Descargo de responsabilidad: Nosotros (Kyubi1, PepeFernandez, Víctor, María, Ellis, Carmen y yo, KanadeSilver) no somos dueños de Date A Live ni nada relacionado con él, solo la historia y los OCs.


Capítulo 9: Ayuda voluntaria.

Las cosas pasaron muy rápido, tan solo al entrar, fue observado por todos los presentes que estaban muy metidos en su oficio; por un lado, Tohka y Yoshino estaban viendo la televisión con un poco de palomitas que Shidou había comprado con Kanade la última vez que salieron. Como cualquier otro día, Tohka estaba con medio cuerpo acostado en el sillón y Yoshino a su lado sentada como una persona normal.

Shidou se encontraba en la cocina con los ingredientes para el curry con arroz que haría para todos, ahora eran más. Ocupó su cabeza de esa manera, realmente no entendía por qué le buscaba Satou. ¿Qué había hecho? Desde que se dedicó enteramente a salvar a Kanade, no había tenido relación con otro espíritu aparte de las demás.

«¿Un espíritu que me busca a mí? Aparte de Kurumi… No sé qué quiere de mí, ni siquiera lo conozco». El chico se puso las manos en la cabeza, intentando olvidarse de todo eso. Tal vez cuando se lo dijeran, haría algo. «Bueno, tal vez Kotori con su plan haya hecho algo bueno en él. Además, no creo que sea algo tan serio».

De las escaleras se oyó que claramente alguien estaba corriendo y luego se escuchó el zapatazo al contacto de la madera del piso.

—Reclamo. Dame el juego, Kaguya.

—¡Pero tú tardas mucho en perder, no es justo! —Kaguya logró esquivar a gran velocidad que Yuzuru tomará la consola portátil que, por cierto, era de Kotori. Pero ellas lo jugaban cuando la dueña no estaba presente. Su hermana frunció el ceño.

—¡Oh, mira eso, Yoshino! —Anunció la marioneta.

—¡Ese lugar es precioso! —Tohka señaló el lugar en la pantalla a lo que Yoshino miró impresionada el lugar. Era un manantial donde a lo lejos se veía un arcoíris, la vista era preciosa.

—Lindo…

Kaguya no controló su equilibrio y las dos cayeron. Por suerte, la consola quedó intacta pero Shidou salió de la cocina para verlas en el suelo a las dos. Fue en ese momento, en el que Reine abrió la puerta de la casa y fue observada por todos los presentes.

—¿Está Miku también en casa?

—Tuvo asuntos que atender en otro lado… ¿Por qué la pregunta, Reine? —Tohka vio a la analista muy seria, demasiado. Tenía mucho que no la veía así.

—Tengo mucho que decirles, pero no será aquí. Shin.

—¿Qué pasa?

—Lo que sea que estés haciendo, cancélalo. —Shidou dio un pasito atrás y parpadeó dos veces seguidas ante la seriedad de sus palabras—. Kanade y los chicos se aproximan y necesitamos que estén juntos más tiempo.

—Pero la hora de la comida…

—No importa. Necesitamos que Kanade nos consiga tiempo, te lo explicaré luego. Dales el mandado de comprar algo de comida para perro. —Reine sacó su tarjeta de crédito y se la dio a Shidou. Luego vio a las demás—. Kotori me pidió que nadie estuviera en casa, solo Shidou.

—¿¡Qué?! —preguntaron todas, pero solo Yoshino apagó la televisión.

—Pero estoy viendo una película. —Tohka hizo ojitos de cachorrito pero la analista estaba muy seria.

—Chicas, esto es serio. Kotori las necesita en el Fraxinus, fuera de aquí.

—¿Es por esos dos, verdad? —preguntó Kaguya con cierta molestia.

—De cierta forma. Como ustedes saben, Satou es un espíritu como ustedes solo que es hombre. Pero no solo eso, Shin… no estás listo para hablar con él. Cuando acabes de dejarles el mandado, ven al Fraxinus.

—Espera…

—Chicas, vengan conmigo ahora. Shin, te lo contaremos todo cuando termines aquí. —Y le lanzó un auricular de color rojo y él lo atrapó al instante. Al ver el objeto por unos segundos y regresar la vista al frente, entendió perfectamente dos cosas; la primera, algo no estaba bien, y la segunda, era hora de ayudar a los espíritus.

