Epílogo
Luego de escuchar la noticia, los hermanos Tatsumi, por un minuto, no dicen nada. Se encontraban en una amplia habitación de estilo renacentista provista de dos camas individuales y algunos pocos muebles lujosamente decorados. La luz del mediodía se filtraba por el amplio ventanal e iluminaba la estancia otorgándole un aspecto alegre.
Duodecuple, aguarda pacientemente a que comprendan todo. No esperaba que pudieran procesar tan rápidamente la historia que les había contado. Después de todo, cada participante había tenido que tomarse su propio tiempo con la nueva información.
Takeyasu es el primero en hablar, cómodamente sentado en el borde de una de las camas, al principio su tono es algo inseguro, como si meditase sus palabras al tiempo que las dice.
-O sea, que lo que está diciendo básicamente es que nos asesinaron en la Juuni Taisen, fuimos revividos y que como condición ahora tenemos que vivir aquí...
-En esta lujosa mansión, con nuestros gastos pagos..-Continúa la frase Nagayuki, apoyado contra una de las paredes, siguiendo el mismo tren de pensamientos que su hermano.
-¿Y lo único que tenemos que hacer es formar parte del harém de esa belleza rubia?-Culmina la serpiente, rascándose la barbilla en gesto pensativo.
-Bueno, si. Básicamente..- Duodecuple sonríe de medio lado. Tendría que haber esperado esa reacción de los hermanos.
La serpiente y el dragón intercambian una mirada, antes de exclamar al unísono.
-¡Ganancia!¡Ganancia!
Toshiko se detiene a unos metros de la gran puerta de roble que sirve como entrada a su nuevo hogar. Había adquirido la propiedad hacía unos pocos meses atrás. Múltiples habitaciones, un extenso parque, una gran piscina..todo lo que el dinero obtenido como ganadora de la Taisen le había permitido comprar y más. Al ver su exterior se siente orgullosa, los arquitectos y decoradores habían hecho bien su trabajo.
Aún así, a pesar de que la mansión la invitaba a su interior como un palacio de cuento de hadas, no puede evitar dudar unos momentos antes de entrar. Era la primera vez que veía a los otros participantes luego de la Taisen. Desconocía como irían a reaccionar.
Para calmar sus nervios, con un rápido movimiento, se ajusta el amplio sombrero y luego se alisa con las manos el vestido color carmín. Sabía que era una acción inútil. Esa tela era buena. No se arrugaba. No como la de ese otro vestido. Aquel vestido blanco de ama de casa, que no había tardado en volverse rojo con la sangre..
Abre la puerta de un tirón como queriendo acallar sus pensamientos. Los pasillos desiertos la reciben. Eso la extraña. Desde luego no esperaba una fiesta de bienvenida ni nada por el estilo..pero la aparente ausencia de los demás participantes le resulta inquietante. Deja las llaves del hogar en una repisa y coloca el sombrero en el armario del hall principal. Recorre las diferentes estancias de la gran casa atenta a cualquier sonido. Dobla en una esquina, en dirección a las habitaciones cuando lo escucha. Voces.
¿Quién es?
Claramente se aprecia la voz de Duodecuple. Sabía que el organizador de la Taisen se estaba encargando de informar personalmente a cada participante de sus actuales circunstancias.
Toshiko se pregunta con quien estará. Con disimulo, se coloca cerca de la puerta a la espera. Una voz amortiguada se distingue apenas, pero pronto es acallada por otra más estridente. El tigre y el buey, se dice ella. Luego del final que habían tenido en la competencia, no le extrañaba en modo alguno que no tuviesen la más mínima intención de acercarse a ella.
Pues bien, tendrán que acostumbrarse..
Está a punto de proseguir la marcha, cuando la ve aparecer por una de las esquinas. Su gesto más instintivo es escabullirse en la dirección contraria. Fingir que no existe, pero es inútil. La chica ya la ha divisado y ahora corre en dirección hacia ella como si se tratara de la octava maravilla del mundo.
-¡Oi! ¡Inounoshishi!-Sharyu se acerca agitando las manos.
Toshiko rueda los ojos y camina lo más rápido que le permiten sus piernas. Francamente en momentos como ese desearía haber pensado mejor su deseo.
"Un harem" había pedido en principio, y luego en un arranque de estupidez absoluta, había completado "Un harem con las personas más fuertes de la humanidad."
Por supuesto que las personas más fuertes de la humanidad serían los participantes de la Taisen...todos ellos. Sin embargo,"Personas" había dicho y no "hombres." Aún se recriminaba el no haber delimitado claramente el genero. De modo que ahora tenía que resignarse a vivir con la molesta Sharyu.
