Bienvenidos a nuevo capitulo de mi fanfic.

Disfruten del capitulo.


Discord se encontraba caminando por un bosque, estaba próximo a llegar a Ponyville para reencontrarse con sus amigas ponis, en especial con Fluttershy. Había transcurrido mucho tiempo desde que fue reformado y decidió recorrer Equestria para celebrar, muchos lugares y recuerdos inolvidables quedaron grabados en su mente, pero esa sensación de escalofrió aumentaba a medida que llegaba a destino, podía teletransportarse y descubrirlo por sí mismo, pero quería sentir el placer de caminar y dejó de lado el tema de aparecer repentinamente.

Continuando con su travesía admirando el paisaje, descubrió una figura que sollozaba en la base de un árbol, curioso, Discord se acercó cautelosamente, el llanto se iba acrecentando hasta que la figura se le hizo familiar.

—¿Fluttershy?

La poni de melena rosa no se inmutaba ante su presencia.

—¿Fluttershy, estás bien? ¿Qué ocurre? ¿Qué haces tan lejos de Ponyville?

El llanto rompía el corazón de Discord mientras desahogaba todo lo que se estaba guardando.

—¿Por qué lloras pequeña? ¿Sucede algo malo?
—Yo… ya no puedo soportarlo —dijo entre lágrimas.
—¿Pero de que…—no pudo terminar de preguntar por el repentino abrazo de Fluttershy, en ese momento comprendió que debía guardar silencio, dejar que se relajara y le contara todo lo sucedido.

Fueron momentos, no segundos, ni minutos, ni horas, de tristeza y agonía, al dejar de sentir húmedo su pecho, juntó el coraje para preguntar.

—¿Entonces viniste hasta aquí para pedir mi ayuda?

Con sus ojos cerrados, asintió aun apoyada en su pecho.

—Mírame Fluttershy —dijo Discord mientras la tomaba de la barbilla con su garra y la obligaba a mirarlo a los ojos.

Ella abrió sus rojos e hinchados ojos para poder mirarlo.

—Nunca te había visto en este estado Fluttershy, me impresiona que una poni como tú, que ha pasado por tanto, aun quiera seguir peleando, eres una poni especial —dijo mientras acariciaba su crin.

Fluttershy quedó cautivada por las palabras, las caricias y los ojos de Discord, se sentía especial a su lado, una sensación cálida invadía su pecho, pero debía contenerse, ese no era ni el momento ni el lugar para dejarse llevar.

Discord parecía leer la mente de la peli rosa, cortésmente la apartó de su lado.

—Por ti, estoy dispuesto a ayudarles en todo lo que sea necesario, incluso si mi vida dependiera de ello —dijo mientras se arrodillaba y juraba como un caballero medieval.

Fluttershy se sonrojó ante tal acto refinado, con un ademan indicó que debían emprender la vuelta al escondite.

Así Fluttershy y Discord empezaron a recorrer el bosque para encontrar el portal del refugio.

XXX

Un panorama desértico hasta donde alcanzaba la vista era lo único que la princesa Celestia podía ver luego de atravesar el portal, desplegó sus alas y emprendió vuelo. Luego de un rato de volar, una formación rocosa se contemplaba en el horizonte, tenía varias entradas en la base y pequeñas aberturas a lo largo de la formación, los simuladores revoloteaban alrededor, como si algo los tuviera molestos.

Celestia aterrizó y caminó el resto del trayecto, cuando estaba cerca de la colmena, unos cinco simuladores cayeron en picada y aterrizaron amenazadoramente en frente de la princesa, uno de ellos dijo:

—¡Avísale a la reina que Celestia está aquí, nosotros la detendremos el mayor tiempo posible!
—Eso no será necesario —dijo Celestia—, no vine a pelear, quiero hablar con su reina por un tema de suma importancia, así que si me permiten tener una audiencia estaría muy agradecida.

La miraron sospechosamente, era demasiada coincidencia que quiera hablar con su reina cuando estaban más débiles que de costumbre, pero algo en las palabras y mirada serena de Celestia les daba confianza para creer que lo que decía era verdad.

—Avísale a la reina nosotros nos quedaremos con ella.

Un rato después, el simulador que fue a dejarle el mensaje volvió y le susurró algo al oído de su compañero y este, le dijo a Celestia.

—La reina aprobó su "solicitud" de audiencia, venga, la escoltaremos hasta sus aposentos.
—Gracias y perdón por las molestias —dijo Celestia.

Así, mientras era escoltada, notó que en la colmena las cosas no iban tan bien, sus lacayos estaban de mal humor y en ciertos rincones había pleitos y discusiones que los guardias trataban de contener, aunque su especie no se caracterizaba por ser pacifica, era raro verlos pelear entre ellos.

—Aquí es, la reina la está esperando —dijo el simulador.
—Gracias.

