ちゃんぴおん´S らぢえ

The Champions Ladies

-The Rise of the Arbiter-

Capitulo nueve: Nuevos rostros; Las siervas de batalla, la Valquiria Carmesí.

La visión carmesí envolvía su mirar, la adrenalina fluía a mil por hora, dentro de sus venas, su respiración entrecortada por los jadeos contantes mientras la traspiración le congelaba la piel y el escalofrió le recorría la espalda. Visiones fugaces de fuego y acero en su mirar como una película que era rebobinada y puesta en marcha de forma cíclica. De pronto un pico de velocidad le catapulto hasta una escena clímax. El acero del arma en sus manos, enfriaba como hielo, la visión de su primer oponente abatido, el humeante cañón de la pistola recién accionada, el olor a pólvora en sus fosas nasales y finalmente un salto hacia su segunda víctima. Lysson de Fluer, apresando a su amada Serena. El pico de ira siguiente fue suficiente para instarle a descargar todas las balas sobre él, sin embargo, tras desfogar su rabia, el terror se gestó en su cuerpo. En un santiamén, Lysson había desaparecido y solo el cuerpo acribillado de Serena se había materializado frente suyo.

La imagen del rostro de Serena, ofreciéndole una sonrisa de consuelo a pesar de sus ojos muertos y fríos, obviamente ya carentes de vida, le resultaba un espectáculo totalmente aterrador. Digno de las peores pesadillas.

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Ash despertó completamente perlado en sudor, estaba hiperventilando y la visión de aquella pesadilla le había arrebatado el sueño. Honestamente no era la primera pesadilla de este tipo que había tenido. Durante los primeros días posteriores al asedio de Luminous, cuando se encontraba recluido en su celda, su mente había sido acosada por imágenes aterradoras; frutos de las horribles experiencias sufridas durante esos días oscuros.

Estaba asqueado, no había podido tolerar alimento alguno, por fortuna la distancia temporal que se iba a acrecentando, hacía que sus pesadillas fueran menos frecuentes, pero aun así…le dolía la cabeza y el estómago de solo recordarlo. Si bien había actuado en defensa propia y con buenas intenciones, el haber asesinado a Xero y a Lysson le provocaba una sensación de malestar demasiado incomoda. Era difícil deshacerse de esto, de hecho la verdad es que nunca logro superarlo, solo aprendió a sobrellevarlo. Incluso en su duelo contra Sable hace poco más de un mes, la sensación de morir no. Más bien, la sensación de tomar una vida le revolvía las entrañas. Simplemente la idea de matar era aterradora.

Viéndose incomodo al estar cubierto de sabanas, Ash se retiró estas para revelarse en ropa interior. Debido a que su temperatura corporal ahora era más alta, tenía realmente poca necesidad de usar ropa gruesa, aun contando el clima templado-frio de esta zona de Kalos, así que dormía prácticamente usando unos deportivos cortos de algodón color negro.

Se levantó y enfrento su reflejo levemente traslucido en el ventanal que daba al balcón de su habitación, sobre el cual poso su mano derecha, esta era relativamente grande, como todo lo demás, y me refiero a TODO lo demás. Aun le costaba acostumbrarse a este nuevo cuerpo. Bueno, prácticamente era su mismo cuerpo, pero sí que había ganado altura.

En otrora esta había sido la habitación y dormitorio personal de Lysson obviamente con todo lo que había ocurrido, ahora era suya, así como toda esta propiedad. Su premio o su recompensa por haber servido a Kalos. Así como el resto de la finca, este dormitorio era espacioso y cómodo, con los suficientes artículos y comodidades que debería de tener la suite personal de un noble Kalosiano, pero a pesar de ello y de los días transcurridos, para Ash, le seguía siendo bastante no familiar, principalmente por su origen humilde y después de tanto tiempo de haber viajado por diversas regiones predominando una rutina nómada y aventurera. Después de una vida así, la visión de su humilde y cálida habitación en la casa de pueblo paleta era el concepto idealizado de su persona. Era curioso pues en cierto modo es como si ahora estuviera viviendo la historia de un plebeyo convertido en noble, resaltando el hecho de que este trasfondo cambio no significo nada en cuanto a un posible cambio de actitud. Él seguía siendo él.

Uno pensaría que ante todo lo que había ocurrido no pasaría mucho para que el ego diese paso a la soberbia y la nobleza muriese en su corazón para dar espacio a un despotismo propio de muchos nobles insoportables, pero no. Nada de ello había ocurrido. Él seguía siendo el mismo joven noble e idealista, claro que…con su espirito e ímpetu sanando de las heridas. La muestra era que se sentía contento solo con un lugar donde dormir, aunque no fuese del todo cómodo, en ese detalle tenía que admitir que le hacía parecerse a Iris.

De una forma u otra, no conseguía aceptar todas esta comodidades y lujos, además claro que…el estilo era más acorde a las preferencias de alguien mayor. Algo que no coincidía con su personalidad. Puede que después de un tiempo, el utilizase los fondos de su nueva cuenta bancaria para redecorar esta habitación a un estilo más propio y aceptable para él, pero muy aparte de eso, ahora lo que le incomodaba y era prioridad, era la molestia de esa pesadilla que le había opacado por completo el sueño de esa noche. Tenía miedo de esas pesadillas, sobre todo porque siempre sobresalía la idea de que hubiera perdido a Serena en ese incidente.

De una u otra forma esas pesadillas infernales le mostraban un abanico de posibilidades de lo que pudo haber sido un trágico final para la pelimiel, cada uno más escabroso que el anterior: cayendo al abismo junto a Lysson, degollada por el mismo infeliz, e incluso la aterradora posibilidad de que en ese fuego cruzado, ella hubiera sido un escudo de carne o peor, siendo víctima de una bala perdida, disparada por el propio azabache. Quizás, estas eran las peores imágenes que le remecían por completo, la mente y por las cuales sentía unas nauseas incontrolables.

En cierto punto se sintió en necesidad de acudir al dormitorio donde Serena se hallaba y cerciorarse que se encontraba bien, sin embargo, recapacito en lo último. Serena al igual que las demás chicas habían sido asignadas a una suerte de habitaciones que se encontraban en conjunto en una sola planta, en el ala oeste de la finca. Ir a donde Serena, obviamente llamaría la atención de sus compañeras de habitación y con el pendiente de hallar una compañera elegida, las chicas habían estado un tanto a la ofensiva respecto a que el inquisidor de Luminous se encontrase con una de las féminas o que, en su momento, le brindara demasiada atención a una de ellas, lo que era suficiente causa para generar conflicto.

A pesar de que su ser le clamaba la imperante necesidad de cerciorarse que Serena estuviese bien, su lógica le decía que en efecto así debía ser. Después de todo, había un destacamento de guardias de Kalos protegiendo esta secreta posición. Malva estaba sometida no solo por su castigo impuesto por su alteza, sino también por el collar que no podía quitarse, y si intentase alguna acción directa contra él o Serena, el mismo artilugio se lo impediría. Las fuerzas del Team Flare habían sido despachadas y casi neutralizadas; quedando solo remanentes en próxima caza.

Con todo esto; ¿Cómo es que no podía conciliar el sueño o sentirse seguro? La incomodidad seguía mermándole el alma. Viendo que no tendría consuelo hasta haber salido de esa habitación y buscar una forma de desahogo, el azabache tomo una decisión.

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Un golpe pesado llamo a la puerta de madera fina, Delia Ketchum quien había estado durmiendo plácidamente y fue tomada por alto.

– ¿Eh…que fue eso? –La castaña superior se cuestionó esto mientras un segundo llamado confirmo el origen de los golpes.

–Eh…Delia, que es ese ruido –Grace Gabena; la madre de Serena, con quien compartía habitación despertó también, sentándose en su cama mientras Delia se levantaba de la suya y ponía una bata de algodón.

–Ya voy. Ya voy– Delia avanzo hacia la puerta –¿Quién es?– Llamó a quien había tocado la puerta esperando respuesta. Era todavía muy temprano para que incluso los chicos fueran levantados para su entrenamiento diario. Y en lo que a ella y Grace refería, no serían molestadas sino hasta un par de horas más después del amanecer.

–Soy yo mama– La voz reconocible de Ash le tomó por sorpresa. No esperaba que fuera a ser su hijo el que viniese en su búsqueda. Sin reparos, Delia abrió la puerta, encontrándose con el torso de su hijo, cubierto por una camisa de algodón blanca, Delia tuvo que levantar ligeramente la mirada a fin de encontrar los ojos de su hijo Ash, la verdad, es que aún le costaba acostumbrarse a esto. –¿Ash cielo…que te pasa…te sientes bien? – Fueron las palabras de su madre mientras se mantenían en la entrada de la habitación.

–Yo…bueno, tuve…tuve una pesadilla– Quizá con algo de pena y la mirada desviada como un niño no queriendo admitir su temor, Ash meneo la cabeza a un lado resultándole tremendamente irónico, quizá por fuera era un fornido joven vigoroso, pero por dentro parecía seguir siendo un niño pequeño.

– ¿Una pesadilla?– Grace se acercó igualmente usando una bata. Ash había olvidado por completo que su madre compartía habitación con Grace, de haberlo recordado, habría optado por salir a correr un poco. –Ay Ash…no…no pensé que fuera afectarte mucho– La mujer de edad se mostró tierna y cariñosa.

–Ven Ash, pasa y cuéntanos que sucedió– Delia hizo espacio y dejo que su hijo entrase a la habitación.

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–De manera que aun tienes esas pesadillas. Que tétrico– Delia miraba a su hijo mientras ambos estaban sentados en la cama.

–No te preocupes Ash, Serena se encuentra bien. Así que puedes estar relajado. –Grace, quien después de haber escuchado el relato de su futuro yerno, había ido hacia el dormitorio de Serena para cerciorarse de que en efecto su hija estaba bien y de este modo tranquilizar al azabache.

–Gracias señora Grace. Se…se lo agradezco mucho. –Aun a pesar de ello, Ash se sentía un poco incómodo. –Yo se…que está todo bien ahora, es solo que…bueno, la verdad…la verdad es que no quiero dormir solo esta noche. Yo…yo no había echado en falta lo que se sentía dormir en compañía. Ash confeso su malestar. Algo que a vista de ambas mujeres de cierta madurez, les resultaba conmovedor, más por su instinto materno.

–Cielo, lo que quieres decir es… ¿Qué quieres dormir aquí? –Como si hablase con un niño de prescolar, Delia dirigió esta pregunta a su hijo, siendo de verdad irónico el detalle pues en los días previos, cuando fue nombrado inquisidor, lo había visto adoptar bastante bien el papel, convirtiéndose poco a poco en un líder digno de admirar y más aun dentro de esa armadura negro azabache. (N.A: Preferí cambiar el tono de la armadura puesto que al parecer se vería más imponente y propio de Ash, una armadura negro azabache.)

–Sé que no es algo que debería pedirles pero…echo de menos dormir en compañía. –Ash hacía referencia al hecho de que siempre que viajo con sus amigos, él durmió siempre en compañía de ellos, una costumbre muy firme al parecer.

–Oh…no, no te preocupes querido, no es nada malo que solo quieres dormir acompañado. Después de todo soy tu madre… –Delia se sonrojo al mismo tiempo que sus palabras encerraban un doble sentido. Su pequeño si bien inocente, se había convertido en un fornido varón muy bien dotado, así que dormir en compañía suya, al menos le entregaría de nuevo ese calor de una compañía varonil, con la excepción que esta vez sería un encuentro casto e inocente. Al menos esa era la intención.

–Oye…oye Delia…no me excluyas de esto. Si en algo coincido contigo, es que soy una madre amorosa y no puedo permitir que mi futuro yerno y también hijo político, pase por una situación como esta. –Grace se manifestó.

–Tú lo has dicho Grace. A futuro, pero de mientras…es solo mi hijo y es mi deber de madre cuidar de él.

–Oh, pero también es mi deber, como una madre amorosa, aunque no sea mi hijo, es amigo de Serena y su amor de toda la vida, así que, por tener feliz a mi querida hija, debo confortarlo. –La peliceniza se defendió. Esto parecía ser el inicio de otro de sus pleitos.

–Si me permiten…tengo una sugerencia. –Ash hizo espacio entre ambas mujeres mientras solicitaba un cese al fuego, para poder difundir su idea.

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– ¡Bien hecho Grace! Todo esto es tú culpa. –Delia susurro mientras se aferraba a sus sabanas y daba la espalda para mirar hacia la otra cama.

– ¿Mi culpa? ¿Quién aquí se opuso a que compartiéramos cariño al pobre de Ash? Siendo su madre deberías de haber supuesto que dos son mejores que una para confortarlo. –Grace se encontraba inmediatamente a lado de Delia, repetía la misma acción mientras ella encaraba hacia la ventana del dormitorio. Ambas madres ahora compartían una de las camas y estaba peleándose por compartir las sabanas.

–Por tu culpa no pude dormir abrazando a mi pequeño. –Delia miraba a Ash quien dormía en la cama donde ella había descansado hace poco, el azabache al parecer estaba dándoles la espalda, por lo visto dormir en el mismo cuarto era suficiente para él, pues estaba tranquilamente suspirando, ignorante por completo de los susurros continuos de ambas mujeres.

– ¡Oye! Tú tampoco fuiste mi primera opción. Aunque no negare que siento algo de envidia de mi propia hija. –Celosamente Grace confeso esto último.

¡Grace! –Delia le amonesto. Estaba claro que su amiga era demasiado liberal Demasiado diría ella.

Ajeno a la discusión que su madre y suegra llevaban entre sí. Ash reposaba en su cama, libre de las sabanas. El sentimiento incomodo aun le asechaba, sin embargo lo contrarrestaba aferrándose firme con sus brazos…a lo que al parecer era una sudadera de color purpura tono pastel, relativamente pequeña. Era fácil identificar de quien era esa prenda de vestir, se trataba del piyama de Serena, aparentemente Grace se la había traído desde del dormitorio de su hija, y si bien la prenda no parecía haber sido utilizada, aun contenía el aroma de la chica.

Para Ash, este aroma era el que estaba ahora degustando de la prenda, mientras no podía evitar sentir un pico de emoción, quizá excitación al reconocer el aroma de Serena, confirmando que en efecto era una fragancia muy similar a la de miel y los duraznos. Un aroma bastante delicioso. No sabía qué, pero había algo en el aroma de Serena, bueno, no necesariamente solo en el de ella, pero si algo que le resultaba altamente atractivo.

Al parecer, y últimamente, los aromas eran algo que le fascinaba bastante a Ash. Sobre todo los aromas femeninos, y si bien, aún no lo cuadraba del todo, intuía que podía deberse a su nueva naturaleza. A escasos días de haber despertado, había descubierto que sus sentidos se habían reforzado como nunca llego a imaginar. Su vista había mejorado tanto que casi podía ver en la oscuridad sin dificultad, su oído había agudizado tanto que podía escuchar los murmullos desde el otro lado de la pared. Su olfato parecía captar no solo el aroma sino un abanico de detalles que podía incluso a determinar muchos factores a partir del simple olor y aparentemente con ello había descubierto este fascinante mundo de los aromas.

No sabía cómo explicarlo pero incluso ahora el aroma cálido de su madre impregnado en sus mejillas cuando ella le abrazo, era algo muy llamativo. El aroma que Grace desprendía en sus contactos con él también le era muy llamativo en el sentido de reconocer ese calor materno. Independiente del semblante que la madre de Serena puso cuando él le solicito traerle la prenda de la chica, no pudo evitar temblar de emoción, una vez que tuvo dicho ropaje entre sus manos. Sin duda el aroma de Serena era uno de lo más exquisitos que había olfateado hasta ahora. Aunque no podía descartar a las demás chicas. Sin embargo, ahora solo quería oler más y más a Serena, le encantaba ese aroma, no podía evitarlo, un efecto positivo de ello es que paulatinamente había logrado olvidar los tortuosos recuerdos de su pesadilla. Debía agradecerle a Serena en su momento. Pero ahora…iba a olfatear esa prenda de vestir todo lo que pudiera, no se detuvo a pensar, incluso cuando su lengua saboreo inútilmente la tela.

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El amanecer se había levantado sobre el bocage de Kalos, los primeros rayos del sol ya daban señales de aparecer, eliminando la oscuridad de la madrugada. En esa hora de penumbra, la débil luz del amanecer se coló por las cortinas largas de satín fino color banwuci que protegían esas ventanas.

Había cuatro camas en esa habitación. En una de ellas, precisamente una que estaba más próxima a la ventana, una joven pelimiel abrió lentamente sus bellos ojos, la imagen de Serena vistiendo lo que podría identificarse como un pijama de algodón de color blanco de cuerpo completo, termino de despabilarse. Estiro sus brazos y relajo sus músculos mientras terminaba de despertar. Finalmente sacudió su cabeza y sus rizos amielados revolotearon libres cayendo a su espalda.

–Ya es de día. –Serena Yvonne había retirado sus sabanas y puesto sus pies descalzos sobre el suelo de mármol que si bien era frio, había que agradecer a la alfombra que se cernía a lado de ambas camas. –Sara…despierta. Ya debemos levantarnos. – Serena inmediato llamo a su compañera de cuarto. Más precisamente en la cama de a lado, hay una joven castaña de cabello corto y piel apiñonada abrió los ojos con renuencia, poco a poco protestando por la hora tan temprana. Sin embargo, ninguna palabra vino de ella.

Sara que en realidad era Latias, no podía hablar o mejor dicho no utilizaba el idioma de los humanos, así que con el tiempo su familia de Altomare; Bianca y Lorenzo, le habían enseñado el lenguaje de las señas, con las que podría comunicarse si bien no con todas por lo menos con varias personas. Aunque solía utilizar también un cuaderno de notas, donde solía escribir rápidas oraciones con las que sí podría expresar sus ideas a todos los demás. De hecho, así se comunicaba con Serena.

–¿Qué quieres dormir un poco más? – Serena leyó la nota que Sara extendió a su cara desde debajo de las sabanas. –Lo siento Sara pero no puedes, anda vamos. Tenemos que levantarnos. Anda ya. – La pelimiel hizo a un lado la nota y procedió a levantar las sabanas de su compañera.

