Capítulo IX

Hermione había llegado temprano, así que estaba sentada en su mesa favorita: esa que daba hacia la luz de la tarde, cuando Harry apareció. Después de que la heladería de Florean Fortescue fue destruida en la guerra, un pariente lejano decidió reabrir el local bajo el nombre de Forever Fortescue's, y por respeto al hombre que había sido tan amable con Harry en su niñez, Harry lo había convertido en uno de sus lugares para comer regularmente.

Por supuesto, no le molestaba que tuviesen el mejor helado - mágico o no- de toda Inglaterra. Hasta Hermione, quien no era muy dulcera, a veces se encontraba deseosa de uno de esos sabores provenientes del libro secreto de recetas de la familia Fortescue.

Ella ya se había comprado un tazón de Fiendfyre de Chocolate (una suerte de chocolate con canela, picante, con algo de chipotle), y se lo comía lentamente, asegurándose de disfrutar cada porción. No tenía sentido esperar por los chicos, en tanto se comerían los suyos tan rápido que Hermione aún estaría disfrutando el suyo, aun empezando antes.

Con un suspiro, recordó que solo Harry y ella comerían helados ahora. A pesar de sus sentimientos actuales por Ron, era difícil borrar las memorias de tantos momentos de amistad compartidos. No importa a dónde mirara, o el tiempo que pasara solo con Harry, siempre recordaba algún aspecto de su vida en común, como amigos o como pareja.

Se llevó otra cuchara completa de helado a la boca mientras Harry se acercaba y se sentaba.

"Hola, Hermione", la saludó sonriendo. "¿Fiendfyre otra vez?". Harry no necesitaba ojear el menú, se lo sabía de memoria, pero aún así lo revisaba, solo por si acaso.

"Es mi favorito" balbuceó, con la boca llena del delicioso helado, congelado y picante a la vez, en lo que Harry ordenaba tres sabores diferentes para él.

En conocimiento de que Harry había anunciado la renuncia de Ron al cuerpo de Aurores, Hermione tocó el tema con delicadeza. "¿Qué tal la reunión?". Aun cuando se encontraban con regularidad, era raro que se viesen un día de trabajo a media tarde. Pero Harry lo había sugerido, y Hermione supuso que no tenía nada que perder con saltarse un par de horas en la oficina. También sospechaba que Harry necesitaba también algo de tiempo para él.

La expresión en su rostro ante la pregunta lo confirmaba. Torció los ojos un poco y se encogió de hombros. "Ron estaba allí, por supuesto".

"Por supuesto", repitió ella, intentando no interrumpirlo.

"Estoy feliz por él, claro". Le recordó. Pero luego se echó para atrás. "No por... quien su sabes..."

"¿Ella no salió a colación entonces?" Preguntó Hermione, casi complacida. "Si podemos llamar a Voldemort por su nombre, imagino que podemos nombrar a Lavender Brown también por el suyo".

"Bueno", concedió Harry, "Quiero decir que no estoy feliz respecto a ella". Aún no podía nombrarla, no frente a Hermione, en dado caso. "Solo me refiero a los Chudley Cannons. Ron siempre quiso ser un jugador de Quidditch".

"Lo sé", respondió ella en voz baja. Regularmente escuchaba a Ron quejarse sobre la necesidad de los Chudley Cannons de un jugador de calidad como él. Hermione nunca lo había aupado para ello, sintiendo que ser jugador de Quidditch no era tan bueno como ser Auror. Pero no le sorprendía que se hubiese lanzado a ello. Probablemente sentía que ella lo estuvo retuviendo durante toda su relación. Tampoco le sorprendía que los Chudley lo contrataran. De verdad eran un equipo muy malo.

Mezclando los tres sabores del tazón frente a él, Harry se llenó la boca y masticó con consciencia. "Estoy seguro que planeaba ser Auror para que estuviésemos juntos. Siempre fue mi sueño, no de él".

Hermione asintió, atrapando el helado derretido en los bordes de su tazón con su cuchara.

"Es que..." Harry se detuvo, y tomó más helado, "...Creo que no se me ocurrió pensar que Ron también me dejaría a mí".

"Harry", lo reprendió Hermione, con el estómago agitado ante eso de irse a algún lado. Técnicamente, ella había dejado a Ron, pero era obvio para todo el mundo que la acción no había sido propiamente de ella. "Estoy segura que no tiene nada que ver".

