Hoooola a todos. Si, lo sé, tarde bastante. Pero resumiré todas mis explicaciones en una sola palabra: Parciales. O exámenes en lenguaje simple o "Pruebas cognoscitivas" como por alguna razón mágica todos les dicen ahora. Por cierto, en este capítulo tuve que hacer una descripción de vestido. Relájense, no es de novia, pero el punto es que no sé nada de eso. Así que… hice lo que pude. San Google, tu turno. Por cierto, escribiendo este capítulo me di cuenta de que la mayoría de las princesas de Disney no tienen apellido… En fin, que me enrollo más que las persianas, aquí un nuevo capítulo.
"Frozen" y "El Origen de los Guardianes" no me pertenecen, pertenecen a Disney y a Dreamworks respectivamente junto con todos sus personajes.
Sin más preámbulo:
Capítulo 9: Bienvenidas a Arendelle
En algún punto del océano pacifico.
En medio del inmenso e imponente mar una pequeña mancha se movía lenta pero segura. Se trataba de un enorme navío escoces rumbo al norte. Nada más y nada menos que el de la familia real. A bordo del mismo, viajaban la Reina Elinor y la Princesa Mérida de Escocia, a parte de los muchos marineros por supuesto. Luego de un relativamente corto, pero aburrido viaje, según la propia princesa, estaban a solo un día de su destino; el Reino de Arendelle.
En uno de los camarotes interiores estaban la Reina y la Princesa en una de sus típicas "discusiones"
Mérida: ¡Ouch! Oye, eso duele –Se quejó la menor, mientras su madre apretaba el corsé de su vestido.
Elinor: Lo siento. Pero tenías que acabar probándotelo. –Dijo con un tono tranquilo.
Mérida: Sabes que odio esta ropa.
Elinor: Lo sé, me lo has dicho cientos de veces. Pero esta vez la decisión no es ni tuya ni mía. ¿O es que quieres decepcionar a tu prima? Además, el verde te queda bien. –Mérida no podía negar ese punto. Y es que, el vestido en sí, era una preciosidad. Era un vestido verde suave largo, de un tirante en el hombro derecho, con una flor en el mismo, corsé, brillos dorados con forma de flores, y para complementar, una corona de flores amarillas tirando a verde.
Mérida: Bueno, supongo que no puedo negar lo obvio. –Dijo viéndose en el espejo, luego de que su madre terminaba, para luego sentarse con dificultad en su cama.- Mamá.
Elinor: ¿Si, hija?
Mérida: ¿Si quiera recuerdas cuando fue la última vez que fuimos a Arendelle? Es decir, sé que son familia y todo eso. Pero pensaba que ya ni querían vernos la cara luego que nunca volvimos a ir luego del funeral de los reyes. Y ahora de repente, recibimos una carta de Anna, para que sea su dama. ¡Ni siquiera sabía que se iba a casar!
Elinor: …Vamos a ver, dime algo. ¿Estas feliz de que ella se vaya a casar con alguien que verdaderamente ama, y que además, no es un príncipe o un gran señor o algo así?
Mérida: Creo que la respuesta a eso es bastante clara. ¡Por supuesto que sí!
Elinor: ¿Ves? Si tú puedes estar feliz por ella, es que le tienes cariño, y si ella quieres que seas su dama, teniendo a su disposición a todas las mujeres de Arendelle, creo que ella también te quiere.
Mérida: ¿Desde cuando haces el papel de madre sabia? –Pregunto sabiendo que su anterior argumento había quedado en jaque.
Elinor: Desde que me transformaste en oso. Además, Sabes bien, y aunque ahora me cueste admitirlo, fui yo la que nunca quise volver. –Mérida sabía que su madre nunca hablaba de eso.
Mérida: ...La querías mucho, ¿verdad? –Indagó, recordando la razón por la que su madre nunca volvió.
Elinor: Como lo que era; una hermana. ¿Sabes que ese viaje en barco, fue porque yo estaba enferma? Y por supuesto su querido esposo no podía dejarla ir sola hasta Escocia. A veces pienso que fue mi culpa. –Dijo algo dolida.
Mérida: …No. Piensa, eso sería como decir que fue mi culpa el querer cambiarte, no fue culpa de nadie. –Mate.
Elinor: ¿Desde cuándo existe el papel de la hija sabia? –Dijo recalcando la palabra existe. Mérida solo alzó los hombros.
Mérida: Por cierto, ¿si quiera conoces a Rapúnzel?
Elinor: La conocí cuando era una recién nacida, antes de que tu nacieras. Pero nunca la volví a ver. Pero no te preocupes por ella. Según sus padres, es un encanto.
