso que quisiera contarte. - dejó sus torturantes mordiscos para susurrarme al oido con voz ronca de deseo - Desde que vi tu paquete en todo su esplendor se me hizo agua la boca y me muero de ganas … - sujeto mi miembro sobre la tela del jean con una fuerza que me hizo gemir - …de saciar mi sed.

No hizo falta nada más para rendirme.

Me dio un húmedo beso en la boca que no pude evitar responder. Ya me había sacado de mis casillas y mientras su mano frotaba mi erección ella gemía suavemente de lo excitada que estaba. Yo solo me dejaba hacer, quería que me tocara, que hiciera lo que quisiera conmigo.

- Me gusta tanto cuando te haces el difícil.

Sus manos se detuvieron en los botones de mi pantalón sin titubear y cuando la adentró debajo de mis bóxers no pude evitar extasiarme con su contacto.

Sonrío ante mi reacción y me comió la boca por última vez antes de descender por mi cuello buscando su objetivo. Contribuí solo un poco para lograr bajar mi pantalón y ella se encargó del resto, que para su mayor comodidad se ubicó frente a mí dejándome en la primera fila de una película de alto contenido pornográfico. Tomaba mi miembro con su mano firme mientras su lengua recorría su totalidad hasta llegar a la punta y saborearlo como un delicioso dulce. Todo mi ser estaba al rojo vivo, no podía creer lo que veían mis ojos, ella estaba tan desinhibida, tan atrevida. Sus manos pasaron de estáticas a comenzar un movimiento ascendente y descendente mientras lo introducía en su boca. Estaba húmeda, caliente y su lengua me estaba volviendo loco, tanto me gustaban sus atenciones que si no cesaba su labor la fiesta acabaría pronto.

- Sakura, me vuelves loco, pero si sigues con eso disfrutaré solo yo y no queremos eso.

Con una mirada lasciva pasó su lengua por última vez por toda mi extremidad antes de pararse y comenzar a desvestirse con sensualidad a la que solo podía mirarla, admirarla. Quitó su sostén por debajo de la camiseta y me lo arrojó para luego deshacerse de sus bragas por debajo de la falda.

Sin decir nada quitó mis pantalones y mi bóxer por completo para sentarse a horcajadas sobre mí y aún sin penetrarla comenzó a frotar nuestros sexos lubricando mi extremidad con sus fluidos, provocando que la temperatura subiera a pasos agigantados. Mi ropa sobraba, quité mi camiseta y busqué su boca con desespero mientras tocaba sus senos por debajo de la prenda que no duraría mucho más en ella; sus gemidos eran sumamente provocadores y sin pensarlo tomé sus caderas y arremetí duro dentro suyo.

- Ohh Dios.. Shaoran.

Solo la penetré una vez y cuando la hice ascender no se esperó que quitara mi miembro dentro, mirándome extrañada y algo frustrada.

- Di que lo quieres.

Sus ojos estaban oscuros de placer y se relamió los labios mientras apretaba mis hombros.

- Quiero que me la metas bien dura dentro mío Shaoran, quiero que me des tan fuerte que no pueda respirar.

- Tus deseos son ordenes.

Sus palabras eran música para mis oídos y había logrado excitarme más de la cuenta. La besé con furia, con hambre y le quité de un tirón su camiseta y su falda quedando desnuda ante mis ojos. La elevé en el aire y ella rodeó mi cintura con sus piernas hasta que la dejé caer recostada en el sofá para introducirme en ella con una embestida brutal.

Los envites eran cada vez más profundos, sus pechos se movían al compas del movimiento y sus gemidos y sus gestos solo acrecentaban mi nivel de ansiedad, a ese paso no duraría demasiado. Paré solo un segundo para acomodarme mejor en el que ella aprovechó para sentarme de nuevo en el sofá y situarse arriba mío, solo que esta vez dándome la espalda y una exquisita vista de su trasero. Con sus manos guió mi miembro a su dilatada cavidad comenzando a moverse rítmicamente mientras fuertes gemidos salían de nuestra boca, ambos estábamos extasiados, desesperados por más.

Quería proporcionarle el mayor placer posible por lo que acerqué su cuerpo al mío para estimularla con mi mano sin parar de penetrarla. Sus gritos de placer fueron en aumento y antes de llevarla a la cumbre de sus deseos volví a mover su cuerpo para posicionarla en cuatro sobre el sofá y darle lo que me pidió en un principio… cogermela tan fuerte hasta que no pueda respirar.

- Ahhh .. sii, más duro Shao.

- Ahh.. Sakura.

No pude soportarlo y con una última y fuerte envestida me vine en ella, acabando los dos al mismo tiempo, cayendo rendidos en el lugar.

.

Sakura´s POV

La agitada respiración no fue algo sencillo de aplacar, aún veía como su pecho subía y bajaba con rapidez al igual que el mío; por el momento mantenía sus ojos cerrados mientras me deleitaba con la vista que me estaba proporcionado. Su cabello lucía despeinado dándole una apariencia aún más sexy de lo que era junto con el sudor que hacia brillar su trabajado torso; el estado post-sexo era el mejor de todos y si tuviera mi cámara capturaría el momento para demostrarle a quien diga lo contrario lo equivocado que está. Nunca me sentí tan completa porque además de las necesidades fisiológicas que nuestros cuerpos requerían, no hubiera logrado alcanzar tal estado de entrega y confianza si no sintiera que la relación que teníamos era algo fuerte.

Él llenaba todos los recovecos de mi alma con amor y pasión, no podía pedirle más a la vida, era como un sueño del que no quería despertar y del que aún me costaba creer.