"Es que ya no sé quién es, Hermione". Deslizó sus manos a través de su cabello, dejándolo más despeinado de lo que estaba. Con un suspiro, y otra cuchara llena, agregó. "Tampoco estoy seguro de que me importe".

"Harry", Hermione inició una conversación que ya habían tenido antes. "Sabes que puedes ser amigo de Ron. Lo entiendo. Nuestra relación era entre nosotros, e independientemente de si era exitosa o no, no tiene porqué afectar la amistad que cada uno tiene contigo".

"No funciona de esa manera", dijo Harry, como siempre lo hacía, negando con su cabeza y agregando un trozo enorme de helado para puntualizar. Hermione no quería sentirse en el medio de una amistad legendaria, pero la hacía sentir bien el tener la seguridad de que Harry estaba de su lado. Para ser honestos, no estaba segura de poder manejar que Harry y Ron volviesen a ser tan unidos como antes. Pero estaba agradecida de no tener que lidiar con eso ahora.

En ese momento, la puerta de Fortescue se abrió y dejó entrar la luz de la tarde que caía. Era difícil ver el rostro de la persona que entraba, pero el brillo de un cabello platinado hacía inconfundible su identidad. Por primera vez en un largo tiempo, la visión inesperada no la hizo retomar el miedo de ver a Lucius o a cualquier otro Mortífago. De hecho, sintió un instante de calidez ante el hombre que solía ser su enemigo de infancia.

Casi se permitió una pequeña sonrisa al pensar en su aventura en la cena del Ministerio. De verdad se había divertido, y agradecía el haberse alejado por un momento de sus problemas.

Malfoy se aproximó a la mesa, deslumbrándola, y provocó que su corazón saltara de los nervios, preguntándose si se acercaba a saludarla.

"¡Hola, compañero!" Harry se puso de pie, saludándolo en el hombro de manera amigable.

"No deja de llamarme así", Draco le dijo a Hermione, ignorando el entusiasmo de Harry. La mueca de sufrimiento sostenido en su rostro provocó una sonrisa genuina en el rostro de ella.

"¡Siéntate!" le ofreció Harry, poniendo el menú frente a él, mientras que Draco se sentaba rígidamente en esa pequeña mesa. En tanto Harry estaba frente a Hermione, y la mesa estaba pegada a una ventana, no tuvo más opción que ser el tercero en una mesa hecha claramente para dos.

Estuvo a punto de sugerir moverse a otra mesa cuando Hermione casi gritó: "¡Compañeros!" mirando de uno a otro, era obvio que la idea le hacía gracia - los dos cuyas probabilidades de llevarse bien en Hogwarts eran casi inexistente, ¿eran repentinamente compañeros para salvar al Londres Mágico? Hermione trató de ocultar su risa, y falló.

Draco ordenó un helado y sintió la necesidad de resaltar, "Quiero que sepas que no fue que accedí a esto".

Harry estaba aun comiendo helado, y el modo lúgubre que lo acompañaba anteriormente había desaparecido. Con la boca llena, Harry arguyó: "Accediste a mi reino. Quiero decir, reglas, cuando te uniste al cuerpo de Aurores, Malfoy".

Con los brazos cruzados, Draco se limitó a mirar fijamente a Harry. Harry le sonrió y desestimó el resto con la mano.

Hermione se sintió forzaba a meterse en la conversación. "Bueno, creo que trabajarán maravillosamente". Ante la mirada incrédula de ambos, agregó, "Si no se matan antes, por supuesto".

"Por supuesto", repitió Malfoy.

"No, de verdad", continuó ella. "Los dos son Aurores brillantes con un talento natural y una forma de pensar muy rápida. Honestamente, no sé porqué no se me ocurrió antes".

"Bueno", accedió Draco, arrastrando las palabras, "Potter aquí parecía tener un compañero de vida en la comadreja, esa puede ser la razón".

Harry y Hermione compartieron un vistazo incómodo rápidamente antes de que Harry mirara hacia su tazón. No había tiempo para responder y aprovechó para cambiar el tema, "Oh, Ginny quiere saber si vas a venir a cenar esta noche".

Hermione se detuvo, dudosa, y dijo, "Bueno, hoy hay ofertas en Flourish and Blotts y quería echar un ojo". Esto, frunciendo el ceño, tratando de decidir qué hacer.

Potter solo se rió, y dijo, "Bueno, está claro que no te veremos antes del cierre". Le guiñó un ojo y agregó, "No te preocupes, le diré a Ginny. Ella sabe que ni siquiera Jamie puede competir con tus libros".

