-No vas tan desencaminado.
-Estás de coña –me quedo con la boca abierta
-Lo vi cuando os fui a visitar.
-¿En serio?
-Hace tiempo que Sasuke se ha estado enamorando de ti –asiente el hombre -, pero ahora es cuando el proceso se ha acelerado y…
-¿Pero él lo sabe? ¿Se ha dado cuenta?
-No estoy seguro –ladea la cabeza -. Es demasiado corto en estos temas, pero parece que poco a poco está entendiendo sus propios sentimientos.
-¡Sííííííííííííííííííííííííííí !
Me pongo a dar saltos por la azotea muy contento, bailando todas las danzas o tonterías que sé ¡No me he vuelto loco! Efectivamente ese idiota siente algo por mí, y al final todo será bonito y comeremos perdices… ¡Y me meteré con él en la cama! Después de tanto sufrimiento, de amarle en secreto tantos años he conseguido despertar su podrido corazón.
-¡Para el carro!(1)
-¿Por qué? ¡Soy feliz! –siga dando saltos como un loco.
-¿Piensas que ya se ha acabado todo? –levanta su ceja visible.
-Hum… ¿Sí? –le miro -. ¿No? –bufo.
-¿Qué pensabas hacer, en cuanto volvieses de Konoha plantarle un beso y decirle que sea tu esposo?
-Eh… Bueno, básicamente sí –sonrío pícaramente -. Luego están los detalles.
-Idiota.
-¿Por qué?
-Todavía está confundido –asiente -. Asumir, primero, que tiene sentimientos ya es un duro golpe, y además que los tiene por su mejor amigo, es decir, un hombre, es todavía más difícil.
-¿Y qué esperas que haga? –le dedico una mueca estúpida
-Precisamente eso, "esperar"
-¿Por qué? –me revuelco por el suelo -. Llevo años sin esperanza, y cuando por fin consigo algo… ¿Tengo que quedarme quieto como un tonto mirando?
-Efectivamente. No querrás cabrearle.
-¿Cabrearle por qué?
-Si hicieses lo que habías pensado le estarías diciendo que tiene una debilidad, tú, y que es gay.
Ladeo la cabeza sin entender nada.
-¿Y?
-A ver, recordemos cuanto tú saliste del armario –suspira con cansancio -. No fue algo fácil para ti, pues para Sasuke eso puede ser como el Apocalipsis personificado. Tienes que darle tiempo.
-Jooooooooooooooooooooder.
-¡Y no puedes decirle nada! ¡Ninguna pista o insinuación! –me lee la mente.
-¿Por quééééé? –gimoteo lastimeramente.
-Le ofenderás, y solo harás que se reafirme más en su ilusión de que es un hombre frío, calculador, y muy hetero.
-No hay quién lo entienda.
-No, Naruto, es que tú tienes menos sensibilidad que un cepillo de hierro.
-¿Eso existe?
-No es relevante –me fulmina con la mirada y se me ponen los pelos de punta -. Tienes que dejar que se dé cuenta poco a poco, ya lo ha ido haciendo él solo, pero tú no debes dar rastro de que lo sabes.
-¿Por qué? Así no sentirá que puedo rechazarlo.
-Pero si le dices que sabes que siente algo por ti, se sentirá humillado porque no se conoce ni él mismo –me explica con cansancio.
-Claro, porque es idiota.
No hay otra explicación posible, la respuesta a todo lo que tiene que ver con Sasuke es "porque es idiota", o también se puede cambiar por "porque es un bastardo hijo de su madre que se cree que no tiene sentimientos y que es mejor que nadie así que es condescendiente porque le hace feliz al muy cabrón, e idiota y va de chulo de playa con su pose altiva y arrogante", aunque la primera versión en más corta.
-Además…
-¿Hay más? –me desespero -. Creo que me lo debería haber plateado antes de que me gustase.
-También tiene que asumir la posibilidad de ser rechazado o de que la cosa no funcione, tiene que aceptar sus sentimientos pase lo que pase, sino, lo vuestro acabará mal, porque siempre tendrá miedo de perderte.
-Necesita valor.
-Exactamente.
-Pero eso al bastardo le sobra.
-En estos temas no –suspira - ¿Por qué crees que ha buscado a una chica, y se ha acostado con ella sin conocerla? Le da miedo enamorarse…
-Y por eso nunca ha conseguido hacerlo –completo pensativo.
-Porque es idiota -me da la razón.
Si es que lo he dicho, a partir de ahora voy a usar la misma frase para explicar todas las cosas raras, aunque justificables en su extraña cabeza.
-Te estás divirtiendo con esto de estar por encima de él en algo, ¿no? –me mira.
-Encima de él –me río tontamente
Recibo un golpe en la cabeza.
