Toda su vida le habían enseñada a aparentar, a utilizar una mascara que cubriera su verdadera realidad. Situación que al desposarse con Russel Fabray aumento de sobremanera. Pero si había algo en su ser más grande que su necesidad de crear espejismos ante la sociedad, era el inmenso amor que sentía por sus hijas. Eso le dio la fuerza necesaria para sacar lo podrido de su vida e intentar de nuevo, cosa que se le esta haciendo demasiado difícil.

No quería equivocarse de nuevo. Suficiente tiene con haber abandonado a su hija cuando mas la necesitaba pero esto era más grande que ella.

-¿Y que piensas hacer?-

- Hablare con ella.-

-No lo hagas ahora, deja que ella se acerque a ti…-

-¿Acaso no quieres que arruine su preciosa cita con esa chica?, yo decidiré que hacer, soy su madre.-

-Entonces actúa como tal. Conócela, aprende de ella y deja que aprenda de ti, consigue que confíe en ti de nuevo.-

-Aun tengo mucho que procesar Susan.-

-Yo lo se y te entiendo Judy créeme que si, pero ahora como estas, tan confundida no podrás tomar la decisión correcta… piensa bien que es lo que harás porque eso definirá para siempre la relación que tendrás con tu hija.

-Gracias por ese apoyo tan confortativo…-

-¿Piénsalo si?...-

-Es mi hija y la amo, pero esto me sobrepasa…-

-Judy…-

-Nos vemos Susan.-

Y sin mirar a su suegra, sale de la habitación con la mirada perdida, sube a su auto y comienza a manejar con destino a su casa.

Su cerebro intentaba procesar todas las palabras que Susan había dicho pero su corazón estaba necio en aceptarlas. Ama a su hija por sobre todas las cosas, con forme ha pasado el tiempo ha aprendido que lo más importante del mundo es tu familia y que lo que diga la gente de ti no importa en lo mas mínimo. ¿Pero que se tiene que hacer cuando te dicen que tu hija es lesbiana y que sobre todo esta enamorada?

Entra a su casa con pasos directos hacia la habitación de su hija cuando se percata de un delicioso aroma proveniente de la cocina. Se dirige hacía el lugar mientras sus ojos ven algo que no había an visto en años. Quinn estaba con una sonrisa reluciente, llena de felicidad pero sobre todo paz. Su ojos brillaban de sobre manera, no había duda de que su rostro reflejaba lo que significaba ser una persona feliz.

La rubia, decidida ha darle una gran sorpresa a Rachel, después de buscar las recetas sobre los platillos que Santana le había comentado antes, inmediatamente comenzó a cocinar. Todo tendría que salir perfecto esa noche y lo que Quinn Fabray deseaba, Quinn Fabray conseguía. Y al parecer lo estaba consiguiendo, los "latkes de manzana" tenían un aspecto fabuloso igual que su sabor. Aunque estaba teniendo problemas con la receta de lasaña vegetariana que encontró en internet, parecía que todo estaba en orden.

Mientras Quinn realizaba los últimos toques de su comida, Judy la miraba fijamente. No había querido hacer ruido para seguir viendo un poco mas a su niña feliz, pero no contaba con que su pequeña volteara al sentirse observada.

-Mamá, ¿Cuánto tiempo llevas ahí?-

-No mucho… ¿que haces?-

-Cocinando un poco, ¿A dónde fuiste? Saliste tan rápido de la casa que ni siquiera pude preguntarte a donde ibas, toma, prueba esto….- Y sin pedirle opinión a su madre, le da a probar un poco de la lasaña que estaba preparando. Judy al no tener tiempo de decir nada, saboreo lo que su hija había estado cocinando hace unos momentos, no podía negar que su hija tenia buena mano en la cocina; algo que ella le había enseñado desde pequeña.

-Esta delicioso Quinn, ¿Qué es?- Pregunta aun maravillada por el talento culinario de la rubia.

-Es lasaña vegetariana mamá.-

-¿Vegetariana?... ¿ya no comes carne?-

-Jamás dejaría la carne madre… lo que pasa es que no es para mí, es para Rachel… ¿si te he contado de ella no?- Dijo mientras se dirigía a tomar un latke que estaba en una bandeja recién salido del horno.

Aquel nombre pronunciado por los labios de su hija hizo que recordara el motivo por el cual su vida había dado un giro de 360º otra vez. Claro que sabia quien era Rachel Berry, siempre que Quinn llegaba molesta, cansada o triste se debía a la pequeña chica judía de padres homosexuales. Y ahora, con todo lo que acababa de contarle Susan en el asilo no la podía ver con buenos ojos, sobre todo cuando su hija estaba preparando una especie de cita con ella. Pensaba que tenía que detener esa locura ya.

-Tu abuela me hablo esta tarde… dijo que quería hablar conmigo de algo importante.-

-¿Sí? No me digas, insiste en que la saques del lugar porque no soporta al señor Hummel… toma, prueba también esto.- Le ofrece un pedazo de pan, el cual Judy acepta.

-También esta delicioso hija pero de verdad, tengo que hablar contigo, ¿podrías sentarte un momento?-

-Me preocupas ¿la abuela esta bien?-

-¿Estas segura de todo esto?...Hija, ¿sabes lo que estas haciendo?-

-No te entiendo…- Dice tomando asiento en una silla enfrente de su madre.

-Tu abuela me explico porque estas haciendo todo esto… se todo lo que ha pasado desde que te enviamos a McKinley.-

-No… ella no te dijo nada…-

-Ya se todo, se lo que estas haciendo, se para quien estas haciendo esto y con que propósitos… por eso te pregunto, ¿estas segura?-

Esa pregunta la había atormentado desde que sus ojos se posaron en Rachel. Pasaba cada mañana, tarde y noche preguntándose lo mismo, pero nunca llegaba una respuesta que pudiera quitarle todas sus dudas. Tuvieron que pasar muchas cosas para entender por fin que se había enamorado como idiota y que por más que lo intentara, no podría sacar a la única hija de las Berry de su pensamiento. Había intentado de todo, incluso tener sexo con un chico pero eso solo provoco que Rachel se acercara, logrando que pudiera apreciar el magnifico ser humano que podría llegar a ser sin siquiera proponérselo y si era posible, enamorarse más.

