Ryomura:¡Correcto le dijo algo encantador :P! Lo vas a descubrir pronto y... no sé que hacer contigo, me aciertas todos (absolutamente todos) los videojuegos, incluido Fire Emblem (maldita sea, anda que no tuve que reiniciar veces por culpa de Rebecca y de Matthew, los metía en todos los lios :C) YOURIKO YEY, la genialidosa otp ;-; Y aquí me has hecho dudar, tenía planeado un final, pero no llegaban a interactuar en sí, porque tampoco esa fue mi intención. Es que se me hace raro escribir eso, porque claro, Chika y Dia estarían llorando y todas se reirían... por ahora dejemos que el agua siga su curso xD
Love live: I feel iu, aún le queda a la cita, poco (muy poco) aguanta ahí! :D Disfruta del capítuloh :3 Obviamente me despido al estilo de Kanan, hagu shiyou~~
dianaprince24: Yey me alegra que te gustase mi escena de Nozomi y Hanayo que me gustó muuucho escribirla xD y aquí tienes un capítulillo más, es corto y bueno, espero que lo disfrutes jajajaja
9
Imitar personajes de película no está tan mal...
Yoshiko no conseguía dormir. Al principio no pensó que leer sucesos paranormales le daría tanto miedo, pero a medida que anochecía y la casa se iba quedando en silencio su cerebro la traicionó haciendo que recordase absolutamente todo. Ni estudiando era tan eficaz para recordar.
Al final y tras muchas vueltas en la cama salió al pasillo, ella era un Ángel Caído, no debía temerle a nada. Y definitivamente no iba al comedor porque sabía que Hanamaru estaría allí leyendo.
-Hola...- le susurró la castaña mirándola. -¿No puedes dormir?
-Algo así- confesó Yoshiko encendiendo su videoconsola.
Normalmente Yoshiko se iba a su habitación para jugar a videojuegos sin molestar y Hanamaru se quedaba en el comedor leyendo hasta altas horas de la noche. Se juntaban muy pocas veces y solía ser en estos casos que la más alta no lograba conciliar el sueño.
-Has vuelto a ver videos de cosas extrañas- ni siquiera lo preguntó, estaba tan segura que lo dijo como una afirmación. -¿No vas a jugar mañana a ese juego con... Horosho?-
-Mañana ella tiene que ir a un sitio, las dos hicimos una promesa...- miró de reojo a Hanamaru mientras elegía el videojuego. La mejor forma de quitarse el miedo, que por supuesto no tenía, era jugando a juegos de ese tipo.
-¿Qué promesa, zura?-
-¿Qué te ha dicho antes Harasho? Cuando... Te he dejado los cascos- Hanamaru se río y cerró el libro para mirar a Yoshiko.
-No creo que quieras saberlo-
-Si quiero...- murmuró con cierta inseguridad, aunque era Harasho, una desconocida en la que había ido confiando poco a poco, ¿qué daño podría hacerle?
-Que eres una idiota encantadora- dijo la castaña con una sonrisa. -Y estoy de acuerdo-
-¡Oye!- le gruñó Yoshiko, se giró para iniciar el juego y que no viera su sonrojo, pero este podría haber pasado perfectamente por uno de enfado. -Ya se enterará-
-Entonces... ¿Cuál era la promesa?-
Hanamaru se levantó de su sitio y se sentó al lado de Yoshiko, le gustaba estar cerca de ella.
-Ella haría una cosa y yo otra si ganábamos la partida- respondió al final sin darle mucha importancia. -Y puede que no ganemos pero las dos nos estamos esforzando para cumplirla... Ella más que yo-
-¿Habéis prometido cosas muy difíciles de cumplir? Yoshiko...- la miró con cierto reproche -no hagas promesas que no puedas cumplir-
-Pero esas son las mejores- respondió Yoshiko al instante ocultando una sonrisa, Hanamaru parecía confundida.
"No lo ha pillado" pensó divertida.
-Y... ¿A qué vamos a jugar?- preguntó Hanamaru con una sonrisa, y al instante levantó la mano amenazando con el dedo a Yoshiko -nada de ciervos, zura-
El Ángel Caído se quedó en silencio y Hanamaru pensó que tal vez se había pasado al unirse a su partida. Esperó que no la rechazase porque tal vez jugar a videojuegos no era lo suyo, pero con Yoshiko... se le hacían divertidos.
