Acotaciones:

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) mis burdos comentarios

ЯxК ЯxК ЯxКcambio de escena

Datos del fic:

Titulo: "Corazón de Roca".

Autor: Celen Marinaiden.

Genero: Yaoi, Shonen-ai, AU...

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan.

Disclaimer: Beyblade no es mío, porque si lo fuese Kai y Rei serian pareja oficial y se besuquearían por todas partes, así que obviamente no me pertenece, es del jodido de Aoki Takao así que no me importunen con demandas.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, CoRaZóN de RoCa ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

Capitulo IX: La segunda hoja

Mientras caminaba por los amplios y limpios pasillos de su escuela, mordía nerviosamente su labio inferior, sin saber que esperar o que hacer respecto al lugar a donde se dirigía. El día de ayer se habían hecho las elecciones de "Los Jefes de Grupo" de todos los grados superiores de la escuela, en todos los respectivos salones. Aquel día, apenas había dado la primera clase, cuando la profesora de Relaciones Humanas había pasado por el salón, diciéndole que tenia que presentarse a la junta de Jefes de Grupo que iban desde el cuarto hasta el sexto grado, que se iba a dar a las ocho, en el salón de usos múltiples, la de subjefes se daría a las diez. Y la de tesoreros seria al medio día. Nervioso aunque jamás se noto siquiera en su mirada, Rei pidió educadamente permiso para ir a la junta al maestro en turno, que resultaba ser Judy, la madre de Max. Antes de salir y dando un ligero vistazo de reojo a sus compañeros, noto claramente como Mao lo miraba de mala manera, y Michael hacia un gesto despreciativo con la cabeza, aunque no les tomo importancia ni a uno ni a la otra.

Ahora, ya frente al salón suspiro armándose de valor antes de abrir la puerta, cuando lo hizo se encontró con una mesa de tamaño considerable y varios alumnos sentados en ella, aparentemente y por la única silla vacía que había... el era el único que faltaba... ¡Que bochorno!

"¡Rei-kun!" -la voz amable de Brooklyn sonó llamando al instante su atención- "Que bueno que llegas, ya vamos a empezar" -sonrió calidamente-.

El oriental al notar la presencia de aquel pelirrojo, también sonrió, cerró la puerta quedamente y se acerco a la silla vacía tomando asiento.

"Bien, comienza la reunión de jefes... es mejor que primero nos presentemos" -aclaro un chico, se notaba que era un joven de años mas altos, tenia unos hermosos ojos verdes y cabello marrón- "Primero digan su nombre, en que grado van y de que grupo son jefes" -ordeno ligeramentr-.

Obviamente se debía comenzar por orden, y así fue.

"Mi nombre es Mathilda Gushiken, voy en cuarto grado y soy jefa del grupo 4-A" -se presento la primera-.

"Mi nombre es King Kimwell, voy en cuarto grado y soy jefe del grupo 4-B" -dijo el siguiente, tenía la piel morena, el cabello blanco y reluciente a juego con un par de ojos marrones-.

"Me llamo Brooklyn Matsumura, voy en cuarto grado y soy jefe del grupo 4-C".

"Soy... Rei Kon, voy en cuarto grado, soy jefe del grupo 4-G" -anuncio, olvidándose del nerviosismo-.

"Soy Queen Kimwell, voy en cuarto grado y soy jefa del grupo 4-M" -la chica tenia la piel blanca, cabello negro bien cuidado y ojos marrones también- "Y por si lo están pensando... Si, King y yo somos familia".

"Es mi prima" -aclaro sonriente King, a lo que el resto de los presentes en la mesa sonrieron también-.

"Mi nombre es Oliver Les Demonde, voy en quinto grado y soy jefe del grupo 5-E".

Y así se presentaron los otros tres jefes de grupo de quinto año. Mystel Ashikura por el 5-J, Enrique Torunatoore por el 5-D y Yuriy Ivannov por el 5-L. Después se presentaron los cuatro representantes de los sextos años, Claude Corner por el 6-K, James Dowson por el 6-H, Ian Fravov por el 6-F y Mariam White por el 6-I. Solo el cuarto año contaba con cinco grupos.

"Y como lo dice el protocolo... ahora escogemos al jefe de la junta estudiantil" -murmuro Yuriy- "Quien por cierto es de sexto año" -agrego malhumoradamente-.

"Oh... vamos, cuando nosotros nos larguemos y tu entres a sexto podrás ser jefe si lo deseas" -dijo sonriente Mariam- "Y si te eligen" -se burlo después-.

"Como sea ¿Ya podemos elegir entre estos cuatro arrogantes? -pregunto burlonamente Enrique, en un tono fastidiosamente divertido-.

"Bueno... yo voto por James" -dijo Yuriy, mientras recargaba sus codos sobre la mesa-.

"Y yo por Mariam" -dijo Oliver-.

"Yo por Mariam" -apoyo Enrique-.

"Yo por Claude" -hablo esta vez King-.

"Yo voto por Ian" -dijo Mystel-.

"Yo también voto por Ian" -esta vez fue Queen-.

"Yo voto por Claude" -murmuro Mathilda-.

"Yo voto por James" -dijo Brooklyn-.

"Bonito embrollo" -se quejo sonriendo Oliver- "¿Y bien Kon?. ¿A quien escoges tu?".

"Es cierto, tu eres el ultimo que tiene la palabra" -aclaro Mariam mirándolo fijamente-.

"Yo..." -hablo apenas Rei, incomodado de que ahora todos los presentes tuviesen la vista fija en el... ¡Peor! Que le tocase semejante decisión al final-.

Y era verdad, es como si nunca hubiese habido una votación y ahora fuese EL, quien tuviese que escoger de entre esas cuatro personas a las que ni siquiera conocía ¿Cómo se supone que debía hacer? Mas recordó a la persona que había escogido Brooklyn, quien casualmente era aquel chico de ojos verdes y cabello marrón que había hablado primero, dando pie a iniciar la "reunión", si, quizás no estaba mal... parecía tener facilidad para la dirigencia... y si Brooklyn lo había escogido, entonces por algo había sido.

"James" -repuso al fin, esperando que los otros tres no le reprochasen nada-.