El hecho de estar con su madre hablando de esto la desorientaba increíblemente, sobre todo porque su abuela había decidido no esperar y contarlo todo, era inevitable para ella el sentirse traicionada, pero por ahora había circunstancias de mayor importancia. No quería que las cosas fueran así, había estado pensando en hablar con su madre pero cuando ella tuviera las palabras correctas en su mente, quería estar lista para enfrentar a la única familia que le queda, pero ante la nueva situación en la que se encuentra no pudo mas que aferrarse a sus sentimientos y a su idea de hacer las cosas bien. Si Rachel la llegara a rechazar, al menos, por primera vez en su vida, habría sido honesta consigo misma y con los demás.

-Estoy segura de todo lo que hago desde que le pedí disculpas a Rachel lo que le he hecho… voy a hacer esto, voy a hacer las cosas bien… voy a lograr que confíe en mi, la enamorare y la protegeré con todo lo que soy… si ella me acepta, dedicare todo mi tiempo en hacerla feliz hasta que se vaya a Nueva York… ya veré en como seguirla pero lo voy a hacer mamá.

-Según tu abuela, ella parece estar interesada en ti…-

-Mi abuela tiende a decir muchas cosas y lo sabes, no quiero confiarme ni dar todo por hecho… estoy luchando por que Rachel me quiera tanto como yo… por eso estoy haciendo todo esto, por eso me ves diferente, por eso me paso las horas en el acilo. Esa chica es la razón por la que estuve horas buscando recetas vegetarianas y judías para sorprenderla esta navidad… quiero agradecerle el hecho de que me haya dado otra oportunidad aunque no se si me la merezco.-

-¿No crees que estas exagerando? Escucha Quinn, todos tenemos etapas en la vida que…-

-Mamá honestamente, tengo muchos años en esta "etapa" por lo que pienso que no lo es y que nunca lo fue… esto no empezó con Rachel, ella solo hizo que cayera en la cuenta de quien soy.-

-Piensa las cosas antes de…-

-Desde que tengo 6 años estoy pensando en todo esto… se lo que hago, solo quiero que tu lo entiendas y que confíes en mi… de verdad la quiero mamá, no es un capricho más.-

Quinn intentaba explicarle como se sentía a su madre, trataba de hacerle entender que sus sentimientos hacia la diva eran sinceros y puros. Judy estaba tratando con todas su fuerzas apoyar a su hija, creer en cada palabra que esta estaba diciéndole, pero sus creencias y lógica estaban haciendo que retrocediera ante ello.

Ella había sido testigo de estas cosas, después de todo, ser lesbiana no es algo que haya comenzado a suceder ayer. A través del tiempo, conoció personas con diferentes orientaciones sexuales y todas terminaban de la misma manera al final, solas. No quería que su pequeña sufriera mas de lo que ya había padecido pero parecía que a su hija le encantaban los caminos difíciles. Incluso, ella había experimentado esos errados sentimientos pero al encontrar a Russel todo cambio. El hombre pudo haber sido un completo imbécil pero de alguna forma logro ser el amor de su vida.

-Hija, yo he pasado por eso también… yo era hija única y estaba sola… no tenia a nadie, solo esta amiga… siempre estábamos juntas y nunca nos separábamos… yo comencé a asustarme porque de verdad la quería mucho hasta que conocí a tu padre y entendí que estaba mal… date tiempo de encontrar al hombre adecuado… cree lo que te digo.-

-Tu solo estabas confundida yo no, en mi interior se perfectamente bien lo que quiero, y es ella. Yo tenía miedo de aceptar todo lo que te estoy diciendo, pero ya que la abuela no me dejo otra opción, soy gay y estoy enamorada de Rachel… solo espero que algún día lo entiendas.-

-¿Esa es tu ultima palabra? ¿Sabes que es lo que dirá la gente de ti? ¿Crees que no me va a doler todo los rumores que surjan sobre mi hija? Piensa en tu familia Quinn.-

-Madre, han lanzado suficientes rumores sobre mi desde que llegue a Lima, eso no me importa y tampoco debería de importante a ti… no vivas de la gente y de lo que dicen… muchos tienen la vida tan vacía que se dedican a criticar a la de los demás; solo quiero que me dejes hacer esto, no sé que vaya a resultar, no se si podre hacer que este conmigo pero apóyame… es lo único que te pido.-

Miraba a su madre con sus ojos llenos de esperanzas y amor. Quería decir que no, seguir demostrándole que el camino que ha decidido tomar es el equivocado y sobre todo, uno de los más difíciles y dolorosos, pero al ver toda ese coraje que desprendían las palabras de su hija solo pudo agachar la cabeza, levantarse de sus silla e ir caminando hacia su habitación.

-Espero y sepas lo que haces… no andes por las calles con tu banderita aunque estoy segura de que muchos de tus amigos ya lo saben, se discreta.-

-Pero mamá…-

-No dejes desorden en la cocina.

Definitivamente se había imaginado esa conversación de una forma completamente diferente. Parcia ser que no todo estaba perdido con su madre, aun había algo de esperanza para que entendiera que ella es tan normal como cualquier otra persona en el mundo. No podía creer que su abuela hubiera actuado de esa forma, la única persona en la que podía confiar y la traiciona diciendo semejante contando su mayor y más aterrador secreto. Pero tratar ese asunto no era importante, ya lo arreglaría mañana en la tarde cuando la fuese a visitar, tendría que llegar un poco temprano para hablar a solas y evitar la presencia de Rachel. Ahora en lo que debía enfocarse es en que sus recetas están listas, que la manta esta lista junto con la mesa, las velas, las sillas y las flores. Solo quedaba esperar a que la navidad, o en este caso Hannukah llegara.

-… entonces, ¿estas segura?-

-Puede ser que no lo creas pero sí… después de todo, no lo hubiera logrado si no es por ella-

-Pero, ¿no es demasiado importante? Digo… gracias a ella…-

-Yo la hice y yo se lo que hago con ella, lo único que hare es regresarla a quien me dio la idea principal.

