DÍA 9

Volvía a amanecer de nuevo en aquella ciudad.

La gente poco a poco iba acumulándose en las calles para dirigirse a sus respectivos trabajos.

En el hospital, alguien llevaba un buen rato despierto.

- Buenos días... - su voz sonó dulce y cariñosa hacia la persona que comenzaba a despertar a su lado.

- Buenos días Seiya – se destiró – qué tal has pasado la noche?.

- Mejor que tú seguro. Ese sillón tiene una pinta horrible de lo incómodo que tiene que ser.

- Después de 9 días, no está tan mal, créeme – sonrió

- Tantos días llevas aquí junto a mi? - la miró con cariño – eso nunca lo había hecho antes ninguna chica por mi – su voz sonó triste.

- No iba a dejarte solo después de todo – lo miró y sonrió sin evitar sonrojarse.

- Hablaré con la Doctora Mizuno para que me pongan una cama mas grande y así podamos dormir juntos – rió.

- Gracias, pero no. No sabría dormir sin ese horrible sillón - ambos se miraron y rieron.

- Buenos días!.

- Buenos días Amy! - contestó Bunny igual de contenta.

- Preparado para comenzar con tu recuperación Seiya?.

- En verdad ya comencé ayer, Bunny me estuvo contando toda nuestra historia.

- Así que ayer ya comenzaste?, debería de haberte dado el visto bueno – miró a Bunny y sonriéndole, le guiñó un ojo – espero que fuera buena profesora.

- La mejor – miró a Bunny la cual se sonrojó sin saber por qué.

- Pues hoy tus profesoras no se si serán igual de buenas, pero darán lo mejor para que pronto vuelvas a ser el Seiya del que Bunny está enamorada – corrió las cortinas.

- Pero Amy!, no digas tonterías! - su vergüenza era inebitable, cosa que a Seiya le gustó.

- Enseguidas vendrán a por tí – dijo mas seria.

- Doctora Mizuno.

- Amy, por favor.

- Está bien, Amy... podría Bunny acompañarme?, me gustaría que viniera conmigo.

- Por mí no hay problema – la miró – qué dices?.

- Si.

- Pues enseguidas vendrán a buscaros, estar preparados – Amy salió.

- Qué miras? - Bunny vio que una mirada persistente no dejaba de mirarlo.

- Rubia me gustas más – sonrió – voy a ducharme.

Seiya entró en el baño de la habitación para pegarse la ducha que tanto necesitaba desde hacía varios días.

Fuera, una Bunny confundida miraba hacia la puerta tras la cual Seiya se encontraba.

Era extraño, ese chico ya no era el que ella había conocido días atrás, era un Seiya nuevo con una nueva vida por delante, aunque también tenía muchos aspectos de él y una de las cosas que no había cambiado era la forma de decir las cosas que sentía puesto que, aun diciéndolas de broma, era lo que sentía.

- Listo... - Seiya apareció – debo de salir pronto del hospital, la ropa de aquí no es para nada favorecedora... - no dejaba de mirarse.

- Es cierto, de traje eras más atractivo... - Bunny le contestó de la misma menera que él le había contestado antes, cosa que a Seiya le gustó.

- Señor Kou? - una enfermera entró.

- Si?.

- Por favor, sígame.

Ambos salieron de la habitación y siguieron aquella enfermera durante varios minutos hasta una amplia habitación.

En ella se encontraron varias personas más que, al igual que Seiya, sufrían pérdida de memoria, algunas, lamentablemente, irremediable.

La enfermera le indicó que se sentara en una mesa que se encontraba al fondo pegada a una enorme ventana la cual no se podía abrir.

En ella se encontraban varios juegos bastante sencillos para una mente cuerda pero que, en el caso de Seiya, no le sería nada fácil.

Ambos se sentaron uno enfrente del otro y la enfermera poco tardó posteriormente trayendo algunos juegos más.