Me levanté para alcanzar mis bragas y mi camiseta que quedaron tiradas por el suelo de la sala de estar. Me quería vestir aunque sea un poco como para no andar con mi entera desnudez por la casa; la vergüenza claramente no era partícipe en estos momentos pero me parecía mucho más sexy andar con poca ropa que sin nada en el cuerpo, eso solo lo reservaba para esos raptos de locura y de total intimidad como el de minutos atrás. Mientras Shaoran se relajaba ya con su ropa interior puesta yo buscaba mi falda hasta que la encontré.

- Mira no más lo que has hecho!. – me acerqué para restregarle mi falda en sus narices. – Está rota!

- Daños colaterales, luego vamos de shopping. - me sonreía de lado.

- Ahora voy a tener que andar así por la vida hasta que me compres una. - di media vuelta con una sonrisa en el rostro mientras le dejaba su vista completa a mi trasero.

- El único lugar donde puedes vestir solo eso es frente a mí y nadie más, espero te quede claro.

- Y en la playa.

Se estaba haciendo el divertido pero ni bien dije eso su mueca se desvaneció al igual que sus prominentes cejas se fruncieron en total desacuerdo.

- No iremos a ninguna playa contigo así vestida Sakura.

- Habla por ti. Tomoyo nos pensaba invitar a Okinawa un fin de semana de estos y ya me compré una nueva bikini.

De pronto su vista pasó a fijarse en algún punto lejos de mí y yo reía por su lindo ataque de celos mientras revolvía la alacena en busca de algo. Cuando lo encontré regresé a su lado escondiendo el presente detrás de mi espalda.

- ¿Qué traes ahí escondido?

- Ah! Es una sorpresa, pero solo si me dejas ir en bikini a la playa.

- Si tu bikini es una tanga tan chiquita como la que traes puesta ahora te olvidas, salvo que quieras verme repartir piñas a todos los pesados que te miren el trasero.

- ¿Y qué te parece si te la modelo antes? – mordí mi labio mientras jugaba con mi pelo como niña "inocente".

- No intentes seducirme, no lograrás convencerme.

- Hagamos un trato, te mostraré 3 modelos y tu podrás elegir uno, pero no podrás salirte de mi selección.

- ¿Y no me engañarás mostrándome tres diminutas tangas?

- Prometo que no. - mi tono sonó divertido pero serio a la vez. Shaoran me miraba fijo a los ojos aún con su ceño fruncido, como desconfiando de mis palabras o buscando una mínima mueca para darse victorioso con mi mentira.

- Muy bien, acepto, pero solo porque no quiero que vayas sola a la playa con todos esos babosos mirándote.

- Bueno, algo es algo.- dije dándole un corto beso. - Te mereces esto entonces.

Saqué de mi escondite una barra de chocolate y sus ojos brillaban de asombro, era como un niño con dulce nuevo.

- ¿Viste como sé conquistarte?. - le guiñé un ojo y me levanté del sillón para ir escaleras arriba. – Voy a darme una ducha, puedes acompañarme si gustas.

El ejercicio nos dejó muy sudorosos y seguro ya era un poco tarde. Para ese entonces el alcohol se había evaporado así como los calores de nuestra increíble sesión de sexo y necesitaba ducharme con urgencia. Habían pasado unos minutos que me encontraba inmersa bajo el agua y cuando enjuagaba mi cabello algo rozó mi cuerpo; era Shaoran quien se encontraba justo detrás de mí enjabonando mi espalda. Llegó tan sigiloso que no me percaté de su presencia.

Sus manos recorrían mi cuerpo pasando el jabón por cada rincón. Relajada, lo dejé tocarme con libertad, no estaba buscando calentarme con sus caricias pero no podía evitarlo, me estaba excitando. Otra vez.

Cerré mis ojos tratando de grabar cada sensación en mi cuerpo. Sus movimientos eran lentos y armoniosos, pasaba su mano por la concavidad de mi espalda para luego dirigirse a mis pechos; el agua y el jabón se combinaban a la perfección para junto con sus dedos deslizarse con facilidad. Reprimí unos cuantos suspiros cuando pasó su mano cerca de mi monte de Venus y aún sin voltearme di un paso atrás chocando con su cuerpo y con su creciente erección. No pude evitar gemir levemente mientras volteaba para darme a la tarea de asear su cuerpo tal y como él lo estaba haciendo conmigo.

Le quité el jabón de sus manos y sin mirarlo directamente a los ojos comencé a pasarlo por cada rincón de su anatomía. Contorneaba su pecho, su abdomen, sus brazos, su firme trasero, no quedaba lugar por donde pasar mis manos excepto uno.

Con decisión fui tanteando los contornos de su firmeza para recorrerlo con lentos movimientos, el tacto era suave y sus suspiros guiaban mi mano reconociendo lo que le gustaba más. Su rostro era un poema difícil de no admirar, cerraba y abría sus ojos tratando de contenerse mientras yo aceleraba y volvía a disminuir la fricción.

Satisfecho con mi trabajo tomó mi cabello mojado ejerciendo solo un poco de presión para acercar sus labios a los míos con deseo mientras mantenía mi mano masajeandolo en un movimiento rítmico.

Sin pensar que se quedaría atrás en este nuevo asalto, acercó sus manos a mi intimidad e introdujo sus dedos moviéndolos dentro y fuera para pasar luego a estimular mi botoncito de placer. En ese momento ya no podía seguir tocando su miembro, me estaba perdiendo en sus caricias y solo quería más.

- Ahhh.. Sha- Shoran.

Con lentitud me giró sobre mi eje para adentrarse en mí por milésima vez en el día mientras que mis brazos se sostenían de la pared de la ducha para recibirlo con gusto. Por mi podría acabarse el mundo, solo déjenme detenida en este tiempo ardiendo de por vida con mi Lobito. Definitivamente me iré al infierno.

