Hola!
DISCLAIMER: Buddy Complex no me pertenece, ni los personajes que salen en la serie de anime. Lo único mio es la trama y los OC que aparecen por ahí.
ADVERTENCIA: Este fic es slash, yaoi, si no te gusta no leas.
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Nuestro Tiempo
Capítulo 8. Vínculos
Una vez que estuvieron todos reunidos, pues Fromm se había demorado un poco en regresar del sanitario. Elvira y los gemelos comenzaron a explicarles los resultados de las pruebas de acoplamiento.
—Bien, ya que estamos todos juntos, explicaré porqué decidí hacer esta serie de estudios —comenzó a decir Elvira—. Hace cinco días Dio y Aoba realizaron un acoplamiento más que sorprendente, donde el nivel de énfasis aumento hacia limites –que hasta el momento son desconocidos–, provocando que su vínculo se ampliara significativamente. En ese acoplamiento la onda de Aoba pareció 'ajustar' a la de Dio, ahora sabemos que lo que en realidad hizo fue 'perfeccionarla' convirtiéndola en una extensión de si misma—dijo Elvira.
—Explícate —pidió Dio.
—A eso voy —continuó Elvira mirando a cada uno de los presentes—. En la prueba de hoy esperábamos que la onda de Dio intentara rechazar a la de Liam cambiándose a sí misma justo como había ocurrido en la primera prueba, pero, también esperábamos que la onda de énfasis de Liam cambiara junto a la de Dio en respuesta al rechazo. ¿Cómo? Bueno, para evitar este rechazo se creó un nuevo entrenamiento para Liam, que consistió en convertir su onda de énfasis a una onda versátil para así cambiarse a si misma tratando siempre de igualarse a la de Dio que se cambiaba a si misma para rechazarla. Pero lo que sucedió no fue exactamente eso, la onda única de Dio no cambió, en vez de eso hizo que la de Liam se asemejara a la suya. El cambio de sucesos nos hizo replantearnos algunas preguntas y por eso decidimos realizar las otras pruebas para confirmar una serie de hipótesis que surgieron a raíz de este acoplamiento.
—Así que aquí tienen las conclusiones a las que llegamos —dijo Anya, siguiendo con la explicación de Elvira —. Uno. Las ondas de Dio y Aoba, al parecer, son ondas de referencia con características diferentes, pero altamente compatibles, tanto que provocan que el vínculo entre ambos llegue hasta el punto de compartir sus memorias —Ante esto todos los miraron con los ojos completamente impresionados.
—Valla… Pero ¿cómo se da este incremento? —susurró Aoba sin creérselo mientras miraba hacia Dio.
—A eso voy. Dos —continuó Anya—, la onda de Aoba le permite acoplarse con cualquier piloto, lo malo es que a la larga les distorsiona su onda, impidiéndoles a estos pilotos acoplarse con alguien más que no sea Aoba. Eso pudieron comprobarlo hace cuatro años cuando Dio y Fromm trataron de acoplarse y no pudieron, pues sus ondas ya no eran compatibles entre si gracias a su interacción con la de Aoba. Y el día de hoy sucedió exactamente lo mismo, la onda de Aoba comenzó a distorsionar a la de Fromm aunque el acoplamiento fuera un éxito.
—Tres. Así mismo, la onda de Aoba no permite el acoplamiento de aquellos que hayan tomado el entrenamiento destinado para acoplarse con Dio. Esto lo han visto con Liam el día de hoy, Watase no pudo acoplarse con Liam, pues dicho entrenamiento se diseñó específicamente para que Dio pudiera pilotar un valiancer de acoplamiento. Hasta el momento cierto número de chicos ya lo han tomado con la finalidad de ser compañeros de Dio, pero… —decía Alexey—, después de su vinculación con Aoba...
—Exacto, hay un 'pero' en todo esto —continuó Anya—. Cuatro. El problema surge porque la onda de Dio, a raíz de su 'arreglo', le permite acoplarse con cualquier piloto sin importar el tipo de entrenamiento que haya tomado y nunca sabremos si el entrenamiento fue un éxito para el propósito con el cual que se creó.
—¿Entonces, el éxito de mi acoplamiento con Dio no fue resultado del entrenamiento? —preguntó Liam a Elvira.
—No, me temo que el éxito se debó al arreglo en la onda única de Dio –contestó Elvira.
—Eso lo concluimos porque hoy Dio pudo acoplarse con Liam sin problema. Pero, sobre todo, se acopló con Fromm, con quien antes no podía hacerlo además de que Fromm no ha tomado el entrenamiento especial. Lo que a su vez quiere decir que ya no es necesario dicho entrenamiento —explicó Elvira suspirando con preocupación—. Ya he hablado a Canadá para su inmediata cancelación, desgraciadamente los pilotos que ya lo han tomado no pueden hacer nada al respecto, así que solo pueden acoplarse entre ellos y con Dio —dijo Elvira seriamente.
—Cinco. La onda de Dio no causa distorsión alguna en pilotos que tienen el entrenamiento original como Fromm, pero si en aquellos pilotos como Liam que tomaron el entrenamiento especial. Por lo que, los pilotos no pueden acoplarse si han tomado entrenamientos diferentes, se hayan acoplado o no con Dio. Y concluimos esta hipótesis cuando Liam y Fromm fallaron la prueba.
—Y finalmente, seis. El nivel de vinculación es normal en todos los acoplamientos exitosos excepto entre Dio y Aoba donde el nivel registra más allá de un 100%, pero aún no tenemos el limite exacto. A pesar de que todos usaron los mismos valiancer, solo Aoba y Dio pueden vincularse a gran profundidad.
