Título: The Consort - El Consorte
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/11053289/1/The-Consort

Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^


Nota de Traducciones. A ver qué sale:Por favor, una vez terminado el capítulo de hoy, no os saltéis nuestra nota final, es importante.


Capítulo Nueve

La Ciudadela – Rusia Occidental

1997


En la seguridad de sus habitaciones compartidas, a salvo de ojos indiscretos, Harry finalmente le contó a su amante lo que le había estado preocupando. El Baile había concluido oficialmente, con los últimos invitados rezagados siendo escoltados fuera del lugar.

La respuesta de Lord Voldemort fue de ira, sus ojos carmesí relampagueando de furia después de que Harry le informase de que la hermana mayor de Zacharias Smith había estado presente en las celebraciones.

Esperando esa reacción, Harry se apresuró a apaciguar el genio de su amante, rodeando con sus brazos al hombre y pegándose estrechamente contra el tenso cuerpo frente a él.

Enviando una oleada de calma a través de su núcleo mágico compartido, Harry siseó—, no te enfades. Ella no se acercó a mí. Escuché a un par de chicas mencionar el nombre de su familia y até cabos.

No debería haber estado allí —. Insistió el Señor Oscuro. A pesar de la calma que Harry estaba proyectando, todavía estaba rígido y enojado.

Harry frunció el ceño con desaprobación hacia su prometido, sus ojos esmeraldas implorando a los carmesí que escuchasen lo que tenía que decir—. ¿Hasta cuándo debe ser castigada ella por las acciones de su hermano? No tiene nada que ver con su crimen y aun así lleva su carga.

Tras unos instantes Lord Voldemort se relajó finalmente, la tensión abandonando su cuerpo mientras apartaba un mechón de pelo negro del rostro de Harry.

Tienes razón —, admitió finalmente en un raro reconocimiento de su error.

El ceño fruncido de Harry desapareció para ser reemplazado por una amable sonrisa que sólo mostraba a su amante.

Sé que sólo estás intentando protegerme —, murmuró él, depositando un tierno beso sobre los labios del hombre a modo de silencioso agradecimiento.

Siento que todavía tienes más noticias para mí —, siseó el Señor Oscuro, con sus ojos curiosos mientras observaba a su joven prometido.

No le he expuesto mi plan a Daphne todavía —, le aseguró a su amante. Había prometido esperar hasta que tuviese más tiempo para pensar sobre ello—. Pero les he ofrecido puestos en mi futuro Círculo Interno tanto a Daphne como a Draco.

¿Han aceptado? —adivinó el Señor Oscuro astutamente. No había disgusto en su tono por haber perdido potencialmente a Draco como uno de sus futuros candidatos. Satisfacción y una sutil nota de orgullo impregnaban su núcleo mágico compartido.

Sí, ambos lo hicieron —, respondió Harry, incapaz de evitar que la sonrisa se adueñase de su rostro.

Los dos son excelentes elecciones —, le elogió Lord Voldemort.

Lo sé —, respondió Harry con audacia. Sus amigos eran individuos capaces y leales, que proporcionarían una perspectiva valiosa a su papel como Lord Consorte.

Alzando la barbilla del muchacho, Lord Voldemort atrapó sus labios en un profundo beso. Harry era consciente del dolor y la fatiga en su cuerpo, pero mientras se besaban decidió que el sueño definitivamente podía esperar.

Tirando de su amante con claras intenciones hacia el dormitorio, Harry abrió la puerta con magia sin varita, sintiéndose increíblemente poderoso mientras el Señor Oscuro le seguía sin vacilar.

Aquellas fuertes manos se tomaron su tiempo para retirar reverencialmente cada prenda de ropa de Harry, eligiendo un desnudo más íntimo en vez de desvestirle con su magia.

Harry le devolvió el favor, desabotonando los ropajes de gala de su prometido con la facilidad de la práctica. Pronto ambos estuvieron desnudos, sus manos deslizándose confortablemente sobre familiares extensiones de piel.

Las manos del Señor Oscuro fueron atraídas por el precioso amuleto que Harry llevaba en torno a su cuello. El muchacho llevaba el talismán del unicornio bajo sus ropas cada vez que asistían a un evento público como el Baile de esa noche.

