Just A Lemon Tree
Notas de la Autora: Los reviews con ánimos para seguir escribiendo y felicitaciones porque os han gustado los capítulos me encantan... Pero proponed más parejitas raras! Esos reviews son aún más inspiradores! Y recordad, leed qué parejas ya han sido usadas e intentad proponer parejas distintas a esas! Leed, disfrutad, dejad vuestras votaciones en un bonito review (no os llevará más de unos segundos) y uniros a Fans de Thyamant! en Facebook, ahí me podéis tirar de las orejas todo lo que queráis por tardar tanto en actualizar =3
CAPÍTULO IX: FUERA DE CONTROL.
Era un día precioso, con un inmenso y brillante sol que lo bañaba todo de luz y calor en aquel maravilloso día de primavera. Las diminutas florecillas que se extendían hasta donde alcanzaba la vista hacían que aquel diminuto lugar resplandeciese más aún si cabía. La brisa era constante y suave, se podía oler el mar, un poco más abajo, y oír las gaviotas que descansaban en la playa, junto al faro. Pero sin embargo era la fecha lo que hacía que aquel día hubiese parecido igual de radiante aunque hubiese estado diluviando y se hubiese encontrado encerrada en las cloacas de Deling.
Aunque a otros les diese igual...
- Aquí está bien... - dijo Selphie mirando a su alrededor – Si algo va mal nos oirán, pero estamos lo suficientemente apartadas como para no causar problemas.
Rinoa miró a su alrededor, y asintió de manera seria y escueta. Era una pena usar aquel campo de flores para entrenar, y más aún como solían entrenar ellas, pero en aquel momento no había nada que le apeteciese más que poder desahogarse y dejar de ser ella misma durante un rato. Y en su caso sería algo literal.
- Cuando quieras – Le dijo a Selphie, y sacó su arma.
Selphie echó un último vistazo a su alrededor mientras se preparaba, y balanceó uno de los extremos de su nunchaku haciendo que girase en el aire. Le gustaba oír la forma en que cortaba el viento y emitía aquel silbido constante y leve cuando lo hacía. Sintió algo nuevo a su espalda, y vio el reflejo dorado por el rabillo del ojo. Al girarse hacia Rinoa vio que emitía aquella aura que tan bien conocía.
- ¡Hey! ¡Tranquila! - le dijo con una sonrisa, y se preparó ante ella. Parecía más seria de lo normal, y también algo impaciente. La vio cerrar los ojos y concentrarse, y oyó a Angelo ladrando a lo lejos, en el orfanato.
Gracias a la magia aura Rinoa podía usar su ataque especial con total libertad, y Angelo siempre podía sentir cuándo necesitaba su ayuda. Aún así, le parecía raro que el animal hubiese respondido a la llamada de Rinoa desde tan lejos y más aún si aquello era un entrenamiento más.
Rinoa frunció un poco el ceño, y Selphie la vio apretar las mandíbulas. Parecía que le estaba costando bastante concentrarse.
- ¿Te encuentras bien? - le preguntó Selphie. Rinoa asintió, y continuó en silencio.
Hacía tiempo que habían descubierto que aquella era la mejor manera de llevar al límite a cualquiera durante un entrenamiento entre ellos. Cuando Rinoa se convertía en Hada perdía la capacidad de controlar su libre albedrío, pero su magia se volvía muchísimo más poderosa. Atacaba a sus adversarios con mucha más ferocidad, y se volvía totalmente impredecible, por eso era más duro vencerla a ella que a cualquier monstruo de los que había en aquel sitio.
- Oye, si no estás de humor podemos dejarlo para otro día – le dijo Selphie, empezando a sospechar que Rinoa no conseguiría invocar a Hada.
- Estoy bien – Mintió la muchacha.
Llevaban días viviendo en el Lagunamov, junto al antiguo orfanato de Edea. Habían decidido ayudar con la reconstrucción del mismo, y Rinoa había aceptado encantada ir con ellos solo por poder pasar aquel día en aquel lugar con Squall. De hecho no podía pensar en mejor lugar para pasar su primer aniversario juntos. Aún así, lo primero que Squall le había dicho aquella mañana era: 'Hay mucho trabajo por hacer, Rinoa. No esperarás que los deje un día entero tirados por ir a pasear y contemplar amaneceres y puestas de sol'. Desde aquel comentario Rinoa no le había vuelvo a dirigir la palabra a su novio, y no sabía ya cuantas represalias había planeado tomar contra él de cara a un futuro bastante próximo.
