Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.


EL OCASO DE LOS DIOSES

...

Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE


[Capítulo 9: Bilis de Armadillo]

...

"Nueve terribles canciones
del glorioso hijo de Bolthor aprendí
y un trago tomé del glorioso vino (*)
servido por Odrerir.
"

- (Las palabras del Altísimo: Hávamál)


Flashback…

Nunca lo planeó pero tampoco pudo haber sido de otra forma, mucho menos cuando la vio tan entretenida contándole una historia al pequeño Teddy.

- ¿Te quieres casar conmigo?- le preguntó de la nada.

Hermione se giró para ver al hombre con la confusión impresa en sus facciones.

- ¿Qué?- preguntó interrumpiendo su relato, el pequeño metamorfomago cerró sus ojos sin notar el alboroto.

- Cásate conmigo Hermione Granger- le pidió con mayor resolución acercándose a la sorprendida mujer.

- ¿Estás loco?- fue su respuesta instintiva.

- Muchos piensan que sí, especialmente en nuestro 5to año cuando el Fudge se encargó de que así fuera- asintió con su peculiar sentido del humor.

- Harry, es un mal momento- aclaró ella tratando de hablar en un susurro para no despertar a Teddy- Estás en medio de tu entrenamiento para auror, yo estoy quemándome las pestañas con tantos exámenes de Leyes Mágicas, Ron apenas nos habla y Ginny sigue recuperándose en Hogwarts, además Teddy necesita toda la atención que puedas darle- enumeró cada vez más frustrada.

El hombre simplemente le sonrió, era una de esas sonrisas que le decían cuánto la quería, una que no muchos habían visto y que sin duda había heredado de su padre.

- ¿Qué te parece en Navidad? Podría ser algo polémico pero siento que es nuestra fecha especial- siguió como ignorando los comentarios de su novia.

Hermione suspiró y se levantó de la cama de su sobrino, se aseguró de arroparlo antes de salir de su cuarto y caminar hacia la cocina con Harry atrás de ella.

- No recuerdo haberte dicho que sí- soltó sacando la tetera para calentar algo de agua.

- ¿Entonces me dirás que no?- preguntó el otro mirándola desde el marco de la puerta, se veía demasiado relajado como para ser verdad.

Demonios, toda esa conversación parecía ser un sueño.

- No- negó al tiempo que sacaba un sobre de su té preferido.

- ¿No no o sólo no?

- ¡Harry!- exclamó sin querer iniciar un juego de palabras- ¿De dónde vino esta idea? Somos muy jóvenes para casarnos y…

- ¿Me amas?- la interrumpió el ojiverde sin perder tiempo.

Hermione detuvo su parloteo y dejó el té de lado, miró a su novio y no hubo titubeos en su respuesta.

- Sí, te amo- declaró sencillamente.

- También te amo, así que nada más importa- dijo como si fuera una verdad absoluta- Todo lo demás caerá en su lugar con el tiempo, pero no quiero esperar más para iniciar una vida a tu lado; te amo y quiero ser egoísta para llamarte esposa- declaró.

Ella le sonrió con dulzura.

- Navidad será definitivamente una fecha polémica- declaró finalmente.

- ¿Quieres decir que…?

- Sí, me casaré contigo Harry Potter- afirmó segura de lo que decía- No sé qué nos depare el futuro pero quiero estar a tu lado para descubrirlo- agregó.

Harry se acercó para aferrarla entre sus brazos y darle un beso en la boca con una pasión abrasadora.

Nada más importaba y juntos forjarían su futuro.

Fin del Flashback…

James estaba preocupado.

Había ido a buscar a su madre en cuanto regresaron y la había encontrado en su despacho con una expresión extraña.

- ¿Encontraste a tu mamá?- le preguntó su padre mirándolo con intriga.

- No, no la encontré- mintió pues la realidad era que había intentado hablarle pero algo en su aura se lo impidió y salió del despacho sin que ella lo notara.

- Bueno debe estar por ahí, acomoda los regalos alrededor del árbol mientras tanto yo terminaré de decorar- le sonrió el hombre entusiasmado ante esa festividad.

James asintió de manera automática, ¿qué se suponía que debía hacer?

- Talvez deberías encoger los regalos papá, son muchos y siguen llegando- comentó Albus señalando la fila de lechuzas que llegaban con diversos paquetes.

- ¡Son muchos!- sonrió Lily también emocionada por la fecha.

- Tienes razón Albus, ¿quieres intentar el hechizo James?- le propuso a su hijo mayor quien lo miró confundido.

- Eso va contra las reglas de Hogwarts- intervino la voz de Hermione quien iba entrando en la sala como si nada.

- Oh, vamos Hermione, nunca sabrán quién lo hizo y si hay problemas nosotros nos encargaremos- le dijo Harry mirándola con sus ojos de cachorro.

La mujer fue desarmada con ese ataque y cedió.

- Está bien, pero que sea rápido- aceptó a lo que su esposo la rodeó con sus brazos por la cintura para darle un sonoro beso en los labios.

- Ya la escuchaste James, date prisa- instó el hombre.

El pelinegro de ojos marrones miró atentamente a su madre, parecía tan tranquila, tan normal…

- Preferiría no arriesgarme- negó totalmente contrario a lo que realmente quería.

Sus padres lo miraron con extrañeza y sus hermanos con confusión, James Potter no dudaría en romper las reglas, mucho menos con la garantía de salir impune.

- De acuerdo- Harry encogió los regalos de un solo movimiento- Hermione, ¿nos haces el honor?- le dijo a su esposa ofreciéndola la brillante estrella que cada año iba en la punta del árbol.

- Creo que es el turno de Lily, ¿quieres amor?- preguntó mirando a la niña a quien se le iluminaron los ojos ante el ofrecimiento.

- ¡Sí!- exclamó tomando la estrella como si fuera un objeto precioso, y es que esa estrella se las había regalado Andrómeda Tonks a los recién casados Potter. Les dijo que su luz jamás se apagaría mientras ellos la alimentaran con su amor, por eso cada año Hermione se encargaba de colocarla en la punta de su árbol recordando que, pese a todo, seguían unidos.

Ese sería el primer año en que la colocaría Lily y, para la pequeña, era un sueño.

- Voy a levitarte cariño, ¿estás lista?- la menor asintió y su padre la hizo volar ante la emoción de la pequeña, la sonrisa de Albus y la distante mirada de James.