—Creemos —comentó Alexey—, más bien estamos seguros de que, aunque los pilotos se suban a estas u otras unidades, incluyendo a Weinberg y Watase, solo el acoplamiento entre ellos será más allá de lo excepcional.
—Sí, de eso estamos seguros, no importa si se emparejan con otros pilotos y el acoplamiento resulta exitoso, solo entre ustedes podrán alcanzar ese nivel de énfasis, ya que, de acuerdo con los resultados, la onda de Dio es como una extensión de la de Aoba —dijo Anya dejando muy sorprendidos a todos.
—Es algo así como una actualización —explicó Elvira, ante la mirada confundida de Aoba y Dio—, la de Aoba es excelente, la Dio que fue 'mejorada' es mejor, pero ambas estando juntas son perfectas ya que juntas forman una onda de énfasis totalmente completa —aseguró Elvira mirando tanto a Dio como a Aoba—, con esto me refiero a que si un piloto tuviera una onda completa no necesitaría de un compañero para poder utilizar un valiancer de acoplamiento.
Al finalizar su explicación cada uno de los chicos quedo completamente desconcertado. Habían entendido la mayoría, pero era obvio que después de las pruebas –que los habían dejado sumamente cansados–, no entendieran lo suficiente. Elvira le dio a cada uno, una carpeta con los resultados para que los leyeran posteriormente en caso de dudas. Ella quería que todos los pilotos dentro del programa de acopladores estuvieran al tanto de estos resultados, pero por ahora le bastaba que aquellos que estuvieran en contacto con Aoba y Dio se mantuvieran informados.
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—Señor… —dijo Milo asomándose por la puerta del despacho de su jefe—. El señor Blair lo espera en la sala de reuniones junto a su esposa.
—De acuerdo. Pídele a Takano que se reúna con nosotros de inmediato.
—En seguida.
Matthew Le Coste se puso de pie y salió de su despacho para dirigirse a donde se encontraban sus mejores amigos. Desde que había comenzado con ese proyecto ellos no habían dejado de apoyarlo y ayudarlo. Mientras Matthew iba caminando por entre los pasillos de su mansión, recordaba el momento en que conoció a Francis Blair durante el bachillerato en Inglaterra. Por ese entonces con solo 16 años ambos chicos eran unos visionarios inmaduros, pues soñaban con un mundo en donde el nectoribium ayudaría a mejorar las condiciones de vida de todo el mundo y ellos creían que ese fantástico cambio había dado comienzo con el crecimiento que estaba teniendo Zogilia por ese entonces. Durante su último año en la preparatoria conocieron a Yuky Nanami, una alumna de origen japonés que había ganado una beca de intercambio por un año en el país inglés. A Matthew esa chica menuda no le había parecido la gran cosa, pero a su amigo Francis le había encantado, con el tiempo la fue tratando y se dio cuenta, no sin orgullo, que ella compartía el mismo sueño que ellos. Al salir de la escuela, los tres jóvenes se prometieron volverse a encontrar y no perderse la pista, por supuesto que en ese entonces solo habían sido promesas veladas que casi ninguno estaba muy seguro de poder cumplir.
Matthew se mudó a Zogilia para enrollarse en el ejército en el área de ingeniería y a raíz de ese viaje el recuerdo de sus amigos fue desapareciendo de su mente poco a poco. Terminó sus estudios de ingeniería mecánica e ingeniería fisicoquímica de manejo de nectoribium y deseaba ingresar al equipo de investigación en los laboratorios especializados de Zogilia, que cada vez ganaba más poder a consecuencia de estas investigaciones. Pero entonces las guerras también se habían intensificado y sus superiores decidieron que lo mejor sería ingresarlo en las filas de combate. A Matthew no le desagradaba del todo ir a luchar, solo que pensaba que de esa manera no podría cumplir sus metas. Entonces alguien le había dicho que, si cumplía con un plazo de tiempo aceptable sirviendo de activo, podría dejarlo después sin problemas –en caso de no morir, claro–, al principio Matthew no lo creyó, pero decidió que haría lo que fuera necesario. Durante diez años sirvió al ejército esforzándose para que nadie le pudiera cuestionar sus futuras decisiones, hasta que llego el día en que se encontró con unos soldados que tenían a un grupo de niños como prisioneros y donde había conocido a Takano. Asqueado por ser parte de ese mismo ejército, lo dejó y se dedicó a cuidar del niño, que en cierta manera le recordaba a él mismo. Cuatro años después, Matthew conoció a quien sería algo más que su mentor, la persona que le había ayudado a cumplir su sueño y que vio en él un gran potencial. Wilhelm Hahn.
Después de la batalla en el espacio cuatro años atrás, Matthew decidió que no solo iba a vengar la muerte de Hahn, si no que se convertiría en el nuevo gobernante del mundo, en el mejor investigador y por, sobre todo, en un héroe para todos, alguien de suma importancia a quien todos respetaran y alabaran. Se prometió a si mismo que iba a unificar a todas las naciones y a deshacerse de todos los gobernantes incompetentes. También se dijo que para lograrlo primero tenía que cumplir el sueño de Hahn a como dé lugar. Matthew Le Coste se juró que iba a crear el valiancer de acoplamiento perfecto. Para Matthew ese pequeño logro era el medio para conseguir todo lo que deseaba, y si lo conseguía no habría nadie que se le opusiera.