Shaoran seguía dentro mío meciéndose a un ritmo pausado mientras besaba mi hombro derecho, acariciaba mis senos y las suaves gotas caían entre nosotros.

- Ayy Sakura, podría hacer esto todo el día.

- Me encanta esa idea.

- Eres tan ardiente cerecito.

- Y tú tan fuerte y sexy que me caliento del solo verte lobito.

Todo culminó como debería, muertos de placer.

.

Shaoran´s POV

Tenerla así era como la miel a las abejas, atrayente, dulce y adictiva.

Se veía preciosa con las gotas golpeteando su pecho agitado y el producto de mi interior derramándose por sus piernas.

Nunca me hubiera imaginado que terminaría acostándome con quien fue en su momento mi mejor amiga, nunca creí posible siquiera poder besarla y ahora ninguno de los dos podía apagar el deseo que tantos años reprimimos. Ahora podía comprender cuando decían que el sexo es mejor cuando va de mano con el amor, esas cursilerías que todas repetían como autómatas y que nunca creí, tampoco era era algo difícil de suponer sobre mi persona porque desde que tengo uso de razón fui huraño y reticente al contacto humano.

Ese concepto de mi percepción para con las personas me lo fue quitando "ella" a medida que casi por obligación tuvimos que congeniar, ¿y cómo no hacerlo? si todos los trabajos del instituto nos tocaban juntos por las iniciales de nuestros apellidos. Poco a poco me enseño a quererla como amiga, como persona y posteriormente como algo más, pero ya se saben la historia de pe a pa. De pronto me encontré con que la amistad no era una falacia, ya que gracias a ella conocí a Eriol, a Tomoyo y a un par de personas más que no calificaban pero que hacían mi vida de adolescente más llevadera.

- ¿En qué estás pensando?

Mi vista se quedó fija mirando la pared sumido en mis pensamientos.

- Es que si no pienso en otra cosa no voy a parar de tocarte.- ella rió y me di cuenta que estaba fuera de la ducha con una toalla cubriendo su cuerpo.

Menos mal. Sino estarían quemándose en el infierno otra vez.

- No me molestaría para nada que lo hicieras pero sé que mañana tienes que trabajar así que mejor nos vamos a acostar, prometo vestirme.

Salió por la puerta del baño guiñándome un ojo con sonrisa maliciosa de esas que prometen mucho pero te dejan con las ganas, y si intentaba calmar mi sed solo estaba logrando que quisiera ahogarme en ella. Pero no, tenía razón, mañana sería un día largo y no es como si fuera la única vez que pasáramos las tardes y noches demostrando cuanto nos necesitamos.

Sakura se secaba el pelo mientras por mi parte la imitaba. Estaba vestida, tal y como dijo, con un short de raso negro y una camisa de tirantes del mismo color y tela, ¿hasta para dormir tiene que vestirse tan sexy?

Esta noche va a ser dura.

- Ven, vamos a acostarnos Shao. – tomó mi mano con dulzura y juntos nos acurrucamos en la cama que no era muy grande pero por demás confortable estando a su lado. Con un beso tierno de buenas noches se acomodó en mi pecho.

- Dulces sueños Sakura.

- Que descanses Lobito.

-.-.-.-

La mañana siguiente desperté muy temprano y decidí dejarla dormir. Aún lo recuerdo.. She´s not a morning person; como siempre no notó que me fui, podría haber entrado un sujeto tocando la gaita que seguro ni se mosqueaba. Le di un beso en la frente observando como se revolvía entre las sabanas, me sonreí a mi mismo por la hermosa vista que ahora observaba y me preguntaba que se sentiría despertar todas las mañanas a su lado.

Los cálidos pensamientos fueron interceptados por el frío departamento donde ahora vivía e inmediatamente extrañé el calor de esa cama de plaza y media ocupada por ella. Cambié mi vestimenta por una más apropiada para ir al trabajo, subí a mi audi A5 y me econtraba casi llegando a la empresa cuando recibo un llamado de mi madre el cual atendí por alta voz.

- Madre, ¿cómo está?

- Shaoran, necesito que vengas a China lo antes posible.

Nada de "hijo, bien y tú cómo estás?"

- Pero ¿por qué madre? ¿Sucedió algo grave?.

- Solo ven. Habla con Aomi, ella te entregará los pasajes.

- Muy bien, nos vemos.

Mi madre siempre fue una mujer cortante y de pocas palabras, era muy exigente conmigo porque, como único heredero de la familia, innumerables responsabilidades recaían en mí; de mis cinco hermanas mayores solo dos trabajaban en la empresa y el resto se dedicaba a emprendimientos personales y criar a sus hijos. Mis sobrinos son unos demonios, me hacen acordar a como ellas me torturaban de chico, siempre tan melosas e insoportables, y sus hijos habían heredado esa particular característica y su fascinación por molestarme a mí; quizás porque era el que menos les daba atención y la forma en la que habían sido criados demandaba que todos estuvieran a sus pies, pero su tío, o sea yo, no era para nada complaciente, los niños no son santos de mi devoción como podrán ver.

- Buen día Aomi, ¿mi madre te ha llamado?

- Sí Señor, aquí está su pasaje. – la miré algo extrañado mientras recibía el boleto.

- Pero no sacaste la vuelta, ¿tanto piensa mi madre que tendré que quedarme? ¿Sabes algo?

- No Señor, solo seguí las indicaciones de la Señora.

- Gracias Aomi. Avísale a Izumi que cualquier problema me mantenga informado.

- Así lo haré Señor.

Mientras un taxi me llevaba al aeropuerto no podía creer la mala suerte que tenía. Justo que estaba tan bien con Sakura, ¿me tenía que ir sin saber cuando volver?. Sea lo que sea lo resolvería y buscaría la manera de regresar lo antes posible.

