Looking for someone
Yami Horus: Saluditos mis lectores bonitos (X3) perdón por haber hecho tan cortito el anterior capitulo… ¡Y gracias por no matarme! (9v9) Dios los va a premiar con muchos hijos (XD) Y también, gracias a aquella gente decente que me dejó reviews... ^o^ (Y a los que se les olvidó… tengan cuidado con ese Alzheimer (XD)) Bueno, los dejo aquí con el capitulo 9… (Y si… esta corto también, me tardé casi un milenio… ¡pero no me asesinen! O si no, no conocerán el final de esta historia… mejor den gracias a Ra de que pude actualizar)
P.D.: Los personajes de "Yu-Gi-Oh!" No me pertenecen, son propiedad del Gran Maestro Kazuki Takahashi, yo solo he creado a Horus Kaiba, Kyoko Yamada y esta historia
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Capítulo 9: El año del Sol
—Parte II: El pasado, el insomnio y el juego. —
Sonó el despertador, lo apagó y miró a quien estaba mirando por la ventana como solía hacerlo cuando aún era un espíritu cautivo en el rompecabezas…
— ¿Otra mala noche? — Preguntó Yugi con un deje de preocupación. El mayor no respondió, se limito a agachar la cabeza un poco más delo que ya la tenía, hasta casi apoyarla contra el brazo que tenía sobre del vidrio, se notaba decaído, cansado, y ciertamente más pálido.
— Estaré bien…— Le responde sin prestarle atención o tomarle importancia alguna a su condición. Se apartó de la ventana y tomó sus cosas para salir de la habitación.
— ¿Seguro que estarás bien? — Preguntó el más pequeño al notarlo con tal grado de palidez.
— Estoy bien…— Insistió el otro sentándose un momento en la cama para poder mirarle a los ojos a su receptor— No hay mal que por bien no venga…— Sonrió al menor para tranquilizarle, se levantó de nuevo y se dirigió a la puerta — Recuerda que aún es temprano, no te apresures mucho.
"Preferiría que te quedaras dormido otra vez…" —Pensaba Yugi
—Flash Back—
Al terminar las clases el grupo de amigos acompañó a la castaña y al egipcio de ojos lilas en su travesía en "limo" a través de la ciudad hasta la mansión Kaiba. Al llegar a ésta, vieron que la hermana del guarda tumbas aguardaba su llegada. Aparentemente, lo que fuera que le hubiera dicho a Maalik exactamente la noche anterior, lo había dejado tremendamente perturbado. (Quizá tenga que ver el recurrente mal humor que Ishizu manifestaba últimamente…) Por otro lado, también daba gracias a Ra por que la reacción que él esperaba de parte del faraón fuera solo paranoia suya.
— Faraón…— Saludó Ishizu al susodicho apenas bajaron del vehículo. — Es un gusto para mí el volverlo a ver. — El faraón sonrió ante la formalidad con la que hablaba Ishizu. Quién los dirigió a algún lugar más cómodo en la mansión para poder hablar de la nueva noticia.
Para abordar el tema en cuestión, tomaron prestada la oficina de Seto (Que por alguna reunión no se encontraba en casa). Ishizu se sentó sobre el escritorio, mientras los demás se acomodaron como pudieron en los sillones y el piso de la habitación.
—Oye Ishizu, ¿Nos puedes explicar a qué se refiere tu hermano con eso de que el faraón debe encontrar a no-sé-quién para salvar su vida? — La egipcia entrecerró los ojos para concentrarse en la elección de las palabras que utilizaría para brindar una respuesta.
—Es sabido, — Comenzó a decir luego e unos segundos de breve meditación— que para mantener la pureza de sangre en una dinastía y un príncipe se volviera faraón, el mismo día de su coronación, como parte de la ceremonia de investidura, debía contraer matrimonio con una mujer de sangre real…
—Que podían ser sus primas, hermanas, medias primas o medias hermanas— Hizo un paréntesis el Ishtar menor, acto seguido su hermana tosió levemente a lo que el otro reaccionó volviendo a su estado de mutes y poniendo cara de cachorro regañado.
— ¿Estás insinuando que aquí el faraón inútil estaba comprometido en el pasado? — Preguntó Bakura.
— ¿Estabas comprometido Faraón? — Interrogó Tea al de sangre real.
—Pues…— Comenzó a hablar el faraón con un gesto de duda, tratando de hacer memoria— Es verdad que los faraones debían casarse con sus primas o hermanas… pero como yo no tenía ninguna… por eso nunca se realizó.