De nuevo frunció el ceño, y por fin sintió que una fuerza extraña, como de otro mundo, comenzaba a hervir en su pecho y a extenderse poco a poco por todo su cuerpo. Sintió que sus pies se levantaban del suelo, que su pelo se agitaba alrededor de su cara, haciéndole cosquillas, y finalmente dejó de ser ella misma. Cuando sus pies tocaron el suelo casi no pudo sentirlo, y al abrir los ojos veía a Selphie ante ella, pero ni siquiera aquellos ojos le pertenecían. Se movieron de los de su contrincante hacia las piernas de la misma, y acto seguido pudo sentir la magia surgiendo de su cuerpo con total facilidad y libertad. Un rayo atravesó el cuerpo de Selphie en un instante, y la chica se encogió un poco aguantando el dolor.
- ¡Xian! ¡Si que empiezas fuerte! - murmuró, apretando los dientes.
En cuanto se repuso usó uno de sus propios hechizos para aumentar su resistencia a aquel tipo de ataques. Usar escudo era siempre el primer paso para poder luchar contra Rinoa.
Vio que sonreía, y antes de sentir el siguiente ataque dudó por un instante. Normalmente Rinoa permanecía impasible a todo mientras Hada la controlaba. De repente el viento comenzó a agitarse, y Selphie actuó todo lo deprisa que pudo y clavó uno de los lados de su nunchaku tan profundo como pudo en la tierra. En cuestión de segundos aquel viento agitado se había convertido en un tornado, y la muchacha se aferró a su arma con todas sus fuerzas, intentando pegarse al suelo todo lo que podía. Sintió que su cuerpo pesaba cada vez menos, y poco a poco comenzó a separarse de la tierra que había bajo ella. Cuando estaba literalmente volando, con los pies alzados hacia lo más alto de aquella espiral endiablada de ráfagas que la sacudían y cortaban su piel, todo paró y cayó de nuevo. Miró hacia Rinoa y vio que continuaba sonriendo.
- ¿Me oyes? - le gritó, pero la joven bruja no contestó nada. Pestañeó una vez, muy despacio, y después colocó una mano sobre su pecho y comenzó a preparar su siguiente ataque.
Selphie actuó todo lo deprisa que pudo, y se curó de inmediato. Después de aquello intentó hablarle varias veces, mientras aquella pelea se convertía en un sinsentido de ataques mágicos y turnos desperdiciados en sanar el daño que Rinoa le estaba infligiendo.
- ¡Rinoa, afloja un poco, maldita sea! - le gritó, pero no le hizo caso.
Sabía que en aquel estado Rinoa perdía la posibilidad de controlar su cuerpo, pero hasta cierto punto su consciencia seguía en su interior, y podía ver y sentir todo cuanto pasaba. En cierto modo era posible hablar con ella, y en cuanto Rinoa decidía que la pelea había terminado, Hada dejaba de atacar. La forma en que aquello funcionaba era realmente fácil de entender: Selphie empezaba aquel entrenamiento oponiéndose a Rinoa, y ella invocaba a Hada con la intención de enfrentarse a ella, no obstante, Selphie no dejaba de estar en el mismo bando que ella, y en cuanto Rinoa dejaba de verla como un objetivo, Hada pasaba a verla como una aliada.
Sin embargo había algo diferente esta vez, era como si Hada fuese más fuerte.
- ¡Dame un respiro! - le pidió Selphie.
Lo siguiente que Hada hizo fue silenciarla, como si le molestase continuar oyéndola, y Selphie se apresuró en usar una panacea.
- ¡Estamos en el mismo bando, Rinoa! - le gritó, buscando sin parar la siguiente magia de sanación - ¡No soy un enemigo!
Lo siguiente que hizo fue petrificarla. En cuestión de segundos Selphie sintió que cada músculo de su cuerpo se entumecía, y justo cuando estaba a punto de perder la movilidad por completo, Rinoa usó esna sobre ella. Las piernas le fallaron y Selphie calló de rodillas sobre el suelo, jadeando. Por fin parecía que Hada había dejado de verla como un enemigo.