-Como tu quieras, de todas formas no creo poder decirte otra cosa para que le des… haya tu mujer, pero ya que tenemos el regalo para tu nueva mejor amiga, necesitamos hablar de lo obvio Rachel, Quinn Fabray esta enamorándose de ti y no creo que tenga miedo en probártelo.

Sabía que su amigo hablaba sin pelos en la lengua al igual que ella, por algo ambos son tan cercanos ¿no? Pero a pesar de ello, no podía evitar que sus palabras se sintieran como hielo en su espalada provocándole miles de escalofríos. No tenia ni idea de donde sacaba esos pensamientos tan inimaginables.

-¿Qué? ¿Estas sacando esa conclusión solo porque me dejo flores?-

-Por eso, por su obsesión hacia ti en los últimos años, porque aunque no fue la forma más amable y cariñosa que se le pudo haber imaginado, pero te alentó a seguir tus sueños, y no se, tal vez porque su abuela te dijo que planea llevarte a una cita.-

-Te repito que no es una cita, solo… bueno… no sé que vayamos a hacer pero definitivamente no es lo que tú crees…-

-Ok, Quinn no quiere nada contigo mas que una amistad, pero ¿y tu?-

-¿Yo que Kurt?- Rachel trataba de evitar ese tema a toda costa pero era imposible, sobre todo por la persona que tenia a su lado.

Caminaban sin rumbo por el centro comercial, no quería que su regalo se viera tan simple por lo que opto también por pasar a un local en donde vendían miles de peluches. Quería algo que le recordara a la rubia, que la representara a pesar de no tener una idea clara de quien era esta nueva Quinn que se le presentaba sin previo aviso, pero que sin duda le agradaba cada día más.

-Deja de hacerte la desentendida, te gusta esa chica y aparte estas más que encantada con todas las atenciones que esta teniendo contigo, admite que estás feliz porque Quinn Fabray sea tu nuevo caballero de armadura brillante.- El divo no pretendía dejar el tema en paz, no hasta que su a veces irritante amiga sucumbiera ante su subconsciente.

-Siempre he considerado a Quinn una persona muy bella, pero no de otra forma… aparte no creo que se fije en mi jamás, todo esto lo esta haciendo por que quiere cambiar ¿ok? Y si quiere ser mi amiga, ¿quien soy yo para decirle que no?-

-¿Aunque tú quieras otra cosa? Vamos Rachel, creo que Finn solo fue una excusa para acercarte a ella.-

-¿Te estas escuchando Kurt Hummel? Yo jamás utilice a Finn para otra cosa que no sea quererlo y viceversa… aunque ahora no este muy segura pero no quiero hablar de ello ahora… seré amiga de Quinn, solo eso… ¿porque no mejor me ayudas a encontrar un peluche que se le asemeje?, no quiero darle solo la letra.- Lo mira fijamente, pretendiendo que este entienda con sus ojos que el tema de conversación se acaba en ese momento.

-No me rendiré Rachel Berry… ¿oye, que te parece ese león?-

El fin de semana termino y solo quedaba un día para que Quinn pudiera darle su "pequeña" sorpresa a la morena, pero antes había cosas que tenia que aclarar. El desayuno con u madre fue algo incomodo, pero al menos se alegraba de que no la haya corrido de su casa y de que ya dejaría de mentir y ocultar las cosas que la hacen feliz. Pero no podía evitar sentirse dolida por las ultimas palabras que salieron de la boca de Judy, claro que esta orgullosa de si misma, a pesar de todo lo que ha hecho en el pasado, por fin puede volver a tener un poco de autoestima ya que se ha aceptado completamente. Anhelaba con todas sus fuerzas que su mamá pusiera algo de su parte, pero no quería forzar las cosas.

-¿Irás a trabajar hoy?- Pregunta atendiendo su comida sin mirar a su hija.

-Si, solo me lavo los dientes y voy directo a Breadstix…-

-¿Ahí la llevaras a cenar?-

-No… planeo llevarla al lago que esta a las afueras de la ciudad…-

-¿Es seguro?-

-No estaremos solas, Brittany y Santana me ayudaran con todo… de todas formas no es un lugar muy conocido, no creo que haya problema.-

-Ella ya sabe que…-

-No, no… todavía no planeo decirle nada… es demasiado pronto.- La rubia estaba totalmente sorprendida por el cambio tan radical de su madre, pero para no arriesgarse solo contestaría lo que ella le pidiera, quería llevar las cosas lo mas tranquilo posible.

-¿Todo esto es idea tuya entonces?-

-Nadie ha influenciado en mi madre por muy difícil de creer que sea para ti… estoy consiente de lo que hago y de las consecuencias que puede traerme, pero aun así me arriesgare.-

La determinación en las palabras de su hija hacía que su necesidad por desviarla de esas "tontas ideas" se truncara sin dificultad. No quería que ella pasara más momentos difíciles o dolorosos, sabía perfectamente que con todo lo de Beth había sufrido bastante, le aterraba pensar que por otro error o decisión tomada sin pensar, Quinn se hiciera la vida más difícil de lo que ya es.

-No puedes culparme por querer asegurarme de que estés completamente segura de lo que piensas, dices y sientes. No estas haciendo cualquier cosa.-

-Lo se…-

-¿Cuándo será?-

-Antes de navidad, o Hannukah… no se… no quiero interrumpir lo que sea que ella festeje.-

-¿Tienes todo listo? ¿No te hace falta nada?-

-No, creo que ya esta todo… lo único que faltaba era la comida pero creo que eso ya quedo bien… ¿quieres ayudarme mamá?-

-No, pero quiero ver de lo que eres capaz… bueno, obviamente lo se porque soy tu madre y te conozco pero quiero ver hasta donde pretendes llegar con esta niña.-

-¿Planeas hacer de esto un reto? ¿De verdad mamá?- La miraba sorprendida, no quería qcreer que su propia madre fuera capaz de algo así, pero si así quería que fuesen las cosas no daría un paso atrás, la enfrentaría con todo lo que es.