— Em…—Alguien en la habitación sabía un poco más que los demás— ¡Mira la hora ouji! Tenemos mucha tarea— se dirigió entonces a la egipcia—No es que no me interese lo que tienes que decir Ishizu, pero no quiero dormirme tarde así que…—Ya había alcanzado la manija de la puerta cuando…
—Alto ahí Mana—Una firme orden por parte del faraón la detuvo— ¿Acaso tu sabes algo que yo debiera saber? — La maga se dio la vuelta rápidamente para contestar.
— ¿Saber?... ¿Qué cosa?... ¡Si yo nunca sé nada! — Contestó algo nerviosa— Enserio, soy maga pero no adivina…
—Mana…—El tono severo utilizado por el oji-violeta para hacer énfasis en el nombre de la rubia la hizo desistir de su intento por escaparse de aquello (Intentó buscar indulgencia en Yugi, pero no había nada que el pequeño pudiera hacer.)
— ¡Ah…!— Suspiró derrotada— bueno… la verdad no sé mucho tampoco pero, según recuerdo ouji, ante tu falta de una posible prometida, se decidió que te casarías con una sacerdotisa tal como lo hicieron con tu padre, el faraón Aknankanon… Pero no me preguntes qué pasó, solo sé que hubo una negociación prenupcial o algo así, pero nunca se llevó a cabo la boda.
— ¿Y por qué yo no lo sabía? — Cuestionó el Rey de Egipto
— ¡Ah, pues…! —La maga abrió la boca my alegre para contestarle y en un instante cambió por su carita de duda mientras se tocaba el labio inferior con el dedo índice. — ¿Sabes? Esa es una muy buena pregunta…— Los otros presentes casi se caen de sus lugares con esa contestación.
— Por cierto Ishizu, linda amiga nuestra— Dijo adulón Joey— ¿Por qué Maalik dijo que si el faraón no la encontraba iba a morir?
—Anoche— Replicó Ishizu—, las siete estrellas que corresponden a la imagen en el cielo de Osiris terminaron un ciclo—Todos le miraron expectantes— Esto marca el inicio de un nuevo año Egipcio. Es el año del sol, un año asociado con cambios significativos ya sea en el mundo de los humanos, o en el mundo espiritual. Tal parece faraón, que ese matrimonio arreglado está ligado en cierta forma con tu energía vital…— Suspiró— Es algo un poco difícil de explicar.
— ¿Podrías intentarlo, Ishizu? — Pidió el pequeño oji-violeta.
—Tuve una visión en un sueño, en mi visión vi dos corazones latiendo como uno solo, uno llevaba la marca de Ra brillando como el mismísimo sol. El otro, llevaba el ojo de udjat acompañado de una luz un poco más tenue… —La descripción de Ishizu se pintaba en el aire con la imaginación de los demás como dos figuras humanas; una femenina y otra masculina abrazándose fuertemente, ambas con vestimentas egipcias, con las dichosas figuras que mencionó esta pintadas con luces brillantes en medio del pecho.
—. De repente, se separaron, —Continuó la cuida tumbas—… uno se alejó hasta desaparecer en la obscuridad y el otro... — La visión continuó proyectándose imaginariamente, ahora se veía a la figura de la chica ser alejada de la otra como si fuera jalada por captores invisibles, ambos desistiendo de este hecho, estirando sus brazos lo más que podían para recuperar el contacto que tenían con el otro… pero fue inútil, la figura de la chica fue arrastrada hasta perderse en el horizonte, mientras que el otro corría en su búsqueda tan rápido como le permitieron sus piernas, pero cayó de rodillas y su intensa luz se atenuaba cada vez más…
— Se apagó…
—Fin del Flash back—
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Ciertamente el destino es una extraña combinación de tiempo, espacio, lugares, caprichos y locura. ¿Acaso el destino quería tomarlo como su juguete favorito? ¿Los dioses se habían contagiado de la crueldad de los humanos y ahora querían torturarlo por aburrimiento? (esa era la más probable, desde cierto sentido, aunque si tomabas las posibilidades desde el punto de vista de la filosofía, eso les quitaría poder, así que la primera terminaba siendo la más aceptable…) el pobre faraón estaba desmoralizándose de a poco, o quizá tenía algo que ver…
— ¿Otra noche en vela? — Preguntó el bocón del grupo al verlo entrar. El faraón solo le dedicó una mirada de cansancio mientras se sentaba en su respectivo lugar en el salón.
— Ya llevas una semana de no dormir— Señaló el rubio— ¿No crees que deberías…?
— Está bien Joey, además, — Levantó el rostro que tenía clavado en el pupitre—… tenemos que encontrar a ésa persona... — Estas últimas palabras le sabían muy amargas al faraón.