El suelo tembló, y se abrió bajo los pies de Selphie. Las sacudidas hicieron que perdiese el equilibrio, y cuando al fin cesó se apoyó sobre manos y rodillas, mareada y sintiendo náuseas. Miró de nuevo hacia Rinoa, y esta vez ella la observaba en silencio. Selphie tragó saliva, y se puso en pie poco a poco. En cuanto lo hizo, vio que su oponente preparaba un nuevo ataque.
- Maldita sea – murmuró, apretando los dientes.
Usó Espejo, y menos de un segundo después el hechizo de Rinoa rebotó sobre el suyo, y se golpeó a sí misma. La bruja dio un paso a atrás, y sacudió levemente la cabeza. Había usado confusión, y aquel hechizo no tenía efecto sobre Hada, pero en cierto modo parecía algo aturdida.
- ¡Rinoa! - volvió a gritar Selhie, y la bruja la miró con el ceño fruncido.
Volvió a atacarla, pero una vez más el hechizo rebotó, y la golpeó a ella, haciendo que una inmensa tromba de agua la envolviese en un segundo, girando alrededor de su cuerpo, y la hizo caer al suelo. Se incorporó, y la miró enfurecida. Algunas gotas de agua resbalaban de su frente a la punta de su nariz, y Selphie pudo ver sus dientes antes de que se abalanzase sobre ella.
- ¿Pero qué dem...? - masculló, antes de que la muchacha la embistiera y ambas cayesen rodando por el suelo.
Ni siquiera usó su arma. Se limitó a arremeter contra ella como si estuviese en un combate de lucha libre y después la sujetó contra el suelo, agarrándola por las muñecas y apoyando su peso sentándose sobre su estómago. La miró a los ojos, y volvió a fruncir el ceño.
- ¡Ayuda! - gritó Selphie, forcejeando bajo ella, y Rinoa soltó una de sus muñecas para intentar golpearla. El puño golpeó el suelo en cuanto Selphie movió la cabeza para esquivarlo, y unas gotitas de agua salpicaron su cara. - ¡Que alguien me ayude!
El siguiente golpe fue al estómago, y esta vez Selphie ni siquiera lo vio venir. Se quedó sin aire, y Rinoa aprovechó para darle un segundo puñetazo en el costado. La agarró de las muñecas, obligándola a mirarla, y Selphie volvió a pedirle que parase.
- ¡Rinoa, soy yo! - le gritó.
La joven bruja la observó unos segundos, después alzó una de sus manos y lanzó otro hechizo, pero de nuevo rebotó, y aquel Cura++ le dio a sí misma. Se apartó un poco de Selphie, y por un momento aquella muchacha respiró aliviada. Por fin parecía que había dejado de verla como un enemigo. Tosió un par de veces, llevándose una mano al costado, y después intentó incorporarse. Rinoa aún continuaba sentada sobre sus caderas, y en cuanto intentó moverse le puso una mano en el hombro y la obligó a apoyar la espalda en el suelo una vez más.
- Rinoa... - le dijo ella, confusa – Soy yo, somos amigas...
La muchacha la miraba fijamente, sin mediar palabra, y Selphie intentó incorporarse de nuevo. Una vez más Rinoa la empujó, pero ella apoyó ambas manos tras su cuerpo y se lo impidió.
- Estoy de tu lado, ¿qué estás haciendo? - le preguntó.
Rinoa dejó de empujar sobre su hombro, pero aún así continuaba sentada sobre sus piernas, mirándola fijamente.
- ¡Corta el rollo! Me estás empezando a asustar ¿vale? - le dijo Selphie, riendo, esperando que todo aquello no fuese más que una broma de mal gusto – Vamos, déjame levantarme.
Intentó empujarla a ella esta vez, y de nuevo Rinoa hizo fuerza contra ella, impidiendo que se la quitase de encima.
- ¡Ya vale, maldita sea! - dijo Selphie entre dientes, y la empujó hacia un lado usando el peso de su propio cuerpo y rodando sobre sí misma.
Sintió algo, un temblor en el suelo y tensión en el aire, pero las llamas que comenzaron a aparecer a su alrededor tan sólo afectaban a Rinoa.
- Serás cabezota – masculló entre dientes, y cuando consiguió inmovilizarla se llevó una mano tras la espalda y sacó un pequeño frasquito de cristal. Usó aquella poción sobre Rinoa y volvió a sujetar sus muñecas de inmediato.