A casi un par de metros de llegar a su destino Matthew recordaba que por aquel entonces tenía solo algunos recursos, pero no los suficientes como para cumplir con sus metas. Creyó conveniente que había llegado el momento de contactar con sus viejos amigos de la preparatoria, aquellos que compartieron la misma visión y que estaba seguro seguían compartiendo. A principios de 2089 se había reunido con ellos y los había sondeado, Matthew se había sentido orgulloso de sí mismo pues había tomado la mejor decisión al contactarlos, sus amigos eran ya un matrimonio y no solo apoyaron su plan, sino que también lo complementaron y mejoraron. A Matt –como le decía Francis–, no le había extrañado que su amigo se casara con Yuky pues durante la preparatoria se habían hecho cada vez más y más unidos ese último año. Lo que si le sorprendió fue que ellos tampoco se olvidaron de él, le dijeron que tenía una mente cuyas ideas valía la pena poner en práctica, así que después de esa reunión no necesitaron de mucho tiempo para poner en marcha tan importante proyecto.
—Te estábamos esperando Matt —dijo un hombre acercándose a Matthew. Tenía la piel morena y era tan alto como un jugador de baloncesto, su pelo color blanco le llegaba arriba de los hombros y lo tenía peinado hacia atrás con gomina. Sus penetrantes ojos negros intimidarían a cualquiera, pero no a él.
—Lamento la tardanza Francis, venia recordando sucesos interesantes —contestó Matthew —. Hola Yuky.
—Buenas tardes Matt, ¿Cómo has estado? —preguntó una mujer delgada de largo cabello negro, piel blanca y de rasgos inconfundiblemente asiáticos.
—Bien, espero que ustedes igual.
—Así es, pero no venimos de visita social —dijo Francis, sentándose en uno de los sillones colocados a los costados de la sala—. ¿Qué pasó con lo de los ataques? ¿Funcionó el plan?
—Ambos grupos se vieron afectados por el intento de secuestro, los de la RA pensaron que habían sido los de RZ y viceversa. ¡Valla nombres que les pusieron! en fin, el ataque que sí teníamos planeado era el de Fujinomiya, Takano subestimo a los de RA y ellos por su cuenta planearon el otro ataque, que para mala suerte nuestra resultó casi al mismo tiempo. Por ahora los hemos mantenido tranquilos. Por otro lado, el plan ha funcionado gracias a nuestro infiltrado en la WNTAD, hemos hecho correr el rumor que en uno de los bandos existía un espía y que por eso atacaron al mismo tiempo. Tal parece que se lo han creído, pues no nos ha informado si están sobre la pista de otro posible grupo criminal o algo parecido.
—Bien, pero dile que siga al pendiente, no está en una posición tan privilegiada así que puede que no conozca toda la información.
—Así lo hare.
—Fue una suerte que lograra conseguir todos los archivos que contenían la información sobre el Sistema de Acoplamiento, al final ese doble ataque nos ayudó más en vez de afectarnos —dijo Yuky.
—Sí, al estar todos tan ocupados y desorganizados solo tuvimos que modificar una nimiedad del plan original, en realidad creo que tuvimos mucha suerte, casi lo descubren. Fueron varios factores los que estuvieron a nuestro favor.
—Es por eso por lo que fue mejor que no quedara en una alta posición tras la formación de WNTAD, pues si se dan cuenta de la filtración de información no será el primer sospechoso —aseguró Francis.
—Bien, por ese lado ya está resuelto el problema. Esa información resulto vital ¿no? ¿Cómo siguen las investigaciones? —preguntó Yuky, sirviéndose una copa de brandy.
—Excelentes —contesto Matt—, varios de esos datos nos ahorraron tiempo, tal parece que tendremos el iusnavite listo para finales de agosto y no finales de septiembre como se tenía previsto. Es por eso por lo que necesitamos perfeccionar los planes para la tercera parte del plan. Los ataques ya no serán suficientes, necesitamos tenerlos completamente distraídos para que no noten las desapariciones ni los robos.
—Bien… los robos de nectoribium siguen siendo algo de baja preocupación para ellos, por otro lado, Thomas ya tiene listos los valiancer de acoplamiento.
—¿Podrá mandarlos sin problemas? —cuestionó Mathew.
—Así es, se las ingeniará para que las unidades que van a ser transportadas a Zogilia y Japón tengan un supuesto accidente, después reportara su estado como de pérdida total.
—Excelente, espero que no falle, he escuchado que este es un cargamento muy importante.
—No fallará. Pero lo que viene a continuación puede que sí ponga sobre aviso a todos los de la IOP y que comiencen a sospechar —dijo Francis poniéndose de pie y acercándose a la mesa que se encontraba en el centro de la habitación—. Lo primero es comenzar de nuevo la guerra y creo que ya sé cómo hacerlo, después de eso lo demás será sumamente fácil.
—Bueno, dinos que tienes en mente —dijo Mathew sumamente interesado y orgulloso.
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Habían pasado poco más de dos semanas desde las pruebas, se encontraban a mediados de agosto y como la doctora Elvira les había ordenado, Aoba y Dio iban diario a los laboratorios de la base de Tokio para su entrenamiento especial de solo una hora en donde ambos realizaban ejercicios de sincronización, casi no hablaban, pero Aoba creía que su relación había mejorado considerablemente, sobre todo tras haberse mudado a la mansión de los Weinberg dos días después de las pruebas.
