Como lo prometido es deuda, aqui está el cap 9!


Capitulo 9: Uniendo destinos

Lily estaba preocupada, por un lado, Dora no salía de su cuarto, por el otro, Susan había desaparecido y no sabía nada de ella, desde que la vio discutiendo con Black, y como si eso no fuera suficiente, no había podido hablar con Remus porque tampoco había hecho presencia ni el gran comedor, ni en la sala común en todo el día. Todos estos sucesos juntos habían provocado que hiciera algo que no quería:

-Potter –llamó al chico en cuando lo vio cruzar el retrato-

James había estado cavilando durante todo el día el misterioso paradero de sus dos mejores amigos, de Remus era comprensible después de todo lo ocurrido la noche anterior, pero ¿Sirius? Él debería estar en ese preciso momento a su lado, ayudándolo a buscar a Remus, sin embargo, no lo había visto desde la mañana en que éste había estado discutiendo con Susan, que curioso, pensaba, cuando escucho que una dulce voz pronunció su nombre, y justo en ese momento recordó la determinación que había tomado en la mañana. –Dime Evans?

Lily se quedó bastante confusa al escuchar la frialdad en la voz de James, sin embargo fingió no haberse percatado – ¿Tienes alguna idea de que pudo haber hecho tu amiguito Black con mi amiga?- pregunto la chica mordazmente.

-La verdad es que no tengo idea del paradero de Sirius ni de Remus, sin embargo si llego a ver a Susan le haré saber que la estas buscando –respondió el joven y se dispuso a subir las escaleras.

-Espera –dijo Lily casi automáticamente- no se supone que los "Merodeadores" tienen formas muy efectivas de buscarse mutuamente…

-Mmm ahora que me lo recuerdas tienes razón –James había estado tan ocupado pensando cómo actuar con Lily, que se había olvidado de la existencia del mapa del merodeador- creo que iré a buscarlos –dijo antes de salir corriendo hacía su habitación.

-Oye espera, ¡yo también tengo derecho a saber donde están mis amigas! –dijo Lily antes de comenzar a seguirlo.

Lily alcanzó a James cuando iba abriendo la puerta de su habitación, y sin pedir permiso se coló detrás del chico.

-¿Sabes que está prohibido que estés en esta habitación? –preguntó James mientras escarbaba en su baúl.

-Eso no es lo le dices a todas tus amiguitas, Potter –respondió en tono agrio la chica, mientras intentaba ver qué era lo que buscaba su compañero de clases.

-Aunque eso no es asunto tuyo, déjame decirte que aparte de Tonks eres la única mujer que ha pisado esta habitación –contestó un dolido James sacando en su mano el mapa.

Lily iba a contestarle, pero prefirió omitir el último comentario cuando vio aquel viejo pergamino en la mano del chico, que se disponía a tomar su varita.

-Se supone que esa basura va a ayudarnos a saber en donde están Susan, Remus y Sirius, oh vaya, y yo que pensé que si tenían celebro aunque sea para sus estupideces.

-Lily voltéate, no te puedo enseñar lo que hay en este pergamino.

-¿QUE? ¿Qué me voltee? ¿Estás loco o qué? –jamás te daría la espalda, ¿crees que no conozco tus negras intenciones Potter?

-Ok, entonces sal de la habitación, pero no puedo dejar que veas lo que contiene este pergamino.

Al notar el tajante tono del chico, que ni siquiera se inmuto con su agria contestación –lo cual le dolió bastante a Lily- la muchacha se volteo.

-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas –musitó James.

Lily lo escuchó, y esas palabras le causaron desconfianza, obligándola a voltear. James estaba tan concentrado que no se percató de que la chica se le acercaba a su espalda e intentaba ver el contenido de aquella basura. Sólo se dio cuenta de que el segundo mayor secreto de los merodeadores acababa de ser descubierto cuando escucho un murmullo en su oído:

-Ohh

James volteó rápidamente y se encontró con la sorprendida cara de Lily.

-Rayos, a este paso no va a quedar ningún secreto –pensó James.- Lily, -masculló- esto no se lo puedes decir a nadie, es casi tan importante como lo que descubriste anoche.

-Me quieres explicar ¿qué es eso? –Pregunto Lily sin quitar la vista del pergamino que ahora tenía muchos nombres en movimiento-

-Primero júrame que esto no va a salir de esta habitación.

-Está bien, está bien, te lo juro, pero ahora dime ¿qué rayos es eso?

