Disclaimer: Los personajes no son mios, le pertenecer al autor Masashi Kishomoto, algunos personajes tendran OCC para futuro desarrollo de la historia, se agradece su comprensión.


Capitulo 9:

"Onegai"


"Tenía la mente ocupada en todo momento, pero eso no evitaba que me fijara en algunos hábitos tuyos:

Mirabas hacia abajo cada que sonreías,

cuando te avergonzabas decías una única palabra (Hmp),

cuando me preguntaban algo apretabas nuestras manos en espera de mi respuesta, al principio pensaba que era para darme apoyo, pero luego descubrí que era porque tenías miedo que dijera algo malo de ti.

No hay nada malo.

Y cuando quieres que te bese acercas tu rostro hacia el mío más no me dices nada.

La noche después de la fiesta de nuestra boda creyente que después de ese incidente no ibas a desear nada me dirigí hacia mi habitación expectante que no me convertiría en el monstruo que tanto he evitado.

Fiel error.

Tomaste mis manos y te acercaste a mí, conforme al trato no podía evitar que sospecharas nada así que te besé, consciente de todo lo demás que iba a ocurrir.

Me transformé en el monstruo que tanto huía, pero… no era más que tu culpa."


—¿Si me embarazo y tengo un hijo será como tú?

Preguntó una vez que terminaron, Sasuko a pesar de su personalidad fría sorprendía a Hinata con estas cosas tan cursis.

Acarició sus cabellos.

—Por qué tiene que parecerse a mí, que se parezca a ti es más que suficiente.

En efecto, hinata anhelaba que su hijo se pareciese a ella, porque no quería que ella tuviera para recordarlo el resto de sus días, no de esa manera tan dolorosa.


"Comprendí el tiempo de su ciclo y, sin embargo, traté de atrasarlo el mayor tiempo posible".


—Sasuko ya se casó.

La madura mujer recibió la taza de té que le había otorgado su secretaria.

—Espero que todo pase en el menor tiempo posible.

—Uchiha-sama. —Habló con duda— Itachi estaba por los alrededores ese día.

—¿Y no hiciste nada? —Preguntó furiosa.

—Él no parecía querer hacer ningún movimiento cuando estuve por espiarlo, se fue sin más del lugar.

Ella suspiró.

—Es lo mejor. No pasé por todo para encontrarle a una mujer digna para él y así tener sucesor en mi empresa solo y para que ambos se liaran y él renunciara públicamente a mi legado. Dejar que no vea a Sasuko y expulsarlo de la familia es lo mejor que pude hacer.

—Sasuko-sama es muy buena en su trabajo puede ser la próxima heredera, sin problemas.

—Lo sé, pero la muy estúpida nunca quiso agrandar mis acciones y con cada hombre que la casé la terminaron echando provocándome vergüenza. —Frotó su cien la mayor cansada.

—Pero cada nuevo duraba más. —Intentó animar.

—Ni me recuerdes que fue con el primero que duró solo dos meses, con Ino duró en cambio cuatro.

—Siendo sincera pensé que con Sakumo-san iba a terminar, incluso se casaron por la iglesia, pero al año terminaron. Aun así, no me explico porque terminaron sus relaciones.

—Sasuko es la del problema, con la personalidad de su hermano se negó incluso consumar su matrimonio.

—¿Sólo por eso?

—Pones a un hombre una mujer bonita y este será feliz, pero si este es rechazado solo la repudiará, más si es alguien con dinero al que nunca le dicen que no.

—Uchiha-sama.

—Ella ya me cansó, hostiga al Hyuga que se apure, necesito acabar con esto ya, tener a mi nieto y luego que Sasuko me pida de rodillas perdón por obligarme a hacer esto.

La secretaria solo asintió y se fue de la oficina.


La mendacidad del destino.


"Nunca venías a tiempo, sabía que era porque tu madre no permitiría que pasáramos tanto tiempo juntos, conocía bien su desprecio hacia mí.

Te ibas temprano y llegabas tarde, y, sin embargo, siempre veía un plato preparado todas las mañanas. Por las noches y sin nada que hacer, como agradecimiento te preparaba la cena y siempre que despertaba veía el mismo plato en la misma posición solo que vacío y limpio, podía percibir un "gracias" en esa acción.

Pasadas las semanas pude acostumbrarme a tu presencia".


Hinata llegó como siempre a las cuatro de la tarde, como Sasuko no llegaba temprano decidió quedarse y descansar, siempre era el hospital, el departamento, el hospital, el departamento, tenía que cambiar su rutina.

Se escuchó a la puerta abrirse, Hinata se sobresaltó del susto y se puso erguido después de todo, estar acostado en el sofá viendo la televisión mientras comía palomitas no se iba a ver bien.

Vio la cabeza de Sasuko y dejó todo de lado para sonreírle.

—Llegué a casa. —Respondió con una sonrisa tímida y atenta.

—Llegaste a casa. Bienvenida —dijo mientras reía nerviosamente.

Su rostro se acercó al de él y supo de inmediato lo que deseaba así que se lo dio.

Un beso simple pero cautivador.

—Voy a limpiar todo esto. —Señaló el desastre.

—No hace falta —Negó con sus manos y sostuvo el brazo del muchacho—. Hoy hace un buen clima, aun así, la playa parece estar vacía.

¿Y eso a él qué?

—¿Quieres ir?

Inmediatamente los ojos de la pelinegra se iluminaron así que salieron rumbo a las costas. Ya era tarde cuando llegaron, compraron unos helados a un vendedor ambulante y se sentaron cerca del mar.

—¿Está bien que estemos aquí? Estarás cansada para mañana. —Preguntó con ingenua preocupación.

—Mañana no trabajaré, —Aclaró— Mamá me ha dejado demasiado trabajo, así que intenté dejar todo por adelantado para que no tenga excusas de disfrutar siquiera de mis días libres.

Llevaban semanas y solo una noche habían compartido juntos por lo que era natural que ella quisiera pasar tiempo con él.

Pero no era grato para el Hyuga.

—Hoy quiero compartir una caminata contigo. —Murmuró Sasuko.

Se levantaron y caminaron por mucho tiempo, eran momentos de silencio y un comentario que otro, pero las risas eran verdaderas.

—¿Por qué no vine aquí antes? —Se cuestionó en un hilo de voz, pero Sasuko había escuchado.

—¿Te gustó?

—Más de lo que imaginé. —Su respuesta era genuina.

Después de esto se regresaron a casa tomados de la mano, al entrar y a punto de dar el siguiente paso, Hinata recordó algo.

—Aún no hemos comido.

—Tienes razón —Murmuró Sasuko— Voy a cocinarte algo.

Hinata la observó cómo empezaba a preparar, como se amarraba el cabello y su cuello estaba al descubierto, tragó en seco, se veía hermosa.

—Te voy a ayudar.

—No hace falta.

—A mí me hace falta. —Poniéndose alrededor de ella con los ingredientes afuera los ingresaba en una cacerola mientras inhalaba el olor fresco de la fémina.

Ella sin comprender se recargó sobre él suavemente.

Quien era el que actuaba le era difícil saber, pero cuando ambos vivieron su primer momento juntos, una voz en su interior trataba de gritarle:

"por favor, no la lastimes"


Nota:

¡Hola, chicos! espero que les guste, lo hice con todo mi corazón, hoy la pareja ha tenido un avance, ¿que creen que pase?