Hermione observó a su hijo mayor con preocupación, el chico sintió esa mirada y también miró a su madre, marrón contra marrón, ninguno parpadeó tratando de descifrar al otro.

Nada los delató.

- ¿Llegamos temprano?- inquirió la estruendosa voz de un hombre que salía de la chimenea seguido de su esposa y sus dos hijos.

- Llegas tarde Ron- lo saludó Harry recibiéndolos con gusto- Adelante- añadió al instante.

- Trajimos algunas guirnaldas con nabos para proteger las casa de los winsponts- declaró Luna vestida completamente de blanco lo cual la hacía resaltar más de lo común.

- Eh, gracias- dijo el ojiverde recibiendo las guirnaldas con una incierta sonrisa- Los demás ya están en el comedor y los niños en alguna parte de la casa- ante eso Hugo salió corriendo para buscar a sus primos, Rose se quedó en su lugar y se cruzó de brazos.

- Tío Harry, durante la cena quiero decirte algo- declaró entrando al comedor sin más.

Los tres adultos la miraron desconcertados.

- Juro que es mi hija- declaró Ron- Ha estado así desde que regresó- suspiró.

- Solamente la picó un winspont, es por eso que son tan peligrosos- lo calmó Luna como si nada.

- ¿Debería estar preocupado?- increpó Harry mirando a su mejor amigo quien se encogió de hombros sin saber cómo responder a eso.

- ¿Qué pasa tía Hermione?- preguntó un joven habiendo sido conducido a una habitación solitaria por la mayor.

- ¿Cómo has estado?- lo cuestionó de vuelta.

El joven se extrañó ante la pregunta.

- Mmmm, bien supongo- confesó sin saber las verdaderas intenciones de su tía.

- Sé que quieres pasar todo el tiempo posible con Victorie, pero es importante que hablemos Teddy- le dijo ella con seriedad.

El chico la miró con un aire de culpa.

- Es por lo que le dije a Harry ¿verdad?- ella asintió sin querer darle más vueltas al asunto- No fue mi intensión, simplemente estaba muy molesto…

- Lo entiendo Teddy, te conozco lo suficiente como para creer otra cosa- le sonrió- Sin embargo, lo lastimaste mucho; sabes que Harry y yo te queremos como si fueras nuestro propio hijo…

- Lo sé…

- Pero no somos tus padres- lo interrumpió ella a lo que el chico sintió un conocido dolor en su pecho- Sé que jamás podremos reemplazar a Nymphadora ni a Remus, además tu abuela te adora- señaló empáticamente- Pero necesito que sepas que te amamos y Harry es especialmente sensible en los temas de la familia, él tuvo una infancia muy cruel y una adolescencia trágica; comprende por favor que te protege porque te quiere demasiado, él desea ser para ti lo que él mismo nunca tuvo: una figura paterna- recitó con sinceridad tomando al joven de las manos.

El chico Lupin la miró con sus ojos llorosos repletos de arrepentimiento, Harry era como un padre para él, de hecho, si trataba de visualizar a una figura paterna, el ojiverde era el único que aparecía en su mente.

- Soy un tonto- murmuró.

- No lo eres, Harry tampoco es un santo- le dijo ella con una sonrisa- Algunas veces merece que lo confronten, pero hay otras formas menos drásticas de hacerlo- añadió.

Teddy rio ante eso, sin duda su tía era especial.

- ¿Cómo puedo arreglarlo?- preguntó.

La mujer le acarició tiernamente la mejilla, aquel bebé que sostuvo en brazos fue la esperanza que iluminó su camino luego de la guerra y el verlo convertido en un hombre la llenaba de orgullo.

Debía dejarlo crecer.

- Abrázalo muy fuerte, no tienes que arreglar lo que nunca se rompió- le aconsejó- Recuerda que lo más importante es la familia, hasta en el más negro de los momentos- añadió.

- Lo haré, gracias por siempre estar para hacerme ver mis tonterías- dijo mirándola con cariño- Tú eres como una madre para mí, y te quiero mucho- confesó con el más sincero de sus tonos.

Hermione sintió que sus propios ojos se llenaban de lágrimas, amaba a ese joven con todo su ser.

- Andrómeda se pondrá celosa si se entera de esto- bromeó tratando de relajar la situación.

- Mi abuela lo sabe- fue la seria respuesta de Teddy, misma que sorprendió a la mujer- Regresemos al comedor, seguramente querrán empezar a comer sin nosotros- propuso el peliazul con renovado entusiasmo.

Ella asintió y ambos regresaron con la familia, Victorie abrazó a Teddy y Hermione se refugió en los cálidos brazos de su esposo.

- Familia- el hombre Potter tomó la palabra- A cenar- dijo a lo que todos comenzaron a sentarse.

- Sólo pidan lo que deseen y aparecerá frente a ustedes- indicó la mujer Potter con una enorme sonrisa.

Audrey, quien afortunadamente se encontraba totalmente recuperada, pidió salmón y observó maravillada cómo el platillo se materializaba frente a ella; Percy la besó divertido ante su asombro mientras que la joven Molly no dejaba de observar a su madre pendiente de su recuperación, y Lucy simplemente reía de lo lindo.

Fleur pidió un platillo de su natal Francia sintiéndose gratamente sorprendida cuando lo vio aparecer, su hija Dominique rodó los ojos ante su entusiasmo mientras Louis reía divertido de algo. Bill pidió un poco de carne cruda por un antojo que le surgía de vez en cuando y Victorie simplemente pidió una sopa pues estaba entretenida platicando con su novio.

Andrómeda miraba a la joven pareja mientras un entusiasmado Arthur le explicaba varias cosas de origen muggle a lo que Edward Granger lo corregía en sus aseveraciones; Molly acosaba a Ginny sobre los planes que tenía para tener un bebé de una vez por todas, en ese punto Jean Granger se sumó a la charla ofreciendo consejos sobre varios tratamientos muggle de fertilidad.

Neville estaba sumido en una conversación con Charlie acerca de unas plantas que éste último le había traído desde Rumania; los nativos les atribuían propiedades mágicas pero sólo era una leyenda que el cuidador de dragones gustaba de relatar con entusiasmo.