No era el salón del trono, era una simple habitación, un poco adornada pero humilde, reflejaba el estilo de vida de la colonia en general, Chrysalis se encontraba mirando por la ventana cuando notó su presencia.

—¿Vienes a tomar ventaja de la situación y a exterminarme cierto?
—No sé de qué estás hablando.
—No te hagas la desentendida, seguro habrás notado la actitud de mis súbditos mientras recorrías el lugar.
—Tienes razón, pero no vengo por eso —dijo Celestia con un semblante serio.
—¿Entonces a que viniste?
—Vengo a pedirte tu ayuda.

Chrysalis se sorprendió por lo que acababa de escuchar.

—Una amenaza con un poder que nunca antes habíamos visto nos invadió hace seis meses y logró vencernos, la ciudad de Canterlot fue tomada por ellos.

Chrysalis estaba estupefacta por los hechos narrados por la princesa.

—Y ahora tenemos un plan para acabar con ellos y para eso necesitamos algo que antes no teníamos, aliados, a Equestria, estoy segura que con ustedes de nuestro lado triunfaremos.
—¿Y qué pasa si me niego?
—No sólo corremos el riesgo de perder, sino que también, ustedes pueden convertirse en uno de sus blancos cuando quieran conquistar el resto de Equestria.

Chrysalis escuchaba con atención.

—¿Y si llego a aceptar, que recibo a cambio?

Celestia sonrió, parecía tenerla justo donde quería.

—Te brindaremos a ti y a tus simuladores una soberanía, una tierra por la cual vivir y luchar.
—¿De qué nos sirve una tierra si estamos débiles y hambrientos como para defenderla?
—Si te refieres en donde buscar amor, no te permitiré ir a invadir Canterlot y los alrededores cada vez que estén hambrientos, pero puedo idear la forma de sustentarlos cuando sea el momento. ¿Qué dices?

Chrysalis volvió a ver por la ventana y notó como varios de sus súbditos estaban en una pelea grupal en el aire.

—Trato hecho —dijo extendido su pezuña.

Celestia le hizo un brohoof, Chrysalis se sorprendió por el acto.

—Ahora necesito que me acompañes al escondite subterráneo, y para sellar esta tregua…

Celestia se acercó e invadió el espacio personal de la reina, sus narices se tocaron al igual que sus cuernos, en ese momento, el cuerno de la princesa brilló y transmitió energía a Chrysalis, su vitalidad aumentaba mientras el hambre desaparecía poco a poco.

Luego de unos segundos, Celestia terminó con el hechizo y esperó paciente algún comentario de la reina.

—Me siento… fuerte… ¿Qué me hiciste poni?
—Para garantizar mi confianza hacia ti, te brindé algo de amor —dijo con sonrojo—, espero que hayas recuperado tus fuerzas.

Chrysalis voló por la habitación, hizo unas maniobras y estiro sus músculos, desde hace tiempo que no se sentía fuerte y satisfecha.

—Sé que estas contenta, ahora necesito que me acompañes al refugio para arreglar detalles —dijo Celestia.
—Está bien, vamos —respondió Chrysalis.

Así, ambas emprendieron la vuelta al escondite subterráneo, no sin antes decirles a los incrédulos simuladores que no se preocuparan y se quedaran en la cueva.

XXX

Dos monolitos se alzan al cielo, tres cristales brillan y flotan en medio de ellos, Twilight se encontraba en la entrada del imperio de cristal, suspiró nostálgica y emprendió una caminata lenta hacia el castillo, los habitantes, los edificios y todo resplandecían cual cristal valioso, los ponis la saludaban y ella le devolvía con desgana, no quería ser descortés, pero no había tiempo para hacer turismo ni nada de eso.

En la entrada, los guardias la recibieron y la escoltaran hasta el salón del trono, Cadence se encontraba hablando con varios comerciantes de la zona hasta que se percató de la presencia de Twilight.

Con cortesía, terminó la sesión y los empresarios se retiraron del salón del trono, con una gran sonrisa, Twilight y Cadence corrieron hasta encontrarse en medio de la habitación y cantaron:

Rayos de sol

Al despertar

Choca los cascos

Y luego a saludar.

Ambas rieron luego de su melodía especial.

—Oh Twilight, ¿Que te trae por aquí? —preguntó Cadence.
—Cadence, toma asiento, necesito contarte algo muy importante —dijo Twilight.
—¿Pero qué ocurre? ¿Acaso pasó algo? —preguntó algo angustiada por el tono serio de la propuesta.
—Cadence, por favor, no hagas ninguna pregunta hasta que termine, es algo urgente.

La princesa se quedó perpleja, nunca vio tanta seriedad en el rostro de aquella potranca que solía cuidar cuando era pequeña.

—Está bien Twilight, no te voy a interrumpir, puedes contarme —dijo mientras se sentaba en el trono de cristal.

