Primer día de luna creciente del noveno mes. Verano.
Querido Diario,
Estos días han sido de mucho trabajo, pero extremadamente gratificantes y sorprendentes.
Al día siguiente de la investidura de Link, empezó a trabajar de inmediato con el entrenamiento de los reclutas. Esa noche casi ni durmió, ya que volvimos de donde Telma bastante tarde y nos quedamos un rato más conversando de vuelta al castillo.
Hice el ridículo al no saber su fecha de cumpleaños. Sí, querido diario, soy la peor amiga del reino, pero con un amigo de lo más comprensivo.
Podríamos habernos quedado conversando fácilmente toda la noche, pero un encuentro un tanto embarazoso con Shad y Salma nos tomó por sorpresa. ¡Y vaya que lo fue! Salma insinuó, de una manera no muy sutil, que están emparejados. Ya lo sospechaba desde hace algún rato, pero Link no tenía ni idea. Me imagino que no se fijó en los pequeños gestos que tienen el uno hacia el otro.
Me alegra mucho que estén juntos, sus cualidades opuestas los hacen una pareja muy interesante. Pero no seguiré metiendo la nariz en la vida de los otros.
Al ser el primer día de entrenamiento de los recultas y Link, hice una aparición protocolar breve para darles la bienvenida. Hice un discurso corto; el calor estaba muy intenso, no quería que ninguno de los novatos se insolara. Yo por suerte andaba con un vestido liviano.
Me acerqué a Link cuando terminó la revista.
-Buen día, Comandante -lo saludé-. Veo que hace una gran labor ya con los reclutas, en nada ya Hyrule tendrá un ejército sorprendente.
-Buen día, Su Alteza, me honra con su comentario -respondió con una sonrisa-. Sólo hago mi trabajo.
-¿Has conocido ya a los Caballeros Artorius y Siegfried? -le pregunté. Ellos son los caballeros a los que les solicité ayuda para que Link entrene a los nuevos reclutas.
-Sí, Su Alteza. Son un par de hombres increíbles -comentó-. Fueron compañeros de armas de Moy, para mi sorpresa.
En realidad, no era casualidad. Maese Perícleo me ayudó a escoger, revisando los registros del Ejército.
Como ya he comentado antes, algunas cosas que ha dicho Link me han llamado la atención, así como la armadura que usó en su investidura. Para satisfacer mi curiosidad debo excavar en los registros de la biblioteca del castillo, lo que requiere tiempo -ahora escaso- pero ante todo, necesito el consentimiento de Link. No me ha dicho nada sobre sus padres y ancestros, y sería increíblemente irrespetuoso hacerlo a sus espaldas.
Una vez que estábamos a una distancia adecuada, pude hablarle sin protocolos.
-Link, necesito pedirte algo -me miró confundido por mi cambio de tono-. ¿O acaso quieres que te llame Señor Comandante todo el tiempo?
-Para nada -rió-. Es que toda tu actitud cambió y me descoloqué… es como si jalaras una palanca y, ¡bam! , se acaba la actitud de Princesa -gesticulaba de manera graciosa.
-Actitud de Princesa aparte, ¿te acuerdas cuando fui a los Manantiales de los Espíritus a rezar? -le comenté, volviendo al tema-. Necesito que me acompañes al Lago Hylia para rezar en la Fuente de Lanayru, por favor.
-Seguro , ¿cuándo? -preguntó alegre. Siempre me sorprende su buena disposición, ¿acaso nunca se cansa?
-Mañana al ocaso -le respondí-, después que terminemos nuestras labores.
Una vez organizados, seguimos cada uno por su lado por el resto del día.
Después de volver a hacer papeleo, decidí dejar las formalidades de lado para ir a visitar a cierta dueña de una Tasca y sus invitados. Impaz me acompañó, ya que quería saludar a una de ellas. Nos recibió la mismísima Ilia, que estaba muy contenta de ver nuevamente a Impaz. Telma nos invitó limonada y pasteles caseros hechos por Juli.
El pequeño Iván me preguntó si podía ir a ver a Link entrenar a los reclutas en algún momento. Parece que tendremos un Caballero en un futuro no muy lejano, así que por supuesto que le dije que sí.
Le pedí consejo a Ilia y a Juli para el regalo de cumpleaños de Link. Me comentaron que no era muy dado a recibir regalos, pero que siempre se quejaba de la falta de insumos para dibujar.