Ni bien arribé al aeropuerto de destino los guardaespaldas me estaban esperando junto con una persona que yo conocía bien.

- Wei, que gusto verte. - le sonreí al abrazarlo.

- Lo mismo digo joven.

En Hong Kong hacía un calor insoportable pero no podía darme el lujo de remangarme la camisa ni nada que se muestre algo desalineado porque vería a mi madre en tan solo una hora. El viaje se hizo un poco tedioso pero al fin llegué a la mansión de los Li.

- La señora lo espera en su despacho joven.

A paso decidido crucé el gran salón y golpee la puerta de madera tallada del despacho de mi madre.

- Adelante.

- Permiso madre.

- Siéntate Shaoran.

Nuestra relación siempre fue así de distante, nunca un abrazo ni un atisbo de cariño en su voz, pero así me criaron y nunca cuestioné su actitud, solo la acepté.

- Hablé con Izumi el día de ayer, me comentó que pudieron encontrar el déficit de la sucursal y que tomaste las decisiones adecuadas para revertir la situación, no podía esperar menos de un Li. En estos años has madurado mucho, has sabido llevar a cabo cada toma de decisiones con responsabilidad y dedicación.

- Gracias madre, la empresa es muy importante para usted y la familia, no podría defraudarlos pero supongo que no me habrá llamado de urgencia para felicitarme.

- Claro que no. – hizo una pausa y se acomodó un poco en el asiento.

- En dos meses cumplirás 26 años, he sido muy tolerante contigo con respeto a tu compromiso pero sabes bien cuáles son las tradiciones y ya hace un año que estás al mando de la compañía por lo que la situación se torna inaceptable.

¿Está diciendo lo que yo creo?

- Te casarás en dos meses.

- ¿Cómo?

No no no no y no. Me niego.

- Madre..

- Lo siento Shaoran pero está decidido, ya acordamos el compromiso con la hija del magnate de Yatami Group.

- Madre…

- El fin de semana haremos una cena para que la conozcas y anunciar el compromiso.

- MADRE! – era la primera vez que le levantaba la voz pero estaba desesperado. – Estoy enamorado.

El silencio tajante podría cortar nuestros rostros como una navaja si se materializara.

- ¿Hace cuanto la conoces? Sabes que hay muchas caza fortuna mal intencionadas Shaoran.

- Literalmente.. hace años y ella no es así, se lo aseguro.

- Ya veo… entonces deberías presentárnosla para saber si cumple con los requisitos para ser una esposa digna de un Li.

- Es que hace poco estamos saliendo, muy poco, ¿no me podrías dar un poco más de tiempo?

- ¿No es que la conoces hace años?

- Sí pero.. antes éramos amigos y solo llevamos unas semanas juntos, no quisiera espantarla.

- Lo siento, pero ya bastantes problemas tendré al dar esta noticia a la familia Yatami. Tienes dos meses para comprometerte y luego iniciaremos los preparativos, no más.

- Supongo que no tengo otra opción - dije con designio en mi rostro - si no me necesita mañana regresaré a Japón.

- Quédate unos días, tus hermanas preguntarán por ti.

- Muy bien, lo haré, aprovecharé para ir a la empresa y hablare con Feimei y Shiefa sobre lo sucedido allí.

- Shaoran.. ¿sabes que cuando se cansen tendrán que vivir aquí verdad?.

- Si madre... lo sé.

- ¿Ying Fa podrá aceptarlo? - mentiría si dijera que no me sorprendió su comentario.

- Pero.. cómo…?

- Años de conocerte hijo. Se que creen que no les presto atención pero tienes la misma mirada de cuando ella vino a visitarnos cuando apenas eran unos niños. Pensé que nunca vería eso en tus ojos otra vez.

- Madre …

- Pero aun así, la decisión está tomada hijo. No podemos esperar más.

- Gracias madre, haré todo lo posible por comunicárselo cuanto antes.

Estaba muy aturdido, eran muchas cosas para asimilar. ¿Cómo se suponía que debía decirle esto a Sakura? Por Dios, hace una semana que estamos saliendo ¿y ya le tendré que pedir matrimonio? No me juzguen mal, no es que no quiera, si por mi fuera me caso mañana mismo con esa mujer, pero ¿y ella? ¿Cómo explicarle que no puedo esperar? ¿Qué tendría que vivir aquí conmigo y renunciar a sus proyectos?

Ya me estaba dando migraña del solo pensarlo pero luego una sonrisa se asomó en mis labios. Mi madre… ¿tanto se nota a quién pertenece mi corazón? No puede ser un mal sentimiento si hasta ella puede notarlo, esto tiene que significar un buen progreso, y mi madre siempre adoró a Sakura, a su manera, claro.

Me dirigí al jardín para respirar un poco de fresco, la mansión estaba a una hora de la ciudad por eso el aire no era tan denso y un viento favorecedor para los 36º que pronosticaban recorría el lugar. De pronto mi celular comenzó a vibrar, era ella.

- Sakura.

- Shaoran, ¿cómo estas? No podía comunicarme contigo y en la empresa me dijeron que no estabas.

- Si, lo siento. No quise despertarte en la mañana y recién me desocupo.

- Te noto la voz cansada, ¿todo bien?

Bien, bien, nada más tengo que casarme contigo, pero nada grave, si no quieres solo tengo que buscar otra para que lo haga. Ah pero ya la eligieron por mí, fíjate que estoy muy feliz con la decisión.

- Si todo en orden, no te preocupes. ¿Tú cómo estás?

- Muy bien, ¿sabes? esta noche papá vendrá a casa y quería invitarte a cenar.

- Me encantaría pero me será un poco difícil, estoy en Hong Kong.

- ¿Sakura?

.