Carraspeó y apartó su mirada para enfocarla en la televisión, había un niño pequeño con una especie de chaqueta con capucha amarilla, estaba quieto y parecía rodeado de libros que eran el doble de grandes que él.
-Si te asustas... Tienes que hacer las tareas una semana- habló al final Yoshiko sonriendo.
-Si te asustas tú- dijo Hanamaru. -Hmm...- sonrió al tener varias posibilidades. -Me harás el desayuno durante una semana-
-Kukuku- Yoshiko asintió y movió al personaje al siguiente punto, sólo tenía que escalar una estantería y de paso le enseñaba los controles a la castaña. -¿Quieres intentarlo?
-Tu primera-
El personaje terminó de subir y el silencio que había antes en el juego cambió a un sonido.
-Está ahí- murmuró Yoshiko tragando saliva. Movió al personaje un poco y la cámara enfocó al monstruo de brazos largos.
-E... Eso es gigante, zura- comentó Hanamaru notando cómo su corazón se aceleraba.
-¿Te has asustado?- se rió Yoshiko tratando de que todo el ambiente se relajase.
"Maldición, no da miedo, pero la tensión me está matando" pensó mirando de reojo a Hanamaru, que ahora parecía más curiosa que asustada por el monstruo.
-Lleva una venda en los ojos- comentó mientras Yoshiko escalaba otra estantería con total cuidado. -Se... Se ha movido-
Yoshiko asintió, su personaje tenía que pasar por encima de una tabla a otra estantería mientras el monstruo pasaba por abajo. Sin querer, su personaje chocó con un juguete haciendo que este cayera al suelo. El monstruo se movió rápidamente y alzó sus dos largos brazos que por poco rozaron al personaje. Yoshiko tragó saliva, se había asustado un poco pensando que iba a atrapar a su personaje.
-Yo-shi-ko-chan- susurró Hanamaru en su oído haciendo que la de pelo oscuro soltara un grito por la inesperada acción de la castaña.
-¡ZURAMARU!- le gritó en la cara luego de ver la sonrisilla de la chica. -¡Eso no vale!-
-Jejejeje... ¡Auch! Yoshiko duele, zura- se quejó la castaña al notar un agarre en sus mejillas.
-¡Yohane!- le replicó ella estirándolas más, pero sin hacer la suficiente fuerza como para dañarla, al momento también notó un agarre en sus mejillas, era Maru, que no se iba a quedar atrás.
-¡Yoshiko!- se burló ella, y como pudo sacó su lengua.
-¡Yohane!- replicó la otra dejándose llevar por los intentos de Hanamaru de molestarla. Se inclinó un poco más hacia ella y ejerció un poco más de fuerza en su agarre hasta que se fijó que estaba encima de la castaña. La soltó en segundos y se la quedó mirando un poco nerviosa, y seguro que estaba sonrojada, pero Hanamaru seguía en la lucha, así que no se notaba.
-¡No me ataques de esta forma!- le recriminó Hanamaru sin soltar todavía los mofletes de Yoshiko, que eran más suaves de lo que pensaba. Estaba tan centrada que ni siquiera prestó atención a los nervios de la otra –He ganado, zura-
-Has hecho trampa, no vale, no vale, no vale. ¡Es injus- y antes de que terminase su reproche, se escuchó un sonido en la terraza.
Hanamaru, que estaba prácticamente tumbada en el sofá, giró la cabeza para ver detrás de ella mientras iba soltando poco a poco el agarre de los mofletes de Yoshiko.
-¿Has… escuchado eso, Zuramaru?-
Volvió a prestar atención a la chica de cabello oscuro para molestarla, pero entonces se dio cuenta de la cercanía de Yoshiko. Rápidamente se quedó sin ninguna frase para bromear y empezó a ser consciente de lo acelerado que estaba su corazón, pero no por ningún susto.
-Será el viento- dijo mirándola a los ojos en un intento de transmitirle calma. –O… o tal vez no era de afuera, podría haber sido el juego- dijo señalando a la televisión, aunque ninguna de las dos apartó la mirada de los ojos de la otra. –Si quieres puedo ir a mirar-
-Pu… puedo hacerlo yo, porque no tengo miedo- dijo Yoshiko apartándose por fin de Hanamaru y poniéndose de pie. Caminó hasta la ventana que daba al balcón y suspiró un par de veces.