—Entiendo, Reine-san. —Shidou se puso el auricular—. Kotori, pensaré en algo para lo del mandado.

Bien, Shidou. Mándalos a comprar comida para los perritos pero quédate con ellos. Necesito hablar contigo después de eso, ¿de acuerdo?

—Está bien, haré lo necesario. Chicas, vayan con Reine-san. —Ahora el tono del joven sonó serio, muy serio para tratarse de Shidou.

—¿Qué está pasando, Shidou?

—Vamos, Tohka, y las demás también. Shin estará muy pronto con nosotros.

—¿Y Kanade?

—A ella le dimos una tarea muy difícil, así que espero le ayuden.

—¡Hubieras dicho eso antes! —dijo Kaguya, levantándose del piso y dejando la consola en el sillón.

Las chicas se fueron con Reine y Shidou suspiró al ver la tarjeta de crédito en sus manos. Pasaron diez minutos en los que Shidou pensó en qué hacer y después de unos 15 minutos, abrieron la puerta y el joven se aproximó a los recién llegados.

—¡Kanade!

—Shidou, ¡regresé de pasear a los perritos! Son muy lindos —dijo feliz y sonriente.

—Espero tengas comida para ellos, Shidou. —Satou bajó al perrito que tenía en brazos y este se juntó hacia la pierna del joven, en ese momento, Shidou iba a decir algo pero se quedó viendo estupefacto como el espíritu sonreía.

«Ahora entiendo por qué quiere que siga con Kanade, está sonriendo. Está feliz mientras está con ellos».

—Así es, Shidou. Están sedientos, estuvimos corriendo de aquí para allá. Podría ayudarte con la comida, si quieres, ya que casi es hora de comer, ¿no? —Hikari se ofreció a ayudar, después de todo le encantaba ayudar en casa y en la cocina. Pero el chico de cabello azul no salía de su asombro—. ¿Shidou?

—¡Ah! Sí, de eso quería hablar. Escuchen, me ha salido un imprevisto.

—¿Qué pasa?

—Kanade… no tenemos comida para ellos.

—¿Qué? —preguntaron los tres.

—Y quisiera que tú fueras y te acompañaran Satou y Hikari, si no es molestia. Debo hacer la comida y en lo que traen la comida, les daré algo de beber a ellos.

—¿Es un mandado? —preguntó Kanade con cierta… admiración.

—Sí, por favor, Kanade. ¿Harías eso por mí? Te recompensaré cuando regreses.

—Lo haré entonces. Acompáñenme, Hikari, Satou. Si vamos los tres será más fácil. —Ella sonrió a ellos ligeramente, la recompensa quería tenerla ahora porque ayer no la recibió.

Shidou miró a los otros dos un poco nervioso.

—Está bien, ¿qué es caminar un poco más? —Hikari le dejó la correa a Shidou, él la tomó.

—Cierto, entre más rápido regresemos, más rápido comeremos todos. —Shidou sonrió al saber eso. Le dio la tarjeta de crédito a la chica y los tres le dejaron los perritos a Shidou.

Salieron de la casa y cinco minutos después, Shidou salió para ser transportado al Fraxinus. Una vez ahí, las demás estaban esperando a que él llegara.

—¡Listo! Se han ido a comprar.

—Bien hecho, Shin.

—Ahora díganme que está pasando.

—Bien, miren los niveles emocionales de los tres.

Shidou y las demás vieron que los de Kanade estaban en un 50 por ciento, todo normal ahí, los de Hikari en un 60 por ciento pero los de Satou estaban en 15 por ciento.

—¿Cómo es posible eso? Creí que si bajaba del 20 por ciento ya estaba en niveles críticos.

—Así es, Shin. Aun así se mantiene tranquilo, eso me preocupa mucho.

—¿Por qué?

—Pregunta. ¿No debería de estar atacando a Kanade y Hikari por ese nivel tan bajo?

—¡Cierto! ¿¡No es peligroso eso?! —Tohka también quería saber.

—Calmados todos —dijo Kotori—. Posiblemente esté suprimiendo sus emociones, o puede que esté pensando en muchas cosas negativas. No siempre es así, verán…

Kotori les contó, con ayuda de Reine, todas las observaciones que le hicieron a Satou. También del temor que tenían sobre él y la tarea asignada a Kanade sin decirle ni una palabra. Las reacciones fueron algo variadas.