– ¿Que sucede? ¿Sara no quiere levantarse otra vez? –Una tercera voz fémina se escuchó en ese cuarto, tomando por sorpresa a la pelimiel.

–Ah, Rose, buenos días. –Serena saludo a la pelicastaña sierva del inquisidor.

–Buenos días Lady Serena. –Curiosamente Rose se había dirigido a ella por medio de este título. –Entonces quiere que le ayude a despertar a lady Sara. –Ahora se dirigió a Latias con el mismo título.

–Si eso sería de mucha ayuda Rose. Por favor ayúdame. –Agradecida por el buen trato que Rose dirigió hacia ella, Serena aceptó de buena gana la ayuda de la sierva. La puerta se abrió y una joven castaña de tono más oscuro y señas similares a las de Rose ingreso al cuarto. Se trataba de Hilda quien ya estaba vestida con su traje de sirvienta, resaltando la cofia que llevaba sobre sus rizos castaños.

–Buenos días. Es bueno ver que ya han despertado. ¿Lady Serena, durmió bien hoy? –Al igual que su familiar, Hilda se había referido a la pelimiel bajo este título, algo contradictorio si recordábamos que la joven ojiceleste había caído en una condición prácticamente de esclava, a las órdenes del inquisidor.

–Gracias Hilda, dormí muy bien, sin embargo ahora hay trabajo que hacer y me gustaría que Sara se uniera a nosotras lo más rápido posible. –Había una explicación de la actitud de ambas castañas para con la pelimiel, sin embargo, de momento la respuesta era quizás la actitud de ambas primas respecto a su rol como siervas del inquisidor, y de Serena, que hasta donde podía afirmarse había sido la elegida por este último como su pareja, al menos eso había demostrado en su duelo contra la reina.

–Descuide Lady Serena, he ido a inspeccionar las habitaciones del resto de las damas del campeón y solo Lady Cynthia y Lady Anabel se han adelantado. El resto aun dormita o se están preparando y las pequeñas siguen durmiendo. –Hizo alusión a las más jóvenes o aniñadas del grupo. – Es buena hora, así que no vamos apuradas. Ahora les ayudare a poner a la jovencita Sara en un dos por tres. –Con este sintetizado informe. Hilda se adentró en la habitación cerrando la puerta y dejando nuestra atención fuera del cuarto.

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La actividad en la residencia Lysson…bueno en la residencia Ketchum comenzaba a temprana hora. Con la puesta en marcha de los oficiales al resto de los guardias que se apostaban ahí. Cerca de cien efectivos entre regulares, oficiales y reclutas, de los que destacaban el grupo de seguidores del inquisidor, componían el conjunto de fuerzas despachadas a esta zona del bocage cerca de ciudad Tempera. A estos había que sumarle alrededor de cincuenta elementos de apoyo entre los que resaltaban cuarenta sirvientas reales, parte del personal que servía a Sable Abbadie Lombard y que debían de cumplir su rol como asistentes de las tareas de limpieza y mantenimiento de las instalaciones, ellas no estaban bajo el mando del inquisidor sino de Lady Diantha. Así como un chef y dos asistentes despachados aquí por Siebold y tres técnicos y cuatro especialistas de estos últimos resaltando la caballeros Denis y sus dos hijos, así como Lady Diantha.

Uno pensaría que es demasiado considerando que todos estos recursos se dedicaban al confinamiento y estudio del defensor de Kalos ahora convertido en inquisidor. Sin embargo a futuro, se esperaba poder recuperar la inversión con extravagante velocidad y resultados devastadores. Aunque por el momento, aquel sitio en medio del bocage kalosiano era guardado bajo secreto de suma importancia.

Serena, Hilda, Rose y Sara ya se encontraban saliendo de su dormitorio y se dirigían por el corredor al salón principal. A su paso las demás damas del campeón se encontraban igualmente emergiendo de sus dormitorios y terminando de despabilarse mientras adoptaban la postura y caminar de una sirvienta, saludándose mutuamente y uniéndose al grupo.

Todas ellas iban ataviadas con atuendo de sirvienta estilo victoriano; consistente de faldas en un término exacto…corto, puesto que estas les llegaban un poco más debajo de las rodillas. Sus piernas eran protegidas por mallas de color blanco pulcro y radiante que se ceñían tan bien a sus piernas que uno encontraría difícil saber en dónde terminaban la prenda y donde se hallaba la piel descubierta, sí es que tuviera la suerte de posar sus dedos sobre las piernas de algunas de ellas.

Más o menos similares, todas usaban zapatillas de piso color negro que resaltaban mucho más aquellas medias blancas, los vestidos les cubrían debidamente pero resaltaban un toque coqueto al encontrar el punto exacto entre la caída de sus faldas, para ocultar sus muslos y lo de más arriba, y a la vez, dejar poco de vista al alcance de un salto o una brisa veraniega, y poder ser premiados con una panorámica…divina. Sobre todo cuando se dieran la vuelta. Esto calificaba también para sus escotes, ni demasiado pronunciados ni demasiado ocultos, el toque perfecto. Lo mismo para sus muñecas, cubiertas por una suerte de brazaletes con bordes blanquizcos.

Finalmente todas ellas traían tanto una suerte de delantal blanco y radiante, ceñido a sus vestidos y una cofia que coronaban todo el colorido de cabelleras que poseían todas y cada una de ellas. Sin olvidar un detalle que las señalaba a todas ellas como un solo grupo; un collar ceñido a sus delicados cuellos con un pendiente el cual era una placa dorada reluciente donde se admiraba grabado el sello personal del inquisidor. Eran sus sirvientas…casi de SU propiedad.

Si bien lo descrito anteriormente indicaría una generalización en el patrón de vestimenta había que señalar algo importante; si bien todas ellas vestía como sirvientas, ninguna de ellas poseía un uniforme netamente igual. El diseño de cada una había sido caracterizado en acuerdo con la personalidad, actitud y talento de cada chica, por la notoria distinción entre el largo de caída de las faldas, la longitud de los puños, la suerte de adornos vario, como volantes, listones, y moños que hacían de ellas auténticos muestrarios andantes. Quien manufacturo estos vestidos, debió haberlo hecho pensando en un joyero de mujeres, o mejor dicho…un harem.

A todo esto, solo Serena destacaba de las demás por su particular atuendo color azul rey. Y aunque fuera curioso había un significado para ello. La chica quien repetía mentalmente la primera lección que les dio Diantha sobre su porte al caminar, con la intensión de hacerlo lo mejor posible, retorno entonces su enfoque a las demás chicas; sus "amigas" si es que eso es lo que eran para ella, y notar a algunas de sus compañeras, alcanzo a ver a May y Dawn el contraste de sus atuendos, le hizo recordar aquello…una vez más.

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Principio de flashback

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Finalmente, tras una semana de angustia y preocupación, la doctora Karine había logrado estabilizar a Ash, cosa que su equipo y ella lograron hacer tras confinarlo en esa "cámara de sanación" o al menos el prototipo que estaba en pruebas todavía. A pesar del margen de entropía era demasiado elevado, al final logro ser el medio perfecto para que el joven campeón lograse reponerse de su singular cuadro fisiológico. Datos que fueron recolectados por el grupo científico y que estaban siendo analizados a fin de echar luz sobre todo el complejo sin sentido que había sido aquello.

En ese lapso de tiempo, todos los amigos del azabache así como su madre y actuales compañeros habían sido asignados a una serie de habitaciones, las cuales habían sido designadas en el siguiente patrón; Las damas del campeón, como ya empezaban a correr los rumores sobre el grupo de seguidoras del héroe de Luminous, se encontraban alojadas en una de las alas primarias de la residencia, más precisamente en el segundo piso de la ala este. Los hombres, buenos amigos y hermanos de aventuras del azabache por el contrario fueron delegados al ala contraria en la primera planta, resaltando la singularidad de que ese lado del complejo daba a un gran campo de entrenamiento, al parecer la finca no era solo una lujosa residencia, sino también una especie de academia. Quizá una base de operaciones para la organización que Lysson llevo a su auge y caída.

Si bien en su momento de lucidez, Sable Abbadie Lombard, ordeno tenerles bajo custodia, la verdad es que nadie de los mencionados había sido realmente encerrado o tratado con menosprecio y cuestiones dignas de un preso. Más bien todo lo contrario. Comida y bebida se les había suministrado, la servidumbre real; un conjunto de cuarenta siervas vestidas de maid estilo victoriano clásico, se había puesto a su servicio proporcionándoles las atenciones necesarias, tanto las chicas como los jóvenes no pudieron sino sentirse aliviados por la aparente benevolencia que su alteza había expresado, aunque algunos de ellos, y hablo por los más cautos o astutos, harían pensar durante un rato, si todo esto no era tapadera o pretexto previo a la otra cara de la moneda.

Respecto a Serena, ella se encontraba en el segundo grupo, más que nada por la fiereza con la que Sable se había dirigido a ella y a Ash, así como el hecho de retarlo a un duelo a muerte, mismo donde la pelimiel se sintió morir, más cuando vio la sangre de su amor ser derramada sobre la arena y el acero de su alteza.

Aun cuando habían pasado casi dos semanas, Serena no podía sacar de su mente, las imágenes de Ash siendo herido por Sable, de hecho, la escena más impactante; había sido cuando la reina ojiverde se había abalanzado contra el ambarino y la primera impresión tras su rugido de batalla al impactar contra Ash, había sido que en verdad lo había apuñalado con su espada. Esa imagen y variantes más habían llenado su mente con pesadillas desde la primera noche que paso en ese sitio, a pesar del continuo apoyo de Sara y las chicas, así como de Grace y Delia, Serena no encontró descanso.

Desde el amanecer del primer día, la pelimiel había tomado posición frente a las puertas dobles del pabellón médico, no podía ingresar más allá pues no tenía autorizada la entrada y si bien no había guardias custodiando, ella misma cayó en cuenta de que no serviría de nada ingresar si no podía ayudar a Ash de alguna manera. A pesar de los continuos intentos de su madre y de Delia, la joven no desistió de su guardia. Al contrario, su actuar convenció a algunas de las demás chicas para acompañarle en este cortejo. –Sin embargo lo anterior no significo precisamente buenas noticias.

Era el amanecer del sexto día. Serena iba recorriendo el pasillo que le dirigía hacia el pabellón médico para su guardia silenciosa, el sol estaba saliendo por entre las colinas frondosas del bocage, y podía ser visto a través de las grandes ventanas de este lado de la finca. En cierto modo olvidándose de quien pertenecía, la chica debía admitir que tenía buen gusto y no reparo en gastos a la hora de construir este lugar. Inevitablemente el recuerdo de Lysson sometiéndola y declarando los planes perversos que tenía para ella, le regresaron a la memoria, cosa que no hizo sino romper el monótono semblante de la joven para sacudir la cabeza en rechazo. Arceus…como detestaba recordar el tacto de ese infeliz.

En un intento por tratar de alejar dichos pensamientos, Serena cayo en cuenta de una posibilidad, algo que muy en su interior era gran parte de su interés, sobre todo cuando se enteró de tema en cuestión. La sensación de ser tocada…era tan incómoda. La verdad no lo sabía. Pocas veces ella misma se había auto complacido. Dormir con Bonnie le obligaba a la performance a ser más cauta y de cabeza fría. Dejándola con pocos momentos para poder…estar tranquila con ella misma.

El punto aquí, era que al menos ella había encontrado placer al tocarse a sí misma. Sin embargo, cuando Lysson la toco, fue una experiencia para nada satisfactoria. ¿Era acaso que todos los estímulos de parte de un hombre serian así? No necesariamente, es decir, ese malvado solo deseaba su cuerpo. Quizá si fuera Ash…quizá él… Al final, Serena se sacudió las ideas de su cabecita. No era el momento ni el lugar para pensar en eso, además que si continuaba, iba a sangrarle la nariz y eso iba a verse muy incómodo.

Despejando su mente Serena enfoco su mirada nuevamente en la puerta al pabellón médico. Solo para encontrarse con May y Dawn. Serena les saludo. Ellas respondieron muy a su actuar de cada una, Dawn asintiéndole con una sonrisa un poco cansada y May exclamando un "hola" a la par de alzar su mano para hacer el gesto indicado. Era idea suya o May parecía ligeramente irritada.

– !Buen día chicas! ¿Cómo están? – Serena les pregunto, y es que ellas dormían separadas.

–Un poco incomoda si me permites…– La voz de May le llego con dejo de queja.

–Te vez un tanto pálida May– Serena tuvo que ser honesta, quizá en un principio no se llevaban tan bien, pero ahora las cosas habían cambiado. Ella era la novia de Ash, pero en cierto punto eso no hacía sentir mejor a la castaña, si bien no lo menciono, pudo notar que ambas jóvenes reaccionaron a su llegada con igual tacto.

Notándose descubierta, May se sentó en la banca de espera y llevo sus manos a su vientre. Entonces se encorvo un tanto. Esto asusto a Serena, pero Dawn le calmo palpándole el hombro.

–La verdad es que tengo el periodo desde ayer…y me duele mucho el estómago– Confeso bastante debilitada y conteniendo el gemido.

–¡Arceus! ¿May porque no has dicho nada? La doctora Karine te habría dado algo para el dolor. –

–Ya se lo había dicho, pero ella insiste en que debe soportar el dolor– Fue la respuesta proveniente de Dawn quien veía de mal modo el actuar rebelde de la castaña.

–No…no hace…no me hace falta– Les respondió a ambas chicas apretando los dientes.

–¡Pero May! – Serena quiso tomar a May para llevarla donde Karine. Sin embargo la castaña aparto su mano con un poco de fuerza.

–Ya se lo dije a Dawn…y te lo diré a ti… ¡Puedo soportarlo! Solo es cuestión de ser firme…no rendirme jamás.

Serena se quedó quieta puesto que en cierta forma dichas palabras le resultaban tremendamente familiares.

–¿Tú también con eso May? – La pregunta de Dawn le saco de sus pensamientos. –También vas a poner de excusa eso.

–¿Y porque no? Piénsalo bien Dawn, tú también viajaste junto con Ash. Si no has aprendido nada de él. Entonces no hay duda…– La castaña sonrió con mueca de dolor. –Si no lo hiciste…quiere decir…que fui la numero uno– Por increíble que parezca…eso sonó un tanto impropio de May. Asimismo había causado incomodidad en Serena, no le había agradado aquella expresión. Al parecer aquellas palabras habían cambiado el tranquilo pero ligeramente tenso ambiente.

–May…esto no es divertido– Serena le reclamo. Si bien era la tercera compañera a la cual Satoshi había ayuda como novata no le agradaron las palabras de May que sugerían ella estaba en dicho lugar a pesar de la cercanía con su novio. Las palabras de Serena llamaron la atención de la castaña quien dirigió su atención con ceño fruncido. Estaba a punto de decir algo cuando de repente…

–Chicas. Miren, miren…miren lo que encontré– Las tres chicas miraron hacia el pasillo. Lo que vieron les resulto tremendamente un encuentro de frustraciones. Frente a ellas se encontraba Iris vistiendo una de las chaquetas de Ash. – Me queda muy bien el azul. ¿Qué dicen? !Seguro que capto el valor de Ash¡ ¿No es así? - La aspirante a maestra dragón incauta de la situación entre las coordinadoras y la performer había hecho algo que empeoro la tensa calma y provoco el estallido de una pelea entre ellas cargada de emociones y sentimientos latentes en los últimos días.

–¡PERO QUE RAYOS SIGNIFICA ESTO! –May estallo en rabia– ¡Acaso no tienes respeto por los muertos? –Hecha una fiera, May se levantándose de un rebote y empujando a ambas chicas que estaban a su alrededor fue por la morena.

–¿Perdona? ¿Te refieres a Ash? –Iris pregunto totalmente sacada de su actitud. No comprendía la reacción de la castaña de Hoenn.

–¡De quien más he de hablar! ¿No es acaso esa una de sus camisas?– La castaña cuestiono totalmente iracunda– ¿¡Acaso no tienes modales?!

–¡Claro que los tengo! Pero es obvio que tú no los tienes. –La loli morena respondió poniéndose a la defensiva. No iba a dejar que la insultaran o agredieran por lo que respondio a las agresiones verbales. –!No eres más que una Miltank lechera! –

–Chicas, por favor…– Serena intento disuadirlas mientras Dawn le asistía haciendo esfuerzos por alejar a Iris. Ambas buscaban calmar pronto la situación pero al parecer sus esfuerzos eran en vano ya que las contendientes las ignoraban y seguían en su disputa.

–¡Como te atreves a decirme eso! ¡Tabla de planchar! – Aquellas palabras hicieron que todo se fuera con Giratina. –¡Te voy a enseñar que es lo que esta Miltank puede hacer!-

–¡May, Iris…paren esto! ¡Por favor!– Dawn expreso en un tono tanto imperativo como suplicante. Si bien todas ellas habían participado ya en dos disputas tanto en Cenit como en el tren de camino aquí, aquello habían sido peleas verbales y de pastelazos. Totalmente diferente a lo que estaba presenciando entre sus amigas, no le agradaba una pelea seria y preferiría calmarla para después medir la situación. Aquellas palabras eran dirigidas a May mientras agarraba a la morena, sin embargo la primera siguió ignorando y la última se soltó con fuerza de la peliazul.

–¡Ah sí! ¡Pues veras de lo que esta tabla de planchar puede hacer! ¡Adelante! – Y con esa insistencia Iris se lanzó a por el primer asalto.

–Chicas, por favor. – Eran las peticiones de Dawn y Serena. Pero habían llegado a oídos sordos mientras las otras seguían en lo suyo.

La morena lanzo un golpe que May evadió por los pelos, lamentablemente el puño de Iris encontró en su camino el rostro de nadie más que de Serena. Así es, si bien el golpe fue firme la verdad es que perdió impulso debido a la distancia más lejana, y la inesperada evasión de la castaña, pero eso no pudo evitar que el golpe impactara con razonable fuerza sobre la cara de la pelimiel.