Angelina trataba de contener su risa porque Fred no dejaba de examinar la nueva oreja de su padre que era la réplica exacta de una de goblin; Roxanne no comprendía por qué su papá había escogido una cosa así, pero se unió a las risas cuando la movió un poco para demostrarles su total funcionalidad.

Luna jugaba con su comida cosa que Hugo no tardó en imitar para la gran frustración de su padre, adoraba a su esposa pero algunas veces no terminaba de comprender el por qué. El hombre Weasley optó por devorar su cena para poder pedir otra ronda mientras su hija Rose apenas tocaba su pasta.

Harry molestaba un poco a su hijo James quien trataba de ignorarlo mientras conversaba con Fred, y Albus le enviaba mirada tensas a Rose, a lo que Lily murmuraba algo con Lucy.

Pronto, todas las conversaciones se mezclaron y las personas también, se conocían de tanto tiempo que no les era desconcertante pasar de una plática a otra, o que alguien robara algún bocado de su platillo para probarlo siempre que avisara.

De pronto, se escuchó que el reloj mágico anunciaba la media noche y todos callaron para escuchar el sonido que marcaba el inicio de la Navidad.

- ¡Feliz Navidad y Feliz Aniversario!- exclamaron los presentes para beneficio del matrimonio Potter.

- Feliz aniversario amor- le dijo Harry a su esposa besándola en la boca ante el aplauso colectivo.

- Feliz aniversario- le respondió ella sin dejar de abrazarlo, lo amaba tanto que dolía.

- ¡Bésala!- gritó George de la nada mientras un sonrojado Teddy sostenía entre brazos a una sonriente Victorie, ambos bajo el hechizo de un muérdago.

El joven metamorfomago tragó saliva al ver la seria mirada de su tío Bill, pero Victorie no esperó más y le plantó un gran beso en los labios.

- Ya veo quien llevará los pantalones en esa relación- le murmuró George a Ron a lo que Angelina le dio un golpe en el brazo- Basta de violencia, mujer- se quejó.

- Compórtate- le reprendió ella a lo que Ron soltó una carcajada.

Entre gritos y aplausos, Hermione sintió que otra oleada de melancolía la inundaba pues sus pequeños ya habían crecido, su mirada chocó con la de Fleur quien lloraba de dicha al ver a su hija tan feliz.

Ambas se sonrieron con entendimiento.

Todo era dicha hasta que alguien se aclaró la garganta tratando de llamar la atención.

- Tío Harry, tengo que decirte algo importante- inició la niña con un gesto tan serio que los demás callaron.

- Espero que no diga que está enamorada de él…- murmuró George en medio del silencio.

- Cállate- esta vez Ron lo golpeó en el brazo a lo que Rose se puso roja cual tomate pero no respondió a ese comentario.

- Rose, es Navidad…- inició Albus sabiendo exactamente qué era lo que su prima le diría a su padre.

- No me interesa, dije que se lo diría a todos en las fiestas- espetó con amargura.

- Dime Rose- asintió Harry manteniendo su gesto amable.

- Albus es amigo de Scorpius Malfoy- soltó con un dramatismo innecesario.

Nadie dijo nada durante unos segundos.

- ¿Eso es todo?- increpó George sin poder mantenerse callado.

- ¡Es un Malfoy!- enfatizó la menor frustrada ante la falta de reacción, solamente Ron parecía aliviado pues por un segundo creyó que su hija les diría que se iba a casar o algo así.

- Nosotros ya lo sabíamos papá, pero no lo consideramos importante- James defendió a su hermano siendo secundado por dos de sus primos.

- A decir verdad, también yo lo sabía- declaró Harry con ligereza- No creo que eso sea algo malo, Albus puede escoger a sus amistades libremente- añadió mirando a su hijo con cariño.

Entonces la atención se centró en Hermione quien, divertida, decidió hacer algo de drama.

- ¿Ahora me miran a mí?- increpó- Primero era todo Harry ¿no?- añadió cruzándose de brazos y Albus temió lo peor por un segundo.

- Porque el tío Harry es más temperamental tía, pero veo que no le importa- espetó Rose sin preocuparse por el respeto a sus mayores y eso; quizás su tía fuera la más sensata de todos e hiciera entrar a su primo en razón.

- Albus, te hemos educado para que formes tu propio criterio- inició mirando a su hijo- Confío en que eres sensato y no te dejas llevar por prejuicios- aprobó finalmente.

El pequeño ojiverde sonrió aliviado, sus padres eran los mejores padres del mundo.

Rose, al ver la poca reacción que su comentario provocó, se puso aún más colorada de lo que ya estaba pues no podía creer la ceguera de su propia familia. ¿Acaso no veían que un Malfoy sólo significaba problemas?

- ¡Papá!- bramó la menor.

Ron saltó en su silla al escuchar semejante grito y no supo si debía consolarla o reprenderla por su falta de respeto, claro que detestaba al hurón pero su hijo no parecía ser un mal chico…la azul mirada de su hija lo estremeció.

- Eh, err, Albus, mmm, no más dulces gratis para ti- declaró con algo de duda.

Rose se enojó más si eso era posible, parecía que explotaría en cualquier momento; y ese fue el momento en el cual Luna decidió intervenir, se acercó a su hija y la rodeó con sus brazos, le susurró algunas palabras en su oído y la niña pareció entrar en un trance, su cuerpo se relajó y sus ojos se cerraron.

- Iré a acostar a Rose, no nos esperen- anunció la rubia en completa calma.

Todos los niños observaron cómo su excéntrica tía (en el caso de Hugo su madre) se llevaba a una inconsciente Rose, y tuvieron algo de miedo.

Los demás, acostumbrados a ese tipo de cosas, decidieron recobrar la calidez del ambiente y seguir con las pláticas triviales.

En medio de la alegría, y luego de la breve tensión provocada por su sobrina, Harry se escabulló entre la multitud que lo rodeaba, sabía que notarían su partida pero no le importaba.

Molly observó como el joven hombre al que consideraba como otro más de sus hijos, se escapaba sutilmente de su propia casa, tras él una conocida sombra lo siguió diligentemente; sabía a donde se dirigían, todos los años en esa misma fecha hacían lo mismo, era uno de sus rituales más privados. Si hubo un tiempo en el que dudó que ese par era el uno para el otro, ese evento la convencía de que lo eran.