- Vas a ser tú quien se va a quedar con él? - miró a Bunny.

- Si.

- Pues voy a decirte como debes de enseñarle y os dejo, que tengo otras cosas que hacer.

- De acuerdo.

La enfermera distribuyó encima de aquella mesa gran cantidad de juegos los cuales comenzó a explicárselos a Bunny como si ella fuera la enferma, por suerte, no era así porque de haber sido ella, hubiera tenido para largo...

- Lo has entendido?.

- Si... - la miró preguntándose por qué le hablaba con tanto desprecio.

- Pues aquí los dejo – se levantó y se fue.

- Antipática... - dijo una vez se hubo marchado – como si no supiera hacer estas cosas... - dijo un poco enfadada.

- Yo... como lo ha dicho tan rápido, no me ha dado tiempo a entenderlas... - Bunny lo miró y se avergonzó por haber hablado así – me... lo explicas? - Seiya la miró con inocencia y ansias, al igual que un niño pequeño que quiere aprender.

- Claro... - sonrió con cariño – por cual empezamos?.

- Por éste – cogió el de las formas geométricas.

- De acuerdo – lo cogió y comenzó a explicárselo.

- Gracias por ser tú la que me enseñe – le dijo avergonzado – y siento ser una carga...

- No... para nada... - vio la cara tan triste que tenía – no es una molestia, de verdad – le cogió las manos – lo hago con mucho gusto – le sonrió – empezamos?.

Por una vez en todos aquellos días, vio a Seiya inocente y frágil como un niño, cosa que hizo que Bunny se extremeciera y que no se quisiera separar de él y si lo hacía, que fuera lo mínimo posible.

Se inclinó un poco más hacia delante, hechada sobre la mesa para poder explicarle lo que tenía que hacer Seiya, pero vio que no la estaba escuchando.

- Me puedes escuchar? - Seiya la miró.

- Lo siento, pero me es imposible concentrarme con estas vistas – le señaló hacia abajo, Bunny miró y vio que el canalillo se le veía más de lo normal – sería mejor que te pusieras a mi lado.

- Si... creo que será lo mejor... - dijo toda avergonzada.

Se levantó de donde estaba, se sentó al lado de Seiya y comenzó de nuevo a explicarle lo que le había dicho con anaterioridad.

La diferencia es que ahora Seiya si que escuchaba con atención.

- Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiing! - en algún otro lugar de la ciudad un teléfono sonó – si?.

- Tienes ya preparada a la gente que mañana deberán de hacer redada por la ciudad para ver si la localizan?.

- No, aun no.

- Pues a qué estás esperando! - colgaron.

- Maldito seas... - miró al teléfono como si él tuviera la culpa – Señorita Mizuky, haga venir a los tenientes de cada sección.

- Si señor, enseguida los llamo.

- Mándelos a la sala de reuniones.

- Como mande – la secretaria colgó y le dio a la tecla que comunicaba el altavoz por todos los despachos del edificio – atención a todos los tenientes, el Señor Katsumata los espera en la sala de reuniones. Dirínjanse allí lo antes posible y no me hagan repetirlo – se oyó como cortó la comunicación.

- Es igual de odiosa que él... - Patricia guardó en el ordenador el informe que estaba escribiendo – qué tripa se le habrá roto ahora, seguro que es alguna tontería suya... - iba refunfuñando camino a la sala.

- Por favor, tomen asiento – dijo el Señor Katsumata mientras repartía unas hojas en casa uno de los lugares donde se sentaría cada uno de sus tenientes – y el señor Kumada?.

- Estará seguramente en el laboratorio, yo le comunicaré lo que diga señor.

