NARRADOR (SHINDOU)

Empezaba un nuevo día, salí de casa a la misma hora de siempre. La conversación de ayer con Allara aún rondaba en mi cabeza. Si eso se puede llamar conversación. Al menos, pude resolver mi duda, no estaba loco. Allara me dijo que confiase en ella y lo iba a hacer, pero en algún momento necesitaré respuestas.

Para mi sorpresa, se hacía tarde y Kirino no había llegado a nuestro punto de encuentro. Que por supuesto, era justo delante de mi casa. Se me hizo bastante raro no verlo, pero después de esperar quince minutos me marché. Estaba preocupado, si estuviese enfermo me habría mandado un mensaje. De camino a la escuela, miré mi móvil. No había ningún mensaje de Kirino, así que decidí mandarle yo uno. Deseaba que solo se hubiese dormido, le necesitamos para el partido de hoy.

NARRADOR (ALLARA)

"¿Se puede saber que le dijiste a ese chico ayer?" Me acababa de despertar y los superiores ya andaban echándome la bronca, sin duda, eran un despertador muy efectivo.

"¿Por qué Shindou recuerda lo que dije?" Contraataqué con mi pregunta.

"Ya te lo hemos dicho, no tenemos ni idea. Pudo ser un fallo en el sistema, es la primera vez que borrábamos la memoria." Eso me enfadó.

"¿Quieres decir que yo podría haber muerto en vez de quedarme inconsciente? Si es así, no me puedo creer que lo usaseis."

"No, estábamos seguros de que no morirías. No habríamos hecho algo así, tienes que confiar en nosotros." No podía, no podía confiar en ellos. Después de las cosas que hacen con las personas de este mundo no puedo. Es como si para ellos fuesen juguetes y puede que no sean reales, pero en este mundo están vivos.

"¿Y bien?"

"¿Qué?" Les contesté fríamente mientras terminaba de prepararme para bajar a desayunar.

"¿Qué le dijiste?" Qué pesados.

"Le mentí, le dije que confiase en mí."

"Bueno, no está mal. De esa manera dejará de molestarte por un tiempo. En cuanto podamos, le borraremos de la cabeza esa conversación también. Por ahora, investigaremos el por qué no funcionó con él."

"Hacer lo que queráis." Les dije a la vez que bajaba las escaleras.

"Allara, en el partido… haz caso a lo que te digamos." Y colgaron. Lo llevaban claro si querían que les hiciese caso como si fuese su perrito. No soy su esclava, ni mucho menos.

Aki me hizo el desayuno y lo comí junto con Tenma antes de levantarnos de la mesa y ponernos en marcha hacia el colegio.

Estábamos esperando a Shinsuke y Aoi cuando Tenma me habló por primera vez en la mañana. Había estado pensativo desde que le había visto y de vez en cuando, se perdía en su mundo.

"Nos esforzaremos en este partido, es muy importante para nosotros."

"¿Importante? Solo es un partido amistoso, ¿no?" Tenma se puso algo nervioso con mi pregunta.

"S-sí, pero hay que esforzarse al máximo igualmente." Me reí, aunque no estaba muy convencida.

"Así se habla capitán." En ese mismo momento, llegó Aoi.

"¡Buenos días!" Levantó su mano en forma de saludo.

"¡Buenos días!" Contestamos Tenma y yo al mismo tiempo.

Aoi miró a los lados preocupada y se dirigió a Tenma.

"¿Conseguiste hablar con él?" ¿Con quién?

"No, Shinsuke se fue demasiado rápido y no contestó a ninguno de mis mensajes." Aquí había gato encerrado.

"¿Qué le ha pasado a Shinsuke?" Tanto Aoi como Tenma se miraron.

"Ayer, cuando te fuiste con Shindou, dije algo que creemos que le molestó." Aoi parecía sentirse culpable, tan grave no podía ser.

"¿Qué dijiste?"

"Que Shindou se te iba a confesar." ¿Confesar? ¿Shindou? No pude evitar reírme. Sinceramente, me gustaría. Pero no puedo imaginarme a Shindou enamorado de mí, le veo como un amigo achuchable, eso es todo. "¡Lo siento!"

"Tranquila Aoi." Dije entre risas.

