Capitulo 9


Ikki y Elli se acercaban al santuario, luego de que esta recuperara un poco más de fuerza , lo podían ver a lo lejos, ya estaban cerca, habían acordado que trabajarían juntos, que advertirían a Athena sobre Zeus y de ser necesario protegerían al santuario de él.

El caballero del Fenix continuo el paso para seguir con el camino con la chica detrás de él, el silencio los rodeaba y estaba claro que nada lo interrumpiría, al menos no por parte del muchacho, su mente no podía dejar de recordar los momentos pasados con ella hacia algunas noches atrás, aun estaban en el campamento improvisado, la chica ya estaba mejor su herida ya estaba cerrada aunque aun le provocaba dolor, estaba recostada mirando al cielo estrellado mientras que el joven de cabello azul miraba la danza del fuego frente a él.

- ¿siempre fuiste así de solitario? – pregunto la chica sin miedo más evitando su mirada, le incomodaba tanto silencio pues le permitía que su mente pensara muchas cosas a la vez, en la traición de su dios, en la perdida de sus compañeras y en la futura batalla en la que seguramente perderían la vida, todo aquello en su mente le hacia sentir que pronto explotaría y simplemente no quería pensar, por lo que inicio una platica con él, claro si es que este lo permitía.

- se dice que es mejor estar solo que mal acompañado- se limito a contestar el hombre sin siquiera mirarla

- ¿de verdad no te sientes para nada solo?, es decir, se que muchas veces es mejor trabajar por nuestra cuenta pero incluso yo disfruto de la compañía de mis amigas yo…

- ¿a donde quieres llegar?- pregunto Ikki levantándose de su asiento para acercarse a ella sigiloso, con su mirada fija y sería sobre de ella, molesto por tanto cuestionamiento.

- tranquilo, sólo quería entablar una conversación contigo

- ¿y desde cuando eso te interesa?

- de acuerdo lo admito, no he sido que digamos amigable contigo… a decir verdad llegue a odiarte un poco, aún así creo que después de lo que hiciste por mi… debía de cambiar mi actitud para contigo…- contesto sinceramente la chica tratando de calmar con sus palabras al peli azul que ahora se inclinaba a un lado de ella acercando su mano- ¿espera que pretendes? – pregunto nerviosa la muchacha deteniendo la mano del joven ya muy cerca, pero este coloco otra sobre la suya para hacerla a un lado.

- Debo revisar la herida para evitar infecciones- constesto serio Ikki sin retirar la mirada de la de ella hasta que su mano bajo a su abdomen, son suavidad levanto la tela del top de su traje de entrenamiento y retiro las vendas improvisadas, reviso despacio la herida bajo la atenta mirada de la chica, deslizo su mano por sobre la misma notando que ya no había bordes sobresaltados, era evidente que la cicatrización se estaba llevando más que bien, aun y cuando ya estaba seguro de esa idea no quito la mano del lugar, continuo rozando con su mano el mismo sitio transmitiendo sin notarlo una electrificante sensación a la chica, no sabía que pasaba en ella, repentinamente en esos cortos momentos con el joven del fenix habían cambiado su forma de verle y de pensar sobre él, se vio atrapada en momentos en los que no podía quitar la mirada de la figura del chico, en los que deseaba que por un instante, por un minimo momento sus ojos le miraran para asi perderse en lo azules de los mismos, no era necesario que se le acercara tanto, podía sentir esa atracción a él a metros de distancia y aunque no entendía porque, y aunque entendía que no era el momento para ello, que era una tontería pensar así, no podía evitar disfrutar de la sensación.