- Me alegra que lo haya dicho Señorita Kino, porque a usted por ser del departamento de desaparecidos como al Señor Kumada por ser del departamento de homicidios, son a los que más necesito – Patricia se puso nerviosa – esas dos hojas que os he dado – todos las cogieron y miraron a los que aparecían. Patricia se quedó helada – son dos personas que debemos de localizar con suma discrepción. El chico es Seiya Kou, se encuentra en la ciudad, en el Hospital y aunque antes era bastante peligroso, ahora es completamente inofensivo. La chica es Bunny Tsukino, una persona que conoce bien la Señorita Kino – la miró – verdad?.

- Si... - sus manos temblaban.

- Pues la chica lleva desaparecida un par de días y no aparece por ningún lado, al menos que usted, Señorita Kino, sepa donde se encuentra...

- No, no lo sé. Llevo días sin poder hablar con ella – intentó que su voz no sonara nerviosa – qué es lo que ocurre con ella?.

- Eso es información que no puedo proporcionaros por órden de la persona que ha llamado para que la encontremos, lo que sí que ha pedido, ya lo he dicho antes, es mucha discrepción – los miró a todos – en el momento que la encontréis, traerla aquí – todos se levantaron y comenzaron a salir de la sala – Señorita Kino – la paró – espero que por el mero hecho de que sea su amiga, no la ande escondiendo... su trabajo podría estar en peligro si así fuera.

- Descuide – salió de la sala y cogió su móvil – Bunny, cógelo... - nadie contestaba – dónde estás metida... - fue a su despacho y cogió las llaves de su coche – ésto se está poniendo peligroso...

- Necesito que me des las llaves, tengo que cogerlo...

- Ray, Ray... - Fernando jugaba con las llaves – si las quieres, deberías de pedirlas con más cariño.

- Venga ya!, Fernando, está en juego la vida de muchas personas...

- Solo uno.

- No.

- Una cena.

- No.

- Almorzamos?.

- Que te he dicho que no.

- Uno en la mejilla...

- Está bien... - dijo tras suspirar.

- Chicos! - Patricia interrumpió justo en el momento en que Ray le iba a dar el beso en la mejilla.

- Qué oportuna que eres! - se quejó Fernando.

- No es hora de jugar, mirad ésto – les enseñó las hojas que el Señor Katsumata le había dado.

- Qué es ésto? - preguntó Ray.

- El Señor Katsumata ha dado la órden de que capturemos a Bunny y a Seiya.

- Y eso por qué? - volvió a preguntar Ray.

- No lo se, no ha querido dar mas explicaciones, pero estoy segura de que Tomoe está detrás...

- No me extrañaría nada... - Fernando se quedó pensando – debemos de poner en protección a Bunny y Seiya sin que nadie se entere.

- Si al menos supiera donde está, la he llamado un montón de veces y me sale el móvil apagado – dijo Patricia.

- Hoy Seiya empezaba su reabilitación, quizás esté con él.

- Pues vamos a buscarlos, cuanto más tardemos, más corre el tiempo en contra – Fernando se puso de pie.

- En el hospital nos vemos – Patricia salió.

- Voy con ella...

- De eso nada... - Fernando cogió a Ray de la mano – me debes algo...

- Si?... - se acercó a él un poco sensual – creo que lo dejaremos para otra ocasión – dijo con las llaves en sus manos.

- Me gusta que me pongas las cosas difíciles... - sonrió y salió tras ella.

Ray llamó a Carola dirección al hospital para que se reuniera allí con ellas.

Mientras tanto, Amy, se había reunido con Seiya y Bunny en las clases de reabilitación.

- Qué tal va? - preguntó Amy.

- Lento... soy muy lento para recordar todas estas cosas... - dijo desanimado.

- No te preocupes por eso – Bunny le sonrió – lo estás haciendo muy bien.

- Pero...

- Poco a poco lo irás haciendo más rápido – dijo Amy.

- Tómate todo el tiempo que necesites, sea el que sea, yo voy a estar a tu lado – le apartó el pelo de la cara y lo miró con cariño.

- Me encanta esas miradas entre los dos – se vio un flash.