Tenía un importante significado para Lord Voldemort, porque sin él Harry probablemente habría muerto cuando la Orden le secuestró hacía un año. Había protegido a Harry de ataques mágicos tanto a su cuerpo como a su mente, y era de un valor incalculable.

Si fuese por el Señor Oscuro, Harry nunca se lo quitaría, incluso estando en un entorno perfectamente seguro. Pero Harry era testarudo y no deseaba volverse tan descuidado con sus propias habilidades como para tener que depender del talismán para su protección cotidiana. Tampoco tenía ni idea de si el talismán duraría indefinidamente, así que se aseguraba de llevarlo con moderación.

Tras plantar otro beso en los labios del Lord Voldemort, Harry se apartó, dejándose caer en su cama, casi tímido mientras miraba a su amante a través de sus oscuras pestañas.

El Señor Oscuro se tomó un momento para recuperarse y saborear la deliciosa visión de la pálida y suave piel que yacía desnuda para él. Cuando se demoró demasiado en acercarse, Harry estiró su mano hacia él con impaciencia, sus muslos separándose mientras inclinaba sus caderas hacia arriba de forma seductora.

Gruñendo ante esa visión el Señor Oscuro no perdió el tiempo en agarrar las caderas de Harry para sujetarle firmemente. Deteniéndose un segundo para lubricar al chico con un conjuro sin varita, e incapaz de esperar más, se colocó en posición y se deslizó en la familiar estrechez de su amante.

Harry echó su cabeza hacia atrás y gimió, agarrándose a los hombros de Lord Voldemort con fuerza y clavando sus uñas en su espalda para atraerle aún más hacia él. Rodeó las caderas de su amante con firmeza con sus piernas.

El Señor Oscuro se agachó para cubrir el cuerpo de Harry con el suyo, forzando a las caderas del muchacho a elevarse y aceptar más de su miembro, presionando hasta que entró por completo. Harry gritó, ya que el nuevo ángulo permitía que su próstata fuese golpeada directamente.

Lord Voldemort impuso un fiero y martilleante ritmo mientras empujaba dentro de su prometido con poderosas y profundas embestidas. Harry disfrutó del duro trato tanto como las ocasiones en las que se lo tomaban con más calma.

Llevando su mano entre ellos, el Señor Oscuro acarició a Harry una, dos veces, y repentinamente el muchacho se corrió, salpicando la mano de Lord Voldemort con un gruñido. El Señor Oscuro le siguió inmediatamente después, las estrechas interioridades de su amante apretándose en torno a él y ordeñando codiciosamente su polla hasta la última gota.

Dándose un momento para derrumbarse sobre Harry y encerrarle entre sus brazos, el Señor Oscuro se inclinó para darle un lánguido y profundo beso. Compartieron la cálida sensación tras el sexo, mientras sus cuerpos comenzaban a enfriarse con el sudor secándose sobre su piel.

Lord Voldemort se tumbó a su lado, acariciando el estómago desnudo de Harry mientras permanecían tendidos en un satisfecho silencio el uno junto al otro.

La última semana había sido tan ajetreada que ambos estaban agradecidos de compartir un momento tan relajante y placentero.

Depositando un beso en la parte trasera del omóplato derecho de Harry, y siguiendo después el camino hasta el cuello de su joven prometido, Lord Voldemort se dejó sumergir en la sensación de cálida saciedad. Era un sentimiento adictivo, uno al que sólo se le había permitido acceder gracias al poderoso muchacho que descansaba entre sus brazos.

Harry mientras tanto estaba escondiendo furtivamente sus pensamientos a su amante mientras reflexionaba sobre el regalo de cumpleaños que planeaba para el Señor Oscuro. Narcissa había arreglado que se ocupasen de sus asuntos durante tres días, desde el treinta al uno.

Harry no podía esperar para sorprender a su amante con el obsequio de tres días de vacaciones la semana siguiente. Confiaba en que Lord Voldemort apreciase el regalo por encima de cualquier presente material que Harry pudiese haber comprado.

Las vacaciones serían bienvenidas, antes de que Harry tuviese que regresar a Hogwarts para su semestre final en la escuela.