Sakura´s POV

Hasta el momento no reparé en la realidad de mi situación con Shaoran, yendo al hecho principal de que no vivimos en el mismo país y que él solo se había instalado en Japón por una ocasión especial. Mis neuronas estaban en cortocircuito de lo veloz que analizaban los hechos y no llegaban a ningún puerto bueno.

- Sakura.. ¿estás ahí?

- Si si, creo que se cortó por un momento porque no podía oírte.

Mentirosa.

- Ya veo, te decía que ahora estoy en Hong Kong, surgió un imprevisto y mi madre me necesitaba urgente, pero pasado mañana estoy de vuelta.

- Ahh bueno, pero ¿todo en orden? ¿No es un tema de salud, verdad?

- No, para nada, tú tranquila, organiza con tu padre para el fin de semana ¿te parece?

- Si, después lo vemos no te preocupes, te dejo porque tengo limpiar la casa para recibir a papá.

- Nos hablamos entonces, mándale un saludo de mi parte.

- Lo haré.

- Sakura..

- Si?…

- Te quiero mucho.

- Y yo a ti.

Una sensación de vació recorrió cada fibra de mi cuerpo, sus palabras sonaban sinceras como siempre me habían parecido, pero esta vez me dejaron un sabor amargo en la boca; comencé a pensar en lo rápido que sucedió todo y en lo rápido que podría esfumarse. Shaoran me pidió ser su novia y uno considera ese hecho como algo "permanente", por denominarlo de alguna forma, pero nunca hablamos acerca de su corta estadía en Japón o sobre quedarse aquí en Tomoeda y desde donde lo viera eso me parecía muy alejado de la realidad. Su vida estaba en China, con su familia, su empresa y todo lo que eso conlleva, ¿cómo podría pensar que esto iba a funcionar?.

La idea de amor de verano cayó como brisa helada en una mañana de invierno, ¿sería esta relación algo pasajero? Juraría que ninguno de los dos querría eso, quería aferrarme a esa idea con todo mi ser pero ¿cuánto duraría el efecto? ¿Podría sobrellevar un amor a distancia? ¿Podría pasar meses sin verlo sin sentir su piel junto a la mía, sin su voz susurrando en mi oído?.

Mi corazón se estrujaba a cada paso que daba en mi habitación y los recuerdos de mis relaciones fallidas se instalaron en mi mente para recordarme que quizás no lo merezco. No podría soportarlo, no quería pasar por eso otra vez, entonces la idea de cortar con el problema de raíz pasó como una ráfaga feroz para dejarme sin aliento. Si le decía que lo nuestro no funcionaría quizás el dolor sería menor al de la tortuosa espera de que un día parta de aquí dejándome la falsa esperanza de volver para alimentar la creciente desilusión de una ruptura inminente ¿Es esa la mejor solución? No lo sé, no puedo pensar con claridad.

Salí de mi casa en busca de algo dulce para calmar mis ansias y tratar de poner la mente en blanco, lo cual era extremadamente difícil de hacer porque por H o por B mi cabeza divaga en algún tema sin importancia, aunque pensar en cualquier otra cosa que no sea en mi flamante novio y su descendencia podría resultar.

Cuando llegué a la pastelería donde hacen esos pastelitos que tanto me gustan ley de murphy atacó con ganas, parecía tenerme como fiel seguidora ya que unos carteles anunciaban "cerrado por reparación". Perfecto, pensé, el complot ideal para bajar mis ánimos hasta el subsuelo. Cabizbaja caminaba por la vereda sin rumbo aparente, buscando un kiosko o alguna otra confitería que pueda incrementarme el nivel de glucosa en sangre y revivir por un momento.

Caras desconocidas me rodeaban mientras mis pies seguían su rumbo a un ritmo pausado. Todos se encontraban en aparente armonía, yendo a comer algo o de compras para preparar el almuerzo y por un instante me permití sonreír ante una pareja de ancianos caminando de la mano, pero al mismo tiempo esos radiantes rostros solo acentuaban mi deprimente situación: me veía sola y no quería estarlo. Quizás estaba siendo demasiado extremista, quizás me estaba enroscando en la telaraña antes de tiempo, quizás sí había una oportunidad para nosotros, solo quizás.

De pronto siento que alguien choca contra mí provocando una caída un poco brusca dándome de lleno contra el pavimento.

- Lo siento señorita, no mire por donde iba. - dijo una voz masculina un tanto familiar.

Mientras levantaba la barbilla para ver al responsable de mi caída una mano se extendía frente a mí y una vez reincorporada no podía creer quien tenía en frente.

- Seishiro?

Retiré mi mano bruscamente cuando noté que aún seguíamos unidos al mismo tiempo que una mueca de media sonrisa apareció en su rostro.

- Sakura, que casualidad. Me alegra verte. – dijo sin quitar esa maldita y hermosa sonrisa de su boca mientras mi ceño se fruncía cada vez más por mi estúpida reacción de quedarme prendada de su boca.

- No sé si puedo decir lo mismo.

- No cambiaste nada, eh Saku? ¿Aún sigues enojada conmigo?

Tan permisivo y con tanta galantería me viene hablar después de un año casi sin vernos. Seishiro será siempre alguien importante en mi vida, fue mi primer hombre, el único al que le hubiera dado la vida si me lo pedía y el primero en romperme el corazón en mil pedazos. La última persona que quería ver ni ahora ni nunca, quién cambió mi forma de ver a las parejas, los noviazgos y todo lo que al hombre respecta. No puedo olvidar que gracias a él – o no gracias – me transformé en una persona distante y fría en cuanto al amor.

- Hay cosas que no se pueden modificar. Si me disculpas, me voy. – pasé por su lado a paso firme pero su mano me detuvo; me giré, miré donde estaba sujetándome y luego a él en una clara señal de que me suelte en ese instante.