«Entonces… si Satou se enoja podría llegar a dañar a Kanade y a todos, ¡qué mal suena eso! Kanade puede hacerlo, estoy segura que no hará nada malo». Tohka asintió con la cabeza.

«Esto es peor que cuando Miku-san odiaba a Shidou-san. Espero que Kanade-san esté bien». Yoshino estaba preocupada por su nueva amiga, ¿y cómo no estarlo? Hasta Kotori estaba preocupada.

«Alguien que se guarda sus sentimientos… y los suprime. De seguro él… tiene muchos problemas». Yuzuru reflexionó en silencio viendo a los jóvenes caminar sin decir ni una palabra por medio de la pantalla.

—Entonces… enviaste a Kanade con él… a pesar de lo que pueda pasar, ¿Kotori?

—Sí, Shidou. Las razones por las que te busca son desconocidas, no debí hacerlo, lo sé. Pero ahora mismo, aun con su inestabilidad emocional, con ellos está tranquilo. Es una decisión que tuve que tomar.

—¡Kanade puede hacerlo! Ella es amable y ha avanzado mucho desde que la salvamos de la DEM. —Kaguya robó la atención de todos—. Debemos de confiar en ella.

—En ese caso, espero que todo salga bien. Pero aun así, no sé qué es lo que quiere de mí.

—Por eso debes de quedarte y observar a la persona con la que hablarás, hermano. Hasta ahora sabemos un poco sobre las cosas que le gustan, si se lo preguntáramos nosotros, no nos haría caso. Pero si Kanade lo hace, no tendremos problemas.

—Entiendo, en ese caso, vemos qué pasa.

Y todos enfocaron sus ojos en la pantalla para ver a los chicos.

Kanade y sus escoltas iban muy callados. La tensión era alta y ella no entendía la razón. Seguía sin conocer mucho sobre sus compañeros y no sabía de qué hablar tampoco. Fijó la vista al cielo, como si ahí estuviera la respuesta a sus problemas.

—Hace más calor.

—Cierto, tengo sed. Debimos haber tomado algo de agua en casa de Shidou.

—Yo también tengo sed.

—¡Vamos a tomar algo, entonces! —Kanade se animó de repente, ya tenía algo de qué hablar con ellos—. Cuando lleguemos al supermercado.

—A este paso nunca vamos a llegar… —dijo Satou un poco molesto, si fuera por él, hubiera volado. Por otra parte, también tenía hambre. Hikari se detuvo y pensó en sus tantas amigas que tenía. Y llegó a la conclusión que a veces la competición es buena.

—¿Y si vamos corriendo? —Los otros dos le miraron a los ojos, él sudó ligeramente. «Creo que no les gustó».

—¿Correr?

—Eso suena mejor que caminar. Además de que no estamos lejos del supermercado.

Hikari sonrió a sus adversarios y salió corriendo.

—¡El último que cargue las cosas de regreso a casa!

—¡Oye! —Kanade salió corriendo detrás de él, no tenía idea de por qué lo hacía en realidad, pero era divertido. Satou los vio alejarse, pero luego corrió él también.

Los tres corrieron a una velocidad moderada, pero Kanade nunca había hecho esto antes, pronto sus pies se movieron más rápido, Hikari la imitó y esquivaron todo tipo de obstáculos como botellas tiradas, cruces de calle con luz verde y las personas que pasaban mientras corrían.

—Corres rápido pero soy mejor.

—Voy a ganar, y tendrás que cargar las cosas de regreso.

—Eso lo veremos, Kanade.

Hikari se deslizó por el suelo para girar por la esquina, Kanade hizo lo mismo pero enterró parte de su tenis en el concreto y corrió detrás de Hikari.

—¡No puede ser! —Hikari frenó lo más rápido que pudo pero sus tenis se resbalaron y Satou, quien ya estaba en frente de la puerta del supermercado, lo detuvo con sus brazos.

—¡Sálganse! —Lo gritó muy tarde y chocó con los dos. Los tres quedaron en el piso, Satou recibió todo el impacto—. Ah… ah…

La chica jaló aire, su garganta estaba seca y demandaba agua. Pero sintió un leve apretón en uno de sus pechos. Fue ahí cuando se dio cuenta de que la mano de Hikari estaba encima de su pecho.