-Estás pálida, zura- le dijo Hanamaru, que también la había seguido. Y esperó a que Yoshiko abriera la puerta, pero como no la veía muy convencida al final lo hizo ella.
Yoshiko iba a replicar, pero lo primero que vio fue una sombra negra que hizo que le fallasen las fuerzas, estaba tan asustada que incluso se quedó en shock.
-¡Es un gatito, zura!- sonrió Hanamaru acercándose al pequeño animal para acariciarlo. -¿Cómo habrá llegado hasta aquí, Yoshiko-chan?- al no obtener respuesta se giró para encontrar a la chica totalmente quieta y rígida. Enseguida le recordó a uno de esos soldados ingleses, y resistió el impulso de ir a hacerle tonterías para ver si se movía, pero siendo Yoshiko seguro que reaccionaba al instante. –Yoshiko~
-Buenas noches, Zuramaru- susurró, se dio la vuelta y se fue a su habitación, demasiadas emociones por un día y una noche.
-Es una idiota encantadora- le dijo Hanamaru al gato mientras lo rascaba detrás de la oreja –demasiado encantadora…-
-Entonces ella diría algo como ¡Umi-chan, yo también te quiero!- dijo Eli poniendo una vocecilla parecida a la de Kotori. La peliazul, que estaba mirando por la ventana del metro fingiendo que no escuchaba nada de la historia que se estaba inventando Eli, no pudo evitar enfadarse un poquito.
-¡Cállate!- le exigió golpeándole el hombro. –Acepté hacer maratón de películas románticas contigo porque quería ayudarte, no para que me molestaras, Eli- dijo con la voz más seria que pudo.
-¿Así qué no vas a sujetar un radiocasete de música bajo su ventana y declararte con una canción?- la picó la rubia.
-Sí, con Garasu no Hanazono- sonrió Umi devolviéndole la broma. Eli se rió y Nico, que también estaba allí, entrecerró los ojos observando a esas dos.
-Y si no funciona podemos cantarle Storm in Lover en directo- volvió a atacar Eli.
-Una cosa- interrumpió Nico antes de que Umi se la devolviera otra vez y continuaran eternamente peleándose de este modo. –Si ayer por la noche estábamos haciendo maratón de películas románticas que te recomendó la amiga de tu amiga de ese videojuego, ¿por qué vimos Los Vengadores?-
-¿Por qué no? Fue la única que Umi no quiso quitar-
"Cierto" pensó Nico haciendo una mueca. A decir verdad se lo pasó bien teniendo una noche en la que sólo vieron películas y hacían comentarios aleatorios entre los silencios, Umi era muy divertida cuando no se concentraba en las cosas que le daban vergüenza. Maki no solía hacer esas cosas con ella, normalmente daba igual la película se la pasaba todo el tiempo seria, sonrojada y mirando a Nico de vez en cuando. Una vez, Nico trató de bromear que era por su belleza que no la dejaba de mirar, y Maki se fue, sin decir absolutamente nada.
El metro frenó lentamente y Umi se levantó de su asiento al lado de Eli y miró a ambas chicas.
-Nuestra parada- sonrió. -¿Estás lista?-
-Algo así- murmuró Eli mirando el reverso de una carta de correo donde venía escrita una dirección.
Caminaron las tres juntas por la estación hasta que salieron de allí, el viaje en metro se les había hecho un poco más largo de lo que esperaban y ya casi era mediodía, pero no les molestó.
-¿Y si ya no viven ahí?- susurró la rubia mientras se adentraban en una calle llena de casitas residenciales.
-Les podemos preguntar a los que viven cerca- propuso Nico sintiéndose un poco nerviosa, no había pensado en esa posibilidad.
Nico continuó andando hasta que se dio cuenta de que andaba sola, entonces se giró para encontrarse a Umi y Eli mirando fijamente el nombre del buzón de una casa.
-Toujou- pronunció Eli y luego miró la casa tragando saliva.
Antes de que les diera tiempo a animar a la rubia la puerta de la casa se abrió y salió una señora que se las quedó mirando.
-¿Necesitáis algo?-
-¿Está Nozomi?- preguntó Eli con cierta desconfianza.