—Flash Back—
—Oye, — Intervino el albino malhumorado—… déjame ver si entendí eso de la prometida o ex-prometida o lo que sea del faraón… ¿Significa que el faraón se tiene que casar con la dichosa chica esa en esta vida? — aunque lo dijo con mucho desdén y casi en forma cómica, de repente el aire se tensó, esa era una posibilidad que no se les había ocurrido…
—Esa cuestión es aún incierta, pero sí, existe una gran probabilidad de que así sea. Si su vida depende tanto de que estén juntos, así deberá ser. — El egipcio rubio miró al faraón y una vez que terminó su hermana con la explicación, le dijo en voz baja:
— No sabes cuánto lo siento, faraón. — Realmente sentía pena por haberle dado un giro de ciento ochenta grados al mundo del faraón, pero lo decía más por que con esta notica se había roto más de un corazón inocente…
—Fin del Flash Back—
El aire de volvía más denso ada vez que se aparecían con este tema: la prometida, por lo que el liberador de tensiones (dígase el rubio con cara de inu) tuvo que venir al rescate.
— Oigan por cierto, ¿Alguien sabe para cuando era la tarea de cálculo? —Los demás se le quedaron viendo como si fuera lo más obvio del mundo.
— Para mañana/hoy—Respondieron al mismo tiempo Atem y Bakura
— ¡¿Qué? ¡¿Para hoy? — Dijeron ahora el ladrón y el inu al unísono.
— ¿Onii-san… no eran para mañana? — Preguntó temeroso el pequeño de los Moto.
— No, él tiene razón— secundó la bailarina— Recuerda que alguien… no voy a decir quien pero su nombre empieza con "b" de baka, hizo enojar a Naoko-sensei y ahora gracias a él…— hizo enfasis en esta palabra al tiempo que miraba al ladrón—la tarea se entrega hoy.
— No, te preocupes Yugi— dijo el faraón sacando algo de su mochila—… sabes que estoy en contra de ello pero, hice tu tarea anoche. — y sin más le presentó a Yugi las cuarenta integrales con cambio de variable que les dejaron la semana pasada perfectamente resueltas y con comprobación.
— Vaya, ahora sé lo que haces en tus noches en vela— Agregó el peque algo apenado.
— También terminé el ensayo de literatura de la próxima semana, los problemas de física que nos dejaron ayer, el proyecto de filosofía y leí los libros del resto del semestre.
— Bakura, parece que vas a estar desocupado esta semana— Inquirió el ladrón. — Ahora sé porque nunca te veo haciendo la tarea en la biblioteca.
— Eso es porque él aprovecha su tiempo no como tu Bakura que no haces nada— La mirada acusadora de Tea intimidó al ladrón en sobremanera
— Tea… de casualidad… ¿No fuiste un demonio en tu vida pasada…?— El comentario hizo que Bakura se ganara un buen golpe en la cabeza con el libro de matemáticas.
— ¡Ay…! Si repruebo matemáticas, la culpa la tendrás tú, por matar a mis pobres neuronas— Señaló el albino
— Demándame— Le contestó ella.
— Eso es imposible— Se escuchó decir una voz desconocida en ese salón— Porque para hacerlo, Bakura necesitaría un cerebro, y me temo que no tiene. — Ninguno daba crédito a que Mokuba acabara de entrar en el salón junto con Horus.
— Mokuba… No seas tan malo, ya te pareces a Seto— Intentó regañarle su hermana mayor— El asunto no es que Bakura no tenga cerebro
— Exactamente, no es cosa de que yo no tenga cerebro— Decía el albino distraídamente y refugiado en su orgullo.
— Lo que pasa es que no lo usa muy seguido— Terminó la castaña…
— ¡Eso! No lo uso muy… ¡Ey! — La cara del albino se volvió roja, se cruzó de brazos y ledio media vuelta en un intento por no derramar más bilis.
— Apropósito, ¿Qué haces aquí Mokuba? — Preguntó la maga al peli-negro
— Ah… lo que pasa es que nii-sama restauró las cámaras de realidad virtual en la mansión y… Noah y Yo queríamos que nos acompañaran a probar nuestro nuevo juego— Los demás se emocionaron mucho con esta invitación. Pareciera que cada mañana conservaba su esencia a pesar de la nueva situación, en cierta forma eso hacía sonreír al faraón y casi por un momento, pensar que él tenía el conocimiento absoluto de lo que pasaba en ésta.