-Ok, esto –dijo James señalando el pergamino- es el mapa del Merodeador, lo hicimos Remus, Sirius y yo, cuando nos enteramos del problema de Remus, y Sirius y yo decidimos convertirnos en animagos. Es la forma de asegurarnos que no hay nadie cerca cuando nos convertimos o cuando salimos, y además es parte de nuestro secreto para no ser descubiertos cuando salimos a hurtadillas del castillo.

Dijo todo tan rápido que Lily quedo anonadada, se necesitaba magia muy avanzada para poderse convertir en animagos y salir ilesos, pero también para realizar tan complejos hechizos, definitivamente los merodeadores eran una caja de sorpresas.

-Bien no perdamos tiempo, ya te explique que era, y su forma de funcionar es muy básica, simplemente muestra la localización de cada persona con una etiqueta, ahora bien, tú querías encontrar a Susan, bueno pues búscala mientras yo busco a Sirius y a Remus. –y sin añadir más, colocó el mapa sobre su cama y se arrodilló, dejándole espacio para que Lily hiciera lo mismo.

A pesar de la perplejidad de Lily, la chica imito a James y se arrodilló a su lado para comenzar a buscar a su amiga, mientras se topaba con cosas como: Filch en el tercer piso, Dumbledore caminando en su oficina, Severus y sus amigos en la sala de Slytherin, y… ¡Oh por Dios! –Exclamó- ¡Alice y Frank en el baño de los prefectos!

James la miró, pero que cara tan hermosa, incluso sorprendida se ve perfecta… pero que estaba pensando, sacudió la cabeza y le contestó: -no deberías sorprenderte, esos dos encuentran cualquier escondedero para hacer que sabe que cosas- y se inclinó nuevamente para seguir buscando a sus amigos –vaya- musitó –Remus parece seguir encerrado en su mundo.

Lily lo escuchó, pero al notar el tono lacónico en su voz, prefirió hacer otro comentario – ¿Seguro que tu mapa funciona, Potter?

-Claro Lily, ¿por qué?

-Mmm es que Susan no aparece por ningún lado…

-Qué curioso, Sirius tampoco, y a eso sólo tengo una explicación…

-¿Cuál?

James la volteo a mirar con suspicacia, él sabía que lo que le iba a decir iba a poner a la pelirroja como loca, sin embargo le respondió –que ambos están en la sala de los menesteres, es el único lugar de todo el castillo que no permite ver quien lo está ocupando, es parte de la… magia del lugar.

James previó muy bien la reacción de Lily, la cara de la chica estaba del color de su cabello – ¡POTTER ME ESTÁS DICIENDO QUE BLACK SECUESTRÓ A MI AMIGA Y QUE LA TIENE ENCERRADA EN ESA SALA!

-Cálmate Lily, yo jamás dije que Sirius la hubiera secuestrado, simplemente dije que debía estar en ese lugar.

-¿Qué diferencia hay? Black es un pervertido igual o peor que tú.

-Gracias por los cumplidos Lily, pero me parece que estas exagerando la situación. Hey ¿a dónde vas? –le dijo impidiéndole la salida.

-A rescatar a mi amiga, es que acaso no ves –masculló Lily mientras empujaba a James para que la dejara salir, hasta que el chico, después de meditar un rato, voluntariamente se quitó.

-Está bien, pero no creo que los encuentras –le dijo mientras se dirigía nuevamente a su baúl y se ponía buscar algo.

Lily se detuvo ante el comentario del chico -¿Qué quieres decir?

-que no los vas encontrar, esa es parte de la magia de la sala, como ya te dije-le respondió James mientras cogía un pedazo de tela y el mapa del merodeador- ahora si me disculpas, debo ir a hablar con Remus.

-Espera, voy contigo.

-¿QUE? –Se sorprendió James cuando iba girar el pomo de la puerta- estás loca, tú te quedas en la sala común o en tu habitación, YO VOY SOLO.

-No, yo voy contigo y fin de la discusión –le dijo Lily acercándose también a la salida.

-¡No señor, ya has descubierto casi todos nuestros secretos y no voy a permitir que descubras dos más! Tú querías encontrar a tu amiga y te di la oportunidad, ya te dije donde debe de estar, ahora déjame tranquilo y dedícate a tus asuntos.

A Lily le dolieron las palabras del chico, sin embargo no se iba a dar por vencida tan fácil –Si, tienes razón, pero según tú no voy a encontrar a Susan hasta que el depravado de tu amigo la deje salir de ese lugar, y además Remus es mi amigo también, o sea que eso es parte de mis asuntos, en pocas palabras, ¡voy contigo!

