CAPÍTULO IX

Mulder abrió los ojos como volviendo de un hermoso sueño, su cuerpo se sentía liviano y aún percibía que le recorría un ligero hormigueo por su torrente sanguíneo, no sabía por cuanto tiempo había estado en esa posición, había perdido la noción del tiempo por completo. Tomó conciencia del peso que aún yacía sobre de él, sus manos trémulas movieron un poco sus dedos sobre su piel, sólo para recordarle cuadro a cuadro las imágenes que se proyectaban en su mente como flashazos. Todo había sido tan rápido que no conseguía asirlas e hilarlas con coherencia. Lo más vívido permanecía en su piel y en el aroma que inundaba la habitación.

La respiración ahora acompasada de ella le indicó que dormía profundamente entre sus brazos, su piel en su blanca espalda ahora estaba fría y temblaba un poco. El primer pensamiento que surcó su mente fue el de envolverla con mayor fuerza entre sus brazos, pero fue cuartado de inmediato por un miedo atroz. ¿Y ahora qué? ¿Qué seguía después de esto? ¿Acaso seguía algo?.

Recordó de golpe la imagen de ella tratando de deshacerse de sus brazos que la rodeaban con fuerza, la discusión que le precedió al encuentro. Sintió un vuelco en el estómago -Eres un idiota Mulder, eres un maldito egoísta… Tú la necesitabas, tú fuiste el que la orilló a esto.- Pero su corazón le indicaba algo distinto, él la había sentido, la había palpado, no podía ser todo aquello una mentira -¿Y si solamente se dejó arrastrar por tú furia? ¿Si solamente se dejó llevar por el momento… por el impulso?- Recordó el mar de confusión que le invadió cundo comenzaron a dormir juntos, ella parecía poner distancia, lo dejaba con la cama vacía. Siempre se preguntó por qué lo hacía, cuando él moría por dormir junto a ella y abrazarla toda la noche. En ocasiones ella creía que él continuaba durmiendo cuando la escuchaba recoger su ropa y vestirse. Nunca tuvo el valor de hacerle ver que estaba despierto, que era consciente de que ella decidía dejarlo solo, siempre quiso evitarle el mal momento o forzar una explicación a lo que parecía obvio, siempre decidió respetarla. Sentía un nudo en el estómago cada vez que ella lo hacía, que ella decidía irse. Otra de las miles de cosas que evitó preguntarle, pues dio por sentado que aquello había acabado en cuanto ambos aceptaron de forma tácita que ahora eran una familia, con su hijo recién nacido en brazos. Después de aquello, todo pareció tornarse normal, ella nunca más lo dejó solo en la cama, por el contrario, parecía disfrutar mucho de dormir entre sus brazos, ¿pero ahora? ¿ahora qué?

Mulder sintió pánico de que ella despertara y se lo dijera con todas sus letras, que por favor se fuera y la dejara. No quería enfrentar a su débil alma a tal confrontación, menos ahora que se sentía el hombre más vulnerable del universo. Se había mostrado ante ella, se había entregado al impulso irrefrenable de sentirla así de nuevo, pero ¿si ella no sentía lo mismo? No quería afrontarlo, no se sentía preparado para recibir ese golpe, no tenía claro si quiera si sería capaz de lograrlo, de salir de aquella habitación sin enfrentarse a esa realidad.

Comenzó a sentir que una lágrima rodaba por la comisura de sus párpados, el miedo le paralizaba ¿Qué pasaría si ella despertara? ¿Qué le diría? Cualquier posible explicación de su parte le parecía absurda, por decir lo menos. Él sabía que era un especialista en echar a perder cualquier tipo de situación con sus palabras, de hecho eso había sucedido antes de esto, había herido el alma de Scully y no quería que volviera a suceder. No pensaba ponerla en la incómoda posición de tenerle que decir que se fuera de su habitación, que todo aquello no había sido más que un loco impulso, que él había presionado la situación para que llegara a tal grado. Efectivamente él estaba en la habitación de ella, por lo tanto el que debía marcharse era él, sin tener que presionarla con su presencia. Pensó que al día siguiente, al verla sabría lo que ella hubiese decidido, pero necesitaba darle espacio y tiempo para ello.