En esos instantes, la guerrera del mono había logrado alcanzarla, comenzando un parloteo emocionado acerca de cómo el plan del harem había sido una jugada brillante, ya que al reunir a todas las casas zodiacales en una, sin perder su individualidad, se disminuía la probabilidad de que las próximas Taisen fueran peleas a muerte y demás...
Mientras la dejaba hablar, ella pensaba que tal vez pudiera hacer arreglos para traer a su marido a la mansión. Quizás así podría tenerla entretenida.
-Tu plan ha sido perfecto.¡Incluso pudiste revivirnos a todos! ¡Me alegra que también seas una pacifista!
Bien, eso había terminado por colmarle los nervios. Justamente ella una pacifista, debía estar delirando.
-¡Oye, no lo hice por..!
-¡Oh!¡Mira, ahí esta Nezumi!¡Nezumi!-Sharyu la interrumpe para llamar la atención de la rata, que en esos momentos circulaba algo perdido, presuntamente en dirección a la cocina. Vestía una campera con capucha que le quedaba algo grande, haciéndolo parecer más pequeño de lo que era.
Al cruzar su mirada con ella, el joven empalidece casi al segundo. Es notorio que Duodecuple ya le había hablado acerca de cómo sería su nueva vida a partir de ahora y su papel como integrante del harem. A juzgar por su expresión, el chico parece creer que ella va saltarle encima de un momento a otro. Eso le causa cierta gracia.
Ni que fuera a violarte, niño..
Toshiko aprovecha la distracción de Sharyu con el guerrero de la rata, para continuar su camino. Hay un participante con el que desea encontrarse más que los otros, pero no parece estar en ningún lado.
Un sabroso aroma la saca de sus pensamientos. Intrigada, se mueve en dirección a la cocina.
La escena que la recibe es tan doméstica, que la deja paralizada en el lugar. Sabía que los participantes tenían sus vidas además de su papel como guerreros.. ¡Pero vamos! ¡Que encontrarse de un momento a otro al feroz Dotsuku, ataviado con un delantal rosado volteando pancakes sobre una sartén, no era cosa de todos los días!
El guerrero del perro se gira súbitamente alertado por su presencia. Un silencio incomodo se suspende entre los dos. Ella tiene que hacer un profundo esfuerzo para no reír y él para ocultar su sonrojo.
-No había ningún otro delantal..-Se excusa él refunfuñando, al tiempo que se voltea para seguir haciendo los pancakes y de paso ocultar su rostro que va adquiriendo tonos cada vez más cercanos al bermellón.
- Tendré que hacer arreglos para que traigan alguno..-Le responde ella colocando una mano sobre su boca para ocultar su risa.
Dotsuku continúa sumido en su tarea. Cuando ella está a punto de irse, parece que va a decirle algo más pero luego parece arrepentirse. Toshiko, sin embargo, sabe por dónde rondan los pensamientos de ese guerrero en particular.
-Por cierto-Su voz es casual, como si fuera una decisión del momento-Necesito que luego le indiques al personal los datos del lugar para ir a recoger a tu hija. Será trasladada aquí en cuanto haga los arreglos correspondientes..
Los ojos del guerrero del perro se abren de par en par. La palita para voltear los pancakes suspendida a medio camino de su objetivo. La incredulidad imposible de ocultar en su expresión. No parece comprender por qué ella haría algo así.
-Si, bueno..-El jabalí juega con uno de sus mechones rubios mientras habla.-Después de todo, no puedo tener a uno de mis hombres con la mente en otra parte. Se está quemando, por cierto..
Un humo negro ha comenzado a salir del pancake en la sartén. El perro maldice por lo bajo ante su descuido y se apura para retirarlo del fuego.
Ella solo ha alcanzado a alejarse unos pasos, cuando siente la voz de Dotsuku gritarle desde la cocina.
-¡Te avisaré cuando estén listos si quieres venir a probarlos!
Ella sonríe. Sabe que es su peculiar modo de agradecerle. Ella podía ser muchas cosas, pero nunca había tenido una particular inclinación por la crueldad. Dejar que el sujeto se reuniese con su hija le parecía la decisión más justa.
Continúa su camino por un corredor repleto de enormes ventanales los cuales permiten una magnifica visión de buena parte de los jardines. Alli, sentada en un pequeño banco de piedra, puede verse a la guerrera del gallo. Algunos pájaros revoloteaban a su lado, felices de estar siendo alimentados. La escena transmite tanta tranquilidad y quietud, que ella no nota que alguien más ha hecho acto de presencia en el lugar.
El guerrero del caballo ocupa casi todo el espacio del pequeño corredor. Toshiko no comprende cómo no lo ha visto venir. Debo estar fuera de práctica, se dice pensando en todo el tiempo que tuvo que pasar recuperándose en el hospital.