Twilight quiso explicarle toda la situación, por todo lo que habían pasado hasta el momento, incluso advertirle la posibilidad de que nunca volverá a ver a su esposo otra vez, pero estaba muda, su cabeza era un diccionario, con un amplio vocabulario y con capacidad para sinónimos, antónimos, parónimos y todas las derivadas de la lengua, pero sus cuerdas vocales estaban mudas, no querían reaccionar y dejar que contara la verdad, Cadence esperó paciente a que su cuñada hablara.

Pero al comprender que sería incapaz de entablar algún tipo de charla, pensó un modo distinto de contarle, cuando se acordó que aun tenía el reporte consigo, lo sacó y lo levitó hacia Cadence, esta lo sostuvo con su magia y lo abrió, confundida miró a Twilight, sus ojos rogaban que lo leyera y sin preguntar se dispuso a leer.

En su rostro figuró una mueca de preocupación y al leer la última parte, cambió a una de miedo y angustia mientras que Twilight sólo mantenía la cabeza gacha con ojos cerrados esperando alguna respuesta de Cadence.

—Twilight, dime que sabes algo de…—dijo con lágrimas en sus ojos.
—No, no sé si está vivo o no, eso también me tiene angustiada —dijo sin animo alguno.

Las lágrimas se hicieron presente, la angustia de saber si Shining estaba vivo o muerto le carcomía la conciencia, mientras sollozaba, acariciaba su vientre en forma circular, Twilight notó esto y se apresuró a preguntar.

—¿Estas bien Cadence? —preguntó mientras dejaba que ser cargara en ella.

Pero antes de contestar, vomitó sorpresivamente.

—¡Cadence! —exclamó Twilight, que sólo atinó a hacerla sentar en su trono para que reposara.

Luego de unos momentos, la princesa toma la palabra.

—Escucha Twilight, no sé si esto se lo podre decir a Shining, y como eres muy preciada para mí, ibas a ser la segunda en enterarte.
—¿Enterarme, de que cosa? —preguntó ingenua sin poder imaginarlo siquiera.
—Estoy embarazada… serás tía Twilight —dijo Cadence con una lagrima que recorría su mejilla.
—Tendré… un sobrino o sobrina…

Fue lo único que respondió la muy sorprendida Twilight antes de saltar a los brazos de su cuñada también, con lágrimas de felicidad.

—Felicidades Cadence, son excelentes noticias.
—Lástima que son noticias amargas al lado de todo lo que pasó en Ponyville y Canterlot, me preguntó si podre criar a mi futuro tesoro en medio de tanto caos.
—Es por eso que estoy aquí —dijo Twilight—, tengo un plan que hará que los humanos se vayan de Equestria para siempre, pero para eso, necesito tu ayuda, mejor dicho, necesito a tus fuerzas militares, porque de ningún modo permitiré que la madre de mi futuro sobrino/sobrina vaya a la batalla.

Cadence se mostró feliz por lo ansiosa que estaba Twilight por la noticia al mismo tiempo que analizaba su propuesta.

—Lo lamento Twilight, pero hace poco que el imperio de cristal volvió a Equestria y todavía no contamos con fuerzas militares especializadas —dijo Cadence, haciendo que Twilight se pusiera triste—, pero podemos ayudarlos brindándoles equipamientos, como sabes, el imperio de cristal es único en varios aspectos y ese es uno de ellos. Déjame mostrarte —dijo mientras aplaudía con sus cascos para llamar a una de sus sirvientas.
—Princesa Cadence, ¿Necesita algo? —preguntó la sirvienta.
—Comuníquele al herrero que necesitó una armadura de muestra.
—En seguida princesa —dijo la poni mientras se retiraba apresurada.

Y en instantes, la potra trajo lo requerido para la princesa.

—Aquí tiene, un juego completo de armadura para torso, cabeza y piernas.
—Gracias, ya puede retirarse.
—Muchas gracias princesa.

Twilight miró la armadura extrañada.

—Esa se parece a la armadura que usamos cuando vinimos por primera vez al imperio.
—Es que estas son las armaduras oficiales de los militares de cristal.
—¿Y que tienen de especial? —preguntó curiosa.
—Sería fácil explicártelo ahora, pero es mejor que se los diga a todos en el escondite, claro, si estás de acuerdo.
—No hay problemas Cadence, vamos.

Twilight trotó hasta la puerta, pero la princesa se quedó estática en el lugar, mirándola con una ceja levantada.

—¿Qué sucede? —preguntó la unicornio.
—¿No es más fácil usar tu hechizo de teletransportacion?
—¿No será arriesgado para el bebé?
—Para nada, sólo existe riesgo si utilizo mucha magia en poco tiempo, pero como lo harás tu no pasará nada, confía en mí.
—Está bien, sólo porque me lo dices tú ¿eh?