Alargó una mano y tomó el edredón de la cama pasándolo por encima ella, debía cubrirla puesto que su piel estaba helada en las partes en las que sus brazos no la abrigaban. La cubrió y se pensó en rodar su cuerpo para depositarla sobre la cama, pero antes debía absorber su aroma, necesitaba guardar eso en su memoria, podría ser la última oportunidad que tuviera. Acercó sus labios y su nariz al tope de su pequeña cabeza, inhaló pausadamente, deseaba que ese olor se impregnara en cada poro de su ser, en cada neurona, en cada átomo de su cuerpo. Depositó un pequeño beso ahí y lo mantuvo por largo tiempo, sintiendo como las lágrimas comenzaban a quemar sus mejillas. Nuevamente se estaba despidiendo de ella, pero ahora tenía su frágil cuerpo entre sus brazos para hacerlo, la última vez no tuvo ni eso. No quería hacerlo, luchaba contra todo su ser, pero sabía que no podía hacerle eso a ella y tampoco creía que él mismo tuviera la fuerza suficiente para soportarlo. En el mejor de los casos, imaginaba que podría encontrar duda en su mirada azul y sentía que ni siquiera para eso estaba preparado. Se armó de valor y giró sobre su costado para depositarla en la cama, sabía que si no lo hacía en ese momento, no podría hacerlo después. Sintió pánico al sentirla removerse un poco, pero se calmó al saber que ella aún dormía, pues conocía a la perfección el ritmo de su respiración al dormir.

Se sentó en la orilla de la cama y puso sus manos sobre su rostro, una última punzada de dolor le inundó todo su ser, una duda partió su mente en dos ¿Estás haciendo lo correcto Mulder? ¿Y si te equivocas de nuevo? Apretó sus manos sobre su frente y negó con la cabeza reiteradamente -Es lo correcto Mulder, ella debe ser libre para decidir.- Acumuló todo el valor que pudo y se puso de pie, comenzó a recoger sus prendas y a colocarlas con una dolorosa parsimonia, un tanto tratando de hacer el menor ruido posible y por el otro aplazando el momento de llegar a esa puerta. Finalmente cuando ya no hubo más prendas que colocar, perdió cualquier excusa que le mantuviera en el mismo espacio vital que ella. Se acercó a la puerta y con el mayor cuidado, giró la perilla. Cuando ya se encontró del otro lado del umbral, sintió el impulso irrefrenable de voltear a ver, quizás ella se despertaría y le pediría que no se fuera. Giró su cabeza y se dio cuenta de que eso no pasaría, ella aún se encontraba envuelta con el edredón sin moverse, seguramente inconsciente de su huida, pues él comenzaba a sentir que era eso lo que estaba haciendo. Su vista nublada por las lágrimas desdibujó aquella última imagen, su esbelto cuerpo envuelto por aquél ridículo edredón sustituyendo lo que deberían ser sus brazos. Apagó la luz y cerró la puerta con el mayor cuidado.

Ella lo escuchó cerrar la puerta, estaba despierta desde el momento en que él se removió para alcanzar la orilla y sentarse en el borde de la cama, lo sintió moverse por el cuarto buscando su ropa, vestirse y finalmente salir. En todo ese tiempo las lágrimas quemaban su rostro, trató de controlar su respiración para que él no lo notara. Se recriminaba una y otra vez su credulidad -Eres una estúpida, ¿por qué pensaste que sería diferente? ¿por qué creíste que esto cambiaría algo? ¿qué hiciste Scully… qué diablos hiciste?- Cuando lo escuchó salir se incorporó y sentó sobre la cama, con su piernas levemente flexionada depositó sus codos sobre sus muslos y sus manos sobre su cara, la sentía ya empapada de llanto.

Todo esto ratificaba en ella la idea que había prevalecido desde que se fue del hogar que compartían, él no la buscó en aquél momento porque no la quería lo suficiente, porque realmente no la amaba, porque aquello que los había mantenido unidos era un gran afecto, compañerismo y lealtad. Ella concluyó que lo que mantenía a Mulder a su lado era la lealtad y lo que había pasado esa noche no cambiaba nada de aquello. Simplemente debió haber sido un impulso, una situación que se salió de control y que como adulto la debía encarar como lo que era, simplemente un encuentro sexual y no más.

El alma se le desquebrajaba en mil pedazos pero trató de tranquilizarse y pensar con calma, ella lo había hecho en otras ocasiones, lo había dejado solo por dignidad, porque ella no pretendía obligarlo a asumir nada, ¿sería eso lo que él estaba haciendo en este momento?. Pero por más excusas que inventaba, ninguna disminuía la sensación de vacío en su pecho, no encontraba razón suficiente. Las contras a sus propios argumentos eran más avasalladoras que los pros. No se sentía utilizada puesto que ella había respondido en la misma medida, ella lo había deseado y lo había hecho consciente de que lo quería, pero se sentía lastimada, dolida por las expectativas que quizás de manera inconsciente ella misma se había generado.