Duerme —, murmuró el Señor Oscuro, como si sintiese el cerebro de su amante trabajando.

Con una sonrisa somnolienta Harry frotó la almohada con su cabeza y se dejó llevar al sueño, seguro en los brazos de su amante.


Tonks intentó que su culpabilidad y su ansiedad no se filtrasen a través de la máscara de confianza en su rostro mientras permanecía sentada ante Minerva McGonagall y Kingsley Shacklebolt.

Estaban en una tienda resguardada del intenso frío, en el corazón del campamento de la Orden.

Aquellas eran las dos personas por las que había sentido el mayor de los respetos durante la mayoría de sus años de formación. Historias sobre sus hazañas habían llegado a muchos círculos serviles en Gran Bretaña, y habían sido figuras de esperanza para Tonks y otros muchos como ella.

Era difícil de creer que la pareja había estado permitiendo que sus seguidores fuesen sometidos a manipulación mental. Tonks comprendía que estaban desesperados, pero aquello era algo totalmente contrario a lo que ella había creído que era su código moral.

—Es un alivio tenerla de vuelta con nosotros señorita Tonks —, dijo Minerva con alegría. Había nuevas líneas erosionando su rostro, y sus hombros parecían encorvados bajo el peso de sus responsabilidades.

En silencio junto a ella, Kingsley Shacklebolt no hizo ningún comentario. Tonks se preguntó qué a qué se dedicaba en la Orden, ahora que no había esfera política con la que trabajar.

—Nunca que pensé que volvería a encontrarles —, respondió Tonks honestamente.

—¿Cómo nos localizó, si puedo preguntar? —dijo Minerva con tranquilidad, aunque había un brillo de sospecha en sus endurecidos ojos. En esos días parecía que no se confiaba en nadie, incluso en los aliados aparentemente incondicionales.

Tonks gustosamente sacó el medallón de su bolsillo, explicando cómo había usado un conjuro de detección para saber dónde habían ido. Minerva y Kingsley parecieron impresionados por la determinación y la iniciativa de Tonks, aunque la sospecha permanecía en su lenguaje corporal.

Rápidamente para apaciguar sus recelos Tonks añadió—, durante los últimos años he tenido muchas oportunidades de leer los libros en la biblioteca Lestrange. Memoricé algunos conjuros raros y oscuros, cualquier cosa que pudiese ayudarme a escapar y encontrarles cuando llegase el momento adecuado.

Aquello pareció relajar a ambos, la explicación satisfaciendo sus dudas acerca de cómo Tonks había logrado obtener un hechizo tan complejo.

—¿Y la… acompañante que trajiste contigo? —añadió Kingsley con su profunda voz.

Cuando Tonks llegó al campamento de la Orden tras ser escoltada por los centinelas, Alia había sido velozmente apartada de ella y llevada a algún lugar desconocido.

—Una Mortífaga que casi me cogió escapando de la Mansión Lestrange —, explicó Tonks. La mentira se deslizaba con facilidad de su lengua—. Logré aturdirla con la varita que robé. Sé que probablemente debería haberla dejado allí, pero me imaginé que podría tener información valiosa. Me percaté de que era una Mortífaga de alto rango.

Tonks dejó que su explicación saliese de forma apresurada, como si estuviese desesperada por impresionar y complacer a los dos miembros de la Orden.

—Fue increíblemente arriesgado traerla contigo —, declaró Minerva, con algo de dureza filtrándose en su tono. Tonks no necesitó fingir la manera en la que se encogió un poco. Entonces el rostro de la mujer mayor se iluminó ligeramente mientras añadía—, pero bien puede tener información que pueda sernos de utilidad.

—El Sanador Cordell ya está trabajando en ella, para ver qué sabe —, intervino Kingsley.

Tonks reprimió el estremecimiento que amenazaba con recorrer su cuerpo en simpatía hacia Alia. La mayoría de los magos y brujas tenían un arraigado terror hacia los Sanadores de Mentes, especialmente hacia aquellos abusaban de sus habilidades para interrogar y torturar.

Fue un alivio escuchar que no tendría que presionar al Sanador para mirar dentro de la mente de Alia. La magia del Señor Oscuro ya debía estar penetrando en la cabeza del hombre, plantando sugestiones discretamente.