- Me gustaría que alguna vez avisaras – Bunny rechistó.

- Imposible, entonces no serían espontáneas y son las mejores – sonrió.

- Qué hacéis aquí? - preguntó Amy.

- Ray me ha llamado, me ha dicho que me viniera aquí con vosotros, que era urgente – Amy y Bunny se miraron.

- Que bien que ya estés aquí – se oyó a Patricia.

- Me pillaba cerca...

- Ray y Fernando también vienen? - dijo Amy al verlos.

- Qué ocurre? - preguntó Bunny.

- Ésto... - Patricia les enseñó los papales los cuales Bunny miraba pidiendo una explicación – estáis en busca y captura Bunny...

- Cómo?...

- Nuestro superior ha dado la orden de capturaros...

- No les estregarás, verdad? - Carola la miró.

- Claro que no! - dijo Fernando – si os hemos juntado a todos es para buscar una solución.

- Solución que creo que se cual es... - todos miraron a Patricia – a Bunny la tienen como desaparecida, lo cual significa que la idea que tuvo Carola de disfrazarla a funcionado, así que...

- Llamaré a Omoshiori – dijo Carola.

- Pero además, para ello, Seiya debería estar de dado de alta, aquí no es seguro que siga estando, saben donde está – dijo Patricia y miraron a Amy.

- Sabéis que siempre estoy de acuerdo con vuestras decisiones, pero con esta no puedo estarlo, Seiya es un paciente que no está recuperado – dijo Amy.

- Pero aquí corre peligro – dijo Ray.

- Necesita seguir con su reabilitación hasta que se recupere por completo.

- Vendré todos los días con él – Bunny la miró – Amy, por favor...

- Está bien... - dijo tras un suspiro – pero quitarme esa cara de lástima que tenéis antes de que me arrepienta.

- Gracias! - la abrazó.

- Otra cosa Bunny, te hemos buscado un apartamento para que podáis estar hasta que todo ésto acabe – dijo Fernando – cercano a mi casa y a la de Patricia en caso de que ocurriera algo.

- Cuando queráis, nos podemos ir, Omoshiori nos espera – dijo Carola tras colgar el móvil ya que había estado hablando con él mientras los demás hablaban.

- Vamos – dijo Bunny.

Antes de salir del hospital, Bunny volvió con Seiya a la habitación para que se quitara esa ropa tan horrorosa que daban en los hospitales y también, para recoger las pocas cosas que en ella tenían.

Después de ello, se reunieron en la entrada del hospital y cogieron camino hacia la tienda de Omoshiori, ese amigo tan estrambótico que Carola tenía desde hacía tantísimo tiempo y que nadie sabía de donde había salido.

- Vamos todos juntos? - preguntó Carola.

- Será lo mejor – dijo Fernando y todos entraron en su coche.

- Bunny... - le dijo Seiya bajito para que nadie se enterara.

- Dime.

- Quienes son?.

- No los conoces...? - tuvo un gesto negativo con la cabeza – mira, el que conduce es Fernando Kumada, es el jefe del departamento de homicidios y también el del laboratorio criminalístico, la que va a su lado es Ray, teniente del laboratorio que lleva Fernando, la que está a mi lado es Carola, mi compañera de trabajo y la que va en el otro coche es Patricia, jefa del departamento de desapariciones de la policia – vio como Seiya le cogió la mano – no te preocupes – le apretó la mano – todos son amigos nuestros y nos están ayudando en todo ésto.

- Y dónde vamos?.

- A ver a Omoshiori – dijo Carola con una gran sonrisa.

- Ambos estamos en peligro y para poder despistarlos es necesario cambiar de aspecto, yo ya lo he hecho y ahora te toca a ti – sonrió y vio la cara extrañada que Seiya tenía – confía en mi... - vio que Seiya se quedó extrañado por esa frase – en varias ocasiones tú me la dijistes a mí y ahora te la digo yo a tí, no te preocupes, todo saldrá bien.