Así, Twilight hizo brillar su cuerno y en un instante estaban devuelta en el portal a punto de ingresar en él.

XXX

Richard se quedó mirando el portal que Twilight había creado tan de repente, quería seguirla a donde fuera que vaya, pero sólo sería una carga. Sin nada que hacer hasta que alguien volviera, fue a la fuente de agua y lavó su cara y pelo, se sentó de espaldas contra la pared cerca de su mochila y cerró los ojos un momento para poder tomarse una pequeña siesta.

Los minutos pasaron y no podía conciliar el sueño, los murmureos de los ponis presentes lo hacía más difícil, sin que se diera cuenta, tres ponis se le acercaron, cubriéndolo con sus sombras combinadas.

—Hola —dijo uno de ellos.
—Hola…—respondió algo extrañado.

El silencio reinó por unos segundos, hasta que Richard rompió el silencio.

—No es por ofender pero, ¿Necesitan algo?
—De hecho si —dijo el doctor Hooves, mientras daba un paso hacia el frente—, queríamos hacerte una pregunta.
—Mmm, claro, adelante.
—¿Tienes alguna remota idea de cuantos ponis asesinaste en estos meses? —preguntó sin descaro.

La pregunta lo sacó de sus cabales, el tono acusatorio le dejo un sabor agridulce en sus papilas, de todos modos no iba a contestar, había cosas más importantes que pensar.

—¿Y bien? —insistió el doctor.
—No voy a responder a eso.
—Oh sí, claro que contestarás —respondió uno que lo acompañaba.
—Sí, contestarás —dijo el otro mientras se acercaban acechantes hacia Richard.

Con un mal presentimiento, el soldado se pone de pie.

—Escuchen, no quiero problemas por favor, si pudieran darme mi espacio…
—Hasta que no nos respondas, no nos iremos —dijo el doctor Hooves.
—Ya les dije que no les voy a responder —respondió Richard.
—Entonces no nos dejas opción —amenazó el doctor mientras que mordía la musculosa del soldado y con un movimiento, lo arroja más adentro del refugio.

Asombrado por la fuerza del poni, Richard se pone de pie, observando como los demás habitantes del refugio hacen un circulo alrededor. De entre la multitud, el doctor y los potros que lo acompañaban salieron decididos a pelear con Richard.

—Nosotros queríamos que nos contestaras una simple pregunta, pero si la única forma de sacarte la respuesta es a golpes, que así sea —dijo el doctor.

Los tres ponis se pusieron en posición de ataque, rameando sus patas en forma amenazadora, Richard no hizo más que ponerse en una posición de pelea, inclinándose un poco hacia adelante con los brazos abiertos. Richard no planeaba hacerle daño a nadie, sólo debía contenerlos pero, ¿Por cuánto tiempo? Sin perder más tiempo, el doctor cargó contra Richard con la intención de embestirlo pero este, se plantó en el lugar, con la esperanza de contenerlo, así, el doctor puso su cabeza de frente y dio de lleno en Richard, para su sorpresa, el soldado, adolorido, pudo contener la embestida.

—En serio no quiero pelear con ninguno, por favor, paren esta locura —dijo Richard tratando de hacer que entren en razón.

Pero el doctor quería seguir, los pies de Rick empezaban a ramear por la fuerza.

—Entonces no me dejas opción —dijo Richard, agarrando al doctor del inicio de sus piernas delanteras y con algo de fuerza, lo levantó lo suficiente como para arrojarlo de la misma manera, aunque menos distancia de lo que esperaba.
—No se queden ahí parados, ¡atáquenlo! —exclamó el doctor mientras se reincorporaba.

Los otros dos empezaron a correr en círculos alrededor de Richard mientras que este sólo podía esperar a que alguno atacara. Sin previo aviso, uno de los ponis rompe la formación y atacó por la espalda de Richard, el cual sólo atinó a saltar a un lado para evitar ser atropellado, lo mismo pasó cuando el otro poni lo atacó de frente, utilizó más fuerza de la esperada cuando apartó al doctor de su camino. Pero la tercera era la vencida, cuando se reincorporó, el doctor estaba parado en frente de él, como si lo invitara a pelear, como último recurso, Richard dio un giro y golpeó el cuello del doctor con una patada de talón teniendo la bota puesta, pero parecía que no hizo efecto alguno al ver que un pequeño círculo mágico cubría la zona del impacto.

—¡Oye, eso es trampa, aquel unicornio te está ayudando!
—La vida no es justa, ¿cierto? —dijo el doctor que mordió el tobillo de Richard.

Con un rápido movimiento, lo hizo girar al mismo tiempo que sus cómplices se inclinaban en sus patas delanteras para dar una patada con las traseras, como cuando Applejack bajaba las manzanas del árbol.