Intentaba zafarse de ella con todas sus fuerzas, pero Selphie estaba mucho más preparada para enfrentamientos físicos que la joven bruja. Cuando por fin dejó de resistirse, Selphie soltó las muñecas de su amiga, dejando las palmas de sus manos a pocos centímetros de ellas. Si intentaba algo raro, no le costaría volver a reducirla ahora que la tenía acorralada y que había logrado protegerse de sus hechizos.
- ¿Me oyes? - le preguntó al cabo de un rato.
Rinoa le miraba los labios y fruncía el ceño, como si intentase comprender sus palabras.
- Rinoa, tienes que volver – le dijo. La chica miró de su boca a sus ojos, y después comenzó a mover los brazos.
Selphie apoyó las manos en sus muñecas, lista para reducirla de nuevo, pero no había agresividad ni resistencia en los movimientos de la chica. Poco a poco las manos de Rinoa se acercaron a la cara de Selphie, y la chica permitió que las yemas de sus dedos la rozasen.
- Sí... soy yo... - le susurró, esperando que terminase por reconocerla y que volviese en sí.
Rinoa volvió a mirar sus labios cuando le habló, y frunció el ceño una vez más. Entonces Selphie colocó sus manos sobre las de Rinoa, permitiendo que tocase su cara, y le sonrió.
- Soy Selphie, estoy de tu lado, ¿vale? - le dijo una vez más.
Había un calor extraño en las manos de la bruja, y Selphie no pudo reconocer aquella sensación. Se echó un poco hacia atrás, a medida que Rinoa se incorporaba y se acercaba lentamente a ella. Pero antes de entender qué pretendía, Rinoa la besó en los labios.
La agarró con fuerza de las muñecas e intentó que soltase su cara para apartarse de ella, pero sus movimientos eran lentos y torpes, y entonces reconoció aquella sensación. La joven había usado antimagia sobre ella, deshaciendo el espejo que la protegía de su magia, y ahora se había valido de freno para evitar que huyese de ella. Consiguió apartarla lo suficiente, y cogió aire con dificultad.
- ¡Rinoa! ¡Para! - le pidió, pero la muchacha la besó de nuevo, y los músculos de Selphie continuaron entumeciéndose lentamente, hasta que no pudo usarlos. Rinoa había usado paro, y ahora Selphie no podía moverse, a pesar de estar totalmente consciente.
Seguía besándola, cada vez con más impaciencia, y lo único que Selphie podía hacer al respecto era apretar los párpados y rezar para que parase. Sin embargo Rinoa hizo todo lo contrario. Volvió a tumbarse poco a poco, sujetando la cara de Selphie mientras la besaba, y después agarró sus brazos haciendo que soltase sus muñecas y colocando sus manos sobre el suelo, a ambos lados de su cabeza. Bajo el efecto de aquel hechizo los músculos de su cuerpo continuaban funcionando, si estabas de pie no podías caerte, y si alguien cambiaba la posición de cualquier parte de tu cuerpo, tus músculos podían mantener esa posición. Lo único que perdías era el control propio sobre ellos.
Después Rinoa paseó sus manos por los brazos de la chica y las apoyó sobre sus hombros. Paseaba su lengua sobre los labios de Selphie, con los ojos entreabiertos, entretenida con el tacto suave y tierno de su piel. Después sus manos bajaron, acariciando su torso por encima de la ropa a medida que se dirigía hacia sus caderas. Teniendo a Selphie así, sentada sobre ella, Rinoa se encontró con que no tenía manera de llegar a donde quería, pero fue tan fácil como poner sus manos en su trasero y tirar un poco de ella hacia arriba, obligándola a apoyarse sobre sus rodillas. Después se apartó unos centímetros de su cara y la miró sonriendo.
- Rinoa... por favor... - imploró Selphie.
A esas alturas, después de dejarla casi sin aliento mientras la besaba, empezaba a estar bastante segura de que sus palabras no la sacarían de aquel trance. Estaba claro que Rinoa había perdido el control de Hada, y por el descabellado motivo que fuese, Hada había perdido el interés en luchar contra ella para centrarse en otras cosas.
- Rinoa si me oyes... - suplicó por última vez, y vio los dientes de Rinoa brillar al morderse el labio inferior.
