A pesar del corto aviso, todos los habitantes de Asgard estaban en aquella fiesta. Los únicos ausentes eran Mayura y Loki, que se habían hecho esperar. Tal y como todos lo imaginaron, llegaron juntos y Mayura lucía realmente hermosa en el vestido que Loki le habia mandado a comprar. Iba del brazo del casanova, con total confianza.
Pero su compañía fue corta, ya que Freyr se acercó a saludarlos, asegurándose de apartar a Mayura para sí. Freya no se quedó atrás y pronto acaparó a Loki La galantería del anfitrión era desmedida y bastante asfixiante, así que Mayura le pidió que le trajera una bebida y en ese momento aprovechó a salir al jardín intentando escapar del bullicio y de la mirada de todos los asistentes. Loki había tenido la misma idea unos minutos antes y se encontraron bajo las ramas de una enredadera que cubría un corto pasillo.
-¿Claustrofobia? -bromeó Loki.
-Algo asi. Todas las miradas estaban sobre mi y me molestaba mucho.
-Sí, me temo que yo tengo la culpa de eso -gruñó más para sí mismo, pero Mayura logró captar sus palabras.
-¿Por qué lo dice?
-Bueno, en primer lugar está su vestido. Le queda muy bien, demasiado podria decirse y es inevitable que capte la mirada de todos.
Mayura se sonrojó, pero la oscuridad le permitía ocultarlo.
-En segundo lugar -continuó Loki-, nos hemos convertido en el chisme de moda de Asgard. Claro, soy su fuente favorita de chismes.
-¿Chisme? ¿Qué chisme?
-¿En verdad no lo sabe?
Ella negó con la cabeza.
-La versión más aceptada es que yo estoy intentando quitarle su chica a Freyr y al mismo tiempo intento seducir a Freya. Es su versión preferida, donde yo soy el único villano.
-¡Qué infames!
Loki rió.
-Creí que estaria de acuerdo con ellos.
-¿Por qué iba a estarlo?
-No están del todo equivocados -admitió.
-¿No?
-Sí intento quitarle su chica a Freyr.
-Yo no soy la chica de Freyr.
-Pero tampoco acepta estar conmigo.
-Yo... no puedo aceptar a nadie.
-Es por Koutaro, ¿no es cierto? Aún está enamorada de él.
No respondió.
-¿Por qué no está a su lado si tanto lo ama?
-No puedo. Él... murió hace dos años.
-Lo siento, yo no... no lo imaginé.
Pero las lágrimas comenzaron a brotar sin poder evitarlo. Ocultó el rostro entre sus manos para ahogar los sollozos, pero se detuvo cuando sintió un cálido abrazo que la envolvía con suavidad, sin intenciones ocultas, sólo con el ánimo de brindarle apoyo.
Poder desahogarse después de tanto tiempo fue confortante, pero no tenía deseos de regresar a la fiesta con los ojos rojos y el maquillaje arruinado. Loki le ofreció marcharse sin que nadie lo notara, pidieron su coche y regresaron a la mansión Laufeyjarson.
Aún era temprano, pero los empleados habían aprovechado para marcharse a sus habitaciones antes de lo acostumbrado, lo que obligó a los recién llegados a servirse ellos mismos una ligera cena y Loki aprovechó a servir una botella de su mejor vino para acompañarla.
La charla demoró lo suficiente para acabarse una botella más. Mayura, poco acostumbrada al licor, comenzó a quedarse dormida sobre la mesa. Loki decidió que lo mejor era llevarla a su habitación antes de que quedara completamente inconsciente, pero ella casi no podía mantenerse en pie así que no tuvo otro remedio más que llevarla en brazos.
-Usted es muy amable, si tan sólo no fuera tan coqueto.
Loki rió.
-¿Cómo sabe que soy tan coqueto?
-Me lo ha mostrado desde el momento en que lo conocí. Aunque ya lo sabía de antes.
-Porque los demás le dijeron.
-Sí, pero usted me lo comprobó en esa fiesta. Desde el principio con esos aires de seductor consumado.
-No funcionaron con usted.
-Vaya que fue difícil resistirme.
Decidió guardar silencio antes de que la niñera dijera algo de lo que luego se avergonzara.
-Pero tiene un gran corazón. Creo que los demás lo juzgan con demasiada dureza.
Llegaron al cuarto y Loki la depositó sobre la cama. Se disponia a marcharse, pero ella no se soltó de su cuello y cayó por el impulso, quedando su rostro a escasos milímetros del de ella. Deseaba besarla y ella deseaba lo mismo, pues fue ella quien tomó la iniciativa y unió sus labios con ímpetu, jugando seductoramente.