- Buenos días, quería hablar con usted..
Toshiko nota que es la primera vez que hablan. El tono del guerrero del caballo es tan formal y respetuoso al dirigirse a ella, que no parece que hacía tan solo unos meses atrás habían competido en una batalla a muerte.
-No debería estar aquí. Esto es como una segunda oportunidad.-La cabeza gacha y la voz en un débil susurro, no concuerdan con el formidable hombre que tiene adelante.-Mis acciones en la Taisen no lo ameritan..
Toshiko se siente perdida con sus palabras. No comprende hacia donde va el caballo con esa actitud.
-¿Es que no quieres formar parte de mi harem?¿Eso es lo que intentas decirme?- Se cruza de brazos. No puede evitar ponerse a la defensiva.
Uma se ataja con sus manos. Es evidente que sus intenciones distan de buscar enojarla.
-¡No!¡No es eso!¡Usted es una señorita muy atractiva y..!-El profundo sonrojo que comienza a poblar sus mejillas hace que tenga dificultades para terminar la frase.-Lo que digo es que..siento que esto es una especie de premio y yo, siento que no he hecho nada para merecerlo..-sus manos caen a los lados de su cuerpo en gesto de derrota.
- Oh..-Toshiko se queda sin palabras. Por un lado, su eterna vanidad la hace sentirse halagada por el cumplido, pero por otro, no sabe muy bien qué hacer con ese inseguro personaje. Finalmente, una idea cruza su mente.
-¿Así que un premio, eh? Pues bien, debes saber que soy una mujer muy difícil de complacer, así que espero que hagas bien tu trabajo..-Culmina colocando una de sus manos en uno de sus pectorales a la vez que le guiñá un ojo.
Toshiko está acostumbrada a coquetear y sabe lo que sus "encantos" pueden hacer en los hombres. Pero cuando el rostro del caballo adquiere tonos de un imposible rojo, juzga mejor seguir avanzando. Ese color no podía ser nada saludable en nadie...por muy fuerte que fuese.
A los pocos minutos había terminado de recorrer todas las habitaciones del hogar. Finalmente, había tenido que asumir que el guerrero de la liebre no se hallaba en el lugar. ¿Era posible que su deseo, de alguna forma, no lo hubiese incluido? Con ansiedad creciente, repasa la semántica de la oración.
"Un harem con las personas más fuertes de la humanidad."
Imposible. Usagi era fuerte. Muy fuerte. De hecho, podría pensarse que él había ganado originalmente la Taisen y sin embargo..
No estaba por ningún lado. Quizás al haber adquirido aquella forma monstruosa había sido imposible de revivir, o quizás su poder como nigromante no lo hacía entrar en la categoría "persona," …
-Está afuera...
Una voz frena abruptamente la espiral de ideas cada vez más descabelladas que habían comenzado a poblar su mente. Sobresaltada, Toshiko mira a su izquierda. Definitivamente, estoy fuera de forma. Era la segunda vez en el día que la hallaban distraída.
El anciano representante de la cabra se encontraba cómodamente sentado en uno de los sillones colocando tabaco en su pipa. Una vez que logra encenderla, se la lleva a la boca para luego soltar una bocanada de humo espiralado.
- Sabes, a mi edad, el haber simplemente sobrevivido a la Taisen es todo un lujo..-Comienza a decir él con cierto aire soñador.- ¡Pero que haya sido revivido para integrar el harem de una exuberante señorita !¡Eso sí, que es verdadera suerte!-Culmina dirigiéndole una mirada libidinosa.
-¡Qué diablos!¡¿En qué está pensando, viejo pervertido?!- Le responde escandalizada. Estaba loco si pensaba que ella iba a acercarse a él con esas intenciones. A decir verdad, cuando había pedido su deseo, había olvidado completamente que el viejo también había formado parte de la competencia. Está a punto de marcharse cuando..
-Como sea. Él está afuera. No ha parado de hablar de ti desde que llegó- Inhala una bocanada de humo para luego liberarla.-Parece un sujeto agradable. No comprendo como los demás no quieren acercarsele..
La cabra sigue hablando, pero ella ya no lo escucha. Sus pasos la llevan en dirección a la primer puerta que comunica con el exterior. Claro, que tonta era, no había reparado en que así como había visto a la guerrera del gallo, la liebre también podía encontrarse afuera.
Los amplios jardines le dan la bienvenida. Diversos tipos de flores aquí y allá, setos perfectamente cortados en formas geométricas, algunas fuentes rodeadas de pequeños bancos de piedra. Toshiko camina atravesando todo eso, prestándole apenas atención. Tenía que encontrarlo, tenía que..
Ahí está.
