La historia es una adaptación del libro Taking Emmett de B. N. Toler y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.


Angela está esperándome en una cabina de la esquina cuando llego. La conozco de toda mi vida y simplemente mirándola mientras me acerco a la mesa, sé que algo está mal. Sus ojos se ven hinchados y un vaso vacío está junto a la cerveza en su mano. Está en estado de ánimo para beber esta noche.

―Hola ―lanzo―. ¿Estás bien?

Ella me da una sonrisa triste.

―Lo estoy. Acabo de… tener un mal par de días. ―Su cabello rubio está atado en una cola de caballo, y se pasa la mano sobre él mientras mira lejos de mí, con los ojos cada vez más llenos de lágrimas.

Mis cejas se fruncen con preocupación. Angela rara vez se emociona, así que sé que debe ser malo.

―¿Quieres hablar acerca de ello?

Parpadea un par de veces, tratando de aclarar la emoción de sus ojos.

―No lo había dicho a nadie ―comienza―, pero estaba embarazada. Me enteré hace una semana, pero tuve un aborto hace dos días.

Me inclino hacia delante y tomo su mano, mi corazón se rompe por ella.

―Sabía que algo andaba mal cuando te vi ayer. Lo siento mucho Angela ―brindo.

―No podría haber estado de más de dos meses. Sé que parece una tontería estar molesta por eso, cuando no iba muy avanzado.

―No es tonto en absoluto ―le respondo, con firmeza. No me gusta que a las mujeres se les haga sentir como que no pueden llorar la pérdida de un bebé que abortaron al principio. Nunca he estado embarazada, pero sólo la idea de saber que mi hijo está creciendo dentro de mí, hace que mi corazón se hinche con amor. No me puedo imaginar lo que se siente al ver realmente la prueba de embarazo positiva―. Era tu bebe, Angela. Tienes todo el derecho a sentirse triste y llorar esta pérdida y no dejes que nadie te haga sentir de manera diferente.

Toma una servilleta del dispensador entre nosotras y enjuaga debajo de sus ojos.

―Gracias, Bella.

―¿Cómo está tomándolo Ben? ―pregunto, sin soltarle la mano.

―Está triste. Los dos estamos tristes. Pero en cierto modo… tal vez es lo mejor. Vamos a tener tantos problemas con Seth, con sus patrones de comportamiento y con Ben sin trabajo no tenemos ningún seguro. El dinero es tan ajustado ahora. No es el momento adecuado para un bebé.

Frunzo el ceño. Qué triste es que tenga que pensar en el dinero, cuando acaba de perder a su bebé. No me gusta que estén luchando tanto.

―Estoy feliz de darte el dinero, Angela.

―No ―afirma rotundamente―. Te lo agradezco, pero no.

Asiento una vez, decidiendo no discutir con ella. Me he ofrecido antes, y me dio la misma respuesta infAliceble. Así que en vez de eso, hago una oferta, que sé que no puede rechazar.

―¿Qué te parece mantener a los niños en mi casa este fin de semana?

Sus ojos se mueven a los míos, plagados de incredulidad. Las ofertas de una persona de cuidar de sus cinco hijos para un fin de semana son pocas y distantes entre sí. No puedo dejar de reír un poco, incluso con la mala noticia que acaba de compartir.

―Sí ―le aseguro―. Me has oído bien.

―Entiendes que tengo cinco críos, ¿no?

―¿Son todas esas pequeñas personas que siempre están merodeando sobre ti? ―bromeo, mis cejas fruncidas en confusión fingida.

―Cinco, Bella. ―Levanta su mano, los cinco dedos desplegados―. Cinco.

―Estaba allí cuando nació cada uno de ellos ―le contesto secamente.

―No tienes que hacer eso, Bella. No quiero poner esa carga en ti. ―Suspira.

―Son mis ahijados, Angela. Y han pasado la noche conmigo antes. ―Esto es cierto. Cada uno de ellos se ha quedado conmigo… simplemente no los cinco a la vez. Pero sé que puedo manejar esto, y nada me haría más feliz que darle un poco de tiempo para llorar y sanar en paz.

Ella me da una mirada escéptica.

―¿Estás segura?

―Positivo ―confirmo, tirando de mi mano cuando la camarera se acerca a nuestra mesa. Después de pedir dos cervezas, una para mí y una para Angela, la camarera se escabulle y agrego―: Emmett estará allí para ayudar.

Ella sonríe.

―A los niños les gusta. ―Estoy sorprendida de que ella esté así… relajada sobre que sus hijos estén alrededor de Emmett. Sólo lo ha visto dos veces así que no es como si lo conociese bien. Todo lo que sabe, es que es un criminal convicto.