¿Cómo pude pasar eso por alto? ¡Si dibuja precioso!
Antes de partir a la tienda a comprar el regalo, las invité para que tomemos el té. Se alegraron mucho, en especial Ilia, que estaba muy contenta de poder conocer el castillo. El pequeño Iván también podría ir a ver a Link en el campo de entrenamiento.
Se siente tan bien tener la oportunidad de pasar tiempo con estas mujeres extraordinarias.
En otras materias, puede que me haya excedido en la tienda de arte del mercado: compré dos libretas para bocetos grandes, papel de pergamino, una caja con cretas para dibujo, sanguinas y carboncillos, esfuminos y borradores, y un maletín para transportarlo todo donde quiera que vaya.
Cuando íbamos de vuelta, un gato callejero nos siguió.
-Recuerdo que cuando lo conocí, los gatos del pueblo lo adoraban -comentó Impaz-. Le encantaba jugar con ellos.
-¿Es un amante de los gatos?
-Creo que sí, mi niña -Impaz asintió.
Esa información ciertamente me llamó la atención. Considerando como trata a Epona se puede deducir que le encantan los animales, pero saber esto me da un vistazo sobre su personalidad.
Esa noche tuve un sueño, aunque también podría ser un recuerdo de cuando mi alma estuvo fusionada con la de Midna, no estoy segura; me ha pasado ya varias veces: desperté con la imagen de Link, en su túnica verde, sosteniendo un montón de gatitos en sus brazos, uno salía de debajo de su gorro, y había otros más a sus pies; fue muy gracioso y tierno.
La mañana fue como cualquier otra: reunión previa a la oficial de mañana, almuerzo, y papeleo. Luego partí con Link hacia el Lago Hylia antes del atardecer.
En el camino, le comenté que una de las cosas que he querido hacer tras el fin de la guerra era darle a los ciudadanos acceso a todos los rincones de Hyrule, y que estábamos en camino a ver parte del plan: el nuevo acceso al Lago Hylia, una larga escalinata que corre a lo largo del borde del lago y termina en un pequeño embarcadero. Dejamos los caballos antes de llegar al puente, y bajamos al lago a pie.
Estoy muy orgullosa de los constructores y arquitectos involucrados en este proyecto. Hicieron un trabajo magnífico, ¡y sólo en ocho semanas! Primero realizaron todas las estructuras y componentes necesarios, y después las montaron. Link me comentó que había escuchado de ese tipo de construcción, pero que tenía que ver para creer.
-Lo mejor es que no afectará a los negocios y atracciones locales -destaqué mientras llegamos al embarcadero y nos subimos a un bote para llegar al Manantial del Espíritu.
-Tú siempre tomas en cuenta a toda la gente involucrada -comentó mientras me ayudaba a entrar al bote-. Eso es lindo, considerando que te podría importar todo un carajo…
-Se llama "preocuparse por el bien común" -le dije-, y aunque a algunos de los líderes de antaño de Hyrule se han olvidado por completo de éste, yo no lo haré.
-Nunca te podrías olvidar, Zelda -Link sonrió mientras remaba-. Tu corazón es demasiado grande para eso.
Yo sólo le sonreí de vuelta a su halago.
Al llegar a nuestro destino, recé por un momento, pidiendo lo mismo de antes: sus bendiciones y guía para ser una buena gobernante, y agradecerles por lo que me han dado hasta ahora. Link estaba de pie a mi lado mientras rezaba, sumido en sus propios pensamientos.
-Honestamente, estoy nerviosa por mañana -le confesé, aún arrodillada en el suelo-. ¿Qué sucederá si a pesar de las buenas intenciones de todos, nuestros esfuerzos son en vano?
-¿Por qué piensas así?
-Hyrule no siempre ha sido un lugar tan amable -le expliqué-. Algunos de mis ancestros le hicieron cosas terribles a otros pueblos; es una larga historia. Quiero que mi reinado sea recordado como algo bueno, no un periodo oscuro… ya les fallé una vez.
-Tranquila, sé que lo vas a hacer increíble -dijo Link, ofreciéndome su mano para ayudarme a poner de pie-. No estás sola en esto. La gente que escogiste es buena y confiable... -se ruborizó un poquito- … y yo estoy a tu lado. No tomé esos juramentos porque sí, ¡de veritas!
Me hace tan feliz que Link esté cerca mío; su presencia y sus amables palabras me levantaron el ánimo.