Para cuando las chicas se dieron cuenta de lo acontecido, tanto Iris como May se asustaron, no tanto por lo que podría suceder sino porque honestamente no deseaban golpear por accidente a la novia de Ash, por mucho que les doliera reconocer esto último, si…estaban a criterio de cada una; afectadas y frustradas pero después de todo, habían terminado aceptando la decisión del azabache quien había elegido a Serena, y el hecho de lastimarla podría afectar seriamente la opinión de Ash respecto a ellas.

Sin embargo, el problema inmediato fue que, tras recuperarse del golpe, la pelimiel se había prestado a su atención con notable molestia en su mirar hacia el trio de pokegirls frente a ella. A esto ambas combatientes quisieron arreglar las cosas.

–Serena discúlpame veras– Iris levanto las manos en rendición. Si bien estaba en conflicto con May, ella no quería enfrentarse a la performer después de lo que había visto de ella en los últimos días. No quería ser enviada a terapia intensiva del hospital general de Tempera.

–!Lo siento! No me acorde que estabas...– Expreso May de la misma manera que su contendiente. Peo fue interrumpida por la pelimiel quien ahora no les escucharía y arremetería contra ellas.

–¡Les dije…que guardaran la calma, que dejasen de pelear…no me escucharon y ahora…ahora mi rostro… (un moretón y una nariz con ligero sangrado) ¡ME LAS VAN A PAGAR! – Serena estallo en ira, acto seguido se lanzó contra ellas siendo May la primera que tuvo al alcance. Acto seguido jalándola con todas sus fuerzas, la pelimiel la atrajo hacia sí misma y entonces la lanzo contra una de las columnas que se hallaban entre las distintas ventanas. Era suerte o Serena no quiso estrellarla contra la ventana.

May apenas reaccionaba al asalto, no tuvo tiempo más que de meter las manos cuando Serena le pesco de las solapas. La castaña se defendió resistiéndose al agarre de la castaña

– !Espera Serena, no tienes porque...! !AH! – la castaña fue interrumpida cuando la ojiceleste apretó el agarre en su muñeca causándole un dolor similar al que estaba atravesando.

– ¡Eso hubieran pensado cuando empezaron su riña! – La mirada de Serena era determinante. -Ni siquiera sabes cómo tomar las lecciones que Ash te dio. No eres digan de haber sido su alumna. – La performer continúo su asalto de manera verbal pero en vez de desmoralizarla y sobajarla causo todo lo contrario. La coordinadora de Hoenn, irritada en su situación actual, estalló en furia ante las palabras que herían su orgullo.

– !Como te atreves a cuestionar mis ideales¡ !A cuestionarme…no estuviste ahí cuando Ash me tomo bajo su ala! –- Fue la respuesta de la castaña.

– Pues, en ese caso, hiciste mal uso de su tutela –esa fue la gota que derramo el vaso. May estallo en furia y lanzo sus dos puños contra la cara de Serena. Desafortunadamente la pelimiel fue más rápida y logro pescar ambos puños. Presa de la impotencia y de su ya irritada naturaleza, la castaña arremetió con su pie metiéndole un fuerte golpe en el vientre. Obligando a Serena a doblarse.

Acto seguido y libre de su agarre May vio debilidad en su oponente, y para este punto la de la línea entre la cordura y la rabia se había apoderado de ella. Viendo lo expuesta que se encontraba, no le costó demasiado dirigir su rodilla hacia la cara de la pelimiel, y quizá borrar esa bonita sonrisa arrogante que en ciertas ocasiones mostro ante ellas.

Dawn quedo de piedra cuando contemplo todo esto y solo pudo reaccionar cuando May iba a soltar un rodillazo contra la cara de Serena. Entonces de inmediato se colgó de la castaña sacándole de balance y dejando a Serena caer al suelo donde, de inmediato tomo respuesta.

–¿Que se supone que haces? – Cuestiono gritando a Dawn para hallar una respuesta a las acciones de la coordinadora. Suficiente tenía con su malestar ampliado con las disputas con Iris y Serena.

– ¡May espera detén esto! – Dawn contesto de manera rogante, ella solo quería detener el conflicto. No le agradaron las palabras de oriunda de Hoenn pero era demasiado que lleguen a la agresiones físicas e incluso matarse entre ellas a como iba la pelea.

Sin embargo, los dos no pudieron continuar su dialogo debido a que la pelimiel había tomado el pie de apoyo de la castaña obligándole a caer el suelo donde Serena se subió encima de May con intenciones de cerrar su puño en un poderoso golpe. May tuvo tiempo de hacer a un lado su cabeza cuando el golpe de Serena descargo tan duro sobe el suelo de madera pulida, haciéndole añicos. Además de eso, la castaña podría jurar haber escuchado el sonido de los huesos de la pelimiel fracturarse.

Antes de que la pelimiel tuviera otra oportunidad para aplastar la cabeza de May. Iris entro a la pelea derribando a Serena y yendo las dos a sobre el suelo donde rodaron hasta quedar la morena encima de él. La loli tsundere había sacado las uñas y estaba dándole de arañazos a Serena quien se defendió de los arañazos con sus manos. Ella no se quedó atrás mientras hundía sus propias uñas en la carne de Iris, más precisamente en sus piernas

Durante le riña Iris ahora dirigió su atención sobre el largo cabello de Serena del cual tomo un mechón de cabello y a manera de venganza. Cuando la pelimiel noto dicha acción fue demasiado tarde. Iris dio un tirón y un hermoso mechón de pelo amuelado fue arrancado de raíz, provocándole un grito de dolor a la pobre chica. Finalmente, Serena metió los dedos sobre el cuello de Iris y apretó tanto que consiguió nublarle el raciocinio a la morena yéndose sobre ella. El golpe de rostros termino el trabajo. Serena hizo a un lado a iris solo para encontrarse el trasero de May llendo a golpear su cara.

La respuesta a lo anterior fue que Dawn había explotado tras continuos intentos de calmar a la castaña, esta le había dado un bofetón tras liberarse de manera muy agresiva y la peliazul respondió estallando y empujando a la castaña que cabía recordar se fue de culo sobre la pelimiel. Esto hubiera sido perfecto para un video hentai sino fuese porque con mucho esfuerzo Serena sujeto a la castila y la derribo al suelo, claro que Dawn conto como apoyo para esto último. La fiera ahora no era la castaña con dolores del mes, sino la pelimiel humillada de forma tan indecente.

Dawn se había subido sobre May y estuvo a punto de soltar el primer golpe cuando Serena le pesco de las solapas y literalmente la arranco lejos rompiéndole la blusa y dejando un poco mareada atrás haber usado la bufanda para jalarla lejos.

May apenas libro sus brazos que tenía como defensa para ver a Serena volver su atención y entonces el dolor le llego a su orgullo. Serena piso con fuerza la pelvis de la castaña dejándole sin aliento y quejándose de dolor.

–¿Te duele el estómago? Me asegurare que te duela diez veces más. –Serena miro como May se encorvaba hacia abajo, la tomo del hombro y entonces la castaña se lanzó a su mismo con un golpe de cabeza que a la zona media de Serena. Justo debajo de sus pechos. La pelmiel cayó al suelo ahora desinflado. Mientras May clavaba las manos sobre su cuello. Nuevamente ese impulso agresivo estallo en la castaña, al punto de que apretaba con mucha más fuerza sobre el cuello de la pelimiel. Serena se estaba quedando sin aliento, pero aun cuando su visión se entorpecía, ella no dejaría de luchar. No se rendiría hasta el final.

Nuevamente, pero ahora aplico un agarre sobre el cuello de May, haciendo que le bloquease la circulación en su cuello. May estaba tan cegada que al final no pudo hacer nada. Al final lo último que Serena, Iris, Dawn y May vieron fueron unas manos enguantadas que las sometían respectivamente a cada una. Marcus y Louis así como Cynthai y Anabel todos ellos notablemente alterados por lo que vieron aunque las damas eran las que se veían totalmente asustadas.

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Cuando Serena volvió en sí, sintió pesadas sus mejillas luego sintió un tremendo dolor en todo su cuerpo. Un cabeceo y Serena despertó de nuevo. Era el atardecer y se vio a si misma acostada en una cama de hospital, bueno no estaba en una clínica, sino en la enfermería del complejo. Solo ella en su cama, una silla un pequeño buro con flores y Sara dormida a un lado suyo.

– ¡Sara! ¿Qué haces aquí? –Serena cuestiono, la chica pelirroja se despertó y le sonrió mientras evitaba a toda costa abrazarle, pero aun así rodeo con sus brazos a la pelimiel. La única respuesta vino en forma de una nota que Sara le había dado mientras aun la abrazaba. ME ALEGRA QUE NO ESTE MUERTA. Ok Sara parecía ser un poco bruta en sus acciones eso o no conocía los excesos.

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Unos momentos después pudimos ver a cuatro chicas; Serena, May, Iris y Dawn en sillas de ruedas en un cuarto que por todo lo que implicaba; libreros surtidos de muchos de estos, alfombras acogedoras, unos cuantos sofás, sillones, y mesas de lectura así como pequeñas mesitas y unos cuantos escritorios, podrían apostar que era el estudio de Lysson.

Sin embargo todo el bonito lugar palidecía o era redundante debido a la situación en la que se encontraban. Las cuatro chicas incapacitadas estaban ahora frente a Dalia, la madre du su amor no correspondido y si correspondido Ashford, quien se encontraba tremendamente afligida y ciertamente un poco mosqueada por todo esto. Así también se encontraba Grace, la madre de Serena, quien se encontraba de brazos cruzados y ciertamente muy enojada.

Junto a ellas se hallaban el resto de las damas del campeón, todas ellas sin faltar ninguna. Y también las chicas más pequeñas como Bonnie y Molly, ellas junto a Bell y Sara estaban quizá un poco asustadas por todo lo que supieron del tema.

No había ningún chico o varón presente, así que esto seguro era una charla de mujeres. Serena quien se controló a si mismo con sus rivales, tuvo que reconocer que ninguna de ellas había salido bien parada de esto, múltiples vendajes al rededor e sus brazos, rostros, y piel expuesta dejaban en claro que aquella lucha fue muy seria. Pero sin duda alguna las más dañadas eran May y Serena. Ambas habían llegado a sufrir cortes debido a los golpes y rasguños. Sin duda era algo preocupante. Al final. Diantha entro por la puerta siendo acompañada por Denise y la doctora Karine. Ya completo el grupo la campeona de Kalos inicio.

–¿Se puede saber en qué rayos estaban pensando? –Sin más comenzó. –Pierden a Ash unos días y ustedes quieren matarse unas a otras. ¿Pero en que rayos estaban pensando? –No espero directamente por una respuesta. –Su excelencia no está aquí, simplemente no quiere compartir presencia con unas salvajes como ustedes. Es acaso una muestra de amor. Permítanme decírselos pero es completamente incorrecta esa forma de ver las cosas. –Diantha expreso esto muy pero muy enojada, sobre todo con Serena. Ciertamente su mirada pudo ser tan pesada como para que la pelimiel desistiera de mantener su atención, se sentía…mal.

–Ella tiene razón chica. –Delia comenzó. Piénsenlo…por favor. Esto no está bien, chicas por Arceus…cuando las vi, no me creí que ustedes mismas se habían hecho ese daño.

–Estaban manchadas de sangre y con las ropas rasgadas…cielo santo. Chicas ¿Porque paso esto? –Aquí entro Cynthia. A pesar de ser una mujer de porte como Diantha. Ella se sentía mal y muy afectada por esto.

–¿Creen que Ash estaría orgulloso o contento de que ustedes hayan hecho esto a sí mismas? –Ese comentario de parte de Grace, les llego a las cuatro. Ciertamente no habían pensado con claridad esto último.

Tiene…tienes razón….mama. –Finalmente Serena quien se sintió tremendamente mal confeso. A él nunca le habría gustado que fuéramos así entre nosotras.

–Eso…eso lo hubieras pensado antes de actuar como lo hiciste en Cenit. ¿Qué pretendías? Mandar a terapia intensiva a Dawn. May e Iris. –Diantha manifestó esto muy enojada. La pelimiel no pudo mantener la frente en alto. Era cierto. Ella era mala. Alguien así no merecía el afecto y atenciones de su amado azabache. Un nudo de garganta y entonces las lágrimas amenazaron con salir por sus ojos.

–¡Espere! –La voz de alguien familiar para ella se escuchó interrumpirle. Serena sabia quién era pero se reusaba a creerlo, finalmente se irguió para encontrase con May Balance entrando al palestra. –No...no fue culpa de Serena. ¡Yo…yo tuve la culpa de todo! Estaba malhumorada por el periodo. Entonces Serena y Dawn quisieron ayudarme pero…yo no les hice caso. No quería ir a la enfermería.

–¡Aguarden! –Ahora alguien más interrumpía. Se trataba de cierta loli morena; Iris. –Ninguna de ellas tiene la culpa. Ha sido todo por mi causa. Yo no pensé que usar una camisa de Ash fuese a enfadarlas tanto. –Iris ahora dejaba a ambas ojiazules totalmente confundidas.

–¡No! ¡Esperen! –Una última interpelada clamo. –Todo esto…es mi culpa. No puse empeño en detener la lucha y al final me deje llevar por mi frustración.

–Te equivocas no fue tuya la culpa Yo también eh estado frustrada. –May corrigió.

–No…esperen fui yo quien empezó todo. –Iris nuevamente se culpó.

–Por favor perdóneme yo fui quien más tuvo la culpa, yo no quería…no quería ser así. –Serena se explayo como tal. Pensé que podría seguir adelante que podría hacer bien las cosas y poder llevarme al menos de forma correcta con ustedes, pero creo que no fue la mejor de todas las ideas. –Lagrimas comenzaron a caer de sus ojos.

Todos vieron como la peli miel estaba comenzando a llorar coas que no percibieron como una treta, en verdad estaba llorando. Era increíble. Y por increíble que sonara las demás pudieron dejar libres sus sentimientos a flor de piel. Tanto May como Dawn e Iris rompieron en llanto.

–Quiero a Ash…lo quiero mucho. Y lo echo de menos. –Serena.

–Yo…yo no se si sobreviva. –Iris moqueo.

–Quiero verlo solo quiero….solo quiero verlo sonreír de nuevo. –May intento pronunciar.

–Aceptare mi derrota pero solamente deseo poder abrazarlo un momento solo eso. Dawn se mostró muy sentida.

Ahí estaban las cuatro. Llorando como unas bebes o niñas de prescolar. Todo por una causa. Algo que a Delia enternecía, quizá tanto como Grace pero que a Diantha le estaba revolviendo las entrañas por ver a estas jovencitas comportarse como unas auténticas infantes.

–La verdad es que no sé cómo proceder. Grace, tu entenderás, yo creí que mi hijo demoraría realmente mucho tiempo en acercarse al amor y que yo hubiese tenido la dicha de conocer a una jovencita que pretendiera ser novia de mi hijo. Sin embargo, todo lo que sucedió ahora es totalmente inesperado, no sé qué pensar. Y ciertamente él no ha sido desatento con todas ellas. La duda es verdaderamente plantear…quien será mi futura nuera. –Esa última palabra encendió un intenso rubor en las mejillas de todas las féminas. Incluso las que ahora terminaban de llorar.

–Deberíamos de ir paso a paso, ¿no crees? Lo mejor es que definas bien esto de una buena manera, Delia. –Afirmo Grace.

–Lo se Grace, por eso más que nada. Me hubiera gustado hablar en privado con todas ustedes pero creo que vamos a tener que hacerlo de esta manera.

Chicas…entiendo que todas ustedes guardan sentimientos hacia mi hijo, solo les pido por el bien común, que se lleven bien entre ustedes, si no es por si mismas…al menos háganlo por mi hijo Por favor comprendan. El pobre ya sufrió suficiente como para que ahora le echen a la espalda todos estos problemas relacionados a sus sentimientos. –Palabras inspiradoras de parte de Delia.

–No les pido que sean amigas, solo que se lleven lo mejor posible entre todas ustedes. Yo sé que les pido demasiado, y siento mucho que ustedes estén en desacuerdo, sobre todo contigo Serena.

– ¿Yo? – Serena se señaló a sí misma.

–Bueno…básicamente Ash se te declaro antes de irse a dormir durante el siguiente medio mes. – Grace anoto eso, haciendo énfasis en que por lo menos hasta que él regresará, ella era la novia oficial del azabache.

Serena volvió la mirada hacia las demás chicas, si bien no percibió hostilidad o envidia de parte de ellas, si pudo notar un claro gesto de decepción y tristeza es como si ellas admitieran su derrota, pero con mucho más dolor. Ciertamente era un hecho que ella no pudo dejar pasar por alto. Serena decidió hacer lo correcto tanto por su querido ambarino como por ella también, para ser digna del corazón del azabache.

–Tiene razón señora Delia. –Serena musito esto mientras miraba sus propias manos sobre su regazo. –Chicas, puede sonar difícil de creer, viniendo de mí, pero…lo justo es que no extendamos más el dolor de cabeza que tiene Ash. –Estas palabras desconcertaron a todas las presentes. –Por eso, renuncio a mi título de ganadora. –Por un momento el silencio se instaló en el recinto. No fue hasta que en un coro todas las presentes dijeron… –¡QUE!

–¿Es cierto lo que estoy escuchando?

–¿Acaso has perdido la razón?

–¡No…debo estar soñando!

–¡Eres cruel Serena estás jugando con nosotras!

–¡No! ¡No es lo que peinsan! Yo no soy cruel. Y quiero dejar en claro esto. –Finalmente dio paso a su punto de vista. –No eh perdido la cabeza ni me han golpeado con fuerza. Simplemente eh tomado una desecación. Si quiero ser digna del corazón de Ash…debo jugar bajo sus reglas y ser como él. Y estoy segura que él optaría por una propuesta más justa. Además…que ya no se acuerda de lo que ocurrió ese día? –Al ver la expresión de confusión en ellas respondió.

Él está más que convencido de querernos a toda nosotras…casi podría decir que sin ninguna diferencia. Si…me dio sus mejores palabras d consuelo, pero…no es difícil notar que tiene estima por todas y cada una de ustedes. –Todas entraron en contexto y comprendieron lo que quería decir.