Harry se puso su capa de invierno y salió a la calle mirando al cielo para contemplar la nieve que ya cubría todo de blanco. Avanzó por las tranquilas calles del Valle Godric saludando a una o dos personas que estaban afuera; pero no se detuvo hasta llegar al cementerio del pueblo.

La puerta de la entrada no tenía candado, así que la abrió sin problemas, de la nada, una mano enguantada se aferró a la suya y miró a su esposa colocarse a su lado, iba vestida con su propia túnica de invierno y con una bufanda a juego.

Ella le sonrió.

En ese momento, dejaron de ser los Potter y regresaron a ser sólo Harry y Hermione, dos jóvenes que abandonaron su pasado, sacrificaron su presente y luchaban por su futuro.

Ambos entraron al cementerio recorriendo un conocido camino con deliberada lentitud, sus pies se hundían en la nieve dejando huellas a su paso; no se molestaron en mirar las otras lápidas pues solamente una tenía un gran significado para ellos.

La gran lápida se erguía orgullosa en medio de muchas otras, pero ésta tenía unas palabras que la hacían única entre las demás:

'James y Lily Potter'

'El último enemigo que debe ser vencido es la Muerte'

- Hola mamá, hola papá- saludó Harry con la más triste de sus voces mientras el vaho salía de su boca- He venido a visitarlos como cada año desde que supe dónde encontrarlos- declaró- Y no pasa ni un solo instante en el cual no le agradezca a Merlín el haberme dado unos padres tan valientes como ustedes, porque es gracias a ustedes que yo vivo. Que pude vivir para conocer la felicidad junto a la mujer que amo- en ese punto apretó la mano de su esposa- Ahora que tengo hijos, comprendo cuánto debieron de amarme y lo mucho que les dolió el tener que dejarme solo…los entiendo y los perdono, los admiro y los amo con todo mi ser- las lágrimas escurrieron libres de sus verdes ojos- Denle mis saludos a Sirius, a Remus, a Tonks, a Fred y a todos los que están con ustedes…Feliz Navidad- agregó en un susurro.

Entonces Hermione se arrodilló frente a la tumba para conjurar una hermosa guirnalda de rosas blancas, tal como lo hizo la primera vez que fueron a ese lugar y como llevaba haciendo desde hace 19 años. Harry le dedicó una mirada de profundo agradecimiento, no necesitaban de palabras en ese momento.

Se quedaron ahí, tomados de la mano en medio del cementerio mientras la nieve los cubría poco a poco de blanco. Cualquier cosa que se dijeran era intrascendental pues ese momento lo significaba todo: su amistad, su amor, su familia, su mundo…eran sólo Harry y Hermione, dos personas que se amaban tanto y que habían sobrevivido a todo para estar juntos en ese instante.

Eran dos que parecían uno.

A la mañana siguiente, los Potter se levantaron poniéndose los tradicionales suéteres Weasley con la inicial de su primer nombre al frente.

- ¿Qué les parece si jugamos a una batalla de nieve?- le propuso Harry a su familia con entusiasmo.

- ¿Niñas contra niños?- preguntó Lily de manera casual.

- ¡Claro!- asintió su padre a lo que Albus soltó una exclamación inconforme.

- ¿Qué has hecho papá? ¿No recuerdas que mamá siempre gana?- se quejó el pequeño ojiverde a lo que Lily sonreía con anticipación y su madre con suficiencia.

- Eso está por verse- retó el mayor.

- Eso me suena reto señor Potter- intervino Hermione con cierta malicia.

- Porque lo es señora Potter- respondió su esposo en el mismo tono.

- Esto es la guerra- declaró ella corriendo hacia el patio.

James miró a su madre con seriedad, debía hablar con ella.

Hermione apareció en el Santuario con una mirada de resolución, era indispensable que hablara con Cassiopea pues tenía serias dudas en su proceder.

- Hermione, qué gusto verte aquí- la voz de Destino casi la sorprendió pero logró contenerse- ¿Buscas a alguien en particular?- le preguntó caminando hacia ella para saludarla.

Su máscara, como siempre, ocultaba su identidad.

- A Cassiopea- confesó sabiendo inútil ocultar la verdad.

- ¿Tu dolor de cabeza ha persistido?- inquirió como si en realidad le preocupara.

- En parte- asintió.

- Hay algo que te inquieta- le dijo percibiendo ese halo en la castaña.

La aludida puso su mirada en los ojos de Destino y decidió que de nada le servía acentuar su nitidez en ese momento, sabía lo que tenía que hacer….

…por el Bien Mayor.

- Se trata de Draco Malfoy- soltó.

Destino entonces se mostró más interesada.

-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…

Draco no pudo contener una sonrisa al ver a la mujer que dormía apaciblemente a lado, haber tenido la suerte de que ella lo amara era sin duda lo mejor que le había pasado.

- ¿Me estás observando?- la delicada voz femenina fue apenas un murmullo.

- Sí- contestó el hombre sin dejar de mirarla, la mujer abrió sus azules ojos para mirarlo de vuelta.

- ¿Y te vas a quedar solamente observándome?- preguntó nuevamente.

- Feliz Navidad Astoria- le dijo el rubio depositando un beso en la mejilla de la mujer quien ronroneó en su pecho.

- ¿Es lo mejor que puedes hacer?- lo retó ella terminando de despertar para recorrer el pectoral de su esposo con una de sus manos.

- Tú sabes que no- sonrió el hombre con la lujuria emanando de sus ojos color mercurio.

Ella le sonrió de vuelta.

- Será mejor que lo reserves para después- negó- Scorpius te tiene un regalo y se decepcionará si no bajas enseguida- le explicó no sin cierta decepción.

- Podría decirle que nos quedamos dormidos- propuso el otro robándole un beso.

- Vendrá a buscarnos…- replicó ella tratando de resistir la tentación.

- Sellaremos el cuarto- esta vez comenzó a besarle el cuello y tocar su abdomen.

- Draco…- susurró sin poder seguirse resistiendo a sus caricias.

- Será mejor que me recompenses por esto- suspiró el ojigris separándose de la mujer en un intento de controlar su pasión, se colocó su bata de seda y se dirigió al baño- Aunque pensándolo bien, el baño matutino es un ritual que no podemos ignorar- agregó mirándola de reojo.

Astoria le digirió una provocativa mirada y se levantó con él para entrar a la regadera juntos.