-¿Ahora qué? ¿qué diablos hago con esto que siento? …maldita sea ¿qué hice?-

Esta frase se la auto inflingió después de que su mente le recordó el resto de las implicaciones de lo que acababa de suceder. Se recriminaba haberse dejado llevar por su impulso, por su necesidad de sentirlo de nuevo sin haber pensado en las consecuencias, ahora tenía que asumirlas todas. Lo que había logrado construir lejos de él en estos años podría desmoronarse por esto y su alma se inundó de culpa -¿Cómo pudiste permitir que esto pasar?- No quería pensar en esas consecuencias, no ahora y la culpa daba paso a la auto justificación.

No pensó, se juraba a ella misma que no había pensado en nada mientras todo aquello sucedía, simplemente se dejó sentir, pero no podía negarse a sí misma que quizás su corazón había sido tocado y removido por lo sucedido sin que ella lo tuviera previsto. Si era sí, entonces él no era culpable de ello y quizás eso era lo que más dolía, que la barrera había sido franqueada sin ella poder defenderla, la verdad había sido develada ante sus ojos nuevamente, sin pudor -Lo amas y los seguirás amando el resto de tus días... y ahora qué hago con esto.-

Además del resto de las consecuencias, había una que le producía especial temor, cómo poder evitar que su cercanía le hiciera perder el piso y sentir que el universo desaparecía detrás de él, cómo poder continuar sin perderse en la inmensidad de sus ojos avellana o sin desmoronarse por una sonrisa ladeada enmarcada por ese labio infinito. Ella sabía lo que era eso, sabía el infierno que significaba para ella estar cerca de él sin estar con él. Aún así, esta situación no tenía precedentes en su historia, nunca habían pasado por alguna como la que estaba enfrentado ahora y eso la aterraba, a ella le gustaban las cosas seguras, cuantificables y susceptibles de ser ordenadas y catalogadas. No podría tener control sobre su actuar si no tenía referencias y en este caso, no tenía ninguna.

El agotamiento físico y mental pudieron con ella, ya no quería pensar más y el sentimiento de culpa le carcomí el alma, no lograba determinar si podría llegar a arrepentirse de lo que había pasado, pero lo que sí le quedaba claro era que tendía que afrontar todas las consecuencias y para ello debía reunir fuerzas.

Mulder sintió que los rayos de luz le lastimaban los ojos a través de sus párpados, no los quiso abrir pues sabía que dolería aún más. La voz de Kevin lo obligó a hacerlo -Buenos días, me podría hacer el favor… necesito ir al baño.- señalaba las esposas que aún lo mantenían atado a la cama -Usted cree que todavía sea necesario?- Mulder hizo un gesto con la boca en señal de duda -Aún eres sospechoso de muchos crímenes, así que…- el joven no hizo el intento de rebatir -Hasta que me gane su confianza, supongo…-

Scully ya estaba lista, las pocas horas de sueño y los rastros de la noche anterior le parecían demasiado ostensibles en su rostro, especialmente en el marco de sus ojos. Había tenido que levantar los restos de la batalla de la noche anterior, cada botón que recogía y tenía que tirar a la basura, le parecía el símbolo de todo aquello de lo que tendría que desechar esa mañana. Se apresuró a alistarse pues no quería reparar en la lucha interna que libraban sus ganas de mantener en ella algún indicio de lo que había pasado y su necesidad de borrarlo todo de tajo. Escuchó el claxon del auto y le sonó a llamado al cadalso, no quería afrontarlo pero debía hacerlo.

Por lo pronto Mulder esperaba ya en el asiento del conductor con Kevin en la parte trasera, tocó la bocina del auto y espero a verla cruzar la puerta, sólo esperaba ver su rostro y él sabía que leería la respuesta que estaba esperando. Al verla salir, todo se volvió obvio para él, ella portaba en su rostro un rictus de cansancio y molestia, lo que le desdibujó de inmediato el esbozo de sonrisa estúpida que comenzaba a asomarse en sus labios por las falsas expectativas. Ella se aproximó directamente a la cajuela del carro esperando a que Mulder la abriera, él observó con detenimiento todo el trayecto de su andar y por el retrovisor la vio exasperada por la ínfima espera, finalmente accionó el botón para abrir la cajuela, ella depositó su maleta y subió al auto sin pronunciar una palabra, mirando por su ventanilla hacia la nada y posando una mano sobre su frente.