–Por esto…le propongo que…hagamos esto una competencia limpia y honesta. Seamos…seamos mejores competidoras…seamos buenas rivales. –La pelimiel extendió sus manos ofreciendo su amistad a las demás. –

Aunque en un principio se mostraron reacias pronto las sonrisas honestas se dibujaron en sus rostros, mostrándose amigables. Pronto las chicas habían entablado una conversaran más amena. Luego de unos minutos el salón se había convertido en una lobby amplio y listo para charlas amenas mientras Delia y Grace sonreían satisfechas. –Puede que cueste trabajo pero con algo de persistencia, conseguirían alcanzar una mejor cooperación. –

–Por cierto, Serena. Debido a que fuiste la primera…. Delia dijo llamando a atención de la pelimiel la primera a quien mi hijo le declaro sus sentimientos, creo que esto te corresponde. Lo hice mientras pensaba en lo grandioso que sería ver a mi hijo convertido en un noble. –Dijo la castaña superior mientras tomaba una caja rectangular de color blanco hecha de cartón, adecuada para guardar una prenda de vestir. Serena sostuvo la caja, la coloco sobre la mesa y levanto la tapa.

– ¿Esto es…para mí? –

– Esto es para ella. –

– No se preocupen chicas. Estoy haciendo vestidos para todas ustedes. –

– ¿Todas ellas? Delia en verdad, no sé si sentir admiración o incluso miedo. ¡¿Tienes idea de cuantas chicas son?!

– No te preocupes Grace. Tú no me conoces de todo. Si puedo tejer un conjunto completo para mi hijo, en menos de una noche, creo que puedo equipar a una veintena de jovencitas listas para el servicio. –

– Y no pensaste que quizás, su alteza tuviera unos cuantos uniformes de sirvienta que podrían prestarnos. – Grace entono su mirada hacia su consuegra-amiga. –

– Y perder el estilo único de cada una de ellas. Grace, cuando terminen los atuendos…las "Damas del campeón" estarán vestida y a la altura de su señor. – Delia sonrió con una confianza y un gesto que a Serena le hizo recordar a cierto azabache por el cual estaba perdidamente enamorada.

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Fin del flashback.

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Serena sonrió con humildad, ciertamente aún les guardaba un resquemor a ellas por haber provocado todo ese alboroto del cual ella también entro en rodeo. Aunque debía confortarse a sí misma por no haberles dado una paliza como lo hizo con Misty. Honestamente no le hacía sentirse orgullosa de ello así que por esa razón había decidido ser justa y dejar que ellas tuvieran su propia oportunidad de demostrar su interés a Ash. Ella sabía de todas formas, que Ash la elegiría. Confiaba en ello plenamente. Estaba segura de que Ash y ella habían nacido para estar juntos para toda la vida. Así que…que perdía conque sus demás amiguitas pudieran al menos intentarlo.

Consciente de a donde se iban sus pensamientos Serena les regalo una sonrisa confortante mientras veía a Anabel hacerle señas al trio de maids para que fueran donde ella. Al parecer, había trabajo que hacer.

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Era el amanecer aproximadamente las ocho de la mañana. Y los seguidores del inquisidor se encontraban en medio de la marcha de la muerte de Batan. O un equivalente para este mundo. Pues la marcha de entrenamiento que recibían, se efectuaba sobre una gran área libre que se había convertido en una parrilla donde los pies de los jóvenes se tostaban mientras ellos se encontraban bailando al son que les imponía Marcus.

–¡Muy bien inútiles muévanse! ¡Así me gusta…me agrada ver la expresión de dolor y fatiga en sus asquerosos rostros! –Marcus ladraba mientras en medio del campo de entrenamiento y bajo el sol de mediodía se encontraba enfundado en su uniforme completo, el cual integraba con un chaleco táctico de color negro y un sombrero de campo traviesa que había remplazado su gorra militar. Sus lentes estaban parcialmente empañados por su transpiración. Debía de estar cocinándose por dentro, y sin embargo; no parecía prestarle importancia a pesar que el sudor le caía a gotas. Tomo su silbato y llamo la atención de sus subordinados.

–¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Eh visto Turtwigs más veloces que ustedes! –Louis les empujaba cada vez que pasaban delante de él y les golpeaba con su bastón para motivarlos a mantener el ritmo.

A pesar de lo poco tolerante que había demostrado ser el sargento, los chicos estos habían logrado convencerle de que les permitiese despojarse de sus sudaderas y quedarse solo con la camisa de algodón blanco y sus pantalones deportivos así como sus botas, pero ni con esto, podían hacer mucho por combatir el calor del medio día, sobre todo si su continuo trote tenía que ser realizado a la par que llevaban troncos de al menos unos quince o veinte kilos. Claro que algunos como Max solo tuvieron que lidiar con la mitad de ese peso, aunque de igual forma no resultaba ser nada fácil a la larga. Estaba de más decir que no todos los chicos iban a mantener el ritmo.

–¡Si tienen ganas de vomitar, háganlo encima de sus compañeros, pero más les vale no detenerse! ¡Al primer infame que lo haga, le hare correr diez kilómetros campo traviesa con el doble de peso a sus espaldas! –Obviamente exagero pero a estas alturas ya no podían asegurar nada.

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Mientras esto sucedía, Serena, Dawn, May y Anabel se aproximaron al campo de entrenamientos. A pesar del sol de mediodía, ellas iban enfundadas en sus uniformes de maids, con la notable diferencia que este conjunto era uno más fresco y revelador aunque nada fuera de lugar. Llevaban con ellas un carro de manos muy propio de una cocina de restaurante, sobre el cual iba una hielera y cestas con lo que parecía ser almuerzos. La facilidad con la que lo empujaban y jalaban, sobre la acera en dirección al campo de entrenamiento, indicaba la fiabilidad del mismo a pesar de todo lo que llevaban encima.

–Y esa es la temática de los concursos pokemon. Como puedes ver, ser una coordinadora implica hasta cierto punto, una disciplina propia de un entrenador– Dawn termino de explicar a Serena y a Anabel, las cuales escuchaban atentamente esta explicación.

–Vaya suena genial. Debería de intentarlo– Serenase vio fascinada por lo llamativo que sonaba todo lo relacionado a los concursos pokemon.

–Venga por qué no lo intentas. Apuesto a que serias una genial coordinadora. Aunque tendrías que ponerte aun a nuestro nivel– May añadió esto último con cierto toque de joda para molestar a Serena en plan de broma. En respuesta Serena inflo sus mejillas como una niña.

–Por supuesto que puedo ponerme a su nivel, quizá sea distinto, pero ser una performance también implica disciplina suficiente para ser realmente buena. Además…estoy segura de que Ash me apoyara a pesar de todo– Fue un golpe bajo. Sobre todo por el rose que había habido entre ellas hacia unos días.

–¡Ah sí! Pues yo creo que Ash me apoyara a mí más que a ti, después de todo yo fui su alumna– May se defendió.

–Alto ahí. Yo no seré la primera alumna de Ash, pero no cabe duda de que soy la mejor de ellas, además…mi madre fue una gran coordinadora. Así que tengo talento nato para esto– Dawn no se quedaba atrás en esta recién iniciada disputa.

–Venga ya chicas, dejemos eso a un lado por el momento. –Anabel. Como una cerebro de la frontera, tenía suficiente talento para ser simple coordinadora o performance, pero en vez de entrar en conflicto con ellas, decidió dar pie a una negociación, después de todo ella como segunda al mando de las damas del campeón, tenía que dar fe de sus destrezas, además de que esto le generaría puntos a favor de su señor– Tenemos deberes que hacer.

–Sí. Seguir nuestro propio entrenamiento– Cito Dawn. –No sé ustedes pero honestamente nunca me creí que iba a ser una simple sirvienta. Digo…creí que sería la ostentosa Sra. Ketchum y que tendría una mansión para mi sola con un montón de niños y una sirvienta de nombre May -cof cof- que lloraría por todas las maldades que mi hi...– Dawn se quedó muda cuando recibió el puñetazo de la mencionada castaña en su estómago. Al pareceré May aún seguía en sus días.

–¡Primero muerta a tener que cuidar de tus niños malcriados! –Arremetió. –Mis hijos por el contrario serían tan nobles y orgullosos como su padre.

–May por favor…ya les dije que dejemos esto de los niños y de quien va a ser sirvienta de quien. Mira como dejaste a Dawn, Arceus mío Dawn… –Anabel le agitaba una servilleta sobre el rostro de la pobre peliazul que tenía claro dejo sofocación en su rostro.

–Se lo merece por todo lo que dijo, sobre todo por proclamarse la esposa de mi maestro. Después de todo…él será mío. Si me lo pidiera…le daría mi trasero– Olvidándose de todo el protocolo moral. May Langley Soryou destapo sus oscuros secretos.

–Piérdete. ¿Quién querría tu asqueroso trasero? Además…querrás decir que tú serás de él. Y nada más. Mi amado inquisidor es un gran noble. Me sentiré honrada en parir a sus hijos. Claro que eh decidido no envidiar a una amante o dos…lo importante es el amor. Ah y que yo sea la primera y única reconocida esposa. ¡UNICA! – Serena término declarando esto mientras enterraba un cuchillo sobre una de las cestas a la par que mostraba una sonrisa muerta en su rostro, como toda yandere debe tener.

Para la pobre de Anabel, solo cavia preguntarse; ¿Porque había sido despachada junto a estas locas? Ella solo quería descansar, y porque no…cabalgar un rato sobre su amado amo. Tal vez…lustrarle el rifle también. –La pelilila tuvo que hacer a un lado esas visiones mientras se procuraba a detener a sus compañeras antes de que intentasen matarse nuevamente.

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–Y recuerden somos siervas del inquisidor, ténganlo en cuenta siempre. Sobre todo antes de divulgar sus propios planes. Por Arceus, quien revela sus cartas a principio de juego. –Anabel les amonesto, ahora todas estaban atentas a su deber y no debían de retrasarse más.

–Además recuerden lo que dijo Diantha. Que seriamos algo especial…un grupo selecto. Recuerdan sobre que estaba hablando.

–Si…si lo recuerdo. Ella había hecho menciona algo así. ¿Qué tan especial será?

–No lo sé, pero eso suena genial. –Serenase escuchó a si misma interesada, cualquier cosa útil para hacerse destacar a ojos de su amo sería estupendo. Su amo…debía reconocer que se sentía un poco extraño al notar el cambio que había tenido su relación con Ash en todo este tiempo. El problema era que aunque ya fuera él consciente de sus sentimientos, no se sentía libre para profesarlos hacia él, no se habían abrazado mutuamente, ni siquiera habían compartido tiempo de calidad. Estaba inquieta, a pesar de todo lo que Ash le había brindado, pensaba que lo idóneo sería conferirle una retribución, aunque no sabía exactamente como. Quizá…convertirse en una gran sierva podría ser la mejor opción. Ella iba demostrarle que podía ser digna de ser algo más para él.

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Cuando las maids primaverales llegaron donde el campo de entrenamiento quedaron impactadas al ver como los chicos sufrían bajo el yugo del sargento. Vamos que incluso Paul que llevaba un vendaje en su hombro hacia lo posible por manejar el peso que sostenía sobre el otro brazo. Las chicas realmente estaban impactadas por el nivel de salvajismo que Marcus utilizaba con ellos.

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–¡Maldita escoria! ¿¡Es lo mejor que pueden hacer!?– La voz del sargento rompió la pasividad del momento. Cuando ellas habían prestado atención, observaron a Marcus de pie con los brazos cruzados en un punto de lo que pudo describir como un circuito de trote donde los jóvenes aliados del inquisidor seguían el paso a trote pesado mientras realizaban un duro esfuerzo por mantener el ritmo y llevar consigo esos pesados troncos,

¡Todos ustedes son unos maricas, gusanos, la escoria más vil que existe en el universo! ¡Vamos imbéciles! Me satisface ver sus estúpidas caras de sufrimiento. ¡Son lo peor, son una basura! ¿Que no les da vergüenza? Si tienen algo de huevos…entonces deben chingarse hijos de pu…-

Las chicas quedaron atónitas con el léxico tan extremo que utilizaba Marcus. Normalmente ellas nunca habían escuchado esas palabras tan vulgares. Es más, ni siquiera sabían que existían palabras tan altisonantes, sobre todo…las que hacían énfasis en las sacrosantas dadoras de vida.

De pronto vieron a Tierno caer al suelo. El pobre estaba hecho un desastre, el sudor le caía a cantaros y su rostro estaba solferino por el bochorno, mientras jadeaba como un Houndour sin siquiera intentar ponerse de pie.

–¡No…No puedo más! – Apenas logro exclamar esto entre los continuos jadeos, totalmente rendido al agotamiento.

–¡Otra vez tu idiota! –Marcus camino hacia donde estaba. – ¡¿Ya no puedes más…eso es todo lo que puedes dar?! ¡¿Tu espíritu es todo lo que puede ofrecer?! Entonces porque no te largas a tu casa, para manosearte con tu "Marie Rose" que tanto te gusta. ¡Gordo marica!–Marcus lanzo prorrogas afiladas. –¿Si esa…es un Idol para los entes tan pusilánimes como tú? ¡Entonces es estúpido y no sirve para nada!– Las palabras del sargento hicieron enojar a Tierno. Ok quizá era un bailarín pero esto era más de lo que podía dar y ahora este tipo insultaba a su Idol número uno, era tremendamente imperdonable.

–¡No hables así de mi waifu idiota! –Con una postura que mostraba vigor pero también mucha torpeza, Tierno se levantó y en una voz chillona, quiso golpear al sargento, pero por lo mareado y agotado que estaba, solo provoco que su golpe errase al sargento, quien solo tuvo que dar un ligero puntapié al tobillo de apoyo de Tierno, para que este terminase azotando en el suelo, cuan largo era.

–¡Lo diré cuantas veces quiera! ¡Marie Rose es muy idiota! Si quieres que cambie de opinión, entonces demuéstramelo. ¡Corre otras diez vueltas! ¡Rápido! ¡Rápido! –Marcus ladro con fuerza. Y aunque pareciera increíble, el pobre Tierno encontró las fuerzas para salir adelante.

–¡Giratinas, Giratinas, Giratinas! ¡Maldita suerte! ¡Giratinas…me lleva la chingada!– Y entre maldiciones y prorrogas hacia Giratina, Tierno se levantó a correr con renovado vigor, pasando de lado a las maids recién llegadas.

–Vaya tiene mucho entusiasmo. –Dawn tenía una mueca extraña en el rostro.

–Al parecer a Tierno realmente le gusta mucho Marie Rose– Las palabras de May solo hicieron que Serena se llevase la mano a la cara en vergüenza. Porque Giratinas tenía que haber una Idol 2D irónicamente parecida a ella. El solo pensar en los tipos raros como Tierno, proclamándose amantes de la susodicha, le provocaban escalofríos.

–Buenos días damas– Todas prestaron atención hacia el gigante que adiestraba a sus amigos.- Disculparan el tono de voz tan firme pero créanlo o no, es un método muy efectivo.-

–Buenos días sargento– Anabel intervino– Hemos venido a traerles comida a los chicos. Así que imagino ya deben de tener algo de hambre– Dijo sonriendo.

–Así es, preparamos bolas de arroz con Magikarp y verduras en salmuera– Sonrió Serena mientras junto con May abrían una de las hieleras para revelar su contenido. Ante esto Marcus se llevó la mano a la barbilla en pose de meditación.

–¿Que sucede, no me digan que ya almorzaron? – Serena le pregunto al sargento. Debido al entrenamiento ellos se levantaban un poco más temprano que ellas. Eso sumado al hecho de lo apartados que estaban en sus respectivas labores, hacia prácticamente desconocidas sus rutinas diarias.

–No…es solo que no estoy seguro de si sea conveniente darles de comer en estos momentos.- Marcus respondió, provocando palabras de represión por parte de May.

–¡Oiga no es justo! Las chicas y nosotras nos levantamos más temprano para hacerles estos almuerzos. ¡No diga que no se los va a dar!– Quizá era más interés propio que por sus colegas varones.

–Espera– Marcus dio la espalda para observar a los chicos. –¡OIGAN BASTARDOS! Las damas de su inquisidor les han traído cosas para comer. Su primera comida en veintidós horas. Los que terminen comerán. –Los chicos quienes se habían detenido para escuchar lo que el sargento iba a decirles, de inmediato salieron disparados con mayor vigor para completar su circuito. Las expresiones en sus rostros así como la continua repetición de la palabra "comida" hicieron ver a las chicas lo necesitados de alimentos que estaban.

–¡VEINTIDOS HORAS! Para las chicas…debían reconocer que apreciaban ser mujeres al cuidado del inquisidor y no varones que debían de ganarse el derecho a caminar con él.

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–¡Vamos muévanse! ¡Ustedes son lo más bajo, pedazos de pendejos! ¡¿Pero que creen?! ¡Cuando terminen con ustedes, serán verdaderos guardias de Kalos! ¡Por ahora su existencia es insignificante y patética! –Marcus ladro nuevamente mientras los reclutas en un punto pasado el almuerzo se enfrentaban a la pista de obstáculos que tenía por delante. Una Ciénega de fango con alambre de púas por donde debían de arrastrarse de espaldas asistidos por un palo.

–¡Eres un maldito Pignite repugnante! ¡Me das asco!- Ladro con fuerza mientras pateaba a Drew de regreso a la fosa de lodo. El sargento no estaba solo en esta tortura- digo instrucción, a su ayuda se encontraban dos de sus subalternos, Evans y Louis quienes eran de sus hombres de confianza y diestros en esto de la instrucción. Serena, Dawn, Anabel y May miraban atónitas el resto de la calistenia mientras con los utensilios de la comida ya levantados se disponían a retirarse, eran las nueve y media de la mañana y ellas tendrían su propio entrenamiento dentro de una media hora.

–¡Voy a abusar de ustedes en todo momento y no les quitare la vista de encima! ¡Mi trabajo es separar a los hombres de las niñas! ¡El que sea capaz de seguir por la senda del guerrero entonces será un hombre! ¡No permitiré que rían o lloren en ningún momento!

