Diamantes & Esmeraldas
Capítulo 8. Presentaciones.
Bella POV
La propuesta de Demetri Vulturi se apoderó de todos mis pensamientos el fin de semana. Las pocas horas que dormí tuve pesadillas, por lo que el lunes al levantarme me acompañaban unas marcadas ojeras.
Mientras me preparaba para ir al colegio, hablé con Liz. Había estado un poco deprimida el fin de semana, y era lógico después de lo ocurrido, pero estaba lista para continuar. Sam y Emily le estaban brindando el apoyo que necesitaba y eso era suficiente para ella. A demás, tenía a Seth, quien no dejaba de mimarla con dulces.
Camino al colegio debí detenerme a comprar algunos chocolates. No entendía el motivo, nunca fui muy afecta a lo dulce y, sin embargo, quería algunos. Me reproché ese comportamiento, aunque estaba al tanto que eso pasaría alguna vez. ¿No era muy pronto para tener antojos? Bueno, siempre he sido distinta al resto.
Cuando llegué al instituto, el estacionamiento solo era ocupado por los tres flamantes coches de la familia Cullen. ¿No tenían nada mejor que hacer o dormían en la escuela? Me miré en el espejo retrovisor antes de bajar del auto. Mi maquillaje estaba intacto y mis labios sin rastro del chocolate.
Edward POV
-¿En qué tanto piensas, Ed?- preguntó Jasper, tratando de llamar mi atención. Sabía que odiaba cualquier diminutivo de mi nombre, por lo que pronto sonrió.
Durante el fin de semana no había dejado de pensar en Isabella Swan. Durante las pocas semanas que tenía de conocerla, había cambiado demasiado. Un día era dulce e inocente, otro se encontraba a la defensiva. Isabella mostraba un carácter decidido la mayoría del tiempo, pero en ocasiones era tan débil como una muñequita.
Su coche entró al estacionamiento velozmente. Se detuvo en el lugar acostumbrado y se quedó ahí por algunos momentos. Mis primos y yo permanecimos atentos a la dueña de aquél auto, quien aún no se dignaba a bajar de él. Y, cuando lo hizo, me quedé sin palabras.
Isabella Swan estaba de pie junto al auto, vistiendo uno de esos atuendos ajustados que tanto llamaban la atención. Portaba una falda negra a mitad de los muslos y una blusa de botones al frente color azul. Llevaba sandalias de tacón. Su cabello estaba ondulado y su maquillaje impecable. Como una modelo en pasarela.
-Es fantástica.- susurró Alice mientras aplaudía. –Pensé que jamás vería un conjunto de esos de nuevo.- todos rodamos los ojos ante eso. Mi prima podía ser desconcertante, pero tenía razón. La moda impuesta en Forks ya estaba cansando a la enana, quien deseaba probarse minifaldas y grandes escotes de nuevo.
Dirigí mi mirada de nuevo a la recién llegada. Isabella movió su cabello sutilmente y luego avanzó en nuestra dirección. Su mirada fija al frente. Mis ojos la recorrieron de arriba abajo, mirando sus piernas, sus curvas, su rostro. Ella sonrió al quedar frente a mí, pero fue a Rosalie a quien llamó.
-¿Qué opinas?- le preguntó con una mirada seria. Rosalie torció los labios en una mueca. –No seas tímida. Ven.- sujetó la mano de Rose y se la llevo al vientre plano. Mi prima maldijo por lo bajo, irritada por la situación. –Cuida tus palabras de ahora en adelante, Hale.- Bella se dio la vuelta y siguió su camino al edificio, alejándose de nuestra vista.
-¿Qué fue eso, amor?- preguntó Emmett.
Rosalie agitó sus rizos dorados y entró al colegio sin decir nada. Alice sonrió dulcemente y nos tomó a Jasper y a mí del brazo para irnos. Emmett corrió para alcanzar a Rose. Y así empezamos una nueva semana.