Durante la hora libre se retiró al que siempre había sido el lugar de meditación predilecto de él y Yugi; el techo del edificio. Ahí, donde el ruido de los demás alumnos jugando o charlando en los jardines se unía en un leve y casi inaudible murmullo. Se encontraba divagando entre sus pensamientos y posibilidades ¿Quién sería esa persona? ¿Tendría que casarse con ella? ¡Eso no podía ser! ¡Por Ra! Ese pensamiento lo carcomía por dentro, sentía que su corazón se auto confinaba en la cárcel de amor. ¡Cómo extrañaba el rompecabezas del milenio! Hubiera sido menos doloroso estar buscando la respuesta en un laberinto de preguntas a tener que ahogarse en un mar de incertidumbres…
Sus cavilaciones lo tenían sumido en un mundo diferente, cuando una silueta de cabello largo cruzó la puerta de las escaleras y se acercó a él sigilosamente, aparentemente con algo tras la espalda…
— ¡Bu!— Exclamó. El oji-violeta se giró a buscar la fuente de aquél ruidito que lo había interrumpido en su concentrada meditación y encontrose con el rostro sonriente de la chica Kaiba.
— Hola—le dijo ella como un aniña pequeña.
— ¿Hola? — le devolvió con algo de extrañeza al encontrarla ahí arriba. — ¿Qué…?
— Vine a animarte— Le interrumpió al tiempo que revelaba la shinai y el bokken que llevaba tras la espalda. —Furude-sensei nos dijo en aikido, que el budo activa la energía en el cuerpo, y que ese movimiento de la energía nos mantiene activos y de buen humor, es como tomarse una bomba vitamínica. — Le explicó ella sin apartar sus brillantes ojos azul obscuro de la sorprendida (y algo confundida) mirada del faraón, el cual veía cómo esos orbes se volvían de un azul muy similar al del cielo bajo los fuertes rayos del sol.
De repente, la chica bajó la mirada y sostuvo su bokken horizontalmente con ambas manos y pegándolo un poco a sus hombros
—Etto… dejaste tus cosas en el dojo y… espero que no te moleste que haya tomado tu shinai sin permiso…
— Está bien—le contestó el otro—pero… no sé si sea buena idea, es algo peligroso practicar con las armas fuera de dojo y…
— ¡Oye! — le dijo la castaña apuntándole a la cara con la punta del arma y con el gesto de orgullo más parecido a Seto que pudiera encontrar. — ¿Crees qué no sé cómo usar un bokken? He aprendido en aikido. Primero, se sostiene el bokken con ambas manos, la derecha frente a la izquierda con una separación de un puño entre ellas— dijo tomando dicha posición de manos. — Segundo, la punta siempre apunta al cuello—dicho esto acercó más el filo al cuello del chco oji-vileta. Luego de unos segundos así, se acerco un par de pasos al él y alzó el bokken con ambas manos sobre su cabeza y lo dejó caer suavemente sobre la cabeza del otro y paró justo antes de tocarlo— Shomen uchi—dijo ella con una pequeña sonrisa —Volvió a levantar el bokken y ahora lo dejó suavemente en diagonal hacia su cuello, deteniéndose a solo unos centímetros— Yokomen uchi— volvió a decir con la misma expresión que antes. Luego se alejó un poco del faraón para luego desplazarse con el bokken horizontal y haciendo un movimiento suave como su lo clavara a la altura de su pecho— Y Suki—Finalizó con una sonrisa aun más amplia y algo que parecía una leve risilla traviesa— ¿Y qué dices faraón? ¿Me enfrentaras o tienes miedo de que te venza como en aquél duelo? — El faraón observó fijamente los orbes azules de la chica, que despedían una gran alegría y también algo de ilusión.
Él sostenía la shinai con la mano izquierda y con su mano desocupada tomó el bokken por la punta, una sonrisa cómplice se dibujó en su rostro y retiró la punta del bokken de su pecho tranquilamente. Hizo una reverencia con la shinai de su lado izquierdo, mientras la chica castaña reía débilmente e imitaba su gesto con el bokken. El ojivioleta adquirió su posición básica de kendo; tomada la shinai con ambas manos al frente, mientras que la castaña tenía el bokken de su lado izquierdo y con la mano derecha lo tomó de la zuka, asemejando haber sacado una katana de su funda. El faraón fue el primero en atacar mientras que la kaiba hizo una defensa del lado izquierdo y dio un paso al frente de tal forma que termino del lado izquierdo del faraón, éste giró sobre su centro y se puso en posición otra vez frente a ella. Luego de diez minutos seguidos de ataques sin parar, hubo un momento en el que el que ambos quedaron con la espada del otro frente a su cuello…
—Empate— Sentenciaron al mismo tiempo antes de sonreír y en menos de un parpadeo, ambos estaban sentados en el piso con las armas correctamente colocadas a la derecha de cada uno.