Minutos después, el rubio salió de su alcoba matrimonial con una gran sonrisa que se esfumó al cruzarse con su padre en las escaleras principales; Lucius llevaba una bata muy similar a la suya pero en color negro, tenía una taza de té en una mano y el periódico del día en la otra.

- Draco- lo saludó con frialdad.

- Padre- le respondió en idéntico tono.

Intercambiaron una mirada y siguieron su camino, no había Feliz Navidad para ellos.

- ¡Papá!- el pequeño Malfoy corrió a abrazar a su padre mientras desenvolvía sus regalos- ¡Feliz Navidad!- exclamó con sincera alegría.

- Feliz Navidad hijo- le respondió el hombre con una sonrisa- Espero que te hayan gustado tus regalos.

- Mucho, gracias papá- asintió- También tengo algo para ti, mandé a hacerlo pensando en que te gustaría- le informó extendiéndole una pequeña caja cuadrada.

Draco la tomó sabiendo que esa joyería tenía el sello de su madre, pero la abrió admirando un elegante broche plateado en forma de dragón, su único ojo estaba formado por una pequeña esmeralda.

- Es muy bonito Scorpius, gracias- declaró con sinceridad, la única vez que él le había regalado algo a su padre, Lucius lo destrozó frente a sus ojos.

- Tiene forma de dragón porque eso significa tu nombre- añadió el menor.

- En ese caso será mi nuevo broche favorito- sonrió con agradecimiento, si su hijo ya sospechaba lo que era, sería inútil disimular.

Observó a Scorpius atentamente, lo veía tan parecido a él mismo pero con los elegantes rasgos de Astoria, los pómulos altos de su propia madre y la nariz bien cincelada de los Black. Él era lo único bueno que había ayudado a crear en su vida y estaba aterrado de perderlo, pues lo amaba más que a la vida misma.

Arrugó ligeramente su nariz, definitivamente necesitaba poner en marcha su plan de contingencia.

A la media noche se apareció en las orillas de Callejón Knockturn colocándose la capucha para ocultar su identidad, caminó hacia Borgin&Burkes donde el señor Burkes lo recibió como si lo esperara.

- Tienen una hora- fue lo único que dijo antes de conducirlo a un despacho ubicado en la trastienda.

Draco asintió entrando al lugar con recelo, no sabía exactamente a quién encontraría pero esperaba que ese alguien pudiera ayudarlo así que bajó su capucha.

En la única mesa del lugar un hombre lo miró sin disimular su sorpresa.

- ¿Malfoy?- preguntó éste siendo demasiado ingenuo como para ocultar su propia identidad.

- Potter- escupió el rubio maldiciendo a Pansy para sus adentros.

- ¿Tú eres el informante?- preguntó nuevamente sin poder creer lo que veía, Parkinson le había jugado una mala broma.

- Tampoco a mí me emociona saber que tú eres mi nexo del otro lado- bufó el otro sentándose en una silla- ¿Cómo te convenció?- quiso saber refiriéndose a Pansy.

- Me dijo que tú me dirías lo que necesito saber- respondió el ojiverde también tomando asiento- Sabía que estabas involucrado en toda esta basura, lo que me sorprende es que quieras confesarlo- añadió con más dureza.

Draco esbozó una cínica sonrisa.

- Quiero algo a cambio…

- Eso es evidente- bufó el auror- ¿Qué te hace pensar que puedes obtenerlo? Ahora que sé que estás involucrado con los Pilares, podría arrestarte- amenazó sin querer hacer un trato con el hurón.

- No parece que eso te haya resultado hasta ahora, Potter- dijo el otro confiado- Sé que no avisaste a nadie que vendrías aquí y no sabías a quién encontrarías, por lo que no tendrás pruebas de nuestro encuentro ni causa probable para mi arresto- elaboró conocedor de la Ley.

Harry frunció el ceño.

- ¿Qué quieres?- cedió dispuesto a negociar algo que los favoreciera a ambos.

- Inmunidad para mí y protección para mi familia- soltó.

- Protección para tu familia siempre que no estén involucrados y una sentencia reducida para ti- ofreció el otro.

- Protección incondicional a mi familia y la garantía de que no iré a Azkabán ni recibiré el Beso…

- ¿Demasiado duro para tu frágil mente?- retó con una especie de burla.

- No sobreviviré a los dementores, por desgracia mi conciencia es demasiado testaruda- rio el rubio, en verdad temía perder la cordura ante la influencia de esos obscuros seres.

- Tienes un trato, si la información que me ofreces es de utilidad- aceptó su antiguo rival.

- ¿Me das tu palabra de mago?

- Te doy mi palabra de mago- asintió ofreciéndole su mano para cerrar el trato.

Malfoy la estrechó liberando un suspiro de alivio, al menos se había asegurado de proteger a su familia en caso de cualquier tragedia.

- ¿Qué quieres saber?

- Todo lo que sepas de los Pilares- le dijo Potter ansioso de obtener esa información.

- Soy parte de ellos como ya suponías- inició- Cuando me convocaron no sabía su verdadero propósito, tuve que pasar por un rito de iniciación poco placentero…

- ¿Fue como cuando te pusieron la Marca?- preguntó Potter con sarcasmo.

- Si quieres que siga hablando, guarda silencio y escucha- contestó el rubio a lo que el pelinegro calló- El rito me otorgó una marca única, la runa del Defensor- confesó mostrándole la runa en cuestión al levantar su manga derecha- La marca implica una conexión irrompible con los demás, en total somos 15 Pilares: el Destino, el Defensor, la Sabiduría, el Equilibrio, la Nitidez, la Búsqueda, la Astucia, el Caos, el Guerrero, la Templanza, el Espíritu, la Dirección, la Gracia, la Perseverancia y el Poder- enumeró cuidadosamente.

- ¿Qué significan esas runas?- preguntó tornándose serio.

- Implican un don, único para cada uno y en sintonía con nuestra runa personal- aclaró- Seguramente ya habrás visto alguno de estos dones en acción, por ejemplo el Guerrero puede romper cualquier escudo y superar la fuerza de quien sea- explicó de primera mano.

- ¿Cuál es tu don?

- Puedo erigir un escudo impenetrable- le dijo sin rodeos.