-¡Compórtate!
Pongo cara de aburrimiento y me cruzo de brazos.
Recapitulando, no debe parecer que lo sé, ni debo decírselo, ni intentar meterme con él en la cama, ni decirle nada subido de tono, ni siquiera puedo insinuárselo para que se dé un poco de prisa en dejar de ser tan gilipollas. Decir tanto idiota ya empieza a ser redundante.
-¿Qué hago entonces?
-Nada.
-¿Nada?
-Nada –asiente el hombre -. Porque el que nada no se ahoga.
-Y el que no se ahoga no le tiene miedo a las olas.
-Y las olas dicen hola –completa el otro hombre muy seguro -. La cuestión es que como te cueles te quito el carnet de padre, vamos, que te castro.
-¡Eh! Qué te ha hecho mi carnet de padre –me tapo la entrepierna asustado.
-A mí nada, pero espero que no haga tampoco nada a Sasuke.
-Porque el que nada no se ahoga y…
-¡Ya, Naruto! –me corta -. Un poco de seriedad.
-¿Serie qué?
Me echo a reír y el otro hombre me mira sin saber si reírse o volver a pegarme. Esa mirada la conozco muy bien, ya que normalmente la gente tiene el mismo dilema conmigo.
-Sasuke ya se está enamorando de ti, solamente tienes que dejar que fluya, que pierda el culo por ti.
-Jeh –digo con picardía por su última frase.
Al final el hombre decide golpearme
-¡Au!
Y el resto de la misión pasa sin más pena ni gloria, aunque tardamos más de lo que esperábamos, porque el maldito hombre es más escurridizo que… ¡Que un jabón mojado! Por lo que cuando conseguimos dar con él, ni corto ni perezoso, me dedico a darle una manta de palos por haberme hecho tardar más. No puedo dejar de pensar en llegar a tiempo.
-Tranquilo, Naruto, Umiko estará de unos ocho meses.
Finalmente acabamos la misión y volvemos a casa, sin ningún rasguño porque soy un Jounin genial. Abro la puerta de la casa de Sasuke y me encuentro que no hay nadie. Tuerzo el gesto, supongo que estarán en alguna revisión o algo así, solo tengo que esperar con paciencia y aparecerán.
-Como si yo tuviera algo de eso…
Me encojo de hombros, y entonces siento un enorme cansancio, y todos mis músculos cargados. Quizás debería quitarme el uniforme, pegarme una ducha y relajarme. Llego al baño y me pongo bajo el agua caliente, me encanta el agua casi ardiendo. Cuando voy a salir piso algo resbaladizo.
Qué dolor de cabeza, Dios mío, si en la misión no recibí ninguna herida ¿por qué me duele tantísimo la cabeza? Me llevo la mano a la cabeza.
-Solo tú puedes salir airoso de una misión difícil, y después resbalarte con un jabón y acabar en el suelo.
Abro los ojos y reconozco dónde estoy: Un hospital, estoy en un maldito hospital ¿Cómo puedo ser tan idiota y tan torpe? Gruño y al hacerlo mi propia voz resuena en mi propio cráneo, haciendo que me duela más.
-Joder…
Me incorporo poco a poco y entonces veo a Sasuke sentado en una silla al lado de mi cama, con una mueca de desaprobación y, quizás, y solo quizás, divertida.
-¿Y Umiko…?
-Está bien.
-Ah… -me rasco la cabeza.
Esto va a ser más difícil de lo que pensaba, ¿qué se supone que debo hacer ahora? Kakashi me lo pintó todo muy bonito y muy fácil, pero a mí todo esto me parece complicado, por no decir una palabrota y decir que es una putada, porque tengo que esconder mis sentimientos aunque sepa que son correspondidos.
-Eres lento -suelta.
-¡Tú más!
Levanta una ceja.
-El maldito renegado se escondía como un topo.
-Lento.
¡Un momento! Me está echando en cara que haya tardado más de lo normal, ¿significa eso…?
-¿Qué pasa? ¿Me has echado de menos, princesa? –me río con malicia.
Pensándolo mejor, quizás no debería haber ni preguntado. Kakashi me dijo que no le tentase pero… Simplemente estoy actuando como lo haría normalmente, si lo hiciera de otra forma sí que se extrañaría el moreno. ¡Hum! Es todo tan difícil…
-Ni en tus mejores sueños –me fulmina -, rana asquerosa.
-¿Por qué rana?
Se encoje de hombros, y se pone a mirar por la ventana.
-¿Me estás llamando feo?
Bufa con cansancio y tedio.
-Si yo soy la princesa, al besarnos la Gloria Divina debería haberte convertido en un príncipe, pero eres una rana tan fea que ni así –contesta como si estuviera diciendo una obviedad.