- Carola, vamos bien por aquí? - le preguntó Fernando.

- Si, en la tercera calle, gira a la izquierda, la segunda derecha y después la cuarta a la izquierda.

- De acuerdo

- No te preocupes por cual es la tienda, notarás cual es...

Fernando siguió conduciendo tras seguir las indicaciones que Carola le había dado.

Aunque había amanecido soleado, poco a poco las nubes habían aparecido encapotando el cielo de tal manera, que había llegado a convertirse en un manto grisáceo oscuro y las gotas de lluvia habían empezado hacer acta de presencia. Fernando y Ray fueron los primero en darse cuenta al verlas caer en el cristal del coche.

- A que adivino la tienda que es? - dijo Fernando.

- Así es como Omoshiori se hace destacar entre los demás.

- Tiene un gusto demasiado estrambótico – objetó Ray.

- Pero es el mejor de todos – Carola abrió la puerta – vamos? - dijo bajando del coche siendo seguida por todos los demás.

- Este lugar me suena... - Seiya dijo mirando a toda la fachada sin haber soltado ni un solo instante la mano de Bunny.

- Tú ya has estado aquí... me acompañaste junto a Carola – sonrió.

- Omoshiori? - Carola preguntó tras abrir la puerta – Omoshiori, soy Carola!.

- ...! - dijo con su deje de la otra acera – no se como te las apañas querida, pro siempre estás estupenda – la cogió de las manos y le dio dos besos.

- Siento haber llamado tan precipitadamente.

- No te preocupes, sabes que me gustan los retos – se quedó mirando a todos los demás – tú eres la chica que vino la otra vez. Estás divina! - se acercó hacia Bunny.

- Gracias... supongo... - dijo avergonzada.

- Y tú eres el chico que las acompañó – miró a Seiya.

- Y ahora es a él al que debes de cambiar lo máximo posible.

- Pero qué dices loca!, si está bellísimo así! - se giró hacia Carola.

- Su vida corre peligro, necesita un cambio urgente.

- Está bien... intentaré estropear lo menos posible esta obra de Dios – cogió la mano de Seiya – sígueme – dijo dirección a unas cortinas – ésto me llevará un rato – y tras decir eso, pasó tras las cortinas y ambos desaparecieron.

- Espero que haga bien su trabajo... - dijo Patricia entre risas.

- No te preocuepes, si algo no le falta, son plumas! - Ray rió a carcajadas, seguida de Patricia, Fernando y Bunny que intentó disimular.

- Ya se que es un poco raro, pero es muy buena persona y el mejor en su trabajo – Carola lo defendió – y también muy lento para ello... nos vamos mientras tanto a algún lado?.

- Iros vosotros, yo me quedo a esperar a que salga.

- Pero puede tardar un buen rato.

- No importa, tengo mi ordenador – lo tocó – y trabajo que hacer – sonrió.

- Entonces nos quedamos todos, es mejor asegurarnos de que estarán bien hasta que los dejemos en el departamento custodiado – dijo Fernando.

- Cómo lo has conseguido tan pronto? - le preguntó Ray.

- Digamos que me tenían que hacer un favor...

- Pues con esos favores, deberíamos de tener cuidado hasta averiguar quien dentro del cuerpo es de fiar y quien no – dijo Patricia.

- Éste te puedo garantizar que es de la confianza buena.

- Eso espero...

- Chicos... - Bunny se metió en medio de la conversación – gracias por toda vuestra ayuda y perdonar todas las molestias que os estamos causando, de no ser por todos vosotros, no sé lo que hubiera pasado con Seiya y conmigo...

- No hay nada que perdonar – dijo Ray.

- Somos policías y nuestro deber es proteger a los buenos – dijo Patricia.

- Y capturar a los malos – siguió Fernando.

