Mizuki e Igarashi

──¿Cómo? Más o menos, Terry ¿Por qué debo darte explicaciones? No entendí.

──Es cierto lo que dice la colectividad, ¿Ah? Un día de la noche a la mañana apareciste con dinero, hasta donde sabemos eres huérfana…Miss Pony la señora que te crío no tiene ni donde caerse muerta, no digas que apareció el vago ese que se cree tu primo, que no hizo sino engatusarte con ese amor falso de familia para dejarte al mocoso, dos opciones, ¿o te prostituiste o robaste?

Robaste, robaste, robaste… esas palabras tan nefastas, pero a la vez tan ciertas, me petrificaron, mi frente sudaba, los ojos se me aguaron y como respuesta a tanto odio saliente de su boca, le pedí que se largara de la manera más abrupta.

──¡Lárgate!

──¿¡Por qué con otros accediste y conmigo, no!, por qué? ¿Es dinero, siempre se trató de dinero? ──Buscó su billetera entre su pantalón para sacar unos cuantos dólares, que me iba a restregar en la cara de no ser, porque lo frené lanzándole justo en la cara un vaso con agua que vi en la mesa.

──¡Para! ──Crucé mis brazos, dándole la espalda, respondí──: nunca me hablaste de matrimonio, ¿qué papel iba a jugar en tu vida? A diferencia de…

──Sabes que me vi obligado a casarme con Susana, después de que ella confesara que fui su primer hombre, debí cumplir con mi palabra de honor. Ella murió hace un año, no había tenido el valor de venir a verte, por respeto a ambas; al escuchar las murmuraciones me llené de ira y tomé el valor necesario para enfrentarte…luego de tantos años. ──Su tono de voz cambió de enfurecimiento a melancolía── Quiero vivir con-ti-go. Darte lo que necesites, sea lo que estés haciendo, debes alejarte de ese tipo de vida y seguir a mi lado, te perdono cualquier falla que hayas tenido.

──¿Quién te crees que eres para venir a reprocharme? No debo de darte explicaciones, lo único que te diré, oye bien: es que es un dinero prestado, oíste bien, pres-ta-do; así que vete, vete ¡ya! ──Me abrazó por la espalda.

──Candy, te amo. Dame una oportunidad… déjame empezar desde cero. ──Me volteó para besarme con toda su pasión; en ese momento me vino a la mente aquel instante, en el que me besaba con Bert, de manera libidinosa y atrevida, me imaginé por un momento que era él y lo besé succionándole la lengua como si quisiera devorármelo. Luego me acordé, no, no es él, los besos de él, eran distintos; los sentía tan… dulces, apasionados y, tierno a la vez, su frescura simplemente inefable, sin palabras para describir tanta pureza emanda por él. Paré el beso con sutileza──. Cielos, Candy, ──dijo mi nombre con una sonrisa ladera llena de picardía── nunca imaginé que besaras así, ¿sabes?, delicioso. Antes, eras más cohibida, gracias por darme otr…

──Terry, espera, no confundas las cosas, ──respiré hondo── te amé. Lo siento lo nuestro no podrá ser, lo lamento ──le dije con un tono de voz bajo.

──Entiendo, estás molesta por el reproche. Vendré luego. Tranquila tomate tú tiempo. Si es por asunto de dinero, puedo darte lo que pidas. Haré Hamlet, la paga será buena. ──Sacó de su chamarra un boleto para entregármelo, no lo tomé, lo colocó en la repisa que está al lado de la puerta y se fue con una esperanza que nunca le di.

Rayos, todavía recuerdo ese día como si fuera ayer, sobre todo cuando Paty me recibió feliz:

──Candy, ¡qué alegría verte!, pero, ¿qué te ha pasado? ──Preguntó arreglándose los lentes── te ves un poco demacrada.

──Tranquila estoy bien. ──Sonreí forzosamente.

Los días pasaron y hasta Miss Pony decía que me veía diferente, sobre todo en mi forma de caminar y, ¿cómo no iba a cambiar mi manera de caminar?, si ese potro salvaje, casi me dejó paralítica con tan extensa y prolongada arma. Y pensar, ¡qué hasta me preocupé!, pensé que quizás me había embarazado por suerte no fue así; de lo contrario, ¿qué explicación habría dado?

Pero eso sí, jamás olvidaré su mirada… lo recuerdo y me siento en las nubes…y esa sonrisa tan dulce que derrite a cualquiera… ¡ash! Cuanto felicidad siento al recordarlo, tengo un montón de revistas en mi recamara de paisajes, restaurantes, trajes de etiquetas y en todos, en todos me imaginó que estoy junto a él.

──¡Candy, Candy! ──La excitación de mi amiga me saca de mis cavilaciones de manera angustiosa.

──¿Qué ha pasado? ¡Habla me tienes en ascuas!

──Pues, pues…

──¿Pues qué? ¡Habla, Paty!

Continuará.