-Quiero darte a entender que voy a mantenerme al margen, no voy a criticar ni a juzgar tus acciones… o lo sentimientos que dices tener, pero entiende que aun tengo mucho que procesar.-

No sabia que significado darle a las palabras de su madre, sobre todo cuando su mirada había estado posada en el periódico o en su comida durante toda la conversación. Pero gracias a eso, supo que tenía que baja la guardia.

-Gracias por el esfuerzo que estas haciendo… de verdad significa mucho para mí…-

-Solo, por el amor de dios…-Dice con voz firme mirando fija y directamente a los ojos de su hija.- No te metas tanto con lo de los judíos y esas cosas, solo eso, no te pido más.

-Yo tengo mis propias creencias madre… lo de la comida judía y Hannukah es para que se sienta cómoda, muy poca gente lo celebra en estas fechas cuando la "navidad" o "Santa Claus "esta por todas partes… creo que seria un buen descanso para ella.- Aunque la petición que le estaba dando su madre podía sonar bastante exagerada, para ella era algo normal, sobre todo por la educación que se le había dado todo este tiempo.

-Quinn...-

-De acuerdo, tratare de no inmiscuirme tanto en esos "temas"- No quería seguir probando su suerte.

-Muy bien, quedando ya todo claro vete a trabajar que se te hace tarde.-

-Si…-Dice para levantarse pero la voz de Judy la detiene en el acto.

-No seas tan dura con tu abuela cuando la veas hoy… ella pensó que era lo mejor, de todas formas me iba a enterar ¿no es así?-

-Si, pero era mi decisión no la de ella-

Y sin decir mas se va del comedor dejando a su madre para lavarse los dientes, arreglarse un poco y dirigirse a su trabajo como mesera en Breadstix. No era el trabajos de sus sueños pero en Lima era lo mejor que podía conseguir, sobre todo porque el dueño era amigo de la familia y Judy, al conseguir hablar con el y darle a conocer su situación, acepto en darle una oportunidad a la rubia.

Al llegar, vio como varias de las mesas del restaurante estaban ocupadas, pensaba que ese seria un día de mucho trabajo pero lo agradecía, ya que de esa forma no pensaría mucho en lo que su abuela había hecho la tarde anterior y la platica con su madre. Aun no sabe como es que llego a la situación en la que se encontraba actualmente, todo lo ocurrido la desorientaba sin que ella pudiese evitarlo. Sentía felicidad y tristeza a la vez; de repente, un gran valor le que quería explotar en el pecho pero al recordar la voz, las palabras y las miradas de su madre volvía a caer en su realidad. Pero definitivamente todo se hacia pequeño cuando regresaban a su mente esa sonrisa y voz dignas de un ángel. El verla en sus pensamientos, le hacia sentir con certeza que estaba haciendo lo correcto y que principalmente valía la pena, fuese cual fuese el resultado. No cabía duda de que no podía pasar un mejor día de trabajo que con Rachel en su mente, como era su costumbre.

-Ya te dije que no quiero que me acompañes al acilo Kurt, deja de insistir.-

-Pero, por favor, si dices que Quinn ha cambiado entonces no le veo el inconveniente.-

-¿Por qué no me crees?-

-Porque nadie lo hace de la noche a la mañana, aparte puedo decir que iré a visitar a mi abuelo, por favor Rachel…

Según el cronometro mental de la diva, llevaban quince minutos de platica por teléfono pero no veía que esta tuviera un propósito coherente. Ya suficiente tenia con decirle a su amigo que Quinn le estaba organizando una sorpresa como para tener que llevarlo al único lugar en donde extra ñañamente podían estar tranquilas, para que este pudiera incomodarlas con sus molestas preguntas. Sobre todo, porque no quería admitir que las palabras del divo estaban haciendo mella en su cerebro.

Claro que le gustaba la rubia, claro que pensaba que era bella y talentosa, por supuesto que tanto misterio rodándola la hacia todavía mas atractiva ante sus ojos, y cuando llegaba a esos pensamientos se de tenia en ese momento. No quería ilusionarse de nuevo con las personas, sobre todo con las que aparentan ser algo que definitivamente no son y Quinn tenía la peculiaridad de tener muchas cosas escondidas. Sobre todo ahora, aun no entiendo como es posible que de la noche a la mañana, se haya transformado en una persona completamente diferente ala que conoció en otros tiempos no tan lejanos. No le molestaba en lo más mínimo, pero no podían culparla por pensar que todo esto era muy sospechoso.

-Ya te dije que no, ¿no te basta con que te haya prometido contarte con sumo detalle todo lo que pase entre Quinn y yo a partir de ahora? No hagas esto mas incomodo de lo que ya es…-

-Ughh de acuerdo, pero necesito pruebas de la renegada Quinn, de eso si no te libras Berry.-

-Hare lo posible Hummel aunque no prometo nada.-

-Yo tampoco prometo no ir al acilo a visitar a mi pobre abuelo que tal vez se sienta muy solo y…-

-¡Ok! Te daré pruebas, pero se discreto… no quiero que nadie sepa esto.-

-De todas formas no dudo mucho que alguien lo crea, pero prometo no decir nada.-

-Gracias, y ahora me voy… no quiero llegar tarde a ver a Susan.-

-O a Quinn…-

-A dios Kurt.-

-A dios Rachel.-Y después de mirarse un poco más en el espejo, salió con una sonrisa innegable en el rostro hacia donde estaban Susan y muy probamente Quinn esperándola.

Había pasado toda su mañana, sin querer, pensando en como seria tener a la rubia a su lado. Quería imaginarse que es lo que se sentiría que una mujer estuviera enamorada de ella, o mejor aun, como seria enamorarse de una mujer. No le incomodaban esos temas, después de todo, ser criada por dos hombres homosexuales le hacía tener una mente muy abierta para ese tipo de situaciones. Pero lo que si hacia que sus nervios se dispararan era pensar o imaginar, ¿Qué es lo que se sentiría que Quinn Fabray te besara o la acariciara? Creía que definitivamente tendría que ser más suave y tierno que un hombre. Pero de nueva cuenta, volvía a detener a su cerebro, con ese tipo de expectativas, de alguna u otra forma, siempre lograba salir lastimada.

