La vida es sueño.
-¿Se comporta seguido así contigo?- Yo ya había parado de llorar y Edward acariciaba mi espalda con su mano una y otra vez. Me sentía una idiota, no debería haber llorada. Jacob no me había pegado ni nada parecido. Era una exagerada.
-No.- Dije negando con la cabeza.- No ha hecho nada malo, soy demasiado sensible.- Le dedique la mejor sonrisa que pude hacer para que no se preocupara. El frunció el ceño.
-¿Estas segura? Su tono de vos no era lo que se dice tranquilizador.- Me miro fijamente.
-Si ya lo se pero ¿Puedes realmente culparlo?- No espero a que me respondiera.- Soy su novia, no debería mentirle acerca de tener a otro chico en mi casa o seguir viéndote después de que...- No termine de hablar, en realidad no había pasado nada entre Edward y yo, nos habíamos besado, pero no lo había vuelto a ver desde entonces. Hasta donde yo sabia el no quería nada conmigo. En realidad yo no sabia si quería o no quería o no le importaba. En realidad no sabia nada sobre el.
-Si creo que lo entiendo, pero la pregunta seria ¿Quieres tu seguir viéndome?- Me estremecí ante su pregunta, en ese momento deseé que sonara el timbre o que se cortara la luz o que algo nos interrumpiera, pero nada paso. No estaba realmente segura de cual era mi respuesta, quería a Jake, si lo quería, pero una parte de mi no quería que Edward se fuera. Una parte de mi no quería que ese momento acabara y no quería volver a estar con Jake. Esa misma parte no quería estar en ningún otro lugar con ninguna otra persona. Pero yo sabia que cuando Edward se fuera me sentiría sola. A diferencia de cuando no estaba con Jake en esos momentos no me sentía sola.
-No lo se.- Lo dije y supe que en parte era verdad.- La verdad es que no lo se.- Lo mire y note que las lastimaduras que tenia en la cara ya parecían estar sanando del todo, me pregunte como se las habría hecho. Me levante evitando mirarlo a la cara, el se levanto unos segundos después que yo. ¿Qué pasaría ahora? No quería que se fuera. Sabia que se haría y que me sentiría sola, y no quería sentirme así. Aunque cuando se trataba de Edward lo mejor era una terapia de abstinencia, no quería que se fuera.
Me senté en la cama, llorar hacia que me doliera la cabeza y me hacia sentirme agotada. El se recostó a mi lado, a veces parecía que nos conocíamos hace años por como nos movíamos cuando estábamos cerca. Había una especia de confianza que parecía que habíamos establecido hace años atrás. Me recosté también y mire el techo. Me reconfortaba de cierta manera sentirlo tan cerca mío, lo sentía respirar a mi lado. Apoye mi cabeza entre su hombro y su pecho. El puso su mano en mi cintura abrazándome y acercándome a el. No podía evitar sentirme un poco triste por todo lo que estaba pasando. Cerré los ojos tratando de no pensar en las cosas que tenia que pensar.
-Entonces... ¿Qué libros leíste últimamente además de un poco de Emily Bronte?- La pregunta me sorprendió tanto que abrí los ojos y lo mire. El tenia los ojos cerrados y estaba muy calmado. Si no me hubiera hecho una pregunta podría haber llegado a pensar que estaba dormido. Sonreí ante lo normal de su pregunta.
-No he estado leyendo mucho estos meses.- Dije cerrando los ojos nuevamente.- No he ido a la biblioteca.
-Yo tampoco.- Reconoció.- Pero mis hermanos han estado comprando muchos libros.
-¿Algo interesante?- Pregunte.
-No realmente.- Pude escuchar como sonreía.- Creo que debo ser el único buen lector de la familia. Emmet esta convencido que cualquier libro que me compre es igual de bueno, y Alice se limita a comprar novelas un poco femeninas para mi gusto.
Me reí.- Podría ser peor.
-Creo que,-Dijo sonriendo.- Aunque rescate un viejo volumen de "la vida es sueño"de la biblioteca de mi padre. Nunca lo había leído, pero me gusta.
-Yo tampoco lo leí.- Le dije.- Nunca había escuchado de el
-Es un muy buen libro, un día te lo presto.-
-¿De que trata?-
-Se trata de un rey que tiene un hijo, y cuando nace un hado le dice que su hijo le va a traer desgracia. Cuando esta naciendo su esposa muere en el parto, entonces el rey encierra a su hijo en una torre, con la única compañía que un ayo.
Entonces años después, el rey reflexiona de que no tiene ningún descendiente varón. Y decide sacar a su hijo de la torre y llevarlo al palacio para ver que sucede. Su hijo se muestra desconsiderado y violento con las demás personas y el rey lo devuelve a la torre. Entonces su ayo lo convence de que todo lo que había vivido en el palacio había sido un sueño.
Entonces el pueblo descubre la verdad sobre el príncipe apresado y van a liberarlo de la torre. Entonces lo llevan con el rey, y este suplica a sus pies. El príncipe es bueno con el, por que cree que si es un sueño y el es malo con el rey luego sentirá remordimientos. El llega a la conclusión de que nunca podrá saber si lo que esta viviendo es sueño o realidad.
Se izo un silencio luego de los minutos que Edward había hablado sin parar.
-Suena un poco triste.- Dije en un susurro.
-Lo es.- Dijo Edward y luego se hizo un silencio.
-0-
Me desperté con el sonido de un auto estacionando al lado de mi casa y casi me caigo de la cama. Mis padres, me di vuelta y vi a Edward todavía dormido a mi lado con su brazo debajo de mi. Mire el reloj: 8:13. Moví un poco a Edward para despertarlo, pero el no pareció notarlo. Escuche la puerta abriéndose escaleras abajo.
-¡Bella!- Reconocí la vos de mi madre.-Bella ¿Por qué esta la puerta abierta?-
Salte de la cama y corrí hacia la puerta de mi habitación. Me di vuelta cuando estaba por salir y no pude evitar una sonrisa. Dormido, Edward seguía dormido. Parecía un niño pequeño. Cerré despacio la puerta y fui lo mas rápido posible hacia abajo.
-¿Bella?-Seguía diciendo mi madre.
-Aquí estoy mamá, lo siento, no me di cuenta de que había dejado la puerta sin llave.
-Esta bien ¿Te sientes bien?-
-Si solo estoy algo cansada.- Me toco la frente en uno de sus típicos gestos maternales suyos.
-No tienes fiebre.-
-Lo se, solo estoy cansada.- Respondí.
-Bueno, puedes comer algo e irte a dormir. Aunque no se si te recomiendo la primera, tu padre va a cocinar.- Dijo arrugando la nariz y luego sonriendo.
-Sabes que soy un magnifico cocinero.- Grito mi padre desde la cocina.
-Tu sabes que eso es mentira papá.- Lo escuche reír.- Igual creo que me iré a dormir, no tengo hambre.
-De acuerdo, buenas noches.- Dijo mientras me besaba la frente.
-Buenas noche.- Le devolví el saludo.- Buenas noche papá.- Dije mas fuerte para que pudiera escucharme.
-Buenas noches cielo.-
Subí las escaleras tratando de simular cansancio, entre en mi habitación y Edward seguía ahí dormido. Me senté en la cama a su lado y le acaricie el raspón que tenia en la frente. Si que tenia el sueño pesado. Cerré la puerta con llave desde adentro y me recosté en la cama. Tal vez, solo tal vez, estuviera soñando.
