Todos seguían a Tándalo entre aquellos setos; Anna miraba de vez en cuando recelosamente a Kai. No estaba ni enamorada, ni se sentía atraída por él, pero tenerlo ahí la ponía nerviosa y más si lo juntabas con la energía estática que había en el ambiente. Y como nada parecía cambiar, y los setos parecían ser todos iguales, Anna se puso a tararear una canción de su musico preferido, T.G.K (The Great Korneliouss)

Gusanita saltó a su hombro y empezó a balancearse al son de la musica. Tándalo no hacía nada más que mirar a Kai, esperando que los atacara de una vez, ¿Por qué sino estaba allí? Por su lado, el capitan intentaba hablar con ''la humana'' para sacarle su punto débil. Asique se acercó lentamente a la chica:

—Si eres una humana... —miró sus orejas, que cada vez eran más goblins. —...¿Que haces en Underground?

Aquella pregunta pilló a Anna desprevenida y dejó de tararear. Parpadeó un par de veces para enfocar bien la cara de Kai.

—Pues...pues... —el grupo rodeó unas roquitas desprendidas de algun sitio. —Digamos que deseé que mi prima fuera raptada por los goblins.

``Los humanos hacen las cosas sin pensar. Sea lo que le depare el futuro a esta chica, se lo tiene merecido.´´ pensó Kai.

El grupo andaba más lentamente por causa de Ludo; a la muchacha se le pasó por la cabeza dejarlo allí, pero luego le dió tanta pena...

``¿Pero que es lo que me ocurre? Antes yo no era así. Antes de entrar aquí siempre miraba por los demás, no era ni egoísta y siempre era educada y complaciente con todo el mundo ¿Que me está pasando? Yo no soy así. Es culpa de este laberinto.´´ Anna se sentía angustiada. Miró su muñeca y vió que solo le quedaban 7 horas y media.

La joven se puso a pensar en el libro. Bien, no sabía el final, pero tampoco había que ser un genio para adivinarlo. Toby llegaba a casa sano y salvo junto a su hermana. Fin. Seguramente en el libro no vendría nada de Jareth ni de como se sintió después de aquello. Anna estaba segura de que Jareth quiso en verdad a su tia, sino no se hubiera enfadado tanto con ella antes. Su tia atravesó el laberinto…¿Cuántos años hacía?

Kai vio a la humana hacer cuentas con los dedos y le pareció muy graciosa.

Tándalo estaba cada vez más nervioso, tenía que hablar ya ¡Ya! Y para su desgracia, la humana seguía con la bolsa bien escondida. Y por si fuera poco ¡Estaba hablando con El Capitan! No se podía permitir ese lujo ¿no tenía una ardua tarea?

Anna miró al pequeño goblin preocupada. Como todo lo demas, él brillaba con luz propia. Pero su luz tenía un matiz gris ¿estaría enfermo?

—¿Te ocurre algo? —Tándalo miró a Kai. —¿Que le pasa a Kai?-los ojos del goblin brillaban de agonía ¡Tenía que decir algo! Pero solo supo encogerse de hombros y seguir adelante como si nada. —Oh vamos, si pudiera quitarte el hechizo, con mucho gusto de lo quitaría, solo que...yo no sé quitar conjuros. Ni hacerlos.

La joven iba a decir algo más, pero Ludo dejó de andar y se estampó contra su espalda.

—¿Que pasa? —preguntó al animal.

—Olor maaaalooooo. —contestó Ludo.

Anna sonrió esperanzada y se puso en cabeza: ¡Alli estaba! A lo lejos, entre la maleza de un pantano, había un pequeño palacete echo de madera podrida. Y lo único que los separaba era una muralla y una tierra extraña.

—Oh, no... —susurró Kai, fingiendo.

—¿Que pasa? —preguntó la muchacha yendo hacía él.

—Estamos en las lindes de un cementerio de dragones. Esto es un lugar muy peligroso. Podríamos morir si lo atravesamos.

—¿Porque? ¿No es un cementerio de dragones?

—Claro que lo és. Pero piensa ¿cuando se muere alguien de tu familia no vas a visitarlo al cementerio?

Anna comprendió y se llevó las manos a la cara.

—¡Pero no tengo tanto tiempo! —exclamó despues de quitarselas. —¡Tenemos que atravesarlo!

—¡Huele maaaaaaal! —se quejó Ludo.

—Oh, vamos, casi ni se nota. —hizo incampié la muchacha.

—¡Yo iré donde tu vallas! —contestó gusanito.

Tándalo sonrió a la humana; estaba con ella.

—Entonces solo quedas tu, Kai. —dijo Anna con pena, mientras le puso la mano en el brazo y le miró a los ojos. Lo necesitaba para despues. —¿Vienes?

Kai quedó un momento pensativo. Todos los caballeros pasaban una prueba similar para entrar en la guardia… y por otro lado no tenía elección. Asique sonrió desganado.

—Por supuesto. —contestó incomodo.

Más animado, el grupo bajó la pequeña colina y lo primero que vieron, fué un gran esqueleto de más de quince metros.

—Así es como lo haremos: no os separeis de mi,—dijo Kai. — y si alguien se pierde, que se suba a un saliente y valla dirección Pantano del Hedor Eterno, ¿Entendido?

—¡Siiii! —gritaron todos.

El animoso grupo empezó a andar entre los huesos de dragones con mucha expectación. Tenían la certeza de que algo iba a pasar, asique se daban mucha prisa. Kai iba en cabeza con su espada sacada y su pelo largo moviéndose levemente. Su posición era defensiva, después estaba Anna que ahora tenía las rodillas sollozadas, con la vista en su nuevo compañero y, por alguna razón, no dejaba de pensar que en ese mismo instante le olerían los calcetines a pies. En tercer lugar hasta Tándalo seguido de Ludo con la pareja de gusanos.

Una densa niebla empezó a rodearles.

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Elea se había movido de su sitio al oir a unos guardias acercarse. No dejaba de observar los pasos de su prima y su evolución a Goblin. Y lo peor era que no sabía el porqué de su transformación. Había visto a ''Kai'' intentar sonsacarle información, pero nada. Tenía un plano del grupo a unos 20 metros de altitud cuando de entre la niebla un gran bulto rojo desplegó sus alas y abrió las fauces.

—¡No! —chilló Elea de asombro.

El bulto rojo se iba acercando cada vez más a sus rescatadores.

—¡No! —volvió a chillar.

Entonces una mano la cogió por el hombro. La habían pillado.

—Muchachita,—dijo el Goblin Mediano.—El Rey te está buscando.—entonces él y un goblin pequeño la escoltaron por el pasillo.—No me gustaría estar en tu pellejo.

Elea intentaba escaparse.

—¡No lo entendéis! ¡Son dragones! ¡Se los va a comer un dragón…!


Este ha sido un capitulo sin acción. Pero vosotros esperad al siguiente, esperad...