Su tarde también ocurrió sin problema alguno, comió con sus padres que no dejaban de dedicarle miradas interrogativas cada vez que su pequeña se quedaba jugando con la comida, mientras su mente comenzaba a viajar por diferentes lugares. No podían evitar preocuparse al verla así, al ser sus padres la conocían perfectamente y sabían con certeza que la persona que provocaba esa actitud en su pequeña era esa ex porrista que en muchas ocasiones, provoco que consolar a su hija fuera cosa de todos los días. Definitivamente no confiaban en la rubia, mucho menos con el historial que trae a cuestas, pero solo podía desear que pasara lo mejor. Su sexto sentido como padres, les permitía saber hacia donde se dirigían estas cosas, esa chica estaba reaccionando ante sus sentimientos reprimidos tal y como uno de ellos lo hizo alguna vez. Y aunque no todo había salido tan mal, no querían arriesgarse, después de todo su pequeña esta antes que nada. Pero al igual que Judy, no se entrometerían; deseaban que Rachel tomara sus propias decisiones y se hiciera responsable de las consecuencias que estas podrían acarrearle, tal vez no confiaban en Quinn pero si tenían que apostar por alguien seria por su morena cantante.

-Solo vengo a que me digas porque lo hiciste.-

-A mi también me da mucho gusto verte Quinn, ¿Qué tal te fue en tu fin de semana?-

-Habla ya.-

Antes que nada era su abuela y le debía mucho respeto, pero no poda dejar de sentirse herida por su causa.

-Bueno, supongo que Judy no puede quedarse con la boca cerrada…-

-¡¿Y tu si?-

-Lucy…-

-¡Deja de utilizar eso conmigo que ya no te funciona!... ¿Por qué abuela?, debiste haber esperado a que yo estuviera lista.- Sus emociones comenzaban a invadirla, permitiendo que sus ojos empezaran a llenarse de lagrimas.

-Porque no podías perder más tiempo, hay ciertas cosas que tienen que hacerse ya y decirle a tu madre lo que sientes es más primordial que cualquier otra cosa.-

-¿Y no pudiste siquiera consultármelo? ¿Qué pensaste que sentiría eh?-

-No quería que tuvieras tu primera cita con Rachel y que tu madre no supiera de ello… hija, entiende, ella tiene que aceptarte y mientras más pronto lo sepa más radio lo asimilara… yo sé que te morías de ganas por contarle todo pero siempre te detenías y ahora ya no hay nada mas que te impida ser feliz… por lo que puedo ver no te fue tan mal…-

Al sentir que su nieta comenzaba a bajar la guardia, se acercó lentamente con su silla de ruedas para poder tenerla más de frente. No podía evitar sentirse culpable por lo que acababa de hacer pero, también sentía que tenía que hacerlo. Judy tenia que estar con su hija lo más cercano posible, era imprescindible que la apoyara, no quería que Quinn sufriera mas solo por sus inseguridades.

-No pretendas tener la razón porque ahora no la tienes… no me hubiera importado si me corría de la casa otra vez o me decía cosas horribles, pero me hubiera sentido mejor con saber que yo había tenido el valor de decírselo a la cara y que no lo supiera por terceros…-

-Quinn, por favor…-

-No, lo que hiciste estuvo mal, debiste haber dejado que yo tomara mi decisión… pero eso no es importante ahora, Rachel no tarda en llegar y quiero que mantengamos la fachada de estar felices y contentas, no quiero meterla en esto, me lo debes.- Su mirada era severa, al igual que sus palabras.

Susan sabia que Quinn no tomaría bien lo que había hecho, y aunque comenzaba a sentirse culpable de sus actos, era innegable que su la rubia tuviese razón con respecto Rachel, eso arruinaría muchas cosas y no quería hacer la situación mas difícil de lo que ya era.

Y como si la hubiera invocado de algún modo, se escucharon unos pequeños golpes en la puerta de la habitación de Susan, avisando de la llegada de la morena.

-¿Puedo pasar?-

-Claro hija, te estábamos esperando.-

La diva abre la puerta encontrándose con la mirada triste de Quinn, definitivamente no pensaba encontrarse con ese recibimiento pero prefirió dejar las preguntas para más tarde, esperando que la abuela saliera a pelear como era su costumbre con el abuelo de Kurt.

-Hola…- Quinn intentaba aparentar sus emociones lo más que podía aunque se le dificultara horriblemente.

-Hola… ¿estas bien? Te ves un poco mal...-

-Sí… es solo que, no dormí bien anoche pero todo esta bien, no te preocupes.-

Al notar ese momento de incomodidad entre las dos jóvenes, Susan actúa de inmediato para sacarlas del asilo.

-Amm… Rachel, que bueno que ya llegaste… es que quería disculparme contigo porque hoy no podre permitirme que me leas a Romeo y Julieta.-

-¿Abuela…?-

-Si Quinnie, ¿no te platique? Ese anciano de Hummel insiste en retarme y hoy por fin se definirá quien es el mejor de los dos, así que no podre quedarme con ustedes esta tarde-

-Siempre he querido verte jugar Susan, el ajedrez es un juego de mesa profundamente fascinante y deseo aprenderlo de la mejor.- La diva no sabia que estaba haciendo las cosas más difíciles para las Fabray, quienes no sabían cuanto más podían aguantar con esa fachada.

-Oh… este… no creo que sea lo mejor Rach, creo que te aburrirás… ¿Por qué no mejor sales con Quinn a dar una vuelta? Creo que ella puede ser mucho mas divertida que un aburrido juego de ajedrez…- Estaba comprobando que la futura novia de su nieta podía ser un poco insistente cuando se lo proponía, pero debía intentarlo, según su conciencia era lo menos que podía hacer por su rubia.

-Pero…-

-Puedo llevarte a donde gustes…-

-No quiero causarte inconvenientes.- La mira nerviosa como siempre.

