Parte 1
31 de Octubre de 2023.
Desde la 1:00am de ese día de los monstruos se dropeaba toda clase de objetos "fantasmagóricos", calabazas con rostros extraños, disfraces para los personajes y hasta dulces que, sin dejar de saber bien, no servían para nada.
Aunque la festividad que propiciaba todo esto solo duraba un día, desde altas horas de la mañana, al caminar por las calles de cualquier ciudad, se podían ver casi todos los establecimientos de NPC y jugadores decorados con luces amarillas y telarañas falsas, los NPC hablaban con una voz escalofriante y te daban un par de dulces por comprar en sus tiendas, habían algunos disfrazados por ahí e incluso la música que tocaban la orquestas NPC tenía un aspecto sombrío.
Yo no tenía tiempo para disfrutar de esa festividad desde tan temprano, tampoco los miembros de la línea delantera. Desde las 8:00am habíamos estado luchando contra el jefe del piso 42 y había pasado poco menos de una hora desde aquello.
La bestia se asemejaba a un gorila enorme con un mazo entre sus manos y un tiempo de reacción increíblemente alto en comparación con su tamaño. Sus golpes eran potentes y devastadores, sus rugidos impresionantes e intimidantes, más de uno no pudo evitar echarse a correr luego de verlo y escucharlo.
En el campo de batalla estaban presentes los miembros más fuertes de una enorme organización llamada "The Army", que contaba con más de 4.000 miembros dispersados por todos los pisos liberados hasta ahora, y al menos 15 miembros del guild "Knights of Blood", entre ellos se encontraba Asuna, quien se había convertido en su vice-comandante y Heathcliff, su líder.
El susodicho líder de KoB portaba una armadura pesada, roja y con delineados blancos, una capa blanquecina y un escudo en forma de cruz, además de una espada larga a una mano cuya empuñadura y guarnición también se asemejaban a una cruz, además, la funda de aquella espada no era ni más ni menos que un compartimiento secreto dentro del peculiar escudo. De este hombre de cabellos blancos se decía que poseía una habilidad única en su clase llamada "Holy Sword" que le otorgaba una defensa impenetrable, sin contar con que sus movimientos eran fluidos y veloces, el realmente estaba al menos 7 niveles por encima mío y era un jugador excepcionalmente fuerte, y eso lo habían comprobado mis ojos en batallas anteriores, contando esta también. El solo bloqueaba sin retroceder los fortísimos golpes del enorme simio abriendo espacio a los otros para que le golpearan y así terminaran con la criatura.
El gorila gritaba de dolor y rugía de vuelta para intimidar a sus atacantes, cada golpe de su enorme mazo resonaba por toda la sala y lastimosamente, a pesar de los intentos de Heathcliff por ser él el único en bloquearle el paso, uno que otro se había llevado un bien merecido porrazo.
Como no serviría de nada que yo blandiera el enorme espadón acomodado en mi espalda, yo atacaba usando mi espada a una mano. Los gritos de guerra, dolor y miedo resonaban por toda la sala, a la bestia solo le restaba una barra de HP pero sin embargo era difícil asestarle un golpe debido a su rápido tiempo de reacción, yo arremetí contra esta luego de que el líder de KoB bloqueara uno de sus golpes y le corté desde la rodilla hasta el talón, el gorila retrocedió y golpeó el suelo con fuerza haciendo temblar el suelo, desestabilizándonos a todos, alzó su mazo contra mi y como pude enfundé mi espada y, justo a tiempo, desenfundé el espadón logrando contener el fuerte golpe que a pesar de todo hizo disminuir mi HP un 20%, de un salto hacia atrás me quité de bajo el mazo de enfundé el arma para nuevamente sacar la espada a una mano, me impulsé con toda la fuerza que tenia y salté contra la bestia, le corté el pecho horizontalmente y luego le enterré toda el arma en donde se suponía estaba su corazón, este, dando un rugido de inevitable dolor, calló al suelo boca arriba, desenterré mi espada y con un efecto de luz azulada volví a incrustarla en su pecho, confiado de que podría acabar con su vida no vi venir la mano del gorila que me golpeó y me arrojó hacia la izquierda, rodeé y me golpeé con el suelo un par de veces hasta quedar estampado contra una de las paredes de la sala.