"¿Y se te confesó?" Tenma curioso.

"¡Claro que no! Solo me quería hablar del partido de hoy, nada más." Los dos suspiraron, ¿me lo parecía a mí o estaban demasiado aliviados? ¡Tan fea no soy! "¿Y qué tiene que ver Shinsuke con esto?"

"En realidad, no lo sabemos. Shinsuke se marchó cuando dije eso. Pensamos que le molestó, pero no entendemos bien por qué." Imposible, seguro que le pasaba algo más. Si no todo tiraría a celos y no puede ser, por varias razones...

"Yo no creo que sea por eso, de todas formas hablaré con él. A veces contárselo a alguien que conoces menos, suele funcionar para sincerarse." Los dos me sonrieron y pensando que Shinsuke no aparecería nos marchamos al colegio.


NARRADOR (SHINSUKE)

Tonto, tonto, tonto, ¿por qué no has salido a hablar con ellos?

Podía ver como Allara, Tenma y Aoi se alejaban, pero mis piernas no respondían. Estaba escondido detrás de una de las paredes de la calle y había oído toda la conversación. Estaban preocupados por mí y me sentía mal por hacerles sentir de esa manera. No era culpa suya, la culpa la tenía Shindou por hacerse el chulito. No quiero preocupar a Allara, pero tampoco sabía que decirle. No puedo decirle la verdad, no puedo decir nada. El solo pensarlo me pone nervioso, ¿qué debo hacer? No quiero sentirme así, definitivamente, no quiero.

Lo único en lo que tengo que pensar ahora, es en el partido.


NARRADOR (ALLARA)

Nada más entrar en el colegio, Shindou se nos acercó. Llego al mismo tiempo que nosotros, pero venía solo, cosa que me extraño.

"¡Buenos días Shindou-sempai!" Le dijimos todos a la vez. Pronto se nos unieron Amagi-sempai, Hamano-sempai, Hayami-sempai y Kurama-sempai. Los cuatro nos dieron los buenos días y nos dirigimos a nuestras respectivas aulas. Los chicos empezaron a hablar sobre las tácticas para el partido de hoy y yo escuchaba ilusionada todo lo que decían.

Sin embargo, no podía dejar de pensar en el defensa que no estaba presente.

"Shindou-sempai, ¿y Kirino?" Shindou se paró y todos los demás le copiaron.

"¿Shindou-sempai?" Tenma le llamó. Él simplemente levantó al mirada sonriendo.

"Hoy no hemos venido juntos, pero no creo que tarde en llegar." Todos miramos a Shindou extrañados, pero me pareció que el que más preocupado estaba era él.

"No tenéis que preocuparos, estoy seguro de que vendrá al partido." Al girarme para averiguar de quien era esa voz me encontré con Kariya, a su lado estaba Hikaru que le miraba fijamente.

Kariya se marchó tan rápidamente como había aparecido y entro en clase. Hikaru le llamó y corrió detrás de él. Quise hablar más con Shindou, pero las campanas del inicio de las clases sonaron y nos tuvimos que separar.

Fui a sentarme en mi mesa, pero mi mirada se clavó en Shinsuke que estaba ya sentado y sacando los libros de la primera clase. Me acerqué a él, aprovechando que la profesora no había llegado.

"¿Estás bien Shinsuke?" Él no me respondió, pero pude darme cuenta de su sorpresa al hablarle. La chupi pandilla nos miraba de reojo. "Oye, si te pasa algo puedes contármelo. Sé que suena muy típico, pero puedes confiar en mí." Siguió el silencio y luego risas. La chupi pandilla se empezó a mofar de mí.

"Mirar, la parejita está peleada." Dijo la chica que me empujó el otro día.

"Por lo que parece a sido culpa de ella, me lo esperaba." Dijo otra chica que estaba al lado de la primera.

"Ya os dije yo que era una guarra, seguro que le ha engañado." Ahora el chistoso de la clase. Sus compañeros solo se rieron de la situación. Yo ignoré sus risas y seguí intentando que me hablara.

"¿He hecho algo mal?" Pero su silencio continuó, parecía que no estuviese hablando con él.