En la mañana de hoy el Consejo en su totalidad y yo nos juntamos a la novena hora de la mañana en punto. Link me acompañó por ser la primera sesión, vestido su nueva armadura de acero con el símbolo Hyliano en la coraza. Les di la bienvenida, y todos tomamos nuestros puestos.
-Los he convocado todos y cada uno de ustedes por un propósito único, pero significativo: reconstruir Hyrule tras la invasión que afectó nuestro reino, lo cual no es una empresa menor, ya que Hyrule ya se encontraba alicaído desde bastante tiempo ya -hice una pausa-. Tengo fe en que ustedes harán un trabajo extraordinario.
Les conté acerca de mi deseo de llevar a Hyrule a una edad de oro, de mejorar la vida de todos los ciudadanos y mi deseo de no ser coronada hasta que la reconstrucción hubiese terminado.
Después de mi breve discurso, comenzamos a trabajar de inmediato. Para mi sorpresa, todos llegaron con grandes noticias: las obras de Kakariko estaban prácticamente listas, principalmente por el esfuerzo de los nuevos residentes y la ayuda de los Gorons; los bosques y otras áreas están libres de monstruos, las mejoras en caminos y sistemas de distribución de agua potable - la ayuda del Príncipe Ralis y los Zora en este aspecto fue invaluable - estaban en su etapa final, y las escuelas planificadas para cada pueblo estarían listas para partir el primer día de la décima luna, con la excepción de la Ciudadela, que podría comenzar en dos semanas más. Las conexiones de Telma fueron muy útiles en este aspecto, ya que la recolección de fondos fue bastante lenta en comparación con las regiones.
Link nos informó que el reclutamiento fue un éxito absoulto, y que en tres lunas más tendríamos dos mil nuevos soldados y quinientos caballeros, de los cuales doscientos conformarían la nueva Guardia Real y el resto estaría liderando y asistiendo en otras áreas. Salma comentó que antes de la próxima primavera, y bajo la condición de asegurar un lugar de residencia para sus habitantes actuales -los Yetis- podemos reconstruir la Fortaleza de Pico Nevado.
Shad comentó que todos los acuerdos de comercio con nuestros vecinos han sido aceptados, y las negociaciones comenzarán después de mi coronación.
-Con toda la información que le hemos entregado, debo hacer la siguiente moción -Maese Perícleo intervino-. Propongo que la coronación de la Princesa Zelda sea esta luna llena. Considero innecesario, observando la evidencia presentada en esta reunión, que este asunto se siga retrasando más. Hyrule la necesita, por supuesto y más que nunca, pero como su Reina.
El voto fue unánime a favor de Maese Perícleo. Podría jurar que Link estaba de lo más sonriente en su puesto un costado del mío, aunque no votara.
Fue algo bastante inesperado, pero me sentí agradecida y reconfortada de que confiaran en mí.
-Prometo que no los decepcionaré - dije, tras ponerme de pie e hice una reverencia-. Daré lo mejor de mí por Hyrule y sus ciudadanos.
Cuando se dio por terminada la reunión del Consejo, firmamos todos una minuta -un procedimiento común- y un chambelán hizo el anuncio oficial en la Ciudadela; se enviaron notificaciones a los nuevos asentamientos y las provincias.
Volví a mi recámara luego de la reunión, que fue pasada la catorceava hora. Me sentía muy inquieta.
Impaz me esperaba con almuerzo.
-Oí las noticias, mi niña -dijo-. Mirándote la cara, no sé si felicitarte o darte las condolencias.
-No me pone nerviosa la coronación -le dije-, sólo me preocupa una parte del proceso.
-Oh, ya veo -asintió-. Recuerdo a tu pobre padre estar muy deprimido por un buen tiempo tras leer esas crónicas -me tomó las manos entre las de ella-, pero el tomó lo que aprendió como una lección, y trabajó duramente para convertir a Hyrule en un mejor lugar.
-Sé cuánto trató -le dije-, y haré lo mismo que él.
Estas crónicas son una compilación de los hechos de los Reyes y Reinas de la historia de Hyrule. La información en éstos es confidencial, excepto al heredero al trono, y es obligatorio leerlos por completo, para que el heredero tome la corona consciente de las buenas y malas acciones de los gobernantes anteriores.
Sólo las Diosas saben lo que voy a descubrir en ellas.
Tuya,
Zelda