Ikki por su parte mantenía su mirada en su mano posada en el abdomen descubierto de la bella mujer junto a él, era extraño, no había sentido esa emoción, ese calor en su interior desde la muerte de Esmeralda, había sido ella la unica que provoco tanta calidez en su interior y al perderla a ella dio por hecho que la sensación había muerto también, hasta que conoció a Pandora, hasta que esta le brindo de su cosmos para regresarla a la vida, de ese cálido y puro cosmos que le regreso la vida, sin embargo sabía que ella estaba prohibida, que su corazón le pertenecía a otro hombre y que ese hombre le hacía feliz, eso le dolía y por ello había decidido no volver a dejar que su corazón latiera por alguien más, porque sólo así evitaría la perdida y sin embargo aquí estaba, atraido por el calor de la joven que no apartaba su vista de él, estaba atrapado por el delicioso cosquilleo en sus labios que morian por probar los tentadores de ella.

No supieron que paso, simplemente cuando Ikki levanto la mirada para encontrase con la de la joven toda barrera y auto control en ellos se apago, de un impulso sus labios se encontraron en un apasionado beso, se separaron cuando el aire a sus pulmones les hizo falta y sin más volvieron a perderse en el sabor del otro, el peli azul rodeo con sus brazos la cintura de la chica mientras esta envolvia su cuello con los suyos para luego perder sus finos dedos en las hebras color azul de su cabello.

Las manos del joven comenzaron a subir por la esplada baja de la chica por debajo de su traje de entrenamiento, al mismo tiempo la amazona rodeaba con sus piernas su cintura no permitiendo que este se alejara de ella, aunque no había manera de que el asi lo quisiera.

Las suaves caricias se volvieron suspiros agitados y gemidos inconscientes en el otro, sin notarlos del todo las prendas se fueron desprendiendo de sus cuerpos, en lo más profundo de su mente Ikki razonaba lo que estaba haciendo, al menos pudo darse cuenta en el momento en el que levanto sus brazos para que su camiseta azul pasara por sobre su cabeza, pero toda duda, todo freno en el murió cuando los labios de la chica exigieron nuevamente los suyos, cuando estos bajaron por su cuello, cuando sus calidas manos recorrieron su cuerpo, cuando el calor de ambos se toco y se volvió uno, cuando el dolor y el sufrimiento en ambos se perdió.

Sus suaves voces demostrando la pasión que ahora los dominaba era todo lo que se podía escuchar esa noche en aquel prado, jamás en toda su vida había sentido Ikki lo que en ese momento lo estaba llevando a la gloria, Elli por su parte jamás se había sentido tan llena de alegria, tan segura de estar en el momento correcto en el lugar correcto.

Sus acciones les llevaron al agotamiento, cuando juntos llegaron al punto más alto se miraron profundamente, no hubo palabras, no hubo comentarios, se recostaron uno junto al otro y cuando sus respiraciones se calamaron se alejaron, Ikki se coloco sus prendas y regreso a su puesto pendiéndose de nueva cuenta en el vaiven del fuego confundido, mientras que la chica se vestia y se recostaba mirando las estellas llena de preguntas.

Al otro día no mencionaron nada de lo pasado, Elli dijo que ya podía continuar con el camino, que era momento de saber la verdad de una vez por todas y que para ello debían de volver, Ikki le miro fijamente, resistiendo el deseo de preguntarle, de saber que había sido todo aquello, pero al igual que ella sabía que no era el momento de tonterias así, que había sido algo que no se volvería a repetir. Se puso de pie y le extendió la mano para que ella hiciera lo mismo, acordaron que llegarían al santuario y que detendrían a Zeus de ser necesario por su traición. Fue así pues que se aproximaron al lugar del templo de la diosa ansiosos por lo que seguiría, estaban ya a unos pocos metros del lugar cuando la herida de la chica comenzó a arder, Ikki se acerco a ella preocupado y le hablo, pero esta solo alcanzo a contestar que "él" estaba ahí antes de que dos sombras les atacaran.

