Melissa POV

¡Todo era un desastre! ¿Qué acaso Chester no podía entender que lo quería lejos de mí? ¡Es un idiota! Y más que nada celoso; ¿acaso tanto le importa su rivalidad con Patrick que no le importa si yo salgo herida? Y por culpa de él Patrick se fue… Así que me fui del Helado Derretido para caminar y más que nada pensar.

Yo realmente quería ir al cumpleaños de Sophie y ver cosas nuevas y probar una libertad que nunca había sentido, ¿pero iba a poder aguantar a esas brujas? No voy a aguantarlo, esto va a ser un infierno…

-¡Hey! –Dijo una chica saliendo también del local… ¡Era Maca!– Melly, amiga, ¿estás bien? ¡Te juro que si supiera karate les daría su merecido a todos ellos!

-Maca, no te vi adentro… -Dije mientras me reía de la idea loca de mi amiga– ¿También estás invitada al cumpleaños de Sophie?

-¡Sí, sí, voy con mi hermano! Ya que teníamos el dinero para comprar todo, las habitaciones, los pasajes en el autobús y todo eso le pagamos a Sophie y estamos oficialmente invitados.

Qué mal. Todo el mundo excepto Maca y Mike sabía que el viaje era gratis para los invitados, y aunque Sophie era literalmente millonaria, aun así estafaba a la gente para conseguir más dinero. No le conté ese detalle a Maca para que no se sintiera ofendida por haber sido engañada. ¡Pero qué rabia…!

-Ah, qué bien. Así tendré a alguien para soportarlos a esos –dije con amargura. Ahora que lo pensaba mejor, además de Patrick, Maca era mi única amiga, tan así que sólo en días nos volvimos mejores amigas. Nunca había conocido a alguien como ella en mi vida de princesa. Todas mis amigas eran tan interesadas…– Mira, sabes que no miento, te juro que ya no me gusta Chester. Él no era como yo creía, es un monstruo.

-¡Cuenta, cuenta! –Gritó. Ella era una muy buena amiga y siempre quería estar al tanto del todo, pero lo bueno es que era una tumba– ¿Qué te hizo?

-¿A mí? Nada –y era verdad– A mí no me hacía nada, pero era muy infantil. A cada persona que veía la ridiculizaba, se creía superior… Después entendí que sólo hay una cosa que le interesa a Chester; ser el mejor. Él tiene que ser el ser superior que se ríe de los demás, él tiene que tener la mejor novia, ¡él mismo lo decía! Después me cansé de todo eso, y es más, parece que Chester no se daba cuenta, pero inconscientemente él me usaba para sacarle celos a Sophie. Lo único que quiero ahora es que él se aleje de mí.

Qué bueno era saber que Maca confiaba en mí completamente. Eso sí que era reconfortante, y sería más aún en el campamento.

-¡¿Que se aleje de ti?! ¡¿Estás loca?! –Dijo casi saltando– ¡No! ¡Tienes una oportunidad única! Chester y Sophie siempre nos han humillado, ¡desde que éramos pequeños! Y no lo digo por mí o por mi hermano, ¡lo digo por todos en general! Ellos y su ejército siempre han estado en la cima, pero ahora están en un momento de debilidad. En este mundo se necesita sí o sí la belleza exterior, ¡y tú la tienes y eres una de los nuestros! ¡Qué mejor! Mira, tienes que hacer esto; con mi ayuda en el campamento vas a conquistar a Chester de nuevo, y cuando estés en el mejor momento… ¡Lo dejas! ¡Lo humillas! Así Sophie terminará definitivamente con él, te ganarás su confianza y podremos destruirlas una a una. ¡Admite que es el mejor plan que hayas escuchado en tu vida!

-¡Jajajajajaja! -¡Esto sí que era exagerado! Muchas veces Maca se ponía así, cuando hablaba de planes empezaba a crear un discurso digno de un coronel– Sabes que no quiero que las cosas se queden así, ¿pero no será demasiado…?

-¡¿Demasiado?! ¡No! Confía en mí, con mi inteligencia y con tu belleza vamos a hacer que todos ellos terminen en el suelo. ¿O es que quieres que vuelvan a golpear a Patrick? –Estaba decidido.

-Está bien, ya entendí, te ayudaré –intenté parecer calmada y serena pero no lo estaba. ¡Esto sí que sería emocionante! Al fin me podré vengar de todos ellos, que tanto me miraban en menos.

A propósito… ¿Dónde quedó la antigua Melissa? Porque la antigua Melissa sería más irritable, no aguantaría a nadie que había conocido, haría berrinches o simplemente lloraría… Pero ahora yo era Melly, y parece que había gente que valía la pena arriesgarse a conocer desde que escapé.

Iré al campamento para poder vengarme. Daba lo mismo si me divertía o no, pero allí me vengaría de Chester, de Sophie de todos ellos, y con la ayuda de mi amiga todos morderán el polvo.