"Yo quería ganar" -Mariam hizo algo similar a un puchero (mencione acaso que esta Mariam esta en estado de "OOC" ya saben, Out Of Character"? joh como la mitad de los personajes que estoy usando jajaja XD)

"Ya me esperaba algo así" -suspiro resignado Claude-.

"Menos mal... yo no tengo tiempo para perderlo todavía mas siendo jefe de esta junta" -repuso altaneramente Ian-.

"Y si tanto te molesta ¿Por qué aceptaste ser jefe de tu grupo?" -pregunto Claude, sonriendo-.

"No lo se" -se encogió de hombros distraídamente-.

"¿Ya nos podemos ir?" -replico Enrique refinadamente-.

"¿Tanta prisa tienes de regresar a las clases?" -Oliver puso cara de incredibilidad-.

"Si... tengo una tarea perfecta que entregar en Historia de Japón" -respondió el, orgulloso-.

"¿Eso es todo?" -pregunto Mystel- "¿No haremos mas?".

"¿Y como que cosa querías hacer?" -cuestiono Queen-.

"Cualquier cosa que nos retenga aquí".

"Bueno" -sonrió ampliamente Yuriy- "¿Recuerdan que yo fui jefe de mi grupo el año pasado?".

"Si... ¿Y eso que?. ¿Nos estas presumiendo?" -rezongo Ian-.

"En parte... pero el año pasado también nos aburríamos ¿Verdad James?".

"Ni que lo digas" -repuso el castaño, ya que el año pasado el también había sido jefe de grupo y desde entonces conocía a Yuriy-.

"Y por eso... traje esto..." -rebusco entre su ropa y saco una baraja de naipes- "¿Alguien quiere jugar, mientras James nos explica los deberes y responsabilidades de ser Jefes de Grupo?" -paro, para tomar aire pues le había faltado en las ultimas palabras que pronuncio-.

"Aburrido" -replico King cruzándose de brazos-.

"Oh... no es aburrido cuando apuestas castigos..." -repuso el pelirrojo sonriendo con cierta malicia- "¿Quién quiere jugar?".

"Yo" -se animo Mariam-.

"No suena mal" -Claude sonrió-.

"En ese caso también entro" -informo Ian-.

"Y yo".

"También yo".

"Yo juego".

Rei vio como todos comenzaban a entrar entusiasmados, así que se vio con el remedio de tener que entrar también, hasta la callada de Mathilda había aceptado. Agradeció interiormente que su decisión hubiese sido aceptada de tan buena gana, y agradeció aun mas ver que todo el mundo derrochaba amigabilidad, ya que el no era capaz de intentar aportarla, pero al menos sabia corresponderla cuando alguien se la ofrecía.

ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК

Eran las nueve con cuarenta minutos. Las clases de los talleres ya habían comenzando escasamente hacia diez minutos y en su mayoría ya todos los alumnos estaban en su respectiva aula, especialmente preparada según la asignatura que habían elegido. Ceityana daba algunas indicaciones a sus alumnos que ya traían consigo sus libros desde el día anterior, cuando alguien golpeo suavemente la puerta, la maestra dio un suave -"Entre"- y al instante la puerta se abrió, dejando ver dos cabelleras que contrastaban en cuanto a color, una negra y otra pelirroja.

"Disculpe profesora, nos entretuvimos con la junta de jefes" -explico amablemente Brooklyn-.

"Claro, pasen" -sonrió la maestra-.

Brooklyn entro, seguido de Rei y para sorpresa, Mathilda venia detrás de ellos sonriendo ligeramente, como si intentara contener alguna risa rebelde que quisiera escapar de sus labios impertinentemente. Cuando los tres jefes de grupo se sentaron, fugazmente se dedicaron miradas completamente cómplices entre ellos y cada uno rió por lo bajo a su manera, siendo el mas reservado ante todo esto el chino de ojos dorados.

Mas la mirada escarlata de Kai centellaba de una furia muy mal disimulada al observar aquella "escenita" que Rei acababa de brindarles... ¿Y ahora que se traía ese oriental?. ¿Y porque Brooklyn junto con la mocosa de cabellos rosa se reían?... no sabia los motivos, pero si se sentía completamente disgustado ante lo que pudo haber pasado.

"Bien como explique ayer, los métodos mas adecuados para una lectura rápida y de mayor comprensión son los que se basan..." -comenzó Ceityana a dar su clase-.

Rei escuchaba, mientras que una ligera sonrisa no se borraba de su rostro, al mismo tiempo que buscaba entre alguna de las hojas traseras de su cuaderno una que estuviese limpia para comenzar a dibujar. El ojidorado siempre había tenido motivos variados y bastante diversos para querer dibujar, el mas frecuente desgraciadamente había sido la ira. Desde muy pequeño había empezado a dibujar como un desahogo silencioso a todas las cosas que estaban ceñidas en lo mas profundo de su ser, su técnica se perfecciono con años y años de rechazo por parte de sus compañeros en el Colegio Nobel, por aquellas ofensas y las burlas que recibió hasta el momento en el que decidió defenderse y nunca nadie mas se atrevió a burlarse de el en su cara. Después comenzó a dibujar cuando se sentía solo, inventaba personajes, animales y cosas con las que solía conversar... su favorito era Phoenicis... un fénix que había creado después de haber leído "El Fénix y El Tigre" por primera vez ¡Como adoraba ese libro! Desde entonces solía dibujar un pequeño fénix en las esquinas de algunas hojas y después con el carboncillo del lápiz, darle un color suave y gris que pretendía demostrar su plumaje negro, sin opacar los previos trazos. También llego a dibujar por aburrimiento y cuando el dolor menguo un poco en su interior, dibujo también por fantasías, imágenes e ideas que venían fugaces y descabelladas a su mente, pero que aun así llevaba a cabo obteniendo a veces resultados sorprendes, otros mas decepcionantes y otros que no sabia ni como llamar.

Y también... muy pocas veces llego a dibujar el motivo por el que ahora lo hacia... dibujar por alegría... dibujar por felicidad era un lujo que pocas veces se había dado en la vida. Así que recordando lo ultimo ocurrido, comenzó a dibujar lo mas rápido y exacto que pudo concentrándose en las agradables emociones que le recorrían. La esencia de sus dibujos y el resultado final siempre había sido brindada por el torrente de sus sentimientos, lo que sentía solía reflejarse en los dibujos... y ahora se sentía tan bien, que empleando esa deliciosa sensación dibujo mejor de lo que solía hacerlo, o al menos eso le pareció a el.