Laurel podía sentirlo, aquella gran presencia, aquel soberano poder estaba en el templo de Athena, no había duda ya, Zeus estaba en el santuario, corrió hasta la puerta del templo de Géminis y miro hacía arriba, hacía el templo de su ahora diosa y le vio brillar, el señor del rayo había tomado el santuario de la diosa de la sabiduría, la diosa de la tierra. De pronto las imágenes frente a ella se volvieron borrosas y luego cambiaron, podía ver un gran palacio en medio de bosques verdes, podía ver puertas abriéndose y cerrándose una tras otra y luego en un gran salón sentado al frente de un ventanal que mostraba estrellas estaba él, el señor del inframundo con su armadura y alas tan reales que parecían las de un ángel negro, este le daba la mano a una bella joven de vestimenta lila y armadura plateada que le sonreía con ternura, no había duda, eran Hades y Persefone, pero por sobre todo y sin entender porque reconocía el lugar, sabía en donde estaban, ahora sabía en donde estaban, su vista se volvió nublada de nuevo y con cansancio cayo sobre sus rodillas dándose cuenta de que regresaba al templo de Geminis.

Saga de acerco hasta ella al verla en el piso, sabía que algo no estaba bien, al menos no desde la ultima vez que eso mismo le había pasado, otra premonición había llegado a ella, eso era más que seguro y fuera lo que fuera era más que obvio que era terrible.

- Laurel … - dijo el joven mientras la tomaba entre sus brazos

- Saga … se en donde esta- le susurro la joven perdiendose en su pecho

- ¡Justo a tiempo!- hablo otra voz en el fondo, de entre las sombras se asomaron Kanon y Mirha, el joven delante de la chica buscando respuestas.

- ... Kanon, ¿que esta pasadon aquí?, ¿que hace ella aquí?

- Hermano necesitamos de su ayuda, debemos encontrar a Hades, sólo ustedes pueden ayudarnos

- No voy a permitir que esa mujer lastime a Laurel

- No pienso hacerlo, al menos no mientras me diga lo que necesito saber

- Tu miserable, tu jamás….- trato de decir Saga, pero fue interrumpido al sentir el fuerte movimiento en su templo, los muros comenzaron a temblar, mientras que las paredes cambiaban de color y de estructura, Laurel podía notar que todo estaba comenzando a cambiar, a cambiar a favor del rey dios. El dorado de la tercera casa estaba por decir algo más a su hermano cuando la mano de su amada en su brazo le detuvo, el caballero de geminis pudo ver en la mirada de la chica que el peligro se aproximaba, noto entonces el cambio de su entorno y el mal presentimiento en el aumento cuando sintió a través del cosmos de su propia armadura que el gran señor del trueno llamaba a todos sus santos al gran patio del templo de Athena

- ¡váyanse ahora...! - dijo Saga mientras observaba a Laurel acercarse a Kanon tocando con los finos dedos de su mano mano derecha la frente del chico, así pues pudo mostrarle en su pensamiento el lugar exacto en el que se encontraba el rey del inframundo y su esposa, sin perder más tiempo y ante la mirada de su hermano gemelo que le decía que saliera del lugar ahora que era posible, el antiguo general marino tomo la mano de la chica a su lado y le jalo para salir de la tercera casa del santuario.

Una vez que su hermano y la otra chica salieron del lugar Saga se dispuso a llegar al santurario de Athena, pidió a Laurel le esperara en el templo de Géminis no notando que otra presencia en el lugar los observaba y que se llevaría a la chica por la fuerza sin que nadie lo detubiera una vez que el dorado se marchara, al llegar a su destino la sorpresa del caballero sería grande al notar que el edificio había cambiado en decoración, incluso la estatua de la diosa había sido cambiada por la del dios del trueno. Todos los caballeros estaban reunidos, amazonas y santos dorados, de bronce y de plata por igual se miraban entre si sin entender lo que estaba pasando, de pronto las grandes puertas frente a ellos se abrieron dejando ver al hombre alto y rubio saliendo del lugar, detras de el salía la joven de cabello lila encadenada y forzada a seguir el paso de su Rey. Seiya sentia su sangre hervir y su cuerpo pedir a gritos que ayudara a la chica, a Saori, pero no lo hizo, sus amigos le detuvieron y le dijeron que esperara