Bella POV
Me detuve frente a mi casillero y recargué mi frente en él. ¿Qué diablos había hecho? Demetri había dicho que mi embarazo no sería notorio hasta después de los cinco meses, pero eso no significaba que mi vientre no se viera distinto. Me di uno, dos, tres golpes, antes de apoyar la espalda en el metal y suspirar de nuevo.
Miré mi atuendo una vez más, esperando verme decente. Había cerrado el pico de Rosalie Hale de golpe, pero a la vez me había expuesto a las críticas de esa extraña familia y al resto del instituto si alguien se enteraba. No solo había llegado de forma altanera y viéndome como una prostituta, sino que me había atrevido a enfrentar a la reina de rubios cabellos al mismo tiempo. ¿Se la cobraría de algún modo?
Durante mi primera clase pensé en Rosalie Hale y su posible venganza. El resto de la mañana dejé a mi mente viajar directo a mi pretendiente con título en Medicina. No era capaz de tomar la decisión correcta. Tal vez Demetri Vulturi era el príncipe azul con el que soñé toda mi niñez, pero a la vez me asustaba la idea de errar. Mi corazón señalaba a Edward ante cada duda, pero toda la lógica me impulsaba a ese hombre que me ofrecía más que su casa.
Rumbo a la cafetería pude sentir la mirada de todo el mundo. Las chicas de Forks seguían usando los conjuntos sueltos, lo que me convertía en la única vestida "a la moda". Grande fue mi sorpresa al ver a la pequeña Alice Brandon de pie junto a la puerta, esperándome. Se había cambiado de ropa, por lo que ahora nuestros atuendos eran similares. Se tomó la libertad de sonreírme y le devolví el gesto.
-Le pedí a los chicos que compraran el almuerzo.- cantó alegremente. –Y Rose apartó la mesa.- tomó mi mano y me guió al sitio donde siempre se sentaban. Rosalie estaba sola, jugando con sus uñas rojas. Sus ojos me traspasaron con algo de recelo. –Isabella almorzará con nosotros.- le indicó Alice, la rubia solo se encogió de hombros. Intenté negarme, pero fue en vano.
Estuve mirando la larga cola del almuerzo, donde los chicos esperaban para comprar sus comidas y las nuestras. Seguro Alice les había dicho que estaría con ellos hoy. Bufé fastidiada. Muchos clavaron su mirada en mi figura, aún sin acostumbrarse a esa cercanía con los chicos lindos del colegio.
-Y bien, Isabella.- llamó mi atención Alice. -¿Tienes novio?- una pequeña sonrisa se formó en mis labios.
-No.- dije divertida, captando la atención de Rosalie. –Pero hay un chico interesado en mí.- dije entre risas. Quizás hablar con alguien me ayudara a decidir entre aceptar o no.
-¿Del colegio?- preguntó curiosa. Negué y ella suspiró. -¿Cómo es?-
-Alto, delgado, cabello castaño, voz sexy y ojos verdes.- Rosalie me miraba con atención, pero noté que su molestia se había ido. Alice saltaba en su asiento, con sus ojos brillando de emoción. –Se me declaró el viernes, pero no sé que decirle.-
-¿Te gusta?- cuestionó esta vez Rosalie, mirando sutilmente a los chicos. -¿Por qué no aceptas?-
-Es cinco años mayor que yo.- respondí como si esa fuera la causa. –A demás, hay otro chico que capta mi atención.- quise sincerarme, pero ese era mi límite. Ambas asintieron y la plática terminó. Era incómodo continuar con sus novios y Edward a nuestro lado. Ambas me guiñaron el ojo al tiempo que nos miraban a Edward y a mí.
Edward POV
-Vamos, hermano.- había murmurado Emmett antes de estampar su mano en mi hombro. –Todos notamos tu forma de mirarla. Y es que está tremenda.- silbó ante el comentario y varios en la fila se giraron a verlo.
-Que no te escuche mi hermana, amigo.- respondió Jasper mientras tomaba una botella de agua.