La prueba para medir el límite de énfasis se realizó dos días después de aquellas pesadas pruebas con Liam y Fromm. Elvira les dijo que los había notado sumamente exhaustos y que por eso la pospuso para después. Además de que fue justo a partir de esa prueba que él y Dio se estaban llevando mejor. Al parecer lo que llegaban a compartir durante los entrenamientos era un factor muy importante para el desarrollo de su amistad.
Flash back
—Bien, ya que están aquí les explicare de que va esto ¿de acuerdo? —preguntó Elvira. Aoba y Dio respondieron con un asentimiento de cabeza esperando la explicación de Elvira—. Como les había dicho la última vez que se acoplaron, ustedes dos tuvieron un nivel de énfasis que parece infinito, hemos analizado y realizado diferentes estudios sobre esto y la conclusión es que no representa algún peligro. Sus mentes se mantendrán intactas y sin alteraciones sin importar el aumento de énfasis en sus ondas.
—¿Existe un límite o no? —preguntó Dio.
—Los llame precisamente para eso. Realizaremos una prueba para ver hasta dónde llega su nivel de énfasis. Como ya les he dicho, les aseguro que no representa peligro alguno. Pero, antes de realizarla necesito saber cómo va la relación entre ustedes.
—¿Nos perjudicaría de ser mala? —dijo Aoba. Miro a Dio y luego a Elvira—. No nos llevamos mal y ya no hemos tenido problemas.
—Pero eso no es suficiente, lo que quiero saber es si confían plenamente el uno en el otro, sin eso puede que, aunque sus ondas sean cien por ciento compatibles no llegue a existir el acoplamiento, ¿recuerdan? No puede pasarnos lo que nos pasó hace cuatro años solo porque Dio no confiaba en ti Aoba.
Ambos chicos se quedaron pensando, sin mirarse y sin mirar a la doctora Elvira. Cada uno de ellos recordaba justamente lo que había paso en aquella ocasión que no pudieron acoplarse estando en medio de una batalla con los de Zogilia.
—Yo… —susurró Aoba mirando a Dio, quien le regreso la mirada al escucharlo hablar—, es que no entiendo porque parece que siempre estas molesto conmigo. Dio lo siento, por lo que sea que haya hecho, de verdad lo siento.
Dio estaba muy sorprendido por las palabras de Aoba. En realidad, tampoco Dio lo entendía, confiaba en él y al mismo tiempo se decía que por su culpa no había podido usas unidades de acoplamiento en todos esos años, agachó la mirada sintiéndose completamente avergonzado.
"¿No ha sido también tu culpa al aceptar seguir acoplándote con Aoba a pesar de las consecuencias?", Dio se dijo a si mismo. La respuesta es sí. Dio había tomado su decisión, solo que cuando lo hizo esperaba que Aoba nunca se fuera y lo dejara solo sin poder acoplarse con alguien más. Al parecer ese era el verdadero problema de todo, Dio no podía perdonar el que Aoba hubiera preferido regresar a su tiempo sin despedirse, como si en verdad no le importara todo lo que dejaba en el futuro.
—No te odio —dijo Dio en un murmullo que Aoba apenas había alcanzado a escuchar—. Solo… —Dio lo miró directamente a los ojos y Aoba pudo notar que se sentía apenado—. Solo no vuelvas a irte sin despedirte como es correcto, ¿de acuerdo?
—Yo… de acuerdo —dijo Aoba un poco confundido. Supuso que era la forma en que Dio le decía que confiaba en él pero que aún seguía molesto por lo sucedido cuando se fue y que no lo iba a perdonar tan fácil. Sonrió hacia Dio y pudo notar como el azul celeste de sus ojos se iluminaba ante ese simple gesto. Sonrió más y le dijo —: Yo también confió en ti, Dio.
Ante eso Dio solo hizo un pequeño gesto de asentimiento con la cabeza y retiro su mirada del rostro de Aoba al sentir como un sonrojo comenzaba a inunda sus mejillas. Elvira los miraba entre divertida y contenta, su plan había funcionado y solo esperaba que la relación de amistad entre los dos mejorara aún más pues era vital para el tipo de acoplamiento que tenían que realizar. Además, estaba al tanto de la promesa que Aoba le había hecho a Fiona de mejorar el carácter frio de Dio, y al parecer estaba funcionando.
—Bueno, tal parece que podrán acoplarse exitosamente. Comencemos con la prueba, no sabemos hasta qué punto llegaran a estar enlazados, hasta ahora el límite en el Sistema de Acoplamiento es de una casi una hora. Veremos hasta donde llega su nivel de énfasis dentro de ese tiempo, ¿están de acuerdo?
—Si —respondió Aoba, Dio solo asintió con la cabeza.
—Correcto. Por favor, suban a sus unidades. Les indicare cuando puedan comenzar.
Ambos chicos se dirigieron a su unidad asignada, ninguno estaba seguro de lo que podría llegar a pasar durante el acoplamiento, Aoba se sentía un poco nervioso pues la última vez había llegado a percibir cierto malestar en la boca del estómago, era como un vacío que se hacía cada vez más y más grande, no estaba seguro si eso era lo que Dio sentía, pero si era así, eso quería decir que Dio no estaba tan bien como parecía estarlo siempre. Aunque no negaba que ultimadamente, a diferencia de cuando hablo con él en el hospital, Dio se había mostrado solo un poco más como el viejo Dio y lo que le había dicho hasta apenas hace unos momentos confirmaba que estaba abriéndose de nuevo a las personas, a su propia manera.
«¿Me escuchan? Pueden comenzar, Aoba pide el acceso al Ittyon de Dio», dijo Elvira a través del comunicador.