Carl POV

Ya superé a Melissa. En parte, claro. Quiero decir que estoy intentando olvidarla, ya que no creo que vuelva y si es que lo hace ya no quiero tener más problemas. Qué diría si se enterada de lo que hizo Gretel… Por eso lo mejor fue hablarle a Gretel que teníamos que ocultar lo que había pasado a todo el mundo; que no se tenía que repetir y que no debíamos estar tan contactados para que la gente malhablada no sospechara. Muchas veces tenía que rechazar sus videollamadas, y conociendo cómo reacciona Gretel en momentos como éste, estaría totalmente destrozada. Tendría que arreglarlo de un modo, pero no podía hacer todo correctamente sin fallar en algo.

Debo sonar muy desesperado, pero en secreto consulté una página web de ayuda emocional para superar mis problemas, un blog donde un psicólogo profesional se encargaba de leer comentarios de personas con problemas para ayudarlas dándole consejos para mejorar su vida. Por suerte no pedían ningún dato personal y uno podía pedir ayuda como anónimo. Le pregunté al psicólogo virtual por mi problema, y se lo planteé diciendo que había terminado con mi novia y que aún no podía superarla. Por lo visto el psicólogo me dijo que yo estaba obsesionado con ella, y de algún modo eso no me enfadó, sino que solamente me aclaró las cosas. Aunque quién sabe si quién me ayudó había ido a la universidad y tenía su título o siquiera sabía algo de psicología.

Aunque, claro, Gretel notaba que yo estaba más tranquilo, cosa que la ponía feliz creyendo quién sabe qué, pero cuando yo la evitaba ella volvía a deprimirse. He tenido que seguir escribiendo el álbum; trabajo lo más rápido posible para terminarlo cuanto antes y tener un poco de paz por el momento. Pero algo que nadie sabía era que mientras yo componía, las canciones iban adquiriendo un nuevo significado. Empecé haciendo esto por Melissa, después pasé por un tiempo de negación de todo y ya no me interesaba mi trabajo, sólo lo hacía por hacerlo. Pero después de superar a Melissa, el álbum volvió a interesarme. Estúpido, ¿no? No tiene sentido si uno no entiende el porqué. Me di cuenta que en todo este tiempo Gret estuvo al lado mío para apoyarme incondicionalmente; yo la ignoro y evito por su propio bien y ella sigue insistiendo en querer ayudarme. ¿Qué sueños y aspiraciones tendrá ella que nunca habla de sí misma? Pareciera que sólo quería ayudarme y eso me hacía sentir muy culpable.

Quería quitarme esa angustia de encima así que después de muchos días decidí invitar a Gret al castillo, como una invitación informal. Algo ya me quedaba muy claro, Gret disfrutaba de mi compañía y prácticamente siempre habíamos simpatizado, por lo que si nos juntábamos un tiempo ella se alegraría. Es más, estábamos caminando por los jardines, sin nadie que nos estuviera observando, conversando tranquilamente sólo como dos amigos.

-En mi reino las cosas van de mal en peor –dijo ella de la nada–. La policía de Gryden y Magnoland están revisando sin descanso todos los recodos de la capital, absolutamente en todos lados. Es molesto, pobres personas que no tienen nada que ver con esto, revisan casa por casa, buscando a mi hermana y el collar.

-Qué mal… –No se me ocurría qué decir, ya que eso ya no era una novedad hace ya unas dos semanas. Me sentía incómodo, sin saber qué decir, ya que obviamente Gretel buscaba una mejor respuesta.

-Totalmente –dijo fingiendo indiferencia al tema, pero esa sola palabra la había dicho en el propósito de que yo siguiera el hilo de la conversación, para que no la dejara hablando sola.

-¿…Y cómo va todo? –Pregunté después de un largo silencio.

-Igual que siempre, todo es un caos.

-No me refería a eso.

-Oh… –Al fin ella entendió a qué me refería– Va bien. Digo, el único chico que me ha gustado en la vida me rechaza porque prefiere a mi hermana, ella está secuestrada, ¡claro que estoy bien! –Era la primera vez que oía un ápice de sarcasmo en Gretel.

-Eres muy seria para tu edad –confesé– ¡Apenas tienes quince años! Sé que lo que estás pasando ahora es muy difícil, pero es enserio, hace muchos años que no te he visto sonreír.

-Tal vez no necesite hacerlo –y dicho esto se fue corriendo entre sollozos.

Connor POV

-¡Uy, la odio! ¡Los odio a los dos! –Gritó Sophie en cuanto Melly y Patrick se fueron del Helado Derretido– Aunque, recuerden, vamos a transformar a esa insolente, o no me llamo Sophie Astori.