- ¿Cómo murieron los mortífagos que han estado enviando al Ministerio?- inquirió sin querer esperar más para resolver ese misterio.

Draco se quedó callado durante unos interminables segundos.

- Esa fue obra de Sabiduría- soltó- Ella puede entrar en la mente de cualquier persona y extraer su saber, pero la persona en sí no puede sobrevivir la extracción…

- ¿Quiénes son? ¿Quiénes son los demás?

- No puedo decirlo…

- Hicimos un trato- le recordó el pelinegro elevando su tono.

- Lo sé, pero literalmente no puedo decírtelo- se defendió el rubio- Cuando nos inician, la magia nos liga a obedecer ciertas cláusulas de confidencialidad…una de ellas es la identidad de los demás- se explicó.

- ¿Una de ellas? ¿Qué otra cosa no puedes decirme?

- No puedo decirte qué buscamos, pero sí puedo decirte que es peligroso- dijo con aprensión- Destino está cerca de encontrarlo y, si lo obtiene, nada de lo que hagamos podrá detenerla; ella quiere el dominio absoluto del mundo mágico y eliminará a todo aquel que se le oponga- declaró con un ligero toque de miedo.

Harry lo miró con gravedad.

- ¿Dónde se ocultan?

- En un lugar al que le llamamos Santuario, está debajo del Támesis pero tiene tantos hechizos de protección que es imposible que alguien más aparte de nosotros pueda entrar- dijo sin sentir que la magia le impidiera revelar ese dato.

- ¿Ustedes enviaron a los licántropos?- siguió con el interrogatorio.

- No lo sé…

- ¿A qué te refieres? ¿Es otra de las cosas que no puedes decir?

- No, es sólo que no lo sé- aclaró- Destino no confía totalmente en mí, hay cosas que no me dice aunque sospecho que sí, ella envió a los licántropos para poder eliminarlos con alguna absurda justificación- el rubio miró al otro con sincera preocupación- Escúchame Potter, ella es sumamente peligrosa y debe ser detenida; aún no estoy seguro de cuál es su don pero debe ser devastador y todos los demás la seguirán hasta el final…

- ¿Por qué tú no? ¿Por qué la traicionas?- se extrañó su interlocutor.

- Porque me importa más mi familia y presiento que Destino no tendrá misericordia con nadie- soltó- Y, por más que te deteste, sé que eres un hombre justo que no dejará que alguien como ella se convierta en un tirano…viví bajo el yugo de uno y no quiero eso para mi hijo- agregó con una apabullante sinceridad.

En ese momento, Harry reconoció al padre que Malfoy llevaba dentro y se sintió identificado.

- ¿Estás dispuesto a hacer una confesión bajo los efectos del Veritaserum?- le preguntó.

- Haré lo que sea necesario, pero debes prometerme que cumplirás tu parte del trato y que no me expondrás tan fácilmente- pidió.

- Tienes mi palabra- asintió el otro.

En ese momento, sin saberlo del todo, Draco dio un paso hacia la luz.

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Victorie leyó una vez más el nuevo informe sobre lo que sucedía en Hogwarts, no había absolutamente nada nuevo y eso era lo más preocupante. Como Premio Anual, debía ayudar a mantener seguro el colegio pero si ni siquiera sabía a lo que se enfrentaba, esa labor se tornaba sumamente complicada.

El sonido de unos golpecitos en su puerta la regresó a la realidad.

- Adelante- concedió.

La alta figura de su padre entró a su cuarto tomando asiento en la silla frente a ella

- Victorie…

- Sé lo que vas a decirme papá, que sigo castigada por ser tan imprudente y poner mi vida en deliberado peligro- lo interrumpió conociendo al hombre.

Bill le sonrió a su hija mayor con ese gesto que lo hacía ver años más joven de lo que era, y que hacían a cualquiera olvidar las cicatrices de su rostro.

- También eso, pero en realidad vengo a hacerte una propuesta- aclaró mirando los ojos claros de la rubia.

- Te escucho- esa parte la interesó y decidió prestar toda su atención al pelirrojo.

- Sabes muy bien que tanto tu madre como yo mismo, luchamos en la guerra pasada y conocemos perfectamente el riesgo que eso implica. En una guerra perdimos a mi hermano Fred, tu madre perdió su ingenuidad para siempre y yo quedé marcado de por vida- enfatizó las cicatrices de su rostro que, con el tiempo, no habían disminuido en lo absoluto- Sin embargo, no me arrepiento de nada porque mi deseo más grande se cumplió, pude tener una familia y ofrecerles un mundo mejor del que yo viví…aunque por desgracia no exento de nuevas amenazas- suspiró.

- Papá- la chica notó el dolor en el gesto de su progenitor.

- Reconozco que heredaste lo mejor de tu madre y de mí- esta vez la miró con renovado orgullo- Sé que eres una adulta y que resientes el que te ocultemos información, así que esta es mi propuesta: te diré todo lo que sepa sobre la nueva amenaza que enfrentamos…- inició haciendo que los ojos de su hija brillaran con anticipación- …si me prometes que nunca te arrepentirás de tus acciones, que asimilarás las consecuencias que éstas traigan y que corregirás lo necesario si está en tu poder- enumeró cuidadosamente.

El mayor de los hermanos Weasley miró a su hija por primera vez como una igual, ya no como su pequeña a la que debía proteger sino como una hechicera capaz de protegerse a sí misma.

- Te lo prometo- le respondió con resolución pues comprendía que su padre le ofrecía la oportunidad de crecer, de dejar atrás la piel de niña para convertirse en mujer.

Ya no había marcha atrás, pero sí mucho camino por recorrer.

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El 30 de diciembre llegó tan rápido que nadie se dio cuenta, cada uno demasiado sumido en sus propios pensamientos, en sus sueños y en sus preocupaciones. Pronto, terminaría el año y daría comienzo uno nuevo.

Hermione se encontraba en la sala de su casa tomando un poco de té para relajarse, sus tres hijos estaba en el jardín jugando nuevamente con la nieve pues parecía que no se cansaban de ella.

- Granger- la cabeza de un conocido hombre apareció en su chimenea logrando sobresaltarla y haciendo que derramara su té en la alfombra.

- Malfoy, ¿qué se te ofrece?- inquirió dejando su taza de lado y mirándolo con duda.

- Tenemos que vernos- instó el otro.