Cuando la clase termino, todos comenzaron a recoger sus cosas, Ray se apresuro a firmar con su nombre la parte de abajo del dibujo con tinta negra, y después se paro arrancando la hoja, su corazón latía acelerado, y por primera vez en cuatro años, lo hacia por la emoción... la emoción que sentía un chiquillo por el ansia de entregar algo hecho por el mismo.

"¡Mathilda!" -grito Rei, haciendo que la chica volteara a verlo- "¡Ven!".

La pelirosada dejo sus cosas a medio guardar, picada por la curiosidad de saber el motivo que requería su presencia, cuando llego junto a Rei, Brooklyn miraba al chico con una sonrisa.

"Mira" -Rei le extendió la misma hoja que antes había removido de su cuaderno-.

Mathilda tomo el pedazo de papel y lo miro sorprendida, para que después una sonrisa alegre y emocionada se dibujase en su rostro.

"¡Kon!" -chillo la chica- "¡Esta hermoso!. ¡Eres buenísimo dibujando!".

"Una obra de arte" -se burlo Brooklyn- "Y una que representa una escena muy feroz".

El dibujo en cuestión de trataba de un adorable gato jugando con una mariposa, mientras que acurrucada a su lado, se encontraba una paloma.

"Deberías hacer uno para los demás" -se rió- "Así que ahora... ¿Si eres un gato?" -replico ella, divertida-.

"Si... y el una inocente palomita" -Rei señalo a Brooklyn-,

"¿Inocente?" -arqueo una ceja sonriendo- "Lo mejor es la mariposa tierna".

"Si... tan tímida la pobre" -secundo el chino-.

"¡Ya chicos!" -la chica se sonrojo ligeramente- "¿Me lo prestas?. ¡Quiero una copia! Luego te regreso el original".

"Claro" -asintió el otro, tranquilamente-.

"Entonces saca una copia para mi también" -pidió Brooklyn-.

"¡Si!" -asintió convencida ella- "Te busco en el descanso para dártelo ¿Dónde vas a estar?".

"Me parece que en mi aula".

"Bien... nos vemos chicos" -se despidió alegremente-.

"Nos vemos" -mas solo el pelirrojo respondió a la despedida-.

La chica se retiro a su lugar, recogió sus cosas y se apresuro a partir hacia su aula de clases normal. Brooklyn sonrió ampliamente mientras no le quitaba la vista de encima a Rei, y después le dio un ligero golpe en el hombro en actitud de completa broma.

"Luces mejor cuando sonríes... me gusta mas cuando tus ojos brillan, es desolador verlos muertos casi siempre" -murmuro el pelirrojo, dejándolo completamente pasmado- "Disfruta mas de la vida... vas por buen camino".

Y sin mas, como si fueses cosas de la vida ir por ahí diciéndoles tales palabras a las personas, Brooklyn tomo su maletín y de la manera mas calmada, se retiro del aula de clases. Sin embargo Rei no había podido moverse gran cosa desde que había escuchado semejante declaración por parte del pelirrojo… es que acaso… ¿Acaso era tan obvio?... no ¡Imposible!... mas Brooklyn lo había notado, y para colmo se lo había echado en cara, de una manera clara, sin rebuscar palabras y menos poner de por medio explicaciones o intentar camuflar el sentido de sus frases… fue un ataque directo y sincero. Y no podía evitar que su respiración se agitase en ese momento, esta vez no producto de la emoción vaga que le había invadido cual chiquillo hacia unos instantes, esta vez era otro tipo de estremecimiento… pero aunque sonase extraño no se sentía atacado, tampoco asustado, lejanamente nervioso o confuso, no, todo parecía claro, tan claro que si fuese agua estaba seguro se que vería su reflejo en ella, seguro de que vería sus ojos y en ese momento observaría que el dorado de su mirada estaba mas vivo de lo que había estado ya en demasiado y sofocante tiempo.

Un atisbo de sonrisa se poso en sus labios, mientras que bajaba la cabeza dejando caer los largos mechones negros de su frente, tapando parcialmente sus ojos y parte de su rostro, por unos momentos contuvo el aire en sus pulmones y espero… espero… hasta que alzo la mirada, se giro con rapidez, tomo sus cosas como pudo y salio corriendo como si su vida dependiera de ello, mientras que de manera impecable aquella sonrisa perduraba en sus labios.

Sin remedio, Kai se sintió fuera de lugar… como si en aquel cuento raro no hubiese espacio para el, y mucho menos una explicación a todo lo ilógico que estaba sucediendo en aquel momento. Se enfureció ¡Claro que si!... que el supiera hasta el día anterior, la pequeña mujerzuela (déjenlo, esta enojado XD) de Gushiken no le hablaba a Rei... ¡Y ahora hasta le regalaba dibujos!. ¡Esto era el maldito colmo! Claro, seguramente luego de su "juntita" de jefes, Rei se había hecho de nuevos y mezquinos amigos que como venia temiendo seguramente se tratarían de los chicos mas famosos, pues era claro que muy pocos llegaban a ser jefes de grupo por meritos propios. Seguramente Rei ahora se rodearía de personas petulantes y engreídas... Y lo que era peor, si lo influenciaban ya podía irse despidiendo del chico enigmático y sincero, porque seguramente se encontraría con otro idiota fatuo y despreciable como Michael y todos los de su tipo... seguro que hasta el ojidorado se ponía de novio con la despreciable de Tzu (léase: Mao. Por si no se acordaban que ese apellido le había inventado XD) ¡Si serian de la misma calaña! De acuerdo... si Rei quería irse con esa gentuza... ¡Que se fuera! A el no iba a importarle.

Y tomando su mochila bruscamente, salio maldiciendo a la mitad del mundo, en la cual se encontraban curiosamente aquella pelirosada odiosa de Gushiken, y al maldito descarado de Matsumura.

ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК

Rei tomo la temperatura del agua con los dedos, estaba perfecta. Desato con cuidado y pacientemente su larga trenza dejando libre una irreal cascada de cabello negro, que cubrió por completo su espalda y se escurrió también por su pecho, brillando. Se quito el resto de la ropa dejando al descubierto su hermoso cuerpo desnudo, revelando una piel firme y acanelada. Se deslizo dentro de la bañera que estaba casi llena hasta desbordar y una vez cómodo, echo la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. Dejando que el olor a lavanda de la esencia que había puesto en el agua embriagase su sentido del olfato. Mientras que aun mejor, se reconfortaba con la exquisita calidez del agua relajando sus músculos.

Ese día había sido... había sido, uno de los mejores que recordase desde la muerte de su prima y su hermano. ¡Todo fue un completo disparate! El juego que había propuesto Yuriy en aquella reunión se había convertido en una acérrima lucha por vencer al que fuese y después inventar un útil castigo. El había caído ante Mariam, pero la chica reservo el castigo, y siguieron jugando, al final, Brooklyn y Mathilda también estaban en pos de esperar que la chica de sexto grado les viniese con un castigo. Lo que al ultimo resulto hilarante, el primero había sido Rei... el chino no estaba para nada acostumbrado a ese tipo de cosas... no estaba acostumbrado a que se burlasen de el sin malicia, a bromear, a convivir con tantas personas en semejante confianza, sencillamente todo aquello para el era algo que no había practicado, no lo desconocía porque veía a las personas a su alrededor y observaba perfectamente su comportamiento entre ellos, lo que le hacia muy simple entender que hacer en ese tipo de casos, sin embargo no se sentía lo suficientemente extrovertido como para ponerse en semejante situación, mas al final su temple helado había ganado y cumplió el detestable castigo que Mariam le había impuesto... maullar como un gato. Todos los jefes estallaron en risa cuando se dieron cuenta de que... para su sorpresa, la imitación de Rei de un felino resultaba tan perfecta que por un momento Queen se sintió tentada a buscar al gato bajo la mesa ¡Era increíble! Y se rieron aun más, diciendo que tenía la gracia para imitar a esos animales. Pasada su "humillación voluntaria", a Brooklyn lo hicieron ulular como una paloma, Mariam soltó repentinamente que el chico pasaba mucho tiempo con las palomas blancas que solían vivir lugares cercanos a la escuela y que con regularidad andaban picoteando en los patios de la escuela, y no era para nadie desconocido que Brooklyn las adoraba, como tampoco era raro verlo sosteniendo alguna en sus manos... la imitación del pelirrojo no había sido tan buena como la del pelinegro, de hecho había resultado tan cómica que Rei se permitió soltar una carcajada al tiempo que los demás se reían libremente. Lo horrible había sido cuando llegaron con Mathilda... a la graciosa de Mariam se le ocurrió decirle que "Hiciera como mariposa" y todo mundo se quedo como una clara pregunta ¿Cómo hacen las mariposas? ¡Por el amor al cielo, las mariposas no hacen ningún sonido!... y cuando "gentilmente" Enrique replico por eso, la peliverde sencillamente le había dicho que tenia que imitar el sonido que podrían hacer el batir de las alas de las mariposas, nadie pudo evitar mirar a Mariam como si estuviera loca o que si hubiese pedido una estupidez. Sin embargo muerta de la pena, Mathilda intento hacer lo que se le pedía y comenzó a intentar imitar el sonido, era tan cómico verla mientras hacia algo muy similar a silbar que todos volvieron a reír a mandíbula suelta. Llegaron al punto de tener que parar y quejarse por el dolor de sus estómagos... Rei se sentía molido, no recordaba haber reído tanto en tu vida... de hecho, nunca había reído tan abiertamente, era una sensación sumamente placentera, relajante, enérgica... reír era una de las cosas mas maravillosas del mundo ¡Y no se había dado cuenta! De ahora en adelante, debería intentarlo mas seguido. Y había corrido a hacer ese dibujo solo por el deseo de hacerlo, solo porque en su mente algo le impulsaba a llevar a cabo esa idea, como si fuese una necesidad... como si hubiese tenido el deber de plasmar aquellos agradables sentimientos en una hoja de papel de la forma mas rápida que encontrase.

Suspiro aun sin abrir los ojos, y sonrió... ¡Vaya! Todo era tan raro, tan nuevo en aquel momento. Al fin abrió sus orbes doradas demostrando que contaban con un brillo de tranquilidad precioso, alargo su mano hacia una saliente que estaba junto a la bañera, donde se encontraba un recipiente lleno de hojas secas y perfumadas, que eran parte de su aromaterapia "personal" y cogió una de ellas, de sus dedos resbalaba en agua tentativamente. Observo la hoja como si por aquel momento fuese la cosa más interesante del mundo.

Ya estaba hecho, sin quererlo realmente, la segunda coraza había cedido. La primera había sido justo en el mismo instante en el que se había dirigido hacia Kai, permitiendo relajarse con su presencia aun cuando sabia que siempre debía de estar a la defensiva ante todos, aunque sin evitarlo y ya sin quererlo siquiera, dejo caer la primera de sus barreras. Ahora, la segunda se estaba viniendo abajo, solo era cuestión de que el lo aceptase libremente y entonces ahora seria de verdad, mas tangible y reconocible, no era nada de que preocuparse... aun le quedaban demasiadas corazas como para tener protegido su corazón y su alma de por vida, y ni una persona o cien iban a poder hacer algo para cambiar eso. Dejo caer la hoja que se deslizo por el agua de la superficie casi danzando, y entrecerró el oro de su mirada mientras que regresaba su mano bajo el confortante manto acuífero.

Si... la segunda había caído ya.

Y hoy mas que nunca estaba completamente agradecido de haberse cambiado de escuela, pues al haberlo hecho se había dado la oportunidad de comenzar nuevamente, de dejar el pasado atrás y tratar de hacer de si mismo una persona diferente, rescatar de alguna parte a aquel niño inquieto que había sido cuando tenia familia, cuando sus padres y su hermano estaban con el... cuando todo estaba bien.