Tenma, Aoi, Hikaru y Kariya me miraban de reojo también, parecía que no querían iniciar una pelea con sus compañeros. Por una parte me disgustó que no me defendieran, pero sabía valermelas por mí misma.

"Encima, es una mentirosa." Ese comentario me dolió, porque lo que había hecho desde que llegué era mentir. Ocultar la verdad, era mentir después de todo. Bajé la cabeza y apreté los dientes con rabia.

"Los mentirosos sois vosotros." ¿Kariya? "Si tenéis que daros a valer insultando a los demás, los mentirosos sois vosotros." Me estaba protegiendo.

"Es cierto, os metéis con ella porque sabéis que es más fuerte que vosotros. Si no estuvieseis todos juntitos no le diríais nada." Esta vez, era Aoi quién me protegía.

"¿Qué has dicho niñata? Repítelo." La chica del codazo de nuevo.

"No la llames niñata, solo eres una cobarde que intenta llamar la atención. La verdad, es que vuestra amistad es falsa. Estáis juntos por miedo a estar solos." Tenma protegió a Aoi y se puso delante de ella, cosa que hizo que ella se sonrojase levemente.

"Repetirlo y os partimos la cara a todos." Toda la clase estaba enfrentada. Y con decir toda, quiero decir toda. Todos los que no eran del club de fútbol estaban contra nosotros o hacían como si no pasase nada, por miedo a meterse en la pelea.

"Si tantas ganas tenéis de pegarnos adelante, solo demostraréis que tenemos la razón. Metiéndoos todos juntos con una persona, eso es de cobardes. Yo preferiría estar solo." Hikaru subió un poco el volumen. Recordé que a él de pequeño lo dejaron solo los de su clase por intentar ser amigo de todo el mundo, había cambiado mucho desde entonces. Creo que lo respetaba bastante.

"Está bien pelo morado, tú te lo has buscado." Uno de los chicos intentó pegar a Hikaru, pero me puse delante de él para recibir el golpe en su lugar. Cerré los ojos esperando el dolor, pero no llegó.

Abrí los ojos y me quedé literalmente en shock. Tsurugi estaba agarrando el brazo del chico con fuerza. Él chaval intentaba soltarse, pero en vano. Tsurugi tenía la fuerza suficiente como para mantenerlo en esa posición todo el tiempo que quisiese. Mi corazón empezó a latir rápido al darme cuenta de lo que había pasado.

Tsurugi me había protegido de ese golpe, me había ayudado. Había aparecido en la clase como los héroes, en el último momento.

"Puede que sea una despistada, pero la única persona que puede meterse con ella soy yo." Tsurugi le empujó hacia sus amiguitos y les miró con una cara que me daba miedo hasta a mí. "No volváis a meteros con mis amigos." Debo decir que Tsurugi parecía bastante guay en esa situación y ese pensamiento solo hacía que mi corazón se acelerase más.

Los demás pusieron ojos del gato con botas y se lanzaron a abrazar a Tsurugi. Menos Kariya, que se sonrojó un poco y se sentó, supongo que quería hacer lo mismo pero le daba vergüenza, igual que a mí. Me pareció divertida la escena. Tsurugi intentaba soltarse de sus abrazos sonrojado y los demás le apretujaban más fuerte aún. No pude evitar sonreír.

La profesora llegó al de poco y comenzó la clase, no tuve tiempo de volver a dirigirle la palabra a Shinsuke y me quedé con ganas de saber que le pasaba. Me pasé pensativa toda la mañana.


A la hora de comer, Shinsuke se acercó a Tenma, Hikaru y Aoi y se marcharon a no sé donde, a comer supongo. Aoi me miró cuando salían y se disculpó conmigo, Shinsuke no quería que yo fuese con ellos. Me sentí apartada y algo sola, no entendía por qué se había enfadado de repente.

Kariya también desapareció del aula y cómo no quería problemas con mis compañeros, salí de allí y fui a comprar algo a la cafetería. Tarde un buen rato en elegir mi comida y me senté en el patio, cerca del campo de fútbol.

Me llevé una sorpresa al ver a Akane a lo lejos, decidí llamarla. No iba a estar sola y eso me alegraría la comida. Oír a Akane hablar de su príncipe azul era muy divertido.