Ladeo la cabeza. No he entendido nada.
-Me lo tomaré como el resto de lo que sueles decir.
-¿Cómo una clase magistral?
-No, sino como "blablablabla" –asiento -, y ea, tan feliz.
Veo como rueda los ojos, se cruza de brazos y vuelve a distraerse mirando a cualquier punto que no sea yo. Parece que no sabe qué decir, pero tampoco quiere irse, así que está esperando a que yo haga algo para que tenga que quedarse sin resultar obvio. Creo que estoy empezando a comprender. Un poco. Que ya es decir, entender algo a Sasuke es el equivalente a conseguir el título de Psicólogo en el acto.
-En fin, ¿he estado mucho…?
-Un día.
Me levanto bajo la mirada del Uchiha, que durante un momento se piensa en decirme algo como "no deberías levantarte" o "descansa un rato", pero simplemente no lo dice porque eso sería mostrar demasiados sentimientos. Se está preocupando por mí, ¿qué ha pasado estos días para que se despierte esa sensación en él tan fuerte?
-Me niego a pasarme la vida en el hospital
Empiezo a quitarme el pijama delante de él, veo que baja la vista entreteniéndose en mirarse los pies, pero sin quejarse o hacer cualquier otra observación. Definitivamente, empieza a ser consciente de sus sentimientos, o al menos, de sus hormonas. Quizás a esto se refería Kakashi, a lo mejor se ha dado cuenta de que se siente curiosidad por mí, o apego, pero no ha relacionado eso con amor.
Qué complicado. Qué idiota.
Me pongo ropa normal y abro la puerta, recibiendo una mirada de reprimenda por parte de mi amigo.
-Es un maldito rasguño –farfullo al aire.
Echo a andar, siendo seguido casi al instante por Sasuke, que se queda en silencio a mi lado, como siempre. En seguida me pongo a contarle todos los detalles de la misión, tratando de distraerle. Parece que no se aguantara ni a sí mismo, como si estuviera cayéndose de su propio pedestal a pasos agigantados y no supiera qué cojones hacer para detener su caída.
Pongo un pie en la casa, me dirijo corriendo a la cocina y el Uchiha decide irse a su cuarto. Cuando me fui quedaba un solo tazón de ramen, y como el idiota de Sasuke no lo come porque no es sano, seguro que sigue ahí. Abro el armario.
-Wooooooooooooooooooooooooooo w-me sorprendo
Aparece entonces la mujer de la casa, con un barrigón inmenso, bueno, de casi ocho meses, con una mano en la espalda, y se fija en por qué estoy sorprendido.
-Hola de nuevo –saluda.
-¡El bebé va a ser inmenso!
La mujer, en lugar de contestarme rueda los ojos.
-¿Por qué está lleno de ramen? Solo quedaba uno.
-Ni idea. Yo no hago la compra.
¿Lo ha comprado el bastardo? ¿En serio? Me debe… me debe de haber echado de menos ¿Es por eso que está tan confundido? Me ha tenido todo el tiempo con él desde que decidió dar el paso de ser padre, y cuando he desaparecido unos meses ha sentido mi ausencia. Supongo que está hecho un lío, y que ni él sabe lo que está haciendo con su vida.
Me encojo de hombros y recuerdo la cosa esa de "deja que fluya", así que puedo hartarme de comer ramen y dejar que todo "fluya" mientras como.
-¡Qué aproveche!
Tras tres tazones de fideos como una ballena de grande, me dejo caer en el sofá, satisfecho y sintiéndome tan gordo como una embarazada, sin embargo, cuando la que lo está en la casa aparece y se sienta en otro sillón, poniendo los pies en altos, siento que todavía podría comer más. Seguro que ella puede comerse hasta cinco.
-Oye, Umiko –me tumbo a lo largo.
-Si te ve Sasuke con los pies en el sofá, te matará.
-Pero no está aquí –sonrío -. Además, soy más rápido que él…
-¿Más rápido que quién? –escuchamos por detrás
-Que tú –le contesto sin darle importancia.
-Lo dudo.
-Te tengo ocho meses de ventaja –le recuerdo -. Estás desentrenado, yo acabo de volver de una misión
-Hum.
-¿Niño o niña?-salto.
-¿Hum?
-¿Va a ser niño o niña? –aclaro -. No me habéis dicho aún.
-No lo sabemos –contesta la mujer.
-¿Por qué? –me quedo con la boca abierta.
-Yo quiero un niño.
-Y yo una niña –suspira la mujer -. He tenido hermanos, y son unos demonios.
-Hemos preferimos no saberlo.
-Increíble, si yo fuese a ser padre, me daría igual si fuese niño, niña o un pulpo con cara de pato.