Captando la indirecta bastante directa retiró su agarre algo disgustado por mi reacción.

- Sakura no te vayas así, no puede ser casualidad que nos hayamos reencontrado. Al principio lo admito, me acobardé y me distancié de ti, pero luego de un tiempo recapacité de lo nuestro y te busqué mil veces en la universidad sin encontarte. Tus amigas tampoco ayudaron demasiado ya que no quisieron decirme nada y como no contestabas mis llamados no tenía manera de ubicarte. Nunca pensé encontrarte aquí. Yo .. quisiera que podamos hablar.

- No hay nada de qué hablar, ya pasó un año, está todo más que claro.

- No, no pasó porque aun sigues molesta y quisiera reivindicarme. Sé que fui un idiota pero por lo menos dame la oportunidad de hablarte, de explicarte.

- No sé qué me tendrías que explicar después de todo este tiempo, seguro comenzaras a inventar tus ya sabidos discursos de hombre arrepentido y no los necesito. Además, entre tú y yo, ya no hay nada. – di la media vuelta que me faltaba para alejarme.

- ¿Estás con alguien? – me lanzó esa pregunta como si fuera la esperanza que necesitaba para retenerme. – ¿Por eso me rechazas?

- Sí, estoy con alguien en una relación formal. Me tengo que ir. Adiós.

Mientras iba de regreso a casa mi cabeza seguía dando vueltas en el breve encuentro con Seishiro y en la posibilidad de dar un paso atrás o adelante con mi vida sentimental. Mi coraza se había roto en mil pedazos desde el momento en que el reencuentro con Shaoran tomó un giro inesperado y no puedo negar que por primera vez me siento diferente. Él me respeta, me quiere y ve en mí lo que yo no puedo ver; mi corazón me grita que lo quiero pero aún queda mucho que aclarar y eso me hace sentir pésimo. Es hora de sincerarme, debo hablarle de mi pasado y encontrar la manera de verme en su futuro.

-.-.-

La mañana pasó volando y mi papá ya se encontraba en casa, como tenía que mantener mi mente ocupada hice tanta comida que sobraría hasta navidad, a su vez había hecho unos dos pasteles de tamaño mayúsculo y bastante apetitosos visualmente, todo un banquete.

- Veo que estabas inspirada hija, no tendrías que haberte molestado tanto. –me dijo con su habitual y pacifica sonrisa.

- Quería agasajaste pero veo que se me pasó la mano, quizás le lleve un poco a Tomoyo, me necesita para unas pruebas pero no vuelvo tarde, mañana tengo que rendir papá, me queda la última.

- ¿En serio hija? ¿Cómo no me dijiste? Que alegría.

- Es que sabes que me pongo muy nerviosa, si sale todo bien salimos a comer para festejar ¿te parece?

- ¿Y no le piensas decir a tu hermano?

- Si me recibo lo llamo desde allá y arreglo con él para venir.

Ni bien terminamos de ordenar la cocina armé un paquetito con el pastel para llevarle a Tomoyo. Esta vez no iría en auto, el día estaba precioso y mis condiciones ameritaban un largo paseo en rollers. Cuando llegué a la residencia Daidouji, Tomoyo comenzó con la prueba de vestuario para un desfile que tendría en unos meses en Tokio y esta vez me convenció de ser su modelo para el traje final.

- Ay Sakura! Te ves bellísima!

El desfile sería de vestidos de novia, Tomoyo iba a lanzar una línea exclusiva de no más de 10 diseños, su estilo se caracteriza por ropa elegante pero debido al pedido de una clienta particular se decidió por hacer una muestra que añadiría a su colección pero sin perder la línea.

El vestido que ahora posaba es una preciosura. Tiene un escote corazón muy sutil, no muestra mucho pero marca bien el busto, una fina pedrería baja en forma de cascada perdiéndose en la falda que ajusta en la cadera y luego cae suelta en un intermedio de corte sirena; pequeñas flores rosa pálido adornan cada terminación de pedrería y la espalda deja al descubierto su desnudez sin llegar hasta el extremo. Siempre me dio pena ver como Tomoyo me adula cuando visto sus creaciones pero esta vez hasta a mí me dejó sin palabras.

- Es .. hermoso Tommy. No puedo creerlo.

- Y es más lindo aún porque tú lo vistes Sakurita, ya te puedo imaginar llevándolo camino al altar.

El reloj tocó las 12 y la carroza se convirtió en calabaza dejando a la princesa en su habitual y deplorable estado. ¿Casarme? Desde mi rompimiento con Seishiro esa idea jamás cruzó por mi cabeza y justamente ahora que estaba tan inestable pensar en matrimonio era demasiado para mí.

- ¿Qué te pasa Saku? Te pusiste pálida de pronto, ¿te sientes bien?. – Tomoyo me miraba con preocupación mientras me ayuda a quitarme el vestido.

- Si, estoy bien, es solo que … es por Shaoran, tuvo que viajar a Hong Kong.

- Awww ¿y lo extrañas? No te preocupes de seguro volverá pronto.

- Pero ¿por cuanto tiempo Tomoyo? Él no se vino a vivir aquí, pero a su vez me pidió ser su novia y eso es lo que me desconcierta.

- Ya encontraran la forma, no va a dejarte ir tan fácilmente. – dijo con una sonrisa prometedora.

- Eso espero. ¿Y tú? ¿Cuándo me vas a contar tu asunto con Eriol? Siempre hablamos de mí y yo quiero ayudarte también, sino me siento un fracaso como amiga.