–Me pregunto si a nosotras nos tocara sufrir algo parecido– Se cuestionó May mirando la masacre al fondo.

–¡Ustedes ya no son humanos, son guerreros! ¡Máquinas de matar y van a hacerlo, pues es su única razón de existir! ¡Si no pueden hacerlo entonces valen madres! –

–Bueno por el momento nuestra propia calistenia no ha sido TAN…– Anabel estaba buscando una palabra apropiada para la ocasión, pero el oír al sargento maldecir y golpear, le impedía concentrarse.

–¡Fingen que les duele algo para que les de consuelo! ¡Ese es el espíritu de un Growlite! ¡Son niños que mojan las sabanas y mami las lava! ¡Menudo grupo de niños inútiles!

–Honestamente…creo que moriría el primer día de entrenamiento. –Confeso Dawn.

–¡Vamos salten como hombres no como putos! ¿No les gusta levantarse a las cuatro…? ¡Entonces mañana lo harán a las tres!

–No sé ustedes chicas, pero creo que lo mejor es volver a la mansión cuanto antes- -Serena sugirió mientras les instaba a salir de ahí.

–¿A eso le llamas golpear? –PACK- ¡Esto si es golpear! –Gary cayó al suelo con noqueado con un ojo morado y la nariz rota.

–Por favor vámonos ya. –Anabel las insto a salir de ahí. Toda entonces decidieron que habían visto demasiada tragedia para soportarlo.

–HASTA LLUEGO SARGENTO. ¡BUENA SUERTE CHICOS! –Despidiéndose a lo lejos del grupo Marcus levanto la mano para despedirse, una vez las perdió de vista volvió a su tortura.

–Bien mocosos, aquí se acabó el juego. Esta es una espada reglamentaria de un guardia de Kalos, un metro treinta centímetros de acero forjado y afilado para matar. –El fortachón extendió una recta hoja desde su funda y la hoja estándar y refinadas destello en sus manos. –Bien… ahora la primera lección a seguir es…como evitar apuñalarse con su propia espada. –Sus palabras helaron a los chicos dejándoles pálidos. –¿Voluntarios…?

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La vista tranquila del bocage Kalosiano a tempranas horas antes del mediodía eran sin lugar dudas, una de las visiones más relajantes y hermosas que todo Kalos podía ofrecer. Esa era la idea que corría por la mente de Korrina mientras admiraba el paisaje por medio de la ventana del autobús en el que viajaba. La pelirrubia suspiro en cierta frustración. Ya había pasado un mes desde que el juicio de Ash y su accidente, siendo que hasta la fecha no había tenido muchas noticias de él, así como de todas las chicas que le habían asaltado en plena corte, así como sus amigos más cercanos, Serena, Bonnie y Clemont.

En cierto modo estaba un poco preocupada, así como molesta con Ash, se sentía un tanto incomoda por el hecho de que Ash guardase el secreto de haber conocido a tantas chicas, muchas sobre todo para el gusto de ella. Se sentía desplazada, pues de por si había tenido pocas oportunidades después de que ellos se fueron de ciudad Santalouse. Luego de que ocurriese todo esto del incidente en Luminose y de haberse unido a Ash en liberar la ciudad del poder del Team Flare, vino todo esto. Ella esperaba poder acercarse más a Ash, en cierto modo debía de admitir que quería decirle a Ash…. que se sentía ciertamente atraída hacia él, aunque claro, después de la declaración de Serena y posteriormente de todas esas desconocidas "amigas" Korrina tenía que admitir que se había sentido totalmente desplazada.

Aunque fuera la situación tan lamentable, ella intuía que debí al menos afrontar al azabache y manifestarle lo que ella sentía y lo que ella en verdad sentía, era admiración por él, por su fuerza y destreza, pero más que nada por su espirito combativo hasta el último momento. Ciertamente Ash era un joven vigoroso y no habría duda en que de ser un guerrero como los de antología, sería un caballero codiciado por todo tipo de damiselas, nobles y plebeyas. Korrina ciertamente se encontraba en su propia liga, de un grupo exclusivo de mujeres que se consideraban a sí mismas, lo suficientemente fuerte para defenderse por sí misma, sin embargo debitar reconocer que seguía admirando a un hombre fuerte, aunque quizá por cuestiones un tanto distintas. Pero sin embargo caía en el mismo punto. Sentía profunda estima por el azabache.

Suspirando por enésima vez Korrina volvió la vista hacia el interior del vehículo donde se encontraba, había poco más de una docena de jóvenes cuyas edades no oscilaban tanto la de ella. Si la memoria no le fallaba, podría jurar que había visto a alguna de ellas en la corte de Cenit. Korrina recordó entonces la razón del porque se hallaba ahí.

Hace unos días, cuando ella había terminado sus deberes con la guardia de Kalos y se preparaba para volver a casa en Santalouse, su excelencia, la reina Sable Abbadie Lombard, le había citado a una reunión en privado. Algo que ella nunca creyó, fue tener la oportunidad de tener una charla con su majestad. Y tampoco pensó…y esto último en sus imaginaciones más locas; que cuando ingresara al dormitorio de su majestad, la encontrase en una situación muy bochornosa.

Korrina tuvo que menear la cabeza para quitarse la imagen de su alteza, desnuda en su cama cubierta de sabanas y abrazando una "Dakimakura" en la que pudo observar la imagen de un caballero de armadura negro azabache, fue realmente increíble y también muy bochornosa, aunque en relación al motivo de su llamado, fue una compensación sumamente llamativa.

–¿Qué opinas del héroe de Luminous? – Fue la pregunta con la que inicio la charla su alteza una vez se encontró presentable. Ella sabía de quien hablaba.

–Es un gran entrenador, si eso es lo que quiere saber, su alteza– La rubia le confeso asintiendo con todo respeto.

–Eso es lo que me han dicha muchas personas. Y me gusta averiguarlo, sin embargo; quisiera saber una opinión más propia y detallada–

–Una explicación… ¿Detallada? – Cuestiono su a su alteza

–Es una de las personas más nobles que eh conocido. Quizá no es el más diestro, sobretodo bailando. –La patinadora de Santalouse no pudo evitar sonreír mientras recordaba esa vivencia, no logrando evitar el sonrojo que apareció en su rostro. –Es quizá un entrenador como pocos; combativo, perseverante, idealista. Y realmente fuerte. Casi parece… –Korrina no pudo evitar volver su atención a la vista de Sable quien manteniendo sus brazos cruzados sonriéndole.

–¿Un Guardián del Aura? – Ella cuestiono. Korrina asintió. Ella sabía de los guardianes del aura por cuentos de su abuelo.

–Casi…casi podría ser uno– La rubia asintió. –Pero…eso solo es cosa de fantasías. Aunque no negare que Ash…bueno, él podría fácilmente ser uno.

–Excelente deducción Korrina de Santalouse. Esto es más que suficiente.

–¿Su alteza? – Korrina cuestión confusa.

–Dime Korrina– Sable asintió mientras tomaba su hombro con suavidad. –¿Has contemplado en tu vida futura…ser madre?

Korrina regreso al presente. El sonrojo en su rostro era notorio. A fin de evitar comentarios de sus compañeras pasajeras, ella volvió su atención a la ventana donde se vislumbraba una gran instalación en medio del bocage Kalosiano, Sable le dio sus órdenes que más allá de tal, era una invitación. A la cual ella había aceptado. Si por medio de este acuerdo ella podía acercarse al héroe de Luminous y tener quizá una oportunidad con él, entonces valía la pena intentarlo.

–Tú debes ser Korrina, la líder de gimnasio de Santalouse ¿No es así? – La aludida volvió la vista para encontrarse con una joven castaña con dos pequeñas coletas en caída.

–Ahh. Eh si…si lo soy. ¿Y tú eres? – Pregunto en respuesta.

–Me llamo Lyra. Soy amiga de Ash.

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–Muy bien…una vez más desde el principio. –Lady Diantha afirmo. La ilustre campeona de Kalos se encontraba sobre un podio movible que le había sido proporcionado por el personal de apoyo de la residencia, y que utilizaba para dirigir y evaluar el desempeño de las damas del campeón. El cuantioso grupo de jovencitas estaban frente a ella en un gran salón, rodeado por ventanales que daban vista a un hermoso jardín, con numerosas fuentes, y guarniciones donde diversas plantas florecían, caminos de adoquín y piedra fina que decoraban el suelo a los alrededores e incluso pequeñas caídas de agua controladas, permitían al líquido desplazarse hasta un ojo de agua ahí formado. Este enfoque le otorgaría a la residencia o al menos a este lado de la misma el porte de una hacienda con todo y viveros.

Las chicas podían admirar más de la vista, pero aun así no querían arriesgarse a que su adiestradora subiese el nivel de rudeza por falta de disciplina. Con renovado vigor adoptaron nuevamente la postura de siervas que la campeona les había indicado. Cerrando la formación todas ellas adoptaron el porte de servicio, con sus pies juntos, pese a que ninguna de ellas no llevaba sus zapatos, ya que el suelo de madera pulida en esa zona le resultaba cómodo y facilitaba su desplazamiento.

Las chicas en su totalidad solo llevaban sus medias blancas o mallones. Esto tenía un objetivo, las damas, se hallaban en medio de su propio entrenamiento. En el cual se les enseñaba a comportarse a la altura de la situación como una dama autentica, siervas en este caso. Resultándoles de una completa sorpresa el nivel de disciplina y de organización que debían de acaparar.

Precisamente era la razón del porque las jovencitas se encontraban descalzas, pues Diantha las hacia adoptar la postura perfecta, sintiendo con sus propias plantas, la superficie del suelo. Esto sumado a los ligeros ajustes y correctivos que la campeona realizaba al par que admiraba su trabajo.

– Honestamente creo que Palermo haría un mejor trabajo. Sin embargo, parece ser más que suficiente. –Termino dando el visto bueno. –Muy bien. Eso es todo por el momento. Tomen un descanso y vayan a las duchas. –Dio por terminada la sesión.

A la orden de Diantha, las damas rompieron formación y acompañados de un coro de gemidos infantiles por la fatiga, el grupo completo se derrumbó. Solo Cynthia y en menor medida Anabel habían liberado su fatiga con cierta reticencia. Quería mantener su porte.

–Estoy muerta. –Dawn se dejó caer rendida sobre sus rodillas. –No recuerdo que ser sirvienta fuese tan demoledor –Lo cierto es que Dawn fue una suplente por un día en un café maid de medía tinta. Obviamente estas eran las ligas mayores.

–A mí me duele todo el cuerpo, sobre todo los pies y las manos. –Bell lloriqueo, las niñas como Molly y Bonnie, así como Macey y Melody le imitaron. Lo cierto es que parecían un grupo de bailarinas de ballet luego de una ardua clase.

–¡Lo juro! ¡Iré a asaltar la nevera y comerme todo el helado a que haya aquí! ¡Escucharon eso, lo hare! ¡Lo juro! –May estaba desparramada sobre el suelo, sin importarle lo poco linda y fémina que se veía, ahí estaba…con los brazos y piernas extendidos hasta donde alcanzaban, al parecer también le venía valiendo un Bidoff lo poco refinada que se viera. Si pudiera eructaría para meterle más insensatez.

–Quien rayos dijo que usáramos estas maldita calcetas. Mis pies están ardiendo. – Iris por su lado se había arrancado los mallones para subir sus pies desnudos sobre una de las jardineras sin tener compasión de la planta que estaba aplastando.

–Aquí Iris. Seguro estas sedienta– La morena pestañeo mientras giraba su cabeza estando aun recostada en el suelo, acción que le dio cierto parecido al de un cachorro Growlithe que jugueteaba, sobre todo por los ojitos castaños que tenía. La peli morada encontró la mirada aguamarina de Serena, la cual con un gesto sonriente le estaba ofreciendo una botella de agua. La imagen de Serena vestida como maid sosteniendo una hielera con botellas de agua helada tomó por sorpresa a la chica de color.

– ¡Oh…gracias, Serena! – Iris levanto su mano para alcanzar la botella. Acto seguido se incorporó para quedar sentada en el piso y procedió a bebe su agua.

–Por nada. –Serena sonrió mientras se adentraba en el grupo para ofrecer más agua a quien lo necesitase.

–-Cielos agua que bien. –Georgia recibió de buen modo el agua. Aunque era algo ruda debía admitirse que tenía sus ratos de feminidad.

–Si agua que bien. –Bonnie dejo de sobarse su pie derecho para estirar las manos por una botella más.

–Pero yo quería jugo o soda. –Molly se quejó con cierta renuencia. Al parecer estaba más acostumbrada a los dulces de lo que Bonnie estaba.

–Vamos Molly. –El agua de buena para la salud y te caerá mejor que la soda. –Serena le sonrió. En ese momento la voz de lady Diantha le tomó por sorpresa.

–Serena. Necesito que vengas conmigo por favor– Con cuidado la maid sierva-mascota avanzo sin romper su porte a pesar de su condición, no sin antes dejarle la hielera a Rose con la instrucción de repartir el resto del agua.

–¿Necesita algo Lady Diantha? –Pregunto la joven reanudando su porte pese a los jadeos de cansancio que mostraba.

–Así es querida. –Desde atrás de ella la campeona le mostro una cajita de cartón no más grande que una caja de zapatos. –por favor. Entrégale este paquete a tu maestro. –El silencio cayó sobre todo el recinto.

Serena parpadeo un par de veces mientras miraba incrédula a la elite intercambiando miradas entre ella y el paquete.

–Que quiere yo que…? –La ojiceleste estaba ciertamente extrañada. Imaginar lo que

–Lo que oíste querida. De hecho aprovechare el descanso para acompañarte previo a mi reunión con él. Hay asuntos apremiantes que hablar. Adelante vamos. –Con la aparente indiferencia de las expresiones dibujadas en los rostros de las demás siervas, Diantha procedió a encaminar a Serena que estaba totalmente incrédula por la sorpresa. Arceus debió de haberle sonreído pues finalmente podría hablar con la causa de sus frustraciones amorosas.

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– ¡Perdone…pero escuche bien lo que estaba diciendo! –Serena estaba que no podía contener siguiera esa idea en su cabeza.

–Lo que oíste. No pensaras presentarte ante tu amo completamente sucia. ¿Qué pensaras cuando frunza el ceño por tu mal olor? –Diantha fue tajante respecto a ello, sobre todo porque también para ella le parecía un poco incómodo tocar el tema.

–¡No…por supuesto que no…! –La pobre chica estaba tan avergonzada que en verdad su rostro se tiño en tono solferino.

–Bueno entonces- –No alcanzo a decir nada más pues un llamado de su comunicador personal le interrumpió. Ello lo miro y luego volvió su vista a la maid/mascota. –¿Qué estas esperando ahí niña? ¡Ve a cambiarte!

Serena reacciono y sin romper su porte de sierva le saludo para dirigirse al vestidor. Diantha le observo mientras tomaba dirección hacia el despacho principal del inquisidor. Donde seguramente Ash ya estaba informándose de la situación. –Si…aquí Carnet al habla. Disculpa la demora en contestar. Eh estado muy ocupada con las candidatas para el proyecto que quiere armar su alteza. –Diantha comenzó a caminar hacia su destino mientras sostenía el dispositivo cerca de su oído.

– ¿Que dices que? – Al parecer quien estaba del otro lado no sonaba muy satisfecho/a –Mira esta es la primera única de siervas de batalla que formamos en más de trecientos años, obvio que estamos algo faltos de…referencias… –Explico la campeona.

– ¿Qué Que tiene de especial este inquisidor? Bueno me sorprende…tu misma admitiste sentir cierto…escozor ahí abajo– En ese momento Diantha tuvo que alejar el comunicador de su oído antes de que el grito inesperado le destrozara los tímpanos.

-¡BAKA HENTAI! ¡COMO OSAS DECIR ESAS COSAS…ANTA BAKA! –Una voz relativamente juvenil y fémina se escuchó desde el otro lado. –Sabes tan bien, que la única razón por la que voy allá es porque la reina me lo ordeno y…para librarme de la culpa que mi apellido acarreo sobre mí.

–Oh está bien…al menos intenta disfrutarlo. Podrás jugar con estas muñequitas y romperlas cuantas veces quieras…bueno al menos mientras no las dejes demasiado rotas para el gusto del inquisidor. Si rompes una de ellas, tu tendrás que remplazarlas.

–Cierra la boca abuela. Y deja de hacer esos comentarios tan poco decentes y muy pervertidos. Pareces un viejo verde.

– ¿Celosa…de que tu cuerpo de mocosa no se compare a mi etérea figura de mujer? –Diantha canalizo su enojo en una maestra jugada para contratacar a la aún desconocida chica.

–¡Baka¡ –Fue la única respuesta de la aludida.

–Algo me dice que le caerás bien a Ash. Después de todo se te pego bien ese asentó Kantones. –La peliceniza menciono el gentilicio de los habitantes de Kanto y el idioma usado en dicha región. Siguiendo con su conversación la elite siguió su camino por la residencia, cruzándose con una ocasional sirviente real.

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Serena caminaba de una manera tan curiosa, como si fuera una niña que estuviese aguantando sus ganas de mojarse encima debido al miedo y la pena. Lo cierto es que el comentario de la elite Diantha le dejo un tanto incomoda. Ella se consideraba una jovencita agraciada y con carisma, a pesar de que el levantarse temprano no era exactamente lo suyo. Pero siempre intentaba cuidar de su imagen. La idea de estar mal vestida o peor aun oliendo mal frente a alguien en tan alta estima para ella como lo era Ash, le remecía como nadie tenía idea. En realidad ella no olía mal, al menos no como olería un chico. Pero siendo una joven como ella, pues era demasiado dejar pasar un detalle tan ínfimo como el este.

Con la cabeza hecha nudos por todo esto, Serena puso la mano sobre la puerta de los espaciosos vestidores de maids cuando escucho algo desde el otro lado. Quedándose en silencio completo la ojiceleste puso una mueca confusa cuando acerco lentamente su oído a la puerta. Lo que escucho la dejo al principio más confundida y posteriormente intrigada por no olvidar asustada cuando escucho a más detalle lo que ahí sucedía.