Fingiendo indignación, Hermione protestó. "¡Eso no es justo!". Después de una pausa, incluyó, "Jamie podría competir. Pero para la hora de la cena, ya está acostado".

Potter le sonrió, evidentemente de acuerdo con su afirmación sobre la hora de dormir de Jamie. Luego dijo, "Ginny también dice que me necesita para algo importante, así que me acerco a la casa y regreso". Rápidamente se levantó de la mesa, regresando la silla a su lugar, y se dirigió a la salida.

Curiosa, Hermione divagó en voz alta. "¿De qué se tratará?"

Draco agregó, "Ni siquiera vi que recibiera un Patronus. ¿Crees que los Potters hayan dominado la telepatía?"

Con una risa, Hermione le explicó. "Es por su muñequera. La encanté para que funcionara como una suerte de comunicador bilateral. Ginny sacude la varita sobre su muñequera, y el mensaje se refleja en la de Harry. La muñequera se calienta un poco para que sepa que tiene un mensaje".

Pensando al respecto, Draco preguntó, "¿Eso no fue lo que hiciste en quinto año con el Ejército de Dumbledore?"

Hermione se sorprendió de que recordara eso. Algo apenada, respondió, "Sí, de hecho sí. Solo que usamos Galeones en ese entonces. No era tan buena en encantamientos para ese momento".

Con un resoplido, desechó tal aseveración. "Eras más inteligente que adultos que te triplicaban la edad, y realizabas hechizos que eran considerados demasiado avanzados para estudiantes. Eras indudablemente buena incluso en ese momento".

"Gracias, Malfoy", le dijo sonriendo. "Es agradable escucharte decir eso, después de todos estos años".

Sin saber qué responder, y con una repentina necesidad de saberlo, le preguntó si también intercambiaba mensajes a través de la muñequera de Potter. Se sentía como un intruso en una red de relaciones complicadas que no entendería, para ser francos.

Pero Hermione negó con la cabeza y dijo, "¡No! Solo Ginny y Ron". Y luego debió sentir la necesidad de explicar un poco más, porque añadió "Ginny, por supuesto, porque es su esposa. Y Ron porque es, bueno, era, su compañero".

Mientras retomaba su tarea de terminar de limpiar su tazón de helado, continuó, "Ron solo la utilizaba mientras estaban de misión. No la usaba si no estaba uniformado. Dijo que era una suerte de sistema de rastreo y lo hacía sentir..." Se detuvo, sosteniendo la cuchara con duda antes de tomar otro bocado, "... atrapado".

Hubo un silencio después de eso. Uno que Draco no sabía cómo eludir. No tenía la suficiente inteligencia emocional para determinar si el silencio era incómodo o no. En su experiencia, todos los silencios eran incómodos o amenazantes, y como sentía peligro, probablemente se trataba de un silencio incómodo. Normalmente, no le importaría. Pero Hermione parecía alterada con ese hecho, como si la sensación de Ron de sentirse atrapado traspasara el tema de la muñequera y se inmiscuyera en la relación que tuvo con ella. Y Draco sentía una extraña urgencia de aminorar esa sensación.

Sin pensarlo, preguntó, "¿Crees que Potter me haga usar una?"

Hermione lo miró, con una expresión ininteligible en su rostro mientras le contestaba rápidamente, "Estoy segura que no te va a forzar a mantenerte en contacto constante con él. Nunca forzó a Ron". Alzándose de hombros, prosiguió, "Y si su asociación es solo temporal, no habrá real necesidad para ello. El resto de los compañeros no las usa".

Draco estaba consciente de lo último, en tanto no supo de su existencia hasta ahora. Pero se sintió forzado a preguntar, "¿Por qué no, si es una herramienta útil en el campo de trabajo?"

El leve frunce que apareció entre sus cejas en lo que consideraba su respuesta era adorable, y empeoraba para Draco porque Hermione también tenía algo de helado de chocolate cerca de la boca. Draco, cuidadosamente, mantuvo sus manos en la mesa, para evitar acercar los dedos a la comisura de sus labios y limpiarla, lo que lo distrajo de escuchar la primera parte de la respuesta de ella. "¿Qué?", preguntó.

"Bueno, no pueden esperar que las fabrique para todo el mundo".

Draco negó con la cabeza y especificó, "No, ¿qué fue lo que dijiste antes de eso?"