Antes de que la mujer respondiera alguien hizo ruido dentro de la casa, y en el pasillo de la entrada divisaron a un hombre con ropa de estar por casa y un portátil abierto en las manos. Al cruzar su mirada con la de Eli, la rubia pudo notar una sensación gélida atravesándola.
-¿Sois amigas de mi hija?- preguntó la mujer sin hacerle mucho caso a su marido, que estaba fulminando a la joven rusa.
-Sí- esta vez habló Nico y le dio unos ligeros golpes a Eli para que reaccionase, pero ella seguía en el concurso de miradas, no iba a perder.
-Vino hace un par de días, pero ya se marchó, podemos decirle que la estáis buscando si la volvemos a ver- sonrió la mujer mirando su reloj.
-Eres Ayase Eli, ¿verdad?- preguntó al final el hombre acercándose. La rubia asintió y pudo ver como la mujer hacía una mueca de sorpresa.
-¿Eres Eli-chan? No dejó de hablar de ti- sonrió la mujer. –Al parecer la has hecho enfadar-
-Sí, la has hecho enfadar- repitió el hombre poniendo énfasis en cada palabra.
Umi buscaba la mejor ruta para huir mientras Nico se pensaba si hacer ahora uno de sus famosos Nico Nico Niis estaba bien. Pero Eli se cruzó de brazos poniéndose seria.
-Le hice daño con unas palabras sin querer y se fue. Cada una siguió su camino- dijo mirándoles fijamente. –Aunque ninguna de las dos lo ha hecho realmente, porque sé que volverá, porque la necesitaremos de un momento a otro. Y si no viene iré a buscarla, me da igual cuanto tiempo tarde, la traeré de vuelta disculpándome las veces que haga falta. Porque… Nada es imposible, sólo teóricamente improbable-
Umi abrió mucho los ojos y estuvo a punto de intervenir, pero Nico se adelantó haciéndole un gesto de espera.
-Supongo que habrá ido al templo, le gusta mucho estar por ahí- dijo la mujer sonriendo.
Eli asintió rápidamente llevándose una mano a la cabeza, ¿cómo se le podía haber pasado el templo? Estaba tan concentrada en salir a buscarla que no pensó con atención los sitios donde ella podría estar aparte de en su casa o en su trabajo, sitios que ya revisó y no la encontró.
-Gracias, Toujou-san- dijo con una sonrisa y comenzó a caminar para irse directamente hacia allí.
-¡Oi!- gritó el hombre antes de que las chicas se acercasen al final de la calle. –Cuando solucionéis lo que sea que tengáis, venir algún día a comer a casa las nueve juntas-
-¡Prometido!- gritó Eli dándose prisa. -¡Espero que la próxima vez nos lleguemos a conocer mejor!-
Las tres estaban corriendo y no se detuvieron hasta llegar a la estación de metro, donde Nico le soltó un manotazo a Eli.
-¿De verdad les has dicho una frase de la película que vimos ayer? ¿En qué pensabas?- la chica sonrió mientras se frotaba el brazo, Nico le había dado un buen golpe.
-Eres- Umi se estaba riendo descontroladamente. –Eres… eres el peor ejemplo de romanticismo que he visto en mi vida-
-¿Y qué demonios ha sido eso del concurso de miradas fijas?- recordó Nico.
-Y cuando ha dicho de comer las…- Umi guardó silencio repentinamente. –Ha dicho las nueve- continuó con una sonrisa. –No sabía que Nozomi les habló de nosotras-
-¿Eh? Si va a resultar cierto eso de que la pervertida es en realidad toda una sensiblera- susurró Nico sonriendo también.
Eli dejó de frotarse el brazo e iba a unirse a la conversación, pero Umi se le adelantó soltando otra risa que Nico acompañó y decidió que era mejor ir a consultar los horarios de metros, estaba segura de que el siguiente estaba cerca.
Nico aprovechó que se quedaron solas y miró a Umi con una sonrisa.
-Está actuando impulsivamente- dijo con un tono que podría ser perfectamente cariñoso.
-Sí, ahora realmente se está dejando llevar por sus sentimientos…- Umi soltó un suspiro y las dos volvieron a prestar atención a la rubia mientras pensaban si ellas debían de hacer lo mismo.