Lo primero que escucho fue algo así como un paso, luego otro. Posteriormente escucho un tanto de ajetreo como serian algunas cosas siendo removidas de un lado a otro, algo parecido a alguien buscando algo. Entrecerrando sus ojos como si con ello intentase hallar explicación a lo que sucedía, Serena pego más el oído a la puerta.

La respuesta vino en forma de sonidos que a ella le costó hallar significado, pero cuando las ideas comenzaron a asentarse en su mente, sus ojos se abrieron en horror. Eran…olisqueos…y…quejidos.

Efectivamente era como si alguien estuviese olisqueando algo con suma insistencia casi hasta sonar psicótico, e igualmente se escuchaban las lamidas y relamidas como si quien estuviera ahí remojase los labios, previo a probar algo sumamente exquisito, aunque el detalle en cuestión era que ahí adentro no había nada que probar ni olfatear, que pueda considerarse comestible. Solo era el vestidor de sirvientas, donde ella y todas las damas del campeón así como las sirvientas reales se cambiaban en sus descansos. Lo único que podía haber ahí además de casilleros, bancos plantas en macetas y un largo número de decorativos y adornos…a menos que fueran las lociones o perfumes y aromatizantes ahí presentes.

Convencida ahora de que quien estaba ahí se estaba dando un buen gusto oliendo los perfumes y demás fragancias. Su mente detuvo dicha respuesta. ¿También estaba degustando el sabor de las fragancias? Quizá lo mejor era entrar y averiguarlo.

Serena abrió la puerta, pero apenas iba a empujarla para entrar, se encontró con algo obstruyendo el ángulo de la puerta, impidiéndole abrir por completo. La pelimiel hizo puntal y logro abrir lo suficiente la puerta para poder echar un vistazo. Lo único que alcanzo a ver, fue una de esas medias blancas caer al suelo, en seguida, el ventanal del fondo abierto, con el aire revoloteando las cortinas con un efecto que a leguas indicaba que algo había salido literalmente, disparado por la ventana. Cuando la pelimiel pudo hacer mella en la barrera e ingresar al vestidor, se dio de frente con la perturbadora, muy perturbadora vista del vestidor de maids, el cual había sido víctima de un allanamiento con todo el significado de sus letras.

Y lo peor de todo esto, al menos para la pelimiel fue cuando camino hacia el centro del recinto donde la media había caído. Si ella fuera menos lista podría jurar que la prenda había sido sostenida por alguien hasta hace solo un segundo. Ella iba a recoger la misma prenda cuando se dio cuenta de lo obvio. La prenda arrugada estaba sucia. Su color blanco impecable estaba un tanto opacado por el lógico uso que había tenido. Sin embargo…estaba claro que había algo más en esa tela que lo esperado.

–Esto es… ¿Saliva? –Era innegable después de ver un ligero rastro del mencionado líquido manchando la tela. –No…no me lo puedo…creer. –Serena se echó para atrás como si de repente aquello estuviera envuelto en llamas, ni siquiera pudo hacer algo cuando su espalda chocó con algo nuevo en esa habitación. –AHH!

–Tranquila Sere-nee. Soy yo. –Anabel calmo a la joven pelimiel. Que se había asustado realmente por esto. En su momento la peli-lila se sorprendió por lo que estaba viendo ahora y no dudaría en cuestionar a la mencionada. –Serena ¿Que paso aquí?

–¡Había alguien aquí adentro Anabel! Y se fue por la ventana. –Señalo hacia la única vía de escape de aquel sospechoso y desconocido buscador de prendas usadas. Si así se le podía decir en el reducido vocabulario de la pelimiel. Enfocado a esos temas claro esta.

–Echemos un vistazo. –Ambas jóvenes asomaron por la ventana pero definitivamente esta no podía ser la vía de escape. Sobre todo porque estaban en el segundo piso, a unos cuatro metros del suelo. A no ser que tuviera una cuerda hecha de sabanas o que en su huida le valiera un comino romperse los huesos con tal de escapar, cualquier otra cosa sería ilógico. – ¿Estas seguras que salió por aquí Serena? –La peli-lila estaba un tanto indecisa si creer o no.

–Te juro que había alguien aquí adentro Anabel. Alguien estaba aquí y es el responsable de todo esto. Es más…mira. La pelimiel señalo hacia donde había visto la calceta. Sin embargo la sorpresa se dibujó en su rostro y la confusión en el de Anabel, cuando en dicho lugar donde la pelimiel apuntaba, no había nada. Ambas chicas asomaron entonces a ambos lados por todo el recinto pero en verdad no había muchos lugares donde esconderse. Entonces apuntaron lentamente sus miradas al techo en una sincronía que pareció graciosa a más de uno. No había nada en el techo tampoco.

–Anabel…lady Diantha me solicita. Podrías… ¡Santo Arceus y Mew concebido! Anabel…Serena… ¿Que está pasando aquí? –Las dos chicas reaccionaron con sobresalto al ver a Cynthia entrar al vestidor solo para encontrarse también con este desastre.

–¡Cynthia! Eh bueno veras esto es realmente muy confuso. –Anabel comenzó a explicarle en breve lo que sucedió, complementado con lo que la pelimiel también le afirmo.

–Esto es muy extraño chicas, sin embargo de momento tenemos cosas que hacer. Anabel tengo que reportarme con Lady Diantha podrías por favor encargarte de que las chics no toquen nada. Serena. Puedes ayudar a Anabel en esto.

–Lo haría sin vacilar Cynthia pero tengo mis órdenes. Debo llevarle esto a Ash- a nuestro inquisidor. –Serena recordó la caja que Diantha le había entregado.

Ya veo. Ni hablar, Anabel por favor mantener el orden mientras regreso. Serena. Ve con el inquisidor. –Cynthia repartió órdenes mientras se aseguraban que la puerta de ese sitio aun funcionaba. –Muy bien. ¿Anda que esperan? –Remarcando su respuesta Cynthia tomo dirección hacia donde pudiera encontrarse con Diantha. Serena tomo dirección hacia el despacho y Anabel se preparó mentalmente mientras recogía los puños de su uniforme.

–Genial. Algo me dice que siempre me tocan los malos ratos. –Murmurando para sí misma Anabel abotonaba el puño de su uniforme a una nueva posición cuando un poco de polvo cayó en este. Ella se detuvo y antes de sacudirlo, otra porción del mismo cayó exactamente en el mismo lugar. Ver esto hizo que Anabel levantase la vista lo más rápido que pudo, solo para notar algo en el techo, que en su primer escudriño no vio. Diez agujeros hundidos en la mampostería del mismo, era curioso se veía como si fueran los dedos de un par de manos que habían hundido sus dedos en el mismo, con la facilidad de hacerlo sobre arcilla.

–Esto es…no…no puede ser. –Termino declarando la segunda maid.

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Serena caminaba por el pasillo que le llevaría a la estancia donde ella y sus rivales/amigas se habían. La verdad, pensar por un minuto que al llevarle esto al azabache también implicaría estar juntos los dos, siendo una oportunidad para hablar entre ellos como lo que eran, primero que nada, grandes amigos y en segundo pero no menos importante pareja. Bueno lo que fuese ahora su nueva relación.

Salió de sus sueños justo a tiempo, pues ante ella se levantaban las puertas al despacho que ahora era propiedad de su mejor amigo y motivo de sus emociones desbordantes. Con cautela y olvidando todo lo que había visto, la pelimiel comenzó a arreglarse y memorizar el protocolo que Diantha les había enseñado. En cuanto estuvo lista se hizo presente.

La pelimiel se aproximó para tomar el pomo de la puerta sin embargo antes de siquiera tocarla, una voz familiar se escuchó provenir desde el interior del despacho.

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–Y bien Ash ¿A cuál de ellas vas a elegir? –Fue el argumento que escucho desde el otro lado de la puerta. Serena se detuvo y antes de abrir la puerta, decidió hacer algo contradictorio a los dogmas de una sirvienta; pegar el oído a la puerta para escuchar lo que se decía ahí dentro.

–No estoy seguro Denise, no sé si alguna de ellas este a la altura. No sé si puedan siquiera soportarlo. –Aquella voz le era inconfundible. Se trataba de su motivo amoroso.

–Entonces ninguna de ellas te servirá. –Dijo la capitana. Cavia destacar que eso ultimo sonó muy grosero.

–No las insultes. Solamente que ninguna de ellas está a la altura de esto. Solamente me preocupa su seguridad y su bienestar. Eso es todo.

–Entiendo que te preocupes porque tus muñequitas se rompan, pero si no vas a someterlas a tales condiciones entonces quizá debas reconsiderarlas antes de que se conviertan en siervas de batalla. –Esto último saco de contexto a Serena pues el término le sonaba fuera de lugar sobre todo si su amor irremediable dijese que ninguna de ellas estuviera a la altura. ¿Ni siquiera ella?

–Espera. –Puedes entrar Serena. –Las palabras del azabache la sacaron de su concentración. Retrocediendo de la puerta, solo para toparse con algo suavecito a sus espaldas, más precisamente algo que impacto suavemente contra sus hombros y su nuca.

–Seré-chan. ¿Que se supone que haces? – La voz de Cynthia le interrumpió haciendo que pegase un gemido del susto.

–¡Ahhh! ¡Cynthia…! Por favor no me asustes así. –Lloriqueo la pobre o algo así.

–Pero si no quera asustarte, solo preguntarte que hacías así. –Entonces escucho el llamado de su amo provenía desde detrás de la puerta. Serena volteo para encontrarse con la puerta abierta y Denise esperando a la entrada de esta.

–Es de mala educación espiar detrás de la puerta. Sobre todo para una sierva. –Ella les fulmino con la mirada. –Adelante. Su señor les espera.

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–Bien. Entonces quieres decir que ninguna de ellas cumple las expectativas de esta misión. –Denise planto las manos sobre la mesa táctica que dominaba el centro del despacho. Karine suspiraba pesadamente posicionada a lado suyo, sosteniendo una PDA. Al frente, el inquisidor Ashford Satoshi O simplemente Ash, se encontraba de pie con un brazo cruzado sobre su pecho haciendo de base para que reposara su codo izquierdo mientras su mano frotaba su barbilla. El inquisidor vestía lo que podíamos identificar como una versión a su tamaño actual de parte de su vestuario de Kalos, aunque solo era el pantalón, las botas, guanteletes y una camisa negra con mangas grises.

–Ya se lo dije Denise. Pueden ser fuertes, pero no a este nivel. –Ash cuestiono ciertamente molesto. –Aunque si no hay alternativa, estoy del todo seguro puede que Cynthia sea la más adecuada. Su cuerpo podría ser perfecto para ello. – Cabía destacar que la mencionada, así como Serena se hallaban a lado suyo manteniendo la mirada baja y en silencio. Aunque cierta pelirrubia estaba aleteando sus orejas y destellando sus ojos con estrellas, a la par que un sonrojo intenso se dibujaba en su rostro.

–Entonces Cynthia será elegida. –Karine señalo algo dentro de su PDA. No tardaron en escuchar un fuerte QUE…marcado por cierta pelimiel. El inquisidor no tardo en prestarle atención a la sierva/esclava/mascota que había hecho escándalo.

–Ash por favor dime que lo que escuche es mentira- –Serena se lanzó a los pies de su amado inquisidor mientras casi le lloriqueaba. –Dime que no es verdad y que me elegirás a mí…por favor. –Ella la agarraba la camisa intentando ganar su atención a base de llantos.

–¡Serena! ¿Quieres por favor calmarte? –Ash rompió su postura mientras intentaba sujetar a la sierva latosa aferrada ahora a su pierna derecha, mientras su sierva pelirrubia aprovecho esto para saltar al aire y comenzara vitorear.

– ¡Siiii! Siiiii, sí. ¡Les gane! ¡Te gane Sere-yuno! ¡Les gane mocosas! ¡Les gane lolis, jajaja nadie pudo superar a la grandiosa Cynthia! ¡Siiii! YEAH HU HU! –La joven de cabellos dorados y ojos plateados no pudo sino lanzar alegría a todos dar. Haciendo sonar chicharras y lanzando confeti por todos lados incluso sobre la capitana y la doctora.

– ¡Cynthia por favor…quieren calmarse las dos! –Ash ya estaba perdiendo la paciencia debido a lo irracional que estaban siendo las dos chicas.

–Me resulta tétrico que se ofrezcan con tanta fascinación para ser sus seguidoras en su primera misión como inquisidor. –Denise le dijo a su hija con una mirada parcialmente incrédula.

–¿Que que…? ¿Misión? –Ambas jóvenes dijeron al unísono interrumpiendo sus respectivas acciones. Entonces dirigieron la mirada hacia su amado amo/señor. Ash intervalo su mira entre ambas jóvenes entregándoles una señal de razón. –Hablan de mi primera tarea para con la reina y Kalos en general. –Afirmo ahora por medio de sus palabras. –¿Qué es lo que estaban pensando? –con seño extravagante cuestiono a amabas féminas

–Eeeeeh. No. nada nada. – Dijeron ambas mientras se ponían de pie y arreglaban sus vestidos para quedar luego en sus posturas de maids.

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La situación es la siguiente. –Denise extendió un holograma sobre la mesa táctica. –De acuerdo con los reportes entregados por el sargento Marcus, parte del personal científico del ahora extinto Team Flare, logro escapar dentro del caos y desorden acometido tras la liberación de Luminous poniendo en jaque los esfuerzos de la guardia de Kalos por detenerles completamente y así asegurar la estabilidad de la región– Explico la capitana.

Las integrantes de dicho grupo son las asistentes de la mano derecha de Lysson, Xerosic Shero. Cuatro mujeres cuyas identidades les gusta mantener en secreto, sin embargo tenemos suficiente información de inteligencia como para identificarlas una vez las tengamos detectadas en el mapa. Lo que nos lleva a la afirmación…– Denise desplego las ilustraciones holográficas mostrando a las mencionadas féminas, ultima unidad de mando conocida del Team Flare. –Su captura representara el fin absoluto de nuestros enemigos.

–Nuestros últimos enemigos… –Ash murmuro mientras observaba cada uno de los rostros de aquellas mujeres, a la par que un dejo de ira se gestaba en su interior, sumándose otro sentimiento que no podía comprender, pero si podía hallarle una interpretación, sería la de una necesidad imperante por comer carne asada.

Inteligencia las ha rastreado hasta los bosques al sur de ciudad Romantis cerca de la frontera. Debido al valor estratégico que implicaría su captura, así como el riesgo que implicaría el que ellas lograsen escapar de Kalos, su alteza movilizo a las endebles fuerzas de la guardia de Kalos así como de los Pokemon Rangers en ausencia de fuerzas policiales competentes para la tarea. –Denise planteo sobre un mapa estratégico, señalando lo que podríamos identificar como una especie de cerco en derredor de la línea imaginaria establecida alrededor de Romantis.

–Un cerco. –murmuro el inquisidor.

–Una trampa. – Denise sonrió maliciosamente. –Queremos a esas Fenekins atrapadas…así que soltaremos a nuestro Growlite de caza para llevarlas al corral. – La analogía era demasiado descarada para el gusto de Satoshi.

–No soy un Growlite. Denise. –Dijo a secas.

–Cierto…no lo eres. –Karine le calmo por medio de una sonrisa honesta.

–Por supuesto que no. Eres un Lucario. – Cierta voz llamo la atención de todos interrumpiendo la reunión. Todo dirigieron sus miradas hacia la entrada al despacho. Ahí estaba Diantha quien había ingresado con paso seguro al cuarto del turno. –Eres un maldito macho alfa. Lo que significa que no puedes partir a tu primera misión jugando al Lycanrock solitario. Necesitaras ayuda y me refiero a que necesitaras formar a tu grupo de "siervas de batalla". –El término sonó un tanto extraño sobre todo para Ash quien dirigió una breve mirada a ciertas jóvenes que hasta el momento mantenían la mirada gacha y en silencio.

–Ya me lo había dicho Diantha. Aunque me resulta un tanto extraño. Es decir, se suponía que solo los hombres iban a las guerras…a luchar…y a morir… –Satoshi dijo esto mientras miraba de reojo la caja o estuche de madera de ébano que había sido traído por Diantha como regalo de su alteza.

–Puede que no lo creas, pero los inquisidores de Kalos solían ser acompañados por siervas de batalla desde la primera guerra de cien años. –Denise le explico. –Así que no creas que esto es algo sacado de un harem anime.

–Y entonces…ya elegiste a las primeras compañeras que te seguirán. –El comentario de Diantha tomo aún más atención en cierta peli miel quien dirigió su atención discretamente a Cynthia, la rubia coincidió su mirada con la de ella, cayendo ambas en la misma confusión.

–Estoy un tanto…preocupado…pero supongo que Cynthia es la más adecuada debido a su experiencia como elite, sin olvidar que su físico es el más…– Ash recordó que la mencionada se encontraba a sus espaldas, junto con Serena, ambas supuestamente estaban quietas en silencio a su derecha. Ash se detuvo mientras intentaba encontrar una mejor forma de explicar las habilidades de la ex Elite Four de Sinnoh y claro, la más fuerte y líder de su unidad de sirvientas. –Que…que ella es la más fuerte que eh visto. –Se corrigió para evitar causar escándalo en sus siervas y amigas.

–Bueno. Entonces Cynthia será una de las escogidas. Y creo que te eh ahorrado la búsqueda un poco. –Diantha informo.

– A que te refieres Diantha. –Ash musito con incomodidad.

–Eh. Shu, shu, shu, shu! Denise llamo la atención del azabache. –Ash ya dijimos que esa es una forma muy irrespetuosa de dirigirte a una superior. Muestra más respeto.

–Ok…lady Diantha, ¿Qué es lo que tiene que mencionar? –El inquisidor se corrigió nuevamente.

–Bueno…necesitas al menos tres seguidores para realizar esta tarea. Sin embargo y como ya me dijiste. Los chicos son unos ineptos, salvo Paul…sin embargo como Marcus le disloco el brazo, prácticamente está fuera de la ecuación.