Sasuke se limita a encogerse hombros, y la mujer sigue viendo la televisión, realmente no hay quien los entienda. Me levanto y dejo la estancia, dirigiéndome a mi habitación, donde me pongo a ordenar, ¡sí, Uzumaki Naruto ordena! Pero es porque no sé qué hacer para distraerme, no sé cómo acabar de conquistarle como dijo el idiota de Kakashi.
-¿Tienes fiebre?
-Vete a la mierda, Sasuke –suspiro
El Uchiha acaba de entrar en mi cuarto y se pone a ayudarme a quitar papeles, no obstante, en seguida para de hacerlo, con un pequeño trozo de papel en la mano. No me fijo en qué es, sino que continuo quitando rollos de pergaminos y demás trastos.
-Es tarde, voy a quitar la cosas de la cama y me acostaré –suspiro molesto porque tengo el colchón repleto de cosas.
-Eso te pasa por ser así –casi suelta con rabia.
-Perdona, yo no soy Don-Perfecto.
-Solo eres Naruto
¿Solo Naruto? Me está tocando la moral este chico… Me dirijo hacia a él con pose amenazante, acercándome mucho a él, sin embargo, él no se mueve ni un milímetro no sintiéndose intimidado.
-¿Solo Naruto? –me quedo tan cerca que nuestras narices se rozan.
-Naruto, el torpe y escandaloso que jamás será nada más.
-¿Me estás tocando los cojones queriendo, Uchiha?
Aunque esté cabreado, ¿soy el único que siente esta tensión entre ambos? Estamos tan cerca que apenas tendría que moverme para darle un beso, y eso me está aturdiendo. Su olor me está inundando y me está dejando aturdido.
-Solo digo la verdad
Me quedo un segundo sin contestar. Estoy teniendo serios problemas para mantener la concentración y no tirarme encima de él y empotrarlo contra la pared, y enseñarle lo que es el amor, y no lo que haya hecho con Umiko.
-Vete a la mierda –consigo decir al final y me doy la vuelta.
Siento como me coge del brazo y pega un tirón, haciendo que me gire, me preparo para cagarme en su puta madre o insultarle, sin embargo, no me da tiempo ya que me agarra de la camiseta y me planta un beso y yo me quedo con un cortocircuito en la cabeza.
¿Qué me he perdido?
¡A la mierda!
De un golpe hago que me suelte, y con una mano le agarro el cuello, comenzando un beso que casi parece una batalla, en la que ambos intentamos mantener el control. Las piernas le flojean un instante y lo aprovecho para hacerle retroceder, atrapándole entre mi cuerpo y la pared. Parece enfadado, porque está intentando morderme la lengua en cuanto puede.
Me separo, y aunque él piensa que ahí se ha acabado, deslizo mi mano desde su cuello hasta su barbilla, subiéndosela para que vuelva a mirarme, ya que ha bajado la vista como si no supiese bien qué hacer. Le doy un suave beso en los labios, y él rodea mi cuello con uno de sus brazos, besándonos, pero ahora de una forma lenta y con más sentimiento.
Siento un calor bastante conocido subirme por el cuerpo, y a él también le sube, ya que sus mejillas se encienden fuertemente. Él apoya ambas manos en mi pecho y en un movimiento suave me aparta de él como si le hubiese costado tomar esa decisión. Se queda un segundo así, apoyado contra la pared, y con los ojos cerrados, supongo que intentando recuperar el poder sobre sí mismo.
-Cabrón
Y entonces, sin más explicación, abre los ojos con el Sharingan activado, pegándome un puñetazo bestialmente fuerte, que me parte el labio y me estampa contra la pared
-o-
(1)Para el carro: Es como decirle a alguien que no se emocione tan rápido.
¡Buenas! Me arreglaron el portátil, se suponía, y después murió otra vez, así que me lo han formateado T_T Pero al menos los técnicos me han salvado los archivos. Les amo. Lo siento pero todavía no voy a poder subir el nuevo fic, porque estoy liada. Aún así, os dejo el resumen de Y entonces llegó el idiota
¿Y si Naruto y Sasuke nunca se hubieran conocido? Los amigos de Ino son unos homófobos, y para luchar contra el prejuicio de que los gays son afeminados les presentará a su descarado amigo rubio, que mostrará interés en el Uchiha desde el principio.
¿Parece interesante? Espero que sí *3*
¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Peticiones? ¿Faltas de ortografía? ¿Ovejas que cuentan para dormir hombres que saltan vallas publicitarias, y entonces sueñan con un mundo feliz sin ovejas negras, porque son ovejas racistas, y donde todas vivan en armonía y amor pero entonces llega un lobo malvado y en vez de comérselas les dice que pongan las vallas más altas que se le está llenando el patio de humanos?
¿Próximo capítulo? El 12 de diciembre