-Vamos, chicos.- había intentado cortar el tema. –Dejen de bromear.- ambos se rieron. –Ella no me gusta, Emmett. Es solo otra chica…- me engañaba a mi mismo con eso, pero era imposible pensar que ella era igual al resto.
-Otra chica que te trae loco.- Emmett y Jasper estallaron en carcajadas, yo solo pude fruncir el ceño e ignorarlos.
-Oh, Eddie, no te enfades.- me pidió Jasper, quien este día se había empeñado en usar todos los apodos que más he detestado. –Tú le gustas.- me quedé quiero, pero una sonrisa tonta se formo en mis labios.
-Bien, me gusta.- dije al fin. –Pero no tengo oportunidad con ella.- los tres centramos nuestra mirada en aquella mesa tan familiar, donde tres chicas conversaban animadamente.
Dejé a mi mente divagar con la idea de que esa preciosa chica de orbes chocolate se interesara en mí. Deseaba con todas mis fuerzas que así fuera, pero parecía mucho pedir. Isabella Swan parecía inalcanzable. Era tan difícil de conseguir como un diamante, y tan brillante y llamativo como uno.
Tan pronto llegamos a la mesa, la conversación se detuvo. La curiosidad nos embargó, pero ninguna de ellas habló del tema anterior. Me hice a la idea de que lo más probable es que fuera una charla de chicos, de esas que acostumbran tener las adolescentes chismosas.
Bella POV
Nuestra clase de Biología fue interrumpida por una llamada urgente al profesor, quien nos dejó marcharnos antes. Tomé mis cosas con calma, sabiendo que hoy no tenía nada que hacer. Edward Cullen estaba parado en la puerta, mirándome.
Caminamos juntos hacia el estacionamiento, pero me sorprendió ser arrinconada entre mi auto y su cuerpo. Los ojos verdes de Edward brillaban con mucha intensidad, llenos de dulzura y calor. Mi corazón se oprimió al darse cuenta de la hermosa persona a la que estaba renunciando. Él era el sueño de cualquier chica. Y deseaba pasar toda mi vida a su lado. Sin embargo, eso no era posible.
-Edward…- susurré antes de tocar sus labios con los míos. Sabía que era incorrecto, que él no se merecía nada de esto; pero era más mi ansiedad por tenerlo cerca que la moral. Correspondió al beso con el mismo entusiasmo con que yo lo había iniciado. Uno de sus brazos envolvió mi cintura y la otra viajó a mi mejilla. Mis brazos rodearon su cuello y mis manos se enredaron en su cabello cobrizo.
Ambos éramos conscientes de las miradas que atraíamos. Ambos escuchamos el timbre sonar mientras nos besábamos, pero a ninguno nos importó. Solo esperaba que Demetri me diera la mitad del amor que este hombre me ofrecía en un simple gesto. Quise aferrarme a él y decirle que le amaba desesperadamente, contarle todo y rogar que me aceptara, que nos aceptara. Quise muchas cosas, menos la correcta.
-Bella, yo…- no podía escucharlo. No deseaba hacerlo. Lo abracé y dejé que mis ojos vertieran aquellas lágrimas que tanto había cuidado. Él se tensó en respuesta, pero pronto me abrazó de vuelta y acaricio mis cabellos. Sabía que su familia podía observarnos y que las chicas ahora entendían quién era el que me mantenía confundida.
-Edward, realmente eres dulce y me gustas…- él me miraba con incredulidad, creyendo saber lo que seguía. Se apartó de mí, reclinándose en el auto a lado del mío. Sus ojos color esmeralda clavados en el suelo. – Pero… Hay alguien más y yo… No puedo jugar con ambos…- una sonrisa triste se formó en sus labios. –No sabes cuánto lo siento, Edward.- ahogué un sollozo al pronunciar esas simples palabras. –Sé que es injusto, pero quisiera que fuéramos amigos.-
-No quiero ser solo tu amigo, Bella.- la confesión nos dolió a ambos por igual. –Pero aceptaré lo que me propongas…- lo abracé de nuevo, sintiéndome el ser más despreciable sobre la tierra. Un nudo en la garganta me impidió decir algo más, pero antes de marcharme, Edward me robó un último beso. Y ambos sabíamos que era el definitivo.