— ¿Y bien? — Preguntó la castaña— ¿Ya estás mejor?
— Si… creo que si— le respondió el faraón con una sonrisa sincera. — Gracias por animarme
— De nada, ya sabes que siempre puedes contar conmigo— le dijo ella justo antes de abrazarlo y medio ahorcarlo en el proceso.
Mientras, del otro lado de la puerta de las escaleras, una bailarina observaba la escena con una mezcla de sentimientos en su mirada: alegría, compasión, tristeza, preocupación... cada una ocupando un lugar a la vez y al mismo tiempo revolviéndose heterogéneamente, ya había sentido eso repetidas ocasiones desde el anuncio de la prometida…
—Flash Back—
La chica castaña salió sin que los demás notaran su ausencia, o eso creyó ella; pues la bailarina del grupo la siguió al instante.
— ¡Horus, espera! — Le llamó Tea— ¿Te encuentras bien? — De antemano sabía que preguntar aquello era muy idiota de su parte pero… también sabía que la castaña necesitaba alguien con quien hablar.
— Tea…—La castaña no pudo evitarlo más, tenía la intensión de no derramar una lágrima frente a nadie nunca más… pero…— Ishizu dijo que era por el bien de Atem… dijo que si no encuentra a su prometida…— apretó los puños en esta parte— su vida estará en riesgo… ¡Lo entiendo! ¡Se que sería muy egoísta de mi parte alejarlo de su destino pero…!— Se dio la vuelta y la bailarina pudo apreciar las lágrimas acumuladas en sus ojos…— ¿Entonces… por qué me duele el corazón?
— Horu-chan… —La bailarina no soportaba ver aquéllos ojos tan inusualmente tristes.
— Pero está bien—Dijo secándolas lágrimas que amenazaban con salir de sus cuencas—… no me importa... después de todo, él sigue siendo sólo mi mejor amigo y lo apoyaré en lo que sea.
—Fin de Flash Back —
Tea suspiró, era mejor no interrumpir ese momento. Quizá era mejor quedarse callado en ese instante y dejar que ese amor prohibido pudiera disfrutar de unos instantes juntos. Aunque, no todos compartían la misma opinión que ella, pues desde uno de los jardines, alguien tenía la mirada clavada en lo alto del edificio...
— Qué lástima— Exclamó con burla para sí—pero eso no puede ser…
CONTINUARÁ…
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Yami Horus: ¡Por mi santa madre la Quinta Hokage Tsnade! ¡Quedó finalmente! (9v9)
Bakura: ¡Finalmente! Oye… con este apenas has escrito tres capítulos en este año… olvídalo son solo dos
Yami Horus: ¿Tenias que recordármelo? (TToTT ) Necesito más reviews para poder escribir…
Hao: o puede ser, prima, que deberías dejar de escribir ocho fics al mismo tiempo.
Yami Horus: (suspiro) ok, eso definitivamente no tiene nada que ver, creo que sólo debo dejar de hacer los capítulos tan kilométricos… como sea! Les decía que se aceptan críticas, sugerencias, comentarios y/o amenazas de muerte (estas últimas deberán estar correctamente escritas y seguir a la perfección las normas gramaticales establecidas dentro del idioma español y con una correcta puntuación y un uso adecuado de las palabras.)
¡Espero sus reviews! ¡Matta ne!
Por cierto, para aquellos que no entiendan los japonismos utilizados en el fic, aquí les dejamos el omnisapiente…
GLOSARIO:
Katana: espada japonesa algo curvada.
Bokken: katana hecha de madera.
zuka: la empuñadura de la espada.
Shinai: espada hecha de bambú.
Onii-sama: "querido hermano mayor" u "honorable hermano mayor"
Onee-sama: "querida hermana mayor" u "honorable hermana mayor"
Onii-chan: Es como decirle a tu hermano mayor "hermanito"
Ototo: hermanito (dicho a tu hermano menor)
Sensei: Maestro (aunque en Japón también se utiliza para llamar a los doctores, pero en este fic solo es para los profes...)
Shomen uchi: golpe vertical al centro del cuerpo
Yokomen uchi: golpe diagonal dirigido hacia el cuello
Suki: Golpe horizontal, dirigido al vientre, el estómago o el pecho.
Budo: una forma de globalizar los conocimientos de artes marciales japonesas.
Aikido: Artemarcial japonesa, literalmente significa "Camino para armonizar con a energía" (Ai=en este caso, armonía, Ki=energía, Do=camino)