Toda esta danza fue observada con atención por Kevin, mientras Mulder encendía el auto y arrancaba con rapidez, el joven intentó aliviar un poco la tención que se cortaba con cuchillo en el ambiente -Buenos días Agente Scully.- Ella no cambió su posición y desde ahí le respondió con cierta cortesía, sin poder ocultar el tono cansado de su voz -Buenos días Kevin.- Después de eso no se volvió a pronunciar una palabra hasta muy avanzado el camino, cuando fueron interrumpidos por el sonido del timbre del celular de Scully. Ella lo sacó de su bolsillo y lo sostuvo con sus dos manos observando la pantalla, cavilando la posibilidad de no contestar a esa llamada.

Mulder la vio detener el celular observando la pantalla, ¿por qué no quería contestar? ¿quién era la persona a la que dudaba responderle el teléfono? Cuando pareció interminable la espera y exasperante el insistente sonido del timbre, se decidió a preguntar -¿No vas a contestar?- Ella se dio cuenta de que estaba haciendo demasiado evidente su conflicto, por lo que decidió atender, pero el problema no radicaba en contestar o no, sino de qué manera hacerlo, nuevamente por segunda ocasión en estos días no quería enfrentar a la voz del otro lado de la línea y eso nunca antes le había pasado, finalmente contestó -Scully… Buenos días… Sí, ya vamos en camino… Iré al laboratorio, llevo algunas cosas que debo analizar…- Mulder la conocía muy bien y sabía que detrás de ese tono frío había algo más, ella hizo una larga pausa mientras escuchaba a la voz que le hablaba del otro lado de la línea, Mulder la vio por el rabillo del ojo bajar el volumen en el celular con toda la intención de que fuera inaudible para él la conversación, finalmente ella volvió a hablar -…Ahora no puedo, más tarde te marco, ¿está bien?...- Esta última pregunta la hizo cambiando inconscientemente el tono y la expresión en su rostro, dejando entrever una amarga sonrisa en sus labios.

Mulder desde que escuchó el timbre y la vio titubear supo que se trataba de John, todo encajó a la perfección, el rompecabezas estaba resuelto en su mente, le parecía que lo había estado desde el día anterior pero por alguna extraña jugada de su estúpido inconsciente lo había olvidado y ahora caía de golpe sobre sus hombros. Todo aquél dolor acumulado que sintió al verlos juntos, aunado al martirio que significó para él todos esos años imaginar que existía la posibilidad de que eso pasara, de que ella pudiera estar con alguien más, lo que ahora le parecía más que obvio, le reventaba en las manos en este momento aumentando sentimiento de culpa a lo sucedido la noche anterior -¿Qué hice? ¿qué la orillé a hacer?-

Sabía que ninguno de los involucrados era un adolescente, todos eran dueños de sus actos, pero él la conocía y eso debía estarle causando un conflicto enorme, aún si lo sucedido no significaba nada para ella, no podía desaparecer el hecho de que había pasado. Más allá de los celos que le producía el pensar en ellos juntos, le dolía aún más la posibilidad de haber dañado algo que era valioso para ella, él a pesar de todo nunca pensó en producirle un mal mayor, él quería saberla feliz aunque eso le doliera en el alma, porque implicaba que había encontrado la felicidad lejos de él.

No podía hablarlo con ella, ahora mismo le parecía que ya no había nada más que decir. Durante el resto del camino trató de lidiar con el ardor en su pecho y aminorarlo pensando en que las cosas estaban más que claras y se recriminaba haber albergado la esperanza de que otra cosa estuviera pasando.

Kevin estaba cansado de sostener sobre sus hombros todo el peso de ese ambiente cargado de incomodidad, en lugar de disminuir se había visto incrementado después de ella haber colgado el teléfono -Siento interrumpirlos pero creo que debemos hablar…- El joven no sabía bien a bien si lo que estaba diciendo, lo hacía por aplacar esa sensación o porque realmente tenía algo que comentar. Mulder lo miró por el retrovisor, interrogándole con la mirada. -Ambos habrán escuchado aquella profecía que recaía sobre el destino de su hijo y usted Agente Mulder…- Mulder frunció el entrecejo en señal de que no entendía aquella afirmación, por lo que Kevin continuó -…que el destino de su hijo estaba ligado a su muerte o supervivencia, que si usted moría su hijo estaría destinado a ayudar a la raza colonizadora y que si usted vivía, él seguiría sus pasos y ayudaría a la preservación de nuestra especie…- Scully giró sobre su asiento para mirar al joven a los ojos -Sí Agente Scully, quizás no lo recuerda pero aquello tiene algo de verdad…- Ella sintió una punzada de miedo que le recorrió la médula espinal -¿Quieres decir que quieren matar a Mulder? Pero si es así ¿por qué no lo volvieron a intentar? Yo tuve que alejar a William de nuestro lado tratando de protegerlos a ambos y creí que había funcionado…-