Y al mismo tiemplo que en este navío escoces conversaban sobre la joven, a muchos kilómetros de distancia ella misma conversaba con su prometido, Eugene, en su propio camarote.
Eugene: Dime algo; ¿Porque ninguno de tus padres te acompaña en este viaje? –Preguntó con curiosidad.
Rapúnzel: Según ellos, vendrán en una semana, porque "Tengo que empezar a hacer las cosas yo misma, porque algún día llegaré a ser Reina". Además, aunque no sea mayor, tu si lo eres.
Eugene: Oh. Espera. ¿Estás diciendo que ellos ya confían en mí como para dejarte ir conmigo en un barco?
Rapúnzel: Deberías haberte dado cuenta cuando lo hicieron. Además confían en ti como para que te cases conmigo, no creo que un padre pueda confiar mucho más en su yerno.
Eugene: Touchée. Aunque debo suponer que ni siquiera conocías el reino al que vamos, ¿no?
Rapúnzel: ¿Qué crees? Pasé toda mi vida en una torre. Pero oye; siempre es bueno conocer a la familia ¿verdad?
Eugene: Supongo, aunque me sorprendió el hecho de que te pidieran ser dama.
Rapúnzel: Lo sé, pero aun así estoy emocionada. –Dijo casi gritando lo último.
Eugene: Lo imagino. También me sorprende el hecho de que tu padre aceptara dejar todas sus responsabilidades en manos del parlamento para ir a la boda.
Rapúnzel: ¿Y qué esperabas? Quizás yo no las conozca, pero sé que el adora a sus sobrinas. Desde que las conoció cuando apenas eran niñas, e incluso cuando casi nunca podía verlas por… eso que recién nos contaron.
Eugene: Oh sí, eso. Debo decir que me hubiera sorprendido de no ser porque me voy a casar con una chica que tenía cabello mágico que curaba enfermedades ¿sabes?
Rapúnzel: Si, lo mismo digo.
Eugene: ¿Te vas a casar con una chica que tenía cabello mágico que curaba enfermedades? –Preguntó con fingida sorpresa.
Rapúnzel: Graciosito.
Mientras tanto en Arendelle.
Nada más una semana faltaba para el gran día, y los preparativos estaban casi listos. La ceremonia se llevaría a cabo en la misma capilla en la que había sido la coronación de Elsa, mientras que la fiesta posterior en el gran salón del castillo. Desde hace unos días se había empezado a sentir el gélido viento del norte, no provocado por Elsa esta vez, sino por el invierno que estaba cada vez más cerca.
Respecto a nuestra feliz pareja, estaban más unidos, y atareados que nunca. Y respecto a nuestra otra feliz pareja, las cosas no iban nada mal.
Anna finalmente se había decidido por un vestido, y pronto estaría listo. Y respecto a Kristoff, bueno, a los hombres nunca se les hace tan difícil estos temas.
Ahora mismo, Elsa había decidido demostrar que hipo no era el único que tenía una "mascota" capaz de destruir ciudades, así que este mes Marshmallow tendría dos visitas. Aunque esta vez solo irían Elsa, Hipo y Jack, que se había colado en los planes de los dos amigos. Con todo el derecho del mundo cabe mencionar.
Por supuesto, a Jack y a Elsa, les sorprendió muchísimo lo inmensamente rápido que Chimuelo había podido llevarlos desde Arendelle hasta la montaña del norte. Y ahora, se encontraban a las puertas del palacio.
Hipo: Wow… ¿Enserio tu hiciste esto? ¿Cuánto tiempo te llevó? –Preguntó, dirigiéndose a Elsa.
Elsa: No sé… ¿Cómo medio minuto? –Dijo de forma despreocupada, como si fuera lo más normal del mundo.
Jack: Es increíble, ¿no crees? La verdad también es la primera vez que lo veo.
Hipo: Lo es. Y donde está tú… ¿Cómo lo llamaste? ¿Marshmallow? –Indagó, mientras se recostaba en un gran montículo de nieve.
Elsa: Estas recostado sobre él.
Hipo: ¿Qué?... ¡Wow! –Exclamó, cuando el montículo comenzó a temblar, para luego levantarse, y revelar que realmente era el enorme golem de nieve.- ¡Pero si es enorme!
Elsa: Marshmallow, saluda. –Entonces Marshmallow hizo un movimiento en el que parecía iba a golpear a Hipo, pero se detuvo, justo antes, dejando su puño frente a él.