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"Bien, ya casi termina la primera semana desde que tienen sus libros" -comenzó a explicar la maestra Ceityana, al día siguiente en clases- "Quiero que lean la misma cantidad de hojas y de ser posible lo mas que puedan. Uno de ustedes tomara un punto de vista objetivo respecto a sus opiniones, mientras que el otro tomara un punto de vista ya sea positivo o negativo... como mejor les plazca. Quiero sus trabajos la próxima semana sobre mi escritorio, en una carpeta con los nombres de cada pareja, el numero de paginas que han leído, y claro, el titulo del libro" -explicaba sobre aquel trabajo que había propuesto en parejas- "Tienen el resto de la clase para arreglarse, mañana veremos los métodos de redacción y la consistencia que debe de tener un escrito".

Y habiendo dicho eso se encamino hacia su escritorio donde tomo asiento, revisando sus tareas de otros grupos. Al instante los alumnos comenzaron a moverse de lugares para llegar con sus parejas de trabajo. Rei fue hacia donde se encontraba Kai y como si nada, se sentó a su lado.

"¿Hasta donde has leído?" -pregunto, mientras anotaba algo en el cuaderno que había traído con el-.

"Hm" -Kai hizo una mueca de desagrado- "Hasta la pagina sesenta" -replico, molesto-.

"Yo voy en la noventa y seis" -murmuro- "¿Debo atrasar mi lectura para que vayamos igual? Ya escuchaste a la maestra".

Kai frunció el entrecejo con mas molestia aun... ¿Ahora Rei le venia a decir que, EL tenia que ir mas lento para que le diera alcance?. ¿Estaba insinuándole que era mucho mas rápido en la lectura que el?. ¡Lo que fuese! Aun estaba molesto por el día anterior, cuando el oriental había llegado tan amigado con la pequeña molestia rosa y aquel pelirrojo aborrecible. Volteo dispuesto a regalarle al pelinegro una mirada que destilaba veneno, cuando lo que vio le dejo anonado por unos momentos. Los ojos de Rei... ¡Dios! Los ojos de Rei lucían preciosos, le miraban con una confusión y una inocencia tan cautivadora que no supo como responder, hasta se le había olvidado porque estaba enojado con el. Esas orbes doradas reflejaban emociones dejándolas ver nítidamente, sin embargo aquella expresión se borro y los ojos volvieron a su habitual frialdad que no iba acorde con las facciones tan tranquilas del chino. Rei ladeo la cabeza hacia el lado derecho y Kai comprendió... el ojidorado estaba confundido por el tono tan agresivo que le había dedicado desde que se sentó a su lado. Si no hubiese sido por las emociones que había logrado leer en sus orbes en aquellos escasos instantes, seguramente no se hubiese dado cuenta de que eso era lo que por la mente del oriental pasaba en aquel instante.

"¿Sucede algo?" -mascullo al fin el pelinegro-.

"Hmpf" -negó con la cabeza-.

"Parece que nos levantamos de mal humor ¿Verdad?" -replico con cierto tono de diversión en la voz- "Acuéstate sobre la hierba bajo un árbol y veras como se arregla tu problema".

Kai no respondió, en cambio volteo a mirar hacia otra parte. Todo el enojo que le había estado recorriendo las venas desde el día anterior se había esfumado con tan solo mirar aquellos ojos ¡Eran intoxicantes! Y mas ahora que había logrado vislumbrar en ellos dos emociones más que en días anteriores no había sido capaz de ver por más que había buscado discretamente en ellos.

"¿Qué punto de vista vas a escoger?".

"El objetivo" -respondió al instante-.

"Yo aun no se, terminare de leer de aquí al viernes y veré hacia que lado me muevo" -cerro su cuaderno- "¿Te parece si nos reunimos en la casa de uno de los dos, a hacer el trabajo?".

"Eh..." -mascullo, volteándolo a ver nuevamente- "Da lo mismo".

Rei sonrió y rodó los ojos en un gesto que pretendía ser exasperado, y Kai logro ver la sonrisa diminuta que se formaba en sus labios.

"Bien ¿En tu casa o en la mía?".

"En la tuya" -respondió rápidamente el bicolor-.

Rei levanto una ceja sugerentemente ante la respuesta tan instantánea, por su mente paso la idea de preguntarle algo referente a ello, pero pensó que sus motivos tendría el ruso como para haber descartado su casa de aquella forma, además a el no le molestaba la idea de tener que trabajar en su departamento, le seria mas fácil y mas cómodo. Y el chino tenia razón, Kai había respondido de esa forma porque no concebía su mente la idea de llevar al oriental a su casa... a su mansión mas bien dicho, no quería ni pensar en lo que podría suceder si Rei y su abuelo se encontraban. Su abuelo detestaba que personas ajenas a la familia o a la servidumbre estuviesen en la mansión... era demasiado huraño y agrio cuando se visitas de la índole de Rei se trataban. A su abuelo le había costado mucho trabajo aprender a aceptar a Yuriy, y aun así en ocasiones le hacia un par de malas caras cuando accidentalmente se encontraban.

"Bien, en mi casa, ¿El sábado?".

"A las tres".

"Esta bien, en mi casa el sábado a las tres" -repitió la información, después fue hasta el final de su cuaderno, arranco un trozo de hoja y comenzó a escribir en el- "Esta es mi dirección" -dijo, una vez que termino y le extendió el pedazo blanco al ruso- "¿Crees que puedas llegar?".

"¿Me crees tan idiota como para no saber seguir una dirección?" -replico automáticamente a la defensiva-.

"No... pero... curiosamente cosas así dicen las personas antes de perderse" -y una sonrisa completa se asomo por sus labios, dejando ver uno de sus blanquecinos colmillos-.

"Tienes un sarcasmo exquisitamente inocente" -replico Kai, sonriendo con cinismo ante su propio comentario-.

"¿En serio lo crees?... el tuyo es... sagazmente cáustico" -su sonrisa se ladeo un poco-.

"¿Cómo lo sabes? No suelo dirigírtelo muy seguido".

"Cierto... pero casualmente si se lo diriges a todas las personas que te rodean... creo que dejaste temblando a la profesora Kinckaid luego de tu comentario de ayer".

"La pobre mujer tiene un complejo, alguien tiene que regresarle los pies a la tierra y tirarla de su arco iris multicolor".