- Caballeros y Amazonas del santuario, el momento a llegado y Athena no ha demostrado ser digna de su lugar aquí, por lo que ahora su santuario ha vuelto a ser mio - Seiya oia las palabras, pero no las escuchaba, no podía apartar los ojos de la dueña de su ser, su ira creció más al darse cuenta finalmente del significado de sus palabras, sin que nadie lo pudiera evitar se acerco hasta Zeus y le grito, le dijo que jamas estarian bajo sus ordenes y que debía de liberar a su diosa, aquello había sido un grave error y ante el peligro de que su amigo fuera herido los otros santos de bronce se acercaron a él. Zeus pinto una sonrisa malvada en su rostro y con un solo movimiento de su mano logro que los chicos desaparecieran, todos menos Shun quien se arrodillo ante él dios sin poder evitarlo pues estaba atrapado por su poderoso cosmos. - será mejor que si inclinen ante su nuevo dueño ahora- ordeno el hombre rubio mirando con desprecio a todos los caballeros, sin poder evitarlo y resignados a esperar el momento oportuno para oponerse hicieron lo que el hombre les ordeno. Cuando todos los santos se inclinaron pudo Zeus notar la presencia de Mina, se acerco hasta ella atemorizandola, haciendo que en su rostro solo se reflejara miedo, sin más la tomo por la muñeca con fuerza y le hablo- no cumpliste con tu misión, creo que ya es hora de tu castigo.

Muy lejos de ahi un par de figuras recostadas en el verde pasto cubiertos por la noche miraban las estrellas, Persefone dibujaba con sus manos formas sobre ellas, unía estrellas como puntos y creaba sus propias imágenes y seres miticos en ellas, Hades observaba tranquilo el movimiento de sus manos, escuchaba la suave voz de su reina mientras le relataba cuentos, cuando finalmente termino la chica dejo que sus delicados dedos tomaran los de su amado que mantenía a su costado, se quedaron en silencio simplemente disfrutando la compañía del otro, el joven rey del inframundo se levanto levemente y se poso semi recostado sobre ella, la miro con intensidad y le beso, era un beso suave, lleno de amor, de cariño y preocupación por el otro, Hades la rodeo por la cintura acercándola más a él, quería tenerla cerca, sentirla cerca, que el dulce calor de ella derritiera su congelado ser, sin embargo se separo de pronto, la chica la miro sin entender su comportamiento, pero no dijo nada al verlo mirar al cielo, ella también dirigió su vista al mismo punto y pudo notar como las bellas estrellas de antes eran tapadas por intensas nubes negras.

- él esta en la tierra - dijo serio el hombre de ojos intensamente azules.

- ¿él?, ¿quien?, ¿a que te refieres?... ¿acaso?- trato de decir la joven pero se detuvo al recordar en su mente al hombre del auditorio, aquel que había fijado su mirada en ella, aquel que había ido por ella- Zeus...

- debemos volver al inframundo sólo ahi tendre el poder suficiente para protegerte- la miro y noto en ella miedo- no te preocupes, no permitire que nadie vuelva a separarnos...- comento abrazándola fuertemente, transmitiendo en lo posible a ella confianza.

El palacio de Zeus era grande, el marmol blanco parecia reflejar luz propia, los santos intrusos se mantenían con un bajo perfil, el cosmos de Shaka los mantenía ocultos y permitia que pudieran moverse sobre los pasillos del lugar sin llamar la atención.