Sus manos se colaron bajo la falda de Selphie, y acarició suavemente sobre su ropa interior. Selphie cogió aire de repente, entre sorprendida y asustada, y Rinoa la acalló volviendo a besarla. Apretó de nuevo los ojos, intentando con todas sus fuerzas no sentir lo que le estaba haciendo. Lo último que quería era disfrutar de todo aquello, pero había algo en el hecho de no poder oponerse a Rinoa que hacía de aquella situación algo extrañamente excitante.
Oyó a Rinoa gemir, y sólo entonces abrió los ojos e intentó mirar hacia abajo. No podía ver nada, pero por lo que sentía entre sus piernas y el ángulo y movimientos de los hombros de su amiga, podía deducir fácilmente que tenía una de sus manos colándose bajo sus braguitas, y la otra entre sus propias piernas. La oyó jadear, y sintió la lengua de Rinoa buscando la suya. Apretó de nuevo los ojos, y se concentró en pensar en cualquier otra cosa. Pensó en el trabajo que estaban haciendo en el orfanato, en lo mala que había resultado Quistis haciendo aquel tipo de chapuzas y en lo que se había reído a su costa, en Irvine, que pasaba más tiempo sentado, viendo cómo trabajaban las chicas, que ayudando. Pensó en Irvine. Y después sintió uno de los dedos de Rinoa deslizándose con facilidad en su interior.
- Xian... - murmuró cuando pudo coger aire.
Continuaba pensando en Irvine, y después de oír a Rinoa gimiendo de nuevo agradeció que la volviese a besar. Prefería pensar en Irvine, y oír la voz de Rinoa hacía que no pudiese concentrarse en ello.
Irvine le había hecho ese tipo de cosas alguna que otra vez, y con algo de esfuerzo esperaba poder usar aquellos recuerdos para mitigar el efecto de aquella situación y permitir que pasara antes. Pero lo cierto fue que pasó mucho más rápido de lo que había temido. Rinoa sacó la mano de debajo de su falda y la sujetó del trasero, la hizo sentarse de nuevo sobre ella, y recorrió su espalda hasta clavar sus uñas en su hombro desnudo. Selphie apretó los ojos, y Rinoa se separó de sus labios y bajó un poco la cabeza, apoyando la frente sobre la de su amiga. Tenía los ojos cerrados, y seguía gimiendo. Selphie podía sentir cómo se movía debajo de ella, dibujando círculos suaves y lentos con sus caderas, igual que sentía la mano de la joven bruja entre sus piernas, acariciando su propio sexo. Miró hacia un lado, mientras se balanceaba lentamente empujada por el cuerpo de la muchacha, y pensó que al menos había dejado de besarla y también de tocarla.
Continuó gimiendo y moviéndose durante algún rato más, y después la apretó contra su pecho y enterró su cara en su cuello, mordiéndola.
- ¡Ou! - se quejó, y volvió a apretar los párpados.
La oyó gemir un par de veces más, sintió que volvía a clavarle las uñas en el hombro, y finalmente sintió que dejaba de moverse después de unos segundos aguantando la respiración.
Selphie se quedó allí sin más, tumbada sobre el cuerpo de Rinoa, que continuaba respirando con fuerza mientras recuperaba el aliento. Aún no podía mover un sólo músculo, y simplemente permaneció en silencio durante un tiempo. Sabía que cualquier estado alterado como el que Rinoa le había provocado se pasaba sin más al cabo de un tiempo, y sabía que no podía hacer más que esperar. Por la forma en que Rinoa había dejado de aferrarse a ella, y por su respiración tranquila y pausada, suponía que se había quedado dormida, o había perdido la consciencia. A menudo, tras invocar a Hada, le llevaba unos minutos recuperarse, y no sería la primera vez que despertaba al cabo de un buen rato sin muchos recuerdos de cómo había terminado aquella batalla, y Selphie esperaba con todas sus fuerzas que aquella vez no fuese una excepción.
¿Qué haría cuando recuperase por fin el control de su cuerpo? Lo primero sería colocarse adecuadamente la falda y su ropa interior, y sacar la mano de Rinoa de donde la había dejado antes de desmayarse. Después iría a buscar ayuda.