—¡Connecting with Dio! —dijo Aoba desde su unidad.
«¡Acception!», contestó Dio.
«Acoplamiento exitoso», dijo Elvira después de un rato. «Sus niveles de énfasis siguen subiendo, permanezcan tranquilos hasta que pase el tiempo de acoplamiento, no duden en decirme cualquier malestar que sientan, ¿Me escuchan?»
—Si… —Aoba apenas y pudo responder a la pregunta que le hizo la doctora Elvira, casi no había prestado atención a todas las indicaciones que les dio pues lo que sintió durante el proceso de acoplamiento lo había dejado perplejo.
Había sido como la primera vez, solo que en vez de ese horrible vacío que le oprimía el pecho había sentido una especie de calidez, y tal vez algo de pena o tristeza. No sabía cómo describir ese extraño sentimiento. Lo bueno fue que aquello no había durado mucho tiempo. Ahora solo podía sentir la presencia de Dio como si estuviera justo a su lado, de hecho, la sensación era demasiado fuerte pero no había algo más que no fueran sus propias emociones y pensamientos. Al cabo de unos segundos Aoba comenzó a escuchar algo así como un zumbido lejano, y todo parecía indicar que provenía solo de su cabeza.
"Aoba...", escuchó en su cabeza.
—¿Eh?
«¿Pasa algo Aoba?», preguntó Elvira.
—No… no lo sé. Es que acabo de escuchar mi nombre —contestó. Aoba no sabía lo que estaba pasando. "¿Ese había sido Dio?", pensó.
"No puede ser…", volvió a escuchar. "Aoba, ¿me oyes?"
"¿Dio? ¡Me estás hablando!", dijo Aoba muy impresionado por lo que estaba pasando.
"Tranquilízate, es por el nivel de énfasis, está aumentando nuestra conexión"
«¿Qué está pasando Aoba? Dime que escuchaste», exigió Elvira.
—Es-es Dio —dijo Aoba aún emocionado—. Él me está hablando, lo-lo escucho en mi cabeza.
«¿Eso es cierto Dio, pueden comunicarse mentalmente?», preguntó Elvira. Todos en la cabina de observación estaban sumamente impactados por el alcance del enlace que se estaba dando a consecuencia del aumento en el nivel de énfasis.
«Si doctora Elvira, al parecer nos podemos comunicar telepáticamente mediante el acoplamiento», contestó Dio.
«Entendido, sus ondas no muestran anomalías, el nivel de énfasis continúa subiendo, ¿Alguna molestia?», preguntó Elvira.
—Ninguna.
«No», dijo Dio al otro lado del comunicador. En cuanto Aoba escucho la voz de su amigo sintió algo. Era una sensación rara que comenzaba a extenderse por todo su cuerpo. No era molesta, era parecido a como se siente una corriente de aire cuando recorre el cuerpo entero. Como estática. De pronto lo invadió un fuerte sentimiento de asombro mezclado con temor y preocupación. Aoba estaba seguro de que esos sentimientos no eran suyos.
—¿Dio?
«¿Qué pasa Aoba?», preguntó Elvira.
—¿Dio, me oyes? —insistió Aoba ignorando la pregunta de Elvira.
«¿Todo está bien, Dio?, responde», dijo Elvira con tono preocupado.
—¡Dio! —exclamó Aoba al no recibir respuesta. Podía sentir como el sentimiento de temor crecía en Dio.
"Dio, respóndeme", pensó con fuerza. "Por favor, tranquilízate, puedo sentirte", dijo con la intención de calmarlo, pero lo que ahora sintió lo dejo confundido. Vergüenza se había sumado a su torrente de emociones.
Entonces una idea llego a la mente de Aoba, si Dio podía transmitirle sus emociones, Aoba también podía. Se concentró lo más que pudo en cómo se sentía cuando terminaba una partida de baloncesto o cuando estaba con sus amigos en la universidad después de un largo día de clases. Quería transmitirle a Dio tranquilidad.
Elvira por su parte estaba muy preocupada pues no sabía que era lo que estaba pasado, en los monitores no se veía ningún problema, todo parecía estar normal a excepción del aumento en el nivel de énfasis. Estuvo a punto de detener el acoplamiento, pero Alexey le dijo que esperara a que alguno de los chicos dijera algo.
"Aoba", escuchó Aoba.
"¡Dio! ¿Estás bien?", preguntó.
"Si, solo que no sé qué paso, de un momento a otro no podía controlar mis pensamientos"
"Yo tampoco lo sé, ahora solo se siente como un pulso, emociones que van y vienen", dijo Aoba mirándose las manos.
"Lo sé, siento lo mismo, es como si…", murmuró Dio.
"…se estuvieran reconociendo", completó Aoba. Ahora parecía que conocía exactamente lo que pasaba por la mente de Dio.
«¡¿Me escuchan?! Respondan», preguntó Elvira. Ambos chicos salieron del trance en que el parecían inmersos.
—Todo está bien doctora Elvira —aseguró Aoba—. Parece ser que entramos en una fase donde compartimos emociones. Pero hemos logrado controlarlo.
«Comprendo, estuve a punto de desconectarlos del sistema, los seguimos monitoreando y no ha aparecido nada inusual, por favor no vuelvan a quedarse callados, necesitamos saber que sucede en caso de que sea necesario detener el acoplamiento», dijo Elvira.
«Disculpa, tendremos más cuidado», dijo Dio a través del comunicador.