–Lo que me deja como opción a las damas del campeón. –Ash termino de decirle. Confió en ellas, así como en mis amigos y sobre todo en mis pokemon…sin embargo…siento muy difícil la idea de elegir a cuál de ellas expondré al peligro…esto…esto no está bien. –Ciertamente Ash tenía un punto. Después de todo, no había superado del todo bien lo que vivió en Luminous durante el asedio del Team Flare. Haberse puesto en peligro era traumático y más exponer a Serena. Por lo tanto, le era irritante tener que llevar a alguna otra de sus amigas, a esa situación.

–Bueno si ya elegiste a Cynthia. Puedo opinar que ha sido una gran elección y bueno…como dije en su momento te eh ahorrado el trabajo de tener que elegir al resto de tu unidad.

–¿Porque lo dices? – Cuestiono.

–Porque al ser tu primera misión puedes sentir cierto sentido de culpa al elegir a tus queridas compañeras, pero no creo que sientas lo mismo por cierta sangre caída. –Por algún giro de tuerca. Yo lo llamo precaución. Ya traía una correa en su mano derecha, la cual iba a parar al collar de control que Malva tenía en el cuello. La pelirroja no se veía nada contenta con su condición sobre todo porque la habían sacado de su laboriosa tarea.

–Cierto. Después de todo, las tareas del inquisidor son casi de carácter suicida. Las miradas de Cynthia y de Serena se mostraron tremendamente preocupadas. Aunque por causas algo distintas.

–Sin embargo, es seguro que nos acompañe en esta misión. –Ash cuestiono.

–Por supuesto que si amo. Ahora mi vida le pertenece…y por mucho que quiera negarlo…mi lealtad hacia usted es total. Moriré por usted de ser necesario. –A esta altura Ash se dio un golpe mental en la cabeza, por si no lo recordaba Malva le había declarado su completa obediencia y servicio. –Cierto…lo he olvidado.

–Bueno, eso deja dos lugares completos solo quedando un puesto a llenar. –Ash dirigió ahora su duda hacia Diantha. –Dijiste que habías cubierto todos los puestos. ¿Quién será mi tercera seguidora? –Ante la pregunta del inquisidor. Una llamada rompió la monona atmosfera del despacho. Se trataba del teléfono del mismo recinto, el cual se hallaba sobre el escritorio. Denise acudió prontamente a levantarlo para tomar la llamada.

–Aquí capitana Denise. Si…ya veo. Yo le informare a su excelencia y al inquisidor. Muy bien. Permítanme. –dirigió su vista a lady Diantha. –Es control. El helicóptero ya está aquí.

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La vista había cambiado y ahora el inquisidor Ashford junto a sus sierva-esclava; Malva, su sirvienta líder; Cynthia y su sierva-mascota; Serena. Así como la elite lady Diantha y la capitana Denise junto a su hija la doctora Karine. Esta comitiva improvisada –En la que no había más hombres que el inquisidor– se hallaba frente a la pista de aterrizaje para helicópteros, precisamente el mismo sitio donde Diantha había arribado a esta residencia. Ahora podían observar como la aeronave de carga se posicionaba para aterrizar.

–Disculparan mi pregunta. –Serena quiso preguntar a sus superiores. –¿A quien se supone que estamos esperando? –En su apoyo su motivo amoroso y amo, apoyo su cuestión.

–Serena tiene razón lady Diantha. –Ahora Ash había utilizado el titulo antes del nombre, más que nada a fin de evitar mosquear a la capitana Denise. Por el amor de Arceus…a pesar de todo lo que había cambiado en su vida en estos últimos días. ¿Que más quería esa mujer que hiciera él? Era un chico por amor de Arceus. No pensaba que el simple hecho de no hacer uso del título de un noble fuese una falta de respeto tan grande, venga que misma Diantha no se molestaba tanto como la capitana. Que mal genio. –No me dijeron nada de esto.

–Lo siento inquisidor. –Diantha utilizo este título pues de ahora en adelante tenía que recurrir a esta formalidad, pese a que el inquisidor actual era un jovencito menor a ella. Si su conocimiento de historia no le fallaba el último inquisidor fue armado a la edad de cuarentaitres años. Hace trecientos cincuentaisiete años. –Su excelencia Sable me encomendó su formación, pero después de observar los informes y archivos visuales de sus experimentos y prácticas en campo, decidió utilizar recursos más eficientes para su formación. –Concluyo brevemente la elite.

–¿Recursos eficientes? –Esa duda en serio que era confusa. En la última prueba de resistencia, Ash había atravesado una pared de ladrillos como si fuesen pura mampostería. ¿Es que acaso eso no era suficiente para Sable?

–Así es. –Contesto Denise. Recursos humanos para ser especifico. –Ante cierto comentario Denise se cruzó de brazos sintiendo cierta molestia…quizá respecto a eso o quizá respecto a los malos modeles del inquisidor.

¿Quiere decir…que es alguien quien viene ahí? –Serena señalo al helicóptero en pronta llegada.

–Eh sí. Así es. Y de hecho será tu apoyo como inquisidor. –Dijo mientras la aeronave aterrizaba finalmente sobre la plataforma. –Más específicamente, es un instructor que te capacitara en tácticas de combate cerrado, cuerpo a cuerpo e incluso manejo de armas de fuego.

–¿Armas de fuego? –A Satoshi esto último no le gustó nada. Cierto temblor en su estómago le removió con fuerza. Por suerte sus nuevos sentidos realzados y fortaleza física le permitieron mantener sus nervios bajo control.

–Es cierto que un inquisidor utiliza armas cuerpo a cuerpo como espadas, hachas y guadañas, pero dado que los tiempos cambian…lo ideal es que actualice sus técnicas de lucha. –Karine añadió. Finalmente la compuerta trasera del helicóptero comenzó a abrirse.

–Entonces…entonces quien es exactamente este instructor. –Cuestiono Cynthia imaginando a algún maton de dos metros de altura forzudo y tan robusto como un Tauros erguido. Algo así como esos fortachones que salían en películas de acción y de los cuales ella era una gran fan.

–Bueno de hecho será también tu compañero en tu pronta primera misión. –Karine asintió.

–Mi…mi compañero. –Cuestiono Satoshi ahora sorprendido.

–En realidad es compañera. Se hace llamar…la Valkyria Carmsei. –Denise resumió. Pero aun así no sabíamos el nombre de esa mencionada.

–¿Que has dicho? Valkyria? –Satoshi si sabía algunas cosas de mitología pero…esa palabra no.

–¡MUY BIEN…! ¿DONDE ESTA ESE OPORTUNISTA REMEDO DE NOBLE QUE SE HACE LLAMAR…INQUISIDOR? –La voz de una joven mujercita con enérgica voz y demandante tono, se escuchó en todo el sitio.

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Ash, Serena, Cynthia dirigieron la mirada alejándola de la campeona, la capitana y su doctora para dirigirla hacia donde la escotilla del helicóptero había abierto y bajado para dejar su rampa libre al único pasajero de la bahía de carga. Una figura delgada y fina se posicionaba con postura dominante, con sus brazos cruzados y sus dos pies firmemente plantados sobre el piso. Si bien su complexión era menuda, podía apreciarse también una figura fuerte y recta. Una cabellera pelirroja larga era hondeada como una bandera a sus espaldas. Ocultando brevemente su mirada azul marino.

El inquisidor la observo y tomando nota, pudo reconocer cierto temor ante su presencia, aunque otra parte de su mente admitía un interés llamativo, sobre todo por su piel blanquecina, sus ojos azules y su cabello rojizo. Su voz sonaría linda si tan solo no fuera una gritona.

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–Ahhh sí. Sigue igual de malhumorada. –Diantha tomo la atención de los presentes. Al par que la joven se deslizo sobre la rampa como si estuviese practicando patinaje. Haciendo gala de una buena condición física. –Permítanme presentarles al orgullo de la fuerza aérea Kalosiana.

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La capitana Asuka Lysson Soryou.

¿LYSSON? –Discretamente Ash sintió como sus sentidos se inyectaron en sangre. Como si ese instinto de supervivencia hubiera retomado el control. Inconscientemente los puños del azabache estaban apretándose hasta el punto de que sus nudillos se blanquecían. Algo que Serena no perdió de vista. ¿Quién era esa chica?

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CONTNUARA…

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OMAKE I

–Sé que no es algo que debería pedirles pero…echo de menos dormir en compañía. –Ash hacía referencia al hecho de que siempre que viajo con sus amigos, él durmió siempre en compañía de ellos, una costumbre muy firme al parecer.

–Oh…no, no te preocupes querido, no es nada malo que solo quieres dormir acompañado. Después de todo soy tu madre… –Delia se sonrojo al mismo tiempo que sus palabras encerraban un doble sentido. Su pequeño si bien inocente, se había convertido en un fornido varón muy bien dotado, así que dormir en compañía suya, al menos le entregaría de nuevo ese calor de una compañía varonil, con la excepción que esta vez sería un encuentro casto e inocente. Al menos esa era la intención.

–Oye…oye Delia…no me excluyas de esto. Si en algo coincido contigo, es que soy una madre amorosa y no puedo permitir que mi futuro yerno y también hijo político, pase por una situación como esta. –Grace se manifestó.

–Tú lo has dicho Grace. A futuro, pero de mientras…es solo mi hijo y es mi deber de madre cuidar de él.

–Oh, pero también es mi deber, como una madre amorosa, aunque no sea mi hijo, es amigo de Serena y su amor de toda la vida, así que, por tener feliz a mi querida hija, debo confortarlo. –La peliceniza se defendió. Esto parecía ser el inicio de otro de sus pleitos.

–Si me permiten…tengo una sugerencia. –Ash hizo espacio entre ambas mujeres mientras solicitaba un cese al fuego, para poder difundir su idea.

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ALGUNOS CENTIMETROS MÁS TARDE (tiempo)

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Ash suspiro tranquilamente. De en balde le importaba que fuera cerca del amanecer y vendría a buscarle a este lado ante la obvia ausencia en su habitación. Pero ciertamente debía sentirse satisfecho. Había olvidado la horrible sensación fruto de esas pesadillas. Estrujo su mano derecha la cual cerro sus dedos sobre un trasero femenino, bien curveado y de dermis lechosa (entre morena y blanca)

–¡Ash! –Grace Gabena se despertó luego de la sensación de dolor…y placer que había sentido. Aun así sus ojeras claramente le indicaban el agotamiento que tenía. –Podrías parar un ratito por favor…no hemos dormido nada.

–¿Que sucede…? –Alguien del otro lado del azabache se incorporó a medio cuerpo, descubriéndose en la penumbra matinal como Delia quien al igual que los otros dos ocupantes de dicha cama, se hallaban totalmente desnudos.

–Lo siento… –El ambarino volvió su atención a su amada suegra. –Quería agradecerte… –Beso la frente de la ojiazul. –Y a ti también…mama. –Dirigió su atención ahora a la castaña. A quien beso en los labios. –No pensé que…haciendo esto, uno pudiese sentirse tan…libre. –El azabache mintió en parte por esto que dijo.

–Me alegro por ti cariño. –Delia acaricio el rostro de su hijo mientras agarraba su mano libre y la dirigía a uno de sus pechos.

– Entiendo porque Serena te ama tanto…pero que quede claro una cosa…muchachote… –Grace sujeto la mano del azabache y la poso sobre sus propios pechos. –Tú fuiste mío primero. –Le sonrió con cierta malicia.

–¡Grace! Eso es demasiado. –Delia protesto.

–Mjujuju. Me temo…que eso no es del todo cierto. –Satoshi les sonrió con gracia.

–¿Qué quieres decir…? –Grace se sentó de golpe.

–Nada…solo pregúntele a Serena. –A esto el azabache se sentó también en la cama, delia le siguió. Era una perfecta escena. Digna de recordarlo.

–No…es cierto…

–Lo es… –Musito sonriente ante la mirada perdida de la peliceniza. –Bueno…hay algo en lo que podrías ser la primera…y que…me muero de ganas por probar.

–Ehhh… –Contesto confundida.

–Ash…si es lo que creo que piensas…traeré lubricante. –Dijo Delia un poco…animada.

–Gracias…pero no hay tiempo para lubricante. –Tomo a Grace y la puso en posición.

–Oye…espera…siempre hay tiempo para lubricante. –Grace le suplico mientras un intenso sonrojo invadió sus mejillas. Que daban un ceño bastante gracioso

–Descuida…seré gentil contigo. Jejejejeje –El ambarino se acomodó en posición perfecta para someter a la lechosa. Su sonrisa de pervertido no hizo más que asustar a una ya aterrada Grace.

–No…no puedes…no… –La mansión se vio a lo lejos con el sol emergiendo sobre el horizonte de dos bellas colinas. –¡AYUDAAAAAAAAAAA! –Si…este iba a ser un gran día.

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OMAKE II

–¿Recursos eficientes? –cuestiono Satoshi.

–Así es. –Contesto Denise. –Recursos humanos para ser específico. –Ante cierto comentario Denise se cruzó de brazos sintiendo cierta molestia…quizá respecto a eso o quizá respecto a los malos modeles del inquisidor.

–¡Quiere decir…que es alguien quien viene ahí!

–Eh sí. Así es. Y de hecho será parte de tu formación como inquisidor. –Dijo mientras la aeronave aterrizaba finalmente sobre la plataforma. –Más específicamente, es un instructor que te capacitara en tácticas de combate cerrado, cuerpo a cuerpo e incluso manejo de armas de fuego.

¿Armas de fuego? – Satoshi esto último no le gustó nada. Cierto temblor en su estómago le removió con fuerza. Por suerte sus nuevos sentidos realzados y fortaleza física le permitieron mantener sus nervios bajo control.

–Es cierto que un inquisidor utiliza armas cuerpo a cuerpo como espadas, hachas y guadañas, pero dado que los tiempos cambian…lo ideal es que actualice sus técnicas de lucha. –Karine añadió. Finalmente la compuerta trasera del helicóptero comenzó a abrirse.

–Entonces…entonces quien es exactamente este instructor.

–Bueno de hecho será también tu compañero en tu pronta primera misión.

–¡Mi…mi compañero? –Satoshi respondió.

–En realidad es compañera. –Confeso Denise. –Le hacen llamar La saeta celeste.

–MUY BIEN…DONDE ESTA ESE APUESTO CABALLERO DE ARMADURA OSCURA COMO LA NOCHE Y CAPA CARMESI QUE HA SIDO ARMADO INQUISIDOR DE KALOS. –Ash y compañía volvieron la vista hacia la escotilla de la aeronave la cual había abierto y desplegado su rampa, sobre la cual coronando la cima se hallaba a una belleza rubia despampanante en traje ajustado de neopreno en tono azul celeste. Celeste…igual que el color de sus ojos. Un primor de 1.90 metros de altura y con un cuerpo de explosión. La susodicha sonreía confiada revelando una hilera impecable de perlas blancas que casi resplandecían y su cabellera indomable era coronada por una cola de caballo que apenas aprisionaba ese espirito heroico.

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–Ahí está—Denise declaro. –Permítanme presentarles a nuestro As de la fuerza aérea Kalosiana. La capitana Samus Aran. –Contemplábamos a una verdadera Valkyria. Tan imponente y tan radiante que incluso despedía brillo de kawaiosidad. La mujer, sonrió guiñando un ojo y haciéndole una señal con su mano derecha apuntando al azabache mientras su potra mano iba a su cabello y flexionaba su cuerpo para adoptar una postura de encanto.

Samus uso encanto…ES SUPER EFECTIVO! –¡Tú eres mi meta…guapo!

Ash uso ENDURECER…ES MEGASUPEREFECTIVO. –One…san… –Ash puso cara de incrédulo mientras se sonrojaba intensamente.

En ese momento pasaron os cosas; una es que Ash había dirigido la mano derecha hasta ponerla sobre la mejilla de Cynthia. La poderosa Rubia de Sinnoh sintió el calor de su amor y por un momento su mente confusa concebía que este estaría un poco libidos y que al ser ella "La rubia superior" la elegiría para irse a la cama hoy. Sin embargo…en un abrir y cerrar de ojos Ash la lanzo como si fuese un vil trapo a una velocidad apenas comprensible. Cosa que dejo en shock a todas las demás excepto a la súper rubia que había llegado…y a Serena que lanzándole una mirada asesina y celosa a Samus…apresaba la cintura de Satoshi, roja como un tomate mientras miraba de reojo como los pantalones de su amo empuñaban su arma principal.

¡SATOSHI!

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OMAKE III

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Terror…esa era la mejor descripción que podía halar en su corazón. Y es que nunca pensó ni siquiera tras los eventos sucedidos en Kalos hace un par de meses, que iba a tener que enfrentarse a algo aún más aterrador que aquellos enemigos y la idea de la muerte rondándole por doquier.

Estos pensamientos se mantenían en la mente de Ashford Satoshi, el actual inquisidor de Kalos. Armado así para llevar la justicia en nombre de la corona. Pero eso no siempre significaba que mostrase miedo ante sus adversarios…y sin embargo…a pesar de su tamaño, de su fuerza y sus nuevas habilidades y resistencia adquirida y reforzada. Se encontraba ahí…con todo y armadura…escondido. Detrás de su escritorio.

Así es, el inquisidor de Kalos con todo y armadura se hallaba sentado contra el escritorio que apenas y podía esconder su enorme cuerpo, el cual temblaba como una gelatina gigante, tanto que incluso las placas de la misma generaban mucho ruido.

La razón del porque se hallaba así era lógica. Y sonrosa también.

Un golpe hizo crujir la puerta. Esto le asusto más y ahogando un alarido de terror apretujo la empuñadura de su espada.

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Satoshi…Satoshi…sé que estás ahí dentro. –La voz de cierta pelimiel se escucharon desde el otro lado. Por increíble que se oyera, dicha voz usaba un tono algo...frio y también hostil. Que hacían casi irreconocible su encanto y finura para el azabache quien solo se asustaba más, y dentro de su casco cerró sus ojos con fuerza. –¡Vamos abre la puerta! ¿¡A caso prefieres a esas inútiles que a mí!?