Mulder por primera vez escuchaba las razones de Scully, aquellas que no se atrevió a preguntar nunca -… y así fue, usted hizo bien ya se lo había dicho, pero ahora que encontremos a William, el peligro estará latente de nuevo, sobre todo porque ELLOS piensan que la profecía es posible y real.- Scully sintió que el pasado volvía caminando en un círculo interminable, en el que ella era incapaz de identificar el principio o el final -Pero entonces, eso nos deja donde comenzamos, ¿cómo vamos a proteger a William?... ¿cómo voy a proteger a Mulder?...- El miedo era ostensible en aquellas palabras, Kevin lo notó y sonrió -Tenga fe, Dios le dirá como.-

Hacía mucho tiempo que Scully mantenía un conflicto interno con su fe, se negaba a dejar de creer en Dios, pero se le dificultaba cada vez más no hacerlo y aquellas palabras las sintió resonar en lo más profundo de su alma, ya no sabía siquiera si permanecía en ella esa fe o si quería tenerla, la vida parecía demostrarle que Mulder siempre había tenido razón, que todo aquello en lo que ella había creído parecía no existir.

Mulder reparó en la última expresión de Scully "¿cómo voy a proteger a Mulder?" ella no debía albergar ese sentimiento, él debería ser el que los protegiera, pero comenzaba a comprender y no le gustaba nada saber que una de las razones para alejarse de su hijo, había sido el protegerlo, ahora se sentía más culpable que nunca y además estaba esa expresión de Kevin -¿Fe? Necesitamos un poco más que eso Kevin.- El joven negó con la cabeza -Ese es justo su problema, ella podrá tener dudas pero sabe a lo que me refiero, pero usted es tan ciego que no alcanza a ver la verdad aunque la tenga en frente… hay cosas buenas que parecen malas y viceversa… ¿No es verdad Agente Scully?...- Mulder tuvo la clara sensación de que ya no hablaba de William -…Si deja de confiar sólo en lo que sus ojos le dicen, quizás comience a ver realmente…- Scully percibió lo mismo que Mulder, que ese muchacho había dejado de referirse a la situación de William -… y eso también va para usted.- La mirada del chico había cambiado, había una agudeza que no le habían visto antes.

Ambos se miraron cuestionándose mutuamente, ¿a qué se refería Kevin? Pero fueron interrumpidos por el sonido del celular de Mulder, éste lo sacó de su bolsillo y se lo entregó a Scully sin mirar siquiera quien era, quería hacer patente que él no tenía nadie que le llamara y que ella no pudiera enterarse. Ella puso el altavoz al percatarse de quién era -Hola Walter…- la voz alterada no les causó sorpresa -Qué diablos está pasando Mulder, apenas me acabo de enterar lo que están haciendo, creí haber sido suficientemente claro la última vez… ¿con autorización de quién se llevaron a Kevin?, saben que es parte de una investigación…- Scully trató de justificarlos -Walter, tú sabes que es muy importante lo que estamos haciendo…- Skinner bajó un poco el tono exasperado -…Lo sé Dana, pero tenemos cosas que cubrir aquí, no sabemos quiénes puedan estar tras de ustedes y aquí todo se sabe… trato de cubrirles las espaldas, de protegerlos, pero no me están ayudando… me tuve que enterar por John de lo que estaban haciendo…- Mulder resopló pero Skinner detuvo su carrera de pensamientos -… No Mulder, tuve que obligarlo a decirme y lo hizo únicamente cuando le expliqué la cantidad de peligros innecesarios que están corriendo… tienen que confiar en mí… Necesito que vengan a la oficina de inmediato, hay algo que tengo que decirles y no puede esperar.- No hubo más, Walter había colgado sin más explicación.