-¿Te gusta que te diga que tu nunca vas a ser un "inconveniente" para mi verdad? Anda vamos, creo que aquí la abuela se ha cansado de nuestra presencia y discretamente no esta corriendo…-

-Oye, no pongas palabras en mi boca.- Seguía queriendo darle realismo a la situación, por lo que al hablar dirige su mirada a la de Quinn quien se gira para evitar cualquier contacto visual. Acto que, por suerte, paso desapercibido para Rachel.

-Bueno, entonces no veo razón por la cual negarme.-

-Perfecto, entonces… nos vemos abuela.-

-¿Vendrás otro día para que hablemos?- Le dolía inmensamente la actitud que estaba teniendo su nieta con ella, pero aun así tenia que hacerle entender porque lo hizo, aunque ese pensamiento resulte ser un poco egoísta de su parte.

-No estoy muy segura, últimamente hemos tenido mucho trabajo en el restaurante y Jhon me esta pidiendo que reconsidere el turno en la tarde.-

-Oh… bueno, cuídate hija.-

-Gracias, tu también cuídate.-

Sin mirar a tras, se marcha hacia su auto. Por más que trataba de aparentar estar bien con Susan, el recuerdo de las palabras que su madre le había dicho, seguían latentes en su cabeza.

Rachel observo la escena sorprendida, no tenia mucho tiempo conociendo la interacción de abuela/nieta de Quinn y Susan, pero nunca las había visto tan distantes, sobre todo por la rubia menor que, siempre era amable y atenta con su abuela.

-Con permiso Susan y que tengas suerte en tu juego.-

-Gracias mi niña y… cuida mucho a mi pequeña ¿si?, eres la única persona en la que confió plenamente para que este a su lado…-

-Pero… yo… no entiendo…-

-Solo cuídala, ella hará el resto pero ya vete, que te esta esperando.-

Entendía que no podía tener la boca cerrada pero, algo le decía que su nieta estaría lejos de ella algo de tiempo. Pero eso no evitaba que estuviera al pendiente de ella y sabía que Rachel seria la mejor persona para esa tarea. Pero a pesar de ello, aun tenia que hacer una llamada importante.

-¿Y bien? ¿A dónde quieres ir?- Pregunta Quinn a la morena, mientras abría la puerta del copiloto para ella.

- Gracias… ammm, ¿Seria muy extraño que fuéramos al parque a caminar un poco? Sé que hace frío por la temporada pero… he estado toda la el día encerrada y no es algo muy agradable.-

-¿También se te haría muy extraño que pasáramos por un helado? Bueno… si es que hay locales abiertos.

-¿Helado?... pero, ¿y si te enfermas más? No Quinn, definitivamente no voy a permitirlo, tienes que ver por tu salud.-

-Solo será uno ¿si?-

Muchas veces le habían dicho que decir mentiras era malo y ahora era cuando podía comprobarlo. No quería mentirle pero era necesario, no podía hablar con Rachel sobre la pelea con su abuela, de hecho, no sabia si podría hablar de ello algún día con la diva. Pero tenia que tentar su suerte de nuevo, era estúpido pedir un helado durante esa época del año, sobre todo con el frío que estaba haciendo en esos momentos pero por alguna razón lo necesitaba. Tenia una especie de necesidad con ese postre que si bien no podía explicarlo porque no podía entenderlo.

-Quinn... es peligroso para tu salud ahora, en primavera puedo comprarte todos los que tu quieras ¿si?-

-Pero Rachel…- No era su estilo el hacer berrinches, pero parecía que estaba haciendo resultado. Sobre todo por la expresión de ternura que estaba enmarcada en el rostro de Rachel al verla así, pero a pesar de ello no cedió en su postura.

-No, lo siento… mira, cerca del parque esta un pequeño café en donde voy muy seguido con Kurt, ¿te apetece una taza de chocolate?-

-Eres cruel Rachel Berry, ¿te lo habían dicho antes?-

-No, pero si tengo que hacerlo para que tu enfermedad no empeore, así tendrá que ser.-

Quinn estaciono su auto cerca "Coffe Bean", y sin perder su nueva galantería, da vuelta al auto para abrirle la puerta del copiloto a la morena. Mientras esta, responde con un tímido,"gracias", la rubia entrelaza sus manos y comienzan a caminar con dirección al local.

Caminaban en silencio, aun esta nueva faceta de "amigas" era nueva en sus vidas y nunca habían estado tan cerca como en ese momento. Igualmente, Quinn abre la puerta para que Rachel pueda entrar primero a la cafetería, no puede equivocarse. Sobre todo, justo cuando la morena saca su dinero para pagar su bebida, la rubia se le adelanta pagándolo todo ella.

-No debiste hacerlo.-

-Creo que puedo permitirme detalles contigo Rachel, pero si te molesta…-

-No me molesta, es solo que…-

-Es extraño, supongo.-

-Tampoco es eso, no quiero que te formes una idea errónea de mi es todo.- Comienza a buscar una mesa en donde pudieran sentarse platicar mejor.

-¿Qué haces?-

-Buscando una mesa…-

-Pero querías caminar por el parque ¿no?-

-Si, pero por tu resfriado considero que es mejor que estemos en un lugar cálido como este… ¡mira! Una mesa libre.-

Daba pasos directos rumbo a la mesa pero la mano de Quinn la detiene, para acercarla a ella, quedando sus rostros a una corta distancia.

-Oye, no es necesario que te preocupes mucho por mi… de todas formas estoy abrigada, y recuerda que te traje a dar una paseo por el parque y eso es lo que vamos a hacer ¿si?-

Rachel quería decir algo, sabia que en lo más recóndito de su mente tenia la respuesta correcta para contradecir a Quinn con su idea de salir del local, pero por mucho que intentaba no lograba formular las palabras adecuadas. La rubia embotaba su razón con un solo toque y una mirada.

Debido a que la morena no supo que decir, la rubia volvió a tomar la mano de la chica para arrastrarla a la salida y llevar a dar un paseo. Quienes no la conocieran, jurarían que ambas eran pareja o amigas muy amistosas, ya que en algunos momentos, Quinn hacia comentarios o alusiones a la diva que no hacían más que sonrojarla.