Tomoyo tomó asiento y se sirvió una taza de té para ella y una para mí. Sabía que había logrado convencerla porque siempre se toma sus asuntos con seriedad, conocía cada uno de sus gestos así como ella los míos, tener una amistad de este calibre es una de las cosas más valiosas que alguien puede y debe atesorar. Lo que quiero decir es que Tomoyo es mi prima, hermana, amiga, todo en una solo persona y no podría estar más agradecida con la vida por cruzarla en mi camino. Hablar con ella y ayudarla con sus penas es lo menos que podría hacer para compensar tanto cariño; era mi turno de escucharla y una buena excusa para seguir distrayéndome de vestidos de novia y de ojos ámbares persiguiéndome por donde vaya.

- Al principio todo iba normal, nos habíamos cruzado aquí antes de su fiesta, fue una sorpresa porque hacia tanto no hablábamos si quiera, como él estaba por entrar en una reunión me pasó su nuevo número y quedamos en contactarnos luego. Muchas veces recree en mi mente el día que nos volviéramos a ver, pensaba que nos abrazaríamos y nos besaríamos como si no hubiera pasado ni un solo día desde que nos separamos, que olvidaríamos el pasado y sería maravilloso como antes.

- Y no lo fue..

- No .. – hizo una pausa para tomar un sorbo de té manteniendo su calma habitual. - y tampoco me surgieron las ganas de hacerlo, simplemente me quedé helada así como él. Cruzamos breves mensajes después de eso, me comentó de la fiesta de reencuentro y si lo podía ayudar a contactar a las chicas. Hablamos poco pero un día antes de la reunión, me llamó.

.

Flashback

- Eriol?

- Hola Tommy, ¿cómo estas? Disculpa la hora es que necesitaba hablarte.

- No hay problema, aún no estaba dormida, me sorprende tu llamado.

- Lo sé, pero mañana es la fiesta y no voy a poder relajarme si no hablo contigo antes.

- Dime entonces. – estaba tranquila pero ocultaba mi nerviosismo ocupando mis manos en mi pelo o estrujando mi ropa.

- Es que … me alegré mucho cuando te vi, sé que lo nuestro no terminó de la mejor manera y tampoco te llamo para hablar de eso, solo que percibí una leve tensión ese día que nos reencontramos y la verdad, después de todo lo que vivimos juntos, me gustaría dejarlo a un lado y que nos llevemos bien como antes, yo aún.. te aprecio mucho.

Mi corazón comenzó a latir más rápido de lo habitual pero a su vez tenia una sensación extraña, ese vacío que sufrí tantos años se estaba acaudalando un poco, y sonreí.

- Pienso lo mismo Eriol, no hay razón para tomar distancias ahora que podemos vernos todos juntos. Yo también estoy feliz de haberte encontrado.

Fin del flashback

- Después de esa noche todo sucedió muy rápido, me llamó para ver si quería almorzar con él ya que no habíamos tenido oportunidad de hablar y accedí a ello. En mi mente yo estaba calmada, en paz, pero cuando me vi con todo el ropero fuera de su lugar indecisa sobre que ponerme me di cuenta que no me estaba tomando las cosas a la ligera, él me importaba más de lo que quería admitir. Estaba nerviosa, jodidamente nerviosa, ¿de que se supone que hablaríamos?.

- Cuando llegamos al restó trate de disimular mis ansias actuando un poco más fría de lo normal, lo cual le extrañó demasiado ya que en la fiesta tuvimos un trato más ameno. Me excusé diciendo que me dolía un poco la cabeza y él simuló creer lo que le decía pero de repente algo sucedió para hacerme despertar. Ni bien salimos del lugar me propuso caminar un poco porque el día estaba espléndido y fuimos a pasear cerca del puente del parque pingüino, y cuando llegamos a la sección de juegos vi una escena de lo mas conmovedora.

Tomoyo miró fijo a mis confundidos ojos mientras sonreía y tomaba otro sorbo de su té.

- ¿Qué.. qué viste? – mi voz salió en un susurro como si estuvieran por regañarme por algo que no sabía que era pero seguramente había hecho, porque su mirada significaba que de alguna manera yo estaba implicada.

- Te vi a ti y a Shaoran.. besándose.

De más está decirles que mi rostro se puso de todos los colores del arcoíris con esa revelación, hablé con ella sobre lo sucedido pero omití esa parte de la historia, de nuestro encuentro y del beso triste y consolador.

- Bueno… ¿y eso que tiene que ver contigo y Eriol? No desvíes la conversación.

- Tiene mucho que ver.. por eso lo traigo a colación querida amiga. - si este era un plan de Tomoyo para recordarme todo lo sucedido con Shaoran lo estaba logrando y otra vez esa punzada en el pecho reaparecía. - Cuando los vi por un momento me sentí confundida y algo incómoda, pero me llevó en un viaje al pasado. Recordé como se miraban, como se trataban y lo contrariados que ambos estaban con sus sentimientos y el resultado que provocó que ninguno se animara a dar un paso al frente.. separados después de tanto tiempo y aun así, en su reencuentro, pudieron hacer a un lado todos los estigmas del pasado y entregarse el uno al otro.

- No dude más, tomé a Eriol de la mano, lo arrastré lejos del camino y lo besé como si mi vida dependiera de ello. Era un beso cargado de emociones.. pasión, locura, tristeza. Él me correspondió de igual manera pero cuando una lágrima escapó de mis ojos cortó el acto al instante y me miró con preocupación y confusión, porque fui yo quien lo besó. Me disculpé y le rogué que hiciéramos como si nada hubiera pasado, pero no lo permitió.

.

Flashback

- Tomoyo, no me puedes pedir que olvide lo que acaba de suceder, ¿sabes las veces que me reprimí el besarte desde que te vi? El día que nos encontramos no pude reaccionar, no sabía que era de tu vida, si estabas con alguien, si me seguías queriendo o pensabas que aún era un idiota. Tomoyo … yo no te he olvidado, aún te quiero y mi corazón late de emoción con solo pensar en ti, no dejemos que esto pasé otra vez.