—Lo siento doctora —se disculpó Aoba. Todo parecía muy extraño, ahora era como tener a Dio dentro suyo. Sabía lo que estaba pensando y lo que estaba sintiendo, incluso intuía lo que estaba haciendo o lo que iba a decir.
"Déjalo Aoba, me haces sentir incómodo", dijo Dio.
"Lo siento, no puedo evitarlo, aunque me causa risa ya que para ti debe ser sumamente duro estar compartiendo tus emociones", se burló Aoba.
"Cállate, no tienes ni idea", reclamó Dio.
"¡Oh! Creo que si la tengo". Aoba lanzo una pequeña risa al sentir la vergüenza de Dio.
Ante esto Aoba recordó a su familia y a sus amigos. Los extrañaba demasiado. Entonces a su mente llegó la imagen de su madre y Tsubasa de la última vez que las vio. Recordó que habían estado llorando, también recordó a Hina y la expresión de su rostro lleno de amor y preocupación, de sus amigos que lo miraban con miedo, y sintió remordimiento por haberse ido sin explicarles. Aoba sabía que estarían muy preocupados por él. Tenía que regresar pronto a casa, tenía que impedir que se desatara la guerra. No quería perder a su familia ni a ninguna de las personas a las que quería. Entonces algo extraño comenzó a suceder, su recuerdo se vio distorsionado en su mente, había otras imágenes que no le pertenecían; fuego, edificios destruidos, gente corriendo de un lugar a otro, naves atacando. Aoba se dijo que era como estar viendo una película muda. Y como si algo en su mente se accionara ante este pensamiento, los sonidos de lo que estaba viendo inundaron su cabeza, era horrible todo aquello, los gritos eran de desesperación, pedían ayuda. Esos eran recuerdos de Dio, Aoba estaba seguro de ello, pero no entendía porque Dio estaba recordando algo así. Y justo cuando ya se estaba acostumbrando al hecho de que podía ver y escuchar los recuerdos de Dio, lo sintió. El dolor, la desesperación, todo como si estuviera ahí, como si lo estuviera viviendo.
«Chicos, escuchen, el incremento en el nivel de énfasis se ha detenido, ha llegado a su límite», aseguró Elvira. No obtuvo ninguna respuesta por parte de Dio o Aoba.
«¿Escuchan?», preguntó Anya.
«Algo pasa, los signos vitales de ambos se están alterando», informó Alexey.
«¿Están bien?», preguntó Elvira. Al no recibir respuesta inmediata decidió que detendría el acoplamiento manualmente —Alexey, Anya, vamos a detener el proce...
—No… —interrumpió Aoba—, estamos bien, continuemos —aclaró Aoba sonando afectado por lo que percibió.
«De acuerdo», accedió Elvira no sin duda y preocupación. «¿Qué sucedió Aoba?, ¿Dio, estas bien?», preguntó Elvira.
—Estamos bien doctora, no fue nada, se lo explicaremos al finalizar el proceso.
«Estoy bien», fueron las simples palabras de Dio.
Durante el tiempo restante en que duró el acoplamiento, ya no volvieron a hablar entre ellos. Ya no había ocurrido nada más. Aoba ya no intentó comunicarse con Dio después de que el torrente de recuerdos se detuvo pues si lo intentaba lo único que lograba percibir era una especie de vacío, como un espacio en blanco además de que no recibía respuesta alguna.
«Se terminó el tiempo, comiencen el desacoplamiento», dijo Elvira.
«Detener el acoplamiento», ejecutó Dio al instante. Al hacerlo, un mareo se apoderó de sus sentidos, pensó que se iba a desmayar, pero no fue así. En cuanto todo el proceso terminó, se sintió como si nada hubiera sucedido, se sintió específicamente sólo.
Una vez fuera de sus unidades le explicaron a Elvira, Anya y Alexey todo lo que había sucedido durante el acoplamiento, sin exponer los precisos sentimientos que compartieron o las visiones que tuvieron. Elvira les confirmó que el aumento de nivel de énfasis no era peligroso pues al parecer llegaba a su límite al cabo de media hora iniciado el acoplamiento y una vez llegado a ese punto los pilotos tendrían la capacidad de compartir recuerdos, al punto de revivirlos.
—Eso quiere decir que experimentarán los recuerdos como si los estuvieran viviendo de nuevo, emocional y fisicamente. Es algo sumamente raro, normalmente cuando alguien recuerda un suceso pasado no suele volver a percibir todas las sensaciones que sintió o al menos no con la misma intensidad, en el caso de ustedes así será, así que entrenaremos para que aprendan a controlarlo —explicó Alexey con una sonrisilla—, deben de tener cuidado con eso, la vida de cada uno quedara completamente expuesta para el otro, es por ello que deben tenerse mucha confianza, aún no sabemos que pueda pasar si se interrumpe el proceso en un estado tan avanzado de acoplamiento.
Elvira y los investigadores estaban siendo muy claros al decirles que, con el debido entrenamiento, estos recuerdos podrían ser controlados para que los sentimientos pasados no los inundaran. Aoba sabía que el tiempo de acoplamiento, gracias a las nuevas investigaciones ya se había extendido a más de una hora, lo cual se consideraba muchísimo en comparación a los 300 segundos iniciales, así que no se sorprendió cuando Alexey lo mencionó.
—Lo más importante que se tiene que tomar en cuenta en este caso, es que el nivel de énfasis alcanza su máximo a la mitad del proceso de acoplamiento, y espero no sean muchas las ocasiones en las que tengan que llegar hasta ese punto —dijo Elvira. —No sé cuando llegue a presentarse el caso de un enfrentamiento con los rebeldes, solo esperemos que no dure más de lo que pueden soportar. Es por eso por lo que iniciaremos de inmediato con el entrenamiento.
