Hola todos, me disculpo por no haber actualizado en tanto tiempo, no tengo excusas, simplemente lo siento mucho! En fin espero que disfruten de este capítulo.


Capítulo 9 - Redirigiendo una vida

-Sabes en este momento me acuerdo que me hablaste de tu familia, -dijo Rose -¿Cómo son?

-Bueno mamá es muy dulce, pero es algo tímida, jamás le discute a mi padre en nada. -respondió Jake -Mi padre es una persona interesante, muy sabio y viajado, pero duro de carácter. Mi hermana mayor es algo pesada conmigo y los gemelos son una mezcla de aventuras y peligros ambulantes.

Rose se echó a reír al escuchar a Jake tan sarcástico hablando de su familia.

-Deben ser todos muy buenas personas, -respondó la chica sonriendo -es decir, tu eres su descendiente.

-Si pero yo soy la oveja blanca de la familia. -dijo riendo -Todos los demás son ovejas negras.

-Muy gracioso Jake, te escucharan en tu casa y te matarían. -respondió la chica riendo.

-Muy lista, pero bueno que me dices de tu caso¿eh? -preguntó él.

Justo cuando terminó la frase Jake se dio cuenta que no fue una buena pregunta, teniendo en cuenta que su familia verdadera no estaba con ella.

-Lo siento. -dijo él rápidamente.

-No es nada. -respondió -Mamá es muy buena y cuidadosa, de niña siempre me llevaba al mercado y me compraba las uvas más dulces, me tejía vestidos con florecillas amarillas y me cocinaba los mejores caramelos, ella jamás me deja sola y siempre me cuida.

-¿Dices te cuida? -preguntó él dubitativo por el hecho de que se suponía que su madre estaba en Dudsland.

-Si, -respondió ella segura -ahora está en Dudsland, pero su corazón siempre está junto al mío, al igual que mi hermano. Siempre me cuidó mucho, hasta jugaba muñecas conmigo y cuando mamá se fue... durmió conmigo, me pretegió...

Los ojos celestes de Rose se inundaron de lágrimas, lentamente dos pequeñas gotitas rodaron por sus mejillas, hasta caer cada una en el suelo frío.

-John, jamás me dejó... hasta aquella noche, fría como el hielo. -Rose suspiró. -Él me prometió que volvería y no lo hizo, es la primera vez que no cumple su palabra.

Rose no aguantó más, su cuerpo se desplomaba pedazo a pedazo, sus piernas le temblaban, el peso de su cuerpo la llevó hasta el suelo. Sus rodillas chocaron contra el suelo, suavemente amortiguadas por el zacate, su rostro oculto entre sus manos, suavemente mojado por sus lágrimas... y una débil vocecillas que suspiraba con voz suave:

-Me lo prometió y no lo cumplió...

Jake se arrodilló a su lado. La rodeó con sus brazos, ella apoyó su frente en el hombro fuerte de él y sollozó un débil "¿hermano donde estás?"... Jake se acercó a su oído y le dijo suavemente:

-Él no te mintió. Simplemente no ha podido regresar, recuerda que la guerra no ha terminado.

-Tu hermano piensa en ti todo el tiempo, yo se que así es, porque él te ama, te adora, eres su hermanita y te adora. -le dijo tiernamente.

Rose subió la mirada hasta encontrarse con los ojos de Jake, este puso ambas manos en las mejillas de la chica y con el dedo gordo le quitó las lágrimas del rostro, sus dedos se movían con suavidad y lentitud.

-Mi hermano, antes de irse, me dijo que si quería decirle algo que se lo dijera a las estrellas y que ellas le llevarían el mensaje. Tantas veces le pedí que regresara y han pasado tantos años...

-Lo sé... pero él está luchando para que tu estes a salvo, él volverá, no se cuando, pero volverá.

Rose pasó sus brazos alrededor del cuello de Jake y estalló a llorar, el cielo se oscureció y las nubes también comenzaron a llorar, todo era frío como el hielo, tembloroso como el miedo. Jake levantó a Rose en sus brazos y con una fuerza más grande que sí mismo llevó a la chica en brazos por un caminillo de piedras. Ella seguía aferrada a su cuello, llorando sin parar, suplicandole al destino que la llevara hacia sus seres queridos.


La lluvia se escuchaba a lo lejos, como si la puerta a otro mundo los separa del estruendo de afuera, un mundo calientito, suave, con olor a ... carne...

Rose abrió los ojos lentamente. Miró a su alrededor, se encontraba en una habitación muy amplia de paredes color rojizo pálido, un escritorio en una esquina, varios cuadros bellísimos colgando de la pared, un gran mueble de roble y justo debajo de ella una cama doble, con cobertores rojizos del mismo tono que la habitación. Ella estaba cubierta por las cobijas de la cama, incluso tenía encima una cobija térmica, miró hacia un lado y se encontró con una mesita de noche, un plato de carne tenía encima y una taza de té, al lado de esta había una notita en la que se veía una caligrafía esplendida de los años 200 de Ramandí, "mi casa es tu casa" decía la nota.