Tan sólo confiaba en que Alia sobreviviese a la intrusión relativamente ilesa.

—Desafortunadamente no hay oportunidad para que te acomodes –o para que veas a tus padres–, como seguro que desearás. Ya se han marchado por delante para comenzar a preparar nuestro nuevo emplazamiento —, dijo Minerva con bastante amabilidad a pesar de sus bruscas palabras.

Tonks se quedó momentáneamente abrumada por la mención de sus padres, a quienes no había visto en años. Las lágrimas brotaron de sus ojos, las cuales intentó en vano sofocar parpadeando.

Tanto Minerva como Kingsley parecieron visiblemente ablandados por simpatía con la joven. Muchos dentro de la Orden habían sufrido el dolor de estar separados de su familia.

—Lo comprendo —, aseguró Tonks a los dos líderes.

La entrada de la tienda se apartó a un lado y Tonks se volvió ligeramente en su silla para mirar a quien había hecho acto de presencia. Inmediatamente reconoció a la hermosa mujer que entraba en la tienda como Fleur Delacour, ahora ex-embajadora de Francia y la infame persona que se había llevado a Harry Potter de Gran Bretaña.

Tonks se preguntó si Cordell habría influido en ella o no. Era parte Veela, lo que le daba habilidades por su parte para manipular a la gente. Pero no le ofrecía protección ante un ataque similar.

—La Señorita Delacour la guiará a través del Traslador y la ayudará a asentarte en cuanto hayamos cambiado de localización —, explicó Minerva, haciendo una seña de asentimiento hacia la pálida mujer de pelo rubio.

—Madame Tonks, he oído hablag mucho de usted —, dijo Fleur en un inglés con acento.

Extendió una pálida mano para que Tonks la estrechase, y la Metamorfomaga lo hizo después de ponerse en pie. Se sentía torpe y falta de gracia en presencia del encanto y la belleza de la medio-Veela.

—Y yo he oído muchas cosas acerca de usted —, respondió Tonks tras estrechar la mano de la otra mujer.

—Venga conmigo. Tengo mucho que enseñagle —, dijo haciendo un gesto para que Tonks saliese de la tienda.

Con una respetuosa inclinación de cabeza hacia Minerva y Kingsley, Tonks salió de la tienda, con Fleur cerca tras ella.

Mientras caminaban a través del campamento, Tonks se dio cuenta de los pocos partidarios de la Orden que allí había. Sabía que algunos ya se habían adelantado a través de un Traslador para establecer un nuevo campamento, pero estimó que sólo había unos treinta miembros pululando por la zona, recogiendo.

Al parecer más partidarios de lo que había esperado habían elegido quedarse atrás cuando la Orden había huido.

—En esta tienda, Madame Tonks —, le indicó Fleur, señalando en cual quería que entrase Tonks.

—Llámame Tonks —, pidió la Metamorfamaga con una sonrisa.

Fleur asintió, y Tonks entró voluntariamente en la tienda, recordando agacharse ligeramente para evitar golpearse en la cabeza.

Se detuvo sorprendida ante lo que vio frente de ella.

Había un pequeño grupo de gente dentro de la tienda, quizá algo menos de una docena de personas. Reconoció inmediatamente los llamativos cabellos rojos, piel pálida y pecas del clan Weasley.

La tensión en la habitación era palpable, tirante como una placa de hielo a punto de romperse.

Volviéndose para encararse con Fleur, que había sacado su varita y estaba protegiendo rápidamente la tienda con magia, Tonks preguntó— ¿qué es esto?

No fue la joven la que respondió, sino uno de los hijos de los Weasley, si la suposición de Tonks era correcta. Parecía ser uno de los hijos mayores a juzgar por su estatura y la madurez de su rostro.

—Somos los únicos en la Orden que no estamos bajo el control de Cordell.

Mirando con creciente comprensión al grupo de gente, Tonks no perdió de vista a la medio-Veela, que todavía tenía su varita en la mano, y preguntó—, ¿qué es lo que queréis de mí?