"Si he aprendido algo Kai, es que a las personas que son felices por engañarse a si mismas... les gusta que las dejen en paz" -replico, aunque con mas seriedad de la que hubiese deseado-.

Kai escucho aquello, que le sonó casi como si el comentario hubiese salido ya de manera personal y no sencillamente por la plática. Clavo mejor sus escarlatas orbes en la figura de Rei y capturo el oro de su mirada con el rojo sangre de sus ojos.

"Eso se oye como si lo dijeses de tu parte" -replico, tanteando el terreno-.

"No... solo digo lo que yo sé sobre ser o no feliz".

"Dime Rei... ¿Eres feliz?" -pregunto, como si seguido de eso se fuese a burlar-.

"La felicidad es un estado mental" -replico, tomando su cuaderno- "Y a mi no me gusta fingir estados mentales... el de demencia que tengo no es aparentado".

"No estas loco" -replico- "Eres la persona mas sensata que he conocido en mucho tiempo" -e interiormente se sorprendió de su propio comentario-.

"Si eso crees, no quiero ni saber como han sido el resto de las personas que conoces" -sonrió con altanería- "Dime... ¿Te parece si leemos hasta la pagina cien? Así el sábado comenzamos con el trabajo".

"Hm" -asintió apenas- "¿Cuántas hojas tiene el libro?".

"Me parece que cuatrocientas y algo".

"Es apenas lo decente para un mes".

"¿Sabes? Una vez leí un libro de trescientas en menos de cuatro días, fue mi mejor record hasta ese momento" -no sabia siquiera porque lo había dicho, pero el comentario le había llegado de la nada a la mente-.

"¿Has escuchado hablar de Don Quijote?" -mascullo-.

"Claro, una obra de occidente ¿No?... aunque nunca tuve la fortuna de leer el libro, hubiese sido interesante y me hubiese dejado conocer otra cultura ¿Lo tienes?".

"Así es".

"No sabia que estuviese en una versión japonesa" -murmuro acongojado-.

"Y no lo esta, es una versión en ingles que conseguí en mis ultimas vacaciones al extranjero".

"¿Y ya has terminado de leerlo?".

"Lo leí en tres días y medio".

"¡Oh, por dios!" -gimió Rei sorprendido apenas escucho eso-.

"Vacaciones aburridas, nada que hacer" -acoto con una sonrisa burlona plasmada en sus labios-.

Ante la expresión del otro, Kai rió internamente, mientras que en el exterior acentuaba aquella sonrisa... quizás un día de estos le prestaría ese libro al atónito chino que tenia a su lado.

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"Lo lamento chicos, hoy no puedo" -se excuso el oriental, mientras que caminaban entre una multitud de alumnos que salían ya de clases por la entrada y salida principal-.

"Pero… ¿Por qué?" -chillo Takao- "No siempre hago mi delicioso pudín doble con almendras y mermelada bañado de chocolate con cerezas en caramelo" -dijo, teatralmente consternado (ay no ma… a mi me gusta el dulce pero lo que propone Takao se vuela la barda x.X)-.

"Lo se… pero hoy tengo cosas que hacer".

"¿Cómo que?" -pregunto agriamente el ojimarrón-.

"Mi trabajo de Lectura" -respondió sencillamente el pelinegro-.

"Que horror" -Takao torció la boca-.

"¿Y de que se trata?" -pregunto interesado el rubio-.

"Cosas".

"Oh si ¡Cosas! Rei nos sacas de la duda".

"Hm" -el chino no expreso otra cosa alguna-.

Sus amigos lo miraron con creciente interrogación, aunque prefirieron no decir nada al ver como el pelinegro volteaba la cabeza hacia arriba, eso era lo que hacia cada vez que daba por zanjada una conversación, por lo tanto seguir discutiendo con el tema era una mera perdida de tiempo. Se despidieron hasta el próximo lunes y cada quien se fue por su propio sendero hacia sus hogares.

Cuando el oriental llego a casa, lo primero que hizo fue arreglar un poco el desorden que había, al tener que vivir solo había tenido que acostumbrarse a hacer un aseo regular por si mismo, lo único que le reconfortaba es que si encontraba alguna cosa fuera de lugar era por su causa, no habría problema siempre y cuando fuese SU desorden el que imperara en casa. Hubo un tiempo en el que tuvo que arreglar el de su primo y el de su tío... dios, eso de dividirse las tareas equitativamente, terminantemente no había funcionado en lo mas mínimo.

ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК ЯxК

Suspiro internamente al verse de pie frente a la puerta de aquel apartamento. Rei vivía en un edificio de buena clase, ni exagerado pero tampoco despreciable. Junto al intercomunicador de la casa, estaba el apellido del pelinegro, "Kon" lucia con letras occidentales y bastante elegantes, en metal de color plateado. El departamento era el numero ocho. Levanto la mano y presiono el timbre. Poco después la suave voz del chino se dejo escuchar por medio del intercomunicador.

"Diga"

"Rei… soy…" -pero el otro le corto-.

"Kai, ajá, espera un momento" -y con eso el comunicador se apago otra vez-.

Y seguidamente la puerta se abrió, dejando que el bicolor se deleitase con aquel par de ojos dorados que brillaban.

"Te esperaba, pasa"-y se hizo a un lado dándole la entrada al ruso-.

Sin dudarlo y con aquel paso seguro y firme que le caracterizaba, y hacia perfecto juego con su porte altivo, entro dentro del departamento mientras que el ojidorado cerraba la puerta tras el. Lo primero que vio fue una sala acogedora, donde había un juego de sillones y una mesa ratona de cristal. En ella se encontraba el libro de "Segunda Oportunidad", abierto en una indicación señalada por un separador, a su lado había un cuaderno y un par de fichas de trabajo en blanco, dispuestas para ser utilizadas.

"¿Leíste hasta la cien?" -pregunto el ojidorado, yendo hacia donde estaba la mesa-.

"Si" -contesto un poco cortante-.

"Yo también, y ya se que punto de vista voy a escoger".

"¿Cuál?".

"El negativo" -sonrió socarronamente mientras se arrodillaba frente a la mesa, tomando el libro del trabajo entre sus manos-.

