Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo 9: A ciegas.

Shaina y Dohko.

Odiaba la lluvia, en definitiva. Y es que cada que aparecía tenían estrictamente prohibido entrenar, la única cosa que sabia hacer a la perfección y que le mantenía ocupada en cuerpo y mente.

Escuchó la puerta cerrar y sonrió irónica, pues sabía bien que Águila se había escabullido una vez más a Leo, a diferencia de ella, que no tenia lugar ni persona quien le esperaba.

Se colocó frente a la ventana y observó a través de ella como el cielo anaranjado se tornaba a cada segundo mas grisáceo y como el fuerte estruendo del trueno hacia pensar que el cielo caería en cualquier momento a pedazos.

De pronto, comenzó a recordar lo sola que se sentía, porque esas simples cuatro palabras podrían describir perfectamente como se sentía cada mañana, simplemente bastaba con mirar a su alrededor y notar que estaba ella y su soledad en la penumbra de esa habitación de velas tintineantes. Era patético su estado en la espera de un amor que nunca pudo ser y sobretodo, negándose a cada segundo a sentir con el fin de no ser lastimada.

Odiaba a la lluvia, si ,pero el verdadero motivo era porque tenia demasiado tiempo libre para analizar esos pequeños detalles de la vida que por mucho que negara, le atormentaba de sobremanera.

Harta, se levantó del filo de la ventana y sin ningún abrigo más que su ropa de entrenamiento, salió a correr. No importaba las órdenes, ella no perdería el tiempo en tonterias refugiada en su cabaña.

Comenzó a correr por los valles del Santuario y como si el clima estuviera en su contra, las gotas de lluvia comenzaron a acarrear a velocidades y fuerzas impresionantes, mientras ella continuaba ahogando sus pulmones con aire húmedo. A cada segundo podía percibir las gotas de su cabello escurrir y su piel erizándose ante el frio del agua, mas a ella no le importaba, prefería seguir corriendo aunque la señalaran de obsesiva.

No habían pasado algunos metros desde que la lluvia no le favoreció y de pronto, los senderos por lo que transitaba se comenzaron a atestar de blanco, y fue entonces que por fin se dio por vencida. Observó al cielo y busco un refugio cercano para ella. Para su fortuna ,estaba cerca del Templo Papal, así que ahí esperaría algunos minutos para que el granizo que le había detenido, parara.

Corrió hasta él y se quedo quieta en el portal de este, sentándose en las escalinatas que tenían un pequeño techo en la entrada principal. Se detuvo ahí y se dedico a observar, a pesar del frio, la lluvia caer.

Dohko por su parte, ya había esperado más de la cuenta a su amigo Shion en el interior del Templo Papal, seguramente este se había entretenido con alguno de los caballeros y lo había mantenido esperando todo ese tiempo. Para su fortuna, Dohko al ver que la lluvia había comenzado, no había tenido más remedio que aguardar a que está cesase para regresar a su Templo.

Lo único bueno que había sacado de aquella situación era el té que le habían servido a su recepción, pero que para su mala suerte comenzaba a escasear.

El santo tomó su taza de té y se levantó del asiento donde ya llevaba tiempo esperando al lemuriano,aproximándose a la ventana para recrear su mente aburrida. Dió un sorbo a su bebida mas algo atrajo su atención de inmediato.

Una mujer de aspecto particular ,permanecía afuera del Templo a pesar del frio y la lluvia.

Animado por su curiosidad, dejó la taza de té en un mueble y salió a toda prisa a invitar a esa mujer a adentro.

Su mirada estaba quieta en el horizonte, donde se podían ver los Templos cubriéndose en agua y esparciéndose por las columnas, mas su mirada se quedo asombrada cuando una toalla se posó sobre sus hombros.

Shaina agudizó su mirada a través de su máscara hacia la presencia y trato de recordar aquel rostro que, en definitiva, conocía pero no evocaba el nombre.

—Deberías entrar, aun tardará algunos minutos en cesar—explicó amable el de Libra, regalándole una sonrisa a la amazona, quien sin emoción aparente, asintió con la cabeza.

Al cerrar la puerta del Templo, la amazona pudo percibir la calidez inmediata del lugar y así continuó el paso del castaño—¿De dónde...?—preguntó la amazona refiriéndose a la toalla.

Dohko simpático rió y la llevó hasta el despacho del Patriarca, cerrando la puerta e invitándola asentarse en una de las sillas del lugar.

—¡Ah,eso!—exclamó le santo divertido mientras retomaba su asiento en el sillón del fondo de la habitación—los baños del Patriarca.

Gracias...—la amazona sintió como un ligero crujido se tornaba en su garganta, pues no estaba acostumbrada a agradecer.

—Por nada.—el santo le señalo la tetera—¿Gustas un te?

Ella negó con la cabeza y se dedico a observar el lugar en silencio.

—¿Y puedo preguntar, qué hacías allá afuera, porqué no entrabas?

La amazona regresó su atención al santo y secamente contestó:

—No quería ni quiero pasar demasiado tiempo aquí, me iré cuando termine la lluvia.

—Ya veo. —terminó el santo, sonriendo irónico ante lo evidente, ella estaba a la defensiva, así que sin remedio, bebió el ultimo rastro del té de su taza y desvió su mirada a la ventana.

El santo entonces decidió que hasta que la lluvia cesace,no haría incomodar a la mujer, por lo que se mantuvo en silencio, mas la amazona entonces se dedico a analizarlo.¡Ya recordaba!, aquel hombre era el rejuvenecido santo de Libra, aunque con aquel aspecto definitivamente parecía otro y a juzgar por la edad parecía realmente atractivo a sus ojos.