Caí arrodillado y apenas pude ver como el monstruo portador de mazo sacaba mi espada de su pecho y la arrojaba por los aires, aun así yo estaba a gusto, la barra de HP del animal había caído en la zona roja. Me levanté y prendía ir por mi espada, me sentía algo mareado como para volver con mi otra arma y arremeter nuevamente intentando quitarle lo último de vida que le quedaba al gorila, observé como Asuna lo estocaba y lo golpeaba con su florete a una velocidad impresionante mientras que el espadachín de cabellos negros, Kirito, lo atravesaba de lado a lado con su espada, el resto de combatientes los apoyaban dando vítores y yo solo iba hacia mi espada que yacía en el suelo al otro lado de la sala.
La ciudad del piso 43, "Libas", tenía una arquitectura bastante parecida a "Friben", la ciudad del octavo piso además de que, al estar predeterminada por el sistema acorde a la fecha y a los eventos presentes dentro del juego, estaba casi totalmente decorada para el día de halloween. Una vez la noticia de la apertura del susodicho piso, dos horas después de ocurrido el suceso, este se llenó de centenares de personas y el ruido vino con ellos.
-Twik, twik, twik-
El titilante sonido de un mensaje privado llenó mis oídos y un botón circular naranja apareció frente a mi mientras caminaba por las calles de la recién descubierta ciudad del piso 43, lo presioné y automáticamente el sistema me pidió autorización para abrir el contenido del mensaje, dudé en presionar el botón azulado pero accedí y, sentándome en una banca del lugar, me dispuse a leer el mensaje.
"¡Felicidades por ayudar a la limpieza del piso 42, Alex!
Realmente me hubiera gustado estar contigo cuando pasara pero sabes que hago parte de un party y no puedo solo dejarlos así como así…como ese día.
Además, mi nivel no se compara siquiera al de todos en la línea delantera, realmente no se como hacen para subir niveles tan rápidamente.
Bueno, suerte y, como se que tu no lo harás, iré a verte en cuanto pueda.
Mizu."
-Tss-
Musité rascándome la nuca con ese mal sabor de boca luego de leer aquello, no es que no me gustara ni nada por el estilo pero, recibir mensajes como esos, saber que hay quienes se preocupan por mi y cosas como esa me causan molestia porque, si yo no veo por nadie, no comprendo porque alguien tiene que ver por mi, además, la que me envió el mensaje realmente estaba siendo bastante exagerada, de por si su nivel no estaba ni siquiera 9 niveles por debajo del mío sin contar con que estaba siendo demasiado dramática, la última vez que nos habíamos visto, si no estaba mal, había sido en agosto, no era mucho tiempo como para tomar las cosas como la chica castaña las estaba tomando.
Me recosté ahí en la banca y abrí el menú con un ademán de la mano derecha, y observé el inventario y miré el espacio donde se mostraba el dinero que poseía, 1.907.042 coll. Un largo suspiro salió de mi boca y cerré la ventana de inventario, no tenía muchos gastos y cualquiera estaría contento con aquella cantidad de dinero pero yo, por el contrario, me sentía incómodo ya que no colaboraba aportando a ningún guild y tampoco usaba ese dinero para ayudar a "The Army" mucho menos a las pobres personas en la Starting City, solo lo acumulaba y ya.
-¿Te enteraste ya?-
-No, ¿De que hablas?-
Giré mi cabeza un poco y no muy lejos de donde yo estaba se encontraban hablando dos personas lo suficientemente alto como para que yo las escuchara, curiosamente me interesó saber a que se referían.