"Dije que supongo que es porque no hice más". Ante su mirada pensativa, Hermione agregó, "Solo hice ese juego porque Harry me lo pidió. Nadie más lo hizo".

Draco no estaba seguro de cuántas muñequeras constituían una colección, pero tenía el enorme deseo de saber si ella y Ron tenían muñequeras en juego. Y sintió que su boca se abría para preguntarlo, aún cuando trataba de convencerse que no era problema de él. "¿Entonces tu también tienes una?"

Hermione lo miró de reojo, convencida de que ya había respondido eso. "No, te dije. Solo Harry está conectado con Ginny y Ron".

Era cierto. Le había dicho eso, y Draco se sintió un poco idiota por necesitar confirmación de un hecho ya dicho.

"Bueno, entonces puede que quiera una". Las palabras lo hicieron sentir peor. Era una solicitud ridícula, pero la idea de Potter conectado con su esposa por amor, y con su compañero por protección y amistad, era muy atractiva. Él nunca había tenido una relación, familiar, romántica, platónica o de cualquier otro tipo, donde su propia seguridad y bienestar fuese una preocupación para alguien más. Era decididamente humillante pensar que quería algo similar a lo que tenía Potter, pero una parte desconocida de él, hasta ese momento, se sentía emocionada ante la idea de pertenecer a un grupo. Un grupo que incluía estúpida muñequeras a juego. Por supuesto, solo quería a una persona usando la otra muñequera, y pensar en cómo se sentiría tener a Hermione mandándole mensajes privados le provocó nudos en el estómago. No había remedio: Tenía que marcharse o se ridiculizaría con un comportamiento nada Malfoy.

Pero antes de que pudiera excusarse y marcharse, Hermione respondió su petición con, "Bueno, siempre puedes preguntarle a Harry si puedes usar la de Ron. Estoy segura que la dejó con todo su equipamiento de Auror".

La mera sugerencia de que él usara, pero que adicionalmente pidiera algo que había pertenecido a la Comadreja, le quebró la quijada y lo dejó boquiabierto, con la última cucharada de su helado a medio comer.

El shock en su rostro provocó que Hermione se riera a carcajadas.

Con la cuchara en su boca, y la luz de la tarde coronando su cabello, Draco pensó que se veía adorable, y se sintió orgulloso de hacerla reír. Así que comenzó a sonreírle. Pero luego recordó porqué se estaba riendo, y lo que dijo, y se congeló de nuevo.

Esto solo causó que Hermione se riera más, con el sonido vibrando en el aire. Sacudió la cabeza y dijo, "Lo siento. Por supuesto, ¿en qué estaba pensando?" Risa. "Hablaré con Harry, y si le parece una buena idea, te haré una". Más risas. "con un diseño viejo y rimbombante, en alusión a tu posición de sangre limpia".

En tanto era obvio que se burlaba de él, Draco hizo una mueca ante su sugerencia y exigió que la hiciera sencilla y plateada. Salvo que fuese negra. En ese caso, el blasón Malfoy o la insignia de Slytherin no estarían de más.

Sus comentarios solo la mantuvieron riendo. Inseguro de qué hacer ante el repentino cambio de ambiente, pero sintiéndose ligero ante su compañía, decidió que era definitivamente hora de volver a su trabajo. Y hablando de ello, ¿dónde se había metido Potter? ¿De verdad lo había dejado allí?

"Mejor regreso y me aseguro si Potter necesita rescate", le dijo a Hermione, y se puso de pie. Ella lo despidió sacudiendo la cuchara hacia él, aún riéndose.

Draco torció los ojos mientras se alejaba, y Hermione se felicitó por predecir correctamente que sería la última en terminar su helado. Disfrutando el último bocado, aun sonreía, pensando en cómo podía personalizar una muñequera para satisfacer los gustos complejos de Malfoy. La idea de un pequeño hurón enlazado en la parte superior de la muñequera la hizo reventar en risas de nuevo, mientras se imaginaba la cara de Draco si se le ocurría presentarle semejante cosa.

Sintiéndose considerablemente más tranquila de lo que entró en la heladería, Hermione abandonó Fortescue y tomó camino a terminar su tarde.

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N/T: Disculpen de verdad la tardanza. Venezuela y su días anuales me tienen complicada. Pero aquí seguimos. Y la traducción NO será abandonada. I.

PD. Leo los reviews, y los agradezco enormemente.