- muy bien estamos aquí, ¿cual es el siguiente paso?- comento Mu en voz baja tratando de exigir respuesta a sus compañeros

- debemos de encontrar a la reina de los dioses- contesto Yahim sin mirarlo sabía lo que debían hacer, aunque no estaba segura de como- sólo Hera sabe lo que paso la noche del ritual de sacrificio de sangre, era la única presente y sólo ella nos puede decir que hacer ahora. Hermes menciono que la señora de los dioses estaba en su habitación y que no debía de ser molestada

- ahi es donde la tienen encerrada - dijo Shaka suponiendo lo que esas palabras querían decir

- es correcto

Los guerreros continuaron con su camino, se acercaron hasta las grandes puertas blancas que daban inicio a la habitación del soberano, el lugar era gigantesco, cortinas blancas, rojas y doradas adornaban el lugar, se acercaron sigilosos hasta el fondo de la recamara con la esperanza de encontrar a la diosa ahi.

- ¡se que están ahi, dejen de esconderse athenienses! - grito Hera desde la cama a la que había sido encadenada, los jóvenes se acercaron a ella y le miraron con seriedad- ¿que es lo que hacen aqui?, ¿tienen idea de lo que puede pasar si los encuentran?

- sabemos el riesgo que corremos, pero necesitamos de su ayuda - hablo la chica sin demostrar miedo

- la amazona de Hermes... ¿tu te atreves a traicionar no solo a tu dios si no a tu rey?... eres valiente chiquilla

- nosotros queremos...- trato de comentar Shaka educadamente pero la reina le interrumpio

- se lo que quieren joven rubio, imagino lo que esta pasando en el santuario ahora que mi esposo esta ahi

- ¿sabe como detenerlo?

- tengo una pista

- ¿esto tiene algo que ver con el sacrificio de sangre?- pregunto la joven insistiendo en su respuesta

- ha!, niña lista... si supongo que esto ha sido a causa de eso

- ¿que es el sacrificio de sangre?- hablo Mu desafiante, ansioso, aun tenía algo que hacer en el lugar y no quería perder el tiempo

- no se sabe que fue primero, el olvido de los hombres de los dioses, o el olvido de los dioses de los hombres, pero en algún punto el equilibrio se rompio, sin esa union la vida y el poder de todos los olimpos se perdió comenzado a deteriorarse, Zeus busco por todos lados una forma de garantizar nuestra existencia y entonces noto algo muy peculiar, Athena y Persefone al ser diosas reencarnadas obtenian más poder y fuerza cada vez que regresaban a la vida, la unica explicación era su ahora combinación con los humanos, con su vida humana.

- pero...

- fue así de simple, el ritual del sacrificio de sangre es un acto en el cual Zeus combino la escencia divina con la escencia humana, con la sangre de ambos en la fuente sagrada, esa nueva agua corre y fluye por todos los dioses ahora con nueva vida- miro a los intrusos- claro pues hay conseciencias por tales mezclas, todos los sentimientos negativos de la humanidad como el odio, la envidia y más se mezclaron con la forma de actuar de los dioses... Zeus ahora actua bajo los efectos del rencor y la envidia.

- ¿que hay de Hades?, al permanecer su verdadero cuerpo dormido el no pudo recibir esa nueva vida, ¿no debería él estar muriendo?- pregunta Shaka sacando conclusiones antes de tiempo.

- niño ingenuo, Hades no lo necesita, su poder existe como la muerte siempre existira en la vida, en este planeta, al volverse el encargado del mundo de los muertos se unio con el, se genero un poder ilimitado y eterno pues la vida siempre tiene un fin, no se puede existir sin ella, ese gran poder y la felicidad de la que goza con su amada es lo que ha causado la gran envidia en mi esposo con él.

- ¿como podríamos detenerlo?- pregunto la chica ahora reconociendo que tenía razón en sus sospechas, Zeus no era el mismo.

- la única forma de hacerlo es destruyendo la fuente donde fluye la mezcla de sangre, pero para eso necesitan traer agua del rio Estigia, sólo el agua de la muerte podrá destruir el agua de la vida.

- entonces debemos de ir al inframundo

- no sera tan fácil niña, para traer esa agua necesitas usar el jarron de gloria, fue el primer trofeo que zeus gano como héroe, pero este esta escondido en una vieja construcción en lo profundo del bosque muerto a final del rio Estigia y te aseguro que Zeus lo tiene protegido aun si no son sus tierras.