- Estoy con mis hijos- refutó sin querer desaprovechar ese tipo de instantes.

- Es importante Granger, nos vemos en 15 minutos- terminó desapareciendo sin añadir una palabra más.

- ¿Mamá?- la voz de James la tomó por sorpresa y su corazón se aceleró nuevamente, definitivamente ese no era su mejor día.

- ¿Qué pasa James?- le preguntó con una sonrisa.

- Necesitamos hablar- declaró con seriedad, a lo que la adulta detectó que algo no andaba bien.

No obstante, debía acudir a una cita y posponer esa plática.

- De acuerdo hijo, pero ahora necesito salir a conseguir un poco de bilis de armadillo- dijo de la nada, a lo que le menor enarcó una de sus cejas con extrañeza.

- ¿Ahora?- preguntó.

- Sí, ahora- asintió ella levantándose de su lugar para conjurar su capa de viaje- No tardaré, te aseguro que después hablaremos de lo que necesites, ¿puedes cuidar de tus hermanos mientras tanto?- le preguntó a su vez.

El otro asintió.

La mujer se adentró en la chimenea de la sala pronunciando su destino en voz baja y aterrizó en la mansión Malfoy donde el hombre en cuestión ya la esperaba con una copa de vino en su mano.

- ¿Qué es tan urgente Malfoy?- le preguntó sin molestarse en tomar asiento.

El rubio miró a su antigua compañera con extrema seriedad, lo que estaba a punto de hacer podía costarle la vida pero sabía que era parte de su deber.

- Le confesé todo a Potter- soltó.

El silencio invadió la sala y la castaña apretó su boca en un gesto de displicencia.

- No debiste hacer eso- susurró con un matiz peligroso.

Un escalofrío recorrió la espalda del rubio pero mantuvo su compostura.

- Lo hice y no me arrepiento- habló con una seguridad que no tenía- Aunque no puedo revelarle varias cosas, entre ellas las identidades de los demás, tú puedes hablar con él y decirle lo que sabes…

- No- negó al instante.

- Granger- el otro apremió su tono- Esto es peligroso, Destino es peligrosa y no sabemos qué pueda pasar con nuestras familias…sé que me entiendes, eres la única además de mí que todavía tiene familia y sé que deseas protegerla a toda costa- instó- Esta es forma, confesar la verdad y rogar porque los incompetentes aurores puedan detener esta locura…

- ¿Sabes qué implicaciones tiene nuestra runa?- lo interrumpió ignorando sus nerviosos comentarios.

El hombre calló para mirar la runa inscrita en el antebrazo de la mujer, luego miró la suya sin molestarse en levantar su manga.

- Que estamos conectados- dijo.

- Exacto, y que no podemos ocultarnos en ningún lado- completó sombríamente- No estoy de acuerdo con tu decisión, pero eres suficientemente maduro como para saber que todo tiene consecuencias- insinuó.

Eso aceleró el pulso del otro.

- ¿Me delatarás?- quiso saber sin esperar que la antigua gryffindor fuera capaz de una cosa así, de hecho esperaba hacerla entrar en razón y que lo apoyara.

- Destino lo sabe- fue todo lo que dijo y Draco palideció.

- No hagas esto Granger- le pidió casi en súplica- Piensa en lo que pasará con nosotros, si los demás abandonaron a sus familias, nosotros podríamos ser obligados a lo mismo…piensa en tus hijos…

- Has elegido tu camino Malfoy- fue su única respuesta antes de dar media vuelta para regresar a la chimenea- En un mundo mejor, hubiéramos sido amigos- agregó antes de desaparecer entre llamas verdosas.

En ese momento, Draco Malfoy miró a Hermione Potter née Granger bajo una nueva luz: en esos escasos minutos, la chica dorada había cambiado su piel de león por las escamas de una serpiente…y eso era aterrador pues ahora sabía que ella sería un basilisco…

Hermione hizo una parada en el Caldero Chorreante para conseguir la bilis de armadillo y regresó a la chimenea para volver a su casa.

Cuando puso sus dos pies sobre la alfombra de su sala, alguien la estaba esperando.

- ¿Encontraste lo que buscabas?- la voz de su hijo mayor sonaba escéptica y sus ojos marrones estaban llenos de acusación.

- Sí, gracias por tu preocupación- asintió mientras se quitaba su capa de viaje para dejarla en el perchero.

- ¿Podemos hablar ahora?- su hijo la detuvo antes de que pudiera salir del lugar y ella lo miró recordando que efectivamente tenían una plática pendiente.

- Vamos a mi despacho- invitó presintiendo que su migraña iba a atacarla en cualquier momento y prefería beber una copa de vino antes de su poción.

James la siguió con el ceño fruncido, su madre se veía agotada como si su reciente salida le hubiera robado años de vida; lo que más le extrañó fue verla servirse una copa de vino y comenzar a beberla frente a él.

Sus padres raramente tomaban alcohol frente a sus hijos.

- ¿Me dirás a dónde fuiste realmente, madre?- inquirió el menor sin sentarse ni despegar la vista de la mujer

Ella terminó de beber su copa de vino y esbozó una leve sonrisa, su hijo no era ningún tonto.

- ¿De eso quieres hablar?- preguntó de vuelta.

- ¿Qué está pasando?- soltó el joven sin querer entrar en un juego de palabras que sabía perdería.

Hermione lo miró dejando su copa para sentarse en la silla tras el escritorio, no había pergaminos a la vista sino únicamente un par de fotografías de su familia además de algún libro que dejó olvidado.

- Tendrás que ser más específico James- dijo incapaz de confesarle la verdad a su querido hijo.

- Te ves cansada todo el tiempo, sé que estás teniendo pesadillas y que vas a reuniones secretas- confesó decidido a ser directo, se acercó al escritorio de su madre para encararla- Hoy no saliste únicamente por bilis de armadillo- agregó en tono acusatorio.

- ¿Piensas estudiar para ser auror?- lo cuestionó fuera de tono.

- Madre- instó el otro sin querer perder el enfoque de la conversación.

- James- ella pronunció su nombre con la misma seriedad- Hay cosas que no entenderías…

- Pruébame- retó con resolución y haciendo salir el carácter testarudo que había heredado de sus dos padres.

- No lo soportarías hijo, es mejor que olvides tus infundadas sospechas- le aconsejó con tranquilidad.