-¡Están diciendo por ahí que en el piso treinta y uno, a las diez de la noche, aparecerá un monstruo de halloween que dopeará cosas increíbles!-
Exclamó uno de los dos, de un solo impulso me levanté de la banca y corrí hacia el área de transporte y activé un cristal para que me llevara al décimo piso.
Corrí a todo lo que daba aquel cuerpo virtual que poseía por entre las calles de la ciudad de aquel piso, que de por si me traía más recuerdos malos que cualquier otra cosa, hasta llegar a uno de los pocos hoteles del lugar.
-¡Lizbeth!-
Grité dentro del edificio provocando que todos los que se encontraran ahí se quedaran quietos, mirándome y cuchicheando sobre quien sabe que cosas.
-Oye, oye, no tienes porque gritar-
Contestó una voz femenina a mis espaldas, cuando me volteé me encontré con una joven de unos 16 años, cabello castaño corto, hasta el cuello, ojos azules y unas facciones de por sí bastante infantiles, aunque vestía unas ropas burdas que la hacían parecer un vago, si no es porque yo sabía que las usaba para practicar su oficio como herrera.
-Necesito refuerces mis armas, por favor- le pedí acercándome a la chica que, al escucharme, solo me hizo una señal con las manos para que la siguiera, caminamos por al menos un minuto y medio hasta llegar una herrería pública, entramos y un par de hombres estaban ahí, el sonido de los mazos al golpear los metales, el calor del fuego en el ambiente y el vapor se hacían presentes ahí dentro, por fortuna había un espacio disponible donde la castaña podía trabajar, la seguí nuevamente hasta allí y ella me miró.
-¿Qué?- pregunté.
-¡Pásame tus armas, idiota!- exclamó ella sin más.
-Ah, si, lo siento- susurré y descolgué de mi cintura la espada larga a una mano y se la entregué, ella la sacó de su funda y la observó por lado y lado con sumo detenimiento.
Ella picó suavemente sobre la hoja de la espada y de esta se abrió una pequeña pantalla blanca que contenía toda la información.
-No esta muy gastada pero le falta lustre, ¿Cuánto la quieres reforzar?- me preguntó.
Recordé que aquella arma podía ser reforzada un total de 20 veces y que yo, hasta el momento, solo lo había hecho 11 veces.
-Pues…no se…hazlo hasta donde creas poder sin romperla- respondí, y es que como siempre, había un margen de error, además de que no era conciente de cuantos puntos de habilidad había subido ella en cuanto a su oficio, sin embargo, ella había hecho el Shamshir que usé para limpiar los primeros pisos de este juego, confiaba en ella.
La castaña soltó un pesado suspiro y se puso a trabajar, el tiempo pasó y pasó y yo solo pude quedarme ahí viendo como martilleaba mi espada una y otra vez, luego como la pulía y esta recuperaba el hermoso brillo que semanas atrás había perdido.
-Está hecho, la reforcé hasta +17, lamento decirte que de ahí el margen de error comienza a aumentar y no quiero arriesgarme a perder un cliente- comentó entregándome la espada en su funda, mirándome a los ojos, yo la agarré y la colgué nuevamente al lado derecho de mi cintura, desenvainé el enorme espadón y lo estiré hacia ella para que trabajara ahora en este.
-¡¿Eh?!- exclamó ella luego de ver el arma entre mis manos -¿También quieres que trabaje con…eso?- preguntó.
-¿Qué tiene de malo?-
-¡Mira nomás como está, la hoja no tiene brillo, a perdido el filo del lado derecho, tiene golpes por todos lados, está rayada y maltrecha!- me gritó -¿Para que demonios usas esta espada?-
-Pues…para pelear- contesté sin entender en lo más mínimo lo que ella me estaba diciendo.
-Bueno…me tomará mucho tiempo repararla así que te costará igualmente bastante- comentó con enojo la castaña Lizbeth tomando la espada con ambas manos –Tsk, esta muy pesada- susurró.
-No importa, te pagaré lo que necesites, y también refuérzala al máximo-