—Otra cosa muy importante es que entre un acoplamiento y otro tienen que esperar entre cinco y diez minutos para volverse a acoplar, esto dependiendo de la profundidad del enlace que lleguen a compartir —explicó Anya.
Aoba tenía claro que en caso de llegar a combatir lo mejor era no apresurarse a salir sin esperar pues, si no llegaban a controlar los recuerdos, sería muy incómodo y posiblemente una desventaja si él o Dio llegaban a recordar algo particularmente intenso en medio de una batalla.
Fin Flash Back
Ya habían avanzado bastante desde entonces, ya ninguno escuchaba sonido alguno proveniente de los recuerdos, pero había veces que, durante el acoplamiento, Dio aún podía sentir las emociones pasadas de cuando Aoba jugaba baloncesto. Por lo contrario, Dio lo estaba haciendo genial al controlarlos, pues Aoba ya no había vuelto a sentir los viejos sentimientos, a veces solo podía ver los recuerdos de su amigo y cuando veía un recuerdo de Dio con su familia y lo veía sonreír, deseaba poder sentir lo que Dio sintió en ese momento mientras sonreía como nunca lo había visto hacer frente a los demás.
Para Aoba era sencillo mantener sus emociones tranquilas, pero no sabía cómo hacerlo sin evocar recuerdos que lo llevaran a sentirse tranquilo y ese era su problema, sabía que necesitaba más entrenamiento. Anya le aseguro que cada día lo hacía mucho mejor y también les aseguro a ambos de que con más entrenamiento también llegarían a bloquear los recuerdos de manera selectiva. Todo gracias a los resultados de los nuevos estudios que habían estado realizando.
Desde el doble ataque no se había sabido nada de los rebeldes. Todos en la base intuían que se estaban preparando para algo grande, pero mientras no tuvieran alguna pista nadie podía hacer nada que no fuera solo esperar y eso era algo que frustraba a muchos.
—Mayuca me dijo que en unos días será tu cumpleaños —dijo Dio, sacándolo de sus pensamientos cuando ya iban de camino a su casa después de entrenar.
—Bueno, sí. Pero, técnicamente ya tengo 19 años porque en mi tiempo ya estábamos a mediados de agosto en plenas vacaciones de verano y ya había pasado mi cumpleaños.
—Ya veo —dijo Dio con algo de sorpresa—, eso de viajar en el tiempo es una locura.
—Ya te lo digo yo. Cuando volví a casa hace cuatro años, regresé al mismo día que desaparecí, aunque aquí estuve algunos meses —comentó Aoba con una risa.
—Creo que nunca nos lo dijiste, ¿de qué fecha venias?
—Primero de septiembre, era el primer día de clases. Cuando llegué aquí estábamos en abril o mayo ¿no?
—Sí. ¿En septiembre?… bueno, aquí el final de la guerra se celebra los días 22, 23 y 24 de agosto, justo la fecha en que te marchaste, todavía ni siquiera era septiembre.
—Yo tampoco me lo puedo explicar, es todo confuso con respecto a eso —dijo Aoba—. Yo no sabía que ya había terminado la guerra aquí, pero cada primero de septiembre lo veía como 'el aniversario de mi regreso', los recordaba a todos ustedes y… —"sobre todo a ti", quiso decirle, pero no creyó correcto eso, de hecho, ni siquiera supo por qué lo pensó—, bueno, esa siempre fue una fecha especial.
—Entiendo… —dijo Dio. Mientras caminaban Aoba lo miro por el rabillo del ojo, se le veía tranquilo.
—No es necesario que celebremos nada, como te dije, es como si tuviera ya los 19 años. ¿Nasu es la de la idea?
—Algo así, ella y Anessa quieren hacerte una fiesta sorpresa —contestó Dio sin sorprenderse por que Aoba prácticamente hubiera adivinado su línea de pensamiento.
—No deberías decírmelo —dijo Aoba con un ligero reproche.
—Solo tienes que fingir que te sorprendes —dijo Dio deteniéndose justo frente a un escaparate de una tienda de deportes. Por un momento Aoba tuvo la ridícula idea –a su parecer–, de que Dio iba comprarle un regalo ya mismo.
—Oye no… —trató de decir, pero no terminó la frase.
—Deberías seguir practicando baloncesto —dijo Dio y continúo caminando. Dio se había dado cuenta de la expresión de vergüenza en el rostro de Aoba y rio internamente por ello. Aoba por su parte se sintió completamente ridículo de haber pensado si quiera que Dio iba a darle un regalo.
—Lo dejé —dijo Aoba sin mirar a Dio—, antes de que tú y el rebelde llegaran a mi tiempo yo había decidido dejar atrás el baloncesto, formaba parte de un equipo, pero las clases en mi universidad se hacen cada vez más pesadas y no puedo darme el lujo de fallar en alguna, mi futuro depende de que no lo haga —dijo Aoba mirando a Dio con una fuerte determinación en sus ojos verdes. Dio se quedó sin aliento ante tan intensa mirada.
—¿Tu futuro?
—Planeo detener a Zogilia antes de que sea demasiado tarde y de comienzo a la guerra —contestó Aoba retirando su mirada de la de Dio, dirigiéndola hacia el cielo que en ese momento era de un hermoso color celeste.