―¿Así que confías en él? ―le pregunto mientras la camarera coloca nuestros vasos de cerveza en la mesa. No sé por qué le estoy preguntando. Bueno, tal vez lo sé. La verdad es que mi cerebro me dice que tenga cuidado con Emmett. Su pasado me asusta un poco. Pero cuanto más cerca estoy de él, más confío en él. Pero, ¿cuánto de eso, es esta atracción hacia él, que estoy tratando de negar que siento? ¿Están las hormonas granjeándose en el camino de mis habilidades de razonamiento?

Ella sonríe levemente en sus pensamientos.

―Lo hago. No puedo explicarlo, pero tengo un buen presentimiento sobre él. Además ―añade―, Edward no era la clase de hombre que amaba a alguien que no lo merecía. Si Edward creía que Emmett es un buen tipo, debe ser verdad.

Y ahí está. Mis pensamientos exactos. Y esa es una de las cosas que me gustan de Angela. Ella no compra etiquetas. El hecho de que Emmett estaba en la cárcel, no lo hace mala persona. E incluso si era una mala persona, la gente puede cambiar, ¿no? Quiero decir, todo el mundo comete errores. Concedido, lastimar a otra persona es un gran error, pero en el fondo sé que tiene que haber más en la historia.

―Y voy a conseguir que Alice venga y me ayude también.

Ella está bebiendo su cerveza cuando resopla con mis palabras. Después de que tose un par de veces, aclarándose la garganta, con una voz ronca, dice:

―Estoy más preocupada por su influencia en mis hijos que de Emmett.

Me río.

―Sí, bueno, puedo necesitarla como un refuerzo.

Angela asiente.

―Sí. Vas a necesitarla.

El martes parecía volar, pero el miércoles rodó, tomando su tiempo dulce. Mi dedo ociosamente golpea mi volante mientras conduzco a casa para prepararme. No tengo idea de qué ponerme. Quiero decir, Garrett parece una clase de tipo discreto, así que estoy segura que lo que me ponga, va a estar bien, pero quiero verme bien. No puedo negar que estoy emocionada. Una cita. Voy a una cita. Es aterrador y fascinante a la vez. Cuando llego a casa, me apresuro dentro y subo deprisa por las escaleras para encontrar a Alice poniendo trajes en mi cama.

―¿Qué estás haciendo aquí?

―¿Por qué siempre me preguntas cada vez que aparezco aquí?

―Debido a que estás mostrándote siempre por aquí.

Ella frunce los labios con molestia.

―Dije que iba a venir y ayudarte a prepararte, idiota.

Olvidé que dijo que iba a venir. Supongo que soy una idiota por mi saludo, pero ahora no estoy tan segura de que quiero su ayuda, porque probablemente vamos a pelear.

―Creo que puedo arreglármelas por mi cuenta, Alice.

Ella entra en mi armario y grita:

―Ha pasado un tiempo Bella. Estás fuera de práctica.

Me echo en la cama y resuelvo dejar que me ayude, ya que no parece estar albergando ningún sentimiento de dolor por mi poca acogedora bienvenida. Pero echando un vistazo a los trajes que ha escogido, estoy preocupada. Tal vez no es una buena idea que me ayude. A medida que sale de mi armario con un vestido nude ceñido, que llevaba muchos años atrás, le advierto:

―No voy a vestirme sexy esta noche, Alice.

―¿Para qué tienes estos vestidos lindos si nunca vas a usarlos? ―pregunta mientras pone el vestido con los otros en mi cama.

―Debido a que podría llevarlos algún día.

―¿Y por qué no hoy? ―replica.

―Debido a que es una primera cita en un bar de la ciudad, para empezar. En segundo lugar, no estoy tratando de darle la idea de que quiero saltar sobre sus huesos en la primera cita.

Sus rasgos faciales se aclaran, y se anima.

―¿Así que has pensado en saltar sobre sus huesos en algún momento, entonces?

Aprieto los labios, frustrada conmigo misma por no explicarme de otra forma.

―No. Quiero decir, es atractivo, pero no he pensado en nada más allá de cenar con él.

Alice sonríe y respira hondo.

―Sé que esto es un gran problema para ti. Estoy orgulloso de ti por tratar.

Sé que ha estado preocupada por mí. Angela también. Ambas temían que me hubiese convertido en la viuda solitaria de la ciudad de Gotham. No estaba lista. Pero creo que ahora lo estoy. Y creo que, incluso si las cosas no tienen éxito con Garrett, por lo menos va a ser un gran rompehielos para mí.

―Vamos ―murmuro, mientras me dirijo a mi armario―. Vamos a encontrarme algo sexy, pero apropiado para llevar.


Muchas gracias a todos los que apoyan esta historia y se toman el tiempo de leerla.

Espero que les guste el nuevo capitulo.

xoxo