- ¿por que ocultaria zeus algo así en el inframundo, en el reino de Hades?

- porque sabe que su hermano no lo esta buscando

- ¿Por que te molestas tanto en ayudarnos?

- mmm... ahora saboreo más la venganza... larguense ahora que pueden, y terminen con lo que han empezado, ¿que esperan?, ¡fuera antes de que me arrepienta!- Los santos estaban por partir cuando la voz nuevamente de una Hera ahora divertida detuvo a Mu

- espera apuesto joven de cabello lila, dime algo chico ¿no eres tu un lemuriano?

- ¿que con eso?- contesto Mu sin darle importancia a las palabras de la mujer

- tu con un poder que el mismo zeus desea, supongo que te interesara saber que tras esa cortina hay otra como tu brindando su sangre a la fuente

- ¿que? - la reina ya no contesto, comenzo a reirse del joven mientras la preocupación inundaba su rostro, Mu no tuvo otra alternativa más que investigar, pero hablo primero a sus compañeros - ¡vayanse! el portal que hice sigue abierto, yo terminare aqui - Shaka al notar la determinación en su amigo no dijo más, tomo la mano de Yahim y partieron, Mu corrio hasta las cortinas y entro al siguiente cuarto, sus ojos se abrieron de par en par al notar la estructura de la fuente, al darse cuenta de la chica que se desangraba en la plataforma sobre la misma, subió y corrio hasta la misma tomandola en sus brazos, lo podía sentir, podía darse cuenta de que poco a poco se estaba alejando de la vida, de que la estaba perdiendo de nuevo, hizo brillar un poco su cosmo y lo encadeno al de la joven para traerla de regreso, Leda abrio muy poco sus ojos y lo miro, estaba debil... estaba muriendo.

- Mu...

- tranquila Leda te sacare de aqui, yo voy protegerte...

- perdoname Mu... en realiadad si queria estar contigo... si queria ser tu esposa... pero no por la orden de alguien... yo si te amo... - contesto la chica poco antes de ceder a la oscuridad nuevamente.

Shaka y la joven de Bora corrian por los pasillos, estaban por salir al jardin donde Mu había dejado el portal cuando una figura se poso frente a ellos, un dios de cabello azulado y pequeñas alas en los tobillos de su armadura.

- no permitiré que se marchen traidores - hablo soberano Hermes notando la cercanía entre su amazona y el caballero de Athena

- nuestro deber es salir, de una o de otra forma- contesto Shaka dispuesto a pelear y retar al dios si era necesario

- ¿Yahim que haces con este joven?- pregunto Hermes ignorando al caballero- ¿que pretendes?, ¿has olvidado tu lugar?

- Debo ayudarle mi señor aun y si con eso … deba enfrentarme a usted... es la unica forma de regresar a el rey Zeus a su normalidad

- entonces al igual que él recibirar el castigo por desafiarme.

- ¡dejalos ir Hermes! - grito Afrodita desde el fondo, ahora estaba libre gracias a su esposo y haría lo que fuera necesario para terminar con esa terrible situación

- no te metas en esto Afrodita

- si he de pelear contigo que así sea, pero ellos son mi esperanza para que todo esto termine- la joven diosa hizo un gesto que los dos santos entendieron comenzando a alejarse del lugar, Afrodita se haría cargo de darles tiempo de salir. Hermes miro a la mujer que aun estaba en su corazón, habían sido más que amantes en tiempos pasado y ahora se enfrentaban, no importaba lo que sintiera por ella, tenía una misión y debía de cumplirla.


Hola! otro capitulo más, muchas gracias por sus comentario

Broke-Servant-Angel, gracias por el apoyo y con mucho gusto te ayudo en lo que pueda

mi correo para quejas y sugerencias es el: rinoa_

saludos