Ninguno respondió esta vez, y sus ojos parecieron volverse hacia Fleur en busca de orientación acerca de cuánto contar. Ella era claramente la líder del pequeño grupo.

Poniéndose a la izquierda de Tonks, todavía con la varita sujeta, Fleur dijo con calma—, queguemos que nos ayudes a destruig la Orden.


Tras un largo sueño la mañana después del Baile, Harry finalmente se levantó de la cama para bañarse y vestirse. Cuando se despertó su amante hacía mucho que se había ido, dejando las sábanas frías y vacías.

Harry no se preocupó demasiado, porque sabía que el Señor Oscuro estaba ocupado tratando con asuntos que habían sido dejados de lado mientras la temporada de Yule les había mantenido ocupados.

Dando un gran bostezo y parpadeando un poco adormilado, Harry se preparó somnoliento para el día, tomando el desayuno que había estado esperándole en el comedor. La comida había sido cubierta con un conjuro calentador para mantenerla apetitosa.

En cuanto fuese oficialmente Lord Consorte comenzaría a acompañar a su amante a las diversas reuniones que se celebraban en la Ciudadela. Sin embargo Lord Voldemort le había dado a entender que quería que Harry le siguiese incluso antes.

Harry ya había acompañado al Señor Oscuro a algunas de esas reuniones, principalmente a sesiones de asesoramiento del Círculo Interno.

Sin embargo se sentía preparado para más que eso. Con el Círculo Interno estaba garantizado que sería escuchado, ninguno de los miembros, ni siquiera Snape, actuaba de forma irrespetuosa con él en apariencia. Eso era debido a que les había demostrado su fuerza y su valía para estar junto a su Señor. Ellos también eran leales sin asomo de duda a Lord Voldemort, y por tanto Harry era tratado respetuosamente por extensión.

A pesar de que había causado una impresión positiva en la sociedad sangre limpia durante las festividades de Yule, sabía que sin duda todavía estarían esperando a que cometiese un error. Harry sabía que el siguiente paso para demostrar su habilidad sería comenzar a aparecer con su amante en más reuniones y conferencias.

Quería demostrar que no era sólo el que calentaba la cama del Señor Oscuro, sino un líder por derecho propio. Quizá incluso un Sanador un día, si decidía tomar ese camino.

Sintiéndose mucho más despierto para comenzar su mañana tras una taza de café y un desayuno caliente, Harry se sorprendió cuando alguien llamó a la puerta de la suite que el Señor Oscuro y él compartían.

Caminando hacia la entrada, tanteando con su poder para leer la firma mágica de la persona al otro lado, Harry descubrió complacido que se trataba de Remus.

Tenía sentido, ya que el hombre lobo era una de las pocas personas que tenían autorización para poner el pie siquiera en aquella zona en particular de la Ciudadela.

Abriendo la puerta, Harry abrazó estrechamente al hombre sin pensárselo.

—¡Remus! ¿Qué te trae por aquí? —preguntó Harry mientras hacía pasar al hombre lobo al interior, cerrando la puerta tras él.

Remus se marchaba esa noche para regresar a Francia junto a su manada. Su segunda al mando, Athena, se había estado haciendo cargo en lugar de su Alfa.

Harry sólo había visto a la mujer lobo una vez cuando había acompañado a Remus a Gran Bretaña hacía unos meses. Había sido bastante intimidante con sus músculos, su mirada de ojos oscuros y su seria expresión.

—Quería despedirme apropiadamente antes de marcharme —, explicó Remus, algo incómodo allí de pie entre la lujosa decoración de la habitación.

Harry le miró significativamente, sintiendo ya que el hombre había venido también para asegurarse de que él estaba bien tras su crisis de la noche anterior.

—¿Quieres tomar un té? —preguntó Harry, caminando hacia la informal sala de estar.

—No, estoy bien, gracias Harry —, dijo el hombre lobo, siguiéndole.

Harry se sentó en su silla favorita, reclinándose confortablemente frente al hombre. No tenía que mantener las apariencias con el hombre lobo.

Remus se sentó frente a él y Harry percibió la sutil tensión en su cuerpo mientras lo hacía.

Inclinando su cabeza a un lado, y fijando sus ojos verdes con curiosidad en el hombre lobo, Harry se preguntó cuál era la causa de su rigidez.