—¡Otra vez! —El chico ni pudo reaccionar y recibió una cachetada que hasta le sacó sangre. Satou empujó a ambos fuera de su cuerpo—. ¡Pervertido!

—Eso dolió…

—¡No fue mi intención!

—¡Si, claro! Tu mano simplemente estaba ahí.

—¡Chocaste conmigo y caímos!

—Oigan…

—¡Son excusas!

—¡Lo siento pero no son excusas!

Ellos siguieron armando una escena y en Fraxinus veían como los números de Satou bajaron rápidamente desde el 40 por ciento hasta el 20 por ciento. Kotori se estaba preparando para dar un grito.

—¡Cállense! —Los dos se detuvieron. El joven de cabello largo les quedó viendo con cierto disgusto y con la mirada fruncida—. Ya llegamos, así que vengamos a hacer lo que vinimos a hacer.

—Lo siento… Pero es culpa de Hikari —dijo Kanade, algo apenada pero clavándole los ojos al joven a su lado quien tragó saliva.

—Ya me disculpé… fue un accidente. —Pero la chica desvió la mirada a otro lado, él suspiró. «¿Por qué nadie está de mi lado?»

—Vamos a entrar, ¿o qué?

—¡Ah! Es cierto, vamos ya.

Los tres chicos entraron, Kotori suspiró aliviada en Fraxinus, así como las chicas. Los números habían bajado mucho pero se mantuvo en un 25 por ciento, era algo aceptable.

Cuando por fin entraron, compraron una botella de agua para cada quien y la comida para perro. No hubo problemas de ningún tipo y salieron del supermercado.

—¿Qué opinas, Shidou?

—Bueno… realmente no quiero equivocarme en nada, pero depende de lo que quiera de mí… responderé todo lo que quiera.

—Pero no se ve que tenga mucha paciencia, Shidou.

—Apoyo. Parece incómodo cuando está cerca de otras personas, Tohka tiene razón.

—Shidou-san, puedes hacerlo, así como nos ayudaste a nosotras, ayuda a Satou-san también. —Ante esa frase de la más pequeña de todas las presentes, las demás asintieron y quedaron viendo a Shidou con una sonrisa confiable.

El joven sonrió para ellas, no tenía idea de cómo resolver esto pero estaba seguro de una sola cosa, así como lo estuvo cuando vio por primera vez a Tohka y en la última ocasión, a Kanade, los espíritus siempre parecían tan solitarios, tristes y enojados con el mundo que les rodeaba, y él quería cambiar eso.

—No sé lo que quiera Satou de mí, tampoco sé cómo voy a responderle, pero voy a ayudarlo todo lo que pueda. Y espero también tener su apoyo, chicas.

—¡Claro!


Hikari tenía una bolsa de hielos en la cabeza, Kanade estaba disculpándose de nuevo por verlo así, lo peor es que apenas despertó después de dos horas.

—Ay, Hikari, te perdiste de la película —dijo Nightmare, seguía viendo la televisión.

—Lo siento, Hikari, no quería golpearte tan fuerte, otra vez. —Se disculpó Kanade, por quinta vez.

—Ah, está bien, estoy bien, ya lo dije como cinco veces. Todo está bien. ¿Y Shidou?

—¡Estamos en la cocina! —anunció Berserk, el chico estaba cocinando.

—Berserk, ¡deja de comer antes de la hora!

—¡Pero está rica, Shidou!

—¡Pero no es razón para que comas antes que todos!

—¡Maldad! ¡Malvado, Shidou! —Ella salió de la cocina para regresa a sentarse con molestia, en menos de un minuto, Hikari se dio cuenta de que las cosas ya se habían tensado, pero bueno, luego se calmarían.

—Bueno, mejor me pongo a jugar… ¿eh? ¿Dónde está mi consola? —Al no verla, la buscó por todos lados con la mirada, hasta que detrás del sillón, Satou estaba jugando la consola de él, le miró con el ceño fruncido—. Satou…

—Antes de que discutas, Shidou me la prestó.

—¡Shidou!

—Es tu castigo, Hikari.

—¡Pero me la compré yo!

—Mi casa, mis reglas. —Hikari lloró al estilo anime, mientras Shidou sonrió para la audiencia—. Muchas gracias a todos por ver el capítulo y por los reviews que han dejado, al parecer las cosas se pondrán feas con la conversación con Satou, pero para que se enteren mejor de todo, ¡esperen el siguiente capítulo!