-¿Te ha respondido Horosho, zura?- preguntó Hanamaru apareciendo por la puerta de Yoshiko y propinándole un susto al Ángel Caído.
-Dios…, no, no se ha conectado todavía, pero estoy segura de que lo ha leído- respondió de mal humor Yoshiko.
-Intenté decirle casi todas las películas que no me parecían aburridas… aunque no sé lo que opinará, ¿crees que hice bien la elección?-
-Lo que sea- murmuró ella pulsando unas teclas.
-¿Sigues enfadada por lo que sucedió ayer por la noche?- preguntó Hanamaru con una sonrisa acercándose a Yoshiko.
-Eres una torpe, una torpe y una tonta y no sé cómo me he podido en… entrometer a tu juego- dijo Yoshiko sin apartar la vista de la pantalla, había estado a punto de decir algo que no debía. –No pienso hacerte el desayuno, tramposa-
-Vamos… No te enfades Yohane~ dijo ella sonriendo. -¿Horosho me pidió las películas para lo de la promesa?-
-Me los pidió a mí- murmuró ella sin mirarla, aunque era totalmente consciente de la cercanía de Hanamaru y de su característico olor. "¿Por qué tiene que oler a dulces?" pensó.
-Hiciste bien en hablar conmigo, zura- dijo cruzándose de brazos y apoyándolos en la cabeza de la más alta que seguía sentada y tecleando impasible. –Eres muy poco romántica, Yoshiko-chan-
El Ángel Caído no respondió, Hanamaru se asustó a medida que pasaban los segundos y Yoshiko no le decía nada completamente enfadada. Tal vez se habría pasado, pero molestarla era lo que más le gustaba hacer, le encantaba como Yoshiko le respondía a todo y luego trataba de quitarle importancia cuando veía que ella también se enfadaba. "¿Esa es nuestra normalidad?" pensó notando como su pecho dolía un poco.
-Yoshiko, estaba bromeando- dijo inclinándose a la derecha para ver a la chica, se fijó en que mantenía la mandíbula apretada. –Yoshiko… no iba en serio-
El silencio volvió y cada vez se le estaba haciendo más agobiante a Hanamaru.
-Había tres opciones para el final y desbloqueé la romántica- respondió Yoshiko tras un largo rato, e incluso se giró para mirar a la castaña. -¡Hice la ruta romántica sin querer, Zuramaru! Nadie se puede resistir a los encantos del Ángel Caído-
Hanamaru soltó un suspiro aliviada y abrazó a Yoshiko escondiendo su rostro en el hombro de la otra, cosa que pilló por sorpresa a Yohane.
"No, no pueden" pensó ejerciendo un poco más de fuerza en el abrazo y separándose para mirarla.
-Mañana es la obra, ¿te acuerdas, no?-
-Sí- susurró Yoshiko todavía confusa por el abrazo de Hanamaru. –Mañana por la tarde, me acuerdo-
-Bien… ¿era temprano por la mañana cuando ibais a meteros al calabozo?-
-Eh…- Yoshiko se sonrojó y sonrió, no esperaba que la castaña recordara eso. –Esta noche ya empezaremos, el evento dura casi veinte horas, depende de los jugadores-
-Y te acuerdas de nuestra salida, ¿no?- preguntó Hanamaru insistiendo con la mirada.
-Pasado mañana- respondió Yoshiko y se puso en alerta, tenía la sensación de que se estaba olvidando de algo.
-¡Esfuérzate mucho en tu videojuego!- la repentina exclamación de Hanamaru la sorprendió, últimamente se estaba asustando por todo. Miró la hora, no era muy tarde pero ya estaba anocheciendo.
Dejó los cascos encima de la mesa y se levantó para coger a Hanamaru de los hombros y empujarla suavemente hasta su habitación.
-Debes descansar para mañana, es tu gran día- dijo Yoshiko sonriendo. –Incluso mañana puedes hacer un trato conmigo, Little Demon-
-¿Huh?-
Y Yoshiko, manteniendo la sonrisa, cerró la puerta de la habitación de Hanamaru de golpe. "¿Hacer un trato? ¿De qué?" decidió no darle importancia, cosa que obviamente no podía dejar de hacer, y caminó de vuelta hasta su habitación, pero un ruido la hizo asomarse al comedor.