Pero él se separó y dió un par de pasos lejos de la cama.
-No sabe cuanto he deseado esto, pero le hice una promesa a Fenris.
Y sin decir nada más, dejó la habitación.
Pero su compañía fue corta, ya que Freyr se acercó a saludarlos, asegurándose de apartar a Mayura para sí. Freya no se quedó atrás y pronto acaparó a Loki La galantería del anfitrión era desmedida y bastante asfixiante, así que Mayura le pidió que le trajera una bebida y en ese momento aprovechó a salir al jardín intentando escapar del bullicio y de la mirada de todos los asistentes. Loki había tenido la misma idea unos minutos antes y se encontraron bajo las ramas de una enredadera que cubría un corto pasillo.
-¿Claustrofobia? -bromeó Loki.
-Algo asi. Todas las miradas estaban sobre mi y me molestaba mucho.
-Sí, me temo que yo tengo la culpa de eso -gruñó más para sí mismo, pero Mayura logró captar sus palabras.
-¿Por qué lo dice?
-Bueno, en primer lugar está su vestido. Le queda muy bien, demasiado podria decirse y es inevitable que capte la mirada de todos.
Mayura se sonrojó, pero la oscuridad le permitía ocultarlo.
-En segundo lugar -continuó Loki-, nos hemos convertido en el chisme de moda de Asgard. Claro, soy su fuente favorita de chismes.
-¿Chisme? ¿Qué chisme?
-¿En verdad no lo sabe?
Ella negó con la cabeza.
-La versión más aceptada es que yo estoy intentando quitarle su chica a Freyr y al mismo tiempo intento seducir a Freya. Es su versión preferida, donde yo soy el único villano.
-¡Qué infames!
Loki rió.
-Creí que estaria de acuerdo con ellos.
-¿Por qué iba a estarlo?
-No están del todo equivocados -admitió.
-¿No?
-Sí intento quitarle su chica a Freyr.
-Yo no soy la chica de Freyr.
-Pero tampoco acepta estar conmigo.
-Yo... no puedo aceptar a nadie.
-Es por Koutaro, ¿no es cierto? Aún está enamorada de él.
No respondió.
-¿Por qué no está a su lado si tanto lo ama?
-No puedo. Él... murió hace dos años.
-Lo siento, yo no... no lo imaginé.
Pero las lágrimas comenzaron a brotar sin poder evitarlo. Ocultó el rostro entre sus manos para ahogar los sollozos, pero se detuvo cuando sintió un cálido abrazo que la envolvía con suavidad, sin intenciones ocultas, sólo con el ánimo de brindarle apoyo.
Poder desahogarse después de tanto tiempo fue confortante, pero no tenía deseos de regresar a la fiesta con los ojos rojos y el maquillaje arruinado. Loki le ofreció marcharse sin que nadie lo notara, pidieron su coche y regresaron a la mansión Laufeyjarson.
Aún era temprano, pero los empleados habían aprovechado para marcharse a sus habitaciones antes de lo acostumbrado, lo que obligó a los recién llegados a servirse ellos mismos una ligera cena y Loki aprovechó a servir una botella de su mejor vino para acompañarla.
La charla demoró lo suficiente para acabarse una botella más. Mayura, poco acostumbrada al licor, comenzó a quedarse dormida sobre la mesa. Loki decidió que lo mejor era llevarla a su habitación antes de que quedara completamente inconsciente, pero ella casi no podía mantenerse en pie así que no tuvo otro remedio más que llevarla en brazos.
-Usted es muy amable, si tan sólo no fuera tan coqueto.
Loki rió.
-¿Cómo sabe que soy tan coqueto?
-Me lo ha mostrado desde el momento en que lo conocí. Aunque ya lo sabía de antes.
-Porque los demás le dijeron.
-Sí, pero usted me lo comprobó en esa fiesta. Desde el principio con esos aires de seductor consumado.
-No funcionaron con usted.
-Vaya que fue difícil resistirme.
Decidió guardar silencio antes de que la niñera dijera algo de lo que luego se avergonzara.
-Pero tiene un gran corazón. Creo que los demás lo juzgan con demasiada dureza.
Llegaron al cuarto y Loki la depositó sobre la cama. Se disponia a marcharse, pero ella no se soltó de su cuello y cayó por el impulso, quedando su rostro a escasos milímetros del de ella. Deseaba besarla y ella deseaba lo mismo, pues fue ella quien tomó la iniciativa y unió sus labios con ímpetu, jugando seductoramente.
Pero él se separó y dió un par de pasos lejos de la cama.
-No sabe cuanto he deseado esto, pero le hice una promesa a Fenris.
Y sin decir nada más, dejó la habitación.