-Que no

-Que si

Y así continuó la discusión por largo rato… Mientras tanto…

Tonks se había levantado de su cama, tenía un aspecto horrible cuando se vio en el espejo, así que se arregló un poco porque quería dar una vuelta para despejar su mente. Salió de su habitación y se dirigió a los terrenos del lago, le gustaba ese lugar para pensar.

Cuando llegó, se sentó al lado del mismo árbol de la vez pasada, clavo su vista en el lago y comenzó a meditar.

Al parecer, Tonks no había sido la única que encontraba al lago un lugar apropiado para pensar. Remus había decidido abandonar su refugio en la casa de los gritos y salir a dar una vuelta. Cundo llego, vio una Tonks sumergida en sus pensamientos y se obligó a retroceder, creyendo que la chica no lo quería ver. Sin embargo cuando dio el primer paso hizo sonar una rama que se hallaba sobre el césped y sacó a la chica de sus pensamientos.

-Lo… lo siento –tartamudeó Remus- no era mi intensión molestarte, yo simplemente estaba pasando por aquí y…

-Remus, no tienes que disculparte –lo interrumpió- soy yo quien te debe una disculpa.

-¿Tú? ¿Por qué?

-Por haberte espiado ayer, por querer descubrir tu secreto a toda costa, por ser una necia que no te deja en paz, por…

La chica estaba que estallaba en llanto, pero se vio contenida por la cercanía del muchacho.

-El que debería disculparse en ese caso soy yo, por ser un monstruo que casi te mata anoche.

-No fue culpa tuya, sólo fueron tus instintos de lobo –respondió tranquilamente la chica- en tal caso, la culpa fue mía por andar donde no me habían llamado.

-Dora, acaso no te das cuenta de que de no ser por Sirius y James, yo te hubiera podido matar –dijo sorprendido por la tranquilidad la muchacha.

Tonks lo volteo a mirar, Remus se había sentado a su lado, vaya paradoja, estaba con el chico de sus sueños con una vista hermosa del atardecer ante sus ojos, pero no precisamente como siempre lo había soñado… en fin, al final dio un suspiro enojado y le dijo: -Oh esos dos me van a escuchar, no tenia porque haberte lastimado de esa manera…

-Es que no te das cuenta de que te hubiera podido matar –la interrumpió Remus.

-Sí, sí, ya te escuche, pero eso no quita que tú debes estar herido, y Sirius y James me van a escuchar –repitió ella.

-Dora, es, ¿es que acaso no estás asustada o enojada? –preguntó Remus consternado.

-No, o bueno, la verdad algo enojada sí, me duele mucho el hecho de que no hubieras confiado en mí y me contaras tu problema, pero creo que después de nuestra última conversación puedo entender el por qué no lo hiciste.

-Dora, yo, yo te debo una disculpa respecto a eso también…

-No Remus, tú no me debes nada, en serio, yo entiendo que yo…

-No Dora, el problema no eres tú, el problema soy yo, tú eres una chica hermosa, eres la chica ideal para cualquiera, los chicos de esta escuela matarían por estar contigo, yo daría todo por poder estar contigo –en ese momento Tonks abrió la boca sorprendida- soy yo el que se convierte en un monstruo, el que no sabe que te podría hacer, tú te mereces alguien mejor, alguien que no te quiera matar una vez al mes, alguien que… -Remus se vio interrumpido por unos cálidos labios, sintió como una corriente atravesaba por su espalda, sus manos se debatían entre hacerle caso a su cerebro y apartar a Dora, o seguir su corazón y abrazar a la chica y besarla hasta quedarse sin respiración.

Por otro lado, Tonks se sentía realizada, las palabras de Remus le habían devuelto la vida, ella le gustaba, él consideraba que el problema era él, su corazón se quería salir de la emoción, pensó que ese era el momento más feliz de su vida, pero sintió que se había equivocado cuando el cerebro de Remus perdió la batalla contra su corazón y los brazos del chico rodearon su cintura acercándola más hacía él.

El oxigeno se les acabó y tuvieron que separar su labios, con la voz entrecortada Dora le susurró: -Jamás, escúchame bien, jamás vuelvas a decir que eres un monstruo –beso- y que yo merezco a alguien mejor que tu –beso- porque quiero dejarte muy claro que la única persona a la que yo amo –beso- y con la que quiero estar –beso- eres tú. –dicho esto, se fundieron en un beso un tanto más profundo que el anterior.

-Yo también te amo Dora –le dijo Remus mientras la sostenía en sus brazos, logrando que la chica se sonrojara mientras se acomodaba en su pecho para seguir observando aquel hermoso atardecer que se levantaba frente a sus ojos, con la diferencia de ahora sí, su sueño se hacía realidad.


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XoXo!