Edward POV
Sus labios tocaron suavemente los míos. Quise llorar y rogarle que se quedara a mi lado, pero ella acababa de decirme que alguien más ocupaba su corazón. Una parte de mí se negaba a tal idea, deseosa de escuchar que mentía, pero muy en el fondo tenía claro que no era así.
Cuando ella se marchó, dudé en acercarme a mis primos. Ellos me miraban sin comprender, curiosos. Terminé caminando hacia ellos, pero fui incapaz de contarles lo que ocurría. Me sentía devastado por las simples palabras de esa chica, la que había roto toda esperanza con solo un adiós.
El resto de la semana Isabella no fue al instituto. Ninguno de nosotros conocía la razón, aunque lo más probable es que solo quisiera pasar tiempo lejos de mí. Alice y Rosalie nos habían contado, al fin, su plática con ella durante el almuerzo del lunes. Estando de acuerdo en que Bella era incapaz de tomar una decisión de un momento a otro.
Una pequeña esperanza se adueñó de mis sentidos ante ese insignificante hecho. Quizás ella buscaba en ese hombre la protección que no le daban sus padres fallecidos. Tal vez solo le había ofrecido algo mejor que lo que tenía y que por mi condición inferior o extrema juventud era incapaz de brindarle. Y fue ese el momento donde más creí comprender a esa chica que me había cortado las alas.
Ella solo buscaba protegerse de un sentimiento nuevo. Sabía que su anterior novio había sido un idiota, que la había engañado, sabía que su virginidad no la acompañaba, que era la tutora de una niña abusada por una pandilla, y todo a través de los rumores. Isabella cargaba con muchas cosas, era lógico que buscara el bienestar para sí misma. Y comprendía que a la vez buscara el mío, pero prefería sufrir a perderla.
Bella POV
El resto de la semana lo había pasado en Seattle. Le había informado a Demetri mi decisión el lunes por la noche, durante una cena. Entre una cosa y otra, me había pedido acompañarlo a una importante cena en la ciudad. En ese momento fui incapaz de rehusarme a tal invitación, a demás de que sería la primera vez que me presentaría como su novia.
Me estuve quedando con Heidi, su hermana, quien se mostró muy contenta de saber que me unía a la familia. Ella estaba al tanto de los motivos que me habían llevado a su hermano, pero aún así era feliz ante la idea. Había aceptado rápidamente el hecho de compartir su casa con una completa y embarazada extraña.
No quería volver a Forks aún, por miedo de lanzarme a los brazos de Edward a penas lo viera. Me aterraba esa idea. Sin embargo, el sábado a primera hora partiría rumbo a casa, pues la cena sería el viernes. Heidi había accedido amablemente a prepararme para el acontecimiento. "Es una fiesta", había mencionado ella a espaldas de su hermano.
-¿Quién es Edward?- preguntó Heidi mientras me rizaba las pestañas. Un sonrojo cubrió mis mejillas al instante. –Te he oído susurrar su nombre en sueños.- asentí avergonzada. –No tienes que contarme nada.- le sonreí tristemente.
-Edward es el chico del que me he enamorado.- Ambos hermanos estaban al tanto del sentimiento hacia otro hombre, pero a ninguno parecía molestarle. –Sé que le gusto a Demetri y él me gusta, pero no nos amamos ni somos una pareja de verdad.- ella se rió. –Con Edward es diferente.-
-Demetri es muy dulce.- susurró Heidi. –Sé que no hay amor, pero también sé que si lo desearan podrían casarse y estar juntos siempre.- una pequeña sonrisa de posó en mis labios. –Para una relación larga no solo debe haber cariño, sino amistad y confianza. Entre ustedes no hay amor, pero hay todo lo demás.- Las palabras de Heidi sonaron muy sinceras para mí. Quizás lo de Edward solo fuera un enamoramiento, algo que se acabaría pronto, pero con Demetri me aseguraba un futuro estable.