Indefenso y sin posibilidades de escapar, Richard sólo se resignó a esperar el golpe, mientras que en su mente recordó una advertencia que le dijeron antes de ir a la batalla de Ponyville.

"La patada trasera de los ponis no son tan fuertes como las de un caballo, pero provocan tal dolor que podrían dejarte cojeando si te dan en una pierna, te podrían dormir un brazo y provocar un desmayo si te dan en la cabeza, si pelean cuerpo a cuerpo con alguno, asegúrense de mantener su distancia y acercárseles sólo cuando estén seguros que no recibirán daño, el cuello es el lugar indicado para atacar, tanto con un arma de fuego o blanca, como con una llave."

Un golpe certero retumbó en toda la cueva, seguido de un silencio de ultratumba. Richard estaba con los ojos cerrados, no sentía dolor alguno, sabía que lo golpearon pero ¿Por qué no sintió dolor?

Lentamente abrió sus ojos, descubriendo que un campo de fuerza violeta se interpuso en el camino de la patada de aquellos ponis.

—¡Alto!

Rápidamente un aura violeta rodeo a Richard y lo levitó lejos de ellos al mismo tiempo que lo encerraron en una burbuja.

—¿¡Que está sucediendo aquí!? —exclamó Twilight.
—Qué bueno que llegaste Twilight, este humano intentó escapar y cuando intentamos contenerlo, nos empezó a dar pelea, sólo nos estábamos defendiendo —dijo el doctor.
—¿Eso es cierto Richard? —preguntó Twilight, esperando que no fuera cierto.
—¿Qué? Claro que no, yo estaba recostado en la pared cuando se me acercaron y me preguntaron algo que no quise responder y me atacaron, yo sólo me defendí pero no salió tan bien como esperaba —dijo reconociendo que era demasiado para él.

Twilight meditó las respuestas de ambos.

—Twilight, ¿No pensarás creerle a ese… invasor, cierto? Piensa en todo el daño que su especie ha causado en tan poco tiempo —argumentó el doctor Whooves.

El rostro de la unicornio reflejaba seriedad, pero sus ojos eran una ventana para su mente que estaba entre la espada y la pared. Por un lado, se encontraban los ponis refugiados que clamaban al viento por ayuda y del otro, lo que ella consideraba como la última esperanza para salvar Equestria y aunque tenía toda su confianza, no cambiaba lo que realmente era, un humano, y si había aceptado ayudarlas, cabía la posibilidad de que fuera sólo para salvar su trasero de la muerte, no lo sabía, eran especulaciones resultado del estrés y la situación actual.

—Escúchame Twilight, tu sabes por todo lo que pase antes de llegar aquí, no fue un plan elaborado para encontrarlas y dar aviso para capturarlas, yo quise ayudarlas, yo quiero ayudarlas —guardó un momento de silencio—, pero si consideras que te he mentido, haz conmigo lo que debas —dijo cerrando los ojos.

Al instante deshizo la burbuja y dejo caer a Richard desde dos metros de altura, sin intenciones de pararse siquiera, esperó que Twilight le aplicara cualquier castigo.

Se acercó lentamente al soldado con una mirada indescifrable, su cuerno brillaba, listo para lanzar un hechizo, se puso frente a él, compartiéndole esa mirada incomprensible y disparó su magia, encerrando tanto al doctor Whooves como a sus secuaces en un campo de energía mágica.

—¿¡Pero qué haces, él es el enemigo!? —gritó furioso el doctor.
—Twilight, pensé que…—dijo Richard siendo silenciado por la unicornio con su casco.
—Sé que decías la verdad.
—¿Cómo lo supiste?
—Eres un terrible mentiroso ¿recuerdas? Sé que si intentabas mentir en algo como esto te ibas a delatar tarde o temprano.
—Gracias Twilight —dijo Richard mientras se arrodillaba rápidamente y abrazaba sorpresivamente a la unicornio.

Anonadada en muchos sentidos, correspondió el abrazo, mientras que Cadence miraba la escena con cierta ternura.

—Twilight, ¿No me vas a presentar? —preguntó Cadence
—Ah sí perdón —dijo rompiendo el abrazo algo avergonzada—, Richard, ella es la princesa del imperio de cristal Mi Amore Cadenza, Mi Amore Cadenza él es nuestro aliado y esperanza Richard Senedor.
—Es un gusto princesa Mi Amore Cadenza —dijo Richard mientras hacia una reverencia.
—El gusto es mío Richard, pero puede decirme Cadence, en esta situación no es necesario tantas formalidades.
—Está bien, Cadence —contestó Richard.
—Ella nos ayudará abasteciendo a nuestras tropas de armas y armaduras —señaló Twilight.
—Entiendo —dijo confundido.
—¿Y dónde están tus amigas? Espera ¿Dónde está Celestia y Luna? —preguntó extrañada.
—Están haciendo misiones que les asigné, no deberían tardar en regresar.