Instantáneamente, ella detiene su frenética marcha. Usagi no se ha percatado aún de su presencia, se encuentra semi agachado dándole la espalda y parece como si buscara algo en el césped. Ella lo observa detenidamente. Viste lo que parece ser una camisa celeste a cuadros con tirantes y unos pantalones color beige. Le parece extraño verlo con tanta ropa.
Sus blancos cabellos son agitados gentilmente por la brisa. Ella piensa en llamar su atención, pero en ese segundo, la imagen del monstruo en el que se había convertido en la Taisen la asalta de repente. Irracionalmente, teme que al darse vuelta, pueda ver a aquella horrible criatura otra vez.
Se congela. Todos los temores que ha venido albergando hasta el momento se presentan con una fuerza arrolladora. ¿Y si había sido una mala idea después de todo?
El deseo de tener un harem escondía una profunda necesidad de no estar sola y ser amada. Usagi había sido capaz de ver eso porque él también tenía esa necesidad.
En un principio ella se había planteado la posibilidad de pedir tener una vida juntos como pareja. Pero luego no le había parecido justo. Si gastaba su deseo en eso, jamás podría saber si era verdaderamente amada o no. Por otro lado, tampoco sabía si una relación con él podía funcionar.
Había quedado en una encrucijada en la que solo le había quedado una salida. Su original idea del harem. No quería que Usagi volviera a sentirse solo, pero tampoco quería forzarlo a una relación. Si las cosas no funcionaban, al menos podrían vivir juntos. Ninguno de los dos volvería a sentirse solo. Era lo menos que podía hacer por él, luego de todo lo que habían tenido que pasar.
De pronto, como si hubiera sido alertado por algo, la liebre se pone de pie. Otea el aire en ambas direcciones hasta que finalmente se gira reparando en su presencia. Su rostro es tal y como lo recuerda antes de aquella carnicería. Las pupilas rojas, la esclerótica negra, las atractivas facciones..
Ella no está segura de qué hacer. Se queda petrificada en el lugar. Por unos segundos él solo la observa, hasta que, como si se tratara de una película en cámara lenta, la comisura de sus labios se eleva para sonreírle. Es la primera vez que lo ve sonreír así, sin el dejo maníaco detrás del gesto o las dudosas intenciones. Es una sonrisa sincera. Está feliz de verla.
-No tienes conejos por aquí..-Le dice finalmente, como si la última vez que habían hablado no hubiese sido en una pelea a muerte, como si su forma de defenderla no hubiese involucrado destrozar su cuerpo y colocarla dentro, como si fuera lo más normal del mundo de pronto encontrarse en el jardín de esa gran mansión.
A ella le gustaría poder haber actuado de otra manera. Quizás haberle respondido con alguna cosa elocuente, pero cuando nota que su cuerpo se mueve por sí solo sabe que es inútil. En menos de un segundo, corre hacia él, lo apresa con sus manos y lo besa como si no hubiera mañana. Todos sus temores e inseguridades olvidados. Usagi se sorprende ante el repentino despliegue de afecto, pero pronto la corresponde. Parece que ya se ha acostumbrado a ella. La aferra contra su cuerpo y por un breve momento en el mundo solo son los dos. Una soberbia jabalí y una liebre loca queriéndose en los jardines de una costosa casa pagada con dinero de la batalla a muerte más famosa de la humanidad.
A unos pocos metros, el guerrero de la rata los observa a través de uno de los amplios ventanales. Aún no puede creer estar vivo. Ciertamente, no había visto venir ese desenlace.
-Ruta número doce, gana el jabalí..-Susurra para sí mismo, antes de volver su atención sobre el juego. En la pantalla de su celular, reza la frase:
"Game over"
Fin.
Nota de autora: Bueno ahora si, ya esta! Siempre agradecida con ustedes por haber llegado hasta acá conmigo. La verdad fueron un gran apoyo! Perdón por la tardanza, pero la frase "la vida se interpone," es malditamente cierta. En fin, espero lo hayan disfrutado. Yo lo hice, por cierto! Espero nos encontremos en otro proyecto!
(a Tavo) Sinceramente desconozco que vaya a hacer a continuación. Me gustaría volver al yaoi con un UsagixNezumi pero no lo sé. Ya veré..
Con respecto a tu pregunta, no escribo historias por encargo ya que no me siento capacitada para hacerlo. Me cuesta horrores terminar ideas que son mias, de modo que no me veo en las condiciones de poder plasmar bien ideas de otros. Tal vez en un futuro, si mejoro en mis capacidades como escritora, lo pueda hacer..
En cualquier caso, muchas gracias por estar! Si alguno desea charlar, comentar algo de este fandom o de la vida..
Me encuentran en Facebook como "Sierra Roo"
Hasta la próxima!