A Rachel comenzaba a encantarle rápidamente estos momentos con la rubia. Podía sentir como un pequeño sentimiento en su interior crecía más y más, y parecía no querer detenerse, menos con esas delicadas palabras, o cálidas miradas que Quinn le dedicaba únicamente a ella. Siguieron sin soltarse un solo momento, hasta que se toparon con un banca vacía en la que decidieron sentarse.

-¿De verdad? ¿Casa Blanca?-

-Quinn… esa película lo tiene absolutamente todo, es la mejor que yo he visto y que todo el mundo podría ver, un exquisito clásico.-

-No me molesta tu grado de cursilería Rachel, de verdad pero… creo el "El ciudadano Kane" le gana por mucho, toma en cuenta que fue estrenada un año antes de "Casa Blanca", marco una pauta para los demás filmes que salieron después, definitivamente fue la base de todo.-

-Tengo que diferir contigo con respecto a eso, ¿y tu que crees que hiso Michael Curtiz eh? Su trabajo es impecable, puedes ver esa obra maestra las veces que quieras y seguir asombrándote…-

De repente viajo, no supo cuando ni como, pero la intensidad que emanaba de los ojos de la morena al hablar de ese maravilloso clásico del séptimo arte la transportaban a un mundo que se le estaba comenzando a hacer mas familiar que antes. Era inevitable para ella no sentir la especie de poder que tenia esa pequeña mujer en sus emociones. Y por esa misma razón sabia que seria para ella, no sabía como pero lograría enamorarla.

-Eres linda, ¿lo sabes, verdad?- Una especie de verborrea comenzó salir de su boca sin que pudiera evitarlo, y es muy probable que no quisiera detenerla en primer lugar.-Te lo digo en serio… sobre todo cuando hablas de las cosas que más te gustan… es genial ver con cuanta energía defiendes tus pensamientos…-

-Ehh… pues, antes no parecías muy "interesada" en como solía expresarme…-

-Sí, solía ser muy idiota… pero quiero demostrarte que cambie y por eso, quiero preguntarte que harás mañana en la noche.

-¿Tu sorpresa?- Una gran sonrisa aparece en su rostro sin miramientos, en su interior, comenzaba a pensar que tal vez solo había sido un comentario de Susan y que en realidad Quinn no había planeado nada, porque desde que se vieron en el acilo no había traído el tema a colación, pero definitivamente, el comentario de la rubia la había tranquilizado de sobremanera.

-Como quisiera que a veces mi abuela cerrara un poco su boca pero en fin… si, planeo hacerte una especie de "sorpresa", ¿puedo pasar por ti mañana a tu casa?-

-Vaya… entonces no se trata de un regalo nada mas.-

-No, planeo que conozcas mejor mi lado agradable por eso quise hacerlo un poco más interesante.-

-Creo que no habrá problemas, pero tendré que pedirle permiso a mis papás.-

-Si no te dan permiso me avisas y puedo cambiar todo, no te preocupes.-

-Voy a convencerlos, tu ya te tomaste muchas molestias… aparte yo también tengo un regalo para ti, aunque creo que no será tan genial como el tuyo.-

-Lo dudo mucho, cualquier cosa que venga de ti es maravillosa.-

Le había dicho cosas dulces y cursis a Rachel pero jamás algo así. Por lo que no pudo evitar sonrojarse, y a pesar de todo no le avergonzaba, ya no. Demostrar sus sentimientos hacia la persona que quiere, sin temor a nada hacía que se sintiese libre como nunca antes.

-Es increíble que hayas sido una persona completamente distinta antes… cuando estamos así, juntas, haces que sienta que la antigua Quinn nunca existió…- También se sonrojo por el significado de sus palabras, pero la verdad era que su estilo era no mentir.

-Esa es la idea, que olvides todo lo que haya pasado antes, que me conozcas realmente como soy y pues… que algún día tu llegues a quererme tanto como yo a ti.-

-¿Me quieres?-

-Sin duda alguna… ¿tu piensas que ando preparando sorpresas días antes de navidad a personas por las que no siento absolutamente nada?- Muestra una divertida sonrisa, pero aun la morena no a podido terminar de lidiar con sus palabras anteriores.

-Yo…gracias Quinn…- Agacha su cabeza porque no puede seguir sosteniendo la intensa mirada que la rubia estaba dirigiéndole.

-¿Me estas agradeciendo por quererte?-

-Y por todo lo que estas haciendo para demostrarme que eres una persona de fiar cuando la verdad es que… tú tienes mi plena confianza desde hace ya mucho tiempo.-

-Nunca Rachel, por favor, nunca vuelvas a agradecerme el quererte…- Con su dedo índice y medio, sujeta la barbilla de la morena para alzar su mirada.- Eso es algo que se da dentro de mí, es algo que solo tu provocas y no requiere ningún esfuerzo ¿sabes? Podría decirse que me gusta quererte…-Deja su barbilla para acariciar su mejilla lentamente.- Esta comenzando a gustarme el tener detalles para contigo.

-Yo…-

-¿Y sabes porque hago todo esto Rachel?- Deja de acariciarla para buscar su mano y unirlas de nuevo.- Y ten por seguro que hare todavía más porque te lo mereces… tu lo vales Rachel.-

-Jamás nadie había sido tan linda conmigo…-

-Hay mucha gente idiota en este mundo, yo era una de ellos pero ya no… y es mejor que vayas acostumbrándote porque esta Quinn llegó para quedarse.-

-Vaya, supongo que tendré que soportarla ¿verdad?- Dice para jugar un poco con el humor de la rubia.

-Si crees que puedes Berry, adelante.-

-¿Escuche un reto Fabray?-

-¿Tu que crees?-

Siguieron platicando hasta que después de un tiempo se dieron cuenta de que la noche había llegado a su pequeño pueblo. No entendían como era posible que el tiempo se fuera tan rápido.

Quinn condujo hasta la residencia de la morena, estacionándose justo enfrente de su puerta.