Jack: ¡Genial!, Marshmallow, ¡Chócalas! –Dijo para luego responder al saludo del gigante.
Elsa: Si… Kristoff le enseño a saludar así.
Jack: Queras decir "Kriss"
Elsa: Oh, claro, "Kriss", mi error, "Jacky"
Jack: …¿Para qué hablé? –Dijo fingiendo pena. Y luego ambos rieron.
Hipo: Bien, demasiadas ñoñerías, Quiero ver este palacio por dentro. –Dijo para luego empezar a subir la escalinata de hielo. –Uh, casi lo olvido. ¡Chimuelo! Saluda educadamente a Marshmallow, y recuerda: No le dispares a la versión mejorada de Olaf.
Elsa: Y tu Marshmallow, nada de aplastar furias nocturnas.
Jack: De hecho creo que se llevan bien. –Dijo señalando a chimuelo, que ya estaba jugando con Marshmallow, quien apenas cambiaba su expresión a una sonrisa.
Luego de un tiempo y muchos "Wow" de parte de Hipo y Jack, la visita finalizo y se dirigieron de nuevo a Arendelle.
Más tarde en una renovada casa de Jack.
Lana miraba emocionada por la ventana, contemplando como la primera nevada del año comenzaba, bueno, al menos la primera natural. No podía esperar, a que las calles se llenaran de nieve, y pudiera hacer batallas de nieve con su hermano.
Jack: ¡Volví! –Anunció, mientras entraba por la puerta.
Mary: Hola hijo, ¿Cómo les fue?
Jack: Muy bien, gracias.
Lana: ¡Jack!, ¡Cuéntame! ¿Cómo es el palacio de hielo?
Jack: Es precioso a la vez que increíble. Algún día tengo que decirle a Elsa que nos acompañes. Y bien, ¿cómo lo ves?, parece que el invierno está cada vez más cerca.
Lana: Lo sé, ya está empezando a nevar.
Jack: Estaba pensando, hace tiempo que quieres que te enseñe a patinar ¿verdad?
Lana: ¡Sí! ¿Me enseñaras?
Jack: Claro. Podría pedirle a Elsa que nos hiciera una pista de hielo ahora mismo, pero no quiero abusar. Además, ha estado muy ocupada con todo el asunto de la boda. Así que creo que esperaremos hasta el invierno.
Lana: ¡Genial! Por cierto, no quiero meterme pero…
Jack: ¿Qué no quieres meterte? ¿Quién eres y que has hecho con mi hermanita?
Lana: No, solo creo que quizás debería empezar a respetarte un poco más… aunque si no te gusta, puedo parar. Por mi excelente. Pero en fin, quería preguntarte como te ha ido con ella. –Indagó con renovado interés.
Mary: Te felicito Lana. –Dijo la madre de ambos, quien solo se había limitad a escucharlos hasta el momento.
Jack: Yo igual. Y de hecho agradezco tu interés. La verdad es que… no quiero ponerme cursi ni mucho menos… pero la amo. Es decir, ella es tan… diferente, y linda… y graciosa… y talentosa… y educada…
Mary: Me alegra ver que mi hijo mayor logró encontrar el amor. –Dijo, notando que Jack ya se había perdido en sus pensamientos. -¿Y tú para cuándo Lana?
Lana: No te preocupes. Aún falta muuuuuuuuucho para ese momento.
Jack: Eso dices ahora.
Más tarde.
Ya oscureciendo, todos nuestros amigos se reunieron para cenar, como tenían por costumbre, en el comedor del castillo.
Elsa: ¿Sabes Hipo?, ya que lo has mencionado tantas veces, la verdad es que no nos vendría mal un tener un ejército de dragones aquí en Arendelle.
Hipo: Oye, yo nunca ofrecí nada, solo lo mencione. Y a cualquier reino le vendría bien que toda su milicia tuviera un dragón. Pero para nosotros en Berk, los dragones no son armas. Son amigos, y como mucho, ayudantes. Aunque por supuesto, también son defensores cuando los necesitamos.
Anna: Y por cierto, nunca lo mencionaste. ¿Cuánto tiempo te quedarás?
Hipo: Pues le dije a Bocón que estaría fuera por unas tres semanas. Así que supongo que me quedaré una semana más después de la boda. Ý ya que salió el tema, ¿Qué otros visitantes tendremos?
Elsa: Pues muchos dignatarios de otros reinos vendrán a la ceremonia, pero de hecho, mañana esperamos a las damas, nuestras primas.
Jack: ¿Te refieres a las princesas de… escocia y corona?
Elsa: Si, las mismas.