La magia impregnó el lugar y James retrocedió un paso.

Nunca antes había tenido miedo de su madre, siempre la vio como una hechicera más, una muy ocupada pero sin nada por lo cual alguien pudiese temerle…sin embargo, en ese momento sintió su magia invadir el ambiente como en una advertencia…un escalofrío recorrió su espalda y supo que estaba indefenso pues no podía hacer magia fuera del Colegio.

Por primera vez, le tuvo miedo a la heroína de guerra que había ayudado a derrotar a Voldemort pero esa mujer no guardaba semejanza con su madre.

No agregó nada más, dio media vuelta y salió del despacho para ir a su cuarto de donde no salió hasta que su padre regresó del trabajo.

Algo malo estaba pasando.

Draco comenzó a sudar frío luego de terminada su conversación con Granger, si Destino sabía de su traición era cuestión de tiempo para que fuera por él, tenía que hacer algo…

Caminó hacia la biblioteca encontrando a su hijo en uno de los sillones, estaba absorto leyendo un libro y eso, inevitablemente, lo hizo sonreír. Había momentos en los que su hijo le recordaba a sí mismo, y otros en los que le hacía ver lo que pudo ser de haber tenido la oportunidad.

¿Habría sido un Ravenclaw si su padre no le hubiera exigido ser un Slytherin?

¿Habría tenido más amigos sino se hubiera vuelto un mortífago?

¿Habría tomado las decisiones que tomó?

¿Habría sido más feliz?

- Scorpius- lo llamó decidiendo que si algo le pasaba, quería estar con su hijo el mayor tiempo posible.

El infante miró a su padre quien llevaba una elegante túnica verde botella con su capa negra sostenida por el broche que él le había obsequiado en Navidad.

- Llevas el dragón- declaró.

- Te dije que no me lo quitaría- asintió el mayor sentándose frente al niño- ¿Qué estás leyendo?

- Un libro de pociones, tendremos que hacer varias mezclas cuando regresemos a Hogwarts y no quiero equivocarme- explicó con sinceridad.

- Algunas veces está bien equivocarse hijo, espero que no hagas esto más que por ti mismo- debatió el mayor con cariño.

El rubio menor le sonrió a su padre.

- Claro que lo hago por mí mismo, no dejaré que Albus me derrote en esa clase- declaró con una amistosa rivalidad- Suficiente tengo con que Slughorn bese el suelo donde camina- añadió con sorna.

Draco sonrió de vuelta, parecía que los Potter eran todos iguales en ese aspecto.

- Hijo, quiero que sepas que te amo más que a mi vida- confesó de la nada.

Scorpius dejó el libro de lado y miró a su padre con extrañeza, no era usual que dijera ese tipo de cosas sin un motivo. ¿Estaría eso relacionado con lo que descubrió en su despacho?

- ¿A qué viene eso?- preguntó.

- Hay muchas cosas de mí que todavía no entiendes y es normal porque soy una persona complicada- inició tornándose serio- Mi juventud no fue agradable y de mi infancia el único recuerdo alegre que tengo es la sonrisa de mi madre…pero debes tener muy claro que todo lo que hago es porque quiero lo mejor para tu mamá y para ti, jamás haría algo que los lastimara- agregó.

- Lo sé papá, también yo te quiero y creo que definitivamente eres mucho mejor padre de lo que el abuelo Lucius pudo ser contigo- reconoció conmovido por la declaración, su padre no era inexpresivo pero jamás había sido tan emotivo.

El adulto se levantó para abrazar a su único hijo, estaba feliz de que Scorpius lo considerara un buen padre pues ese fue su único propósito desde que lo sostuvo por primera vez entre sus brazos, cuando su manita se aferró a uno de sus dedos con fuerza.

- Paso lo que pase, sé fuerte- le susurró al oído.

El niño abrazó a su padre con fuerza temiendo que algo terrible fuera a suceder y el hombre se esfumara de repente, deseó congelar el tiempo en ese instante porque su corazón presentía la calamidad.

No pudo tener mayor razón.

En la víspera de Año Nuevo, cuando los fuegos artificiales invadían el cielo de Londres y todas las personas se abrazaban con dicha…Draco Malfoy desapareció.

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A/N: Un nuevo capítulo con más historias entrelazadas y con el tema de la familia en alto pues, por si no se notó, todo se trató de esos lazos de afecto que comparten nuestros personajes y cómo pueden romperse o solidificarse.

Espero les haya gusta y quedo pendiente de sus comentarios

Yuls.- Hola, espero que estos dos últimos capítulos te sigan sorprendiendo. Gracias por tu comentario.

nox.- Creo que este capítulo pudo ser una tortura para ti ¿cierto?

Yuuki Kuchiki.- Hola, trataré de recalcar más las cosas y no dar demasiados giros; si percibes ese agujero trataré de llenarlo en los siguientes capítulos pero si lo ves expandirse, no dudes en decírmelo. Saludos!

Scathach.- Hola nuevamente, me alegra leerte. Ciertamente Hermione está cambiando y James ya se dio cuenta, el pequeño Malfoy sabe lo de su padre y ahora Harry también pero ¿qué pueden hacer? Hermione ha entrado a un camino que no puede dejar, sobre todo porque ahora Malfoy desapareció pero ¿tuvo ella algo qué ver? Ninguna molestia, entre más largo mejor. Gracias.

Aid4.- Agradezco tu entusiasmo, los Pilares son peligrosos como bien lo dijo Draco pero a Hermione parece no importarle mientras puedo proteger a su familia, los Potter no están en su mejor momento pero ambos se aman (como vimos en este capítulo) ¿será suficiente su amor para enfrentar la nueva amenaza? Respecto a lo de Pansy, ya vimos para qué se reunió con ambos magos y Draco se lo confesó todo a Harry (por amor a su familia)…las cosas parecer complicada como bien lo mencionas, pero todo tiene un motivo…Saludos!

Drys-1.- Hola, ya vimos qué tramaba Pansy (y ese flashback tendrá su motivo de existir); respecto a los papeles invertidos de Draco y Hermione, es así como vemos a evolución de los personajes y el cambio que les trajo la guerra. Respecto a Astoria, tomaré tu comentario para el capítulo siguiente, no es tonta pero es una dama sangre pura (antiguas costumbres). Saludos y gracias!