Y como si las deidades del universo la hubieran escuchado, Celestia atravesó su portal junto con Chrysalis, los ponis se asustaron y corrieron a refugiarse en las cuevas y rocas cercanas, teniendo en cuenta la reacción que tendrían sus súbditos, Celestia exclamó.

—¡Queridos ponis, no deben temer, la reina Chrysalis ha ofrecido su ayuda para expulsar a los humanos de Equestria!

Inseguros y temerosos, los ponis salieron de sus escondites y fueron a agradecer la ayuda de la reina de los simuladores quien, no muy acostumbrada a tanta atención, les dijo:

—Sí, sí, no me lo agradezcan, también debo velar por mi gente.

Al instante sus ojos se posaron en Richard y se acercó para "inspeccionarlo"

—Con que aquí está el mono afeitado del que me hablaste, no parece la gran cosa —dijo mientras que acariciaba los brazos y el torso de Richard con sus agujereadas extremidades, Twilight frunció el ceño ante la actitud de la reina.
—Ahora esta desarmado por completo y no representa amenaza alguna, pero los demás si tienen las herramientas de destrucción sin contar que su número es desconocido, pero fue suficiente para conquistar Canterlot y Ponyville —dijo Celestia.
—Con que ellos pudieron lo que yo no, me intriga —dijo mientras lo olfateaba, el señor de Twilight se hacía cada vez más evidente.
—¿Es normal que me sienta débil? —preguntó Richard mientras parecía que sus fuerza le fallaba.

Celestia vio como el cuerno de la reina tenía un tenue brillo verde, entendiendo la situación.

—Chrysalis, aléjate ahora mismo de él —advirtió.
—Mmm, delicioso, si tienes amor para dar, pero bueno, sólo lo estaba probando, su corazón es tan fuerte como su voluntad, un gran guerrero, lástima que sea tan escuálido.
—Oye, tengo 75 kilos de músculos —dijo Richard mientras intentaba en vano, sacar algún musculo de sus brazos.
—Lo que tú digas, flacucho —respondió Chrysalis.

Luego de apartarse del humano, Chrysalis notó como si alguien la fulminara con la mirada, efectivamente, Cadence estaba mirando a la reina con ira causada por los sucesos de su boda. Aprovechando su distracción, la alicornio rosa embistió a la reina y la llevó hasta la pared más cercana, parándose sobre sus patas traseras, Cadence usó una de sus piernas superiores para hacer presión en el cuello de la simuladora quien mostraba signos de dolor.

—¡Espera Cadence! —gritó Twilight tratando de separarlas, pero muy en el fondo, quería dejar que su cuñada se hiciera cargo de ella.
—¡Ya basta! —ordenó Celestia, que se interpuso entre ellas, liberando a Chrysalis.
—¡Ella se merece eso y mucho más! —dijo Cadence.
—Tal vez, pero ahora es nuestra aliada y debemos de lado nuestras diferencias para poder asegurar un futuro a Equestria ¿Lo olvidaste? —dijo Celestia.
—Está bien, pero te estaré vigilando —advirtió Cadence, mientras la señalaba con su casco— Y en todo caso, ¿Para qué necesitamos a la reina de los parásitos? —preguntó.
—Mis simuladores son muy útiles para pelear, además de que podemos sacarles provechos a su capacidad de simular en el campo de batalla —dijo Chrysalis haciendo caso omiso a lo de parasito.
—¿B-batalla? —preguntó Richard nervioso.
—Sí, para la batalla, sólo queda esperar a que la princesa luna traiga los elementos.

Desde el hueco del techo, Luna hizo su aparición, trayendo consigo un gran armario, lo depositó en el suelo y se acercó a su hermana.

—¡Hermana! —exclamó Celestia mientras le daba un gran abrazo.
—Tranquila Celestia, me asfixias —rogó Luna.
—Lo siento.
—¡Luna! —exclamó Cadence mientras la abrazaba más fuerte que Celestia.
—Oh no, no otra vez —dijo Luna, haciendo que su sobrina la soltara de la vergüenza.
—¿Los trajiste? —preguntó Twilight.
—Por supuesto Twilight, aquí están —respondió mostrando una cajita adornada.

Twilight la abrió para asegurar que los elementos estaban allí, su sonrisa de oreja a oreja dejaba en claro que si se encontraban en la cajita.

—Oye Luna, ¿Dónde está el ingeniero? —susurró Celestia en su oído.
—Insistió en que quería hacer una entrada espectacular, así que se metió dentro en espera de que la abras —dijo Luna devolviéndole el susurro.
—Pues, espero que tenga suficiente aire allí adentro, porque todavía es algo pronto para abrirla —dijo mientras reía disimuladamente.
—Oiga princesa ¿Qué hay adentro de ese armario? —preguntó Twilight.
—Te lo mostraré después.
—Veo que tus amigas todavía no aparecieron Twilight Sparkle —dijo Luna.
—Ya deben estar por llegar, estoy segura, puedo sentirlo —aseguró Twilight.