Kai elevo elegantemente una ceja como si no creyese lo que acababa de decir, Rei lo miro y sonrió de aquella forma tan felina suya que hacia que el bicolor se estremeciera. Apartando la mirada, el ruso se fue a sentar en una de los sillas, tomando su mochila mientras la abría para encontrar el libro del que se suponía debían hacer un reporte.

"¿Por qué el negativo?" -pregunto de forma completamente desinteresada, cuando la realidad era otra-.

"Porque la vida es un asco y quiero desquitarme con algo" -dijo distraídamente, tomando una pluma para comenzar a escribir-.

"¿Qué?" -Kai se detuvo abruptamente, con el libro entre manos-.

"Porque soy mejor cuando se trata de criticar de forma negativa, me sale de manera natural" -respondió, divertido con su propia ironía-.

"¿En serio? No lo parece".

"¿Quieres ver?... por ejemplo... ¿Has notado lo vulgar del material de las pastas del libro? Uno esperaría de un best seller algo de mejor calidad, teniendo incluso cuenta de que nos costo mucho trabajo conseguirlo... las letras distan mucho de ser llamativas y los colores que han escogido son demasiado hoscos... no me agrada para nada la presentación y sin embargo se salva por ser reconocido como un buen libro, y porque su escritor es alguien de renombre, por lo demás yo le daría un siete y eso porque me siento benévolo y me he levantado de buen humor... así que técnicamente estoy siendo poco objetivo con el dictamen de ese siete".

Las orbes escarlatas de Kai se fijaron sobre Rei, a falta de palabras estaba... anonado. Rei era toda una caja de sorpresas y el no había hecho otra cosa sino darle un pequeño vistazo.

"Yo lo siento por la historia... no quiero ni saber como será tu critica de lo que has leído".

"¿Bromeas? Tengo en la mira a Elliot... eso de casarse por despecho... vaya estupidez".

"Tu solamente tienes la cara de ser bueno ¿Verdad?" -pregunto con voz cargada de sarcasmo-.

"Las apariencias engañan, y lo menos pensado es lo mas obvio" -se limito a decir, mientras que comenzaba a escribir-.

Kai tan solo lo miro, abriendo el también un cuaderno y sacando un par de hojas blancas que traía consigo. Se había percatado que la actitud del oriental de cabello negó había cambiado en lo que había transcurrido de esa semana, había algo en el que le hacia verlo mas calido, un poco mas accesible a como le había conocido, incluso le parecía que esos amigos suyos, el mocoso rubio y cabeza hueca de la gorra, en ocasiones también parecían asombrados con las respuestas que solía darles el chino. Definitivamente algo había cambiado con Rei, y Kai moría por saber que cosa.

Trabajaron intercambiando un par de comentarios hasta que Rei declaro el tan afamado "Intermedio", y logrando solo la petición de un café por parte de Kai, el ojiámbar había desaparecido por una de las puertas que había en la sala de estancia seguramente hacia la cocina. Como es bien sabido, uno nunca puede resistirse a husmear un poco cuando se ha quedado solo en una casa, es una reacción natural del ser humano. Así que desperezadose, el bicolor se puso de pie moviendo el cuello de forma circular notando incluso como un par te articulaciones tronaban por la acción. La sala de estar tenia un llamativo decorado que excluía todo lo japonés, pero en cambio llevaba un toque chino que salía a la vista en el estilo occidental que predominaba. Kai dio una rápida inspección con la mirada registrando los detalles y deteniéndose un poco donde había algo que lograse captar su atención, sin embargo quedo completamente enganchado cuando en uno de los estantes, vio que había muchos marcos de pie. Movido por el interés paso a un lado del sillón en el que había estado sentado, y dando unos cuantos pasos se detuvo frente a las fotografías enmarcadas.

En la primera se veía a una hermosa mujer de cabello negro y ojos castaños, a su lado, un hombre de buen parecido, mucho mas alto que ella y también con cabello negro tenia colocada su mano derecha sobre el hombro de la mujer, mientras que la izquierda permanecía entrelazada con la mano derecha de la pelinegra. Ambos lucían unas preciosas sonrisas, y fue imposible no notar que el hombre tenía unos brillantes ojos dorados. Kai poso su vista en otra fotografía, donde aparecía la misma pareja, el hombre llevaba sobre sus hombros cargando a un pequeño que al igual que ellos, tenia el cabello negro, y los ojos dorados como el aparente padre. En su infantil sonrisa se veían perfectamente un par de colmillos. Y por un momento el bicolor se pregunto si aquel seria Rei. Sin embargo cuando miro otra fotografía, en ella aparecía la misma pareja, y el anterior niño mas crecido, la mujer llevaba en brazos un precioso bebe de brillantes ojos dorados, y unos ligeros mechones negros que cubrían su cabecita. Una sonrisa involuntaria se coló por los labios del ruso cuando se dio cuenta de que ese si debía ser Rei. Paso ágilmente su vista por otras fotografías, donde todas representaban tiernos cuadros familiares, hasta que su vista se detuvo en otra. En esa aparecía Rei, quizás tendría seis o siete años, su cabello negro largo incluso desde ese entonces estaba amarrado por una cinta y bajaba por su espalda, la sonrisa de sus labios era la viva alegría infantil y sus ojos dorados brillaban audaces; a su lado, el chico que Kai debió suponer era su hermano, le tomaba cariñosamente de los hombros, el también tenia el cabello largo y al igual que Rei iba amarrado por una cinta blanca, sin embargo llevaba una banda de color rojo, donde el símbolo del Yin y el Yang adornaba la frente que cubría. Los miro detenidamente, intentando comprobar la diferencia de edades, aunque lo único que pudo ver fue la inocente alegría en ambos pares de ojos dorados.

"Es mi hermano" -murmuro Rei a su lado-.

De no ser porque tenia un autocontrol increíble, Kai hubiese dando un salto ¡Le había tomado por sorpresa! Ni siquiera había sido consiente del momento en el oriental había llegado a su lado, y Rei estaba tan cerca de el que casi rozaban hombro con hombro. Volteo algo descolocado y diviso que en la mesa de cristal había una bandeja plateada, con una taza de café, otra de te, un par de galletas y panecillos. ¿En que momento los había colocado ahí? No podía creer que había estado metido en sus pensamientos que ni siquiera se percato de cuando Rei dejo las cosas en la mesa y se fue a parar a su lado como si nada.