- Desenmascarándolos para todo el mundo para que sepan quien son en realidad – concluyó Carola – siempre hemos estado unidas y siempre lo estaremos.

- Gracias...

- Ejem... - Omoshiori apareció – podíais prestarme un poco de atención? - todos miraron hacia él – gracias. He aquí mi último trabajo...

Corrió las cortinas con sus manos dejando ver a un Seiya tan distinto que de nos saber con antelación que era él, nadie lo hubiera reconocido.

Omoshiori le había teñido todo su cabello negro azabache de un rubio platino que deslumbraba, sus ojos, azules como el mar, resaltaban entre aquel cabello claro y piel blanca.

Le había cortado la coleta, esa hermosa coleta que a Bunny tanto le gustaba, dejando completamente al descubierto su esbelto cuello.

Iba vestido elegante pero informal, una camisa azul cielo ocupaba la parte de su torso dejando al descubierto parte de su pecho por no llevar los botones abrochados, el pantalón que era de color blanco lo llevaba un poco ceñido y sujeto con la correa, una chaqueta blanca, iba sostenida en una de las manos de Seiya.

- Qué os parece? - no dejaba de mirarlo – es un ángel! - Seiya estaba muy avergonzado.

- Porque sabemos que es Seiya, si no, diría que no es él – dijo Patricia.

- Está guapísimo... - Ray no le quitaba los ojos de encima.

- Buen trabajo Omoshiori! - Carola lo felicitó – eres sin duda el mejor de todos.

- Oh... gracias... pero no es para tanto... - aunque pareciera modesto, en el fondo desea todos esos elogios.

- Bueno... terminando esto, será mejor que nos marchemos – Fernando quería salir de allí cuando antes.

- Bunny... cómo estoy? - preguntó camino al coche.

- Distinto – le contestó sin mirarlo.

Subieron al coche sin hablar nada más, aunque tanto para Seiya como para Bunny les era imposible no mirar de reojo al otro, Bunny porque Seiya estaba tan completamente distinto, aunque igualmente atractivo y eso la hacía ponerse nerviosa y Seiya porque llevaba notando distante y fría a Bunny desde que Omoshiori había corrido aquellas cortinas y había dejado al descubierto era trasnformación que le había hecho.

- Aquí es – Fernando les habló.

- Aquí?, es un edificio demasiado lujoso para haberlo prestado como un favor, no crees? - dijo Bunny.

- Menos posibilidades habrá entonces para que sospechen de vosotros, no crees? - los miró y sonrió.

- Vayamos a verlo! - Carola bajó del coche.

- Espera un momento – Patricia se acercó donde ellos estaban tras bajar de su coche – mejor hagámoslo poco a poco, si entramos todos a la vez, puede ser un poco cantoso y Tomoe es muy probable que tenga gente desperdigada por toda la ciudad.

- Bien pensado – dijo Ray – subiré primero con Seiya – Fernando y Buny se miraron haciendo patentes sus celos.

- Sé que será poco lo que tardaréis en subir, pero... quisiera subir con Bunny, me siento seguro si está a mi lado – la cara que puso Ray fue todo un poema.

- Lo haremos así, Patricia subirá la primera para ver si hay alguien, después Ray, luego Carola con Bunny y Seiya y por último lo haré yo para cubrir la retaguardia.

Todos asintieron y Patricia fue la primera que entró en el edificio.

Entró con cautela en intentando no llamar mucho la atención a pesar de que su mano derecha no dejaba de llevarla cerca del arma que siempre llevaba encima y la cual llevaba escondida bajo su chaqueta.

Ray lo hizo un minuto después y así también Carola junto con Seiya y Bunny.

Todos se habían reunido en el pasillo de la primera planta junto al ascensor.

- Riiiiiiiing!... - le sonó el móvil a Fernando antes de entrar.

- Qué ocurre? - se asustó al ver que era Ray.

- Esto... en qué planta y qué número es el departamento?...