Sorpresivamente, de los portales, emergieron Pinkie, Rainbow, Applejack, Rarity y Spike. Twilight corrió para darles un abrazo grupal, al separarse debía preguntar:

—¿Cómo les fue?

Y antes que contestaran, hicieron su aparición el jefe Thunderhooves, el gobernador de Fillydelphia, Silver Boss, el gobernador de Manehattan, Blue Fire y la misteriosa yegua que mantuvo cautiva a Rainbow en Cloudsdale.

—¿Quién es el encapuchado? —preguntó Twilight.
—No te preocupes, es la gobernadora de Cloudsdale, la excéntrica pero excelente líder de los pegasos, la señorita Storm Cloud —dijo Rainbow mientras la pegaso se saca la máscara dejando ver a una yegua de ojos celestes, con melena de rulos de color gris oscuro y piel blanca como una nube.
—Mmm, ¿Celestia, podrías hacer mi portal un poco más grande?

Sin cuestionar, agrandó el portal de Spike, permitiendo que la cabeza del dragón anciano que lo defendió se hiciera presente

—Señores gobernantes, bienvenidos —dijo Celestia en un tono formal.
—Siempre es un placer querida monarca del sol —dijo Blue Fire mientras hacia una reverencia.
—Ha pasado tiempo desde la última aburrida reunión de funcionarios ¿Cierto Celestia? —dijo Silver Boss mientras le hacía reverencia.
—Su sola presencia enorgullece al pueblo búfalo princesa —dijo el jefe Thunderhooves mientras la reverenciaba.
—Oh monarca, no tengo título de gobernante, sólo soy un viejo dragón que es respetado en el lugar de migración, igual me llena de dicha estar en su presencia —dijo el dragón anciano inclinando un poco su cabeza.
—Es un placer estar frente a una deidad como la suya oh monarca del sol y diosa de los amaneceres, me postro ante usted como su humilde súbdita —dijo Storm Cloud, imitando el mismo gesto de respeto hacia la princesa.
—Agradezco que vinieran hasta aquí por los sucesos recientes, los elementos fueron a su búsqueda para solicitar apoyo y lograr desterrar de una buena vez a los humanos. —dijo Celestia— Él es Richard Senedor, nuestro aliado humano que nos brindó apoyo de logística.
—Un gusto saludarlos caballeros, me honra estar de su lado —dijo Richard educadamente.
—Mi hermana Luna que rescató los elementos de la armonía del castillo de Canterlot.
—Es un placer volver a ver a los gobernantes —dijo Luna con dicha.
—Ella es la princesa Mi Amore Cadenza del imperio de cristal, nos brindará equipamiento militar único en su especie.
—Distinguidos caballeros —dijo la princesa mientras hacia una reverencia.
—Y ante ustedes esta la líder de los simuladores, la reina Chrysalis.

Los gobernantes se miraron entre sí con caras dudosas, pero entendieron que si la princesa confiaba en ella, ellos también debían, se inclinaron a sus pies.

—Creo que podría acostumbrarme a esto —bromeo Chrysalis.
—Ella es mi fiel y más prometedora alumna, el elemento de la magia, Twilight Sparkle.
—Un gusto estar frente a personas de tan alto rango —dijo Twilight mientras hacia una reverencia.
—Y a su lado, está el elemento de la bondad, la señorita Fluttershy... ¿Fluttershy? Si tu estás aquí ¿Dónde está Discord? —preguntó Celestia.

Apareciendo desde atrás, Discord hizo su aparición con rayos, relámpagos y una gran risa maléfica, asustando a los elementos y a los gobernantes, excepto a Chrysalis, el dragón anciano y Fluttershy que ya esperaba algo así de él.

—Debieron ver las caras que pusieron, no tiene precio —dijo mientras reía por lo sucedido.
—Y él es Discord, quien se ofreció para ayudarnos —dijo Celestia con un suspiro, concluyendo así las presentaciones.
—¿Entonces que decidieron gobernantes? —preguntó Twilight algo impaciente.

Ellos se miraron entre sí, sabiendo que venían todos por el mismo motivo y con la misma respuesta.