Scully miró a Mulder -Tenemos que pasar al laboratorio a dejar las muestras.- Kevin volvió a interrumpirles -Yo entiendo que necesiten pruebas, pero no tenemos tiempo. Su hijo está cada vez más cerca de perder el rumbo… les dije que la profecía tenía parte de verdad… se dice que su hijo seguirá sus pasos, pero no puede, pues nunca ha estado cerca de usted Agente Mulder y ese es un problema. Yo sé que "El hijo es el padre del hombre" y él guiará su camino pero está en riesgo de perderse él mismo… no tiene camino que seguir, no lo tuvo a usted… tiene que encontrar su camino y su camino son ustedes, de lo contrario estamos a punto de perderlo.- Las palabras del joven dejaron en claro la gravedad de la situación.

Una vez que pasaron por el laboratorio de Quántico a dejar las muestras que habían recolectado, se dirigieron a la oficina de Skinner en donde ya les esperaban. Skinner sentado en sus escritorio y al frente John con un par de agentes más. Un golpe de sangre asestó en el cerebro de Mulder al ver sentado a Doggett ahí, la carga de adrenalina que su cuerpo liberaba le hizo apretar los puños con fuerza, recordó su primer encuentro con aquél hombre y tuvo que controlar el impulso de repetir la escena, mandándolo a volar contra esa silla de nuevo. Tomó una bocanada de aire y respiró profundamente, a final de cuentas él no tenía ningún derecho.

Skinner se levantó de su asiento y con voz adusta les pidió que tomaran asiento los tres. Kevin se sentó en el sillón de sala que se encontraba detrás de todos aquellos agentes y con sus manos esposadas, no pudo contener una leve sensación de huida que se gestó en su interior. Nunca le habían gustado los policías y menos todos juntos. Mulder y Scully tomaron asiento frente a Skinner.

Mulder no pudo evitar darse cuenta de que John no había perdido de vista a Scully ni un instante, le buscaba la mirada y ella discretamente la evitaba. Quería matar a ese hombre, de verdad el impulso se tornaba cada vez más vívido. Skinner comenzó a hablar -Agentes, los he traído aquí porque al parecer hemos sufrido de un ataque cibernético en el que algunas áreas han sido afectadas. Existen varias líneas de investigación hasta el momento, algunas de ellas conducen a la posibilidad de ser un nuevo evento tipo "WikiLeaks" y que estén tratando de publicar información clasificada dentro del Buró. Así que agente Carter y Morgan, quiero que se encarguen de esa línea de investigación y me mantengan informado de sus avances. Ahora, pueden comenzar.- Les entregó un par de memorias flash, un folder y con un gesto de su cabeza, les pidió que se retiraran.

Mulder en un gesto de fastidio, pues sentía insoportable tener que respirar el mismo aire y compartir el mismo espacio vital de aquellos dos seres con los que ahora mismo no quería estar, golpeó levemente los descansabrazos de la silla e impulsó su cuerpo al tiempo que decía -Si eso es todo Subdirector Skinner, nosotros tenemos mucho en que trabajar.- Skinner retiró las gafas de sus ojos y frotó levemente sus párpados -¿A dónde crees que vas Mulder? Si los llamé, es porque hay algo que no podía decirle a ese par de agentes. Entre los archivos afectados están algunos que quizás sean de nuestro interés.- Lanzó un folder por encima de su escritorio en dirección a Mulder y éste cortó el trayecto de los documentos con un manotazo.

Scully guardaba silencio y no había intervenido para nada, simplemente observaba las reacciones en el rostro de Mulder y sólo leía una gran interrogación gestándose entre las arrugas de su frente -¿Qué es esto Walter? Son expedientes de el área de contabilidad… no entiendo qué tiene que ver esto con nosotros… en todo caso querrán poner al descubierto el exceso de gastos del Buró…- Skinner sonrió -Lee con cuidado Mulder… efectivamente son archivos de contabilidad, pero eso no es lo realmente importante… extrajeron todo lo que encontraron, pero pusieron especial énfasis en los archivos de una agente en especial… Leyla Harrison. Quizás no la recuerden con claridad, pero ella se obsesionó con ustedes y su trabajo en los expedientes por mucho tiempo, se dedicó a recabar toda la información que tenía al alcance e incluso logró ser asignada al área… tú la debes recordar John…- esté asentó con la cabeza -…los que realizaron el ataque, sabían qué y dónde buscar sin que fuera obvio lo que trataban de encontrar. Tenemos una dirección, hemos logrado rastrear la fuente pero es probable que no nos lleve a nada pues han utilizado un rebote de direcciones IP para cubrir su rastro, necesito que ustedes dos investiguen…- dirigiéndose a Mulder y Doggett.