Hipo: ¿Sabes algo?, cuando decidí hacer un tiempo para venir a visitar Arendelle, la verdad nunca pensé que me llevaría tantas sorpresas.
La plática continúo por lo que quizás fueron horas, que sin embargo parecían minutos para todo el mundo. Hipo relatando una a una sus aventuras, Anna hablando de todos los preparativos de la boda, Jack discutiendo en silencio con Lana, mientras su madre trataba de controlarlos… en fin, después de todo, así son las "familias".
Al día siguiente.
¿Y quién diría que la familia sería tan grande? Tan solo unos cuantos miembros se encontraban en Arendelle, aunque eso cambiaría ese mismo día.
Era el día en que las damas llegarían. Este sería prácticamente el día en que Elsa y Anna conocerían a sus primas, con quienes apenas habían tenido contacto.
Los dos navíos visitantes habían atracado en el puerto al mediodía, y las princesas, habían sido conducidas en diferentes carruajes hasta el castillo.
Muchas personas de Arendelle habían salido a las calles, para ver pasar los carruajes, hasta que finalmente llegaron a su destino. Siendo la Princesa Mérida la primera en llegar.
Elinor: …¿Lista? –Le preguntó a su hija, con un tono tranquilizador, antes de bajar del carruaje.
Mérida: Creo que sí.
Entonces ambas bajaron del vehículo, y se dirigieron a la entrada del castillo, donde Reina y Princesa de Arendelle las esperaban con una sonrisa. Por supuesto, Anna fue la primera en correr a abrazar a su prima, de quién había llegado a olvidarse, seguida de Elsa.
Anna: ¡Mérida! ¡Tía Elinor! ¡Cuánto tiempo! –Exclamó, a la vez que las abrazaba a ambas.
Elsa: Realmente ha pasado mu… -Dejó de hablar cuando fue arrastrada al abrazo grupal.
Elinor: Ah, las pequeñas de mi hermana… Veo que ya no son tan pequeñas. Están preciosas.
Mérida: ¿Cómo han estado?
Elsa: Gracias, tía. La verdad estamos muy bien, y emocionadas por tenerlas aquí. Y pues, supongo que ya se habrán enterado de todo "eso" ¿verdad?
Mérida: Claro que sí. Y me parece increíble. Enserio, ¿Por qué no es de familia? –Dijo, fingiendo indignación. Elsa rio.
Mientras tanto el carruaje de Rapúnzel había llegado por fin, y luego de salir de este, la joven reconoció a su familia. Y algo inquieta, se dirigió a presentarse.
Rapúnzel: Hola, familia. –Dijo llamando la atención de todas.
Anna: ¿Rapúnzel?
Rapúnzael: Sip. ¡Me alegro de por fin conocerlas! Arendelle es hermoso.
Elsa: Pensamos lo mismo, Rapúnzel… respecto a conocerte, quiero decir. Ahora que ya estamos todos…
Rapúnzel: Oh, no. Todavía falta mi prometido Eugene, pero creó que se quedó algo anodadado viendo el castillo, y pensado en cuanto le gustaría tener uno.
Mérida: Oh. Mucho gusto, soy Mérida. –Dijo estrechando la mano de la castaña.- ¿El suele hacer eso?
Rapúnzel: No tienes idea. Incluso con el castillo de Corona, que es casi suyo.
Elsa: Bien. En cuanto se desanodade, será mejor que pasen adelante. Hay unas cuantas personas a las que nos gustaría presentarles.
Anna: Oh, y casi lo olvidaba; ¡Bienvenidas a Arendelle!
Y aquí acaba este capítulo. Tengo algunas cosas que decirles. Primero algo poco importante, solo por si tenían dudas. Rapúnzel estaría teniendo 19 años ahora mismo. Por si no lo sabían el Reino de la Corona está basado en un lugar de Alemania. Actualmente la mayoría de edad en Alemania son los 18 años, pero hace mucho, osea, en el tiempo en el que hubiera vivido Rapúnzel eran 21.
Segundo. Si tardo en actualizar. No es –solo- porque me falte tiempo, sino porque quiero tener un mejor desarrollo y una mejor redacción. No solo escribir por escribir y ya está, para su disfrute, claro está :D
Y tercero… ok, no hay tercero, pero quería decir tercero. ¿Por qué? Porque soy medio retrasado por dos.
Bueno, la boda se acerca. Posiblemente, habrá un capítulo más y luego será la mencionada. Y es allí donde la cosa se pondrá interesante.
Fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin en, sin nada más que decir, aquí me despido. ¡Hasta la Próxima!