Pasó el tiempo y de vez en cuando me atrevía a mirar a Sasha, ¡y encontrábamos nuestras miradas! Más de lo común, de hecho. Es más, cuando todos volvimos a tranquilizarnos después de la pelea, tomando nuestros helados, Sasha se levantó discretamente y se acercó a mí.

-Qué fuerza. Qué buena patada fue esa –me dijo como si fuera el mejor animal en una demostración de talentos, examinándome de pies a cabeza. Obviamente yo estaba muy nervioso, ¡la chica de mis sueños estaba prestándome atención! Era una suerte todos los integrantes de la familia Black jamás se sonrojaban, sin importar qué emociones sintieran.

-No fue nada –tenía que lucirme, ¿no?– Sólo tenía que hacerlo…

-Ya, ya, no empieces a elogiarte, tampoco es que me fascines –dijo sarcásticamente y muy enojada. ¿Por qué me odiaba? Y después se fue a su lugar, volviendo a ignorarme por completo.

Faltarían sólo un par de horas para que todos tuviéramos que reunirnos en la casa de Chester y Sophie para tomar el autobús, y ya que yo y mi hermano ya teníamos todo planeado y todas nuestras maletas hechas, no tenía nada más que hacer por lo que decidí salir del Helado Derretido y caminar un rato por la plaza que había ahí. Yo sabía que Sasha se quedaría adentro con sus amigos, y que sería muy tonto por mi parte alejarme de Sasha aunque sea un momento ya que realmente me gustaba, pero ya me había ignorado completamente por hoy y al menos por el momento ya no había nada más que hacer.

Sasha… Aún no puedo entender por qué me odia. Siempre, desde que éramos pequeños, me había odiado, un odio que fue creciendo con los años. Por mucho que pensara en cómo conquistarla, como lo estaba haciendo ahora, no se me ocurría nada inteligente o todo en lo que pensaba simplemente no funcionaba.

-Porqué me odias… –Dije en voz alta, sabiendo que Sasha no se encontraba ahí.

-Hazlo –dijo una voz vieja y cansada, pero no me hablaba a mí. Miré a todos lados pero no encontré nada, hasta que me di cuenta de que quién hablaba estaba bien lejos de mí, el viejo Francisco. Él le estaba hablando a su hijo, pero eso fue lo único que escuché de la conversación de esos dos, porque había terminado la conversación y después de que Francisco habló Patrick se fue a otra parte de la plaza donde había una laguna.

En esa laguna siempre se juntaban familias, novios, amigos, todo el mundo, a maravillarse con la belleza de ese lugar, pero la escena era bien extraña. Patrick se sentó en la hierba, a la orilla de la laguna, mirando el agua, completamente solo. Era la única persona que estaba sola en ese ambiente, y eso me dio lástima… Hasta que recordé que yo también estaba solo ahí, rayos.

Por curiosidad me escondí en uno de los arbustos que estaban cercas del rubio para espiarlo, ya que lo conocía hace años, pero jamás lo había visto más frustrado o triste. Parecía que sintiera un espacio vacío en el corazón, lo mismo que yo sentía cuando recordaba cómo Sasha me trataba.

-Quiero ser feliz de una vez por todas –dijo mientras arrancaba una flor del suelo y la arrojaba a la laguna, también hablando solo como yo. Fue una suerte saber que yo no era el único loco–. Es tan hermosa…

Estar escondido ya se estaba volviendo incómodo, entonces fue mejor alejarme tranquilamente, como si yo jamás hubiera espiado por ahí. Seguí caminando, pensando en Sasha, pero por mucho que pensara no se me ocurría nada efectivo para que me hiciera caso.

-Sasha… Qué tengo que hacer para que te fijes en mí…

-Si piensas escuchar pensamientos amorosos ajenos deberías encargarte de que no escuchen los tuyos –dijo alguien. ¡No, no, no!

-¡Perdón, perdón, Patrick! –Dije exasperado– No era mi intención, y… ¿me escuchaste?

-Todo.

Me sentía muy avergonzado, era una suerte que no me sonrojara por nada en el mundo. Ahora Patrick sabía que me gustaba Sasha… ¡Aunque quién no lo sabía! Pero eso daba lo mismo, no importaba si la gente lo sabía o no, Sasha me seguía odiando. Aunque, ahora tenía una pregunta…

-¿Y de quién hablabas tú? –Pregunté, tal vez sería Melly, era muy probable, aunque también podría referirse a cualquier otra chica, o también podría ser… En ese momento palidecí completamente– ¡Dime que no es Sasha! ¡Soy capaz de matarte si hablabas de ella!

-No, tranquilo hombre, no hablaba de Sasha. Hablaba de… No importa –¡maldición! Se fue sin decirme nada, y me quedé solo ahí.

Revisé la hora y faltaba tan poco tiempo para reunirnos todos en el autobús que mejor me fui corriendo para buscar a Gaspar, para que me aconsejara una vez más de cómo conseguir el amor Sasha.