Estaba pensando en lo que les diría a los demás cuando por fin empezó a sentir un hormigueo extraño por todo el cuerpo. Levantó poco a poco la cabeza, y dejó escapar un suspiro aliviado y silencioso. Se incorporó un poco, y se apoyó sobre rodillas y manos. Cuando miró hacia abajo, confirmó que la mano de Rinoa seguía exactamente allí, debajo de su falda. Frunció el ceño, y agarró su muñeca con dos dedos. Tiró de ella lentamente, y vio brillar las puntas de sus dedos húmedos. Después la oyó gemir, apenas un quejido distante, y miró de repente hacia su cara. Tenía los ojos entreabiertos y el ceño fruncido, y la miraba como si ni siquiera la reconociese.
- ¿Qué haces...? - le preguntó un segundo después.
Cuando por fin la oyó hablar, Selphie respiró aliviada y se apresuró a levantarse de un salto y alejarse de ella. Suponía que por fin volvía a ser ella misma, pero no quería correr riesgos innecesarios.
- ¿Recuerdas lo que ha pasado? - le preguntó, con un nudo nervioso en el estómago.
Rinoa se incorporó un poco, y miró a su alrededor. No se dio cuenta de cómo Selphie se colocaba su propia ropa, y cuando miró hacia ella vio una mezcla de preocupación y miedo en su cara.
- ¿Dónde estamos...? - preguntó.
- En el orfanato... - Le dijo Selphie, aún sin atreverse a bajar la guardia.
Rinoa miró hacia su propia ropa, y la tocó con su mano derecha. Sentía que estaba totalmente empapada, y ni siquiera reparó en qué partes de ella estaban más mojadas que las otras.
- ¿Qué me ha pasado...? - preguntó. Sentía la mente pesada y lenta, y el cuerpo algo entumecido.
- Estábamos entrenando... - titubeó Selphie.
Se quedó callada, y Rinoa la miró en silencio esperando a que continuase explicándose.
- Estábamos entrenando y perdiste el control... - le dijo sin más.
- Estoy empapada... - dijo ella, intentando ponerse en pie mientras se miraba la ropa. Selphie dio un par de pasos hacia el orfanato, manteniendo las distancias, y Rinoa la miró extrañada.
- Usé espejo y me intentaste atacar con aqua... - explicó la muchacha. La joven bruja volvió a mirar de ella hacia su ropa, e intentó acercársele - ¡Espera! - exclamó Selphie, extendiendo sus brazos hacia ella como si así pudiese evitar que continuase acercándose .
Rinoa se quedó parada, había varios metros entre ambas, y Selphie continuaba alejándose un paso hacia atrás a cada movimiento que ella hacía.
- Mejor... descansa – le dijo – Ha sido muy raro Rinoa, nunca te había visto así de - hizo una pausa, sin saber qué decir - … Así. Quédate aquí, iré a buscar ayuda.
- Estoy bien, Selphie – Le aseguró ella, y dio un paso más, pero Selphie levantó de nuevo los brazos.
- ¡No te muevas de aquí! - le pidió – ¡Vuelvo en seguida! - Y salió corriendo.
Oyó a Rinoa llamándola mientras ella seguía corriendo hacia el orfanato, pero ni siquiera se giró una sola vez. Lo último que quería era pasar un sólo instante más a solas con ella, y mientras llegaba al edificio se hizo un importante apunte mental: no volver a entrenar nunca jamás con Rinoa.
RINOA-SELPHIE
PERSONAJES A ESCOGER:
Squall
Rinoa
Quistis
Seifer
Zell
Irvine
Selphie
Laguna
Raine (Pensad que murió cuando murió... no me pongáis un Raine-Irvine porque no tendría sentido v.v)
Eleone
Kiros
Ward
Cid
Edea
Shu
Nida
Viento
Trueno
Kadowaki (¿Por qué no? XD)
Zone
Watts
Julia (Os digo lo mismo que con Raine)
Calway
La bibliotecaria de la trencita
La reina de cartas (¿?)
¿Recordáis a la amiga de Selphie en Trabia? La chica que tenía su carta... pues esa también XD
PAREJAS YA USADAS:
Quistis-Seifer
Squall-Rinoa
Quistis-Rinoa
Squall-Quistis
Laguna-Raine
Quistis-Shu
Rinoa-Shu
Edea-Shu
Rinoa-Selphie