"¡Oye, Akane!" La saludé con la mano. Ella se giró y al verme me ignoró. Midori se puso a su lado, me miró y me sacó la lengua.

"¡Eres de los peor!" Me gritó de lejos.

Akane siguió su camino fingiendo no haberme visto y Midori la siguió. ¿Más personas enfadas? ¿Qué has hecho Allara?

Casi sin creérmelo, acabé sentándome en las escaleras del campo de fútbol yo sola. Pensaba en todo lo que había hecho hasta ahora, pero no se me ocurría el por qué estaba todo el mundo enfadado conmigo.

"¿Te has perdido despistada?" Reconocí su voz al instante, Tsurugi Kyousuke.

"No estoy de humor." No tenía ganas de ponerme a discutir con él. Comí de mi bocadillo y mastiqué despacio, quizá había sido un poco cruel con él.

"Entonces, me voy." Le agarre de una pata del pantalón sin voltearme, ni siquiera sé cómo lo hice.

"¿Puedes quedarte?" No me atrevía a mirarle a la cara, de seguro me iba a rechazar. Después de haberme salvado no debería haberle hablado así. Para mi sorpresa y sin decir nada, Tsurugi se sentó a mi lado en silencio. Mi corazón volvió a acelerarse al darme cuenta de lo cerca que estábamos.

"¿Qué te pasa? No creo que lo que te digan esos idiotas te haya afectado tanto." Tenía razón, por desgracia.

"Hay gente enfada conmigo y no sé por qué. No entiendo en que momento he metido la pata." Seguía sin mirar a Tsurugi por la vergüenza.

"No creo que sea culpa tuya, pero si lo es solo tienes que disculparte. Al principio, yo tampoco me llevaba muy bien con ellos y les hice cosas algo crueles. Pero me disculpé y Tenma y los demás me perdonaron, así de simple. No tienes que preocuparte." Tsurugi tenía un pasado que yo conocía perfectamente y todo lo que me había dicho era cierto. Si me disculpaba, seguro que me perdonarán. Haya hecho lo que haya hecho, que no sé muy bien que es.

"Gracias Kyousuke." ¿Lo he dicho en voz alta? Entré en pánico.

"De nada." ¿Me había oído? Pero lo había dicho muy bajito, ¿cómo era posible? Además he dicho Kyousuke, su nombre, ¿en que estaba pensando? Mi cabeza estaba hecha un lío y mi corazón a punto de darle un infarto.

Miré lentamente hacia él y me sorprendí aún más. Estaba sonrojado, seguro lo estaba. Podía ver sus mejillas rosadas y parecía intentar esconderlo con sus manos. Miraba a cualquier lado que no fuese a mí y estaba tan nervioso como yo. Por un momento, me sentí muy a gusto.

Quería hacer una locura, quería tocar su pelo. Siempre he querido hacerlo, desde la primera vez que lo vi y no en este mundo, sino en el real. Levanté suavemente mi mano del suelo y la acerqué a su cabeza. Rezaba porque Tsurugi no me mirase y me acercaba lentamente a su pelo azulado. Me perdía en ese color, me recordaba al color del mar. Tranquilo y capaz de calmar a cualquiera.

Cuando estaba a punto de tocar su pelo, Tsurugi se giró. Nuestros ojos se encontraron y nos quedamos quietos, parecía como si el tiempo se hubiese detenido de verdad. Como en las películas románticas del cine. ¿Eh? ¡Espera,espera! ¿Películas románticas?

Perdí el control de mis nervios y me sonrojé enormemente. Tenía que pensar en algo rápido.

Llevé mi mano hasta su pelo y fingí quitarle algo.

"T-tenías una hoja en el pelo…" Bajé mi mano y la escondí torpemente para que no se diese cuenta de mi pequeño engaño.

"G-gracias." ¿Me lo pareció o Tsurugi también tartamudeo?

Las campanas de las clases de la tarde rompieron el momento.

"B-bueno, hay que ir a clase." Me levanté de un salto.

Tsurugi solo asintió con la cabeza y no dijimos nada en todo el camino de vuelta a clase.

Fin.

Nah, mentira. Tengo mucho que escribir aún. Espero vuestros reviews, también me gustaría saber vuestra opinión del desarrollo de la historia. Un besazo y ¡hasta pronto!