—Creo hablar por todos cuando digo que estamos dispuestos a sacrificar todo, con tal de salvar a Equestria, yo estoy con ustedes —dijo Silver Boss extendiendo su casco al centro.
—Yo también me uniré —dijo Blue Fire superponiendo su casco con el de Silver.
—Mi pueblo correrá a su lado —dijo el jefe Thunderhooves acercando su cuerno.
—¡Los pegasos apalearemos a cada tonto humano que se nos meta en nuestro camino! —dijo Storm Cloud mientras posaba su casco encima del cuerno.
—Mis armas y armaduras protegerán y armarán a nuestros valientes soldados —dijo Cadence juntando su casco con los demás.
—Mis simuladores les servirán en todo lo que este a su alcance —dijo Chrysalis acercando su casco.
—Usaré mi poder para confundir y asustar a esos tontos monos sin pelo —dijo Discord poniendo su garra también —sin ofender— dijo mirando a Richard.
—El fuego de mí y de mis hermanos incineraran todo a su paso —dijo el dragón que acerco su cabeza y apoyo el cuerno que salía de su barbilla.

Todos miraron a Richard, esperando que también se les uniera, pero este los miraba desconcertado, ¿Era cierto lo que habían planeado? ¿Asesinar y masacrar a cada uno de sus hermanos en batalla? Ciertamente era algo que no se lo esperaba, en lo más profundo de su ingenuidad, rogaba que sacaran a los humanos de una forma que no generara tantas víctimas. Pero se equivocó y ahora, las ponis aguardaban que se les uniera para cumplir con su sangriento deber, deber que él escogió por voluntad propia, su mente era un desorden, ¿Qué se suponía que debía hacer?

Twilight notó que algo no andaba bien y se apresuró a preguntar.

—¿Sucede algo Richard?
—No sé si podré…
—¿A qué te refieres con que…
—¡No quiero matar a aquellos que considero mis hermanos, mis camaradas, mis amigos! —gritó Richard, haciéndose audible en toda la cueva.

Twilight se asustó pero mantuvo la compostura.

—Escucha, nos ayudaste en todo lo que pudiste, nosotras te admitimos y te dimos nuestra confianza, necesitamos que vayas al campo de batalla con nosotras, por favor —dijo Twilight.
—¿¡Acaso eres sorda o solamente tonta?! ¡Ya te dije que no quiero matar a ninguno de ellos! —Exclamó furioso.
—Por favor, sólo escúchame…—dijo Twilight mientras se acercaba lentamente.
—¡Aléjate de mí yegua estúpida! —volvió a gritar mientras apartaba bruscamente a Twilight de su lado.

Totalmente herida y ofendida, Twilight salió corriendo del lugar, adentrándose en una de las cuevas mientras las lágrimas recorrían salvaje su rostro y se quedaban en el camino.

Richard no lo dudó, se dio media vuelta, y se adentró en otra cueva, alejándose lo más posible del lugar, dejando atrás a muchos ponis confundidos por su actitud.


Y hasta aqui llego el capitulo señores, espero que les haya gustado.

Como dije mas arriba, se ataron los cabos sueltos pero no significa que no puedan surgir situaciones como el final de este capitulo, y aunque me rompa el corazon ver a Twilight llorar, tuve que dejar a un lado mis sentimientos bronys, al menos por ahora.

Y en este apartado, doy las gracias a los reviews en el capitulo anterior por parte de:

FoxOxidian: No se como responder eso, sólo dire que no pueden desconectar el portal por razones que especificare mas adelante.

Sg91: Y claro que fue resuelto, a los golpes xD.

DarkKayser: Gracias y si, el plan dependia de cuantos se unieran, pero aun falta una parte que no fue revelada todavia.

Tailsy Chan por partida doble: Si, los dragones van a entrar a la pelea pero no, no sera contra los F 22, una, porque es la misma condicion que me impide responderle a Fox, por ahora, digamos que no es posible por el tamaño del portal, y dos, porque esos aviones estan adelantados a la epoca que se narra el fic... Whoops, creo que dije demasiado. Por otro lado, Spike dijo eso de los humanos para despertar el lado codicioso de sus hermanos dragones y hacerlos pelear por lo unico que lo harian, sus tesoros, y parece ser que le funciono, pero si, los humanos somos codiciosos en cierto aspecto. La razon por la cual invadieron Equestria ya esta explicado algunos capitulos mas atras.

Sigan tratando de adivinar lo que va a pasar, seguramente no se esperaron el final de este cap, me gustaria ver mas participacion, en una de esas les robe sus ideas y las haga pasar por mias (?

Quiero usar este pequeño espacio para agradecer los reviews dejados en mi fanfic Oneshot que publique hace unos dias atras por parte de:

knarrenheinz: Gracias por las palabras de apoyo.

Leon Grey: Gracias y si, es para pensar y reflexionar un poco, y como sera que hace mucho que no leo My little Dashie que recien me entero que su final de serie es a las 8 temporadas xD

Si alguno esta interesado en leer el Oneshot, puede hacerlo ingresando en mi perfil y buscarlo desde alli, no es tan largo como este fic, pero le puse mucha emocion.

Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review y compartanlo con sus amigos, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "Exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por fb.

Hasta la proxima, se despide, Exelion.