—Ya veo… —murmuró Dio y el resto de camino no dijo algo más. Aoba no se molestó por ello, al contrario, la plática lo había sumido en sus propios pensamientos.
ooo
Solo podía observar impotente como las llamas se extendían por aquel lugar que visitará tiempo atrás. No podía ni imaginar todo lo que estaba pasando, la cantidad de gente que murió y la cantidad de heridos que había. El Cygnus viajaba a su máxima velocidad, pero por muy rápido que esto fuera no había posibilidad de hacer nada, más que de llegar a investigar el lugar del atentado. La isla de Oahu en Hawái era un completo caos, por lo que Dio observaba a través de las pantallas la explosión había destruido todo el Ala Moana Center en Hunolulu. Los responsables habían sido los RA y como siempre no habían dejado rastro alguno.
—Prepárense, van a salir en cuanto estemos a menos de cinco kilómetros de llegar a Oahu —dijo Elvira a todos los pilotos de valiancer—. Dio y Aoba prepárense, van a pilotar a Ittyon y Tachyon.
—¿En serio? ¿Es seguro hacerlo? —cuestionó Aoba.
—Sí, es momento de ver cómo responden en el campo, no habrá enfrentamientos así que es una buena oportunidad —indico Alexey.
—¿Por qué él será el compañero de Dio y no yo? —preguntó Liam molesto apuntando despectivamente a Aoba.
—Porque vamos a ver cómo reaccionan al vínculo estando en acción, no te preocupes Liam, aún no se decide quien será compañero de quien, además eso no es lo que importa en este momento.
—Bien —contestó Liam aun molesto.
Dio solo observaba como Liam miraba a Aoba, tal parece ser que no le agradaba para nada y no tenía ni idea del motivo, nunca los había visto conversar, por lo que no comprendía la razón del chico para comportarse de esa manera con Aoba. Aoba por su parte, parecía que la situación en sí le era divertida, al principio lo vio fruncir su seño en respuesta al cuestionamiento de Liam, pero esa expresión cambio ante las palabras de Alexey. Dio por su parte, podía apostar poner las manos al fuego si Alexey no le asignaba como compañero a Aoba. Dio recordaba la expresión indescifrable que puso su amigo al decirle que Liam también había sido asignado a la tripulación del Cygnus, todo había sido idea de Elvira, –es por seguridad Dio, en caso de que Aoba y tu no logren controlar su vínculo aceptablemente–, eso les había informado antes de partir.
—Por mí no hay problema quien sea mi compañero, por ahora deberíamos seguir las ordenes de la capitana Lene y hacer lo que dice Alexey, no hay tiempo —dijo Dio, saliendo de la cabina de mando en dirección al hangar donde se encontraba su unidad.
—¡Eh! Espera Dio —Aoba lo siguió en seguida, dejando a Liam más molesto.
—¿De verdad te da igual quien sea tu compañero? —cuestionó Aoba en cuanto alcanzo a Dio.
—Sí, lo importante es poder realizar un acoplamiento exitoso para detener a los rebeldes.
—Pero sabes que yo soy mejor candidato de lo que es Liam.
—¿Por qué te desagrada? —preguntó Dio. Aoba se vio tomado por sorpresa y desvió su mirada de la azul que lo miraba con suspicacia.
—No es eso, solo que hay algo en él que no me gusta —aclaró Aoba—. Antes, la primera vez que llegue me dijeron que era alguien que confiaba muy rápido en las personas y así era, aún soy un poco así, pero con Liam es diferente, simplemente no puedo confiar en él.
—Ya veo.
—¿Y tú? ¿Confías en él? —preguntó Aoba algo inseguro de recibir una respuesta que no quería escuchar.
—Debemos apresurarnos, ya casi llegamos.
—Responde Dio —exigió Aoba tomando a Dio del brazo, sin ser agresivo. Dio lo miro por un momento sopesando si debía responderle sinceramente a Aoba o no.
—¡Dio! ¡Dio! —Se escuchó por detrás de ellos. Lee venía corriendo con una expresión de absoluta pena en su rostro.
—Dio, se cancela tu salida, necesitas regresar a la cabina de mando de inmediato. Pasó algo —dijo Lee. Algo en el pecho de Dio se agito ante esas palabras y sin mirar a Aoba regresó a la cabina de mando.
—Espera Lee, ¿qué ha sucedido? —preguntó Aoba sin saber si ir tras Dio o ir al hangar.
Lee no le respondió, pero tampoco impidió que Aoba fuera tras ellos. Una vez llegaron a donde se encontraba la capitana Lene y los demás, todos miraron hacia ellos, Dio pudo distinguir que todos tenían la misma expresión de pesar en el rostro y eso lo estaba desesperando.
—Aoba ven un momento —Llamó Anessa y Aoba le hizo caso entendiendo que había pasado algo grave.
—Dio —Llamó Lene a Dio, que miraba como Aoba se alejaba. Dio internamente quiso detenerlo, presentía que lo iba a necesitar a su lado—. Dio —Volvió a llamar Lene, Dio la miro preparado para lo que tuviera que escuchar—. Dio, nos ha llegado un reporte del capitán del Phoenix que arribó a Oahu hace apenas unos minutos, él nos ha dicho que tu padre se encontraba en una de las salas de conferencias que se encontraban en el edifico adjunto al Ala Moana Center. El edificio recibió daños colaterales y en…
—Valla al punto capitana —interrumpió Dio no aguantando la ansiedad.
—Dio, tu padre ha muerto a causa de un derrumbe en el edificio. Lo siento mucho.
Continuara.
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Nos vemos en el siguiente. Prometo no demorar.