Scully se adelantó a cualquier posible orden -Yo iré al laboratorio, debo realizar yo misma las pruebas de ADN.- Skinner no se opuso a ello por lo que los tres se levantaron de sus asientos y se dirigieron a la salida seguidos por Kevin, cuando la voz de Skinner detuvo su andar -Scully, ¿puedo hablar contigo?- ella asintió y regresó a tomar su asiento en tanto los tres hombre salían de la oficina.

Mientras aquellos cerraban la puerta, Walter retomó su posición entrelazando sus manos y poniéndolas sobre su escritorio y mirándola directamente a los ojos, comenzó a hablar de nuevo -Necesito saber cómo estás.- pero como respuesta únicamente obtuvo una mirada esquiva y un titubeante -Estoy bien…- él sabía que eso no era verdad -No te creo Dana, me preocupas… hay algo no me has dicho, estoy seguro de ello… yo sólo te quiero ayudar, pero si no me dices las cosas, no puedo hacerlo… entiendo que las cosas son complicadas, que el estar cerca de Mulder en este momento y por lo que me contaste, debe ser difícil, pero siento que hay algo más… ¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?-

Ella negó con la cabeza -Es sólo que… es muy personal…- se negaba a hablar, de hecho no sabía si quiera que decirle -Se han complicado las cosas y realmente no sé qué hacer…-Él no alcanzaba a comprender -Si quieres que hable con Mulder, lo puedo hacer…- ella reaccionó de inmediato -No, no, no. No es necesario… creo que no hay nada de que hablar… simplemente debemos enfocarnos en la búsqueda de nuestro hijo y después… después no sé… no sé que pueda pasar…- Skinner no pensaba dejarla ir -Eso es lo más importante ahora, quizás después ya tendrás tiempo de reflexionar pero por ahora creo que debes enfocarte únicamente en eso, trata de dejar de lado el aspecto personal…- ella sonrió tristemente -…lo intento, créeme que lo intento, pero es prácticamente imposible… no sé si algo vaya a quedar de mí después de todo esto, todo lo que había logrado en estos años lejos de él, está a punto de venirse abajo, no creo que nada de eso pueda sobrevivir…- Él notó un profundo dolor en su tono de voz -¿A qué te refieres?- Ella cubrió sus ojos con una de sus manos y titubeó antes de responder -A mí… no sé lo que estoy haciendo, me estoy perdiendo completamente y no creo que pueda rescatarme a mí misma después de esto… pasaron muchos años para que yo pudiera sentir que había logrado recoger los pedazos y comenzar a recomponerme, ahora siento que ya no lo lograré.- Walter extendió su mano por encima de su escritorio aproximándola a ella -Dana, mírame…- Ella levantó sus ojos y vio su mano extendida, por lo que alargó la suya para dejársela tomar -Yo estoy aquí para ti, sabes que no te dejaré desmoronarte y si eso sucede, yo te ayudaré a recoger los pedazos… pero sabes que también estoy aquí para él… debe sentirse igual que tú… lo conozco y sé que está sufriendo… además está John.- Ella retiró su mano de golpe -Qué con él…-

La puerta de la oficina se abrió de golpe y la secretaria irrumpió -Disculpe Subdirector, pero deben bajar de inmediato al sótano, son los agentes Mulder y Doggett...- Ninguno de los dos terminó de escuchar, corrieron por el pasillo hasta el elevador y la espera pareció eterna. Mil pensamientos pasaron por la mente de ella, parecía que sus piernas no la sostendrían y no pudo esperar mas, corrió por las escaleras seguida por Skinner. Al aproximarse al sótano escuchaban los gritos de ambos hombres -Suéltame Mulder o no respondo…- Scully corrió con más fuerza y estaba a punto de alcanzar la puerta de su oficina cuando los cuerpos de ambos hombres atravesaron el umbral como bólido.