Inmediatamente escucho como algo chocaba contra la puerta, quizá con más fuerza o más volumen. Posteriormente el sonido de uñas clavándose contra la puerta y empezar a rasguñarlas le estremeció aún más. Afuera veíamos a cierta peli miel mascota de espaldas vestida de maid, se hallaba contra la puerta y sus uñas dibujaban fino y hondos rastros sobre la madera.

–¡Vamos…déjame entrar…! ¡Tú y yo vamos a estar juntos, te guste o no! –Clamo con cierta malicia y suplica en sus palabras

–Por favor Serena. Detente…detente.

En ese mismo momento la puerta fue golpeada con suma fuerza. El pomo de la puerta y parte de la madre que formaba esa zona de la misma, fue a chocar contra la parte trasera del casco de Ash, el cual se vio obligado a voltear la mirada entre temblores y parloteos que apenas y contenían sus labios llenos de gimoteos…

Esto solo podía indicar una cosa. Ella había entrado.

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–Satoshi…la puerta ya no está…–Con una voz que clamaba demencia y maldad inenarrable, disfrazada de encanto y ternura…se escuchó primero suave y luego más fuerte. Como si disfrutase hacer esto. El azabache centro su atención en la entrada, como había estado a oscuras solo la silueta de la puerta contra la entrada eran el único rastro de iluminación proveniente de ese sitio, eso y la figura que se hallaba en el pequeño espacio entre la puerta, el hueco donde había estado el pomo de la misma y el marco de la entrada.

–La maldita puerta se ha ido…como lo hará todo y todos los que se interpongan en nuestro amor… -Con sus vista potenciada, Satohi podía ver al demonio que estaba viéndole desde la entrada. Sus ojos…esos bellos luceros ahora fríos y despiadados le miraban fijamente, todo en conjunto a una sonrisa demasiado linda para ser cierta.

Ah… –El pobre Satoshi sintió su garganta cerrarse y no podía hablar…tenía miedo…no. Pánico era pánico lo que tenía.

–Ahora…mi amado Satoshi…casémonos…casémonos, casémonos casémonos, casémonos, CASEMONOS, CASEMONOS CASEMONOS…CASEMONOS! –Cada vez se escuchaba más dentro de su cabeza.

–¡Por favor…para ya! ¡ALEJATE! –Satoshi perdió la templanza y literalmente salió haciendo un hoyo en la pared mientras la vista revelada del resto de la finca era ahora despejado y la luz del sol ingresaba con vigor, todo esto desde un agujero con clara forma del respetable y valiente inquisidor de Kalos.

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OMAKE IV

Serena caminaba de una manera tan curiosa, como si fuera una niña que estuviese aguantando sus ganas de mojarse encima debido al miedo y la pena. Lo cierto es que el comentario de la elite Diantha le dejo un tanto incomoda. Ella se consideraba una jovencita agraciada y con carisma, a pesar de que el levantarse temprano no era exactamente lo suyo. Pero siempre intentaba cuidar de su imagen. La idea de estar mal vestida o peor aun oliendo mal frente a alguien en tan alta estima para ella como lo era Ash, le remecía como nadie tenía idea. En realidad ella no olía mal, al menos no como olería un chico. Pero siendo una joven como ella, pues era demasiado dejar pasar un detalle tan ínfimo como el este.

Con la cabeza hecha nudos por todo esto, Serena puso la mano sobre la puerta de los espaciosos vestidores de maids cuando escucho algo desde el otro lado. Quedándose en silencio completo la ojiceleste puso una mueca confusa cuando acerco lentamente su oído a la puerta. Lo que escucho la dejo al principio más confundida y posteriormente intrigada por no olvidar asustada cuando escucho a más detalle lo que ahí sucedía.

Lo primero que escucho fue algo así como un paso, luego otro. Posteriormente escucho un tanto de ajetreo como serian algunas cosas siendo removidas de un lado a otro, algo parecido a alguien buscando algo. Entrecerrando sus ojos como si con ello intentase hallar explicación a lo que sucedía, Serena pego más el oído a la puerta.

La respuesta vino en forma de sonidos que a ella le costó hallar significado, pero cuando las ideas comenzaron a asentarse en su mente, sus ojos se abrieron en horror. Eran…olisqueos…y…quejidos.

Efectivamente era como si alguien estuviese olisqueando algo con suma insistencia casi hasta sonar psicótico, e igualmente se escuchaban las lamidas y relamidas como si quien estuviera ahí remojase los labios, previo a probar algo sumamente exquisito, aunque el detalle en cuestión era que ahí adentro no había nada que probar ni olfatear, que pueda considerarse comestible. Solo era el vestidor de sirvientas, donde ella y todas las damas del campeón así como las sirvientas reales se cambiaban en sus descansos. Lo único que podía haber ahí además de casilleros, bancos plantas en macetas y un largo número de decorativos y adornos…a menos que fueran las lociones o perfumes y aromatizantes ahí presentes.

Convencida ahora de que quien estaba ahí se estaba dando un buen gusto oliendo los perfumes y demás fragancias. Su mente detuvo dicha respuesta. ¿También estaba degustando el sabor de las fragancias? Quizá lo mejor era entrar y averiguarlo.

Serena abrió la puerta, pero apenas iba a empujarla para entrar, se encontró con algo obstruyendo el ángulo de la puerta, impidiéndole abrir por completo. La pelimiel hizo puntal y logro abrir lo suficiente la puerta para poder echar un vistazo. Lo único que alcanzo a ver, fue una de esas medias blancas caer al suelo, en seguida, el ventanal del fondo abierto, con el aire revoloteando las cortinas con un efecto que a leguas indicaba que algo había salido literalmente, disparado por la ventana. Cuando la pelimiel pudo hacer mella en la barrera e ingresar al vestidor, se dio de frente con la perturbadora, muy perturbadora vista del vestidor de maids, el cual había sido víctima de un allanamiento con todo el significado de sus letras.

Y lo peor de todo esto, al menos para la pelimiel fue cuando camino hacia el centro del recinto donde la media había caído. Si ella fuera menos lista podría jurar que la prenda había sido sostenida por alguien hasta hace solo un segundo. Ella iba a recoger la misma prenda cuando se dio cuenta de lo obvio. La prenda arrugada estaba sucia. Su color blanco impecable estaba un tanto opacado por el lógico uso que había tenido. Sin embargo…estaba claro que había algo más en esa tela que lo esperado.

–Esto es… ¿Saliva? –Era innegable después de ver un ligero rastro del mencionado líquido manchando la tela. –No…no me lo puedo…creer. –Serena se echó para atrás como si de repente aquello estuviera envuelto en llamas, ni siquiera pudo hacer algo cuando su espalda chocó con algo nuevo en esa habitación. –AHH! Serena caminaba de una manera tan curiosa, como si fuera una niña que estuviese aguantando sus ganas de mojarse encima debido al miedo y la pena. Lo cierto es que el comentario de la elite Diantha le dejo un tanto incomoda. Ella se consideraba una jovencita agraciada y con carisma, a pesar de que el levantarse temprano no era exactamente lo suyo. Pero siempre intentaba cuidar de su imagen. La idea de estar mal vestida o peor aun oliendo mal frente a alguien en tan alta estima para ella como lo era Ash, le remecía como nadie tenía idea. En realidad ella no olía mal, al menos no como olería un chico. Pero siendo una joven como ella, pues era demasiado dejar pasar un detalle tan ínfimo como el este.

Con la cabeza hecha nudos por todo esto, Serena puso la mano sobre la puerta de los espaciosos vestidores de maids cuando escucho algo desde el otro lado. Quedándose en silencio completo la ojiceleste puso una mueca confusa cuando acerco lentamente su oído a la puerta. Lo que escucho la dejo al principio más confundida y posteriormente intrigada por no olvidar asustada cuando escucho a más detalle lo que ahí sucedía.

Lo primero que escucho fue algo así como un paso, luego otro. Posteriormente escucho un tanto de ajetreo como serian algunas cosas siendo removidas de un lado a otro, algo parecido a alguien buscando algo. Entrecerrando sus ojos como si con ello intentase hallar explicación a lo que sucedía, Serena pego más el oído a la puerta.

La respuesta vino en forma de sonidos que a ella le costó hallar significado, pero cuando las ideas comenzaron a asentarse en su mente, sus ojos se abrieron en horror. Eran…olisqueos…y…quejidos.

Efectivamente era como si alguien estuviese olisqueando algo con suma insistencia casi hasta sonar psicótico, e igualmente se escuchaban las lamidas y relamidas como si quien estuviera ahí remojase los labios, previo a probar algo sumamente exquisito, aunque el detalle en cuestión era que ahí adentro no había nada que probar ni olfatear, que pueda considerarse comestible. Solo era el vestidor de sirvientas, donde ella y todas las damas del campeón así como las sirvientas reales se cambiaban en sus descansos. Lo único que podía haber ahí además de casilleros, bancos plantas en macetas y un largo número de decorativos y adornos…a menos que fueran las lociones o perfumes y aromatizantes ahí presentes.

Convencida ahora de que quien estaba ahí se estaba dando un buen gusto oliendo los perfumes y demás fragancias. Su mente detuvo dicha respuesta. ¿También estaba degustando el sabor de las fragancias? Quizá lo mejor era entrar y averiguarlo.

Serena abrió la puerta, pero apenas iba a empujarla para entrar, se encontró con algo obstruyendo el ángulo de la puerta, impidiéndole abrir por completo. La pelimiel hizo puntal y logro abrir lo suficiente la puerta para poder echar un vistazo. Lo único que alcanzo a ver, fue una de esas medias blancas caer al suelo, en seguida, el ventanal del fondo abierto, con el aire revoloteando las cortinas con un efecto que a leguas indicaba que algo había salido literalmente, disparado por la ventana. Cuando la pelimiel pudo hacer mella en la barrera e ingresar al vestidor, se dio de frente con la perturbadora, muy perturbadora vista del vestidor de maids, el cual había sido víctima de un allanamiento con todo el significado de sus letras.

Y lo peor de todo esto, al menos para la pelimiel fue cuando camino hacia el centro del recinto donde la media había caído. Si ella fuera menos lista podría jurar que la prenda había sido sostenida por alguien hasta hace solo un segundo. Ella iba a recoger la misma prenda cuando se dio cuenta de lo obvio. La prenda arrugada estaba sucia. Su color blanco impecable estaba un tanto opacado por el lógico uso que había tenido. Sin embargo…estaba claro que había algo más en esa tela que lo esperado.

–Esto es… ¿Saliva? –Era innegable después de ver un ligero rastro del mencionado líquido manchando la tela. –No…no me lo puedo…creer. –Serena se echó para atrás como si de repente aquello estuviera envuelto en llamas, ni siquiera pudo hacer algo cuando su espalda chocó con algo nuevo en esa habitación. –AHH!

–De inmediato una mano gigante le tomo de la cara cubriendo su boca e impidiéndole hablar, la pelimiel se impactó por esto y entonces casi se sintió morir de miedo.

–Shhhh –No digas nada. –Ella reconoció esa voz. La reconocería donde fuese. –En cuanto ella pudo ver a un gigante en armadura negro azabache. Entonces un pequeño picor invadió su nariz. Cuando ella reacciono. Pudo notar que era. La calceta usada que ahora era apresada entre los dedos enguantados de Ash.

–¿Ash...? –Musito. A lo que el azabache le ordeno callar.

–Guarda silencio tonta. Si dices una sola palabra de esto o si llegas a mover los labios ahora mismo…te violare. –Fue la simple declaración. Y sin embargo esto causo que Serena tuviera una sola y lógica reacción.

–¡Mjjjj! –Serena mostro una cara de pervertida. Lo que el azabache le obligo a callar.

–¿No escuchaste lo que te dije? –Le permitió hablar ahora.

–¡Si! ¡Por favor…hazlo…hazlo ya de una vez…aquí ahora mismo!

–¿Estás de broma no? –Le cuestiono.

–Para nada Mi Ash…soy toda tuya…por favor hazlo que quieras conmigo… –En un tono neutral ni muy alto ni muy bajo, ella se le ofreció con todo descaro.

–Está bien…escucha entonces…tú haces que no viste nada de esto, y yo te daré todo lo que quieras… ¿Entendido? –El azabache levanto la visera para verla de frente cara a cara. Era una buena oferta había que admitir.

–Con tal de recibir todo de ti…te daré mis propias pantis y calcetas…míralas, están todas sudorosas…eso te gusta ¿No? –La reacción del azabache de relamerse los labios se lo confirmo.

–Buena niña. –Le siguió sujetando el cuello pero ahora la encaraba mientras bajaba sus manos hacia el borde de la falda.

–¡Ash…estoy tan feliz…que voy a cantar de alegría! –Serena se había sonrojado tanto que parecía enferma de fiebre. Y sus pupilas se habían dilatado tanto que incluso se podían ver corazones remplazando estas.

–Te dije que te callaras tonta. –El azabache le amonesto y en castigo, le atizo la media que tenía en la mano dentro de su boca. De más está decir que sucedió después.

-INSERTE VOZ DE HOMERO-

RESULTADOS SEXUALES…

-Gracias por su atención-

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Continuara…

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Bueno queridos lectores. Aquí tienen la nueva entrega de Champions Ladies. Si lo sé, debía esta continuación desde enero pero seamos honestos. A lo largo de este año eh pasado por muchos tragos amargos y bueno cosas buenas también, sin embargo cierto es decirles que sigo en la pelea. Esta continuación de hecho estaba terminada desde agosto si mal no me falla la memoria, pero en todo esto de esperar al aniversario del Canonshipping pues, que mejor que esperar al momento justo. Aunque vengan leyéndolo unas horas cerca del final del día.

Mejor tarde que nunca.

Muy bien queridos lectores entenderé su malestar sin embargo solo les suplico paciencia, intentaremos que estos capítulos sean más rápidos de publicar, principalmente porque por motivos de fuerza mayor me había frenado un poco en esto de los fics y segundo, porque un tiempo pensé que no tenía a esa chispa que me impulsaba a hacer buenos trabajos. Culpen a OLM y los de pokemons company por ello. Les seré sincero. Ver los acontecimientos del año pasado y el final de la liga Kalos y los capítulos posteriores fueron un coctel agridulce y a veces muy amargo y difícil de tragar.

Tanta ilusión para un verdadero desastre al final, eso sumado al problema que vimos en la siguiente generación. Bueno…ya había perdido las esperanzas en Ash a futuro. No me malinterpreten. Sigo admirando al personaje de eso no hay duda. Sin embargo ese nuevo rediseño que mostro en sun and moon me ha partido el corazón de verdad. Es una vuelta atrás y desastre, independientemente de lo que llegue a hacer o lo que haya hecho. Ese diseño al estilo chavo del ocho. Realmente me mata la ilusión.

Así es, es quizá el diseño de Ash en esta nueva saga lo que me ha matado por completo las ganas de ver sun and moon. A mi punto de vista y desde ahora en adelante. Claramente si me preguntasen que es lo que hicieron los creadores, directivos y demás personas introducidas en este proyecto. Solo les diré…que fueron unos verdaderos timadores. Quizá no todos, pues claro se nota que a pesar de que querían hacer buen proyecto de la anterior saga, se notó a leguas el apresurado actuar de los episodios con motivos de finalizar solo para adelantarse al estreno de los juegos. Así que los superiores encargados son para mí unos bastardos impulsados por su nuevo proyecto que de inmediato dejaron casi sin final el que tenían entre manos.

Ok se los paso por una razón de dinero, pero al menos hubieran motivo mejor la secuencia de eventos omitido tanto relleno y semanas sin caps. Pero no….tuvieron que hacer lo que hicieron. Al final…como final me resulto satisfactorio, al menos para que ciento de arenosos y haters estuvieran quietos unos meses y ardidos de lo que ocurrió. El gran canon que se hizo realidad en el día de hoy. Justo hace un año. Ha sido difícil vivir sin XY y XYZ? No…la vida continúa. Eso es un hecho

Para estar en paz con ustedes les confieso que no odio a sun and moon, me pareció buena serie, los personajes, el grupo más numeroso que ha tenido Ash/Satoshi me resultan de lo más carismáticos y apropiados a la naturaleza de la serie. Y claro tendrá lugar a futuro en mis fics. Excepto por la versión del azabache que no encuentra ni una pizca de carisma o empatía para mí.

Que espero a futuro.

Bueno…seguir adelante con estos fics tanto los publicados como los que voy a publicar. Si leen esto, quedan avisados de ante mano que no me voy a rendir ante esa portada de Ash del ocho que nos pusieron como placebo. No, la mejor forma de redimir al personaje a mi parecer, es rehaciéndolo. Por medio de los fics que seguiré publicando y que haga a futuro, hare lo posible por quitarme esa asquerosidad gráfica, haciendo a un Ash como debe de ser y como debido de ser hasta el mismo fin. Un Ash pro…autentico por ser un héroe un tanto cliché pero de respeto o empatía a fin de cuentas. Así que aquellos que compartan mi malestar por todo lo que ocurrió, descuiden que de mi parte siempre tendrán un nuevo proyecto para refrescarse después de tanta infelicidad acarreada por esos cabrones japoneses. Irónico, digo yo. Irónico que ellos siendo lo que son plasmen un héroe que es forzado a perder a veces de las formas más estúpidas y humillantes posible. Pero en fin que se le va a hacer.

Sin embargo, no nos amarguemos por esas cosas, a fin de cuentas tenemos canon y eso importo mucho más de lo que cualquiera niega todo argumente. Todos los que seguirnos en esto lo sabemos y que mejor forma de celebrarlo que haciendo lo que más nos gusta. Asi pues con estos dos fics abro un pequeño especial de continuaciones y fics nuevos para celebrar a tan singular pareja

Lo más probable es que siga así hasta fin de mes. Por lo que estén pendientes y disfruten de esto que hago tanto para mí como para gusto de ustedes. Así que ya saben manténganse firmes…son Amoulovers después de todo. Y tienen una frase que seguir.

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Nunca te rindas hasta el final.

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Bueno queridos lectores sigan adelante y a seguir nuestro propio camino.

Les hablo Metal Warrion quien tanto de mi parte como de Lector Luigi les haremos participes de estés especial. Así que sin más mención se despide. Manténganse firmes.

Hasta pronto.