—También hay un asunto que creo que necesito discutir contigo —, murmuró Remus, sus ojos ámbar traicionándole con un destello de preocupación.

Sentándose algo más recto, Harry prestó al hombre su total atención.

—¿Algo va mal?

Harry se sintió protector con el hombre lobo, que había sido tan amable y le había apoyado tanto durante el pasado año.

—No es nada que me afecte a mí —, dijo el hombre rápidamente para apaciguar la preocupación de Harry, una sonrisa curvando sus labios ante el instinto protector del muchacho.

Esa sonrisa se desvaneció mientras miraba hacia sus manos, cerradas sobre su regazo.

—Es sobre Sirius.

Harry se cerró un poco al instante. Le gustaba su padrino y quería sinceramente que fuese parte de su vida. Pero no se podía negar que todavía había muchos temas pendientes entre ambos.

Remus estudió la reacción de Harry y una expresión triste cruzó su rostro brevemente. En otra vida, Harry podría haber disfrutado de una relación cercana con su padrino.

—Siento que necesito decirte, antes de marcharme, que Sirius todavía esta tratando de superar algunas cuestiones. Y yo no voy a estar aquí para cuidar de él.

Remus era realmente un buen hombre y un amigo leal.

—No te pido que me prometas nada —, continuó cuando Harry permaneció en silencio, reservándose su opinión—. Sólo quiero que tengas presente que él todavía está luchando. El mundo está cambiando a su alrededor y no creo que esté listo para afrontarlo aún.

—Lo entiendo —, dijo Harry suavemente.

—Eso es todo lo que necesito saber —, respondió Remus, sus labios curvados en una sonrisa triste.

Después de que Remus se marchase, tras otro fuerte abrazo y la promesa de cartas regulares, Harry tuvo tiempo para considerar lo que el hombre había dicho.

Harry se dio cuenta de que la mayoría de sus visitas al Número 12 de Grimmauld Place eran para ver a Hermione y ahora también a los gemelos. Rara vez, si es que alguna, había ido sólo para ver a su padrino.

Sería doloroso para Sirius ver la relación fácil y cercana que Harry compartía con Remus y sus parientes adoptivos. La culpa se abrió paso hasta el estómago de Harry y su sentido de la compasión, que su amante todavía encontraba tan extraño, le presionó para encontrar alguna forma de remediar la situación.

¿Quizá visitas más frecuentes para ver a Sirius, o una invitación para quedar? Había un partido de Quidditch entre los Holyhead Harpies y el Puddlemere United ese fin de semana. Harry no tenía duda de que podía conseguir un par de entradas y sorprender a Sirius con la propuesta de salir un día.

Con la decisión tomada, Harry se sintió un poco mejor. Sirius tenía el potencial de convertirse en parte integrante de la vida de Harry, y él estaba deseando darle una oportunidad real.


Continuará...

Nota de Autora:
¡Siento haber terminado la escena de la Orden en un momento cumbre! En el capítulo siguiente sabréis quién ha escapado concretamente al control de Cordell y cuál es su plan.

Espero que hayáis disfrutado también de la escena entre Harry y Voldemort. ;)

Sé que muchas de vosotras deseabais desde hace algún tiempo algo así, ahí lo tenéis

Drops of Nightshade x


Nota de traductores:

Como muchos de vosotrxs ya sabréis, con la publicación de este capítulo hemos alcanzado la versión original.

Por ese motivo, las actualizaciones de este fic, a partir de hoy, dependerán de cuándo publique la autora y serán completamente irregulares, iremos informando sobre ellas en nuestro grupo de facebook (podéis encontrar nuestra dirección en cualquiera de nuestros perfiles de SH y FF). Así que os rogamos paciencia.

Con esta nota, también queríamos informaros de aunque nuestra primera intención era el empezar a publicar un fic nuevo para que la espera fuese más llevadera, por el momento no vamos a poder cumplirlo, estamos a la espera de que varias autoras nos confirmen los permisos (seguimos aceptando solicitudes)

Muchas gracias a todos.

¡Hasta pronto! ^^

Traducciones. A ver qué sale.