—Hace frio...—murmuró el santo, buscando en su taza inútilmente un sorbo pequeñito de té mas algo sucedió.

La amazona se colocó de pie y poco a poco fue tirando parte de sus ropas mojadas de entrenamiento al suelo.

La mirada del santo de inmediato fue atrapada por los extraños actos de la mujer, quien lentamente fue allegándose hasta donde se encontraba reposado el santo ,quien abrió sus ojos como dos platos, sorprendido.

—Hay maneras de olvidar el frio—la mujer explicó con un tono seductor—a ciegas.

Dohko extrañado por la mujer, comenzó a sonreír pensando que todo aquello era una broma:

—No soy muy bueno captando las bromas ,pero esta en definitiva es buena—mencionó el santo sonrojado ,mas la amazona se acerco hasta le oído del santo y murmuró:

—Solo quiero pasarla bien un momento—esbozó la mujer, deshaciendo el nudo de la mascada sobre su cintura y con lentitud, atándola sobre los ojos del hombre—mientras cesa la lluvia.

Con el trascurso del tiempo, sus ropas fueron cayendo lentamente al suelo y poco a poco su piel fue la única arma que la amazona ofrecía a aquel hombre. Se posó sobre sus piernas y busco una de sus toscas manos para que se adaptara en sus formas mientras ella llevaba a ritmo suave a la locura.

El hombre disfrutaba de aquel tacto, quizá en muchos años no había tenido la oportunidad de tocar una mujer como aquella, mas sorprendido por la situación y contradictorio a todo lo que él en algún momento se hubiera negado a acceder, deseaba que aquel juego no acabase.

Shaina dejó hacer su máscara por el suelo y en un hábil movimiento atrapó los labios del santo, haciéndolo tensarse al instante, mas la caricia le fue tan grata que no tardo en hacerse participe en ello y de pronto, aquello que consideraba una broma, se torno de lo más real.

Sus labios se hundieron en el níveo cuello de la joven mientras cada beso que ella le buscaba al jalar sus cabellos de la nuca era más que un pecado. Su cuerpo poco a poco reaccionó a los impulsos y seducción de la amazona y evadido a su voluntad, se dejo hacer por la italiana.

—Seiya...—la escucho murmurar mientras su cintura se sacudía con fuerza sobre su virilidad, haciendo que por extraño que pareciese, él se descontrolara unos segundos y volviera a la realidad.

Pronto intentó volver a las caricias a de la amazona y continuo haciendo de aquel acto impersonal, simplemente un momento de hedonismo puro, hasta que al sentir que su cuerpo estaba al borde del éxtasis se detuvo por completo, percibiendo aun a ciegas el desconcierto de la dama.

Extrañada, Shaina respiró con fuerza tratando de calmar su ansiedad y como por extraña conexión, deseó en aquel momento, arrebatar aquella mascada de los ojos del hombre.

Lentamente posicionó sus manos en las sienes sudorosas del hombre y con sus dedos, comenzó a remover la mascada.

Aquellos ojos verdes la miraron con tal intensidad que la amazona se quedo apartada , era como si pudiera ver mas allá de ella, de su frialdad, dando luz a sus miedos con esa mirada que...si bien recordaba era la misma con la que Seiya la miró alguna vez.

Se alzó de inmediato del cuerpo del santo y busco a toda prisa cubrir su piel con la toalla mientras se allegaba a la ventana como una pequeña niña asustadiza. Sus ojos verdes se posaron en el cristal, aquel donde las gotitas guiadas por el aire se quedaban fijas y escurrían como lágrimas. Desde aquel lugar podía ver ese territorio triste que se había vuelto su hogar, aquel que había arraigado a sangre y que por otro lado, la había vuelto tan fría que poco a poco perdió su humanidad, sus sentimientos y matado su amor.

Comenzó a respirar con dificultad y de pronto se sintió incomoda en aquella habitación mientras el santo no dejaba de observarle atónito.

Él sonrió irónico, acomodándose su ropa en su sitio y levantándose del sillón donde había permanecido. Lentamente y con el sonido crujiente de sus pasos, se posicionó tras ella y con un dejo de duda, la abrazó.

Shaina atónita y como si su cuerpo no le respondiera, comenzó a respirar cada vez mas agitadamente mientras sus ojos lentamente dejaban caer lagrimas involuntarias al ritmo de la lluvia.

Era extraño, la calidez en aquel gesto era lo que la tenia tan vulnerable, porque en el fondo, deseaba que fuera real, que aquel hombre que la tenia en brazos, realmente lo hiciera por convicción y no por cortesía, porque en el fondo, ella también deseaba amar.

No le temas a tu realidad, amazona.—murmuró a su oído—porque sin miedo ,ese miedo frio que cubre tu corazón ,es más fácil amar.—lo escuchó reír suavemnte—Cuenta conmigo si decides intentarlo.

Continuara...

Ya capis finales dos para ser exacto, lindos lectorcitos ahora saben de donde aprendió Shiryu todos sus secretos en el amor, hahah, por cierto quería decirles que ya me retiro de para siempre, que fue un gusto y...que no es cierto! hahah nomas los estaba probando para ver si me extrañaban, porque yo si y mucho, por eso vine a desempolvar este fic ya que tuve estos días de vacaciones y la maldita uni no me dejaba para mas.

Les mando un saludo y abrazo, deseando de corazón que la estén pasando bien,(a pesar de la posible guerra que nos acecha) y que esten llenos de vemos la proxima ocasion!