"Se llama Rai... o se llamaba" -frunció el ceño- "Y ellos son mis padres" -señalo mas animadamente una de las tantas fotografías donde aparecía la pareja que Kai había observado en la primera fotografía que vio- "Mi madre se llamaba Xin-Ying y mi padre Yatse-Kian".

"Me habías dicho de ellos" -dijo suavemente, con todo el tacto que pudo- "¿También tu hermano murió?".

"Si... un año después que ellos" -se dio la vuelta, regresando hacia su lugar junto a la mesa donde estaba su trabajo y la bandeja que había traído de la cocina- "Vivo solo... tengo un primo... se llama Kevin... es divertido" -sonrió vagamente, como añorando algo- "Y también tengo un tío, Lao-Kian... el no es divertido" -hizo una mueca, mas Kai sonrió ante el tono que había utilizado y la elección de palabras-.

"Yo... mi madre se llamaba Anaidiriv Rossky, murió cuando yo tenia doce años".

Kai también se había ido a sentar a su lugar nuevamente, sabía que si quería tener la confianza de Rei, primero debía de darle la suya, tenia que ser algo reciproco.

"Mis padres murieron cuando yo tenia siete... toma, tu agua" -le extendió una taza humeante- "Considere que deberías prepararlo tu, normalmente uno prefiere prepararse su café si es que desea que quede como quiere".

Kai solo tomo la taza, sosteniendo después un pequeño bote destapado donde había una cuchara y su contenido era café molido, listo para ser disuelto en el agua.

"Mi padre... se llama Dimitri... mi abuelo se llama Voltaire... y el tampoco es divertido" -dijo esperando arrancar una sonrisa en el oriental, que se había quedado completamente serio después de su ultimo comentario-.

"¿En serio?" -y para deleite de Kai, lo había logrado, una sonrisa tímida apareció en los labios de Rei y eso le basto y sobro-.

"Oh si".

"Que ganas de poder escoger a la familia que se tienen a veces ¿Verdad?".

"Sin duda" -termino de preparar su café, colocando una cucharada de azúcar y comenzando a batirlo-.

Un cómodo silencio se apodero de la estancia, era extraño y reconfortante en algo. Kai sonrió internamente, no sabia si había logrado acercarse a Rei con aquella simple platica, o si había sido Rei quien se había acercado a el... de lo que si estaba seguro era de que aquellas sensaciones que le provocaba el oriental, comenzaban a ir mas lejos de un simple gusto como el mismo le había llamado. No, lo que comenzaba a bullir en su interior era algo más sólido, algo que tenia mas intensidad conforme pasaban los días. Era algo que no había sentido antes, sin embargo ese "algo" en el estaba mas que ansioso por poder experimentarlo, por poder ser consiente de lo que estaba pasando. Ya tenia la respuesta que Yuriy siempre le estaba exigiendo cuando se daba la oportunidad. No le gustaban ni los chicos ni las chicas, le gustaba Rei, sencilla y solamente el... claro que no podía ir corriendo a decirle aquello a su amigo pelirrojo.

"¿Una galleta?" -pregunto tentativamente el chino, mientras que el mismo mordía una- "Las prepare yo... y no, no tienen veneno".

Kai no dijo nada, sin embargo alargo la mano, tomo una llevándosela a la boca, y dando una ligera mordida, comprobó que sencillamente sabia deliciosa. Rei le sonrió al ver el gesto de aprobación que se había formado en su rostro, y Kai no fue consiente de que le había regresado la sonrisa.

Definitivamente, si aquello no era comenzar a enamorarse, entonces quien sabia que fuese realmente.

Continuara...

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¡Oh, si! Ms. Patética (ósea yo) ya regreso con sus cosas absurdas de capítulos burdos XD ¡Lo siento! Se que tarde y mucho, que no tengo vergüenza ni perdón de nadie, pero A que si me siguen queriendo ¿Verdad? ñ.ñ ustedes saben, la escuela, los exámenes, las familias disfuncionales, los problemas de autoestima, a veces esas cosas nos afectan XD así que espero su mas sincera comprensión, es lo mejor que pueden darme ustedes como mis queridos lectores. ¿Qué puedo decir del capitulo? Patético, tanto como yo. Como que las cosas ya comienzan a verse más interesantes, y nada mas dejen que agarre vuelo y no va a haber quien me pare jajajaja. Como vemos Reicin ya anda queriéndose olvidar de su pasado tormentoso, pero ¿Qué pasado tormentoso? Nosotros solo sabemos de la muerte de su familia y su mala vida en la escuela, pero han pasado un par de cosas mas que son significativas (de telenovela xD) así que sigan sintonizando este mismo fanfic, en las mismas actualizaciones de siempre y con la misma autora ¡No se pierda el próximo capi! Donde quizás se nos revelen un par de secretos mas del pasado del neko, y además veremos como avanza el "tiernísimo" enamoramiento de nuestro intrépido Kai... oh, ok, ya le paro a los anuncios baratos jajajajaja. Como se dieron cuenta todo apellido de los "Jefes de Grupo" me lo he inventado, y reafirmo, aquí la mayoría de mis personajes son "OOC" así que no se extrañen please. Bien, paso a agradecer enormemente sus reviews a las siguientes personas:

Kaei Kon

Xin the goddess of the death

The life is a dream

Ayacrawford-Rei Diethel

Okami reiko

Kote M. Hiwatari

H.fanel.K

Asuka-Hao

NeKoT

Shiroi Tsuki

Neko girl

Konoto-chan

Alexa Hiwatari

Naru Narusegawa Hiwatari

Kakira Tsukikawa

Aline Hiwatari

Hikaru H.K

Junel Hiwatari

Zuzu

Yumi

Y ahora me despido esperando su comprensión y que me esperen para los siguientes capítulos del resto de mis fanfics ¡Gracias por leer! n.n y sobre todo, por tenerle paciencia a la simple de mi.

Atte.

»»----- ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ "Si supieras que siempre, sin que tu lo sepas y donde estés, cuando caes dormido, yo te deseo buenas noche. Y antes de que despiertes, los buenos días... quizás entonces como yo, me amarías..." ------»