- Dónde estáis? - Fernando cayó en la cuenta que no les había dado esos datos.

- En la primera planta, junto al ascensor.

- Esperaros ahí, voy hacia dentro y os recojo... - colgó el móvil y entró – subir – dijo al abrirse la puerta del ascensor.

- Vaya una manera de coordinar las cosas... - dijo Patricia una vez subida en el ascensor.

- Y se supone que mi vida y la de Seiya la tenemos en sus manos... - dijo Bunny con picardía y sarcarmo.

- Vale ya chicas, ha sido un fallo técnico... lo siento... - se avergozó – aquí es – el ascensor se paró en el piso 9º – vamos – todos salieron y se pararon en la habitación 220 – bienvenidos a vuestra nueva casa... - dijo abriendo la puerta.

- Vaya... - Carola fue la primera en hablar – es... enorme!.

- Y demasiado caro para nosotros... - dijo Bunny.

- Tomároslo como unas vacaciones a gastos pagados – Fernando les sonrió – en los armarios hay algo de ropa, mañana pasaremos por el hotel donde estábais y traeremos el resto de las cosas.

- Gracias, de verdad.

- Es nuestro trabajo Bunny – Patricia le puso la mano encima del hombro.

- Una cosa Bunny – dijo Fernando – no le habras la puerta a nadie y tampoco cojas el teléfono, si queremos hablar contigo, te llamaremos al móvil y para entrar, todos tenemos una llave, de acuerdo? - miró a todos los demás los cuales asintieron – pues eso es todo, disfrutar de la estancia que el departamento de policía de la ciudad os facilita! - invitó a los demás a salir y cerró la puerta tras ello.

- Tan importante es que sigamos vivos para que se estén tomando tantas molestias? - preguntó Seiya asomándose por la ventana.

- Creo que han exagerado un poco... no hacía falta tantos lujos para ello.

- Todos ésto me recuerda a mi casa... - su voz sonó nostálgica – Bunny...

- Dime.

- A que te atraigo con mi nuevo look? - se volvió hacia ella.

- Qué? - se puso colorada y se volvió – no digas tonterías!.

- Lo he estado pensando... - su voz volvió a sonar triste tras intentar desviar segundos antes la conversación – y ojala pudiera recordar todos esos momentos que los dos hemos pasado juntos... - Bunny lo miró – quisiera saber que fue lo que pasó entre nosotros para que te estés tomando tantas molestias, para que estés a mi lado y para que yo necesite tenerte cerca...

- Ya te lo dije, me salvaste la vida y ahora soy yo la que te la está salvando a ti.

- Te puedo pedir una cosa?.

- Claro.

- Abrázame...

- Me estás vacilando? - se puso a la defensiva.

- No... te lo estoy diciendo muy enserio – Bunny se acercó y lo abrazó notando como Seiya la abrazó fuerte – no se muy bien por qué voy a decirte ésto, pero... no te vayas nunca de mi lado, necesito tenerte cerca y sé que sin tí, no sabría seguir hacia delante.

- Estaré a tu lado siempre y cuando tú quieras que lo esté...

Mientras tanto, a las afueras de la cuidad, en una gran mansión...

- Toc, toc... profesor? - entreabrieron la puerta.

- Pasa Yuka.

- Perdone que le moleste.

- No te preocupes, el Señor Chiba estaba apunto de marcharse. Qué ocurre?.

- Profesor... siento tener que decirle ésto, pero el Señor Kou ha desaparecido del hospital... siguen buscándolo pero no lo encuentran...

- Que no dejen de hacerlo.

- Si señor – salió y cerró la puerta.

- Vaya con tu querida Bunny, Armando...

- Al final está resultando ser inteligente y todo...

- No te preocupes, estoy seguro de que sigue en la ciudad y sé como hacerla salir...

Ambos brindaron y tras beber un sorbo de su copa, rieron con complicidad.