- No sé qué me pasó, las lágrimas no paraban de salir, estaba confundida y mi corazón gritaba que lo quería, claro que lo quería, casi me arrepiento de haber terminado la relación cuando me fui a Paris, me sentí una idiota por haberlo dejado en ese entonces y me sentí una idiota en ese momento por no entender que quiero con él ahora.

- Yo … yo no se que decir.. te quiero Eriol, siempre te he querido pero no sé que quiero de nosotros ahora y no puedo volver a herirte, a lastimarnos como cuando me fui.

- Tommy.. no voy a cometer el mismo error de dejarte ir así como así. ¿Por què no vamos despacio? Probamos y vemos como nos sentimos con esto. Por favor, di que sí.. te extraño. No pude volver a mirar a los ojos a una mujer como te miraba a ti, como te veo ahora.

Fin del Flashback

- No sabía que te arrepentiste de cortar la relación cuando te fuiste a Paris, siempre te mostraste tan segura con tu decisión y pensaba "que maduro de su parte, Tomoyo es una mujer muy fuerte", y no te estoy regañando es solo que.. me alegro que te des cuenta que no siempre puedes portar esa sonrisa y ese aire de superación, tú también eres una persona que sufre y vive Tommy, no tienes que avergonzarte de nada.

Se acercó más a mí y me rodeó en un abrazo cálido y reconfortante.

- Por eso es que te quiero y te admiro tanto, tú no temes en mostrarte tal cual eres y creeme, eso lo más valioso de una persona.

- Y yo admiro tu capacidad de voltear las cosas, los temas, así que no te desvíes de lo que me estás contando Tomoyo.

Rió con ganas y me sentí feliz de relajar el ambiente un poco al ver la sonrisa de mi amiga.

- La cosa es que ahora estamos en una relación un poco extraña, nos vemos pero no tanto, nos besamos pero aún no llegamos a más, no me siento lista, sé que suena extraño pero necesito aclarar mi mente para poder entregarme por completo otra vez, no quiero que sea un pasatiempo, lo quiero todo o no quiero nada.

- Ashhh otra vez con eso.. no todo es blanco o negro.. a veces hay grises y hasta colores! Disfrútalo o te vas a reprochar toda la vida, como cuando te fuiste a Paris y ni siquiera intentaste seguir la relación, a veces hay que arriesgarse y si pierdes por lo menos sabrás que lo has intentado.

¿Qué acababa de decir? ¿Les recuerda a alguien?

- Podrías aplicar ese consejo para ti misma ¿no lo crees, Saku?

Maldición.

- Si… bueno.. es diferente.

No, no hablemos de esto ahora, por favor no.

- Es que hace unos minutos estabas preocupada por lo mismo y te acabas de dar tu propia respuesta, ¿por qué no lo intentas Sakura? Deja que la relación fluya, hace tanto que no te veo así de enamorada y Shaoran es perfecto para ti.

- Puede ser, no quiero pensar en eso ahora. Además aún no le hablo de mi pasado. ¿Te conté que me encontré a Seishiro hoy?

- No! ¿En serio? ¿Aquí en Tomoeda?

- Sí… ahora que lo recuerdo él tiene unos parientes aquí, pero nunca los visitamos porque no tenia buena relación con ellos. La cosa es que quiere hablar conmigo, dice que me estuvo buscando. Un poco tarde.

- Y ¿qué le dijiste?

- Que no, por su puesto, ¿qué querrá hablar conmigo después de un año? Además le dije que estaba en una relación formal.

- Mmmm ¿tú dices que intentará contactarte de nuevo?

- No lo sé, no tiene mi número y tampoco sé cuanto se quedará o que hace aquí pero fue casualidad vernos. ¿Tú dices que le cuente a Shaoran?

- Creo que será lo más conveniente.

Cuando llegué a casa no podía pensar en otra cosa más que en él, en Shaoran. Debería estar estudiando pero no lograba concentrarme, por suerte la materia que tenia que rendir era sencilla, y estaba casi segura que aprobaría, dicen que es preferible dejar una fácil para lo último para asegurar el éxito. Mañana si todo salía bien me recibía y sin embargo no cabían más emociones en ningún recoveco de mi mente, cuerpo y alma, por lo que decir si estoy feliz o no es un caso perdido, estaba anulada. Eran las 11 de la noche y no volví a hablar con Shaoran, su última hora de conexión fue a las 18 hs.

Debe estar ocupado.

O no quiere hablarte.

¿Por qué no querría hablarme?

¿Y por qué debería hacerlo? ¿Por qué no le hablas tú? Ya no estamos en la época donde el hombre se encargaba de todo ¿sabes? No te hagas la inocente que bien que buscabas a los hombres cuando querías saciar tu apetito.

No es lo mismo, él es diferente, no es mí juguete y no quiero hablarle.

Entonces ¿por qué te preocupa qué no te llame?

Porque .. PORQUE SI!.. yo estoy enojada con él, no él conmigo. Enojada por irse así sin avisar, por vivir allá y no acá, por dejarme locamente enamorada con una espina en el corazón y no saber qué hacer con mi vida; por no poder concentrarme en una sola línea de texto por pensar en él mientras quien sabe qué se encontrara haciendo para no enviarle un solo mensaje a su novia..

Oh nena, que drástica eres, tomate una pastillita y duérmete.

Basta, no necesito más tu psicología barata. Maldita conciencia, ya me estoy volviendo loca discutiendo contigo.

Dando por terminada mi lucha interna decidí apagar el celular e irme a dormir, así, si por milagro del cielo me llegaba un mensaje de Shaoran no me vería tentada a responderle. Sé que parezco ciclotímica pero tengo demasiado en que pensar ahora y no quiero sumar más estrés a mi noche.