Heidi siguió maquillándome para esa reunión. A la hora indicada, Demetri pasó por mí. Y con nuestras manos entrelazadas fue que entramos al elegante hotel donde se llevaba acabo la cena. Muchos médicos y sus familias estaban ahí, conversando animadamente con sus copas de vino. Música agradable y ambiente tranquilo. Todo se veía perfecto.
Edward POV
Esa noche se celebraba una de las tantas reuniones o cenas formales de los médicos. Carlisle, mi padre, había sido invitado por Aro, Cayo y Marco Vulturi, los dueños de una de las clínicas más respetadas a nivel mundial. Mi padre y esos médicos eran compañeros en la universidad, por lo que aún conservaban esa sólida amistad de tantos años atrás.
Mis padres habían decidido llevarnos a los cinco a la emocionante cena. Mis primos y yo estábamos parados a mitad del salón sin nada que hacer, bebiendo un vaso de gaseosa. Alice criticaba los vestidos de la gente, Rosalie la ayudaba a burlarse de los peinados y el maquillaje. Emmett, Jasper y yo nos reíamos de sus ocurrencias. Y fue entonces cuando la vi. Estaba de pie junto a la mesa de bocadillos, tan hermosa como siempre.
Llevaba un vestido sobre las rodillas, negro y de tirantes; ajustado a cada curva de su figura. Su cabello castaño estaba ligeramente ondulado. El maquillaje era digno de un concurso de belleza. Portaba tacones, aunque no muy altos. Sostenía entre sus dedos un vaso de refresco, mientras conversaba con una muchacha pelirroja.
Alice y Rosalie la notaron de inmediato. ¿Quién no lo haría? Los cinco nos miramos intrigados, preguntándonos que hacía esa hermosa criatura en semejante lugar. Pero ninguno tenía respuesta a tal cuestión.
Fue la voz de Carlisle la que nos sacó de trance. Frente a él se encontraban tres hombres, a quienes pronto reconocimos como los anfitriones de todo ese circo. Aro, Cayo y Marco se presentaron cordialmente y nosotros imitamos el gesto. Cuando Carlisle preguntó por sus respectivos hijos, Aro y Cayo señalaron los lugares del mundo donde se encontraban. Marco permaneció sonriente.
Una hermosa chica de cabello castaño y ojos azules se acercó a donde estábamos. Se presentó como Heidi Vulturi, la hija menor de Marco. Su padre, quien no dejaba de mirarla con un cariño desbordante, mandó llamar a su otro hijo con ella. Pronto se nos acercó un joven de ojos verdes y tez clara.
-Soy Demetri Vulturi.- había susurrado aquél hombre con su voz sexy. Rosalie y Alice lo miraron de arriba abajo, temiendo lo peor. –Y ella…- dijo señalando a la joven que venía con Heidi. –Ella es Isabella Swan, mi novia.-
Bella se quedó helada ante nosotros. Carlisle la saludó de buen modo, aún impactado por los buenos valores de la chica. Esme, por su parte, la abrazó con gran cariño, sabiendo que era una persona estupenda.
Demetri pasó un brazo por su cintura, atrayéndola hacia sí. Quise golpearlo, gritarle por atreverse a tocarla, pero yo no era nadie. Él era su novio. Un escalofrío recorrió mi espalda al pensar esa palabra. Ella no mentía al momento de decir que había alguien más.
El ambiente estaba tenso, sin embargo, ella sonrió dulcemente. ¿Era posible eso? Isabella parecía distinta, para variar. Era una criatura voluble, más de lo pensado, y ahora estábamos para probarlo. Recargó su cabeza en el pecho de Demetri Vulturi y rió alegremente ante algo que él le dijo.
Los celos me consumían. ¡Esto no podía ser cierto!