Mulder empujaba a Doggett y le gritaba, sosteniendo con una mano la solapa de su saco y con el antebrazo empujaba sobre su cuello, mientras Doggett sostenía ambas solapas del saco de Mulder -¿O qué?... ¿qué piensas hacer?...- Scully trató de interponerse entre ambos -Mulder suéltalo…- Skinner lo tomó por la espalda aplicándole una llave inmovilizadora -Suéltalo Mulder.- éste trató de zafarse mientras les decía -Al que deben detener es a él, no a mí…- En ese momento Scully vio como John se dirigía rápidamente hacia el interior de la oficina y corrió para cortarle el camino -John…- Él se detuvo de golpe al sentir su mano sosteniéndole el brazo, lo que le permitió a ella ponérsele de frente, posando sus dos manos sobre su pecho para detenerle, él clavó su mirada en ella y mientras respiraba agitadamente señaló a Kevin -Es un farsante y te lo voy a demostrar, está jugando con ustedes y no se lo voy a permitir… no le voy a permitir que te haga esto.- giró y se dirigió al elevador, antes de doblar hacia el pequeño pasillo y perderse volteó hacia donde estaba Mulder, que se deshacía de la llave que Skinner le imprimía y le dijo -…y no me vuelvas a tocar.-

Mulder apretó los dientes junto con los puños y se dispuso a alcanzarlo, momento en el que Scully se interpuso en su camino y colocó una mano sobre su pecho y la otra sobre su abdomen empujándolo para detenerlo -Mulder… por favor.- le suplicó. Él sintió su cálido tacto y se detuvo en seco, más que por su petición, por la reacción que provocó en su cuerpo. Sintió una descarga eléctrica que recorría su médula, la adrenalina que corría por su torrente sanguíneo más la excitación que le produjo sentir su toque junto con un suplicante "por favor", le descolocó. Sintió un impulso irrefrenable de volverla a tomar ahí mismo, de besarla. Tomó su rosto con las dos manos y lo hizo, la invadió completamente con un beso rápido pero violento, casi de inmediato la separó y clavó su mirada en ella sacudiendo levemente su rostro atrapado entre sus enormes manos -Por ti… sólo por ti.- La soltó y se introdujo en la oficina, Scully cubrió sus labios con sus dedos mientras se enfrentaba a la mirada de Skinner, quien agachó la cabeza pues ahora sabía que tan complicadas estaban las cosas y regresó sobre sus pasos por la escalera.

Scully permaneció por un momento en la misma posición, pasando la yema de sus dedos por sus labios, sintiendo las pequeñas punzadas en ellos por la rápida succión de Mulder y tratando de estabilizar su cuerpo. Lo había temido y ahora se volvía una realidad, después de lo vivido la noche anterior, su cuerpo prácticamente reaccionaba sin su permiso, la recorría un calor intenso y su pecho palpitaba sin control. No sabía si podría controlar sus impulsos y aparentemente Mulder no pretendía hacerlo. Se preguntaba qué significaba aquél arranque, pudo haber pensado que era un mero gesto territorial de parte de él, pero John ya no estaba para presenciarlo por lo que quedaba descartado, al menos que Skinner estuviera incluido entre los machos a alejar. Eso implicaba otro cuestionamiento, Mulder era así de territorial con sus asuntos, pero ella ya no era uno de ellos o al menos eso le había parecido que implicaba su huida de la habitación. Su mente era un mar de confusión y caos, quizás esa era la intención de aquél beso arrebatado, desbalancearla y confundirla. Esperó suficiente para que el ardor en sus mejillas disminuyese, se armó de valor y entró al despacho.

No se había dado cuenta de que Mulder hablaba con la voz alterada, no escuchó el antecedente pues estaba completamente absorta en sus pensamientos y tratando de controlar sus sensaciones. -…te defendí porque me parece que no es la manera, pero comparto las mismas dudas que Doggett, estoy comenzando a cansarme de tus jueguitos mentales y tus cuentos inverosímiles… es hora de que nos des algo concreto o yo mismo te refundiré en esa celda o en un manicomio hasta que verdaderamente hables con Dios…- Kevin sonrió de lado y respondió con un dejo de superioridad que hizo dudar a la misma Scully -Hombre de poca fe… verdaderamente está ciego Agente Mulder…- No terminó la frase cuando se desplomó frente a los ojos atónitos de ambos, comenzó a convulsionar de nuevo, Scully lo posicionó decúbito lateral, tratando de evitar que broncoaspirara pero de inmediato se dio cuenta de que murmuraba, por lo que no podía ser un ataque, repetía sin control -… … …- Mulder tomó un papel y escribió los números. Mientras ella le atendía, él tomó el teléfono y marcó al área de informática.

Aún el joven no terminaba de recuperarse, cuando Mulder obtuvo la información que solicitó y ante la interrogante mirada de Scully dijo -Lo tengo, es la ubicación en la que se encuentra esa dirección IP.- Entonces Scully cayó en cuenta a qué se referían esa serie de números que parecían inconexos -Vamos Scully, no hay tiempo, es posible que ya hayan detectado que los hemos localizado.-