Rose suspiró. -Estoy en casa de Jake...


Pasado un rato, luego de comerce la comida que Jake muy cortesmente le había dejado sobre la mesita, Rose salió del cuarto. Se encontró con un pasillo muy amplio, hacia un lado estaba muy oscuro y hacia el otro escuchaba el canto de un pajarillo, decidió seguir su canto y tras unos segundos de caminar cuidadosamente por el pasillo salió a un jardín. Este tenía un bello árbol de cerezo que se alzaba a un costado, del lado opuesto al árbol y en redondo pasaba un riachuelo de agua cristalina en el que varios pajarillos se refrescaban, ya había dejado de llover y el sol había salido a brillar de nuevo. Jake estaba junto a las flores, recortando algunas y poniendolas juntas en un florero.

-Jake. -llamó la chica, él chico se volvió y la miró sonriendo. -¡Este es el jardín al que me trajiste el otro día!

-Veo que ya despertaste. -respondió él ignorando lo anterior, -Espero que te calentaras, te puse la cobija para que te secaras y te acosté en mi cama para que durmieras.

-Jake... gracias.

-Es un placer.

-¿Cuándo me quedé dormida?

-Justo después que te levanté en mis brazos, te vez preciosa cuando duermes. -dijo él. -¿Ya te sientes mejor?

-Si -respondió mientras una leve sonrisa aparecía en sus labios! -¿Qué haces?

-Decoro este florero -respondió el chico.

Rose se acercó a él, su mirada estaba perdda en los colores de las flores, se veía el dolor en su mirada, tristeza. Jake se sentía triste por ella, sabía que aun cuando dormía había llorado. Extrañaba a su familia, había pasado ya mucho tiempo...

-¿Te gustó la comida? -preguntó él para distraerla.

-Si, gracias, estaba deliciosa. -respondió ella. -Tu cuarto es lindo, por cierto.

-Gracias.

Rose levantó la mirada al cielo, rojizo, naranja, rosado, celeste... el atardecer estaba haciendo su aparición, el sol se ocultaba tras las montañas con lentitud, cada pajarillo salió del riachuelo y se posó en los nidos del gran árbol de cerezo, las luciernagas comenzaron a estirar sus alitas platiadas y las primeras estrellas comienzaron su baile estelar.

-Si le pides un deseo a la primera estrella que veas, ese deseo te será regalado por el destino, decía mi hermano. -dijo Rose calladamente.

-Entonces es tiempo de pedir un deseo... -dijo Jake en el mismo tono callado.

Rose miró al rostro de la estrella con detenimiento, cerró los ojos y con todo el amor mundo deseó "Que mi familia vuelva a casa sanos y salvo". Así mismo Jake cerró los ojos y deseó "Que Rose sea feliz, pase lo que pase"...

De sus almas brotó una luz poderosa que se unió en lo alto del cielo en una hermosa estrella fugaz. Esta cruzó las nubes hasta perderse tras el sol...


Tan rápido como comenzó el atardecer, rápido la noche se dio a conocer...

-Es tarde, -dijo la chica -es tiempo que vaya a casa.

-Claro. -Jake se alzó del suelo y le tendió una mano a Rose para ayudarla a levantarse.

La chica tomó su mano y se levantó. Jake la guió por el pasillo de vuelta en la casa, hasta la puerta principal, donde salieron a la carretera.

-Es mejor ir por la carretera es más corto, no tan lindo, pero más corto. -dijo -Supongo que estás cansada.

-Prefiero el camino bonito, si no te importa.

Jake sonrió, la verdad él prefería el camino largo para así pasar más tiempo con ella, así que su decisión el pareció perfecto.

-De acuerdo.


Salieron del jardín hacia un bosque, siguiendo el mismo tipo de caminito de piedras de colores, Jake tomó la mano de la chica con suavidad entrelazando sus dedos. Por un momento pensó que Rose soltaría la mano, pero no sucedió simplemente no ocurrió.

Caminaron por un largo páramo de flores amarillas, el viento hacía volar millones de pétalos alrededor de los chicos, las luciérnagas les iluminaban el camino y las estrellas el cielo. Era una noche calida y alegra, bella como ninguna...

-Gracias por cuidar de mi hoy, Jake. -dijo Rose con vos dulce. Ella miraba hacia el horizonte, su semblante era más tranquilo y su mirada cristalina, un pequeño rubor se pintaba en sus mejillas.

Jake la miró sonriente, estaba feliz de que su amiga se sintiera mejor, ese era su mayor deseo en el mundo, que Rose fuera feliz.

-Con mucho gusto. -respondio -Fue un placer.

Continuaron su camino sin más, pasado un largo rato llegaron a la casa de la chica. Ella se acercó a la puerta, pero antes de abrir se volvio hacia Jake.

-Te amo Jake. -él se quedó sorprendido, ella se acercó y le dio un corto beso en los labios antes de entrar a la casa y cerrar la puerta tras de sí, sin decir más.


Bueno hasta aca con el capítulo, nos vemos en el siguiente!

Mistery-Lady

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