-¿Espíritus?- preguntó como cualquier persona normal, bueno, tal vez no. Caminó hasta la terraza y distinguió al mismo gato que le había dado el susto el otro día. deslizó un poco la puerta de cristal y lo miró fijamente desde donde estaba.
Ambos intercambiaron miradas como cierta rubia y su futuro suegro habían hecho. "No hagas ningún movimiento brusco" pensó Yoshiko. El gato agachó un poco la cabeza y Yoshiko levantó el brazo poco a poco, abrió la palma de su mano y apuntó al pequeño gato que seguía quieto.
Iba a pronunciar un hechizo contra espíritus, pero el gato decidió estirarse, aburrido de su postura, y Yoshiko cerró la puerta de golpe. Eso había estado cerca, si se hubiera movido más podría haber entrado dentro de la casa, o al menos eso era lo que ella pensaba.
Eli se puso los cascos y movió a su personaje abriéndose paso entre toda la gente que estaba conectada, al parecer, antiguos jugadores se querían unir al evento del calabozo para poder tener una segunda oportunidad y lograr hacerse con el poder, lo que hizo que el número de usuarios conectados habitualmente llegase a multiplicarse.
Las reglas eran fáciles, cualquier jugador de cualquier lugar que dispusiera del juego podría entrar a jugar. Normalmente se hacían mazmorras para ir subiendo de nivel, aunque también había misiones opcionales y misiones que seguían el desarrollo de la historia del juego. Pero este, era un calabozo, mucho más amplio y con muchas más recompensas.
El tiempo y los jugadores eran ilimitados, a diferencia de las mazmorras, y era claramente de un jugador contra jugador. Podían hacerse equipos, como iba a hacer Eli con Yohane, pero al final sólo podía quedar un ganador que se enfrentase al dragón y obtuviera el título. Básicamente iba a llegar a ser el jugador número uno.
Eli comenzó a escuchar unos pasos que se acercaban y luego la voz de Yohane.
-¿Harasho?-
-¿Sí?-
-Estoy nerviosa-
-Yo también y eso que no tengo esperanzas de ganar- confesó Eli riéndose.
-Venga ya, tenemos las mejores armaduras, armas, magia…-
-Botas-
-Eso se incluye en las armaduras-
-Sólo tenemos que preocupar de no morir al principio-
Eli se mordió el labio, todo el calabozo era genial excepto por el hecho de que si tu personaje moría ya no podría volver a entrar hasta el siguiente evento, era sólo una oportunidad.
-No moriremos, cuando retrasmitan el final de la partida por televisión, ganarás y entonces harás la entrevista y seguirás mis sabios consejos-
-¿Hmmm? ¿Estás viendo lo mismo que yo?- preguntó Eli cruzándose de brazos. Su personaje estaba en las grandes puertas que habían puesto para que entraran al calabozo, sólo que, arriba del todo había una especie de figura del dragón final con un nombre tallado en el cuello.
-Ah, es el ganador de la última vez que hicieron la mazmorra, tiene el título de "la Señora de los Calagones" porque su personaje es femenino-
-No me refiero a eso… digo su nombre… bah, da igual cualquiera puede tener ese nombre. ¿Tienes tus pociones? ¿las armas listas? ¿todo bien equipado, incluso los anillos? ¿comida cerca por si te da hambre? ¿prometes no ir a lo loco y pensar en una estrategia?-
-Sí, sí, sí, no soy Zuramaru y no, no hago ese tipo de promesas-
-Quedan treinta segundos, harasho- dijo Eli aguantándose un gritito.
-Dead or Alive… ¡La hora para descender ha llegado!-
Las puertas se abrieron dejando ver una gran luz dorada al otro lado, y Eli movió su personaje pasando por debajo de la gran estatua del dragón donde en su cuello iba desapareciendo poco a poco el nombre del jugador que consiguió conquistar el calabozo tiempo atrás, el nombre de Sherlock Honks.
Capítulo más corto xD me apetecía un poco de comedia... La verdad es que esto no estaba planeado, el capítulo debería haber sido más largo, pero la Uni ya está absorbiendo mi vida otra vez jajajaja, sin embargo quería actualizar y aquí estamos :3
Por mi parte poco más que añadir, feliz finde, espero que os gustase el capítulo y nos leemos chicos!
Sayonara~~