-Gracias por esta tarde, pude darme cuenta que eres una persona linda, agradable, muy inteligente y con grandes gustos con respecto al arte, pero sobre todo una persona maravillosa…-

-Gracias a ti por permitirme estar a tu lado así… es genial pasar el tiempo contigo… aunque no te gusten los helados…-

-¡Si me gustan los helados! Pero no cuando puedes afectar todavía más tu salud…-

-Creo que lo dudo mucho Berry, algo me dice que los riesgos no son para ti.- Quería seguir provocando a la morena sin saber a lo que podía llegar esa conversación.

-Definitivamente pienso que estas haciendo conclusiones muy apresuradas Quinn… supongo que necesitas un poco más de tiempo para conocerme mejor.-

-Vaya, que bueno que me dices, prometo llevarte un día a nadar con tiburones, ¿Qué te parece eso eh?- No sabia de donde había sacado ese comentario tonto pero agradeció a todos los cielos que la morena no haya notado que a veces suele ser un poco torpe.

-¿Tiburones? Ahora que lo pienso, no me agradan mucho los animales acuáticos pero sin duda alguna los terrestres son formidables; en especial los leones… son maravillosos una vez que sabes como mirarlos.-

Nunca pensó conseguir el valor necesario para pronunciar todas esas palabras de una sola vez, aunque Quinn no tuviera ni idea del mensaje oculto en ellas. Cuando estaba en el centro comercial y Kurt le había señalado un tierno peluche de un pequeño león rugiendo, quien hizo recordarle a una rubia de cierto carácter pero increíblemente adorable. Nunca en sus mas salvajes sueños se imagino esta coqueteando con una mujer, menos con "esa" mujer.

-¿Aunque puedan ser agresivos, presumidos y según dicen los libros muy obstinados?-

-Esas características son sus sellos particulares supongo, pero eso no les quita que pueden llegar a ser adorables… digamos, unos gatitos bastante grandes y sobre todo, saben lo que quieren y no descansan hasta conseguirlo y defienden lo suyo.-

-No estoy muy segura sobre si ves mucho Animal Planet o El rey león pero creo que tienes razón…- Estaba comenzando a entender que Rachel era una persona singular pero, no presentía que esta fuera una conversación sin sentido. Había algo en la forma en la que la morena le hablaba de los famosos leones que le hacia sentir sospechas, aunque no estaba muy segura de que se trataba, seguía hablando.- También suelen ser muy territoriales ¿no?-

-Es parte de su naturaleza, no puedo culparlos… aparte, creo que ellos saben como controlarlo.-

-Y yo creo que confías demasiado, incluso en los animales.-

-¿Te molesta?-

-Para nada, sobre todo cuando se trata de mí.-

-Que bueno, porque lo hago.-

-Espero que sepas lo feliz que me haces al decir eso.-

-Yo también espero que sepas que estoy feliz por ello…-Gira su mirada hacia la ventana de su casa y ve como la silueta de un hombre es reflejada en las cortinas.- Creo que ya debo bajar…-

-Espera, espera…-Y de nueva cuenta, Quinn corre a abrirle la puerta a la morena.

-¿Siempre vas a ser tan galante conmigo?-

-Vaya, ¿Crees que soy galante entonces?- Le dedica una sonrisa logrando ponerla nerviosa.

-Sí….-

-¿Te gusta que sea "galante" contigo?- No sabia cuantas veces había tentado su suerte ese día pero tampoco iba a desaprovechar esa oportunidad.

-Cla…ro…-

-Que bueno porque no pienso dejar de hacerlo, ¿me permite su brazo señorita?- Al decir estas palabras, le ofrece su brazo a Rachel para que esta pueda sostenerse de ella mientras caminaban hacia la entrada de su casa.- Listo… ¿podrías prestarme tu celular un momento?-

-Sí, seguro…- Del bolsillo de su vestido, saca su teléfono para prestárselo a la rubia, mirándola un poco confundida.

-Gracias…-Comienza a teclear algunos botones rápidamente mientras una idea se forma en su cabeza. Hacerlo ya seria muy arriesgado pero no podía dejar que el miedo se apoderara de sus acciones. No había tiempo que perder ya.-Acabo de anotar mi teléfono para que me digas si tus padres te dieron permiso o no sobre lo de mañana… ¿esta bien?-

-Si, gracias... no creo que haya problema pero de todas formas tengo que preguntar.- Recibe de nuevo su celular para volverlo a esconder en su vestido.

-Entonces te dejo, mi mamá también tiene que esta preguntando por mi… pasa buena noche.- Se inclina para depositar un suave beso en la mejilla de la morena, tal y como lo había hecho la primera vez que la dejo en su casa.

Rachel recibió el gesto con una enorme sonrisa y se quedo a fuera hasta ver como Quinn desaparecía por el asfalto. Ingreso a su casa feliz por el día tan especial que había tenido con la rubia que apenas y podía creerlo. Quería una prueba de que lo que había experimentado hace unos momentos era verdad, como si no le bastara con ese beso de despedida, saca de nuevo su celular para mirar su agenda de contactos, cosa que casi hace que su corazón se detenga al instante.

La rubia no había guardado su nombre como Rachel esperaba, sobre todo si se trataba de algo como "The Lion Quinn". No podía creer que se hubiera dado cuenta después de todo.

-Hija, en un momento esta la cena.-

-Sí papi gracias… voy a estar en mi habitación un momento…-

-De acuerdo pequeña, yo te aviso cuando ya esté lista.-

Y como si su vida dependiera de ello corrió a su cuarto, no podía esperar más, Kurt tenia que saber de esto en seguida.

No tengo excusa, lo se… pero la verdad es que tuve un bloqueo terrible que hasta hoy pude hacer algo coherente con esta historia. Perdón el retraso, en el próximo capítulo ya viene la cena. No lo quise agregar en este porque a mi opinión ya estaría muy largo. Espero no tardar para actualizar el siguiente.

Mil gracias por todos su comentarios, alertas, etc. y (aunque creo que ya es un poco tarde) que tengan un maravilloso año 2012.

(Disculpen las faltas de ortografía)